LA CONVERSIÓN
Conversión es romper con el
pecado. Empieza con Jesucristo.
La conversión es fruto del amor,
no sólo cambiar cosas
Conversión es la exigencia inicial para
entrar en el Reino de Dios. Cambio
interior, primero hecho por Dios y en
referencia a él, luego el cambio exterior:
de vida, actitudes y obras, con proyección
y compromiso con los demás
Un mundo nuevo con nuevas y renovadas estructuras,
pero con hombres nuevos. Hacen falta estructuras más
justas, más humanas, menos opresivas; pero las mejores
estructuras, los sistemas mejor concebidos se convierten
pronto en inhumanos, si las inclinaciones inhumanas del
corazón del hombre no son saneadas por una conversión
del corazón y de la mente de quienes viven o dirigen esas
estructuras
La conversión en definitiva implica un cambio de
mentalidad, este trabajo necesita un esfuerzo diario
para poder lograr cada día, unirnos a Cristo y ser
más justos y honorables con los demás que nos
rodean y acompañan en el mundo, todo esto
proyecta que cada uno haga el propósito de volver
a Dios.
Según el Evangelio de San Lucas 15, 11-32 que ya
meditamos en catequesis pasadas, es oportuno
recordar que mismo texto trae los pasos para una
buena confesión: entre ellos están: 1: Examen de
Conciencia,; 2: Arrepentimiento; 3: Propósito de
cambio; 4: Confesión de boca; 5: Cumplir la
penitencia; estos pasos nos ayudarán a preparar
una buena confesión en este tiempo de Cuaresma