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Ordenación de Diáconos en Iglesia Anglicana

Este documento describe el rito de ordenación de diáconos en la Iglesia. Contiene las oraciones, exámenes y compromisos requeridos de los ordenandos, así como las bendiciones y entrega de la Biblia por parte del Obispo. El documento conduce a la ordenación de cuatro individuos específicos - Graciela, Hans, Roberto y Daniel - como diáconos para servir a la Iglesia y al pueblo.
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Ordenación de Diáconos en Iglesia Anglicana

Este documento describe el rito de ordenación de diáconos en la Iglesia. Contiene las oraciones, exámenes y compromisos requeridos de los ordenandos, así como las bendiciones y entrega de la Biblia por parte del Obispo. El documento conduce a la ordenación de cuatro individuos específicos - Graciela, Hans, Roberto y Daniel - como diáconos para servir a la Iglesia y al pueblo.
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INTRODUCCIÓN

Bienvenida y oración

CÁNTICO(S)
PRESENTACIÓN
El Presentador de pie y dice:

Estimado Nicolás, Obispo en la Iglesia de Dios,


en nombre del clero y pueblo de la Diócesis del
Norte Argentino, te presentamos a Graciela
Iovino, Hans Breekveldt, Roberto García y
Daniel Lescano para ser ordenados diáconos en
la Iglesia de Cristo.
El Obispo:
¿Han sido escogido de acuerdo con los cánones
de esta Iglesia? Y ¿creen ustedes que su forma
de vida es apropiada para el ejercicio de este
ministerio?

El Presentador contesta:
Certificamos que han satisfecho los requisitos
de los cánones, y los creemos calificados para
esta orden.
El Obispo dice a los Ordenandos:
¿Serán leales a la doctrina, disciplina y culto de
Cristo, tal y como esta Iglesia los ha recibido? Y
¿obedecerán, de acuerdo con los cánones de esta
Iglesia, a su obispo y otros ministros que tengan
autoridad sobre ustedes y su trabajo?

Respuesta:
Estoy dispuesto a hacerlo así; y declaro
solemnemente que creo que las Sagradas Escrituras
del Antiguo y Nuevo Testamento son la Palabra de
Dios, y que contienen todas las cosas necesarias para
la salvación; y me comprometo solemnemente a
conformarme a la doctrina, disciplina y culto de la
Iglesia Anglicana.
Los Ordenandos y los testigos firman la Declaración
anterior

El Obispo dice al pueblo (de pie):


Amados hermanos en Cristo, ustedes conocen la
importancia de este ministerio, y el peso de su
responsabilidad al presentar a Graciela, Hans,
Roberto y Daniel para ser ordenado a la sagrada
orden del diaconado. Por tanto, si alguno de
ustedes tiene conocimiento de impedimento o
crimen por lo cual no debamos proceder,
acérquese ahora y délo a conocer.
 
Si no se presentan objeciones, el Obispo continúa:
El Obispo:
¿Es su voluntad que Graciela, Hans, Roberto y
Daniel sean ordenados diáconos?

El Pueblo responde: Esa es nuestra voluntad.

El Obispo: ¿Les respaldarán en este ministerio?

El Pueblo: Así lo haremos.

El Obispo: Oremos. Dios de poder inmutable y luz


eterna: Mira con favor a toda tu Iglesia, ese
maravilloso y sagrado misterio; …
… por la operación eficaz de tu providencia
lleva a cabo en tranquilidad el plan de
salvación; haz que todo el mundo vea y sepa
que las cosas que han sido derribadas son
levantadas, las cosas que han envejecido son
renovadas, y que todas las cosas están siendo
llevadas a su perfección, mediante aquél por
quien fueron hechas, tu Hijo Jesucristo
nuestro Señor; que vive y reina contigo, en la
unidad del Espíritu Santo, un solo Dios, por los
siglos de los siglos. Amén.
CONFESIÓN
El Ministro:
Confesemos nuestros pecados contra Dios y
contra nuestro prójimo.

El Pueblo y el Ministro:
Dios de misericordia,
confesamos que hemos pecado contra ti
por pensamiento, palabra y obra;
por lo que hemos hecho
y lo que hemos dejado de hacer.
No te hemos amado con todo el corazón;
no hemos amado a nuestro prójimo
como a nosotros mismos.
Sincera y humildemente nos arrepentimos.
Por amor de tu Hijo Jesucristo,
ten piedad de nosotros y perdónanos;
así tu voluntad será nuestra alegría
y andaremos por tus caminos,
para la gloria de tu Nombre. Amén.
DECLARACIÓN DEL PERDÓN

El Obispo, puesto de pie, dice:


Dios omnipotente tenga misericordia de
ustedes, perdone todos sus pecados por
Jesucristo nuestro Señor, les fortalezca en toda
bondad y, por el poder del Espíritu Santo, les
conserve en la vida eterna. Amén.
ORACIONES E INTERCESIÓN
LECTURA(S) BIBLICA(S)

SERMÓN
CREDO DE NICEA
El Pueblo puesto de pie y dice juntos:
Creemos en un solo Dios, Padre Todopoderoso,
Creador de cielo y tierra,
de todo lo visible e invisible;
 
Creemos en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único
de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado,
no creado,
de la misma naturaleza que el Padre,
por quien todo fue hecho:
que por nosotros y por nuestra salvación bajó
del cielo,
por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María virgen, y se hizo hombre.
Por nuestra causa fue crucificado en tiempos
de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado.
Resucitó al tercer día, según las Escrituras;
subió al cielo, y está sentado a la derecha del
Padre.
De nuevo vendrá con gloria para juzgar a los
vivos y a los muertos, y su reino no tendrá fin.
Creemos en el Espíritu Santo, Señor y
dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo recibe una
misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creemos en la Iglesia, que es una, santa,
católica y apostólica.
Reconocemos un sólo bautismo para el
perdón de los pecados.
Esperamos la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.
EXAMEN
Los Ordenandos se permanecen de pie frente al Obispo.
El Obispo:
Hermanos míos, todo cristiano es llamado a seguir a
Jesucristo, sirviendo a Dios el Padre, con el poder
del Espíritu Santo. Dios les llama ahora a un
ministerio especial de servicio directamente bajo
su Obispo. En nombre de Jesucristo, sirvan a todos,
particularmente a los pobres, débiles, enfermos y
solitarios. Como diáconos en la Iglesia, estudien las
Sagradas Escrituras, buscando en ellas sustento, y
forjen sus vidas de acuerdo con ellas.
Den a conocer a Cristo y su amor redentor, por
sus palabras y ejemplo, a aquellos entre quienes
ustedes viven, trabajan y adoran. Interpreten a la
Iglesia las necesidades, preocupaciones y
esperanzas del mundo. Ayuden al obispo y a los
presbíteros en el culto público y en la
ministración de la Palabra de Dios y los
Sacramentos, y desempeñen otros deberes que se
les asignen de vez en cuando. En todo momento,
sus vidas y enseñanzas deberán mostrar al pueblo
de Cristo que, sirviendo a los desvalidos, están
sirviendo al mismo Cristo.
Obispo Hermanos míos, ¿creen que están
verdaderamente llamados por Dios y por su Iglesia
a la vida y trabajo de un diácono?
Respuesta Así lo creo.
Obispo Ahora, en presencia de la Iglesia, ¿se
comprometen a cumplir con este deber y
responsabilidad?
Respuesta Sí, me comprometo.
Obispo ¿Se guiarán por la dirección pastoral y el
liderazgo de su Obispo?
Respuesta Así lo haré.
Obispo ¿Serán fieles en la oración, la lectura y el
estudio de las Sagradas Escrituras?
Respuesta Así lo haré.
Obispo ¿Buscarán a Cristo en los demás, estando
dispuestos a ayudar y servir a los necesitados?
Respuesta Así lo haré.
Obispo ¿Harán cuanto puedan por forjar sus vidas y
la de su familia, de acuerdo con las enseñanzas de
Cristo, de tal manera que sean un ejemplo saludable
para todo el pueblo?
Respuesta Así lo haré.
Obispo ¿Buscarán en todo, no su gloria sino la
del Señor Jesucristo?
Respuesta Así lo haré.
Obispo Que el Señor por su gracia les sostenga
en el servicio que les impone.
Respuesta Amén.

CONSAGRACIÓN DE LOS DIÁCONOS


Todos de pie y los Ordenandos arrodillados frente al
Obispo. El Obispo ora:
Oh Dios, Padre de toda misericordia, te alabamos
por habernos enviado a tu Hijo Jesucristo, quien
tomó forma de siervo, y se humilló a sí mismo, …
… haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte
de cruz. Te alabamos porque le has exaltado hasta
lo sumo, y le has hecho Señor de todo; y porque
por medio de él, sabemos que el que quiera ser
grande debe ser siervo de todos. Te alabamos por
los muchos ministerios en tu Iglesia, y por haber
llamado a estos tus siervos a la orden del
diaconado.
El Obispo impone las manos sobre cada Ordenando con
estas palabras: Por tanto, Padre, por medio de
Jesucristo tu Hijo, derrama sobre ………. tu Espíritu
Santo; cólmale de gracia y poder, y hazle un
diácono en tu Iglesia.
El Obispo continúa:
Hazles, oh Señor, modestos y humildes, fuertes y
constantes, para observar la disciplina de Cristo.
Que sus vidas y enseñanzas reflejen tus
mandamientos, de tal modo que a través de ellos
muchos lleguen a conocerte y amarte. Y así como
tu Hijo vino no para ser servido sino para servir,
concede que estos diáconos compartan el servicio
de Cristo, y lleguen a la gloria inacabable de
aquél, quien contigo y el Espíritu Santo vive y
reina, un solo Dios, por los siglos de los siglos.
El Pueblo en voz alta responde: Amén.
Entonces el Obispo le entrega una Biblia a cada recién
Ordenado, diciendo:
Recibe esta Biblia como señal de tu autoridad
para proclamar la Palabra de Dios y para ayudar
en la administración de sus santos Sacramentos.
LA PAZ

El Pueblo puesto de pie


Ministro La paz del Señor sea siempre con
ustedes.
Pueblo Y también contigo.
ORACIÓN EUCARÍSTICA

El Pueblo puesto de pie


Ministro El Señor sea con ustedes.
Pueblo Y también contigo.
Ministro Elevemos los corazones.
Pueblo Los elevamos al Señor.
Ministro Demos gracias a Dios nuestro Señor.
Pueblo Es justo darle gracias y alabanza.
El Ministro continúa
En verdad es digno, justo y saludable, darte
gracias, en todo tiempo y lugar, Padre
omnipotente, Creador de cielo y tierra.
 
Por tanto te alabamos, uniendo nuestras voces con
los Ángeles y Arcángeles, y con todos los coros
celestiales, que, proclamando la gloria de tu
Nombre, por siempre cantan este himno:
Ministro y Pueblo
Santo, santo, santo es el Señor, Dios del
universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
El Ministro continúa
Padre Santo y bondadoso: En tu amor infinito nos
hiciste para ti, y cuando caímos en pecado y
quedamos esclavos del mal y de la muerte, tú, en
tu misericordia, enviaste a Jesucristo, tu Hijo
único y eterno, para compartir nuestra naturaleza
humana, para vivir y morir como uno de nosotros, y
así reconciliarnos contigo, el Dios y Padre de todos.
Extendió sus brazos sobre la cruz y se ofreció en
obediencia a tu voluntad, un sacrificio perfecto por
todo el mundo.
El Ministro consagra
La noche que fue entregado, el Señor Jesús tomó
pan, y … luego de dar gracias, lo partió y dijo:
«Tomen y coman. Esto es mi cuerpo, que por
ustedes es partido; hagan esto en mi memoria.»
Asimismo, después de cenar tomó la copa y dijo:
«Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; hagan
esto, cada vez que la beban, en mi memoria.» Por
lo tanto, siempre que coman este pan, y beban
esta copa, proclaman la muerte del Señor, hasta
que él venga. (1 Corintios 11.23b-26)
Por tanto, proclamamos el misterio de fe:
Todos
Cristo ha muerto. Cristo ha resucitado. Cristo
volverá.
El Ministro continúa
Padre, en este sacrificio de alabanza y acción de
gracias, celebramos el memorial de nuestra
redención. Recordando su muerte, resurrección y
ascensión, te ofrecemos estos dones. Santifícalos
con tu Espíritu Santo, y así serán para tu pueblo el
Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, la santa comida y la
santa bebida de la vida nueva en él que no tiene
fin. Santifícanos también, para que recibamos
fielmente este Santo Sacramento, y seamos
perseverantes en tu servicio en paz y unidad. Y en
el día postrero, llévanos con todos tus santos al
gozo de tu reino eterno.
Todo esto te pedimos por tu Hijo Jesucristo. Por
él, y con él y en él, en la unidad del Espíritu Santo,
tuyos son el honor y la gloria, Padre omnipotente,
ahora y por siempre.
Pueblo: Amen.
Ministro Oremos como nuestro Salvador Cristo
nos enseñó
El Pueblo puesto de pie dice juntos:
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre;
venga tu reino;
hágase tu voluntad,
en la tierra, como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
 
No nos dejes caer en tentación,
y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino,
tuyo es el poder,
y tuya es la gloria,
ahora y para siempre.
Amén.
(Mateo 6.9-13)
 
EL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO
El Ministro parte el pan y puede decir:
[¡Aleluya!] Cristo, nuestra Pascua, se ha
sacrificado por nosotros. ¡Celebremos la fiesta!
[¡Aleluya!]

Luego el Ministro hace la invitación:


Los Dones de Dios para el Pueblo de Dios.
y puede añadir:
Tómenlos en memoria de que Cristo murió por
ustedes, y aliméntense de él en sus corazones,
por fe y con agradecimiento.
ORACIÓN: DE AGRADECIMIENTO
Ministro Oremos
Pueblo y Ministro:
Eterno Dios, Padre celestial, en tu bondad
nos has aceptado como miembros vivos
de tu Hijo, nuestro Salvador Jesucristo;
nos has nutrido con alimento espiritual
en el Sacramento de su Cuerpo y de su Sangre.
Envíanos ahora en paz al mundo;
revístenos de fuerza y de valor para amarte y
servirte con alegría y sencillez de corazón;
por Cristo nuestro Señor. Amén.
BENDICIÓN

Ministro Que la paz de Dios, que sobrepasa


todo entendimiento, guarde sus
corazones y sus pensamientos en Cristo
Jesús. (Filipenses 4.7)
Y la bendición de Dios omnipotente,
el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, sea
con ustedes y permanezca con ustedes
para siempre. Amén.
Ministro Vayan en paz para amar y servir el
Señor.
Pueblo Damos gracias a Dios.

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