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Aparato Locomotor

El documento describe el sistema esquelético humano, incluyendo su composición, funciones y tipos de huesos. Explica que existen dos partes principales del esqueleto: el esqueleto axial y el esqueleto apendicular. Además, detalla cuatro de las enfermedades óseas más comunes: la osteoporosis, la osteogénesis imperfecta, las infecciones bacterianas como la osteomielitis, y el cáncer de huesos como el osteosarcoma.
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El documento describe el sistema esquelético humano, incluyendo su composición, funciones y tipos de huesos. Explica que existen dos partes principales del esqueleto: el esqueleto axial y el esqueleto apendicular. Además, detalla cuatro de las enfermedades óseas más comunes: la osteoporosis, la osteogénesis imperfecta, las infecciones bacterianas como la osteomielitis, y el cáncer de huesos como el osteosarcoma.
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APARATO

LOCOMOTOR
BIOMECANICA
3ER SEMESTRE
• El esqueleto o sistema esquelético es un sistema biológico que aporta
apoyo, soporte y protección a los tejidos blandos y músculos en los
organismos vivos.

• Los vertebrados presentamos un sistema esquelético interno


(endoesqueleto) compuesto por huesos, mientras que los artrópodos han
optado por el exoesqueleto como adaptación evolutiva, una compleja capa
compuesta principalmente por quitina, que les otorga a estos animales
protección, sostén y la posibilidad de respirar.
• Las funciones del esqueleto en el ser humano son múltiples: sostén
mecánico, producción de movimiento, protección, almacén metabólico de
sustancias como el calcio y formación de células sanguíneas.

• En la médula ósea (que está localizada en el interior de muchos huesos) se


encuentran las células madre hematopoyéticas, que al diferenciarse, dan
lugar a todos los cuerpos sanguíneos circulantes. Esto engloba a linfocitos,
plaquetas y glóbulos rojos, entre otros.
¿Qué es el esqueleto axial?

• El esqueleto del ser humano está compuesto por un total de 206 huesos,
todos y cada uno de ellos con morfología diferente, desde el fémur del
muslo (el más largo del cuerpo) hasta el estribo (el más pequeño), que
forma el oído medio. En un ser humano adulto, el sistema esquelético
supone un 15% del peso corporal: si un hombre presenta una masa de 75
kilos, 9 de ellos corresponderán únicamente a materia ósea.
• Los huesos están compuestos en un 98% por materia extracelular
(principalmente a base de hidroxiapatita y colágeno) y solo un 2% de sus
tejidos son células propiamente dichas, es decir, osteoblastos, osteoclastos
y osteocitos (encargados de renovar la matriz ósea). Debido a su
porcentaje de materia eminentemente mineral, las estructuras óseas
almacenan el 99% del calcio del organismo.
• Por otro lado, existen 2 partes en el esqueleto humano:
• Esqueleto axial: formado por el cráneo, la columna vertebral, las costillas
y el esternón. Consta de 80 huesos.
• Esqueleto apendicular: está formado por los huesos de los miembros
superiores e inferiores, junto con las cinturas escapular y pelviana.
Engloba a 126 huesos.
Las 4 enfermedades del sistema óseo más importantes

• No hay duda de que el esqueleto permite nuestra existencia tal y como la


conocemos a día de hoy. Al fin y al cabo ¿qué sería de nuestra especie si
no pudiéramos permanecer erguidos? Por desgracia, existen una serie
de enfermedades del sistema óseo a tener en cuenta a lo largo de la vida
del individuo adulto.
4 enfermedades del sistema óseo: nuestra base
estructural puesta en peligro

• En primer lugar, es necesario acotar que las enfermedades y trastornos


musculoesqueléticos son mucho más comunes de lo que en un
principio podría esperarse. La organización mundial de la salud (OMS)
arroja una serie de cifras interesantes en lo referente al tema:
• Los trastornos musculoesqueléticos son la principal causa de discapacidad
mundial, siendo el dolor lumbar el tipo más representado en la Tierra.
• Entre una de cada tres y una de cada cinco personas sufren una afección
osteoarticular o muscular dolorosa y discapacitante.
• Representan la proporción más elevada de afecciones dolorosas
persistentes (sin tener en cuenta procesos cancerígenos).
• Hasta la mitad de los casos están relacionados con patologías subyacentes,
es decir, son trastornos multimórbiles.
• Desde el nacimiento hasta los 20 años de edad, el cuerpo sintetiza y
agrega más tejido óseo del que se degrada por muerte y desgaste
celular.
• A medida que se avanza en el tiempo, el cuerpo puede no depositar hueso
tan rápido como se pierde, lo cual genera diversas complicaciones desde
un punto de vista óseo. Si bien es cierto que los ancianos son el grupo
etario que más experimenta este tipo de patologías, no son los únicos. A
continuación, encontrarás las enfermedades del sistema óseo más
comunes.
1. Osteoporosis

• La osteoporosis es el tipo más común de enfermedad en los huesos.


Aparece cuando el cuerpo descompone más tejido óseo del que se puede
reponer, lo cual debilita los huesos y promueve su lesionamiento y
fracturación. Únicamente en España, se responsabiliza a esta enfermedad
de 500.000 fracturas y 800.000 estancias hospitalarias al año. Además, se
calcula que a la edad de 79 años, el 40 % de las mujeres sufren
osteoporosis lumbar.
• Según la Organización Mundial de la Salud, esta patología se hace oficial
en el individuo cuando este presenta una densidad mineral ósea (DMO)
menor o igual de 2,5 desviación estándar por debajo de la masa ósea
promedio de personas sanas de 20 años. Esta patología fomenta la
porosidad ósea (de ahí su nombre), pero se presenta de forma asintomática
hasta que se producen las lesiones.
• Además de la edad (un factor esencial) existen otros parámetros físicos
que pueden promover la aparición de osteoporosis en el individuo, como
por ejemplo el cáncer de hueso, algunos tipos de quimioterapia,
antecedentes familiares, terapias esteroideas o periodos prolongados de
inactividad física.
• Cabe destacar que las mujeres presentan una mayor predisposición ante
esta patología, pues tras la menopausia se producen desajustes en los
niveles de estrógeno, hormona que ayuda a mantener la densidad ósea.
2. Osteogénesis imperfecta

• Cambiamos completamente de paradigma, pues al igual que la


osteoporosis es una enfermedad que responde a un deterioro físico en el
individuo y se presenta de forma relativamente común, la osteogénesis
imperfecta es causada por mutaciones genéticas y se considera una
enfermedad rara.
• El 90 % de los casos de esta enfermedad se producen por mutaciones
autosómicas dominantes, y afecta, de forma general, a uno de cada 15.000
recién nacidos.

• Esta patología se encuentra ampliamente asociada con un desorden


heterogéneo del tejido conectivo, causado principalmente por una mala
síntesis y deposición de colágeno (proteína estructural esencial). Por
desgracia, una persona con osteogénesis imperfecta tiene el 50 % de
probabilidades de transmitir el gen causante a su hijo o hija.
• Esta patología se traduce en una fragilidad ósea de espectro variable,
lo cual puede llegar a manifestarse con roturas de los huesos anormales
sin explicaciones aparentes. Al igual que la osteoporosis es la reina de las
enfermedades del sistema óseo, la osteogénesis imperfecta se considera
una desafortunada excepción.
3. Infecciones bacterianas

• Poca gente sabe que, al tratarse de un tejido de naturaleza celular y


orgánica más (por muchos minerales que contenga y duro que sea), el
hueso también puede verse afectado por microorganismos tales como las
bacterias. Este es el caso de la osteomielitis, una patología causada por
la bacteria Staphylococcus aureus en el 90 % de las infecciones.
• Estamos ante unos microorganismos patógenos asentados en el tejido óseo
que han llegado generalmente por vía hematógena, es decir, a través del
torrente sanguíneo del paciente. Una vez el hueso está infectado, los
leucocitos ingresan en él con intención de combatir a las bacterias, pero
por el camino liberan enzimas que terminan por corroer el tejido óseo.
• El pus producido por la infección se extiende por los vasos sanguíneos
que irrigan al hueso, causando abscesos e impidiendo la llegada de
nutrientes y oxígeno a las células óseas. Como puedes adivinar, esto se
traduce en una muerte celular y necrosis de la zona afectada. Desde luego,
estamos ante una patología de naturaleza muy desagradable, que además
puede requerir de tratamiento antibiótico durante semanas o meses por su
difícil eliminación.
• Por último, en los casos más graves se puede requerir de una cirugía
para la extracción del tejido óseo necrotizado. Este se rellena
posteriormente con una prótesis o injerto, lo que estimula la sanación y
recuperación del área afectada. Al igual que el resto de infecciones
bacterianas severas, los síntomas de las infecciones óseas se expresan en
primer lugar con fiebres, temblores y malestar por parte del paciente.
4. Cáncer de hueso

• Como no podía ser de otra manera, parece que ningún tejido con división
celular se libra de una posibilidad de desarrollar un tumor
cancerígeno. Los huesos no son diferentes, pues contienen células vivas
que pueden llegar a presentar una división descontrolada por mutaciones
anormales, dando lugar al temido cáncer óseo.
• El osteosarcoma es la variante más común de esta enfermedad, y afecta
principalmente a personas jóvenes de entre 10 y 19 años de edad, pues
solo el 10 % de los afectados tienen más de 60 años. Este tipo de tumor se
localiza de forma más común en los huesos de los brazos, piernas y pelvis.
• Cabe destacar que muchos tipos de cáncer se metastatizan en el hueso,
pero esto no significa que estemos ante un cáncer óseo como tal. Un
tumor de mama maligno que se ha diseminado al sistema esquelético es
un cáncer de mama metastásico, no un cáncer óseo en el sentido estricto.
Conclusiones

• Como hemos podido observar, en este espacio hemos tocado todos los palos
posibles. Hemos puesto el ejemplo de una enfermedad ósea “natural”, otra
heredable genéticamente y muy extraña, una tercera de origen infeccioso y la
última por un proceso cancerígeno.
• Desde luego, esto pone en evidencia el amplio espectro de enfermedades que
pueden llegar a afectar al sistema esquelético del ser humano. De todas formas,
la sintomatología es más o menos homogénea en casi todas las patologías: se
observa una mayor facilidad a la fracturación de los huesos o un posible dolor e
hinchazón localizados en el área afectada.

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