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Entendiendo la Psicosis: Síntomas y Causas

La psicosis se refiere a un estado mental de desconexión de la realidad y puede incluir síntomas como alucinaciones, delirios y pensamiento desorganizado. Puede ser causada por una variedad de factores orgánicos y funcionales en el sistema nervioso. La esquizofrenia es uno de los principales tipos de psicosis, caracterizada por alteraciones en la percepción de la realidad y desorganización del funcionamiento psíquico. Aunque los síntomas a menudo comienzan en la juventud, la esquizofrenia es un tra
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Entendiendo la Psicosis: Síntomas y Causas

La psicosis se refiere a un estado mental de desconexión de la realidad y puede incluir síntomas como alucinaciones, delirios y pensamiento desorganizado. Puede ser causada por una variedad de factores orgánicos y funcionales en el sistema nervioso. La esquizofrenia es uno de los principales tipos de psicosis, caracterizada por alteraciones en la percepción de la realidad y desorganización del funcionamiento psíquico. Aunque los síntomas a menudo comienzan en la juventud, la esquizofrenia es un tra
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Psicosis

Observación: este trabajo fue tomado de tomado


de Wikipedia- otros autores y mi propia
producción, al solo efecto de orientar la clase y
no tiene ningún costo.
Dr. Carlos Alberto Arestivo

1
La psicosis es un término genérico utilizado en psiquiatría
y psicología para referirse a un estado mental descrito
como una escisión o pérdida de contacto con la realidad.
A las personas que lo padecen se las denomina psicóticas.

Las personas que experimentan psicosis pueden presentar


alucinaciones o delirios y pueden exhibir cambios en su
personalidad y pensamiento desorganizado.

Estos síntomas pueden ser acompañados por un comportamiento


inusual o extraño, así como por dificultad para interactuar
socialmente e incapacidad para llevar a cabo actividades de la
vida diaria.
Una amplia variedad de elementos del sistema nervioso,
tanto orgánicos como funcionales, pueden causar una
reacción psicótica.
Esto ha llevado a la creencia que la psicosis es como la
«fiebre» de las enfermedades mentales, un indicador serio
pero no específico.

Sin embargo, muchas personas tienen experiencias inusuales


y de distorsión de la realidad en algún momento de sus vidas,
sin volverse discapacitadas o ni siquiera angustiadas por
estas experiencias.
Como resultado, se argumenta que la psicosis no está
fundamentalmente separada de una conciencia normal,
sino más bien es un continuum con conciencia normal.

Desde esta perspectiva, las personas que son


diagnosticadas clínicamente como psicóticas pueden
estar teniendo simplemente experiencias
particularmente intensas o angustiantes
Síntomas
Los siguientes son síntomas que sugieren la presencia de un trastorno de
tipo psicótico:
•Cambios bruscos y profundos de la conducta.
•Replegarse sobre sí mismo, sin hablar con nadie.
•Creer sin motivos que la gente le observa, habla de él o trama algo contra
él.
•Hablar a solas (soliloquio) creyendo tener un interlocutor, oír voces, tener
visiones (alucinaciones visuales, auditivas) sin que existan estímulos.
•Tener períodos de confusión mental o pérdida de la memoria.
•Experimentar sentimientos de culpabilidad, fracaso, depresión.
•Dificultad para expresar emociones y sentimientos o incluso falta de los
mismos.
Advertencia:

Algunos de estos síntomas también pueden experimentarse en condiciones


no psicóticas: abuso de substancias, trastornos de personalidad,
eventos estresantes(distresantes), lo que Jaspers ha denominado
«situaciones límite», momentos graves de neurosis (por ejemplo ciertas
neurosis del tipo histeria), momentos de conversión.
De modo que los síntomas mencionados no constituyen ninguna
evidencia concluyente.

Por lo tanto, siempre debe hacerse un examen físico y descartar


la posibilidad de intoxicación por sustancias antes de concluir un
diagnóstico de psicosis.
Etiología

Las psicosis tienen diferentes orígenes, y suelen considerarse un


síndrome mas que una entidad nosológica diferenciada.

Hacia fines de siglo XX, con el auge del avance en genética se ha


pretendido encontrar siempre una etiología de dicha índole en las
psicosis.
Los psicoanalistas consideran que esto parecería reintroducir
criterios semejantes a los que Lombroso utilizaba a fines de siglo
XIX e inicios del XX.

Por el contrario, el psicoanálisis considera que las psicosis se


deben a factores exógenos al afectado, factores estructurales.

Hoy se considera también una etiología neuroquímica, se ha


demostrado que en algunas psicosis estaban alterados los
neurotransmisores.
En general creo todas las teorías tienen su verdad, hay psicosis,
genética, como se demostró con gemelos que desde su nacimiento fueron
separados de sus familias y eran portador de psicosis.

También las situaciones de disestres pueden generar trastornos


psicóticos, como hemos visto en las secuelas de las torturas.

También se habla dela teoría comunicacional en la que las paradojas


utilizadas por personas significativas al niño genera un estado confusional
en la mente, generando síntomas psicóticos.
Psicosis y locura
En castellano, a la psicosis se le llama peyorativamente «locura». Pero se
debe tener en cuenta que «locura» es toda actitud anormal, sin que por ello
se trate realmente de una psicosis (los «rituales» de un neurótico obsesivo
compulsivo pueden parecer ejemplos típicos de locura, si bien no tienen por
qué ser una psicosis).

Ciertas fobias pueden hacer creer al inexperto que se trata de locuras; más
aún, el ataque de pánico le provoca muchas veces a la misma persona afectada
la sensación de que se está volviendo loca.

2
3

Por otra parte muchas veces también se confunden las


demencias, de etiología orgánica, con las psicosis.

De modo que se debe tener especial cuidado al hablar de estas


enfermedades ya que son entidades muy diferentes y su
evolución es, también es muy diferente.
Clasificación
Existen históricamente muchas clasificaciones, algunas de las cuales se
establecían en función de ser cuadros delirante-alucinatorios (por ejemplo,
las esquizofrenias) o no alucinatorios (por ejemplo la paranoia), en psicosis
delirantes verosímiles o inverosímiles, bien o mal sistematizadas, en relación
a su irrupción como proceso o desarrollo, etc.

En la actualidad, mundialmente se acepta como sistema de clasificación


nosológica al DSM-IV, y como descripción clínico-psiquiátrica sigue teniendo
peso la escuela alemana de Bleuler, Kraepelin y Kleist, y en cuanto a la
descripción de delirios, la reseñada por la escuela francesa (con Gaetán de
Clerembault como mayor exponente).
.
Por lo general el sujeto carece de introspección acerca de la naturaleza
extraña o extravagante que puede adoptar su conducta o sus pensamientos,
los que terminan por provocar una grave disfunción social.
El DSM (Manual estadístico y diagnóstico de los trastornos mentales, de la
Asociación Psiquiátrica Estadounidense) reconoce varios tipos de psicosis:

Esquizofrenia
Tipo paranoide de esquizofrenia.
Tipo desorganizado de esquizofrenia.
Tipo catatónico de esquizofrenia.
Tipo indiferenciado de esquizofrenia.
Tipo residual de esquizofrenia.
Trastorno esquizofreniforme
Trastorno esquizoafectivo

5
Trastorno delirante
Trastorno psicótico breve
Trastorno psicótico compartido.
Trastorno psicótico debido a
enfermedad médica asociada.
Trastorno psicótico inducido por
sustancias.
Trastorno psicótico no especificado
Esquizofrenia
La esquizofrenia (del griego clásico σχίζειν schizein ‘dividir, escindir, hendir,
romper’ y φρήν phrēn, ‘entendimiento, razón, mente’) es un diagnóstico
psiquiátrico en personas con un grupo de trastornos mentales crónicos y
graves, caracterizados por alteraciones en la percepción o la expresión de la
realidad.
La esquizofrenia causa además una mutación sostenida de varios aspectos
del funcionamiento psíquico del individuo, principalmente de la conciencia
de realidad, y una desorganización neuropsicológica más o menos compleja,
en especial de las funciones ejecutivas, que lleva a una dificultad para
mantener conductas motivadas y dirigidas a metas, y una significativa
disfunción social.
El concepto de esquizofrenia comenzó históricamente con el término
«demencia precoz» de Bénédict Morel a mediados del siglo XIX.

En 1898 Emil Kraepelin delimitó dentro de la «demencia precoz» varios


trastornos como la hebefrenia y la catatonia. Precisamente, debido a las
múltiples combinaciones sintomáticas posibles, se ha sugerido que la
esquizofrenia se trataría de varios trastornos y no de uno solo; por esta
razón, Eugen Bleuler prefirió utilizar el plural schizophrenias para referirse
a esta patología cuando acuñó el nombre en 1908.
.
.
A pesar de su etimología, la esquizofrenia no es lo mismo que el trastorno de
identidad disociativo (o «trastorno de personalidad múltiple», o de «doble
personalidad»), con el que ha sido frecuentemente confundida.

Actualmente, el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales


distingue cinco variables o subtipos dentro de la esquizofrenia, mientras que
la Organización Mundial de la Salud distingue siete subtipos.

Por otro lado, existe una amplia variedad de modelos categoriales y


dimensionales que tratan de abordar y explorar los síntomas de la
esquizofrenia y su diagnóstico.
Los síntomas de la esquizofrenia suelen comenzar en adultos jóvenes y
aproximadamente 0,4-0,6% de la población se ve afectada.

Una persona con esquizofrenia, por lo general, muestra un lenguaje y


pensamientos desorganizados, delirios, alucinaciones, trastornos afectivos y
conducta inapropiada.

El diagnóstico se basa en las experiencias reportadas por el mismo paciente y


el comportamiento observado por el examinador. No existen actualmente
pruebas de laboratorio para el diagnóstico de la esquizofrenia y ninguno de
los síntomas es patognomónico de esta condición, lo que dificulta el
diagnóstico.
6
Algunos estudios sugieren que la genética, defectos durante el
neurodesarrollo, el entorno durante la infancia o procesos psicológicos y
sociales son factores importantes que pudiesen contribuir a la aparición de
la esquizofrenia.

Ciertos medicamentos y el uso recreativo de drogas parecen causar o


empeorar los síntomas.
La investigación psiquiátrica actual se centra en el papel de la neurobiología,
pero no se ha encontrado ninguna causa orgánica.

Se ha notado un consistente aumento en la actividad de la dopamina en la vía


mesolímbica del cerebro en las personas esquizofrénicas.

Sin embargo, la dirección de la causalidad biológica continúa siendo una


incógnita. Aparece en el 1% de la población mundial.

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El tratamiento farmacológico de primera línea son los medicamentos
antipsicóticos, que fundamentalmente actúan suprimiendo la actividad de la
dopamina.

Las dosis de los antipsicóticos empleados son generalmente más bajas que
en las primeras décadas de su uso.
La psicoterapia y la rehabilitación profesional y social también son
importantes. En casos más graves, donde hay riesgo para el mismo
paciente y para otros a su alrededor, puede ser indicada la hospitalización
involuntaria, aunque la estadía hospitalaria es menos frecuente y por
períodos más cortos que en tiempos pasados.
Por lo general, los trastornos de la cognición contribuyen a problemas
persistentes de la conducta. Los pacientes esquizofrénicos suelen tener otros
problemas de salud, incluyendo drogodependencia, depresión y trastorno de
ansiedad, así como problemas sociales como desempleo, pobreza y baja calidad
de vida.

La esperanza de vida de los pacientes con esquizofrenia es de 10 a 12 años


menor que los individuos sin la enfermedad, por razón de los problemas de
salud y una mayor frecuencia de suicidio
Antecedentes familiares
La prevalencia de la esquizofrenia se incrementa al 10 % en los parientes de
primer grado de sujetos con esquizofrenia, índice aún más alto en familias
con varios miembros que presentan la enfermedad.

La incidencia de la esquizofrenia aumenta cuando la consanguinidad es más


estrecha; cuando la similitud genética es del 50 %,

en la enfermedad".
Hay evidencia de que la heredabilidad de la esquizofrenia está por
aproximadamente el 80 %.60

Un equipo del Instituto Salk de Estudios Biológicos (La Jolla, California) ha


logrado, gracias a la reprogramación celular, estar un paso más cerca de
comprender la biología que se esconde tras esta enfermedad. Y ha constatado
que, sin duda, la esquizofrenia es "un trastorno genético".
Según explica Fred H. Gage, coordinador del trabajo, "hemos convertido
por primera vez células de la piel de pacientes esquizofrénicos en
neuronas, un modelo que nos ha permitido observar que existe un déficit
en la forma en que las neuronas de los afectados se conectan entre sí y
también nos ha revelado nuevos genes implicados en la enfermedad".

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"Nadie sabe hasta qué punto los factores ambientales pueden contribuir al
desarrollo de la esquizofrenia, pero al fabricar este modelo hemos podido
sacar ese aspecto de la ecuación y centrarnos sólo en las causas genéticas y
biológicas", indica Kristen Brennand, otra de las autoras.
Morbilidad y mortalidad

Se sabe que la esquizofrenia es una de las principales causas de discapacidad.


En un estudio de 1999 de 14 países, la psicosis activa ocupa el tercer lugar
después de la parálisis cerebral y la demencia, y por delante de la paraplejía y
la ceguera.

Las personas con esquizofrenia tienen un riesgo de suicidio del 10 %. La


mortalidad también aumenta a causa de enfermedades médicas, debido a una
combinación de estilos de vida poco saludables, los efectos secundarios de la
medicación, y una baja calidad de atención sanitaria. Debido a estos factores,
la esperanza de vida de estos pacientes es de 10 a 12 años inferior a la de la
población sana
Género
La esquizofrenia tiene más prevalencia en hombres que en mujeres
(relación 1,4:1).

A su vez, existen evidencias de que el pronóstico es mejor en mujeres,


relacionándose este dato con una tendencia a un inicio más tardío en ese
sexo, probablemente por el efecto antidopaminérgico del estrógeno.

Generalmente aparece antes en los hombres: el pico de aparición son las


edades 20-28 años para los hombres y 26-32 años para las mujeres.

Las mujeres también suelen tener mejor respuesta a los tratamientos.


Edad
Los niños mayores de cinco años pueden desarrollar
esquizofrenia, pero es muy raro que esta enfermedad se
presente antes de la adolescencia, como lo es también su inicio en
la tercera edad.

Algunos niños que desarrollan esquizofrenia tienen peculiaridades


de la personalidad o del comportamiento que preceden a la
enfermedad. Los síntomas comunes en los adultos, las
alucinaciones y los delirios, son extremamente raros antes de la
pubertad.
Clasificación
Históricamente, la esquizofrenia en Occidente ha sido clasificada en simple,
catatónica, hebefrénica o paranoide. El Manual diagnóstico y estadístico de los
trastornos mentales contiene en la actualidad cinco tipos de esquizofrenia y la
CIE describe siete. Éstas son:
Tipo paranoide: predominan los sentimientos de persecución, delirio de grandeza y alucinaciones auditivas —el DSM
exige que no haya desorganización en el lenguaje ni afectividad inapropiada o plana

Tipo desorganizado o hebefrénica: predomina el discurso y comportamiento desorganizado sin ningún propósito, así
como una afectividad inapropiada o plana.
Tipo catatónico: con importantes alteraciones psicomotoras tales como la
flexibilidad cérea (como muñeco de cera); puede llegar hasta el estupor
catatónico, conllevando a una incapacidad para cuidar de sus necesidades
personales.

Tipo indiferenciado: hay síntomas psicóticos, pero no cumplen criterios


para los tipos paranoide, desorganizado o catatónico.

Tipo residual: donde los síntomas positivos están presentes tan sólo a baja
intensidad.

El tipo desorganizado se conoce aún ampliamente como esquizofrenia


hebefrénica.
La Organización Mundial de la Salud reconoce además los tipos:

Depresión post-esquizofrénica: trastorno de tipo depresivo, a veces


prolongado, que surge después de un trastorno esquizofrénico. Durante él
pueden persistir algunos síntomas esquizofrénicos, pero no predominan en el
cuadro clínico. Raramente son tan importantes como para realizar un
diagnóstico de depresión grave.

Esquizofrenia simple: su desarrollo es insidioso, no manifiesta alucinaciones ni


delirios, es menos psicótica y muestra fundamentalmente síntomas negativos.
Cuadro clínico
No existe un signo o síntoma que sea patognomónico de la esquizofrenia. Es
una enfermedad que se presenta con una variedad de síntomas a tal punto
que se manejan diferentes formas de agruparlos basados en el elemento
clínico esencial de cada categoría.
La definición actual de las psicosis obliga a que los síntomas de la
esquizofrenia estén presentes durante al menos un mes en un período de al
menos seis meses.

Una psicosis de tipo esquizofrénica de menor duración se suele denominar


trastorno esquizofreniforme.

La esquizofrenia suele presentarse por primera vez en la adolescencia o


juventud temprana; es más precoz en los hombres que en las mujeres, y tiene
en ellos un curso más deteriorante.

Muchas veces es una condición que persiste toda la vida de una persona, pero
también hay quienes se recuperan de ella.
Muchos modelos que caracterizan los síntomas de la esquizofrenia incluyen
dos cuadros sindrómicos constantes, los síntomas positivos y los síntomas
negativos.

Síntomas negativos
Los síntomas negativos, o «síndrome de actividad psicomotora disminuida»,
consisten en la deficiencia de movimientos espontáneos, el habla y falta de
interés. Dicho de otra forma, por lo general se consideran como una
pérdida o disminución de funciones psicomotoras que incluyen al afecto
embotado o plano, apatía alogia (limitación en la fluidez y productividad del
habla), abulia y anhedonia.

Síntomas positivos
Los síntomas positivos, o «síndrome de distorsión de la realidad»,
consisten en alucinaciones y delirios. También estos síntomas en general
reciben el nombre de «psicosis».
Diagnóstico

El diagnóstico de la esquizofrenia se basa en la cuidadosa observación de


signos y síntomas, en la exploración metódica de las vivencias de una persona, y
en la acumulación de antecedentes desde todas las fuentes posibles: familia,
amigos, vecinos, trabajo. No existen pruebas de laboratorio ni exámenes de
imágenes que ayuden a establecer el diagnóstico, como no sea para descartar
otras enfermedades.
En la práctica clínica, las personas esquizofrénicas tienen una riqueza
sintomática que excede largamente el contenido de los manuales, y hay una
gran variedad de cuadros que pueden estar a medio camino de las
categorías nosológicas contenidas en ellos.

Estos manuales son el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos


mentales (DSM) de la Asociación Americana de Psiquiatría y la
Clasificación internacional de las enfermedades (CIE) de la Organización
Mundial de la Salud (OMS). Las versiones más recientes son CIE-10 y
DSM-IV-TR.
Para diagnosticar una esquizofrenia, según el DSM-IV-TR, el cuadro de la
persona debe cumplir ciertos criterios:
Síntomas característicos

Alucinaciones auditivas.

Discurso desorganizado, por ejemplo, frecuentes descarrilamientos o


incoherencia.

Comportamiento catatónico o gravemente desorganizado.

Síntomas negativos, como el aplanamiento afectivo, que es una falta o


disminución de respuesta emocional, alogia (falta o disminución del habla), o
abulia (falta o disminución de la motivación).

Comportamientos violentos.

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