Departamento
de
Evangelismo
Los Milagros de Jesús
Transformación del
Agua en Vino
Juan 2: 1-11
2 Al tercer día se celebró una boda en 7
Jesús dijo a los sirvientes:
Caná de Galilea, y la madre de Jesús —Llenen de agua las tinajas.
se encontraba allí. 2 También habían Y los sirvientes las llenaron hasta el borde.
sido invitados a la boda Jesús y sus 8
—Ahora saquen un poco y llévenlo al
discípulos. 3 Cuando el vino se acabó, la encargado del banquete —les dijo Jesús.
madre de Jesús le dijo: Así lo hicieron. 9 El encargado del banquete
—Ya no tienen vino. probó el agua convertida en vino sin saber
4
—Mujer, ¿eso qué tiene que ver de dónde había salido, aunque sí lo sabían
conmigo? —respondió Jesús los sirvientes que habían sacado el agua.
—. Todavía no ha llegado mi hora. Entonces llamó aparte al novio 10 y le dijo:
5
Su madre dijo a los sirvientes: —Todos sirven primero el mejor vino y,
—Hagan lo que él les ordene. cuando los invitados ya han bebido mucho,
6
Había allí seis tinajas de piedra, de las entonces sirven el más barato; pero tú has
que usan los judíos en sus ceremonias guardado el mejor vino hasta ahora.
de purificación. En cada una cabían 11
Esta, la primera de sus señales, la hizo
unos cien litros. Jesús en Caná de Galilea. Así reveló su
gloria, y sus discípulos creyeron en él.
Jesús Sana al Hijo de un
Noble (Oficial del Rey)
Juan 4: 46-54
46
Y volvió otra vez Jesús a Caná de 50
—Vuelve a casa, que tu hijo vive —le dijo
Galilea, donde había convertido el agua Jesús.
en vino. Había allí un funcionario real, El hombre creyó lo que Jesús le dijo, y se
cuyo hijo estaba enfermo en fue. 51 Cuando se dirigía a su casa, sus
Capernaúm. 47 Cuando este hombre se siervos salieron a su encuentro y le dieron la
enteró de que Jesús había llegado de noticia de que su hijo estaba vivo. 52 Cuando
Judea a Galilea, fue a su encuentro y le les preguntó a qué hora había comenzado
suplicó que bajara a sanar a su hijo, su hijo a sentirse mejor, le contestaron:
pues estaba a punto de morir. —Ayer a la una de la tarde [a] se le quitó la
48
—Ustedes nunca van a creer si no fiebre.
ven señales y prodigios —le dijo Jesús. 53
Entonces el padre se dio cuenta de que
49
—Señor —rogó el funcionario—, baja precisamente a esa hora Jesús le había
antes de que se muera mi hijo. dicho: «Tu hijo vive». Así que creyó él con
toda su familia.
54
Esta fue la segunda señal que hizo Jesús
después de que volvió de Judea a Galilea.
Jesús Sana al Paralítico de
Betesda
Juan 5: 1-8 y 14
5 Algún tiempo después, se celebraba una fiesta de los Después de esto Jesús lo encontró en el
14
judíos, y subió Jesús a Jerusalén. 2 Había allí, junto a la templo y le dijo:
puerta de las Ovejas, un estanque rodeado de cinco —Mira, ya has quedado sano. No vuelvas a
pórticos, cuyo nombre en arameo es Betzatá. 3 En esos pecar, no sea que te ocurra algo peor.
pórticos se hallaban tendidos muchos enfermos,
ciegos, cojos y paralíticos. 5 Entre ellos se encontraba
un hombre inválido que llevaba enfermo treinta y ocho
años. 6 Cuando Jesús lo vio allí, tirado en el suelo, y se
enteró de que ya tenía mucho tiempo de estar así, le
preguntó:
—¿Quieres quedar sano?
7
—Señor —respondió—, no tengo a nadie que me
meta en el estanque mientras se agita el agua y,
cuando trato de hacerlo, otro se mete antes.
8
—Levántate, recoge tu camilla y anda —le contestó
Jesús.
La Pesca Milagrosa
Lucas 5: 1-11
5 Un día estaba Jesús a orillas del lago de 6
Así lo hicieron, y recogieron una cantidad tan
Genesaret, y la gente lo apretujaba para grande de peces que las redes se les
escuchar el mensaje de Dios. 2 Entonces vio rompían. 7 Entonces llamaron por señas a sus
dos barcas que los pescadores habían compañeros de la otra barca para que los ayudaran.
dejado en la playa mientras lavaban las Ellos se acercaron y llenaron tanto las dos barcas
redes. 3 Subió a una de las barcas, que que comenzaron a hundirse.
pertenecía a Simón, y le pidió que la alejara 8
Al ver esto, Simón Pedro cayó de rodillas delante
un poco de la orilla. Luego se sentó, y de Jesús y le dijo:
enseñaba a la gente desde la barca. —¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador!
4
Cuando acabó de hablar, le dijo a Simón: 9
Es que él y todos sus compañeros estaban
—Lleva la barca hacia aguas más asombrados ante la pesca que habían
profundas, y echen allí las redes para hecho, 10 como también lo estaban Jacobo y Juan,
pescar. hijos de Zebedeo, que eran socios de Simón.
5
—Maestro, hemos estado trabajando duro —No temas; desde ahora serás pescador de
toda la noche y no hemos pescado nada — hombres —le dijo Jesús a Simón.
le contestó Simón—. Pero, como tú me lo 11
Así que llevaron las barcas a tierra y, dejándolo
mandas, echaré las redes. todo, siguieron a Jesús.
Liberación de un
Endemoniado
Lucas 4: 33-36
33
Había en la sinagoga un hombre que
estaba poseído por un espíritu maligno,
quien gritó con todas sus fuerzas:
34
—¡Ah! ¿Por qué te entrometes, Jesús de
Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo sé
quién eres tú: ¡el Santo de Dios!
35
—¡Cállate! —lo reprendió Jesús—. ¡Sal de
ese hombre!
Entonces el demonio derribó al hombre en
medio de la gente y salió de él sin hacerle
ningún daño.
36
Todos se asustaron y se decían unos a
otros: «¿Qué clase de palabra es esta?
¡Con autoridad y poder les da órdenes a los
espíritus malignos, y salen!»
La Curación Milagrosa de
un Leproso
Mateo 8: 1-4
8 Cuando Jesús bajó de la montaña, lo
siguieron grandes multitudes. 2 Un hombre
que tenía lepra se le acercó y se arrodilló
delante de él.
—Señor, si quieres, puedes limpiarme —le
dijo.
3
Jesús extendió la mano y tocó al hombre.
—Sí quiero —le dijo—. ¡Queda limpio!
Y al instante quedó sano de la lepra.
4
—Mira, no se lo digas a nadie —le dijo
Jesús—; solo ve, preséntate al sacerdote, y
lleva la ofrenda que ordenó Moisés, para
que les sirva de testimonio.
La Curación Milagrosa
del Siervo del Centurión
Mateo 8: 5-13
5
Al entrar Jesús en Capernaúm, se le 10
Al oír esto, Jesús se asombró y dijo a quienes lo
acercó un centurión pidiendo ayuda. seguían:
6
—Señor, mi siervo está postrado en casa —Les aseguro que no he encontrado en Israel a
con parálisis, y sufre terriblemente. nadie que tenga tanta fe. 11 Les digo que muchos
7
—Iré a sanarlo —respondió Jesús. vendrán del oriente y del occidente, y participarán en
8
—Señor, no merezco que entres bajo mi el banquete con Abraham, Isaac y Jacob en el reino
techo. Pero basta con que digas una sola de los cielos. 12 Pero a los súbditos del reino se les
palabra, y mi siervo quedará sano. 9 Porque echará afuera, a la oscuridad, donde habrá llanto y
yo mismo soy un hombre sujeto a órdenes rechinar de dientes.
superiores, y además tengo soldados bajo 13
Luego Jesús le dijo al centurión:
mi autoridad. Le digo a uno: “Ve”, y va, y al —¡Ve! Todo se hará tal como creíste.
otro: “Ven”, y viene. Le digo a mi siervo: Y en esa misma hora aquel siervo quedó sano.
“Haz esto”, y lo hace.
Jesús Resucita al Hijo
dela Viuda de Naín
Lucas 7: 11-15
Poco después Jesús, en compañía de sus
11
discípulos y de una gran multitud, se dirigió
a un pueblo llamado Naín. 12 Cuando ya se
acercaba a las puertas del pueblo, vio que
sacaban de allí a un muerto, hijo único de
madre viuda. La acompañaba un grupo
grande de la población. 13 Al verla, el Señor
se compadeció de ella y le dijo:
—No llores.
14
Entonces se acercó y tocó el féretro. Los
que lo llevaban se detuvieron, y Jesús dijo:
—Joven, ¡te ordeno que te levantes!
15
El muerto se incorporó y comenzó a
hablar, y Jesús se lo entregó a su madre.
Jesús Calma la Tormenta
Mateo 8: 23-27
23
Luego subió a la barca y sus discípulos lo
siguieron. 24 De repente, se levantó en el
lago una tormenta tan fuerte que las olas
inundaban la barca. Pero Jesús estaba
dormido. 25 Los discípulos fueron a
despertarlo.
—¡Señor —gritaron—, sálvanos, que nos
vamos a ahogar!
26
—Hombres de poca fe —les contestó
—, ¿por qué tienen tanto miedo?
Entonces se levantó y reprendió a los
vientos y a las olas, y todo quedó
completamente tranquilo.
27
Los discípulos no salían de su asombro, y
decían: «¿Qué clase de hombre es este,
que hasta los vientos y las olas le
obedecen?»
Cura Milagrosa de la Mujer con
Flujo de Sangre
Lucas 8: 42-48
42
porque su única hija, de unos doce años, 46
—No, alguien me ha tocado —replicó Jesús—; yo
se estaba muriendo. sé que de mí ha salido poder.
Jesús se puso en camino y las multitudes lo 47
La mujer, al ver que no podía pasar inadvertida, se
apretujaban. 43 Había entre la gente una acercó temblando y se arrojó a sus pies. En
mujer que hacía doce años que padecía de presencia de toda la gente, contó por qué lo había
hemorragias, sin que nadie pudiera tocado y cómo había sido sanada al instante.
sanarla. 44 Ella se le acercó por detrás y le 48
—Hija, tu fe te ha sanado —le dijo Jesús—. Vete
tocó el borde del manto, y al instante cesó en paz.
su hemorragia.
45
—¿Quién me ha tocado? —preguntó
Jesús.
Como todos negaban haberlo tocado, Pedro
le dijo:
—Maestro, son multitudes las que te
aprietan y te oprimen.
Alimentación de los 5,000
Mateo 14: 13-21
13
Cuando Jesús recibió la noticia, se retiró él 17
Ellos objetaron:
solo en una barca a un lugar solitario. Las —No tenemos aquí más que cinco panes y dos
multitudes se enteraron y lo siguieron a pie pescados.
desde los poblados. 14 Cuando Jesús 18
—Tráiganmelos acá —les dijo Jesús.
desembarcó y vio a tanta gente, tuvo 19
Y mandó a la gente que se sentara sobre la hierba.
compasión de ellos y sanó a los que Tomó los cinco panes y los dos pescados y, mirando
estaban enfermos. al cielo, los bendijo. Luego partió los panes y se los
15
Al atardecer se le acercaron sus discípulos dio a los discípulos, quienes los repartieron a la
y le dijeron: gente. 20 Todos comieron hasta quedar satisfechos, y
—Este es un lugar apartado y ya se hace los discípulos recogieron doce canastas llenas de
tarde. Despide a la gente, para que vayan a pedazos que sobraron. 21 Los que comieron fueron
los pueblos y se compren algo de comer. unos cinco mil hombres, sin contar a las mujeres y a
16
—No tienen que irse —contestó Jesús los niños.
—. Denles ustedes mismos de comer.
Jesús Camina Sobre las
Aguas
Mateo 14: 22-27
22
En seguida Jesús hizo que los discípulos
subieran a la barca y se le adelantaran al
otro lado mientras él despedía a la
multitud. 23 Después de despedir a la gente,
subió a la montaña para orar a solas. Al
anochecer, estaba allí él solo, 24 y la barca ya
estaba bastante lejos de la tierra,
zarandeada por las olas, porque el viento le
era contrario.
25
En la madrugada, Jesús se acercó a ellos
caminando sobre el lago. 26 Cuando los
discípulos lo vieron caminando sobre el
agua, quedaron aterrados.
—¡Es un fantasma! —gritaron de miedo.
27
Pero Jesús les dijo en seguida:
—¡Cálmense! Soy yo. No tengan miedo.
La Curación de la Hija de
la Sirofenicia
Marcos 7: 24-30
24
Jesús partió de allí y fue a la región de Tiro. Entró en una casa y
no quería que nadie lo supiera, pero no pudo pasar
inadvertido. 25 De hecho, muy pronto se enteró de su llegada una
mujer que tenía una niña poseída por un espíritu maligno, así que
fue y se arrojó a sus pies. 26 Esta mujer era extranjera, sirofenicia de
nacimiento, y le rogaba que expulsara al demonio que tenía su hija.
27
—Deja que primero se sacien los hijos —replicó Jesús—, porque
no está bien quitarles el pan a los hijos y echárselo a los perros.
28
—Sí, Señor —respondió la mujer—, pero hasta los perros comen
debajo de la mesa las migajas que dejan los hijos.
29
Jesús le dijo:
—Por haberme respondido así, puedes irte tranquila; el demonio ha
salido de tu hija.
30
Cuando ella llegó a su casa, encontró a la niña acostada en la
cama. El demonio ya había salido de ella.
La Transfiguración
Marcos 9: 2-8
2
Seis días después Jesús tomó consigo a Pedro, a Jacobo
y a Juan, y los llevó a una montaña alta, donde estaban
solos. Allí se transfiguró en presencia de ellos. 3 Su ropa se
volvió de un blanco resplandeciente como nadie en el
mundo podría blanquearla. 4 Y se les aparecieron Elías y
Moisés, los cuales conversaban con Jesús. 5 Tomando la
palabra, Pedro le dijo a Jesús:
—Rabí, ¡qué bien que estemos aquí! Podemos levantar tres
albergues: uno para ti, otro para Moisés y otro para Elías.
6
No sabía qué decir, porque todos estaban
asustados. 7 Entonces apareció una nube que los envolvió,
de la cual salió una voz que dijo: «Este es mi Hijo amado.
¡Escúchenlo!»
8
De repente, cuando miraron a su alrededor, ya no vieron a
nadie más que a Jesús.
El Milagro de la Moneda
en el Pez
Mateo 17: 24-27
24
Cuando Jesús y sus discípulos llegaron a
Capernaúm, los que cobraban el impuesto del
templo se acercaron a Pedro y le preguntaron:
—¿Su maestro no paga el impuesto del templo?
25
—Sí, lo paga —respondió Pedro.
Al entrar Pedro en la casa, se adelantó Jesús a
preguntarle:
—¿Tú qué opinas, Simón? Los reyes de la tierra, ¿a
quiénes cobran tributos e impuestos: a los suyos o a
los demás?
26
—A los demás —contestó Pedro.
—Entonces los suyos están exentos —le dijo Jesús
—. 27 Pero, para no escandalizar a esta gente, vete al
lago y echa el anzuelo. Saca el primer pez que pique;
ábrele la boca y encontrarás una moneda. Tómala y
dásela a ellos por mi impuesto y por el tuyo.
Jesús Cura a 10 Leprosos
Lucas 17: 11-19
11
Un día, siguiendo su viaje a Jerusalén, 15
Uno de ellos, al verse ya sano, regresó alabando a
Jesús pasaba por Samaria y Dios a grandes voces. 16 Cayó rostro en tierra a los
Galilea. 12 Cuando estaba por entrar en un pies de Jesús y le dio las gracias, no obstante que
pueblo, salieron a su encuentro diez era samaritano.
hombres enfermos de lepra. Como se 17
—¿Acaso no quedaron limpios los diez? —
habían quedado a cierta preguntó Jesús—. ¿Dónde están los otros
distancia, 13 gritaron: nueve? 18 ¿No hubo ninguno que regresara a dar
—¡Jesús, Maestro, ten compasión de gloria a Dios, excepto este extranjero? 19 Levántate y
nosotros! vete —le dijo al hombre—; tu fe te ha sanado.
14
Al verlos, les dijo:
—Vayan a presentarse a los sacerdotes.
Resultó que, mientras iban de camino,
quedaron limpios.
GRACIAS POR SU
ATENCIÓN
QUE EL SEÑOR LOS
BENDIGA