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Desafíos del Liderazgo Espiritual

Este documento discute los desafíos del liderazgo espiritual contemporáneo. Identifica cinco desafíos principales: 1) imitar el modelo de liderazgo de servicio de Cristo; 2) reconocer la necesidad de un cambio profundo en la iglesia para atender las raíces de los problemas; 3) alinearse con la visión de Dios para la iglesia en lugar de imponer visiones personales; 4) comprender la identidad única de la iglesia adventista como pueblo de Dios; y 5) buscar el propósito de D

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Desafíos del Liderazgo Espiritual

Este documento discute los desafíos del liderazgo espiritual contemporáneo. Identifica cinco desafíos principales: 1) imitar el modelo de liderazgo de servicio de Cristo; 2) reconocer la necesidad de un cambio profundo en la iglesia para atender las raíces de los problemas; 3) alinearse con la visión de Dios para la iglesia en lugar de imponer visiones personales; 4) comprender la identidad única de la iglesia adventista como pueblo de Dios; y 5) buscar el propósito de D

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LOS DESAFÍOS DEL

LIDERAZGO
ESPIRITUAL
CONTEMPORÁNEO

Unión Venezolana Oriental


“Lo más importante en el
ministerio es conocer los desafíos
que vas a enfrentar”
¿Cuáles son los problemas o dificultades que
enfrentamos en nuestro ministerio?

¿Cuáles son los desafíos del líder


contemporaneo?
1. Imitar el modelo de Cristo
■ “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí
mismo, tome su cruz y sigame” (Marcos 8:34).
■ No se trata de habilidades, ni de dones espirituales, sino
de una actitud del corazón.
■ Ejercer un liderazgo como el de Cristo requerirá seguir
tres principios fundamentales: Negación,
Abnegación y Sacrificio.
■ Todo el que quiera desarrollar un liderazgo semejante al
de Cristo, debe estar dispuesto a pagar el precio.
Errores comunes
■ Las personas piensan en la recompensa o beneficios al
ejercer su liderazgo.
■ Algunos tiene en su mente la autoridad y el poder.
■ Otros más osados ejercen su liderazgo para escalar
posiciones.
■ Y hay quienes piensan que no nacieron para ser
siervos, sino para estar al frente ejerciendo un
mandato.
¿Cuál es la visión del liderazgo?

■ Buscar que se cumplan los intereses de Dios.


■ Saber qué es lo que Dios espera de cada uno de
nosotros.
■ Estar dispuesto a experimentar el sacrificio.
■ Más que una corona sobre su cabeza, el líder espiritual
buscará vehementemente la grandeza de Dios en su
ministerio y el cumplimiento del propósito de Dios en
su vida.
“Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de
Cristo Jesús¨
(Filp. 2:21)

“Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo”


(1 Cor. 11:1)

“Es hora de desechar la visión complaciente del hombre


postmoderno y vivir la vida de Cristo: ¡en Cristo, por Cristo,
para Cristo”
(Pr. Josney Rodríguez)
2. La Necesidad de un cambio

■ Muchos de los problemas del liderazgo moderno radican en


que no se ha identificado la problemática real de la iglesia.
■ Se ha estado viviendo en una carrera tratando de atender
los síntomas que vive la iglesia en lugar de arrancar la raíz
del problema.
■ No podemos seguir atentiendo síntomas, con soluciones
temporales y separados de los problemas de asistencia,
falta de compromiso, carencia de unidad y un elevado nivel
de deserciones.
¿Cuáles serían los síntomas de un
problema mayor en nuestras iglesias?
■ Falta de compromiso con la misión.
■ Baja asistencia a los cultos.
■ Deserciones por diferentes razones.
■ Falta de unidad.
■ Falta de sentido de pertenecia o sentido denominacional.
■ Constantes divorcios.
■ Problemas entre las familias de la iglesia.
■ Entre otros.
Israel atendió síntomas en el tiempo de
Jesús
■ Para resolver el problema del sábado, establecieron una
cantidad de pasos permitidos en el día sábado.
■ Agregaron al tema de los alimentos limpios e inmundos, el
hecho de no sentarse a comer sin antes lavarse las manos.
■ No se podía sanar en sábado.
■ La manera en que se vestían y la forma de adorar.
■ Jesús en reiteradas ocasiones los reprendió por sus
tradiciones.
Lo que todos nos olvidamos

■ Nos dedicamos a velar por lo externo, regir la conducta,


señalar lo que se ve, y nos olvidamos que nuestra prioridad
es trabajar por la transformación más profunda en nuestros
feligreses.
■ Todo líder debe ir a la raíz de todos los problemas que
enfrenta en la iglesia. La raíz está en un corazón no
transformado.
■ Necesitamos tener una visión más integral de lo que
significa la vida espiritual, y establecer las prioridades en
nuestro trabajo.
“Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!
Porque diezmáis la menta y el eneldo y el
comino, y dejáis lo más importante de la ley: la
justicia, la misericordia y la fe. Esto era
necesario hacer, sin dejar de hacer lo otro”.
(Mat. 23:23)
3. La visión de Dios, mi visión, la visión
de la iglesia
■ Lo que determina el éxito o el fracaso de una organización
es la claridad de la visión de quienes la conforman.
■ No se trata de lo que hacemos, sino de lo que esperamos.
■ De allí que, si esperamos que la iglesia se mueva
victoriosamente, se requerirá de una visión clara, única y
constante.
■ ¿Cuál es la visión?
¿Cuál es la visión?

■ En definitiva, no puede ser la visión de la iglesia local.


■ Tampoco puede ser la visión del líder local.
■ Debemos trabajar con la visión de Dios para su iglesia.
■ La visión de todo líder debe estar completamente
alineada con la visión de Dios.
Cuando no se trabaja con la visión de
Dios
■ Cada líder impone la visión que mejor le parezca.
■ Cuando venga otro líder impondrá su visión que por lo
general es diferentes de la visión del líder anterior.
■ Cada líder que se levante impondrá su visión y esto
ocasionará que la iglesia por un tiempo avance y en
otro momento retroceda, según el liderazgo del
momento.
Cuando se trabaja con la visión de Dios

■ Trabajaremos más unido para el cumplimiento de la


visión de Dios.
■ Cada líder tendrá formas particulares de hacer las cosas,
pero no una nueva visión.
■ Tendremos a Cristo como la cabeza, trabajando con su
visión para la salvación de este mundo.
■ Cambiarán los métodos y las formas, pero todos
trabajaremos teniendo las mismas metas colocadas por
la visión.
Cuando se trabaja con la visión de Dios

■ El liderazgo bíblico no se trata de la construcción de


nuestra propia visión o sueño, sino del sueño y el
propósito de Dios.
■ Pablo dijo “Yo planté, Apolos regó” (1 Cor. 3:6).
Todos edificamos sobre otro fundamento.
■ Tratamos de contruir la misma visión.
Una iglesia que sufre

■ Muchas iglesias sufren al ver en sus líderes una


diversidad de visiones.
■ Una iglesia sujeta a cambios constantes de
énfasis dejará de crecer, de trabajar y de
avanzar.
Lo que la Iglesia necesita

■ La realidad es que existe una profunda necesidad de


una visión clara y compartida por todos.
■ “El éxito en el Reino no se trata de nuestros logros
personales o grupales, sino de cómo trabajamos juntos
para el bien mayor y los fines del Reino”. (Un
liderazgo que Transforme, p. 34).
Reflexiones
■ La Iglesia no se trata de hacer lo que yo quiero, sino lo que
Dios quiere.
■ Los cargos y las responsabilidades vienen con el solo
propósito de hacer realidad los planes y visiones de Dios para
su iglesia.
■ El líder que sigue los principios bíblicos, jamás antepondrá su
visión, interés o propósitos egoístas a los elevados,
inmarcesibles y abarcantes intereses de Dios.
■ Jesús al elegir a sus discipulos esperaba que ellos trabajaran
unidos, sin diferentes visiones.
Jesús y sus discipulos

“A fin de realizar con éxito la obra a la cual habían


sido llamados, estos hombres de diferentes
características naturales y hábitos de vida,
necesitaban unirse en sentimiento, pensamiento y
acción”
(HAp. p. 17)
El deseo de Dios

“Si los cristianos actuaran de concierto, avanzando


como un solo hombre, bajo la dirección de un solo
Poder, para la realización de un solo propósito,
conmoverían al mundo”
(Testimonios T.9 p. 177)
4. ¿Quiénes somos?
■ El cuarto desafío tiene que ver con la identidad.
■ La identidad es lo que determina el comportamiento de
una organización.
■ La identidad es el resultado de las creencias y los valores
que hemos aceptado.
■ Como dirigentes y miembros de iglesia debemos tener
claro lo que somos.
■ La Iglesia copiará la concepción que tengan los líderes de
lo que es la iglesia.
El problema de Israel
■ Los israelitas olvidaron quienes eran y por consiguiente
perdieron su misión.
■ Esto los llevó a que imitaran a las otras naciones en sus
costumbres y religión, incorporando sus dioses y su sistema de
adoración.
■ La apostasía de Israel fue simplemente el resultado de la
ausencia de identidad.
■ Dios los había establecidos como especial tesoro para mostrar
su gloria a los pueblos vecinos, pero ellos se sujetaron a una
identidad de sumisos esclavos, plagiadores y dependientes de
las ideas del reino de satanas.
Lo que somos
■ Somos representantes del carácter de Dios e
instrumentos de su propósito en esta tierra.
■ Somos de Dios y él es nuestro, y nuestro vivir y
pensamientos son suyos, para cumplir sus propósitos.
■ “Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí”. (Gál. 2:20).
■ Esta perspectiva nos ivita a comprender el solemne
privilegio al cual hemos sido llamados.
Lo que somos

“Dios tiene en la tierra una iglesia que está ensalzando la ley


pisoteada y presentando al mundo al Cordero de Dios que
quita los pecados del mundo”.
(EUD. p. 41)

“Existe solamente una iglesia que está actualmente en la brecha,


reparando el muro, reedificando las ruinas”.
(EUD. p. 41)
“Tengan todos cuidado de no hacer declaraciones contra el
único pueblo que está cumpliendo la descripción que se da del
pueblo remanente que guarda los mandamientos de Dios, y
tiene la fe de Jesús… Dios tiene un pueblo distinto, una
iglesia en la tierra, que no es inferior a ningún otro, sino
superior a todos en su capacidad de enseñar la verdad y
vindicar la ley de Dios… Hermano mío si usted está
enseñando que la Iglesia Adventista es Babilonia, está
equivocado”.
(TM. p. 66,68)
Lo que somos

■ Somos un pueblo que ha quedado, un remanente que es


distinto y superior a todos los demás pueblos que existen en
esta tierra.
■ Somos un pueblo que tiene el propósito de reparar la ruinas
del plan de Dios eterno y perfecto para esta tierra.
■ Somos un pueblo que tiene la labor de enseñar la verdad y
vindicar la ley de Dios, que refleja su carácter.
■ Somos un pueblo, una iglesia, que tiene un propósito trazado
por Dios en esta tierra.
5. La búsqueda del poder celestial
■ El quinto desafío tiene que ver con entender que la obra que
nos toca realizar en esta tierra no la podemos hacer con
nuestras fuerzas y, que necesitamos un poder que solo viene
de Cristo Jesús.
■ Los desafíos que se presentan para la predicación del evangelio
son grandes, y son muchos los líderes que están paralizados
trabajando conforme a sus capacidades.
■ Pero necesitamos buscar con urgencia el poder del Espíritu
Santo, para trabajar no conforme a nuestras capacidades,
sino conforme al poder de Dios.
Algunos errores

■ Líderes que consideran que pueden cumplir la misión


mientras tengan mas estudios, capacidades y
experiencias.
■ Por otro lado, están los que se han dado cuenta de que
no pueden con sus fuerzas y han tomado la decisión de
huir o abandonar la batalla.
■ Los primeros los domina la arrogancia, mientras que a
los segundo los paraliza la incredulidad.
Dios es el que da la victoria

■ Todos necesitamos entender que el único que da la victoria a la


iglesia en medio de todos sus desafíos es y siempre será el
Espíritu Santo.
■ En Hechos 1:8, Jesús dejó un mandato, un requisito, una
condición que necesitaban cumplir para poder llegar al mundo
entero con el evangelio. PODER.
■ Durante 3 años y medio habían sido entrenados, tenían cierto
grado de conocimiento y experiencias vividas en esos años. Pero
ellos necesitaban una sola cosa: ¡El poder del Espíritu Santo!.
Dios es el que da la victoria

“Cristo declaró que la influencia divina del Espíritu había de acompañar


a sus discípulos hasta el fin. Pero la promesa no es apreciada como
debiera serlo; por lo tanto, su cumplimiento no se ve como debiera
verse. La promesa del Espíritu es algo en lo cual se piensa poco; y el
resultado es tan solo lo que podría esperarse: sequía, tinieblas,
decadencia y muertes espirituales. Los asuntos de menor importancia
ocupan la atención y, aunque es ofrecido en su infinita plenitud, falta
el poder divino que es necesario para el crecimiento y la prosperidad
de la iglesia y que traería todas las otras bendiciones en su estela”
(Consejos para la Iglesia, p. 178)
Dos reflexiones
■ La primera realidad, es la poca valoración que damos
al Espíritu Santo y a su poder dispuesto para su iglesia.
Los resultados son fracasos, ausencia de milagros, falta
de crecimiento y muerte espiritual.
■ La segunda realidad, es que estamos dedicando mas
tiempo a asuntos de poca importancia y no estamos
dedicando tiempo y atención a clamar por la presencia
del Espíritu Santo en nuestras vidas y en la vida de la
iglesia.
Clamemos para que el Espíritu Santo
descienda sobre su iglesia

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