GARRET THOMSOM
INTRODUCCIÓN A LA
FILOSOFÍA
LAS TRES FASES DE LA FILOSOFíA
Las definiciones muy específicas de filosofía sólo nos ofrecen fragmentos del cuadro
general. Acabamos de ver que la imagen global requiere ser presentada como un proceso.
Por esta razón, una imagen de la filosofía debe tener tres fases o etapas.
● Primera fase: Preguntar
● Segunda fase: Analizar
● Tercera fase: Responder y argumentar
Primera fase
Preguntar
Sólo cuando nos
sentimos confundidos
buscamos una respuesta y
preguntamos
activamente; cuando
estamos perdidos,
investigamos mejor.
● Hemos adquirido un conocimiento y una habilidad increíbles durante el último siglo.
Ese conocimiento técnico puede hacernos sentir cómodos, como si el universo fuera
la sala de nuestra casa.
● Con tal sentimiento, olvidamos la naturaleza profundamente enigmática de las cosas.
El universo y nosotros mismos somos incomprensiblemente misteriosos, y llegar a
acostumbrarnos a esto no equivale a comprenderlo. Estamos acostumbrados a la
manera como se comportan las cosas; esto no significa que las entendamos
SEGUNDA FASE
ANALIZAR
● Primero hay que entender bien la pregunta. De otra manera, nuestra respuesta no será
más que un reflejo o un balbuceo superficial de palabras.
● En la segunda fase de la filosofía, tratamos de comprender las preguntas, sin
contestarlas. Tratamos de mejorar nuestras preguntas.
● Esto se aplica no sólo a la filosofía académica, sino también a otras áreas de la vida.
La mayor parte de un problema profundo se resuelve comprendiendo en qué consiste.
En todos los casos, el problema no viene empacado y etiquetado, aguardando una
respuesta satisfactoria. Primero tenemos que diagnosticar el problema, saber cómo pensar
acerca de él. Cuando la dificultad es, ¿cómo debo abordar este problema?, ¿cómo debo
pensar en él?, entonces la dificultad es filosófica. Si el problema es ¿cuál es el problema?,
entonces la cuestión es conceptual. Una vez comprendida la pregunta, la respuesta puede
llegar a ser obvia y fácil.
Es necesario analizar las preguntas por tres razones.
● Primero, porque sin la comprensión de la pregunta, el significado de las
respuestas se nos pierde.
● La segunda razón por la cual necesitamos hacer un análisis de las preguntas
conceptuales, antes de contestarlas, es que la pregunta puede ser errónea.
● La tercera razón por la que es necesario el análisis, antes de responder, es
que algunas veces, en una sola pregunta , se involucran muchas otras.
Preguntas como, "¿cuál es el significado de la vida?", "¿es moralmente mala
la eutanasia?", "¿cuál es la relación entre la mente y el sistema nervioso?",
contienen muchas otras, diferentes, todas mezcladas. Evitaremos la
confusión si separamos y respondemos una por una. Surge entonces, de
nuevo, la necesidad de analizar.
El análisis apunta en dos direcciones: atrás, hacia la pregunta, y adelante, hacia la
respuesta. Nos ayuda a corregir la pregunta, y la nueva pregunta puede ser analizada una
vez más para hacerla aún más precisa. Sin embargo, este proceso de mejorar las preguntas
debe estar orientado por la necesidad de obtener respuestas.
TERCERA FASE
PREGUNTAR Y ARGUMENTAR
No podemos quedarnos en el nivel del análisis. Necesitamos las respuestas. Ésta es la
tercera etapa. Obviamente, no puede ser cualquier respuesta. Queremos hallar la mejor o
la verdadera. Después de todo, a eso apunta en principio la pregunta. Esto significa que en
esta tercera fase necesitamos contestar y argumentar.
PREGUNTAR
Las respuestas a preguntas filosóficas no tienen que ser teorías grandiosas. Pueden
consistir en frases simples. Una vez que hayamos completado el análisis, la respuesta
puede ser casi obvia. El trabajo está en el análisis. Esto se puede ver si preguntamos: por
qué es importante la respuesta. Para responder esta nueva pregunta se requiere más
análisis. Cuando una posición filosófica responde a una gama de problemas diferentes,
entonces se trata de una teoría. Una teoría pretende resolver problemas. No existe en el
vacío. Cuando abordamos una teoría, es bueno recordar qué problemas se supone que
resuelve.
ARGUMENTAR
Debemos buscar evidencia o argumentos a favor de una teoría. También necesitamos
hallar evidencia y argumentos contra otras posibles respuestas. Pero más que esto, es
indispensable ver si hay argumentos contundentes que refuten la respuesta que creemos
verdadera. Éstos pueden llegar a cambiar nuestra mente, o pueden introducir la duda.
Ante la ausencia de evidencia, la mejor respuesta es: no sé. Sin evidencia, cualquier teoría
es mera especulación y ésta se encuentra a un paso de la superstición, que es un estado en
el que creemos algo sin tener una razón. Por esto debemo s examinar críticamente los
argumentos á favor y en contra de una teoría. Sin un argumento, ¿por qué debe alguien
creer lo que uno dice? No debería hacerlo.