¿Quién es Virginia Fournier?
Es la mujer que fue capaz de hacer lo
que Jesús le decía y cambiar sus
odres viejos por odres nuevos
su vino viejo por vino nuevo…
Mujer de corazón hecho para amar a
la manera de Jesús.
Virginia nace en la parroquia de San
José De Lauzón en Lévis – Québec en
1848. Crece en Lauzon en la costa
sur de Quebec, en el seno de una
familia amorosa y prospera. Es la
tercera de una familia de nueve
hijos.
FAMILIA FOURNIER
A los tres años sus ojos se vieron afectados por una grave
insolación y esta enfermedad la persiguió toda su vida.
A temprana edad, Virginia aprende el sentido de la
hospitalidad al lado de su madre que jamás cierra la
puerta a los necesitados.
A los 19 años, ingresa en el noviciado de las
Damas de Jesús y María. Días antes de su
entrada, la infección de sus ojos amenaza con la
ceguera.
Virginia es declarada no apta para la
vida religiosa.
Pruebas familiares y
éxodo
« Todo pasa, Dios
solo permanece ».
Virginia Fournier
En 1864, la pareja Fournier-Samson pierden sus
propiedades patrimoniales de Lauzon.
En la noche del 12 de agosto de 1867, los
vagones que transportaban la madera son
quemados por una mano criminal.
En 1869, se vio obligado a vender su tierra y
emigrar a Stanfold (Princeville), cerca del este.
En el entorno de habla Inglés, cada uno
perfecciona su segundo idioma.
Fall River: la tierra de Misión…
« Donde quiera que vayas, ve con tu
corazón ». Jean XXIII
En 1872, después de su estancia en Stanfold la familia Fournier emigró a los EE.UU.
en Fall River, Massachusetts.
Entre 1878 y 1882, Virginia comienza dos noviciados con
las hermanas Agustinas y las hermanas de Jesús y María
en Quebec. No pudiendo realizar su sueño, Virginia regresa
a Fall River, se consagra a su familia y a los parroquianos.
En el año 1892 ella deja definitivamente su familia para
responder a la llamada de José Onésimo Brousseau.
Su aventura en Fall River duró 20 años.
Llamada y respuesta
« Esperar contra toda esperanza ».
Virginia Fournier
La atracción por la vida religiosa nunca abandona a
Virginia.
Virginia llegó a San-Damián el 26 de agosto. El Padre
Brousseau reconoce en ella a la fundadora de su
comunidad y en su corazón, una voz se escucha
claramente « ! No la dejes ir »
Él le explica su proyecto y le pide una respuesta para la
Virginia 44 años
mañana siguiente después de la Misa.
Virginia está dividida entre su deseo de regresar al lado de su madre
enferma y su deseo de ser religiosa.
Su dilema la hace sufrir y ella relata: « En dos ocasiones durante la misa, yo
pensaba que iba a morir, de tanto que el corazón me dolía. »
Ella pide regresar a Fall River para preparar a su madre a la
separación, pero el sacerdote no la deja ir. Él le da dos
minutos de reflexión.
Conducida por la Divina Providencia, ella acepta el reto.
« Aquí estoy! Disponga de mí como usted quiera! »
Virginia Fournier
Fundadora de las Hermanas de Nuestra Señora del
perpetuo Socorro
« Mis hermanas, permanezcamos pequeñas, desaparezcamos ».
Virginia Fournier
Virginia abandona todo y se consagra al Señor el
28 de agosto de 1892. Se le da el nombre de
Madre San Bernardo. El primer Consejo General
fue formado el 4 de mayo del mismo año y la
fundadora fue elegida Superiora General. Ella
tiene también las responsabilidades de Maestra
de novicias, ecónoma, secretaria y educadora.
Acompaña en todo momento a sus hermanas
en el proceso de la vida comunitaria y les
infunde su celo misionero.
Cuida a los enfermos, enseña a los niños y con sus
conocimientos sobre plantas medicinales se hace una
farmacéutica.
Llena de amor tanto para sus hermanas, como
para los pobres, la fundadora se da sin reservas.
« Mujer de todas las tareas », inculca a sus
hermanas, a través de su ejemplo los valores de
la sencillez, de olvido de sí, de humildad, de
compasión, de acogida incondicional y de amor
por los más pobres.
Búsqueda y cumplimiento de la voluntad de Dios,
(la toda Santa, la toda bella). Ella… Hace siempre
lo El le dice…
Espíritu de fe y confianza a la Divina Providencia,
de amor a Dios.
Amor filial a Ntra. Señora del Perpetuo Socorro.
Acogida incondicional y de amor por los más
pobres. (Si me quitan a mis pobres, me arracan el
corazón)
VIRGINIA:
UNA ESPERANZA FECUNDA…
Sobre la tierra rocosa de
San Damián, Virginia ha
sido sembradora de
esperanza. Muchos
jóvenes y ancianos han
tenidos la alegría de verla
religiosa y de llamarla
“Madre San Bernardo”.
Hay muchas Virginia que hacen lo que
Jesús le dice y llenan su vasija de vino
nuevo.
Crees tú que todavía hay Virginia? Por
qué?
Serás tú una Virginia?????
Qué dices tu corazón?