ORIENTACIONES PARA EL
PROCESO DE ENSEÑANZA
Y APRENDIZAJE
Orientaciones para el proceso de enseñanza y aprendizaje
Estas orientaciones deben ser tomadas en cuenta por los
docentes en la planificación, ejecución y evaluación de los
procesos de enseñanza y aprendizaje en los espacios
educativos. A continuación se presentan y describen cada
una de ellas:
1.- Partir de situaciones significativas.
Implica diseñar o seleccionar situaciones que respondan a los intereses de los estudiantes y que ofrezcan
posibilidades de aprender de ellas.
Cuando esto ocurre, los estudiantes pueden establecer relaciones entre sus saberes previos y la nueva situación.
Por este motivo se dice que cuando una situación le resulta significativa al estudiante, puede constituir un
desafío para él.
Estas situaciones cumplen el rol de retar las competencias del estudiante para que progresen a un nivel de
desarrollo mayor al que tenían.
Para que este desarrollo ocurra, los estudiantes necesitan afrontar reiteradamente situaciones retadoras, que
les exijan seleccionar, movilizar y combinar estratégicamente las capacidades o recursos de las competencias que
consideren más necesarios para poder resolverlas.
2.- Generar interés y disposición como condición para el aprendizaje.
Es más fácil que los estudiantes se involucren en las situaciones significativas al tener
claro qué se pretende de ellas y al sentir que con ello se cubre una necesidad o un
propósito de su interés
3.- Aprenderhaciendo
El desarrollo de las competencias se coloca en la perspectiva de la denominada
«enseñanza situada», para la cual aprender y hacer son procesos indesligables, es
decir, la actividad y el contexto son claves para el aprendizaje. Construir el
conocimiento en contextos reales o simulados implica que los estudiantes pongan en
juego sus capacidades reflexivas y críticas, aprendan a partir de su experiencia,
identificando el problema, investigando sobre él, formulando alguna hipótesis viable
de solución, comprobándola en la acción, entre otras acciones.
4.- Partir de los saberes previos.
Consiste en recuperar y activar, a través de preguntas o tareas, los conocimientos, concepciones,
representaciones, vivencias, creencias, emociones y habilidades adquiridos previamente por el estudiante, con
respecto a lo que se propone aprender al enfrentar la situación significativa. Estos saberes previos no solo
permiten poner al estudiante en contacto con el nuevo conocimiento, sino que además son determinantes y
se constituyen en la base del aprendizaje, pues el docente puede hacerse una idea sobre cuánto ya sabe o
domina de lo que él quiere enseñarle. El aprendizaje será más significativo cuantas más relaciones con sentido
sea capaz de establecer el estudiante entre sus saberes previos y el nuevo aprendizaje.
5.- Construir el nuevo conocimiento.
Se requiere que el estudiante maneje, además de las habilidades cognitivas y de interacción necesarias, la
información, los principios, las leyes, los conceptos o teorías que le ayudarán a entender y afrontar los retos
planteados dentro de un determinado campo de acción, sea la comunicación, la convivencia, el cuidado del
ambiente, la tecnología o el mundo virtual, entre otros. Importa que logre un dominio aceptable de estos
conocimientos, así como que sepa transferirlos y aplicarlos de manera pertinente en situaciones concretas. La
diversidad de conocimientos necesita aprenderse de manera crítica: indagando, produciendo y analizando
información, siempre de cara a un desafío y en relación al desarrollo de una o más competencias implicadas.
6.- Aprender del error o el error constructivo.
El error suele ser considerado solo como síntoma de que el proceso de aprendizaje no va bien y que el
estudiante presenta deficiencias.
Desde la didáctica, en cambio, el error puede ser empleado más bien de forma constructiva, como una
oportunidad de aprendizaje, propiciando la reflexión y revisión de los diversos productos o tareas, tanto del
profesor como del estudiante. El error requiere diálogo, análisis, una revisión cuidadosa de los factores y
decisiones que llevaron a él. Esta forma de abordarlo debe ser considerada tanto en la metodología como en la
interacción continua profesor estudiante.
7.- Generar el conflicto cognitivo.
Requiere plantear un reto cognitivo que le resulte significativo al estudiante cuya solución
permita poner en juego sus diversas capacidades. Puede tratarse de una idea, una información o
de un comportamiento que contradice y discute sus creencias. Se produce, entonces, una
desarmonía en el sistema de ideas, creencias y emociones de la persona. En la medida que
involucra su interés, el desequilibrio generado puede motivar la búsqueda de una respuesta, lo
que abre paso a un nuevo aprendizaje.
8.- Mediar el progreso de los estudiantes de un nivel de aprendizaje a otro superior.
La mediación del docente durante el proceso de aprendizaje supone acompañar al
estudiante hacia un nivel inmediatamente superior de posibilidades (zona de desarrollo
próximo) con respecto a su nivel actual (zona real de aprendizaje), por lo menos hasta
que el estudiante pueda desempeñarse bien de manera independiente. De este modo,
es necesaria una conducción cuidadosa del proceso de aprendizaje, en donde la atenta
observación del docente permita al estudiante realizar tareas con distintos niveles de
dificultad.
9.- Promover el trabajo cooperativo.
Esto significa ayudar a los estudiantes a pasar del trabajo grupal espontáneo a un
trabajo en equipo, caracterizado por la cooperación, la complementariedad y la
autorregulación. Se trata de un aprendizaje vital hoy en día para el desarrollo de
competencias. Desde este enfoque, se busca que los estudiantes hagan frente a una
situación retadora en la que complementen sus diversos conocimientos, habilidades,
destrezas, etc. Así el trabajo cooperativo y colaborativo les permite realizar ciertas
tareas a través de la interacción social, aprendiendo unos de otros,
independientemente de las que les corresponda realizar de manera individual.
10.- Promover el pensamiento complejo.
La educación necesita promover el desarrollo de un pensamiento complejo para que los estudiantes vean el
mundo de una manera integrada y no fragmentada, como sistema interrelacionado y no como partes aisladas, sin
conexión.
Desde el enfoque por competencias, se busca que los estudiantes aprendan a analizar la situación que los desafía
relacionando sus distintas características a fin de poder explicarla.
El ser humano al que la escuela forma es un ser físico, biológico, psíquico, cultural, histórico y social a la vez; por lo
tanto, la educación debe ir más allá de la enseñanza de las disciplinas y contribuir a que tome conocimiento y
conciencia de su identidad compleja y de su identidad común con los demás seres humanos.