TITULO VII
DEL MATRIMONIO
(Cann. 1055 - 1165)
1055
§ 1. La alianza matrimonial, por la que el varón y la mujer constituyen entre sí
un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de
los cónyuges y a la generación y educación de la prole, fue elevada por Cristo
Señor a la dignidad de sacramento entre bautizados.
§ 2. Por tanto, entre bautizados, no puede haber contrato matrimonial válido
que no sea por eso mismo sacramento.
1062
§ 1. La promesa de
matrimonio, tanto unilateral
como bilateral, a la que se
llama esponsales, se rige por
el derecho particular que haya
establecido la Conferencia
Episcopal, teniendo en cuenta
las costumbres y las leyes
civiles, si las hay.
§ 2. La promesa de matrimonio
no da origen a una acción para
pedir la celebración del
mismo; pero si para el
resarcimiento de daños, si en
algún modo es debido.
CAPÍTULO I
DE LA ATENCIÓN PASTORAL Y DE LO QUE DEBE PRECEDER A LA
CELEBRACIÓN DEL MATRIMONIO
1063 Los pastores de almas están obligados a procurar que la propia comunidad eclesiástica
preste a los fieles asistencia para que el estado matrimonial se mantenga en el espíritu
cristiano y progrese hacia la perfección. Ante todo, se ha de prestar esta asistencia:
1 mediante la predicación, la catequesis acomodada a los menores, a los jóvenes y a los
adultos, e incluso con los medios de comunicación social, de modo que los fieles adquieran
formación sobre el significado del matrimonio cristiano y sobre la tarea de los cónyuges y
padres cristianos;
2 por la preparación personal para contraer matrimonio, por la cual los novios se dispongan
para la santidad y las obligaciones de su nuevo estado;
3 por una fructuosa celebración litúrgica del matrimonio, que ponga de manifiesto que los
cónyuges se constituyen en signo del misterio de unidad y amor fecundo entre Cristo y la
Iglesia y que participan de él;
4 por la ayuda prestada a los casados, para que, manteniendo y defendiendo fielmente la
alianza conyugal, lleguen a una vida cada vez más santa y más plena en el ámbito de la
propia familia.
1065
§ 1. Los católicos aún no confirmados deben recibir el sacramento de la
confirmación antes de ser admitidos al matrimonio, si ello es posible sin
dificultad grave.
§ 2. Para que reciban fructuosamente el sacramento del matrimonio, se
recomienda encarecidamente que los contrayentes acudan a los
sacramentos de la penitencia y de la santísima Eucaristía.
CAPÍTULO II
DE LOS IMPEDIMENTOS DIRIMENTES EN GENERAL
1078
§ 1. Exceptuados aquellos impedimentos cuya dispensa se reserva a la Sede
Apostólica, el Ordinario del lugar puede dispensar de todos los
impedimentos de derecho eclesiástico a sus propios súbditos, cualquiera
que sea el lugar en el que residen, y a todos los que de hecho moran en su
territorio.
§ 2. Los impedimentos cuya dispensa se reserva a la Sede Apostólica son:
1 el impedimento que proviene de haber recibido las sagradas órdenes o del
voto público perpetuo de castidad en un instituto religioso de derecho
pontificio;
2 el impedimento de crimen, del que se trata en el c. 1090.
§ 3. Nunca se concede dispensa del impedimento de consanguinidad en
línea recta o en segundo grado de línea colateral.
1080
§ 1. Siempre que el impedimento se descubra cuando ya está todo
preparado para las nupcias, y el matrimonio no pueda retrasarse sin
peligro de daño grave hasta que se obtenga la dispensa de la autoridad
competente, gozan de la potestad de dispensar de todos los
impedimentos, exceptuados los que se enumeran en el c. 1078 § 2, 1,
el Ordinario del lugar y, siempre que el caso sea oculto, todos los que
se mencionan en el c. 1079 §§ 2 y 3, observando las condiciones que
allí se prescriben.
§ 2. Esta potestad vale también para convalidar un matrimonio, si
existe el mismo peligro en la demora y no hay tiempo para recurrir a la
Sede Apostólica, o al Ordinario del lugar cuando se trate de
impedimentos de los que puede dispensar.
CAPÍTULO III
DE LOS IMPEDIMENTOS DIRIMENTES EN PARTICULAR
1083
§ 1. No puede contraer matrimonio válido el varón antes de los dieciséis años
cumplidos, ni la mujer antes de los catorce, también cumplidos.
§ 2. Puede la Conferencia Episcopal establecer una edad superior para la
celebración lícita del matrimonio.
1091
§ 1. En línea recta de consanguinidad, es nulo el
matrimonio entre todos los ascendientes y
descendientes, tanto legítimos como naturales.
§ 2. En línea colateral, es nulo hasta el cuarto grado
inclusive.
§ 3. El impedimento de consanguinidad no se
multiplica.
§ 4. Nunca debe permitirse el matrimonio cuando
subsiste alguna duda sobre si las partes son
consanguíneas en algún grado de línea recta o en
segundo grado de línea colateral.
CAPÍTULO IV
DEL CONSENTIMIENTO MATRIMONIAL
1095 Son incapaces de contraer matrimonio:
1 quienes carecen de suficiente uso de razón;
2 quienes tienen un grave defecto de discreción de
juicio acerca de los derechos y deberes esenciales
del matrimonio que mutuamente se han de dar y
aceptar;
3 quienes no pueden asumir las obligaciones
esenciales del matrimonio por causas de naturaleza
psíquica.
1101
§ 1. El consentimiento interno de la voluntad se presume que está conforme con las palabras o signos
empleados al celebrar el matrimonio.
§ 2. Pero si uno o ambos contrayentes excluyen con un acto positivo de la voluntad el matrimonio mismo,
o un elemento esencial del matrimonio, o una propiedad esencial, contraen inválidamente.
1104
§ 1. Para contraer válidamente matrimonio es necesario que ambos contrayentes se hallen presentes en
un mismo lugar, o en persona o por medio de un procurador.
§ 2. Expresen los esposos con palabras el consentimiento matrimonial; o, si no pueden hablar, con signos
equivalentes.
1105
§ 1. Para contraer válidamente matrimonio por procurador, se requiere:
1 que se haya dado mandato especial para contraer con una persona
determinada;
2 que el procurador haya sido designado por el mandante, y desempeñe
personalmente esa función.
§ 2. Para la validez del mandato se requiere que esté firmado por el mandante y,
además, por el párroco o el Ordinario del lugar donde se da el mandato, o por un
sacerdote delegado por uno de ellos, o al menos por dos testigos; o debe hacerse
mediante documento auténtico a tenor del derecho civil.
§ 3. Si el mandante no puede escribir, se ha de hacer constar esta circunstancia
en el mandato, y se añadirá otro testigo, que debe firmar también el escrito; en
caso contrario, el mandato es nulo.
§ 4. Si el mandante, antes de que el procurador haya contraído en su nombre,
revoca el mandato o cae en amencia, el matrimonio es inválido, aunque el
procurador o el otro contrayente lo ignoren.
CAPÍTULO V
DE LA FORMA DE CELEBRAR EL MATRIMONIO
1108
§ 1. Solamente son válidos aquellos matrimonios que
se contraen ante el Ordinario del lugar o el párroco, o
un sacerdote o diácono delegado por uno de ellos para
que asistan, y ante dos testigos, de acuerdo con las
reglas establecidas en los cánones que siguen, y
quedando a salvo las excepciones de que se trata en
los cc. 144, 1112 § 1, 1116 y 1127 §§ 1 y 2.
§ 2. Se entiende que asiste al matrimonio sólo aquel
que, estando presente, pide la manifestación del
consentimiento de los contrayentes y la recibe en
nombre de la Iglesia.
1121
§ 1. Después de celebrarse el matrimonio, el párroco del lugar donde se celebró o quien
hace sus veces, aunque ninguno de ellos hubiera asistido al matrimonio, debe anotar
cuanto antes en el registro matrimonial los nombres de los cónyuges, del asistente y de los
testigos, y el lugar y día de la celebración, según el modo prescrito por la Conferencia
Episcopal o por el Obispo diocesano.
§ 2. Cuando se contrae el matrimonio según lo previsto en el c. 1116, el sacerdote o el
diácono, si estuvo presente en la celebración, o en caso contrario los testigos, están
obligados solidariamente con los contrayentes a comunicar cuanto antes al párroco o al
Ordinario del lugar que se ha celebrado el matrimonio.
§ 3. Por lo que se refiere al matrimonio contraído con dispensa de la forma canónica, el
Ordinario del lugar que concedió la dispensa debe cuidar de que se anote la dispensa y la
celebración en el registro de matrimonios, tanto de la curia como de la parroquia propia
de la parte católica, cuyo párroco realizó las investigaciones acerca del estado de libertad;
el cónyuge católico está obligado a notificar cuanto antes al mismo Ordinario y al párroco
que se ha celebrado el matrimonio, haciendo constar también el lugar donde se ha
contraído, y la forma pública que se ha observado.
CAPÍTULO VI
DE LOS MATRIMONIOS MIXTOS
1124 Está prohibido, sin licencia expresa de la autoridad competente, el
matrimonio entre dos personas bautizadas, una de las cuales haya sido bautizada
en la Iglesia católica o recibida en ella después del bautismo, y otra adscrita a una
Iglesia o comunidad eclesial que no se halle en comunión plena con la Iglesia
católica
1125 Si hay una causa justa y razonable, el Ordinario del lugar puede
conceder esta licencia; pero no debe otorgarla si no se cumplen las
condiciones que siguen:
1 que la parte católica declare que está dispuesta a evitar cualquier peligro
de apartarse de la fe, y prometa sinceramente que hará cuanto le sea posible
para que toda la prole se bautice y se eduque en la Iglesia católica;
2 que se informe en su momento al otro contrayente sobre las promesas que
debe hacer la parte católica, de modo que conste que es verdaderamente
consciente de la promesa y de la obligación de la parte católica;
3 que ambas partes sean instruidas sobre los fines y propiedades esenciales
del matrimonio, que no pueden ser excluidos por ninguno de los dos.
1127
§ 1. En cuanto a la forma que debe emplearse en el matrimonio mixto, se han de observar las
prescripciones del c. 1108; pero si contrae matrimonio una parte católica con otra no
católica de rito oriental, la forma canónica se requiere únicamente para la licitud; pero se
requiere para la validez la intervención de un ministro sagrado, observadas las demás
prescripciones del derecho.
§ 2. Si hay graves dificultades para observar la forma canónica, el Ordinario del lugar de la
parte católica tiene derecho a dispensar de ella en cada caso, pero consultando al Ordinario
del lugar en que se celebra el matrimonio y permaneciendo para la validez la exigencia de
alguna forma pública de celebración; compete a la Conferencia Episcopal establecer normas
para que dicha dispensa se conceda con unidad de criterio.
§ 3. Se prohíbe que, antes o después de la celebración canónica a tenor del § 1, haya otra
celebración religiosa del mismo matrimonio para prestar o renovar el consentimiento
matrimonial; asimismo, no debe hacerse una ceremonia religiosa en la cual, juntos el
asistente católico y el ministro no católico y realizando cada uno de ellos su propio rito,
pidan el consentimiento de los contrayentes.
CAPÍTULO VII
DE LA CELEBRACIÓN DEL MATRIMONIO EN SECRETO
1131 El permiso para celebrar
el matrimonio en secreto lleva
consigo: 1133 El matrimonio
celebrado en
1 que se lleven a cabo en secreto se anotará
secreto las investigaciones que sólo en un registro
han de hacerse antes del especial, que se ha
matrimonio; de guardar en el
2 que el Ordinario del lugar, el archivo secreto de
asistente, los testigos y los la curia.
cónyuges guarden secreto del
matrimonio celebrado.
CAPÍTULO VIII
DE LOS EFECTOS DEL MATRIMONIO
1134 Del matrimonio válido se origina entre los cónyuges
un vínculo perpetuo y exclusivo por su misma naturaleza;
además, en el matrimonio cristiano los cónyuges son
fortalecidos y quedan como consagrados por un
sacramento peculiar para los deberes y la dignidad de su
estado.
1135 Ambos cónyuges tienen igual obligación y derecho
respecto a todo aquello que pertenece al consorcio de la
vida conyugal.
1137 Son legítimos los hijos concebidos o nacidos de
matrimonio válido o putativo.
1139 Los hijos ilegítimos se legitiman por el matrimonio
subsiguiente de los padres tanto válido como putativo, o
por rescripto de la Santa Sede.
1140 Por lo que se refiere a los efectos canónicos, los
hijos legitimados se equiparan en todo a los legítimos, a
no ser que en el derecho se disponga expresamente otra
cosa.
CAPÍTULO IX
DE LA SEPARACIÓN DE LOS CÓNYUGES
1141 El matrimonio rato y consumado no puede ser
disuelto por ningún poder humano, ni por ninguna causa
fuera de la muerte.
1143
§ 1. El matrimonio contraído por dos personas no bautizadas se disuelve por el privilegio paulino en favor de la fe
de la parte que ha recibido el bautismo, por el mismo hecho de que ésta contraiga un nuevo matrimonio, con tal
de que la parte no bautizada se separe.
§ 2. Se considera que la parte no bautizada se separa, si no quiere cohabitar con la parte bautizada, o cohabitar
pacíficamente sin ofensa del Creador, a no ser que ésta, después de recibir el bautismo, le hubiera dado un
motivo justo para separarse.
1144
1145
§ 1. Para que la parte bautizada contraiga
§ 1. La interpelación se hará normalmente por la
válidamente un nuevo matrimonio se debe siempre
autoridad del Ordinario del lugar de la parte convertida;
interpelar a la parte no bautizada:
este Ordinario ha de conceder al otro cónyuge, si lo
pide, un plazo para responder, adviertiéndole sin
1 si quiere también ella recibir el bautismo;
embargo de que, pasado inútilmente ese plazo, su
2 si quiere al menos cohabitar pacíficamente con la
silencio se entenderá como respuesta negativa.
parte bautizada, sin ofensa del Creador.
§ 2. Esta interpelación debe hacerse después del
§ 2. Si la forma arriba indicada no puede observarse, es
bautismo; sin embargo, con causa grave, el
válida y también lícita la interpelación hecha, incluso de
Ordinario del lugar puede permitir que se haga
modo privado, por la parte convertida.
antes, e incluso dispensar de ella, tanto antes como
después del bautismo, con tal de que conste, al
§ 3. En los dos casos anteriores, debe constar
menos por un procedimiento sumario y
legítimamente en el fuero externo que se ha hecho la
extrajudicial, que no pudo hacerse o que hubiera
interpelación y cuál ha sido su resultado.
sido inútil.
1146 La parte bautizada tiene derecho a contraer nuevo matrimonio con otra
persona católica:
1 si la otra parte responde negativamente a la interpelación, o si legítimamente
no se hizo ésta;
2 si la parte no bautizada, interpelada o no, habiendo continuado la cohabitación
pacífica sin ofensa al Creador, se separa después sin causa justa, quedando en pie
lo que prescriben los cc. 1144 y 1145.
1153
§ 1. Si uno de los cónyuges pone en grave peligro
espiritual o corporal al otro o a la prole, o de otro modo
hace demasiado dura la vida en común, proporciona al
otro un motivo legítimo para separarse, con autorización
del Ordinario del lugar y, si la demora implica un peligro,
también por autoridad propia.
§ 2. Al cesar la causa de la separación, se ha de
restablecer siempre la convivencia conyugal, a no ser
que la autoridad eclesiástica determine otra cosa.
1154 Realizada la separación de los cónyuges, hay que
proveer siempre de modo oportuno a la debida
sustentación y educación de los hijos.
1155 El cónyuge inocente puede admitir de nuevo al otro
a la vida conyugal, y es de alabar que así lo haga; y en
ese caso, renuncia al derecho de separarse.