CRISTOLOGÍA
CRISTO
¿Quién es?"
Por siglos la humanidad ha formulado esta pregunta de suprema importancia
y de constante interés.
La pregunta fue hecha por el Maestro mismo cuando, durante una de las
crisis de su ministerio, dijo: "¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del
hombre?"
Escuchó las respuestas que reflejaban la opinión corriente del público, sin
hacer comentario, sin embargo pronunció su bendición sobre la respuesta
que Pedro había recibido de Dios: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios
viviente."
La pregunta sigue todavía en pie, y el hombre procura responderla. pero la
respuesta verdadera debe proceder del Nuevo Testamento, escrito por
hombres que le conocieron mejor que ninguno, y quienes, por ese
conocimiento, estuvieron dispuestos a perder todo lo demás.
LA NATURALEZA DE CRISTO
La mejor manera de responder a la pregunta ¿quién es Cristo? es dando a
conocer y explicando los nombres y títulos por los cuales es conocido.
1. Hijo de Dios (Deidad) De la misma manera que la frase "hijo del hombre"
significa nacido de hombre, así también "Hijo de Dios" significa nacido de
Dios. De ahí que este título proclame la deidad de Cristo. A Jesús se le
denomina Hijo de Dios, en el sentido general en que los hombres y los
ángeles (Job_2:1) son hijos. de Dios.
Es el Hijo de Dios por excelencia en sentido especial y único. Según la
. descripción que de Jesús nos hacen las Sagradas Escrituras, mantiene con
Dios una relación que no es compartida por persona alguna en el universo.
En calidad de explicación y confirmación de esta verdad, consideremos:
La conciencia que Cristo tenía de sí mismo.
¿En qué consistía la conciencia que el Señor tenía de sí mismo?
En otras palabras, ¿qué sabía de sí? Lucas, el único escritor que registra un incidente
de la niñez de Jesús, nos dice que a la edad de doce años (cuando menos) Jesús
estaba consciente de dos cosas: de una relación especial con Dios, a quien describe
de Padre, y de una misión especial en la tierra: los negocios de su Padre.
Cuando vemos a Dios que viene hacia nosotros en la forma de hombre, debemos
exclamar. "Grande es el misterio de la piedad."
En el río Jordán el Señor Jesús oyó la voz del Padre que corroboraba y confirmaba su
conciencia interior (Mt.3:17) y en el desierto resistió con éxito los intentos de
Satanás destinados a poner en tela de juicio su carácter de Hijo de Dios. "Si eres
Hijo de Dios." Mt.4:3.
Más tarde en su ministerio tuvo palabras de elogio para Pedro por el testimonio
inspirado del cielo respecto de su deidad y mesiazgo. Mt.16:15-17. Cuando se le
procesaba ante el alto tribunal judío, podría haber escapado la muerte negando su
carácter extraordinario de Hijo de Dios, y afirmando simplemente que era hijo en el
mismo sentido que los demás hombres lo eran. Sin embargo al ser puesto bajo
juramento por el sumo sacerdote, declaró tener conciencia de su deidad, aunque
sabía que dicha declaración le significaba la muerte. Mt.26:63-65.
b. Las afirmaciones de Jesús. Se identificó plenamente con las actividades
divinas. En efecto, dijo: "Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo."
Juan_5:17.
"Salí del Padre." Juan_16:28. "Como me envió el Padre." Juan_20:21. Afirmó
tener conocimientos divino y comunión Mt.11:27; Juan_17:25. Afirmó Apelar
el ser del Padre mediante sí mismo. Juan_14:9-11. Asumió prerrogativas
divinas: omnipresencia (Mt.18:20); poder para perdonar pecados (Marcos_2:5-
10); poder para resucitar a los muertos. Juan 6:39-40, Juan6:54; Juan11:25;
Juan_10:17-18.
Se proclamó a sí mismo el Juez y Arbitro del destino del hombre. Juan_5:22;
Mt.25:31-46. Demandó una rendición y fidelidad que solamente Dios podía
reclamar con derecho. Insistió en la rendición o sumisión absoluta de parte de
sus seguidores. Debían estar preparados para romper los lazos más queridos,
pues cualquiera que amaba aún padre o madre más que a él no era digno de
él. Mt.10:37; Lucas14:25-33.
c. La autoridad de Cristo.
En las enseñanzas de Cristo, uno nota ausencia completa de expresiones
como estas: "Según opino," "quizá," "creo que," "supongamos..." Un sabio
racionalista judío admitió que el Señor hablaba con la autoridad del Dios
todopoderoso mismo. El Dr. Henry Van Dyke señala que, en el Sermón del
Monte, por ejemplo tenemos el cuadro absolutamente anonador de un
hebreo creyente que se coloca por encima de la regla de su propia fe, un
Maestro humilde que afirma su autoridad suprema sobre toda la conducta
del hombre, un reformador moral que descarta todos los demás
fundamentos, y dice: "Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las
hace, le compararé con un hombre prudente que edificó su casa sobre la
peña." Mt.eo_7:24. Aparece esta frase solemne mediante la cual autentica
la verdad: "De cierto os digo."
d. La perfección de Cristo. Ningún maestro que llama a los hombres al
arrepentimiento y a la justicia puede evitar alguna referencia a su propio pecado
e imperfección. En realidad, cuanto más santo es, tanto más lamentará y
reconocerá sus propias limitaciones. Empero en las palabras y hechos de Jesús,
hay o existe una ausencia completa de la conciencia o confesión de pecado. Tenía
el conocimiento más profundo respecto de los males del pecado, y sin embargo,
no cayó sobre su alma sombra o mancha alguna. Por el contrario, él, el más
humilde de los hombres, lanza el siguiente reto: "¿Quién de vosotros me redarguye
de pecado?" Juan_8:46.
e. El testimonio de los discípulos. Ningún judío cometió jamás el error de pensar
que Moisés era divino; ni aún sus discípulos más entusiastas hubieran soñado jamás
con atribuirle declaraciones como ésta: "Bautizándolos en el nombre del Padre, y
de Moisés, y del Espíritu Santo." Compare Mt.eo_28:19. Y la razón es que Moisés
jamás habló ni se comportó como uno que procedía de Dios o compartía su
naturaleza. Por otra parte, el Nuevo Testamento enuncia este milagro: tenemos
aquí a un grupo de hombres que caminaban con Jesús, y le vieron en todos los
aspectos característicos de su humanidad, y que sin embargo más tarde le
adoraron como divino, predicaron que su nombre era el poder para la salvación, e
invocaron su nombre en oración. Juan, que se recostó sobre el pecho de Jesús, no
vaciló en hablar de él como el eterno Hijo de Dios que creó el universo (Juan_1:1-
3), y relata sin vacilación ni disculpas el hecho de Tomás de adorarle y exclamar.:
"¡Señor mío, y Dios mío!" Juan_20:28
Pedro, que había visto comer, beber y dormir a Jesús, que había estado
consciente del hambre y la sed sufridas por el Señor, que le había escuchado orar,
y le había visto llorar, en otras palabras, que había sido testigo de su humanidad
toda, más tarde les dice a los judíos que Jesús está a la mano derecha de Dios, de
que posee la prerrogativa divina de impartir el Espíritu Santo (Los Hechos_2:33,
Los Hechos_2:36); de que es el único camino de la salvación (Los Hechos_4:12), el
Perdonador de pecados (Los Hechos_5:31) y el Juez de los muertos. Los
Hechos_10:42. En su segunda epístola (2 Pedro_3:18) adora al Señor y le atribuye
a él "gloria ahora y hasta el día de la eternidad."
No existe registro alguno en el sentido de que Pablo el Apóstol viera a Jesús en la
carne (aunque le vio en forma glorificada) empero se encontraba en contacto
directo con los que lo habían visto. Y este Pablo, que jamás perdió esa reverencia
hacia Dios que le había sido inculcada desde su juventud, describe no obstante
con calma perfecta a Jesús como "gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo,"
(Tito_2:3), le representa encarnado la plenitud de la Deidad, (Colosenses_2:9) y
como Creador y Sostenedor de todas las cosas. Colosenses_1:16-17. Como tal, su
nombre debe ser invocado en oración, (1 Corintios_1:2; compare Los Hechos_7:59)
y su nombre está unido al del Padre y del Espíritu Santo en la bendición
Apostólica. 2 Corintios_13:14. Desde el principio mismo la iglesia primitiva
consideró divino a Cristo y lo adoró como tal. A principios del segundo siglo un
funcionario Romano informó que los creyentes estaban acostumbrados a reunirse
antes del amanecer y "cantar un himno de alabanza a Cristo, como si fuera Dios
2. La Palabra (pre-existencia y actividad eternas). La palabra del hombre es aquélla
por la cual se expresa así mismo, por la cual se pone en comunicación con otros. Por
medio de la palabra da a conocer sus pensamientos y sentimientos, y por su palabra
da a conocer mandamientos y pone en vigor su voluntad. La palabra es la que lleva la
impronta de su pensamiento y carácter. Mediante sus palabras, el hombre puede
conocerse perfectamente, aunque uno fuera ciego. El sentido de la vista y la
información podría apelar muy poco con respecto a su carácter si uno no hubiera
escuchado a sus palabras. La palabra del hombre es su carácter en la expresión. De
igual manera, la Palabra de Dios es aquélla por la cual el Padre se comunica con otros
seres, trata con ellos; es el medio por el cual expresa su poder, inteligencia y
voluntad. Cristo es esa Palabra, el Verbo, puesto que por intermedio de él, ha apelado
su actividad, voluntad y propósito, y porque por él, Dios establece contacto con el
mundo. Nos expresamos a nosotros mismos por medio de palabras; el Dios eterno se
expresa a sí mismo por medio de su Hijo, que es la "misma imagen. de su sustancia."
Hebreos_1:3. Cristo es la Palabra de Dios porque apela a Dios demostrándole en
persona. No solamente trae el mensaje de Dios, sino que es el mensaje de Dios.
el acontecimiento más estupendo de la historia: "Y aquél Verbo fue hecho carne."
Juan_1:14. La Palabra eterna de Dios tomó sobre sí la naturaleza humana y se hizo
hombre, con el objeto de apelar al eterno Dios por medio de la personalidad humana.
"Dios, habiendo hablado muchas veces y en muchas maneras en otro tiempo a los
padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo."
Hebreos_1:1-2. Por lo tanto, a la pregunta "¿Cómo es Dios?" el creyente responde:
Dios es como Cristo, pues Cristo es la Palabra, la idea que Dios tiene de sí mismo.
Esto es, él es la misma imagen de su sustancia, (Hebreos_1:3), "imagen. del Dios
invisible," Colosenses_1:15.
3. Señor (soberanía)
a. deidad El título de "Señor," cuando se lo colocaba antes de un nombre,
proporcionaba la idea de deidad tanto para los judíos como para los gentiles. El
vocablo "Señor" en el idioma griego (Kurios) fue el equivalente de Jehová en la
traducción griega del Antiguo Testamento; por lo tanto, para los judíos el "Señor
Jesús" era una atribución clara de la Deidad. Cuando el emperador Romano se
refirió a sí mismo como "Señor Cesar," y les requirió a sus súbditos que dijeran
"Cesar es Señor," los gentiles entendieron que el emperador reclamaba para sí la
divinidad. Los creyentes entendieron de esa manera el vocablo, y escogieron el
sufrir la persecución, que asignar a un hombre el título que pertenece solamente
a uno verdaderamente divino. Solo a él, a quien Dios había exaltado, le atribuirían
señorío y le adorarían
.
b. Exaltación. En la eternidad, Cristo posee el título de "Hijo de Dios," en
virtud de sus relaciones con Dios. (Filemón_2:9); en la historia, se ganó el
título de "Señor," muriendo y resucitando por la salvación de los hombres.
Los Hechos_2:36; Los Hechos_10:36; Romanos_14:9. Fue siempre divino por
naturaleza; se convirtió en Señor por su obra voluntariamente se sujetó a las
limitaciones del hombre, pero sin pecado, al tomar sobre sí la naturaleza del
hombre, transformándose en siervo del hombre, y finalmente murió en la
cruz por su redención. Como recompensa, se le dio señorío sobre toda
criatura, una recompensa apropiada, pues que mejor derecho podría alguno
tener al gobierno de los hombres, que la verdad que los amaba, y se dio a sí
mismo por ellos. Apocalipsis_1:5. Este derecho ha sido reconocido por
millones de personas, y la cruz se ha convertido en peldaño por medio del
cual el Señor Jesús asciende al lugar de soberanía sobre el corazón del
hombre.
Flp 2:7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho
semejante a los hombres;
κενόω
kenóo
de G2756; vaciar i.e. despojar, desvanecer.
El verbo empleado aquí para despojarse o vaciarse («Kenoo«) es el que
usamos como Kenosis, y si lo llevamos a un ejemplo o una ilustración práctica
y sencilla como una botella de agua que se vacía o se vierte, podemos (y de
hecho se hace, y mucho) llegar a la errónea (y hasta herética) conclusión de
que Cristo se vacío de Su Deidad, Su Poder, Su Gloria o Sus Atributos, o parte
o algunos de ellos, o los limitó. Nada más lejos de la realidad, pues eso es
un absurdo en Dios, quién es inmutable.
DIOS NO puede dejar de ser menos Dios, NO puede renunciar a Sus Atributos
inherentes que ÉL como Dios tiene.
EL ÉNFASIS NO DEBE ESTAR EN LO QUE PERDIÓ (SUSTRACCIÓN), SINO
EN LO QUE GANO (ADICIÓN).
Sin dejar de ser lo que desde la Eternidad pasada era y es, Él tomó, en unión
consigo mismo, lo que NO era, haciéndola propia.
CUBRIÓ SU GLORIA CON LAS OPACAS VESTIDURAS HUMANAS
La Kenosis NO puede ser entendida como una sustracción (por mínima que sea)
de su Deidad, sino más bien, como una adición de la humanidad, con las
consecuencias y limitaciones que ello tiene.
¿CUÁL ES EL ERROR DE INTERPRETACIÓN?
Pensar o creer que en El Hijo Eterno de Dios, al encarnarse, desapareció o se
limitó un aspecto esencial de Su Naturaleza Divina.
Creer que se despojó de algo al hacerse hombre, y que perdió algo de «ser Dios»,
es hacerlo «menos Dios», y eso es imposible.
ÉL asumió, perfecta, total y enteramente la Naturaleza humana (salvo la condición
caída y depravada nuestra, el pecado), siendo 100% Dios y 100% hombre.
Ahí tenemos la UNIÓN HIPOSTÁTICA
En el original en griego «Hipostasis» de la cual se deriva o significa, Sustancia o
esencia.
En teología es la posición bíblica, y alude a 2 naturalezas en una sola persona, una
sola personalidad (NO 2 personas)
NO es mitad Dios, NO es mitad hombre; sino pleno, real, total y verdadero Dios al
100% , y pleno, real, total y verdadero hombre al 100%, salvo que este hombre
carecía de pecado (cosa que tenemos todos nosotros).
Las 2 naturalezas (humana y divina) son inseparables, NO se fusionan, NO se
mezclan, NO altera una a la otra, sino que cada una conserva plenamente sus
cualidades sin interferir con la otra, siendo distinta la una de la otra.
es una doctrina tan profunda, que nos supera y somos incapaces de comprender y
de razonar.
Además, ésta es una de las más grandes verdades del cristianismo.
ÉL era igual en naturaleza y esencia a Dios, así como igual en naturaleza y esencia
al hombre (solo que EL era y es Santo, y todos nosotros pecadores).
Por eso ÉL tuvo hambre (Mt. 4:2), pero era el Pan de vida (Jn. 6:35), tuvo sed (Jn.
19:28), pero era a la vez el agua viva (Jn. 4:14), NO sabía todas las cosas (Mc.
13:32), pero como Dios, a la vez, era y es Omnisciente (Jn 21:17, Mt. 18:20), ÉL se
cansó (Jn 4:6) y durmió (Mc. 4:38 y Lc. 22:41) y a la vez ofrecía reposo y descanso
a todos (Mt. 11:28-30), fue tentado por el diablo (Lc. 4:2) y a la vez era santo e
impecable (2 Cor 5:21, Heb. 4:15), ÉL fue azotado (Jn. 19:1-3), incluso murió (Mc.
15:37), siendo el Autor de la vida (Hechos 3:15), y la Resurrección (Jn. 11:25-27),
ÉL se sumergió en el agua para ser bautizado (Mt. 3:13-17), una la vez caminó por
el agua (Mt. 14:22-23) o calmo una tempestad (Mt. 8:23-27), ÉL oró y adoró al
Padre (Jn. 17) y a la vez contestaba oraciones (Jn 23:42, Hch. 7:59) y era adorado
(Mt. 2:2 y 14:33). Además EL es Eterno (Jn.1:1, 8:58, Col. 1:15-16, Heb 1:1-2),
Omnipresente (Jn.3:13, Mt. 18:20) Verdadero Dios y Verdadero hombre, ya que en
la Encarnación, ÉL descendió de las alturas más grandes y sublimes de los Cielos,
hasta la Tierra, y NO sólo eso, sino que cargando con nuestra culpa y nuestros
pecados, fue sentenciado, condenado y ajusticiado por Dios El Padre, en una Cruz,
en lo alto de una montaña, el Gólgota, para sufrir el castigo que merecíamos a
causa de nuestras iniquidades y rebeliones.
Escribió también Pilato un título, que puso sobre la cruz, el cual decía: JESÚS
NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS. Y muchos de los judíos leyeron este título;
porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad, y el título estaba
escrito en hebreo, en griego y en latín. Dijeron a Pilato los principales sacerdotes de
los judíos: No escribas: Rey de los judíos; sino, que él dijo: Soy Rey de los judíos.
Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito" (Juan 19:19-22 ).
Todos conocemos la famosa inscripción en latín “INRI” (“Iesus Nazarenvs Rex
Ivdaeorvm”), que estaba clavada en la cruz de nuestro Señor, pero el cartel estaba
escrito primeramente en hebreo y griego.
¿Por qué en estos tres idiomas? Pues en hebreo porque era la lengua que se utilizaba en
el templo, el griego era la lengua del comercio y el latín la lengua oficial del imperio
Romano.
En griego se leía “INBI” (Ἰησοῦς ὁ Ναζωραῖος ὁ Bασιλεὺς τῶν Ἰουδαίων), pero lo
más maravilloso venía con la inscripción en hebreo, que decía así:
ישוע הנצרי ומלך היהודים
La transliteración de esta frase sería:
“Yahshua HaNotzri W’Melej HaYehudim” 👇
Yahshua=Jesús
HaNotzri=De Nazaret
W’Melej /V’Melej=Rey
HaYehudim=De Judíos
Y cuya abreviación es nada más y nada menos que el Tetragrama, el nombre de Dios: YHWH
()יהוה
Por eso los principales sacerdotes judíos insistieron en que Pilato modificara el letrero.
Su intención no era sólo poner que era el propio Jesús el que decía que era rey de los judíos,
sino que, estaba próxima la Pascua judía, fiesta de gran solemnidad, donde se celebraba la
liberación del pueblo hebreo de la esclavitud de Egipto por Dios, y muchos peregrinos subían a
Jerusalén en esa fiesta, teniendo que pasar próximos a la cruz en cuya parte superior se podía
ver un letrero clavado con el nombre De Dios.
Imaginamos la impresión de todo aquel que pasó y vio a Jesús, clavado en esa cruz, identificado
como el mismo DIOS según el cartel que estaba sobre su cabeza.