FUENTES DE LA TEOLOGÍA
Fe palabra- fe experiencia-fe práctica
(Revelación/historia/signos de los
tiempos)
Sagrada Escritura y Tradición
Dogma y Magisterio
FE-PALABRA
(Fides quae)
El principio formal (objetivo) de la teología es
la Revelación de Dios.
El principio subjetivo de la teología es la fe
que acoge la revelación de Dios
“El oyente (fe) de la Palabra (revelación).
“Dispuso Dios en su bondad y sabiduría revelarse a sí mismo y dar a conocer
el misterio de su voluntad mediante el cual los seres humanos, por medio de
Cristo, Verbo encarnado, tienen acceso al Padre en el Espíritu Santo y se
hacen consortes de la naturaleza divina. En consecuencia, por esta
revelación, Dios invisible, movido por su gran amor, habla a las personas
como amigos y mora con ellas, para invitarlas a la comunicación consigo y
recibirlos en su compañía. Este plan de la revelación se realiza con hechos y
palabras intrínsecamente conexos entre sí, de forma que las obras realizadas
por Dios en la historia de la salvación manifiestan y confirman la doctrina y
los hechos significados por las palabras, y las palabras, por su parte,
proclaman las obras y esclarecen el misterio contenido en ellas. Pero la
verdad íntima acerca de Dios y acerca de la salvación humana se nos
manifiesta por la revelación en Cristo que es a un tiempo mediador y plenitud
de toda revelación” (DV 2)
¿Cómo acontece la revelación?
Con hechos y palabras intrínsecamente conexos entre sí, de forma que las obras
realizadas por Dios en la historia de la salvación manifiestan y confirman la doctrina y
los hechos significados por las palabras, y las palabras, por su parte, proclaman las
obras y esclarecen el misterio contenido en ellas.
Pero la verdad íntima acerca de Dios y acerca de la salvación humana se nos
manifiesta por la revelación en Cristo que es a un tiempo mediador y plenitud de toda
revelación.
La revelación acontece primero que todo en la historia donde Cristo nos reveló quien
es Dios y los primeros seguidores experimentaron esa revelación. Su testimonio
consignado en la Sagrada Escritura es fuente primera de la teología Sólo después esa
palabra se hace doctrina en la catequesis, el magisterio y la teología.
El orden de la inteligencia y el orden del amor:
La peculiaridad de esta revelación de Dios tiene necesidad de la
articulación de dos dimensiones humanas: la razón y el afecto. El
testimonio recibido de los primeros se acoge en primer lugar por el
afecto, por el amor. La fe primero que todo es vivida, aceptada. Es una
respuesta de amor al Dios que nos sale al encuentro. Pero en el orden
de la razón es necesario afirmar que esa revelación de Dios antecede a
cualquier a priori humano que disponga para acoger la revelación
(potencia obedencial, cor inquietum, existencial sobrenatural).
Por tanto toda teología tiene como fuente primera la revelación de Dios que
acontece en la historia y está consignada en la SE. Sólo después de esta
prioridad epistemológica es que se puede hablar del “partir de la realidad”
como punto de partida de la teología.
La fe cristiana es evento salvador expresado tanto en la profesión de fe judía: “Mi padre
era un arameo errante….” (Dt 26,5) como en la experiencia de los primeros cristianos:
“lo que oímos, lo que vimos con nuestros ojos, lo que contemplamos y nuestras manos
palparon … eso les anunciamos (1 Jn 1, 1-3)
La primacía de la revelación no significa que la teología se base sólo en los presupuestos
de la fe. Ellos no son ajenos a la razón que ayuda a formular los presupuestos de una
teología fundamental y los métodos particulares para realizar cada una de sus
especializaciones.
CONCLUYENDO
En el método VER, JUZGAR, ACTUAR usado por la Acción
Católica y reconocido por el Magisterio (Mater et Magistra 236;
Octogesima Adveniens 4; DA 19) se ha de dar por supuesta la
prioridad de la revelación seguida de la realidad donde Dios
acontece: la historia concreta.
Pedagógicamente el segundo momento el juzgar viene después del
ver. Sin embargo epistemológicamente la Palabra de Dios tiene la
primacía y sostiene el primer momento “ver” -“a la luz de la fe”-
para luego ejercer su papel determinante en el quehacer teológico
en el segundo momento: “juzgar”.
FE-EXPERIENCIA
(Fides qua)
La fe-experiencia es la respuesta a la revelación. No es una respuesta teórica
sino afectiva, del corazón.
“El saber de la fe es saber de iniciación: viene de una experiencia comunicada
por vía simbólico-sacramental. Es saber de convivencia y comunión. Es un
saber ‘desde dentro’, no ‘desde fuera’. De ahí que el cientista de la religión
jamás sabrá como sabe el creyente o el teólogo creyente: quien no cree, no
experimentará, quien no hubiere experimentado, no entenderá (San Anselmo)”
(Boff, 130).
El saber/conocer bíblico es profundamente afectivo y concreto: “Quien no
ama, no conoce a Dios” (1 Jn 4,7).
Es conocimiento “místico” que se caracteriza por ser un conocimiento
apofático, simpático y extático.
El lenguaje primero de la teología ha de ser el “hablar a Dios”. Un segundo
momento será el “hablar de Dios”.
En este contexto la teología puede considerarse como “sabiduría” y su
lenguaje “sapiencial”.
La tradición teológica de Oriente conservó siempre una relación viva con la vida
espiritual y la liturgia. Para ellos la teología es o supone la contemplación y la
Eucaristía.
En Occidente la vertiente mística de la teología estuvo presente en las corrientes
monástica, agustina y franciscana. Sin embargo se dio, en algunos contextos, el
intelectualismo estéril.
El teólogo debe primero que todo arrodillarse frente al misterio de Dios. Sólo una
“teología de rodillas” obtiene el don de una mente iluminada por el mismo Espíritu
de Dios.
FE-PRÁCTICA
Es la “fe que opera por la caridad” (Gál 5, 6)
La práctica ocupa diversas funciones en la teología:
-Materia prima de la teología. Lo que debe ser
teologizado.
- Objetivo de la teología. La finalidad que se persigue-
- Horizonte, el “desde dónde” se elabora la teología: constituye la condición
pre-epistemológica del teólogo, principio cognitivo.
Como principio cognitivo la fe-práctica es un principio verificador e
interpelador del quehacer teológico. La práctica no genera revelación alguna
pero dispone para su explicitación. Es lo que Vaticano II va a llamar “signos de
los tiempos” (GS 4,11,44) que conlleva dos momentos: el analítico (la realidad
en cuestión) y el hermenéutico (la interpretación a la luz de la fe). La práctica
litúrgica, la práctica de vida en la comunidad de fe y la opción preferencial por
los pobres (DA 392) son instancias privilegiadas del quehacer teológico.
¿De qué manera la práctica produce conocimiento
teológico?
-Levanta problemas concretos que la teología transforma en cuestiones teóricas
- Despierta la conciencia teológica para verdades escotomizadas (que no se
quieren ver)
-Obliga a la teología a investigar
-La hace afrontar las situaciones difíciles, de choque, de cambios
inesperados.
-La práctica verifica el conocimiento teológico.
“La fe ilumina la vida y la vida ilumina la fe”