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P359 - Sal 110

Este documento analiza el Salmo 110, citado varias veces en el Nuevo Testamento. Explica que el salmo habla de la exaltación de Jesucristo como sumo sacerdote y rey eterno, superior a los ángeles, que derrotará a sus enemigos y juzgará a las naciones. Pedro usa el salmo para predicar que Jesús, resucitado por Dios, fue exaltado a su diestra y es el Mesías prometido.

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P359 - Sal 110

Este documento analiza el Salmo 110, citado varias veces en el Nuevo Testamento. Explica que el salmo habla de la exaltación de Jesucristo como sumo sacerdote y rey eterno, superior a los ángeles, que derrotará a sus enemigos y juzgará a las naciones. Pedro usa el salmo para predicar que Jesús, resucitado por Dios, fue exaltado a su diestra y es el Mesías prometido.

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1

JEHOVÁ DIJO A MI SEÑOR -- Sal. 110:l


Este Salmo es por el inspirado David (Mat.
22:43, ¿Pues cómo David en el Espíritu le llama
Señor), un profeta (Hech. 2:30, Pero siendo
profeta).
Este Salmo es mesiánico, como veremos
en Hech. 2:29-36.
Es citado varias veces en el Nuevo Testa-
mento y se hacen referencias a él en otros
pasajes.
Es empleado por escritores novotestamen-
tarios para establecer varias verdades.

2
I. Fue citado primero por Jesús después de
haber sido interrogado intensamente por los
líderes religiosos del día -- Mat. 21:23.
Le preguntaron sobre la autoridad con
que actuaba, 21:23. Le hicieron preguntas los
Herodianos (22:16), los saduceos (22:23), y
los fariseos (22:34).
Al final de sus preguntas, y después de
devastar Jesús las objeciones de ellos, les
hizo esta pregunta: ¿Qué pensáis del Cristo?
¿De quién es hijo? (22:42)

3
Después de contestar ellos, diciendo: De
David, Jesús les hizo esta pregunta: ¿Pues
cómo David en el Espíritu le llama Señor? y
citó (v. 44) Sal. 110:1, Dijo el Señor a mi
Señor: Siéntate a mi derecha, Hasta que
ponga a tus enemigos por estrado de tus
pies.
Además Jesús les preguntó: Pues si David le
llama Señor, ¿cómo es su hijo? (Mt. 22:41-45).
Sus oponentes no podían responder
pala-bra. No percibían que el Mesías, aunque
hijo de David, también es Dios; de esto el hijo
y el Señor de David. El Cristo = es Dios.

4
II. Sal. 110:1 es citado por el escritor a los
hebreos en Heb. 1:13.
En este capítulo el escritor con varias
citas afirma que Jesús es superior a los
ángeles. Pregunta y cita el pasaje: Pues, ¿a
cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Siéntate
a mi dies-tra, Hasta que ponga a tus
enemigos por es-trado de tus pies?
En cuanto los ángeles, pregunta: ¿No
son todos espíritus ministradores, enviados
para servicio a favor de los que serán
herederos de la salvación? (Heb. 1:13,14).
5
¿Qué es la implicación de esa última pre-
gunta? Es que Dios nunca habló de los ánge-
les como habló de Jesucristo. Cristo es Dios;
los ángeles nada más son servidores.
III. Pablo hizo referencia específica a Sal. 110:1,
aunque no lo citó totalmente, cuando escribió:
Porque preciso es que él reine hasta que haya
puesto a todos sus enemigos deba-jo de sus
pies (1 Cor. 15:25).
Entonces Pablo comentó: Y el postrer ene-
migo que será destruido es la muerte (v.26).

6
En este capítulo Pablo combate la falsa
doc-trina en Corinto de que no hay
resurrección de muertos (15:12).
Presenta varios argumentos para probar
que habrá una resurrección y luego apela a
Sal. 110:1 que declara que Cristo ha de sen-
tarse a la diestra de Dios hasta poner a todos
sus enemigos debajo de sus pies.
Dado que la muerte es enemigo del
hombre, ella misma ha de ser sujetada (los
muertos tienen que ser resucitados). La
referencia a Sal. 110:1 fue lógica y apropiada.

7
IV. No obstante, es Pedro quien usa el pasaje
en su sentido principal. El cuenta de cómo los
judíos habían crucificado a Jesús pero que
Dios le había levantado. Hech. 2:22-24 dice:
Varones israelitas, oíd estas palabras:
Jesús nazareno, varón aprobado por Dios
entre vosotros con las maravillas, prodigios y
señales que Dios hizo entre vosotros por me-
dio de él, como vosotros mismos sabéis; 23
a éste, entregado por el determinado consejo
y anticipado conocimiento de Dios, prendis-
teis y matasteis por manos de inicuos, cruci-
ficándole; 24 al cual Dios levantó, sueltos los
dolores de la muerte, por cuanto era …
8
imposible que fuese retenido por ella.
Entonces Pedro recuerda a los judíos
que David profetizó acerca de la resurrección
de Cristo (2:27), diciendo: Porque no dejarás
mi alma en el Hades, Ni permitirás que tu
Santo vea corrupción.
Para probar que David no hablaba de sí
mismo, Pedro dice (2:29-31): Varones herma-
nos, se os puede decir libremente del patriar-
ca David, que murió y fue sepultado, y su se-
pulcro está con nosotros hasta el día de hoy.
30 Pero siendo profeta, y sabiendo que con
juramento Dios le había jurado que de su …

9
descendencia, en cuanto a la carne, levantaría
al Cristo para que se sentase en su trono, 31
viéndolo antes, habló de la resurrección de
Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades,
ni su carne vio corrupción. 32 A este Jesús
resucitó Dios, de lo cual todos nosotros so-
mos testigos.
Pedro ahora afirma que Jesús, levantado de
los muertos y estando a la diestra de Dios, en-
vió al Espíritu Santo sobre los apóstoles; esto es
lo que ellos están oyendo y viendo (v. 33).
Obviamente David no había subido al …

10
cielo. Por eso David dijo las palabras de Sal.
110:1, las que ahora Pedro cita, v. 34,35,
Porque David no subió a los cielos; pero
él mismo dice: Dijo el Señor a mi Señor:
Sién-tate a mi diestra, 35 Hasta que ponga a
tus enemigos por estrado de tus pies.
La gran conclusión de la predicación del
evangelio de parte de Pedro, por primera vez
el día de Pentecostés en seguida de la ascen-
sión de Jesús:
Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa
de Israel, que a este Jesús a quien vosotros
crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y
Cristo.
11
Y esto es exactamente lo que afirma Sal.
110:1. Muestra:
• el carácter único y sin par de Jesucristo
• que es superior a los ángeles
• algún día levantará a los muertos
• son exaltados su reinado y su autoridad
Ahora leamos los 7 versículos del Salmo
y comentemos sobre ellos --
vs.1,2, LA ORDENACIÓN DE CRISTO
Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi
dies-tra, Hasta que ponga a tus enemigos por
es-trado de tus pies. 2 Jehová enviará desde
Sion la vara de tu poder; Domina en medio de
tus enemigos.
12
David habla del nombramiento del que
será ambos Sacerdote y Rey.
Será ordenado por Dios para reinar con
au-toridad y poder hasta el tiempo de la
destruc-ción de sus enemigos (1 Cor. 15:25,26).
Dios enviará desde Sion (la iglesia) la
auto-ridad y el poder del Rey.
El Rey reinará en medio de sus enemigos
v.3, LOS SÚBDITOS DEL REY
Tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente
en el día de tu poder, En la hermosura de la
san-tidad. Desde el seno de la aurora Tienes
tú el rocío de tu juventud.

13
Los súbditos del Rey (los cristianos) se
ofrecerán voluntaria o libremente, obedecien-
do de corazón (Rom. 6:17), al sujetarse a la
dirección de Cristo en su ejército.
La santidad caracteriza a sus súbditos.
El Rey tiene la fuerza de la juventud; es
to-dopoderoso al llevar a cabo su reinado.
v.4, SU NATURALEZA
Juró Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres
sacerdote para siempre Según el orden de
Melquisedec.
Dios NO cambiará de pensar. Para
siempre Cristo ha de ser Sacerdote según el
orden de Melquisedec.
14
Melquisedec era sacerdote y rey al
mismo tiempo. Heb. 7:1-3,
Porque este Melquisedec, rey de Salem,
sacerdote del Dios Altísimo, que salió a
recibir a Abraham que volvía de la derrota de
los reyes, y le bendijo, 2 a quien asimismo
dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nom-
bre significa primeramente Rey de justicia, y
también Rey de Salem, esto es, Rey de paz; 3
sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni
tiene principio de días, ni fin de vida, sino
hecho semejante al Hijo de Dios, permanece
sacerdote para siempre.
15
Cristo en la tierra no pudo ser sacerdote
(Heb. 7:14; 8:4) porque no era de la tribu de
Leví sino de Judá.
Por eso no pudo ser rey en la tierra. No
ob-stante hay muchos evangélicos que
insisten en que él ha de ser rey en la tierra,
reinando desde Jerusalén en un trono literal
(los premi-lenarios).
¡Cristo es Sacerdote ahora; por eso es
Rey ahora!
v.5-7, SU REINADO Y PODER EN CONQUISTA
El Señor está a tu diestra; Quebrantará a
los reyes en el día de su ira. 6 Juzgará entre
las naciones, Las llenará de cadáveres; …
16
Quebrantará las cabezas en muchas tierras. 7
Del arroyo beberá en el camino, Por lo cual
levantará la cabeza.
• Reinará desde la diestra de Jehová
• Quebrantará a reyes
• Juzgará entre las naciones
• No desmayará, sino animará a otros
Todo esto se refiere al reinado de Cristo
por medio de la predicación de su evangelio.
Su Palabra no puede ser detenida. Sus se-
guidores no serán derrotados sino vindica-dos.
Su Providencia controla las naciones al …

17
pasar el tiempo.
Traerá delante de sí en juicio final a todas
las gentes.
¡Todo esto significa un reinado victorioso!
LECCIONES GENERALES DE SAL. 110
1. El día de Pentecostés, Hech. 2, el Señor fue
coronado Rey de reyes y Señor de señores
(Apoc. 17:14). Reina desde el cielo sobre su
reino, la iglesia. Su reino no es de este mundo
(Jn. 18:36). Es compuesto de los que humilde-
mente se someten a él, obedeciendo su vo-
luntad.

18
2. Como Sacerdote, el Señor se sacrificó a sí
mismo, y entró en el lugar santísimo (Heb.9:7;
es decir, en el cielo mismo, 9:24) para presen-
tar al Padre el sacrificio todo suficiente.
Sin el derramamiento de sangre no
puede haber remisión de pecados (Heb. 9:22).
No hay otro sacrificio suficiente para el
pecado (9:23-28).
¿Pueden pues tener esperanza de
salvación eterna los musulmanes, los judíos,
y los re-ligionistas orientales? ¡No pueden!
3. El Salmo 110 apunta al Pentecostés de He-
chos 2. Ese día por inspiración Pedro citó de
este Salmo, y luego anuncia lo del v. 36, …..

19
Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa
de Israel, que a este Jesús a quien vosotros
cru-cificasteis, Dios le ha hecho Señor y
Cristo.
¡He aquí el cumplimiento del Salmo!
4. El v.3 dice, Tu pueblo se te ofrecerá volun-
tariamente en el día de tu poder, En la hermo-
sura de la santidad.
a. voluntariamente = de corazón, Rom. 6:17
b. santidad = santificación de vida,
1Tes.4:3, pues la voluntad de Dios es vuestra
santifica-ción; que os apartéis de fornicación.

20
5. La iglesia es el gran ejército del Señor. Ca-
da cristiano es un soldado de Cristo. De esto
cantamos, pero ¿lo creemos o nada más pro-
nunciamos las palabras del himno?
Bajo la bandera del Rey marchemos a pe-
lear la buena batalla de la fe, conquistando
para Cristo.
6. Los modernistas de las denominaciones de
hoy, como los fariseos de ayer, no pueden
contestar la pregunta de Jesús: Pues si David
le llama Señor, ¿cómo es su hijo? (Mt. 26:45)
porque no aceptan la Deidad de Jesús. El ver-
sículo siguiente dice, Y nadie le podía ….
21
responder palabra; ni osó alguno desde aquel
día preguntarle más.
Algunos hermanos han propagado una
doc-trina que esencialmente niega la Deidad
de Jesús, reclamando que en la tierra él o no
te-nía sus atributos de Deidad, o no las usaba,
sino que recibió poder milagroso del Espíritu
Santo al tener necesidad.
Si fue así, entonces ¡no era Dios!
De nuevo:
Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a
mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos
por estrado de tus pies.
22
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