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Significado del Tiempo Litúrgico

El documento describe el significado y propósito del año litúrgico católico. El año litúrgico gira en torno al Misterio Pascual de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, que se actualiza en la Eucaristía. El año se divide en dos ciclos: el Ciclo Temporal cristológico y el Ciclo Santoral dedicado a la Virgen y los santos. Cada tiempo litúrgico tiene una finalidad catequética y salvífica, enseñando los misterios de Cristo y ot
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Significado del Tiempo Litúrgico

El documento describe el significado y propósito del año litúrgico católico. El año litúrgico gira en torno al Misterio Pascual de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, que se actualiza en la Eucaristía. El año se divide en dos ciclos: el Ciclo Temporal cristológico y el Ciclo Santoral dedicado a la Virgen y los santos. Cada tiempo litúrgico tiene una finalidad catequética y salvífica, enseñando los misterios de Cristo y ot
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EL TIEMPO DE LA LITURGIA

• La celebración del año


litúrgico es la vivencia de la
vida de Cristo.
• La liturgia gira alrededor
del Misterio Pascual: la
Pasión, Muerte y
Resurrección de Jesús;
actualizamos este Misterio
en la Celebración de la
Eucaristía.
Dos funciones o finalidades:
• a) Una finalidad catequética: quiere enseñarnos los varios misterios
de Cristo: Navidad, Epifanía, Muerte, Resurrección, Ascensión, etc. El
año litúrgico celebra el misterio de la salvación en las sucesivas
etapas del misterio del amor de Dios, cumplido en Cristo.

• b) Una finalidad salvífica: en cada momento del año litúrgico se nos


otorga la gracia específica de ese misterio que vivimos: la gracia de la
esperanza cristiana y la conversión del corazón para el Adviento; la
gracia del gozo íntimo de la salvación en la Navidad; la gracia de la
penitencia y la conversión en la Cuaresma; el triunfo de Cristo sobre
el pecado y la muerte en la Pascua; el coraje y la valentía el día de
Pentecostés para salir a evangelizar, la gracia de la esperanza serena,
de la honestidad en la vida de cada día y la donación al prójimo en el
Tiempo Ordinario, etc.
En cada tiempo litúrgico, el sacerdote se
reviste con casulla de diferentes colores:

Blanco significa alegría y pureza. Se utiliza


en el tiempo de Navidad y de Pascua

Verde significa esperanza. Se utiliza en el


tiempo ordinario

Morado significa luto y penitencia. Se usa


en Adviento, Cuaresma y Semana Santa

Rojo significa el fuego del Espíritu Santo y


el martirio. Se utiliza en las fiestas de los
santos mártires y en Pentecostés.
• TODOS ESTOS COLORES DEBEN ESTAR MARCADOS TAMBIÉN EN
NUESTRO CORAZÓN:
• Debemos vivir con el vestido blanco de la pureza, de la inocencia.
Reconquistar la pureza con nuestra vida santa.
• Debemos vivir con el vestido rojo del amor apasionado a Cristo, hasta el
punto de estar dispuesto a dar nuestra vida por Cristo, como los
mártires.
• Debemos vivir el color verde de la esperanza teologal, en estos
momentos duros de nuestro mundo, tendiendo siempre la mirada hacia
la eternidad.
• Debemos vivir el vestido morado o violeta, pues la penitencia, la
humildad y la modestia deben ser alimento y actitudes de nuestra vida
cristiana.
• Debemos vivir el vestido rosa, solo de vez en cuando, pues toda alegría
humana es efímera y pasajera.
• Debemos vivir con el vestido azul mirando continuamente el cielo,
aunque tengamos los pies en la tierra.
• El año litúrgico combina dos
ciclos de celebraciones: el
«Ciclo Temporal»
cristológico: en torno a
Cristo; y el «Ciclo Santoral»
dedicado a la Virgen y los
santos.
• Cada celebración litúrgica tiene un triple significado:

1. Recuerdo: Todo acontecimiento importante debe ser recordado. Por


ejemplo, el aniversario del nacimiento de Cristo, su pasión y muerte, etc.

2. Presencia: Es Cristo quien se hace presente en las celebraciones


litúrgicas concediendo gracias espirituales a todos aquellos que participan
en ellas, de acuerdo a la finalidad última de la Iglesia que es salvar a todos
los hombres de todos los tiempos.

3. Espera: Toda celebración litúrgica es un anuncio profético de la


esperanza del establecimiento del Reino de Cristo en la tierra y de llegar un
día a la patria celestial.
• Los cambios de fechas en algunas fiestas del Año litúrgico.

El Año litúrgico se fija a partir del ciclo lunar, es decir, no se


ciñe estrictamente al año calendario. La fiesta más importante
de los católicos, la Semana Santa, coincide con la fiesta de la
"pascua judía" o Pesaj, misma que se realiza cuando hay luna
llena.

• La Iglesia fija su Año litúrgico a partir de la luna llena que se


presenta entre el mes de marzo o de abril. Por lo tanto,
cuando Jesús celebró la Última Cena con sus discípulos,
respetando la tradición judía de celebrar la pascua - el paso
del pueblo escogido a través del Mar Rojo hacia la tierra
prometida - debía de haber sido una noche de luna llena.
Hecho que se repite cada Jueves Santo.
• La Iglesia marca esa fecha como el centro del Año litúrgico y las demás fiestas
que se relacionan con esta fecha cambian de día de celebración una o dos
semanas.
Las fiestas que cambian año con año, son las siguientes:

· Miércoles de Ceniza
· Semana Santa
· La Ascensión del Señor
· Pentecostés
· Fiesta de Cristo Rey

Ahora, hay fiestas litúrgicas que nunca cambian de fecha, como por ejemplo:

· Navidad
· Epifanía
· Candelaria
· Fiesta de San Pedro y San Pablo
· La Asunción de la Virgen
· Fiesta de todos los santos
CICLO TEMPORAL
• 1. El ciclo de Navidad, que
comienza con el tiempo de
Adviento y culmina con la
Epifanía.

• 2. El ciclo Pascual, que se


inicia con el miércoles de
ceniza, Cuaresma, Semana
Santa, Triduo Pascual y
culmina con el domingo de
Pentecostés.
ADVIENTO
• Preparamos la Navidad y el retorno de Jesús en la
segunda venida al final de los tiempos.
• Tiempo de alegre espera, pues llega el Señor.
• Las grandes figuras del Adviento son: Isaías, Juan el
Bautista y María. Isaías nos llena de esperanza en la
venida de Cristo, que nos traerá la paz y la salvación.
San Juan Bautista nos invita a la penitencia y al cambio
de vida para poder recibir en el alma, ya purificada y
limpia, al Salvador. Y María, que espera, prepara y
realiza el Adviento, y es para nosotros ejemplo de esa
fe, esperanza y disponibilidad al plan de Dios en la vida.
ADVIENTO
• ¿Qué color se usa en el Adviento? Morado, color
austero, contenido, que invita a la reflexión y a la
meditación del misterio que celebraremos en la
Navidad.
• No se dice ni se canta el Gloria, estamos en
expectación, no en tiempo de júbilo.
• Durante el Adviento se confecciona una corona de
Adviento; corona de ramos de pino, símbolo de vida,
con cuatro velas (los cuatro domingos de Adviento),
que simbolizan nuestro caminar hacia el pesebre,
donde está la Luz, que es Cristo;
Navidad
• Celebramos el nacimiento de Jesús en Belén.
• Comienza el 24 de diciembre en la noche, con la misa
de Gallo y dura hasta el Bautismo de Jesús inclusive.
En Navidad todo es alegría, júbilo;
• Por eso el color que usa el sacerdote es el blanco o
dorado, de fiesta y de alegría.
• Epifanía: el día de Reyes es la fiesta de la
manifestación y revelación de Dios como luz de todos
los pueblos, en la persona de esos reyes de Oriente.
Cristo ha venido para todos.
CUARESMA
• Es tiempo de conversión, de oración, de
penitencia y de limosna.
• No se dice ni se canta el Gloria ni el Aleluya.
Estos himnos de alegría quedan guardados en
el corazón para el tiempo pascual.
CUARESMA
• Se aconseja rezar el Vía Crucis cada día o, al
menos, los viernes, para unirnos a la pasión
del Señor y en reparación de los pecados.
• Color litúrgico: morado
Semana Santa y Triduo Pascual:
• Tiempo para acompañar y unirnos a Cristo sufriente
que sube a Jerusalén para ser condenado y morir por
nosotros.
• La pasión de Cristo, nos ayuda a ir sintonizando con
los mismos sentimientos de Cristo Jesús, adentrarnos
en su corazón y acompañarle en su dolor, pidiéndole
perdón por nuestros pecados.
• Es una Semana Santa para vivirla en nuestras iglesias,
junto a la comunidad cristiana, participando de los
oficios divinos, rezando y meditando los misterios de
nuestra salvación.
Triduo Pascual
El Triduo Pascual

Este período de tiempo se denomina "Triduo pascual", porque con su celebración se hace
presente y, se realiza el misterio de la Pascua, es decir, el tránsito del Señor de este mundo al
Padre.

El Jueves Santo

Con el Jueves Santo termina la cuaresma y se inicia el Triduo pascual.


La celebración vespertina está centrada en la institución de la Eucaristía y del Orden sacerdotal, y
en el mandamiento nuevo del Señor.

El Viernes Santo

En este día, en que "ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo", la iglesia, meditando sobre
la Pasión de su Señor y adorando la Cruz, conmemora su nacimiento
del costado de Cristo dormido en la Cruz e intercede por la salvación de todo el mundo.

La Iglesia, siguiendo una antiquísima tradición, en este día no celebra la Eucaristía. Se distribuye la
Comunión solamente durante la celebración.

El tono triunfal y victorioso de toda la liturgia de este día es reflejo de la teología de San Juan, que
presenta la cruz como el momento de la glorificación de Jesús.
El Sábado Santo

Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su
pasión y muerte, su descenso a los infiernos, y esperando su resurrección. En este día no
se celebra la Eucaristía.

La Vigilia Pascual

Según una antiquísima tradición, ésta es una noche de vela en honor del Señor. Es la
"madre de todas las santas Vigilias". Durante la Vigilia Pascual, la Iglesia espera la
resurrección del Señor y celebra los sacramentos de la iniciación cristiana.

La Vigilia consta de las siguientes partes:


 
• 1. Los ritos iniciales están constituidos por el Lucernario, que nos ofrece el simbolismo
de la luz;
• 2. La Liturgia de la Palabra presenta la historia de la salvación convertida en anuncio de
la Pascua del Señor, que culmina en el evangelio;
• 3. La Liturgia Bautismal es doble: el rito bautismal y la renovación de las promesas
bautismales;
• 4. La Liturgia Eucarística: la celebración eucarística tiene una fuerza especial: es la
Eucaristía más importante del año litúrgico.
PASCUA
PASCUA
• Celebramos la Resurrección de Jesús, que está siempre
presente en medio del mundo.
• Es nuestra gran fiesta (donde se vence el pecado y la
muerte).
• Finaliza 50 días después con la venida del Espíritu Santo
(Pentecostés).
• Dura siete semanas; dentro de este tiempo se celebra la
Ascensión, donde regresa Cristo a la casa del Padre, para dar
cuenta de su misión cumplida y recibir del Padre el premio
de su fidelidad. En Pentecostés, la Iglesia sale y se hace
misionera, llevando el mensaje de Cristo por todo el mundo.
ORDINARIO
• Son los domingos corrientes que nos sirven para reflexionar y
nos ayudan a la vida cristiana; y se dividen en dos partes:
después de la Navidad (7-8 semanas), y la mayor parte después
del tiempo Pascual (24-25 semanas)
• En los tiempos ordinarios, la Iglesia sigue construyendo el Reino
de Cristo movida por el Espíritu y alimentada por la Palabra: “El
Espíritu hace de la Iglesia el cuerpo de Cristo, hoy ”.
• El Tiempo Ordinario comienza el lunes que sigue al domingo
posterior al 6 de enero y se extiende hasta el martes antes de
Cuaresma inclusive: de nuevo se reanuda si lunes después del
domingo de Pentecostés y termina antes de las primeras
Vísperas del domingo de Adviento.
CICLO SANTORAL
• Los cristianos también celebramos diversas
fiestas, que son partes del tiempo o ciclo
llamado Santoral (de todos los santos), como
son las fiestas de Jesús, María, san José, etc.
• Cada uno de los Santos es una obra maestra de la gracia del
Espíritu Santo. Así dijo el papa Juan XXIII en la alocución del 5 de
junio de 1960. Por eso, celebrar a un santo es celebrar el poder y
el amor de Dios, manifestados en esa creatura.
• Los santos ya consiguieron lo que nosotros deseamos. Este culto
es grato a Dios, pues reconocemos lo que Él ha hecho con estos
hombres y mujeres que se prestaron a su gracia. “Los santos, –dirá
san Atanasio- mientras vivían en este mundo, estaban siempre
alegres, como si siempre estuvieran celebrando la Pascua” (Carta
14).
• Este culto también es útil a nosotros, pues serán intercesores
nuestros en el cielo, para implorar los beneficios de Dios por
Cristo. Son bienhechores, amigos y coherederos del Cielo.
• Solemnidades, fiestas y memorias

Solemnidad: Es la máxima clasificación de una celebración (fiesta
muy importante). Su celebración comienza en las primeras
vísperas del día precedente.
 
• Fiesta: Es una celebración importante que sale del común del
tiempo ordinario, a través de él se celebran los misterios de
nuestra salvación.
 
• Memoria: Es la celebración que conmemora de manera libre u
obligada a un santo.
• Feria: Se denomina así a los días de la semana que siguen al
domingo. En ella no hay oficio propio, ni memoria de algún santo.
Son privilegiadas las ferias del miércoles de ceniza y de semana
santa y las ferias de adviento del 17-24 diciembre.
• Solemnidades y fiestas del Señor

Forman parte de la memoria y de la celebración que la Iglesia hace


del misterio de Cristo a lo largo del año y están relacionadas con los
tiempos litúrgicos específicos más cercanos:
 
• Están relacionadas con la Navidad: la Presentación y la Anunciación.
 
• Están relacionadas con Pascua: Trinidad, Corpus, el Corazón de Jesús,
la Transfiguración, la Exaltación de la Cruz, etc.
 
• La Solemnidad de Cristo, Rey, que abre y prepara el Adviento y es
recuerdo de la última venida del Señor, se relaciona con los dos ciclos
y hace de enlace entre un año que termina y otro que comienza.
• Solemnidades y fiestas de la Virgen Santísima

En el culto a la Virgen la Iglesia admira y ensalza el fruto más espléndido


de la redención, en la que ella tuvo activa participación.

A lo largo de todo el año, aunque estas solemnidades y fiestas están en el


Santoral, deben contemplarse en especial conexión con el Año Litúrgico.
Sus relaciones son:
 
• Se relacionan con Adviento: la Inmaculada, la Anunciación, la Visitación.
 
• Se relacionan con Navidad-Epifanía: Madre de Dios, Natividad de María,
Sagrada Familia, Presentación de María.
 
• Se relacionan con Pascua; Asunción, Dolores, Corazón de María, Carmen
y muchas otras advocaciones con que el pueblo cristiano venera a la
Virgen María.
Los Santos en el Año Litúrgico

La santidad es un atributo de Dios y de su Hijo, es también un don de Dios a su


pueblo, el don de Cristo a su Iglesia y a cada uno de sus miembros.

El título de santo se atribuye a aquellos cristianos que han vivido con mayor
plenitud su pertenencia a Cristo. Celebrar a un santo es celebrar a Dios, darle
gracias, reconocer su presencia en nuestra historia.
Los santos son una prueba de que Cristo Jesús sigue presente en su Iglesia con su
santidad radical y nos muestran que es posible cumplir el evangelio.

El día de su muerte o nacimiento para la vida futura se considera el día más


propio para recordarlos, y así lo hace la Iglesia en su Liturgia.

Las celebraciones del Tiempo Ordinario y del Santoral van completando, a lo


largo del año, el recuerdo y la actualización del Misterio pascual, tanto en la
evocación de la vida histórica de Jesús como en su cumplimiento en la vida de la
Madre de Dios y de los que se distinguieron como los más fieles testigos de la fe
y del evangelio.
• Los textos de la Sagrada Escritura están
presentes en la liturgia de la Misa, distribuidas
las lecturas de los domingos en tres ciclos: A,
B, C; y en la lectura continua del tiempo
ordinario en dos ciclos: ciclo I (años impares) y
ciclo II (años pares)
• A lo largo de los tres años se nos ofrece el contenido casi
completo de los Evangelios agrupados en tres ciclos:

• San Mateo (Mt) => Ciclo A


• San Marcos (Mc) => Ciclo B
• San Lucas (Lc) => Ciclo C

• En el tiempo Pascual se nos ofrece el Evangelio según


san Juan

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