MALAQ
UIAS
Malaquías -Mal'äkî (1,1 y 3, 1)- es un libro que forma parte del Antiguo Testamento en la Biblia
cristiana y de la Tanaj en la religión judía, escrito por el profeta Malaquías. Posiblemente este no
era el verdadero nombre del autor, puesto que Malaki significa 'mi mensajero', 'mi enviado' o
'mi ángel' en hebreo.
Jeremías nació hacia el año 650 a.C. en Anatot (Jer
1,1), una aldea situada a unos 6 Km de Jerusalén; era
de familia sacerdotal. De procedencia rural. LA VIDA
Vocación (627): El relato de su vocación (Jr 1,4-10) DEL
describe una escena sencilla y ordinaria.
Conocimiento, consagración, misión profética y
PROFETA
eficacia de la palabra de Dios aparecen
frecuentemente en su mensaje.
Respuesta a la vocación: "soy como un
muchacho":1,6. aparece como un hombre tímido y
sensible. Se puede pensar que Jeremías en el
momento de su "vocación" (627, decimotercer año
de Josías), tenía más o menos la misma edad que el
rey, es decir, unos veinte años.
a) Reinado de Josías (640-609)
Jeremías denuncia la apostasía del pueblo (cap 2-6);
b) Reinado de Joaquín (609-598)
La predicación de Jeremías durante el reinado de Joaquín fue prolífica y decisiva,
porque fueron años claves en la historia de Israel. Su mensaje se orienta a
denunciar los grandes pecados del pueblo: el culto externo y falso, la errónea
seguridad religiosa, la idolatría, las injusticias sociales, etc. Esta situación
MINISTERIO
deplorable exige de parte de Dios un castigo severo, que se cumplirá cuando
Nabucodonosor caiga sobre Jerusalén el año 597, llevándose prisioneros a los más
PROFETICO
importantes del pueblo y, sobre todo, al joven Joaquín que llevaba en el trono sólo
tres meses. Es la primera deportación.
c) Reinado de Sedecías (597-586)
Jeremías aboga por Babilonia y rechaza la opinión de quienes piensan que los ya
deportados son impíos mientras que los que permanecen en Judá son fieles (cap.
24; cfr 29,16-20). Envía una carta a los desterrados (cap. 29) animándoles a
perseverar en su exilio que será más largo de lo que preconizan los falsos profetas.
Sus palabras se cumplen: Jerusalén cae en agosto del año 587; en un primer
momento Jeremías es protegido por las autoridades babilónicas (39,11-14).
d) Últimos días de Jeremías
Jeremías sigue también la suerte del pueblo. decide acompañar a Godolías, el
administrador impuesto por los vencedores (40,2-6). Pero a los tres meses Godolías
es asesinado y se ve obligado a acompañar a los cabecillas del complot a Egipto.
Allí continuó ejerciendo su ministerio profético (cap 42-44), sin que tengamos más
noticias.
Composición del libro
Consta de grandes secciones poéticas junto con otras escritas en prosa. Bernhard Duhm fue el
primero que en 1901 distinguió tres fuentes del libro: los poemas, atribuidos al propio Jeremías
(280 vv.), los relatos biográficos, escritos por el fiel secretario Baruc (220 vv.) y los
"suplementos", añadidos por una mano posterior (850 vv.). Como se ve, considera que dos terceras
partes del libro son posteriores al profeta.
Sigmund Mowinckel en su monografía de 1914, reorganizó la hipótesis anterior dividiendo el libro
en cuatro grupos de textos o de tradiciones que designa con las primeras cuatro letras del alfabeto:
Textos o fuente A: oráculos en poesía que se encuentran en los cap. 1-25. Son del propio profeta (ipsissima
verba Ieremiae) escritos a mediados del s. VI.
Textos o fuente B: relatos biográficos en prosa, redactados en tercera persona que suelen comenzar indicando
EL TEXTO:
lugar y fecha del acontecimiento. Escritos a finales del siglo VI: 19,1-20,6; 26-44.
Textos o fuente C: serie de oráculos en prosa o en verso que no pertenecen a las fuentes anteriores. Los
considera escritos por la escuela deuteronomista en el siglo V.
ESTRUCTURA
Textos o fuente D: oráculos de restauración, que atribuye a un autor más tardío, cuya fecha es difícil de
determinar. Y
PROBLEMAS
Los capítulos 46-52 (oráculos contra las naciones) forman un apéndice posterior. La redacción definitiva del
libro habría sido hecha hacia finales del s. V.
Transmisión. El doble texto. Los datos: dos textos (TM y LXX), que tienen entre sí
múltiples variantes de cantidad y de orden, pero que no son totalmente independientes,
puesto que son muchas más las coincidencias.
CRITICOS
Estructura y división
Consta de tres grandes bloques, más una introducción y un apéndice:
DEL LIBRO
Introducción: narra la vocación del profeta: 1,4-19.
oráculos contra el pueblo (2,1-25,14)
Sección narrativa (cap. 26-45)
Oráculos contra las naciones (cap 46-51)
Apéndice histórico (52,1-34)
La Alianza. No insiste tanto en la naturaleza de Dios, cuanto las relaciones de Dios con su pueblo.
La relación con su pueblo culmina en la Alianza, cuyos términos son claros: "Yo seré vuestro Dios, vosotros seréis mi pueblo" (24,7). Para el
tiempo futuro anuncia una Alianza nueva (31,31-34) y eterna (32,37-41), que no se cifra en normas externas, sino que penetra en lo más
profundo del hombre.
El pueblo y el hombre se relacionan con Dios como con un ser próximo, con afecto y con piedad: como con un padre (3,4-19; 31,9-20), como
con su protector (14,8; 13,13).
El culto. El discurso del templo (7,1-8,3) contiene la doctrina jeremiana sobre el culto:
Dios habita entre los suyos. No en templos edificados en Silo o Jerusalén, sino en el pueblo entero, siempre que su conducta sea
perfecta (7,1-15; cfr. 26,1-10 y 22,1-5). CONTENIDO
DOCTRINAL
No puede compaginarse el templo con el culto idolátrico a dioses extraños, en concreto a Istar, la diosa de la fecundidad (7,16-20;
cfr 44,15-19).
Las ofrendas carecen de valor si no van acompañadas de la acogida de la Palabra de Dios (7,21-29; cfr 6,20 y 14,12).
El culto meramente externo conduce a las mayores aberraciones.
No condena el culto, sino su falsa interpretación: ni son ritos mágicos que preservan del mal, ni pueden compaginarse con una
conducta depravada.
La salvación gratuita. Jeremías tiene conciencia de que el pecado implica la ruptura de las relaciones entre Dios y el hombre, y
de que es la causa del desastre que va a sobrevenir. Puesto que el pecado conduce necesariamente al castigo y la desgracia, sólo
Dios puede conceder la salvación, y esto de modo gratuito. En efecto, la destrucción no es la última palabra de Dios, sino que es
la restauración. Muchos de sus oráculos tienen las siguientes ideas:
los deportados por las diversas naciones se reunirán de nuevo y Dios los hará retornar a su país (16,14-15).
la renovación de la Alianza (31,31-34), que lleva consigo el reconocimiento del Dios verdadero frente a los ídolos de los paganos
(cfr Jer 10,1-16).
la renovación de la vida religiosa: el retorno no es fruto de un esfuerzo ético del pueblo, sino un don gratuito de Dios en un doble
sentido: en cuanto que el castigo le ayuda a comprender la gravedad de su culpa (cfr 2,17-19) y en cuanto que jamás volverán a
quebrantar el pacto eterno (32,36-41).
ya no serán necesarios los viejos pastores, ni los sacerdotes, ni siquiera el rey. Los nuevos gobernantes obrarán la justicia y no
engañarán (23,1-6).
Mesianismo. Para Jeremías será Dios mismo quien guíe y salve a su pueblo, como ha quedado ya dicho (cfr 31,31-34): los
pastores de antaño han engañado al pueblo, pero los nuevos obrarán la justicia. Sin embargo, hay oráculos que pueden
considerarse de mesianismo real, aunque cabe suponer que el énfasis no se pone en la monarquía, sino en la herencia davídica
que recibirá el futuro Mesías (Jr 23,5-6)
a) En los libros tardíos del Antiguo Testamento se habla de la vocación y del JEREMIAS
mensaje de Jeremías (Si 49,7-8), y se cuenta una interesante tradición sobre los
consejos del profeta a los deportados (2Mac 2,1-12; 15,12-16). EN TEXTOS
b) En el judaísmo, como lo atestiguan los libros apócrifos y los textos
aparecidos en Qumrán, Jeremías era considerado como un gran profeta. PRECEDEN
c) En el Nuevo Testamento cabría esperar mayor atención a su persona o
escritos: era uno de los que, como Elías, habría de volver (cf. Mt 16,14; quizá a
él se refiere el texto de Jn 1,21). Pero únicamente se le cita dos veces, en un
TES
oráculo que hasta entonces no había tenido gran eco, el llanto de Raquel por sus
hijos (cf. Mt 2,17); y en la Pasión, un texto del campo del alfarero (cf. Mt 27,9).
***
Aplicación Práctica Hoy: El Profeta Jeremías tuvo un mensaje muy difícil de
entregar. Jeremías amaba a Judá, pero él amaba mucho más a Dios. Tan
doloroso como fue para entregar un mensaje consistente en el juicio a su propio
pueblo, Jeremías fue obediente a lo que Dios le dijo que hiciera y dijera.
Jeremías esperaba y oraba por misericordia de Dios para con Judá, pero también
confiaba en que Dios era bueno, justo, y recto. Nosotros también debemos
obedecer a Dios, aún cuando sea difícil, reconocer la voluntad de Dios es más
importante que nuestros propios deseos, y confiar en que Dios, en Su infinita
sabiduría y perfecto plan, procurará lo mejor para Sus hijos (Romanos 8:28).