Artrosis
Artrosis
Durante la fase aguda, se recomienda reposo inicial hasta aliviar los dolores, seguido de ejercicios pasivos que buscan movilidad articular . En la fase subaguda, se combinan ejercicios pasivos, forzados y en grupos para ayudar a la ruptura de osteofitos . En la fase crónica, se enfocan en el fortalecimiento de los músculos con ejercicios activos, isométricos (sin movimiento) e isotónicos (con resistencia uniforme), cuidando no incrementar la inflamación .
Los ejercicios isométricos ayudan a mantener o aumentar la masa y fuerza muscular sin incrementar la inflamación articular en pacientes con artritis activa. Se realiza contrayendo el músculo sin producir movimiento, lo que permite evitar agravantes de la inflamación .
En la fase crónica, los ejercicios activos, isométricos y isotónicos son recomendados para prevenir la atrofia muscular. Los ejercicios activos aumentan la fuerza y resistencia muscular. Los ejercicios isométricos consisten en contraer el músculo sin que se produzca movimiento, manteniendo la contracción de 3 a 6 segundos para evitar incrementos en inflamación . Estos refuerzan la musculatura a pesar de la atrofia presente cerca de las articulaciones afectadas.
El tipo de ejercicio debe ser individualizado según la enfermedad, edad, y características físicas de cada paciente. Generalmente, se recomienda actividades físicas que no impongan limitaciones importantes, como caminatas diarias, gimnasia de mantenimiento dos veces por semana, y natación una vez por semana. Los ejercicios aeróbicos deben adecuarse para alcanzar el 75% de la frecuencia cardíaca máxima del paciente, teniendo en cuenta cualquier limitación .
Durante la fase subaguda, los ejercicios forzados se utilizan para romper los osteofitos formados, ayudando a aumentar la movilidad articular. Estos implican movimientos más allá del límite patológico, evitando provocar dolor, y suelen ser realizados con la ayuda de un técnico .
Aunque artrosis y artritis afectan las articulaciones, sus mecanismos de inicio y progresión son distintos. En la artritis, los fenómenos inflamatorios en la articulación son primarios y desencadenados por una enfermedad de base, lo que finalmente produce una lesión en las estructuras articulares . En contraste, la artrosis comienza con una degeneración y desgaste de las estructuras articulares; la inflamación, cuando ocurre, es leve y tiene el propósito de reparar las lesiones .
Para fomentar la independencia en pacientes con artritis avanzada, se busca prevenir deformidades, mantener la máxima movilidad articular y potencia muscular, y desarrollar actividades de la vida diaria, incluso usando dispositivos ortopédicos. También es crucial lograr la independencia en el desplazamiento mediante herramientas como camas especiales, sillas de ruedas, andadores o bastones .
Se recomienda caminar todos los días, realizar gimnasia de mantenimiento que incluya ejercicios de musculación general (abdominal y lumbar) dos días a la semana, y natación un día a la semana. Además, se sugiere realizar ejercicio aeróbico que aumente la frecuencia cardíaca al 75% de su valor máximo .
Los osteofitos son crecimientos óseos pequeños o grandes que forman parte del proceso degenerativo en artrosis. Radiográficamente, aparecen en los contornos irregulares de las epífisis. Estos pueden disminuir la amplitud del movimiento articular al reducir significativamente el espacio dentro de la articulación, limitando así el desplazamiento normal y causando dolor .
Los ejercicios isométricos de las extremidades superiores no deben forzarse en pacientes con hipertensión u otras enfermedades vasculares cardíacas o cerebrales debido al riesgo de complicaciones .