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UNIVERSIDAD NACIONAL DEL CENTRO DEL PERU
LOS MILITARES Y SUS PARTIDARIOS, ENEMIGOS DE
VELASCO :EL APRA Y LA DERECHA Y EL CONFLICTO DE
LAS LEALTADES
ALUMNA: ALIAGA SOLIS ANGELA PATRICIA
CATEDRATICO: DR. YOFRE LOPEZ BALBIN
CATEDRA: HISTORIA ECONOMICA
SEMESTRE: V
CAPITULO I:LOS MILITARES Y SUS PARTIDARIOS
UN PARTIDO DE LA REVOLUCION PERUANA
Durante 1973 y después de largas cavilaciones, el consejo de ministros decidió organizar el apoyo
popular a la revolución de la FF. AA. Sin embargo, los ministros eran militares y no sabían bien
cómo tratar con los civiles. Siempre se estuvieron preguntando si valía la pena. Por ello, estaban
atravesados por dudas: ¿qué significaba organizar el apoyo popular? Por otro lado, hasta entonces
los uniformados habían controlado al 100 % el proceso revolucionario. Obviamente, todos los
integrantes de la Junta de Gobierno eran militares, pero incluso todos los ministros lo eran. En la
época de Velasco no hubo un solo ministro civil. Pero al organizarse el apoyo popular, los civiles
tendrían algo que decir sobre la política de la revolución. Y de la opinión pasarían a la decisión. Este
tema obligaba a la FF. AA. a ceder parte del poder. ¿Para pasárselo a quién? Los riesgos eran
enormes y, más aún, en el contexto de la enfermedad de Velasco. Interiormente, todos los ministros
sabían que en algún momento se produciría el relevo del presidente. Las inseguridad sobre cómo
obtener apoyo popular generó posiciones enfrentadas que dividieron a los militares. Así, la idea
inicial resultó en lo contrario. Lejos de fortalecerse, el gobierno se fracturó.
Las reflexiones de Velasco muestran que estaba pensando en una transición. La pregunta era con
quién. Si fuera con los partidos, entonces habría elecciones y el vencedor sería el sucesor de los
militares. Pero Velasco tenía otra idea en mente. El presidente estaba a favor de transferir el poder a
las organizaciones sociales de base.
VELASCO, LA VOZ DE LA REVOLUCION
Los discursos y mensajes del general Velasco fueron publicados con ese titulo, Velasco, la voz de la revolución, por la
Oficina Nacional de Informaciones. ONI. Estos pensamientos habían sido recopilados por SINAMOS y fueron editados
sin estudio introductorio, apenas con una somera presentación, Son dos tomos y reúnen las intervenciones de Velasco
desde el golpe de 1968 hasta fines de 1972, cubriendo los primeros cuatro años de [Link] dice que buena parte de
estos discursos fueron escritos por Carlos Delgado quien, como hemos visto, trabajó como asesor político. de la
presidencia y fue director ejecutivo de SINAMOS. Pero, en todo caso, el presidente Velasco los aprobó y expuso
personalmente; además, muchas veces defendió con agudeza los mismos argumentos en espontáneas ruedas de prensa
.Entre otros discursos, resalta el que pronunciara el 28 de julio de 1971 con ocasión del sesquicentenario de la
independencia nacional. En este mensaje, Velasco destaca una de las ideas cardinales de su gobierno: la obra de los
libertadores había quedado inconclusa y su misión era culminarla. Así, la revolución velasquista se veía a si misma como
segunda independencia gracias al acceso al poder de los sectores que quedaron económicamente marginados tras la
primera independencia. Todas las reformas fueron concebidas para cumplir esa elevada misión que se había trazado. En
realidad, ahí reside su grandeza. Se propuso ser un hito en la historia y no se limitó al piloto automático como la mayoría
de los gobiernos republicanos"
ORIENTACIONES IDEOLOGICAS DE LOS DILIGENTES MILITARES
PERUANOS
La politóloga norteamericana Liisa North publicó un artículo que ofrece una
interpretación de los temas tratados en este capitulo. La autora realizó entrevistas y
siguió las declaraciones políticas de 59 oficiales que fueron ministros de Velasco entre
1968 y 1976. En base a ello, construyó un cuadro en el que divide las tendencias
ideológicas en cinco categorías: progresista, centro izquierda, centro, centro derecha y
extrema derecha. Según este cuadro, el centro era mayoría, lo seguía la suma de la
derecha y los progresistas eran minoría. Pero los números no están demasiado alejados
y, como dice la autora, Velasco era el árbitro y eso significa que podía inclinar la balanza
que, además, era relativamente pareja, sobre todo en el Ejército, que al fin y al cabo es el
arma decisiva. Por lo tanto, el curso del gobierno habría dependido en última instancia
del presidente que operaba como factor de decisión en un contexto bastante apretado,
North realiza un balance de las posturas de cada tendencia ideológica para revisar la
viabilidad de sus planteamientos.
LA INTEPRETACION DE HENRY PEASE
A lo largo de su obra sobre Velasco, Henry Pease utilizó amplia mente un análisis del gobierno
militar fundado en la lucha de tendencias. De una manera clara, Pease es el principal intérprete
de este acercamiento. Sus libros fundamentales son: El ocaso del poder oligárquico y Tres años
de crisis en la escena politica. Asimismo, escribió varios artículos relevantes, como por ejemplo
un ensayo en colaboración con Peter Cleaves que aparece en el libro recopilado McClintock y
[Link] En estos textos, Pease postula que el gobierno militar comenzó con un
enfrentamiento entre dos alas. A un lado se habrían ubicado los entonces coroneles progresistas,
quienes recibieron apoyo de Velasco para impulsar las reformas iniciales: nacionalización de la
IPC y reforma agraria. Ellos habrían sido enfrentados por una serie de generales más
tradicionales, partidarios de los golpes clásicos, sea para establecer dictaduras de derecha o
como gobiernos de transición previos a nuevas elecciones. A este grupo de generales
conservadores a la antigua usanza Pease lo llama partidario de la criollizació[Link]ún este autor,
la lucha de tendencias es el motor del proceso: avanza y retrocede según la resultante de sus
enfrentamientos. Las tendencias de Pease no son tan ideológicas como lo eran en el análisis de
North, sino que surgen de la práctica política.
CAPITULO II: ENEMIGOS DE VELASCO :EL APRA Y LA DERECHA
GREMIPOS EMPRESARIALES Y PRFESIONALES
El punto de partida son las instituciones gremiales representativas del empresariado y de los
profesionales. Entre ellas destacaron el Colegio de Abogados de Lima (CAL) y la Sociedad Nacional de
Industrias (SNI). En el año 1973, el CAL era liderado por el doctor Vicente Ugarte del Pino, quien libró
una lucha amarga y tenaz contra Velasco. Un discurso del presidente de los abogados de Lima
pronunciado el 17 de julio de ese año definió los parámetros del enfrentamiento político entre la
institución que dirigía y el gobierno. Ugarte del Pino reclamó el retorno a la constitucionalidad
democrática argumentando que todos los regímenes de dictadura eran malos para sus pueblos. Para ello,
equiparó el marxismo-leninismo de los soviéticos con el totalitarismo nazi-fascista. Su reclamo de
retorno a la constitucionalidad buscaba devolver a sus cuarteles a los militares y recuperar la vida política
para los civiles. Era una postura contundente y sin medias tintas que, para este sector del espectro, se
convirtió en el caballito de batalla de esos años. Por su lado, Ugarte del Pino también acusaba de marxista
a Velasco insinuando que, en el fondo de su corazón, era rojo como todo resentido social, solo que tenía
ocultos sus verdaderos propó[Link] gabinete de Velasco tenía mala opinión de Ugarte del Pino, incluso
desde antes que asumiera como presidente del CAL. En una sesión de gabinete, en enero de 1973, los
ministros discutieron abiertamente qué maniobra podrian efectuar para impedir su triunfo. No lo
consiguieron y desde entonces, las contradicciones fueron frecuentes.
EL APRA
Durante el gobierno de Velasco, el PAP realizó dos congresos nacionales. El primero fue el X
Congreso que se llevó adelante en 1970 durante el apogeo del gobierno militar y el XI Congreso
realizado en julio de 1974, en el momento de la socialización de los diarios. Fueron organizados de
una manera clásica y propia de los partidos politicos, es decir, a través de reuniones previas que
eligieron delegados reunidos posteriormente en la Casa del Pueblo. Asimismo, ambos Congresos
eligieron una secretaria general colegiada, acuerdo extraño y que debe interpretarse como una
precaución para la eventualidad de una renovada persecución militar, como las sufridas en el pasado.
En la secretaría general electa en el XI Congreso la novedad fue la presencia de una mujer, Juana
Castro, puesto que el anterior organismo colegiado había sido exclusivamente masculino. El X
Congreso se había llevado adelante en una coyuntura de gran popularidad del gobierno de Velasco. En
ese momento el APRA había estado aislado y su mensaje había perdido potencia. Para contrarrestar
esta situación, la dirigencia realizaba múltiples actividades orientadas a mantener la lealtad de los
fieles y trataba de renovarse incorporando jóvenes, muchos de ellos pertenecientes a la segunda
generación aprista, hijos de los veteranos de las épocas de persecución y [Link] este
tiempo, la dirigencia aprista temió que se iniciara una nueva persecución, que finalmente no se
produjo. Pero había un enorme encono entre el APRA y el Ejército que indudablemente pesaba en la
memoria y en la estrategia del partido. Por su lado, el gobierno militar no puso fuera de la ley al
APRA, pero sí lo hostilizó
EL OLEODUCTO
Durante la segunda parte de 1974, la derecha libró una nueva batalla política contra el gobierno militar. El
punto fue el financiamiento del oleoducto norperuano, que debía unir los nuevos campos petroleros
ubicados en la selva amazónica con la refinería de Talara, en la costa norte del país. Para financiar este
ducto, PETROPERU y COFIDE firmaron un contrato con la Japan Petroleum Development Corporation.
que despertó una gran polvareda. No obstante, el gabinete de Velasco había discutido en varias sesiones
los alcances del trato con Japón. El ministro de Energía y Minas, Fernández Maldonado, presentó los
aspectos financieros del oleoducto en la sesión del 28 de mayo de 1974. Para ese momento. técnicos el
trato estaba bastante avanzado y el gabinete aprobó el acuerdo de bases. Intervinieron varios técnicos
civiles de COFIDE y PETROPERU hasta que los ministros se pusieron de acuerdo en puntos menores y
le dieron luz verde a la iniciativa. En ese momento no había aparecido el punto que luego fue crucial:
dónde se resolverían las controversias Fernández no lo planteó y nadie preguntó por este asunto y el 18 de
junio se firmó un convenio, previo al contrato propiamente En ese momento, la preocupación de los
ministros era encontrar ese momento más dinero. El financiamiento concertado con Japón no alcanzaba y
se hacía necesario seguir buscando otros préstamos a cambio de petróleo. De hecho, el Perú exploró
posibilidades con Irán y Venezuela sin resultado. Hasta ese momento, tampoco había aparecido el punto
de la soberanía. Nadie había reparado en el asunto.
EL DEBATE SOBRE: LA OLIGARQUIA
La acción política de la derecha peruana durante el gobierno de Velasco muestra que la vieja oligarquía
mantuvo capacidad de acción política. Asimismo, el régimen de dictadura implementado por los militares
facilitó que la antigua elite económica participara de una coalición con movimientos reformistas, como
Acción Popular y mismo PAP. Por ello, gremios profesionales como el CAL condujeron batallas políticas
que pusieron en problemas al gobierno velasquista. Esta situación contradice, al menos parcialmente, la idea
tan expandida sobre Velasco como alguien que barrió con facilidad a la oligarquía. ¿Acaso ella no ha
sobrevivido a Velasco y este no es más que una interrupción? ¿Velasco comenzó una nueva era o fue un
momento de crisis, antes del reordenamiento del mundo peruano bajo sus patrones habituales? Entre muchas
otras maneras para abordar esta cuestión. hemos elegido seguir el rastro de la siempre inacabada polémica
sobre la oligarquía peruana. Entre los años cincuenta y setenta hubo un debate intelectual sobre la oligarquía,
su composición, homogeneidad y fortaleza. Esa polémica guardaba relación con la insólita persistencia de
este grupo en el Perú, que había logrado sobrevivir bastante más allá que sus pares latinoamericanos.
Mientras en el resto de la región las oligarquías se habían desvanecido alrededor de la década del treinta para
dar paso al populismo y al industrialismo, en el Perú había seguido adelante el modelo liberal exportador de
materias primas implementado políticamente por una alianza de los ricos con el Ejército. Además, ese
régimen estaba basado en la exclusión de los partidos populares, el APRA y el PCP. De esa manera, todas las
características oligárquico estaban presentes en el país hasta comienzo de los años sesenta.
CAPITULO III:EL CONFLICTO DE LAS LEALTADES
EL MOVIENTPO POPULAR
A inicios de marzo de 1973, en el mismo momento de la crisis de salud de Velasco, se inauguró el Primer
Congreso de la Confederación de Comunidades Industriales (CONACI). El objetivo de esta reunión era
definir el marco institucional de la organización social por excelencia del gobierno militar. En cada
empresa industrial, un porcentaje de la ganancia había de reservarse para comprar acciones de la misma
compañía hasta alcanzar el 50 % de la propiedad. Estas acciones debían ser inscritas a nombre de la
Comunidad Industrial (CI), que reuniría a todos los trabajadores: obreros, empleados y gerentes. Cierto
sector de la izquierda había evaluado negativamente la creación de las comunidades industriales. Entre la
izquierda crítica con el gobierno había quienes pensaban que las CI eran un instrumento para debilitar los
sindicatos y atemperar la lucha de clases. Por ejemplo, algunos grupos maoístas consideraban a las
comunidades industriales como organismos fascistas que buscaban estructurar la sociedad en forma
corporativa. Pero la mayoría de trabajadores había aceptado de buen grado esta iniciativa del gobierno. En
muchas fábricas, las CI habían trabajado conjuntamente con los sindicatos y en otras, inclusive, habían
sido esenciales para la formación de sindicatos que antes no existían. En el período de Velasco se registró
una elevada creación de gremios sindicales y el aumento de capacidad de intermediación de los gremios.
Asimismo, la Confederación General de Trabajadores del (CGTP), la mayor central de trabajadores del
muy dividido movimiento sindical peruano, impulsaba el trabajo conjunto entre comunidades laborales y
sindicatos.
Además, la CGTP se hallaba presente impulsó este evento fundador de CONACL y estuvo muy
comprometida con su dinámica. En ese entonces había varias centrales de trabajadores de fuerza m
distinta. Vivian luchando entre si y pocas veces se ponían de acuerdo Originalmente había una
central única, vinculada al APRA, denominada Central de Trabajadores del Perú (CTP), que
expresaba el antiguo liderazgo aprista sobre los trabajadores peruanos. Pero el viaje al derecha del
PAP durante la época de la convivencia provocó que viejo partido populista perdiera
progresivamente presencia entre a trabajadores. Desde entonces, el PAP había sido rebalsado por
diversas fuerzas de izquierda que, aunque muy divididas, mayoritariamente agrupaban alrededor de
la CGTP. La central de t trabajadores liderada por los comunistas culmino el proceso organizativo en
1968, antes del golpe de Velasco. En los meses finales del primer Belaunde se desarrolló el
Congreso de Refundación de la CGTP, que había sido fundada por José Carlos Mariátegui en 1924,
pero desaparecido debido a las numerosas represiones del periodo 1930-1956. Desde el segundo
gobierno de Manuel Prado (1956-1962). del APPA los sindicatos comunistas avanzaban a costa del
APRA. Ahora bien, la CCTP fue reconocida legalmente por legalmente el Ministerio de Trabajo ya
en época de los militares. En ese momento, el gobierno también legalizó una pequeña central
vinculada la Democracia Cristiana (DC), denominada Central Nacional de Trabajadores (CNT). La
cuestión sindical se volvió más compleja cuando, al comenzar el año 1973, el gobierno conformó la
Central de Trabajadores de la Revolución Peruana (CTRP), que desde entonces fue su instrumento
para actuar verticalmente en el seno del movimiento sindical"
MAESTROS
Las actas del consejo de ministros del año 1974 muestran el súbito interés de Velasco por atraer al
SUTEP y reconciliarse con los maestros. Busco una línea más dialogante para salir de la agría disputa
del año anterior. En más de una ocasión, el presidente manifestó su deseo de entender las razones de la
oposición de valiosa gente del pueblo, como los maestros. la sesión del 8 de enero de 1974, Velasco
solicitó información sobre el SUTEP al titular de Educación, general Carpio Becerra. Este eludió la
pregunta y manifestó que, por anterior acuerdo del gabinete. su despacho y el ministro del Interior
estaban trabajando para formar un nuevo sindicato magisterial. Carpio Becerra se refería al Sindicato
de Educadores de la Revolución Peruana (SERP). Velasco insistió, pidiéndole que recibiera al SUTEP
e hiciera lo posible por atraerlo al campo de la revolución. A lo largo del año, el presidente mantuvo
esta postura. En la sesión del 12 de febrero de ese año, el gabinete discutió la creación del SERP. El
ministro de Educación informó que se había proporcionado una considerable ayuda económica a los
dirigentes de este nuevo gremio para solventar sus labores organizativas. Sin embargo, ellos requerían
un presupuesto extra para culminar su trabajo. Este debate en el gabinete evidencia que el gobierno
invirtió bastante dinero en promover estas organizaciones corporativistas en el seno del movimiento
popular. Según Carpio Becerra, el SERP estaba concebido para enfrentar al SUTEP y derrotar a los
extremistas que lo dirigían, quienes solo buscaban realizar huelgas para dificultar la marcha de la
revolución.
CAMPESINOS
En el año 1974, Vanguardia Revolucionaria (VR) tomó control de la Confederación Campesina del Perú (CCP),
creada en 1947 durante el breve gobierno democrático de Bustamante y Rivero. Ese gobierno fue un interregno en
medio de veinticinco años de dictaduras; por lo tanto, había permitido que se organizaran sindicatos independientes y
así había nacido la CCP. El PCP había dirigido esta organización campesina desde su fundación y la había formado
en base a principios de clase inspirados en el marxismo. La CCP no reclamó una identidad nacional indígena; por el
contrario, se asumió como representante de la clase campesina y definió su actuación como peruana. En 1964, a raíz
de la ruptura del PCP como consecuencia del cisma chino-soviético, la CCP se situó en la órbita maoísta liderada por
Bandera Roja. De hecho, Saturnino Paredes, secretario general de BR, era a la vez asesor legal de la CCP. Pero BR
perdió mucha fuerza en la segunda parte de los años sesenta y, al comenzar la década del setenta, Vanguardia
Revolucionaria armó una estructura orgánica que le permitió aspirar al liderazgo. En efecto, BR se debilitó por la
salida de Patria Roja, y posteriormente por la de Sendero Luminoso. Saturnino Paredes quedó limitado a un pequeño
circulo de militantes y se le hacía difícil conducir las demandas campesinas en el curso de la reforma agraria de
Velasco. Demasiadas responsabilidades para un aparato tan pequeño. Vanguardia Revolucionaria tomó en cuenta esta
situación y adoptó una estrategia para desarrollar su liderazgo sobre el campesinado. Finalmente, no hubo posibilidad
de realizar un evento que decidiera democráticamente sobre la conducción política del gremio. Siguiendo las
costumbres políticas, la CCP se dividió en tres fracciones, que respondían a grupos políticos distintos: BR, VR y una
tercera fracción liderada por un dirigente campesino radical pero independiente. No obstante esta división en tres
grupos, a partir de entonces, la CCP liderada por VR se convirtió en la central campesina reconocida y aceptada por
sus pares en el movimiento gremial y político de la izquierda.
REFERENCIA BIBLIOGRAFICA
Libro: La caída de Velasco
Autor : Antonio Zapata
Año de publicación: 2018
Editorial: Penguin Random House Grupo Editorial S.A.
Edición: Primera Edición