La Conciencia Moral
Conciencia Moral.
Es la capacidad que tiene una persona de enjuiciar
sus actos y los actos de los demás a la luz de los
valores objetivos.
La conciencia moral es un juicio de la razón por el
que la persona humana reconoce la cualidad moral
de un acto concreto que piensa hacer, está haciendo
o ha hecho.
Conciencia Moral.
La conciencia moral (cf Rm 2, 14-16) le ordena al
corazón del hombre, en el momento oportuno,
practicar el bien y evitar el mal.
El hombre prudente, cuando escucha la conciencia
moral, puede oír a Dios que le habla.
Conciencia Moral.
La conciencia hace posible
asumir la responsabilidad de los actos realizados.
El hombre se ve a veces enfrentado con situaciones
que hacen el juicio moral menos seguro, y la
decisión difícil. Pero debe buscar siempre lo que es
justo y bueno y discernir la voluntad de Dios
expresada en la ley divina.
Formación de la conciencia moral.
Es preciso que cada uno preste mucha atención a sí
mismo para oír y seguir la voz de su conciencia.
La función de la conciencia humana es presentar a la
voluntad de la persona juicios de valor moral. Por
ser libre y tener voluntad propia cada persona puede
aceptar o pasar por alto lo que le dice su conciencia.
Formación de la conciencia moral.
La formación de la conciencia moral es un proceso
continuo a lo largo de la vida. En la medida que la
persona crezca en edad y salga más de sí misma se
verá en la necesidad de formular juicios morales en
casos cada vez más complejos.
Una conciencia bien formada es recta y veraz.
Formula sus juicios según la razón, conforme al bien
verdadero querido por la sabiduría del Creador.
Formación de la conciencia moral.
La educación de la conciencia es indispensable a
seres humanos sometidos a influencias negativas y
tentados por el pecado a preferir su propio juicio y a
rechazar las enseñanzas autorizadas.
Tipos de conciencia que llevan
a juicios erróneos.
Conciencia inmadura o infantil.
Por falta de oportunidades o de interés una persona
no ha logrado superar la etapa de la conciencia de
un niño, casi siempre es por descuido o
superficialidad de vida. Ello le impedirá tomar
decisiones morales en el diario vivir.
Conciencia Laxa.
Aquí la persona se da cuenta que no debe hacer algo
y de todas formas lo hace o por lo menos desea
hacerlo. Y busca la manera de justificarse, aunque
sea para sí mismo con frases como: “todo el mundo
lo hace”, “otros hacen cosas peores” etc.
No es fácil superar esta deformación, ya que implica
una mala escala de valores y el haberse dejado
envolver por el relativismo y permisivismo
imperantes en la sociedad de hoy
Conciencia Voluntariamente Ciega.
Es la de aquellas personas que rehúsan revisar la
moralidad de sus actos. Puede tenerla en todas las
situaciones de su vida, o solo en algunas áreas
específicas.
Son personas cobardes, que no enfrentan sus
errores y que en el fondo caminan hacia la
mediocridad.
Conciencia cegada por los valores
morales distorsionados por la sociedad.
Cuando una persona no logre darse cuenta de su
obligación moral en alguna área de su vida, no
porque se niegue a analizar la moralidad o
inmoralidad de sus actos, sino simplemente porque
ha asimilado la distorsión que lo envuelve en su
cultura, adolece de esta deformación.
La persona puede superar esta deformación con
fuerza de voluntad y decisión.
Conciencia Escrupulosa.
Es el tipo de conciencia que se inventa obligaciones
morales que en realidad no existen, y también se da
cuando la persona exagera la responsabilidad que
tiene al cumplir sus obligaciones.
Es todo lo contrario a la Conciencia Laxa y es un tipo
de conciencia que en la actualidad ya no es muy
corriente encontrar.