ESTEREOSCOPIA
ELABORO: BALBUENA GARCÍA RAÚL, GRUPO: 4CM1, PROFESOR:
PEREYRA GRAJEDA ERNESTO, MATERIA: GEOMÁTICA
INSTITUTO POLITÉCNICO NACIONAL
ESCUELA SUPERIOR DE INGENIERÍA Y ARQUITECTURA UNIDAD
ZACATENCO
VISIÓN ESTEREOSCÓPICA
• La capacidad que tiene el hombre de integrar las dos imágenes que ve cada ojo en una por
medio del cerebro es la que permite tener una visión estereoscópica.
• Sin embargo, cuando miramos, vemos una sola imagen
de las cosas y no dos distintas, lo que nos dificultaría
mucho desarrollar nuestra vida con normalidad. La
capacidad que tiene el hombre de integrar las dos
imágenes que está viendo en una sola por medio del
cerebro es la que nos permite disfrutar de la llamada
visión estereoscópica. Para hacerla posible, nuestro
cerebro analiza los datos que recibe de los dos ojos y
genera una imagen única tridimensional. Por tanto, para
disfrutar de esta capacidad, es necesario un correcto
funcionamiento de ambos ojos y del cerebro.
• En la especie humana adulta,
la distancia interpupilar (punto medio entre los
dos ojos) promedio es de unos 65
mm. Teniendo en cuenta la distancia interpupilar media
y, además, que cada ojo abarca un ángulo visual en torno a los
1500, podemos representar mediante un dibujo el solapamient
o existente entre los ángulos visuales abarcados por los
dos ojos de un ser humano. Como puede apreciarse en
la Figura, existe una gran superposición de las imágenes capta
das por los dos ojos,
lo que da lugar a que el campo visual captado entre los dos
sea, aproximadamente, de unos 1640.
• La diferente ubicación espacial de los dos ojos, susceptibles de enfocar a
un mismo objeto, tiene como consecuencia que las imágenes captadas por
cada ojo, en un determinado instante no sean exactamente iguales.
En otras palabras, cada ojo capta una perspectiva ligeramente distinta, asp
ecto que se conoce como paralaje binocular y que posibilita la percepción
de la profundidad o visión tridimensional (3-D) y la estereopsis visual.
Así pues, como consecuencia de que la distancia interpupilar es de,
aproximadamente, 6.5 cm en la especie humana adulta, con el ojo
izquierdo percibimos algo más del lado izquierdo del objeto y con el ojo
derecho algo más del lado derecho del objeto. De esta manera podemos
localizar un objeto en el espacio, es decir, podemos informar si el objeto
está al frente, a nuestra izquierda o a nuestra derecha.
• Cuando fijamos la mirada en un punto del espacio, la imagen
de ese punto se proyecta sobre la fóvea (Fóvea= zona de la
retina de mayor agudeza visual), lo que resulta altamente
adaptativo para la especie. Dado que disponemos de visión
binocular la focalización del objeto percibido requiere que los
músculos oculares hagan girar cada uno de los ojos hasta
converger en la percepción del objeto, de manera que
tengamos una sola imagen de él, este proceso, antes descrito,
es el que hemos denominado como convergencia ocular y da
lugar a la fijación de la imagen, o parte de ella, en las fóveas
de los dos ojos (zonas homólogas o correspondientes).
• Para facilitar la comprensión del fenómeno de la estereopsis
visual podemos considerar un círculo imaginario, al que se le
ha dado el nombre de círculo horóptico u horópter.
Dicho horóptero geométrico pasaría por el punto de fijación
de la mirada y los ejes de rotación de los dos ojos. Debemos
aclarar que el horóptero empírico (obtenido por mediciones
psicofísicas) no coincide exactamente con el horóptero
geométrico, si bien este nos facilita una comprensión intuitiva,
ya que el horóptero empírico se extiende a ambos lados del
horóptero geométrico en lo que se denomina área de fusión de
Panum.
• El horópter nos ayuda a diferenciar dos tipos básicos de disparidad retiniana:
• La disparidad retiniana no-cruzada tiene lugar cuando percibimos un objeto más lejano que
el punto en que fijamos la mirada o, en general, del horóptero.
• La disparidad retiniana cruzada, tiene lugar cuando percibimos un objeto más cercano que el
punto de fijación de la mirada.
• Por consiguiente, la existencia de disparidad retiniana no-cruzada indica lejanía del objeto
respecto al observador y la disparidad retiniana cruzada indica cercanía, proximidad al
observador.
En general, llamaremos disparidad retiniana a la diferencia entre la distancia de dos puntos
no correspondientes respecto a la fóvea. Si la disparidad no es muy grande, esto es, si la
distancia entre estos puntos no-correspondientes se halla dentro del área fusional de Panum,
se producirá fusión estereoscópica (visión en relieve), en tanto que si están más lejos del
área de Panum se producirá diplopia (doble visión).
• Las claves monoculares son todas aquéllas que
pueden captarse con un solo ojo. También son, a
veces, llamadas pictóricas por haber sido
ampliamente utilizadas por los pintores, al objeto de
provocar en el observador, mediante estos recursos
representacionales, una sensación de profundidad.
La perspectiva lineal. Según Richard
Gregory, numerosas ilusiones visuales
se producen como consecuencia de
aplicar indebidamente claves de
perspectiva a representaciones 2-D
(planas), que no se corresponden con
objetos o situaciones 3-D de la realidad.
• El tamaño y ubicación aparente de objetos familiares o conocidos. Véase Figura 16, 17 y 18. En
relación con esta clave debe considerarse la denominada Ley del ángulo visual, el cual
correlaciona de modo perfecto con el tamaño de la imagen retiniana. En efecto, la tangente
inversa del ángulo visual puede calcularse mediante el cociente entre el tamaño real del objeto y
la distancia real de observación (véase Figura 19). Este parámetro, el ángulo subtendido por el
objeto que tiene por vértice el centro óptico del cristalino, permite, por semejanza de triángulos
y teniendo en cuenta que la distancia focal del cristalino en el ser humano adulto es constante
(aproximadamente, 17 mm), calcular el tamaño de la imagen retiniana. Por consiguiente, ante
un objeto que nos resulte familiar tenderemos a mantener constante el tamaño percibido, a pesar
de que variará el tamaño proyectado por dicho objeto en la retina en función de la distancia de
observación.
• El tamaño relativo de los objetos. Ciertamente, un objeto
conocido (familiar) al observarlo de lejos proyecta una imagen en
la retina más pequeña que el mismo objeto observado de cerca.
Así, en caso de que un objeto proyecte igual tamaño retinal que
otro, estando uno a mas distancia que otro, el objeto más distante
se percibirá como de mayor tamaño. No obstante, debemos tener
en cuenta que, solamente, el tamaño de un objeto proyectado en la
retina resulta ambiguo para juzgar su tamaño real, es decir, como
se desprende de la Ley del ángulo visual, debemos considerar
simultáneamente la distancia de observación, para compensar,
mediante el producto de estos factores, la tendencia a la
constancia del tamaño a la que propendemos.
• La altura sobre la línea horizonte de los objetos. En la
Figura se ejemplifica la influencia de esta clave de
profundidad. Observamos que si los objetos se sitúan
sobre el propio terreno, cuanto más por encima de la
línea horizonte (mayor altura) se hallen, inferiremos que
están ms alejados en profundidad, mientras que los
objetos que se encuentran por encima del terreno, por
ejemplo, en esta figura, las nubes, cuanto menos por
encima de la línea horizonte se hallen (menor altura),
inferiremos que se encuentran más próximos del
observador.
• La dirección de las sombras y la luz.
Normalmente, las fuentes de iluminación,
tanto la natural (el sol) como la mayor parte de
las fuentes artificiales (farolas, focos,
lámparas, etc) se sitúan en lo alto (cielo, techo,
etc), ello implica que hemos sido
condicionados a percibir la direccionalidad de
la luz de arriba hacia abajo y las sombras se
proyectan en la base de sustentación de los
objetos (abajo).
• Se denominan claves de profundidad
dináminas a las que se derivan del
movimiento, ya sea del observador, ya sea de
los objetos. Fundamentalmente,
destacaremos aquí el paralaje de movimiento,
el cual consiste en desplazamientos, a
distintas velocidades, de parte de la imagen
sobre la retina, debidos al movimiento del
observador.