El misterio de la vida íntima
de Dios
Tema 8
Contenido
• 1. Consideraciones introductorias.
• Precisiones terminológicas.
• La Trinidad, misterio en sentido estricto.
• 2. Analogia caritatis (analogía intersubjetiva).
• 3. Analogía de la vida espiritual (analogía psicológica, analogía
intrasubjetiva).
• 4. Los esquemas griego y latino.
• 5. Significado de los principales términos utilizados en teología trinitaria.
• No entrará como materia para el examen.
• Es muy útil trabajar este punto para asegurarse de que se comprenden bien estos
conceptos.
• 6. La Trinidad y la vida cristiana.
Consideraciones introductorias
Consideraciones introductorias
• La Iglesia confiesa un monoteísmo trinitario.
• Si nos preguntaran en alguna ocasión por qué confesamos la verdad
del Dios Uno y Trino, ¿cuál tendría que ser la respuesta?
• Es un camino imposible intentar responder con una especie de deducción
racional del misterio trinitario.
• Habría que contar una historia.
• Pero el misterio del Dios Uno y Trino no depende de la historia.
• Dios no ha llegado a ser lo que es a través de esta historia.
• Simplemente, al actuar en la historia ha manifestado la riqueza de su vida
íntima.
Consideraciones introductorias
• El Catecismo de la Iglesia Católica subraya que la Trinidad es un
misterio de fe en sentido estricto (n. 234 y 237).
• Es el misterio de Dios en sí mismo.
• Es el misterio central de la fe cristiana.
• Es el misterio central de la vida cristiana.
• Es la fuente de todos los otros misterios de la fe.
• Toda la fe cristiana depende y se ilumina a partir de esta verdad fundamental.
• Toda la historia de la salvación es la historia del camino y los medios por los
que el Dios único y verdadero, Padre, Hijo y Espíritu Santo se revela y
reconcilia consigo a los hombres apartados por el pecado.
Consideraciones introductorias
• El Catecismo de la Iglesia Católica subraya que la Trinidad es un
misterio de fe en sentido estricto (n. 234 y 237).
• La Trinidad es un misterio de fe en sentido estricto.
• Es el misterio de Dios escondido que no puede ser conocido si no es revelado
“desde lo alto”.
• Esto es lo que el Señor dice a Pedro en Cesarea después de su confesión.
• Dios ha dejado huellas de su ser trinitario en la creación.
• También ha dejado huellas de este misterio en el Antiguo Testamento.
• Pero la intimidad de su ser como Trinidad Santa constituye un misterio
inaccesible a la sola razón, y también a la fe de Israel antes de la Encarnación
del Hijo de Dios y del envío del Espíritu Santo.
Consideraciones introductorias
• El misterio del Dios Uno y Trino es el misterio de la fecundidad de su
vida íntima.
• El objetivo de la teología no consiste en deducir racionalmente,
explicar, racionalizar, o reducir a nuestra capacidad de comprensión el
misterio trinitario.
• El objetivo de la teología consiste en manifestar ante la razón el
misterio de Dios Uno y Trino.
• Que es una verdad coherente en sí misma.
• Que es una verdad compatible con la razón.
• Que es una verdad razonable.
Consideraciones introductorias
• ¿Cómo manifestar ante la razón el hecho de que la vida íntima de Dios
es productiva, diferenciadora, fecunda, que existe un orden genético?
• ¿Cómo manifestar ante la razón que los tres distintos son un solo Ser,
un solo Dios?
• La teología ha acudido al único método disponible: la analogía.
• En Occidente:
• La analogia caritatis.
• La analogía de la vida espiritual.
• En Oriente: la teología basada en las procesiones intratrinitarias.
• Esto nos lleva a reflexionar sobre los esquemas latino occidental y oriental griego.
Analogia caritatis (analogía intersubjetiva)
Analogia caritatis
• El punto de partida: en la Revelación cristiana ha quedado clara la
identificación entre Dios y Amor: “Dios es amor” (1 Juan 4,8.16).
• No se trata de afirmar sólo que “Dios ama”.
• Se trata de afirmar que Dios es amor.
• Por tanto, no se esta diciendo meramente algo que Dios hace.
• Sino algo que Dios es.
• En Dios hay una especie de juego entre el Amante, el Amado y el Amor
mismo.
• Todo ello en la Unidad de un solo Amor, de un solo Ser.
• El Amor puede verse así como razón de la Unidad y la Diversidad.
• Piero Coda ha llamado a este método la “analogía intersubjetiva”.
Analogia caritatis
• San Zenón de Verona (+ cca. 380). Obispo de Verona (Italia).
• Es un primer testigo del uso de esta analogía.
• Habla de la comprensión de la vida intratrinitaria como intercambio de
amor.
• Refiriéndose a la Caridad, dice:
• “Tú gobiernas y ordenas en el Padre. Tú eres quien te obedeces a ti misma
en el Hijo. Tú eres la que gozas en el Espíritu Santo. Porque eres una en las
tres personas, no puedes ser dividida (…). Brotando de la fuente que es el
Padre, te derramas entera en el Hijo sin salir del Padre. Con todo derecho
se dice: «Dios es Amor», porque sólo tú guías el poder de la Trinidad”.
Analogia caritatis
• San Agustín también exploró esta vía de profundización en el misterio
trinitario.
• Respecto a este punto, Piero Coda ha distinguido un triple paso en el
pensamiento de San Agustín.
• 1. Pone de relieve la importancia de la revelación de Dios como Amor
en el Nuevo Testamento para el acercamiento al misterio trinitario:
• “Ves la Trinidad si ves el amor. Si puedo, te haré ver que lo ves” (De Trinitate,
8).
• Se trata de una afirmación programática.
• San Agustín se dispone a entrar en este misterio en diálogo con el lector.
Analogia caritatis
• 2. San Agustín muestra que el Amor es la vida de Dios.
• El amor señala algo sobre la dinámica misma de la vida intratrinitaria.
• “He aquí, pues, tres realidades: el que ama, lo que se ama y el amor. ¿Qué es
el amor, sino vida que enlaza o ansía enlazar otras dos vidas, a saber, al
amante y al amado?” (De Trinitate, 8).
Analogia caritatis
• 3. Piero Coda señala cómo San Agustín se detiene aquí y no prolonga esta vía.
• P. Coda cita De Trinitate, XV,6,10.
• La vía del Amor se sugiere en la misma Escritura.
• Pero es una realidad deslumbrante.
• San Agustín contempla el misterio de Dios en directo y afirma haber quedado
deslumbrado.
• “Cuando se llegó a la caridad, que es Dios, según las santas Escrituras, comenzó a brillar
con tenues fulgores una trinidad en el amante, en el amado y en el amor. Pero como
aquella luz inefable deslumbró nuestra mirada y nos hizo sentir la debilidad de nuestra
mente para poder atemperarnos a ella, como descanso de la atención fatigada, fijamos la
mirada de nuestra reflexión en nuestra propia mente, según la cual fue el hombre creado a
imagen y semejanza de Dios por sernos su conocimiento más familiar (…)”.
• Por ello, San Agustín busca la mediación de analogías entre el mundo creado y el misterio
trinitario, que le permitan ascender en su búsqueda.
• San Agustín se adentra por la vía de la analogía de la vida espiritual.
• Ricardo de San Víctor
Ricardo de San Víctor. Miniatura de Giovanni de Paolo (siglo XV).
Paraíso de Dante. Representado con túnica roja, el segundo por la derecha.
Analogia caritatis
• Ricardo de San Víctor (1110-1173)
• Recogió esta intuición agustiniana de la via caritatis.
• La situó en el centro de su teología trinitaria.
• Y la desarrolló con originalidad y amplitud.
• Contempla la realidad del amor divino.
• Dios es amor, pero la realización más plena del amor no es el amor
hacia uno mismo.
• El amor más perfecto es el amor de amistad, el amor de alteridad.
Analogia caritatis
• “Nada hay mejor que la caridad, nada hay más perfecto que la caridad (…). De no
existir pluralidad de personas, de ningún modo podría existir la caridad” (De
Trinitate, III,2).
• Para que Dios pueda tener este sumo amor, hace falta que haya quien sea digno
de Él: un Condignus.
• Un Amado que sea de la misma divinidad que el Amante, que sea igual y coeterna.
• La suma caridad exige la igualdad de las personas: la misma perfección.
• Sólo así puede existir un Amor absoluto.
• Por tanto, este amor ha de realizarse en la unidad de la sustancia.
• De lo contrario, habría más de un Dios.
• Este es el amor que existe entre el Padre y el Hijo.
• Estas consideraciones permiten iluminar la alteridad entre el Padre y el Hijo y la
unidad de naturaleza
Analogia caritatis
• Continúa su reflexión para justificar la existencia de un tercero en el Amor.
• El amor de caridad no es una realidad cerrada, clausurada, egoísta,
reducida a dos, sino que se abre a la existencia de un tercero.
• El amor de caridad se abre al consortium amoris: tener en común.
• Consortium significa participar, pero no en el sentido de tener parte, sino de
poseer en común.
• Significa también comunidad.
• Este consortium amoris se realiza en el Condilectus.
• El Espíritu Santo es la Persona que Padre e Hijo aman en común.
• La consumación de la Caridad pide la Trinidad de Personas.
Analogia caritatis
• Ricardo de San Víctor prolonga su reflexión afirmando que el Amor se
realiza de tres formas en la Trinidad:
• Amor gratuitus: en el Padre.
• Amor debitus et gratuitus: en el Hijo.
• Amor debitus: en el Espíritu Santo.
• De esta forma, las tres divinas Personas se distinguen y son uno en un
solo Amor.
Analogia caritatis
• Santo Tomás de Aquino toma nota de esta perspectiva y la aprueba.
• Pero él sigue otra vía.
• “Nihil prohibet intelligi eundem amorem esse gratuitum ut est
Patris, debitum vero ut est Filii; idem enim est amor quo Pater et
quo Filius amat; sed hunc amorem Filuis a Patre habet, Pater vero a
nullo” (De potentia, 10,4,8).
• La analogía caritatis ha experimentado un renacimiento importante
en la teología trinitaria del siglo XX.
• Ha estado detrás de muchos de sus desarrollos en la teología
contemporánea.
Analogía de la vida espiritual
(analogía psicológica, analogía intrasubjetiva)
Analogía de la vida espiritual
• Hay muchos autores que llaman analogía psicológica a este instrumento
para manifestar ante la razón la fe trinitaria.
• Piero Coda la ha denominado analogía intrasubjetiva.
• Es cierto que su punto de partida se encuentra en la forma en que tiene lugar la
vida de las facultades y los actos espirituales del sujeto humano.
• Pero busca iluminar la Trinidad de tres Personas distintas.
• No es intrasubjetiva en su propósito.
• Sin embargo, parece más preciso denominarla analogía de la vida espiritual
(G. Emery).
• Tiene como referencia la vida del alma humana.
• No se trata de un estudio de la psicología humana.
• Se trata de una consideración metafísica de la vida del espíritu y de sus actos.
Analogía de la vida espiritual
• Existe un triple fundamento que legitima teológicamente la analogía de la
vida espiritual:
• 1. El lenguaje de la Escritura.
• El Hijo como Logos, Palabra, Imagen sugiere la vía de la inteligencia.
• La vinculación del Espíritu Santo con el Amor sugiere la vía de voluntad.
• 2. La revelación del ser humano como imagen y semejanza de Dios.
• En los actos humanos más altos y nobles hay una huella de la Trinidad
particularmente intensa.
• 3. La constatación de que los actos personales-espirituales de conocimiento
y amor son aquellos actos por los que los seres personales entablan
relaciones personales.
Analogía de la vida espiritual
• La analogía de la vida espiritual es el armazón fundamental sobre el
que se edifica la teología trinitaria.
• El recurso a esta analogía tiene su fundamento en el mismo Nuevo
Testamento.
• El Hijo unigénito es el Logos del Padre (Juan 1,1-14).
• “El amor ha sido derramado en nuestro espíritu con el Espíritu que se nos ha
dado” (Romanos 5,5).
Analogía de la vida espiritual
• San Ignacio de Antioquía habla del Hijo “la Palabra del Padre proferida
en el silencio” (Ad Magnesios, 8, 1).
• Los Apologistas emplean la distinción entre “Logos endiathetos” y
“Logos prophorikos” (Teófilo de Antioquía).
• Logos inmanente y Logos proferido.
Analogía de la vida espiritual
• San Gregorio de Nisa emplea una analogía de este tipo en sentido lato,
con un papel meramente auxiliar, catequético e ilustrativo.
• Respecto al Hijo:
• El Logos es siempre Logos de alguien
• Al decir Logos, se hace siempre referencia al Padre.
• Es un Logos vivo, activo y creador, sin diferencia con el Padre de quien procede.
• El verbo humano proviene de la mente
• No se identifica totalmente con ella: es en cierto modo distinta.
• Pero tampoco es una realidad plenamente diferente, porque es manifestación de
la mente.
• El Verbo eterno se distingue de Aquel de que recibe su subsistencia, pero es de
su misma naturaleza.
Analogía de la vida espiritual
• Respecto al Espíritu Santo:
• El aire es expulsado hacia fuera al pronunciar la palabra.
• Este aire se transforma en sonido al expresar la palabra, y manifiesta la
potencia de la palabra.
• Se puede así concebir una cierta idea del Espíritu Santo a partir del soplo del
espíritu humano al pronunciar la palabra.
• Existe en la naturaleza divina un Espíritu de Dios como existe un Verbo de Dios.
• El Verbo divino no puede ser inferior al verbo humano, que está dotado de
pneuma.
• Esta imagen debe ser purificada: en Dios no afluye un elemento externo que se
convierte en pneuma como sucede en el hombre.
Analogía de la vida espiritual
• San Gregorio de Nacianzo acude a una analogía semejante:
• “Mantenemos una y la misma naturaleza de la divinidad, que se reconoce
claramente desde el origen, desde la generación y desde la procesión, como lo que
se da en nosotros, a saber: inteligencia, palabra y espíritu [nous, lógos, pneuma]”.
• San Juan Damasceno.
• Es necesario que el Verbo posea un Espíritu.
• Nuestro verbo humano no existe sin tener parte en el espíritu.
• Pero, en nosotros, el soplo es extraño a nuestra propia sustancia.
• En Dios, el Espíritu no surge de fuera, ni se disuelve en el aire, sino que es
subsistente.
Analogía de la vida espiritual
• San Agustín fue el gran sistematizador de la analogía de la vida espiritual.
• Encuentra en las operaciones espirituales del alma el fundamento de esta
analogía.
• Son los actos propios de un ser espiritual y personal.
• Se trata de los actos espirituales del conocer y del amar.
• A partir de San Agustín, el empleo de esta analogía se desarrolla como un
instrumento universalmente aceptado y utilizado.
• La analogía de la caridad ricardiana es también, en cierto sentido, una analogía de
la vida espiritual.
• Se desarrolla sobre el análisis de la naturaleza del amor.
Analogía de la vida espiritual
• ¿Cuál es el valor teológico de esta analogía?
• Va más allá de una simple metáfora.
• Se trata de una auténtica analogía.
• Se basa en la semejanza que existe entre lo más profundo de la vida del
espíritu humano y el ser de Dios.
• Su valor especulativo no debe minimizarse.
• La analogía no pertenece a la fe de la Iglesia.
• Es un instrumento al servicio del trabajo teológico.
• La fe trinitaria se acepta por la fe, no por la fuerza de razonamientos.
• La teología viene después de la fe.
• La teología no pretende suplantar ni racionalizar la fe
Analogía de la vida espiritual
• Por tanto, la analogía es un instrumento que se emplea una vez aceptado el
misterio trinitario por la fe.
• Busca manifestar ante la razón el misterio trinitario.
• Confesamos un misterio, no afirmamos un absurdo.
• Es compatible y coherente con la razón.
• No puede pretender demostrarlo.
• Incluso después de aceptado por la fe, el misterio de Dios sigue siendo indemostrable.
• Como toda verdadera analogía, es compatible con la dimensión apofática de
la teología.
• Afirmación, negación, eminencia.
• Afirmamos la semejanza en la perspectiva de una mayor desemejanza.
Los esquemas griego y latino
Los esquemas griego y latino
• La teología trinitaria occidental latina y oriental griega se han
desarrollado:
• Con una sensibilidad distinta y perspectivas distintas.
• Que son a la vez complementarias.
• De ningún modo excluyentes entre sí, ni opuestas, ni contrarias.
• No son dos esquemas químicamente puros.
• En Oriente se emplean procedimientos que consideraríamos típicos de la
teología trinitaria occidental.
• Y viceversa.
• Aunque sí puede hablarse de dos modelos ideales orientativos.
Los esquemas griego y latino
• El enfoque típico de la teología trinitaria oriental.
• Parte de la distinción de las Personas.
• El Dios Uno es el Padre, que comunica la divinidad al Hijo.
• El Espíritu Santo recibe la divinidad del Padre a través del Hijo.
• Es un “esquema figurativo lineal”. Padre – Hijo – Espíritu Santo.
• Subraya la monarquía del Padre y la taxis de las Personas.
• Destaca más el aspecto místico y apofático.
• Lo primero en la consideración son las Personas divinas y las procesiones que las
originan.
• Hablan de las tres personas que son un solo Dios.
• Se entiende su formulación típica de la procedencia del Espíritu Santo: del Padre por
medio del Hijo.
• El Hijo es una especie de “Persona media”.
Los esquemas griego y latino
• El enfoque típico de la teología trinitaria occidental.
• Parte de la unidad de la naturaleza divina.
• Después atiende a la distinción de las Personas en cuanto relaciones subsistentes en la
Unidad de Dios.
• Recurso a la analogía de la vida espiritual más amplio y estructurado: los actos espirituales
de conocimiento y amor.
• Pone de relieve la capacidad afirmativa de la teología y el empleo de los instrumentos de la
razón, sin olvidar el carácter de misterio.
• Esquema figurativo en forma de triángulo o de círculo.
• Habla de un Dios en el que subsisten tres Personas distintas.
• Subraya más la unidad de la naturaleza y la igualdad de las Personas en cuanto a la divinidad,
la consustancialidad.
• Se entiende su manera de formular la procesión del Espíritu Santo: procede del Padre y del
Hijo.
• El Espíritu Santo viene a ser la “Persona media”.
Los esquemas griego y latino
• Estas consideraciones no se pueden tomar de forma absoluta.
• No son enfoques químicamente puros.
• Representantes de una de las tradiciones emplean procedimientos y
formas de expresión típicos de la otra.
• Algunos ejemplos:
• San Atanasio parte de la unidad de Dios en su teología trinitaria.
• San Buenaventura toma su punto de partida en la distinción de las Personas y las
procesiones intratrintarias.
• San Juan Damasceno habla del Espíritu Santo como vínculo del Padre y del Hijo.
• Ricardo de San Víctor emplea la expresión “persona media” para hablar del Hijo.
• Santo Tomás también habla del Hijo como “persona media” en la Trinidad.