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Contratos y Obligaciones Mercantiles

Este documento describe las características de las obligaciones y contratos mercantiles en Guatemala. Explica que estos se rigen por los principios de verdad sabida y buena fe guardada, y que la mancomunidad de deudores es solidaria por ley. También establece que las obligaciones mercantiles sin plazos son exigibles inmediatamente, y que el deudor incurre en mora sin necesidad de requerimiento. Finalmente, resume el derecho de retención del acreedor sobre los bienes del deudor.
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Contratos y Obligaciones Mercantiles

Este documento describe las características de las obligaciones y contratos mercantiles en Guatemala. Explica que estos se rigen por los principios de verdad sabida y buena fe guardada, y que la mancomunidad de deudores es solidaria por ley. También establece que las obligaciones mercantiles sin plazos son exigibles inmediatamente, y que el deudor incurre en mora sin necesidad de requerimiento. Finalmente, resume el derecho de retención del acreedor sobre los bienes del deudor.
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DERECHO MERCANTIL III

Obligaciones y Contratos Mercantiles


Introducción:
Cada día las formalidades en los negocios aumentan haciendo necesaria la utilización
de documentos para dejar plasmadas todas las acciones y características que fueron
tomadas en cuenta para la realización de un negocio, ya sea este de compra-venta, o
de contratación de algún servicio o producto.

Por esta razón, la utilización de los contratos y obligación mercantiles, tiene mucha


relevancia dentro del estudio del derecho mercantil y las operaciones comerciales de
nuestro medio.  Como futuros profesionales de las ciencias jurídicas, nos es de mucha
importancia conocer e interpretar: las características, fundamentos y aplicaciones de
las distintas clases de contratos.

En esta presentación se pretende ejemplificar las características que hacen especiales


las diferentes clases de contratos, así como sus fundamentos filosóficos y legales,
establecidos, por la doctrina del derecho y las leyes guatemaltecas aplicables para la
celebración de los mismos.
Con respecto a su aplicación, presentaremos los diferentes movimientos comerciales
en los cuales son celebrados contratos, como por ejemplo: El contrato de
compraventa, en el cual se pacta el intercambio de un bien hacia otro propietario,
estableciendo un pago para la obtención del mismo, y también el contrato
de seguros, en sus diferentes ramas, en el cual se contrata este producto financiero
para asegurar la integridad física de un determinado bien o individuo.

CARACTERÍSTICAS DE LAS OBLIGACIONES Y CONTRATOS MERCANTILES

 Principios Filosóficos

Según el Código de Comercio en el artículo 669 se establece que las obligaciones


mercantiles se interpretan, ejecutan y cumplen de conformidad con los principios de
verdad sabida, y de buena fe guardada, no significa que la verdad y la buena fe
dejen de tomarse en cuenta para obligaciones de otra naturaleza jurídica.
Verdad Sabida y Buena Fe Guardada.
Las partes obligadas conocen en verdad sus derechos y obligaciones y se vinculan de buena
fe en sus intenciones y deseos de negociar para no darle una interpretación distinta a los
contratos.

El poco formalismo con que se dan estos principios funcionan como parte de su propia
sustancia; de manera que las partes obligadas conocen en verdad sus derechos y
obligaciones y se vinculan de buena fe en sus intenciones y deseos de negociar para no darle
una interpretación distinta a los contratos, ya que de otra manera se destruirá la seguridad del
trafico comercial.

El cumplimiento de los deberes y el ejercicio de los derechos son rigurosos, porque solo de
esa manera puede conseguirse armonía en la intermediación para la circulación de
los bienes y la prestación de servicios.

Una de las características de las obligaciones mercantiles: el escrúpulo en hacer prevalecer la


verdad y la buena fe que proviene del contrato como elementos substanciales de propia
naturaleza.
Solidaridad de los Deudores
Cuando una obligación tiene del lado pasivo o activo a varias personas, se le llama
Mancomunada. Esta mancomunidad puede ser simple o solidaria. En el caso del
deber, es simple cuando uno de los sujetos responde de una parte de la obligación;
y solidaria cuando cualquiera de ellos responde de la totalidad frente al sujeto del
derecho.
Según el Código Civil, para que una obligación mancomunada sea solidaria, es
necesario que se pacte expresamente. Para el mejor entendimiento se transcriben
los artículos del Código Civil que regulan la mancomunidad:

Artículo 1347. Hay mancomunidad cuando en la misma obligación son vanos los


acreedores o varios deudores.
Artículo 1348. Por la simple mancomunidad no queda obligado cada uno de los
deudores a cumplir íntegramente la obligación, ni tiene derecho cada uno de los
acreedores para exigir el total cumplimiento de la misma. En este caso, el crédito o la
deuda se consideraran divididos en tantas partes como acreedores o deudores haya,
y cada parte constituye una deuda o un crédito separados.
Artículo 1352. La obligación mancomunada es solidaria cuando varios deudores están
obligados a una misma cosa, de manera que todos o cualquiera de ellos pueden ser
constreñidos al cumplimiento total de la obligación, y el pago hecho por un solo,
libera a los demás; y es solidaria con respecto a los acreedores cuando cualquiera de
ellos tiene el derecho de exigir la totalidad del crédito, y el pago hecho a uno de ellos
libera al deudor.
 
Artículo 1353. La solidaridad no se presume; debe ser expresa por convenio de las
partes o por la disposición de la ley...

Con relación a este artículo se establece una especialidad de las obligaciones


mercantiles mancomunadas, en lo que al deudor o al fiador se refiere: si en una
obligación mercantil hay varios deudores, su mancomunidad es solidaria en virtud de
la ley (Art. 674. del Código de Comercio); o sea que se presume; no necesita ser
expresa como lo manda el Código Civil.
 
A la viceversa de éste, lo que se pactaría seria que la mancomunidad fuera simple.
La particularidad de la mancomunidad en las obligaciones mercantiles es que, en
cuanto a los deudores o sus fiadores, es solidaria por disposición legal en
contraposición a la civil que puede ser expresada; no se presume, salvo disposición
legal en contrario.
 
Exigibilidad de las obligaciones sin plazos

La obligación está sujeta a un plazo o sea el tiempo en que el deudor debe cumplirla.
Según el Código Civil, cuando se omite pactar el plazo, o se dejó a voluntad del
deudor fijar la duración del mismo, el acreedor tiene que recurrir a un juez
competente para lo que determine (Art. 1283 del Código Civil).
Si este fuere el procedimiento que se siguiera ante las obligaciones mercantiles sin
plazos, la celebridad en el cumplimiento de los contratos se vería afectada y
generaría hechos negativos en el tráfico comercial, además de hacer nugatoria la
característica del poco formalismo del Derecho mercantil.
Aquí surge entonces una segundad especialidad de las obligaciones mercantiles cuando
se omite el plazo, la obligación es exigible inmediatamente. La única excepción es a esta
regla es que el plazo sea consecuencia de la misma naturaleza del contrato, en cuyo
caso no opera la exigibilidad inmediata.

La Mora Mercantil

El deudor y el acreedor son sujetos de una obligación civil y pueden incurrir en mora; la
mora es el status jurídico en que se encontrara el sujeto si no cumple con su obligación
o no acepta la presentación que le hace el deudor, según el caso, en virtud de la
exigibilidad de los respectivos vínculos.

La característica propia del Código Civil es que, para caer en mora, salvo las
excepciones que establece el artículo 1431 del Código Civil, es necesaria la
interpelación o sea el requerimiento en forma judicial o por medio de un notario.

En cambio, en las obligaciones y contratos mercantiles se incurre en mora sin necesidad


de requerimiento, bastando únicamente que el plazo haya vencido o sean exigibles. Así
se adquiere el estatus moroso.
La excepción a esta regla son los títulos de crédito y cuando hay pacto en el contrato,
el Código Civil establece que la mora del deudor genera daños y perjuicios que
deben ser pagados al acreedor; pero ellos deben ser consecuencia inmediata y
directa de la contravención, el Código Civil se orienta a obligar que se pruebe
fehacientemente que esos daños y perjuicios han causado o que necesariamente
deban causarse, no siendo suficiente la simple reclamación o pretensión, a menos
que se trata de una cláusula indemnizatoria.

En lo mercantil sucede lo contrario hay un mandato para el deudor moroso de pagar


los daños y perjuicios, salvo pacto en contrario, cuando la obligación tuviere por
objeto una cosa cierta y determinada o determinable; daños y perjuicios que se
cuantifiquen en relación al interés legal sobre el precio pactado en el contrato; y a la
falta de este, por el que tenga en la plaza al día del vencimiento; el de su cotización
en la bolsa si se trata de títulos de crédito; y en efecto de lo anterior, el que fijen
expertos; en esta estipulación se favorece privilegiadamente al acreedor, es injusta
porque no entra a considerar si los daños y perjuicios realmente los provoco el
incumplimiento del deudor; la ley los presume en desmedro de un tradición jurídica
que viene desde el Derecho Romano.
Derecho de Retención

El derecho de retención es la facultad que se concede al acreedor mercantil para


retener bienes muebles o inmuebles de su deudor, que se hallen en su poder; o de
los que tuviere por medio de títulos representativos, cuando al ser exigida la
obligación el deudor no cumple: o bien, hasta que el deudor lo cumpla (Art. 682 del
Código de Comercio). La retención funciona como una garantía a favor del acreedor
que desea hacer efectiva la obligación.

Pero como los bienes retenidos siguen siendo propiedad del deudor, el acreedor
debe velar por su conservación; por eso la ley le asigna a este las obligaciones de un
depositario; guardar la cosa depositada y abstenerse de hacer uso de ella; no
registrar las cosas que se han entregado embaladas o selladas; avisar de cualquier
pérdida o deterioro que pudiera sufrir la cosa y de las medidas que deben tornarse
para evitarlo; e indemnizar los daños y perjuicios que por dolo o culpa sufriere el
deudor con relación a la cosa.
El derecho de retención opera bajo el régimen estipulado en los artículos 684 al 687
del Código de Comercio:
 
a. Cesa la retención si el deudor consigna la suma adeudada o la garantiza;

b. La disposición que el deudor haga de los bienes retenidos, no afecta la retención;

c. Cuando los bienes retenidos son embargados, el acreedor que los posee tiene
derecho: a conservar los bienes con carácter de depositario judicial; a ser pagado
preferentemente, si el bien retenido estaba en su poder en razón del mismo contrato
que origino su cuenta; y, a ser pagado con prelación al embargante, si su relación de
crédito es anterior a la de este;

d. El acreedor que retiene pagara costas judiciales, daños y perjuicios, si no entabla la


demanda dentro del término legal; o, si se declara improcedente su demanda. La ley
no es específica el término para entablar la demanda, al menos que en cada contrato
se pronuncie sobre este particular.
Nulidad de las obligaciones plurilaterales
 
En materia de obligaciones y contratos mercantiles los hechos de nulidad deben
reducirse al máximo, en áreas de la seguridad del tráfico comercial; sobre todo por su
rapidez y poco formalismo. En el Código de Comercio se establece que la nulidad que
afecte la obligación de una de las partes en un negocio plurilateral, no anula la
totalidad del negocio jurídico, sino únicamente con relación a la parte que provoco la
nulidad; salvo que ese hecho haga imposible la existencia del negocio. La nulidad de
estos negocios se rige por el Código Civil.

El negocio jurídico plurilateral es aquel en que los sujetos que intervienen no tienen
intereses ni status jurídicos contrapuestos, como el caso del contrato de sociedad, la
disposición de esta naturaleza no es propio del Derecho Mercantil, porque también en
el Código Civil esta previsto el contrato de sociedad civil; pero, la ausencia de una
norma precisa en ese cuerpo legal, fue acertado incluirla en el Código de Comercio,
por los contratos plurilaterales que se dan a su amparo relacionados con la sociedad
mercantil.
Con relación a la nulidad de obligaciones y contratos mercantiles, cuando se trata de
negocios jurídicos plurilaterales, el juez debe ser cauteloso para declarar una nulidad
de obligaciones mercantiles, basándose en los principios de verdad sabida y buena fe
que deben regir la conducta de los sujetos, ya que esa cautela le da confianza y
seguridad al tráfico comercial.

Calidad de las Mercaderías


En un contrato cuando hay obligación de entregar mercaderías, y no se estableció su
especie o calidad, al deudor solo puede exigírsele la entrega de la mercadería de
especie o calidad media. La calidad de las mercaderías no constituye una especialidad
de las obligaciones mercantiles, el beneficiado con esta fórmula es el comerciante,
aunque no siempre.

Capitalización de Intereses
Capitalizar intereses significa que cuando el deudor deja de pagarlos, la cantidad que
se adeude por ese concepto, acrecienta el capital; de manera que, a partir de la
capitalización, los intereses aumentan porque se elevó la suma del capital.
La capitalización de intereses era conocido también como negocio bancario y
está regulado en el Art. 691 del Código de Comercio, también se extendió a todos
tipo de obligación mercantil, siempre que así se pacte en el contrato y que la tasa de
interés no sobrepase la máxima que cobran los bancos. Contrariamente, el Art. 1949
del Código Civil prohíbe la capitalización de intereses; permitiéndola únicamente en
el negocio bancario.

Vencimiento de las obligaciones de tracto sucesivo

Las obligaciones de tracto sucesivo en falta de un pago dan por vencido el plazo de
la obligación, y la hace exigible, salvo pacto contrario (Art. 693 del Código de
Comercio). En caso de bines inmuebles por abonos por falta de pago de cuatro o
más mensualidades consecutivas (Art. 1836 del Código Civil), en caso de bienes
muebles la ley civil no tiene ninguna previsión; y si no se trafican como mercaderías
se aplicaría por analogía la misma disposición del Código Civil. En el contrato de
arrendamiento también se da por terminado cuando se dejan de pagar por lo menos
dos meses de renta
CARACTERÍSTICAS DE LOS CONTRATOS MERCANTILES

El contrato, como acto jurídico, constituye el medio para que se de el movimiento en


el tráfico comercial; aun cuando las obligaciones mercantiles no necesariamente
devienen de él, sigue siendo una categoría para el surgimiento de las obligaciones de
origen contractual.
 
El Contrato en general no difiere totalmente ente el campo civil y el mercantil, en los
conceptos aplicables en las características. Las características especiales de los
contratos mercantiles que existen para adaptar la forma a un conjunto de relaciones
subjetivas, que se producen en masa, con celebridad, con reducidos formalismos, los
que casi no se observan en la contratación civil.

El código civil en el artículo 1517 dice "Hay contrato cuando dos o más personas
convienen en crear, modificar o extinguir una obligación".
La Representación para Contratar
En el Derecho mercantil funciona lo que se llama la representación aparente; o sea que
una persona se manifiesta como representante de otra, sin necesidad de ostentar un
mandato, como sería necesario en el tráfico civil.
 
"Quien haya dado lugar, con actos positivos u omisiones graves a que se crea,
conforme a los usos del comercio, que alguna persona está facultada para actuar como
representante, no podrá invocar la falta de representación respecto a terceros de
buena fe". Art. 670 del Código de Comercio.

Forma del Contrato Mercantil


En el campo civil las personas puede contratar y obligarse por medio de escritura
pública, documento privado, acta levantada ante el alcalde del lugar, por
correspondencia y verbalmente.
En el campo mercantil la forma se encuentra más simplificada; los contratos de comercio
no están sujetos, para su validez, a formalidades especiales. Cualquiera que sea la forma y
el idioma en que se celebren, las partes quedan vinculadas en los términos que quisieron
obligarse.

Cuando el contrato se celebre en Guatemala y sus efectos surtan efectos aquí, debe
utilizarse el idioma español, en concordancia con las leyes fundamentales de la Republica.
Esta libertad en el uso de la forma tiene sus excepciones, pues hay contratos en que si se
exige una solemnidad determinada, tal es el caso del contrato de fideicomiso y el de
sociedad, que deben celebrarse mediante escritura pública.
 
Cláusula Compromisoria
Los artículos 270 y 272 del Código Procesal Civil y Mercantil, establecen que toda
controversia relativa a los contratos puede dirimirse mediante juicio arbitral, si así se
consigna en escritura pública.
 
En el terreno mercantil es diferente: un contrato puede discutirse mediante arbitraje sin
necesidad de que la cláusula compromisoria conste en escritura pública, lo que viene a ser
una característica del contrato mercantil, según el artículo 671 del Código de Comercio.
LOS CONTRATOS POR ADHESIÓN
 
El contrato por adhesión ha sido criticado en la doctrina por poner en desventaja al
consumidor frente al que ofrece un bien o un servicio, sin embargo quienes lo
defienden consideran que es el medio más adecuado para aquellas transacciones que
se dan en grandes cantidades. Por eso se ha considerado que esta modalidad de
contrato es más susceptible de darse en el campo mercantil. Pero no es raro a las
relaciones civiles, aun cuando se le revista de procedimientos diferentes.
 
En el campo comercial esta forma de contratar es lo más conveniente. Por eso es que
el Código de Comercio establece reglas, para interpretar los contratos por adhesión,
con el objeto de proteger al contratante que recibe la oferta de contrato.

Estos contratos, llamados en forma más técnica Contratos por Adhesión son producto
de la negociación en masa; son elaborados en serie, según la ley de los grandes
números, sometidos a las leyes de una estandarización rigurosa, que por un proceso
de tipificación contractual reduce al mínimo el esfuerzo de las partes y la pérdida de
tiempo.
Se puede lograr que estos contratos no sean contrarios a los intereses de la masa consumidora si
el Estado tuviera un órgano que revisara previamente los formularios, machotes o pólizas, antes
de que se usaran con el público, como está previsto en el Código Civil para los formularios de la
empresa que presta servicios públicos; previsión que debió ser para todo el contrato por
Adhesión.

El Código de Comercio distingue dos situaciones que disciplina el contrato por adhesión:

 Contrato mediante formularios (Art. 672): 


 
En los contratos estandarizados mediante formularios, su interpretación se rige mediante las
siguientes reglas:
Se interpretan, en caso de duda, en sentido menos favorable de quien preparo el formulario;

Cualquier renuncia de derechos tiene validez sien la redacción del documento aparece caracteres
tipográficos más grandes o diferentes al resto del documento;
 
Las Cláusulas adicionales prevalecen sobre las generales, aunque estás no hayan sido dejadas
sin efecto.
 
 Contrato mediante pólizas (Art. 673): 

Hay contratos que se celebran mediante pólizas (el seguro), mediante facturas (una
compraventa), mediante órdenes o pedidos (el suministro).

En estos contratos puede suceder que los términos en que se contrató, difieran de lo
que dice el documento. Para ello se puede pedir una rectificación dentro de quince días
siguientes a aquel en que se recibe el documento; de lo contrario, se consideran
aceptadas las condiciones consignadas.

Asimismo, si la persona contra quien reclama no contesta dentro de quince días, se


consideran aceptada la rectificación.

En estos dos casos debe tenerse silencio como táctica manifestación de voluntad. A
estas formas de contratar también se les aplica las reglas de interpretación antes
descritas.
Omisión Fiscal
Los actos jurídicos, sobre todo los que se refieren al tráfico patrimonial, están sujetos a
cargas impositivas a favor del Estado. El hecho de que los sujetos contratantes fueron
omisos en la tributación fiscal, puede ocasionar que esos actos obedezcan de ineficacia.

Sin embargo, como el tráfico mercantil puede verse afectado en la buena fe comercial,
cuando los sujetos omiten tributar con respecto a sus contratos y obligaciones, la ley
establece que ello no produce la ineficiencia de los actos o contratos mercantiles, como
tampoco los libera de pagar los impuestos omitidos.

En estos casos, además de pagar la carga tributaria, se responderá de las multas que se
imponen corno consecuencia de disposiciones del Derecho Tributario.

Libertad de Contratación

El contrato ha sido considerado como la máxima contención de la libertad jurídica,


entendida ésta como el desiderátum de las personas para hacer o no hacer lo que la ley
permite. Ninguna persona está obligada a celebrar contrato.
El Art. 681 del Código de Comercio establece que nadie se le puede obligar a
contratar sino cuando rehusarse a ello significa un acto ilícito o abuso de derecho. La ley
pretende si una persona habilita una empresa fabril o de intermediación para ofrecer al
público bienes y servicios, ella tiene la libertad jurídica para decir si contrata o no con
una persona determinada.

El comerciante puede decidir que no contratara o negocia con sujetos de determinada


religión, raza o situación económica, pero esto se considera un acto ilícito y un abuso de
derecho.
 
No se puede dar comercios únicos para proveer un bien o un servicio (Un Monopolio)
colocados en posición de privilegio. En este caso el comerciante cometería un abuso de
derecho si se negara a contratar, porque como bien dice el dictamen del anteproyecto
del Código de Comercio "Si el consumidor no tiene la facultad de elegir proveedor, este
tampoco debe poder elegir su clientela".
Efectos de la cláusula " Rebus sic Stantibus»
 
Esta cláusula contractual, conocida como Teoría de la Imprevisión", quiere decir que el
contrato se cumple siempre y cuando las circunstancias o cosas (rebus) se mantengan
(stantibus) en las condiciones iniciales (sic).

Al respecto la doctrina y el Código Civil no varía mucho. El Código de Comercio


establece que el deudor puede demandar la terminación del contrato únicamente en los
de tracto sucesivo y en los de ejecución diferida, si sobrevienen hechos extraordinarios
e imprevisibles que hagan oneroso el cumplimiento de la presentación.
 
Una terminación que se diera por esas circunstancias no afectaran las obligaciones ya
cumplidas ni aquellas en las que ya se ha incurrido en mora. O sea, que se trata
únicamente de obligaciones pendientes.
 
Contratante definitivo
 
El artículo 692 del Código de Comercio trae una particularidad del contrato mercantil;
y que puede darse debido al poco formalismo del tráfico comercial. Cuando se celebra
un contrato se debe saber de antemano quienes son las personas que lo van a
contratar.
 
A fin y al cabo, el mismo concepto de contrato que da el Código Civil así lo insinúa.
Pero, en el mundo del comercio puede suceder otra cosa: una persona contrata con
otra un determinado negocio, pero una de ellas lo hace como representante aparente,
reservándose la facultad de designar dentro de un plazo no superior a tres días, quien
será la persona que resultara corno contratante definitivo.
 
Esta designación para que surta efectos y vincule al designado, depende de que
efectivamente éste acepte el contrato en forma personal o por medio de representante
debidamente acreditado. Si el designado no se vincula al contrato el contrato original
deviene en contratante nato. Este caso se configura también en el contrato de
transporte de cosas, cuando la documentación permite sustituir al consignatario.
INTEGRACIÓN DEL CÓDIGO DE COMERCIO Y CÓDIGO CIVIL EN MATERIA DE
OBLIGACIONES Y CONTRATOS.

Desde el artículo 1 del Código de Comercio, se dice que cuando hay insuficiencia de la ley
mercantil, se aplicara la civil, observando siempre que por la naturaleza del tráfico
comercial, deberá tomarse en cuenta los principios básicos para que, tanto las relaciones
objetivas que norman, como las leyes que la rigen, se adecuen perfectamente.

El Art. 694 establece que solo a falta de disposiciones del Código de Comercio, se
aplicaran las disposiciones del Código Civil. Este artículo es innecesario. Su objetivo ya
estaba previsto, y en mejor forma, en el Art. 1 del Código de Comercio. De todos modos
es muy importante el tema, no por la redacción de la ley, sino porque es necesario
conocer cómo se va a actuar en materia de obligaciones y contratos, cuando el código de
comercio es insuficiente.

Todo lo normativo de las obligaciones y contratos es genérico y se encuentra en el Código


Civil, de manera que las preguntas sobre esa materia no las responde el Código de
Comercio, porque es innecesario tratar de elucubrar sobre conceptos ya elaborados con
precisión en la doctrina civil. Entonces, lo que el Código de Comercio hace es establecer
aquellos aspectos que singularizan a las obligaciones y contratos que se dan en el campo
comercial de manera que operen como signos distintivos.
CLASIFICACIÓN DE LOS CONTRATOS
 
Contratos Bilaterales Unilaterales: 

Contratos bilaterales son aquellos en las que partes se obligan en forma recíproca
(compraventa, suministro. seguro, etc.); unilaterales aquellos en que la obligación
recae únicamente en una de las personas contratantes (donación pura y simple,
mandato gratuito).

Onerosos y Gratuitos: 

Contrato oneroso es aquel en que la prestación de una de las partes tiene como
contrapartida otra prestación. Es decir, ante la obligación se tiene un derecho, aunque
no sean equivalentes las prestaciones. En cambio, los contratos gratuitos se fundan
en libertad: se da algo por nada. Obviamente en el Derecho mercantil no hay gratuitos
porque la onerosidad es principio de este derecho.
Consensuales y Reales: 
De acuerdo a lo que establece nuestro Código Civil, un contrato es consensual
cuando se perfecciona en el momento en que las partes prestan un consentimiento;
en cambio, los contratos reales son aquellos en que la perfección del contrato se da
siempre y cuando se entregue la cosa objeto del negocio.

Nominativos e Innominados: 
El contrato, sustantivamente, tienen un nombre. Una denominación. Este nombre se
lo puede dar la ley (nominación legal) o la practica social (nominación social). Si un
contrato tiene como nombre proveniente de la ley o las costumbres de los
comerciantes, es nominado; en caso contrario, innominado, que significa sin
nombre.

Principales y Accesorios: 
Cuando un contrato surte efectos por si mismo, sin recurrir a otro es principal. Si los
efectos jurídicos de un contrato dependen de la existencia de otro, es accesorio.
Conmutativos o Aleatorios: 
Nuestra ley sigue la corriente de programar esta clasificación como una subdivisión de los
onerosos; de manera que hay oneroso conmutativo y oneroso aleatorio. El contrato
conmutativo es aquel en que las partes están sabidas desde que el celebra el contrato
cual es la naturaleza y alcance de sus prestaciones (obligaciones) de manera que aprecian
desde el momento contractual el beneficio o la perdida que les causa o les podría causar el
negocio. En cambio, el contrato es aleatorio cuando las prestaciones dependen de un
acontecimiento futuro e incierto que determina la pérdida o ganancias para las partes (el
contrato de seguro, por ejemplo).

Típicos y Atípicos: 
Un contrato es típico cuando la ley lo estructura es sus elementos esenciales: aparece en
el listado que da la ley. Es atípico (sin tipicidad) cuando no obstante ser contrato porque
crea, modifica o extingue obligaciones, no lo contempla la ley específicamente.
 
Formales o Solemnes y No Formales: 
El Derecho Mercantil se caracteriza por si poco formalismo. Entonces, esta clasificación tiene
mucho sentido en el tráfico comercial porque en él, cualquier forma de contratar, salvo casos
expresos de la ley (el de sociedad, fideicomiso, etc.) tiene validez y vincula a las partes. El
contrato es formal cuando en ella mace el vínculo no deja de surgir por la ausencia de
formalidad anula en contrato. El contrato es no formal, cuando el vínculo no deja de surgir
por la ausencia de alguna formalidad. Esto último es la regla en el Derecho Mercantil.

Condicionales y Absolutos: 
Un contrato es condicional cuando las obligaciones que genera se sujetan a una condición
suspensiva o resolutoria; y es absoluto, cuando su eficiencia no está sometida a una
condición.

Instantáneos y Sucesivos:
Cuando un contrato se consuma o se cumple de una vez en el tiempo, se clasifica como
instantáneo. Ahora bien, si las obligaciones se van cumpliendo dentro de un término o un
plazo que se prolongue después de celebrado el contrato, se llama sucesivo o de tracto-
sucesivo.
 

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