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Manitas

Este poema describe las manos de los niños como suaves, blancas y delicadas. Las manos de los niños son capaces de inclinar las espigas y encender las frutas cuando se extienden hacia ellas. El poema bendice a aquellos que escuchan el llamado de las manos de los niños y les devuelven al mundo.
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Este poema describe las manos de los niños como suaves, blancas y delicadas. Las manos de los niños son capaces de inclinar las espigas y encender las frutas cuando se extienden hacia ellas. El poema bendice a aquellos que escuchan el llamado de las manos de los niños y les devuelven al mundo.
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MANITAS

Gabriela Mistral

Manitas de los niños, Manitas blancas, hechas


manitas pedigüeñas, como de suave harina,
de los valles del mundo la espiga por tocaros
sois dueñas. se inclina.

Manitas de los niños Manitas extendidas,


que al granado se tienden, piñón, caracolitos,
por vosotros las frutas bendito quien os colme,
se encienden. ¡bendito!

Y los panales llenos Benditos los que oyendo


de su carga se ofenden. que parecéis un grito,
¡Y los hombres que pasan os devuelvan al mundo:
no entienden! ¡benditos!

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