Unidad Educativa Luis
A. Martínez
HISTORIA Y CIENCIAS SOCIALES
NOMBRE : DENNIS ORTIZ
CURSO : 3RO DE BACHILLERATO E
TEMA: COMUNIDADES AFRODESCENDIENTES DEL ECUADOR
Comunidades Afrodescendientes del
Ecuador
La población negra de Ecuador se estableció al país como resultado de la esclavitud. Los primeros habitantes negros de
Esmeraldas llegaron a sus costas de forma accidental a mediados del siglo XVI. Un barco que conducía a un grupo de esclavos
de Panamá a Lima sufrió un naufragio y encalló en la costa esmeraldeña. Un grupo de hombres y mujeres negros supervivientes
se escaparon al bosque y se establecieron en libertad. Se unieron con la población indígena de cayapas y otros grupos y con el
tiempo formaron la llamada República de Zambos de Esmeraldas, que buscó el reconocimiento de las autoridades coloniales
españolas de la capital en Quito.
Las autoridades no reconocieron de buena gana a estas comunidades de negros libres, que suponían un peligroso ejemplo para
otros esclavos negros del país. Las autoridades permitieron la esclavización de muchos de ellos y fomentaron la institución
esclavista en la región.
Poco tiempo después, en el interior del Reino de Quito los jesuitas fundaron varias haciendas de explotación agrícola y ganadera
para abastecer sus colegios y conventos. Algunas de las haciendas más importantes se establecieron en la zona de Coangue, hoy
conocida como el Valle del Chota. Los jesuitas fueron expulsados de todos los territorios de la Corona española en 1767, y sus
esclavos negros pasaron a pertenecer a diferentes individuos e incluso al propio Rey de España. Hubo frecuentes contactos entre
los negros del Valle del Chota y los de Esmeraldas, porque muchos de los primeros se escaparon hacia la costa en busca de su
libertad. En el Valle del Chota los esclavos negros se dedicaban principalmente al cultivo de la caña de azúcar, pero también al
cultivo de otros productos y a la ganadería, todo lo cual servía para abastecer los mercados de Quito.
La emancipación de todos los negros ecuatorianos no llegó hasta 185***, ya con Ecuador convertido en una república
independiente. La abolición de la esclavitud no sirvió para que los negros ecuatorianos se integraran plenamente en la vida
nacional. Su marginación económica, política y social continuó. Sólo a finales del siglo XIX tuvieron los negros acceso a la
propiedad de la tierra, y siempre con problemas.
Comunidades del valle del chota
Es un valle de clima cálido y paisajes desérticos que contrastan con el resto de la provincia. Está
ubicado en la parte norte de la provincia al límite con la provincia del Carchi, en medio de la sierra
andina y caracterizada por tener una población aproximada de 2000 habitantes de origen africano y
por ser cuna de muchos jugadores de la Selección nacional de fútbol de Ecuador. Mantienen sus
costumbres ancestrales y su baile nos recuerdan a un pedacito de África en el Ecuador.
El Valle del Chota comprende las comunidades de Ambuqui, Chalguayacu, Juncal, Carpuela,
estación Carchi y Ponce en la provincia del Carchi. Este valle se ha desarrollado en la cuenca del
río del Chota.
Ubicación
Se ubica en el límite entre Carchi e Imbabura, a 35 km de Ibarra y 89 km de Tulcán, se accede
fácilmente al valle por la Panamericana Norte.
Clima
Tiene un clima tropical seco con una temperatura promedio de 24 ºC.
Actividad
Se dedican a la agricultura, al comercio en algunos casos, también se ocupan como jornaleros.
Deportistas Destacados
De este valle han salido varios deportistas destacados en el ámbito nacional e internacional como
Agustín Delgado, Ulises de la Cruz, Edison Méndez, Kléver Chalá, Geovanny Espinoza, entre otros.
Cultura
Su principal manifestación es la música y su destreza para bailar y tocar la bomba, el tambor y otros
instrumentos muy rudimentarios.
• La Bomba del Chota: Es una manifestación dancística, poética, musical, tradicional de las
comunidades afrodescendientes de Carpuela y el Juncal en el Valle del Chota. La bomba viene desde
épocas ancestrales y es parte de la cultura negra, expresión del ritmo y la música que llevan en las
venas. La bomba es interpretada por la Banda Mocha.
Herencia Cultural del valle del Chota
Carlos Jiménez
Los cañaverales y los olvidados trapiches de la molienda, ubicados en el valle del
Chota, entre las provincias de Carchi e Imbabura, rememoran un trágico pasado
marcado por la esclavitud negra que llegó al lugar para trabajar en las
plantaciones de caña de azúcar, algodón y uva que los jesuitas poseían en la zona.
Entre los siglos XVI y XVIII, los negros fueron transportados desde
asentamientos africanos para sustituir a los indígenas, quienes al no estar
adaptados a las condiciones climáticas del entorno y al trabajo extremo, morían
con facilidad, en cambio los esclavos negros presentaban mayor resistencia a
estos factores.
En el sector de El Juncal, en la Panamericana norte, en pleno valle, a
orillas del río Chota, un centro cultural permite que los pobladores y
los visitantes conozcan los orígenes de este pueblo. El lugar,
construido hace 5 años a base de barro, tablas y tejas, expone en
paneles didácticos el proceso histórico de la esclavitud, el trayecto
de la ruta de los esclavos, zonas específicas de asentamiento, mapas,
fotos y réplicas de objetos usados en la era esclavista.
El antropólogo Ramiro Cabrera, señala que las haciendas jesuitas fueron una
fuente de riqueza del lugar, pero las familias negras eran explotadas, porque
aportaban a la producción de las haciendas. Para el historiador carchense Amílcar
Tapia, los jesuitas también se dedicaron al cultivo de viñedos, pero con poco
resultado. Sin embargo, la siembra y cosecha de la caña de azúcar eran muy
rentables. Para lograr los propósitos financieros y agrícolas de las haciendas
cañeras, la compra de esclavos se convirtió en una actividad fundamental, cada
“pieza”, como se conocía a los esclavos, costaba entre 300 y 500 pesos, reseña
Tapia.
Comunidad de Esmeraldas
En el extremo noroccidental de Ecuador, culturas con raíces que abarcan todo el
planeta se reúnen en medio de bosques, ríos y mar. Este curioso nexo de pueblos y
ecosistemas es la esencia de la provincia de Esmeraldas y de la atracción que esta
ejerce sobre sus visitantes.
Los primeros españoles que tocaron suelo ecuatoriano lo hicieron por la costa
pacífica en 1526, precisamente en las playas de esta provincia. Los conquistadores
se quedaron impresionados al ver a los indígenas que les recibieron en la costa,
engalanados con esmeraldas. Esto los convenció de que la región era abundante en
estas gemas y por ello la nombraron así.
Aunque actualmente Esmeraldas posee muy pocas esmeraldas, al menos si hace
honor a su epíteto de “provincia verde”. La más septentrional de las provincias
costeras, es también la más exuberante al estar cubierta de estuarios, manglares y
bosques tropicales anegados. Sus salvajes y remotas tierras interiores, sólo accesibles
en canoas, hacen de Esmeraldas el entorno perfecto para un épico safari fluvial.
Las playas en Esmeraldas son bien diversas. Hay de todo tipo, desde las casi vírgenes sin
huellas en la arena hasta las atestadas de gente, discos, deportes, botes y cuanto pueda
hacerse en la playa.
De las primeras son las playas al norte, cercanas a los manglares, mientras que el mejor
ejemplo de las segundas es Atacames, una suerte de epicentro fiestero a la orilla del mar.
Ubicada a una media hora al sur de la ciudad de Esmeraldas, Atacames es un hervidero
de jóvenes inquietos que durante todo el año retozan y se divierten en la playa de esta
comunidad. En sus bares playeros se preparan y sirven cocteles tropicales durante las 24
horas del día al ritmo de reggae y de salsa. Extranjeros y nacionales se pasean a lo largo
de la línea costera atestada de hoteles y restaurantes para decidir donde pasar.
Todos y todo en Atacames está permeado de una atmósfera relajada, como de eternas
vacaciones. Desafortunadamente, los precios son bastante inflados y hasta la habitación
más sencilla no cuesta menos de $10. Para quienes esta cifra pueda sonar una ganga,
podrán contentarse en cualquiera de los hoteles con piscinas temperadas que hay en el
área.
A quienes disfruten de ver un bello amanecer luego de una noche de buen sueño,
pueden bajar unos 6 km hacia el sur, a Sua, un pueblo de pescadores con una
playa tranquila y pequeña y con alojamientos básicos. Quienes tengan necesidades
y presupuestos de primer mundo, pueden continuar yendo al sur hasta Same, la
playa más elitista de Esmeraldas. Las brillantes arenas de Same están flanqueadas
por palmeras y condominios al mejor estilo mediterráneo (algunos disponibles
para alquileres semanales). También cuenta con lujosos hoteles. Aunque la media
en Same son los hoteles con piscinas temperadas y los restaurantes gourmet,
aquellos visitantes que sólo disponen de un boleto de bus, una mochila y un poco
de suerte podrán conseguir alojamiento en alguna cabaña relativamente barata
apretada entre los establecimientos lujosos.
Herencia Cultural de Esmeraldas
El cebicangre, una herencia gastronómica de Esmeraldas
El zumo concentrado de coco sirve como base para la preparación de uno de los platos más
destacados de la gastronomía esmeraldeña: el cebicangre.
Se trata de una mezcla de sabores entre el encocado de cangrejo y el cebiche de camarón,
acompañado de arroz, patacones y una pipa bien helada.
El ingrediente principal de este plato es el cangrejo de patas azules, Cardisonacrassum
Smith, propio de la zona norte de la provincia de Esmeraldas.
Jenny Bautista, vendedora de este platillo, manifiesta que en esta preparación se refleja toda
la herencia gastronómica de los antepasados de los esmeraldeños ya que se mezclan los
alimentos típicos de esa zona.
Por eso, habitantes de la parroquia Vuelta Larga, del cantón Rioverde, hacen festivales
gastronómicos de manera frecuente para difundir su conocimiento culinario y ancestral.
Bautista expresa que para dar un toque tradicional, ellos mismos crían los
cangrejos en cautiverio, los desparasitan y los engordan.
Agrega que por eso este marisco alcanza un gran tamaño y le da un sabor único a
la receta que se prepara.
El plato de cebicangre cuesta entre 8 y 12 dólares, dependiendo del porte del
cangrejo.
Fotografías – Collage