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Arquitectura Bizantina

La arquitectura bizantina se originó en Constantinopla y se caracterizó por iglesias con cúpulas y planos centralizados, así como por el uso extensivo de mosaicos y nuevos estilos de columnas. Dos de sus obras maestras fueron la Basílica de San Vital en Rávena y la Iglesia de Santa Sofía en Constantinopla.

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Arquitectura Bizantina

La arquitectura bizantina se originó en Constantinopla y se caracterizó por iglesias con cúpulas y planos centralizados, así como por el uso extensivo de mosaicos y nuevos estilos de columnas. Dos de sus obras maestras fueron la Basílica de San Vital en Rávena y la Iglesia de Santa Sofía en Constantinopla.

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ARQUITECTURA BIZANTINA

La arquitectura bizantina era el estilo de arquitectura


particular del Imperio romano del Este, mejor conocido
como el Imperio bizantino. Este estilo de arquitectura
tiene influencias marcadas de los monumentos griegos y
romanos de finales del último milenio antes de Cristo y
principios de la era actual.

Este estilo de arquitectura se originó cuando Constantino


El Grande tomó la decisión de reconstruir por completo la
ciudad de Bizancio. Tras reconstruirla, cambió su nombre
a Constantinopla. Además, se encargó de edificar una gran
cantidad de iglesias durante su estadía como emperador,
que tenían las características únicas de este estilo
arquitectónico.
Por el momento, no se conocía a este imperio con el nombre de Bizantino. Este
nombre ha sido empleado por eruditos modernos para referirse al cambio cultural que
ocurrió dentro del Imperio romano con el cambio de su capital desde Roma hasta
Constantinopla. Este Imperio y su arquitectura se mantuvieron en pie por más de un
milenio.
HISTORIA

La arquitectura bizantina tiene sus orígenes en la expansión del


Imperio romano hacia el sudoeste de Europa y el norte de África. Los
territorios que conquistaron los romanos pertenecían a una gran
diversidad de grupos culturales, por lo que el proceso de adaptación al
Imperio fue lento y problemático.

Por otra parte, el este de Europa, también dominado por los romanos,
tenía una organización mucho mejor estructurada. Esto se debía a que
los pueblos del Mediterráneo estaban unificados de manera cultural
por el anterior Imperio macedónico y las influencias culturales griegas.

En varias ocasiones se trató de dividir el poder entre el este y el oeste,


para organizar de manera más acertada al Imperio. Sin embargo,
todos los intentos que se hicieron fallaron, pues los emperadores de
cada región se consideraban rivales entre sí.
CARACTERÍSTICAS
Semejanzas con la arquitectura cristiana

Muchas de las ciudades del Imperio bizantino se convirtieron en grandes


exponentes de obras arquitectónicas similares a antiguas edificaciones cristianas.
Esto se ve representado sobre todo en las ciudades ubicadas en el oeste del
Imperio, como por ejemplo la emblemática ciudad de Rávena.

Es en esta ciudad donde se encuentra una de las iglesias más importantes


construidas por Justiniano: la iglesia de San Vital de Rávena. Esta iglesia es
considerada una de las mejores representaciones existentes entre la arquitectura
bizantina y la cristiana.

Entre las similitudes más destacadas entre ambas arquitecturas destacan el uso de
mosaicos en las decoraciones de diversas superficies, el enfoque arquitectónico en
destacar el ábside de las estructuras y la utilización de ventanas ubicadas en zonas
altas de las paredes para permitir el acceso de la luz.
PLANEO CENTRALIZADO
A pesar de las similitudes que tenía la arquitectura bizantina con la cristiana, también
tenía una serie de características únicas. Este estilo se comenzó a reflejar a mediados
del siglo VI, cuando las estructuras empezaron a desligarse de la tradición gracias a la
libertad creativa de los arquitectos de la época.

En este momento de la historia se hicieron más populares las iglesias con domos y un
diseño mucho más centralizado que el que se venía utilizando para el momento. Este
período marca la separación de la arquitectura bizantina con la arquitectura romana
ubicada en la parte este del Imperio, la cual seguía teniendo las influencias de
Constantino.

Estos diseños arquitectónicos se ven reflejados también en las creencias cristianas de


los integrantes de cada región del Imperio. En el oeste, la cruz presentaba su pieza
vertical más alargada que la horizontal. Las iglesias eran largas con un diseño un poco
menos alargado en la parte superior.
USO DE PECHINAS
Si bien muchas de las obras arquitectónicas bizantinas se han perdido con el pasar del
tiempo, la iglesia de Santa Sofía presenta una serie de características muy particulares
que reflejan el estilo de los arquitectos de la época.

Una de estas características es el uso de las pechinas. Estas son unas pequeñas
curvaturas que se crean en las edificaciones cuando un domo hace intersección con
sus arcos de soporte.

En muchas de las edificaciones bizantinas estas curvaturas servían como soporte a los
domos y permitían que estos fuesen elevados a una altura mucho mayor que otras
estructuras romanas. Por ejemplo, un domo bizantino usualmente descansaba en
cuatro arcos, y las bases de estos arcos tienen una curvatura hacia adentro.
NUEVAS COLUMNAS
Las columnas bizantinas eran otro de los elementos que no solamente
caracterizaba a este estilo arquitectónico, sino que además lo diferenciaba del
orden romano tradicional. Las columnas bizantinas tenían un nuevo estilo de
decoración que nunca había sido utilizado por los romanos hasta el
momento.

Estas nuevas columnas estaban basadas en las tradicionales de Roma, pero


con algunos cambios sutiles que las convertían en una especie de mezcla
entre columnas iónicas y corintias. Además, se comenzó a utilizar un nuevo
estilo de patrones decorativos en la superficie de las mismas, para dar un aire
de grandeza a las estructuras.
USO DE MOSAICOS
Tal como era la tradición griega antigua, el arte de las arquitecturas bizantinas
solía estar adornado con una serie de mosaicos a lo largo de los lugares más
importantes de las estructuras. Por ejemplo, las iglesias tenían una gran
cantidad de representaciones religiosas en sus mosaicos.
PRINCIPALES OBRAS
La Basílica de San Vitale fue construida en Rávena durante el siglo VI por
órdenes directas del emperador Justiniano. Es considerada una obra maestra y
una de las creaciones más importantes de todo el período arquitectónico
bizantino. La construcción de esta iglesia fue supervisada por el arzobispo de la
ciudad.
Una de sus características más destacadas es la presencia de incontables
mosaicos en todo su interior. Los bizantinos utilizaron decoraciones con
mosaicos tanto en las paredes como en el techo de esta basílica.
Esta edificación religiosa fue dedicada al santo patrón de Rávena, San Vital.
Durante el momento de su construcción, Rávena era la capital del Imperio romano
del oeste, lo que hizo mucho más significativa esta construcción.

Se utilizó una gran cantidad de mármol para recubrir toda la basílica, y los domos
típicos de la arquitectura bizantina estaban hechos de terracota.

Sus famosos mosaicos estaban basados en figuras del Nuevo y del Viejo
Testamento, las cuales representaban pasajes del viaje de Cristo.

Además, también se adornó la basílica con mosaicos de emperadores romanos y


sacerdotes católicos. Estas obras fueron influenciadas en su mayoría por otros
trabajos artísticos similares que se habían realizado en Constantinopla
IGLESIA DE SANTA SOFÍA
La Iglesia de Santa Sofía, también conocida como Hagia Sophia o la Iglesia del
Sagrado Conocimiento, es la catedral más emblemática construida en
Constantinopla durante el dominio del Imperio bizantino.

Su construcción fue supervisada por el emperador Justiniano y es considerada


como la estructura más importante construida por los bizantinos. Además, es uno
de los monumentos más importantes de todo el planeta.
La construcción de este monumento religioso fue completada en un
período de tiempo muy corto, considerando las implicaciones
tecnológicas de la época.

Se finalizó en tan solo seis años bajo la supervisión de dos reconocidos


arquitectos, quienes tenían una gran cantidad de conocimientos
matemáticos y mecánicos: Antemio de Trales e Isidoro de Mileto.

Esta edificación combina las ideas tradicionales de una basílica de gran


longitud con un edificio centralizado de manera única. Además, tiene un
domo increíblemente grande, el cual está soportado por el uso de la
pechina y un par de domos más pequeños. Sin embargo, según los
planes arquitectónicos el edificio es cuadrado casi en su totalidad.

La iglesia tiene una gran cantidad de columnas que recorren los pasillos
con galerías que se extienden desde el piso hasta el techo.
LA IGLESIA DE LA SANTA PAZ
También conocida como Hagia Irene, la Iglesia de la Santa Paz es una de las estructuras
más imponentes del Imperio bizantino. Sin embargo, la iglesia de Santa Sofía la supera
en tamaño.

La Iglesia de la Santa Paz ha estado expuesta a una gran cantidad de cambios


estructurales a lo largo del tiempo, lo que la ha convertido en una estructura menos
reconocida que la Hagia Sophia

De hecho, su estilo arquitectónico original fue dañado tras la quema del edifico
durante los disturbios de Niká, los cuales representaron una rebelión popular que se
llevó a cabo en Constantinopla.
Originalmente la iglesia no presentaba elementos en forma de domo, pero
posteriormente a ser destruida en los disturbios, fue reconstruida por el
emperador Justiniano. El emperador agregó a la iglesia la particularidad
bizantina del domo.

La estructura recibió aún más daño durante el terremoto ocurrido en el siglo


VIII en Constantinopla. Tuvo que volver a ser reparada por el emperador
Constantino V, quien implementó más cambios a la iglesia.

Es una basílica enorme, con tres pasillos y galerías que se extienden a partir
del espacio central y en dirección al santuario ubicado en el este. Es
característica del estilo arquitectónico bizantino que emergió durante el siglo
V en la región.

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