Técnicas de
intervención en TCC
Técnicas operantes para el incremento y
mantenimiento de conductas
▪ El refuerzo es el proceso de aprendizaje que tiene que ver con el
aumento de la probabilidad de la conducta por su asociación con un
cambio estimular tras su emisión. Se considera un proceso único porque
en todos los casos aumenta la probabilidad de la conducta.
▪ El reforzamiento es el procedimiento mediante el cual las consecuencias
producen el aprendizaje (aumento de probabilidad de ocurrencia de la
conducta). El procedimiento se lleva a cabo de dos formas: bien
introduciendo un estímulo placentero (reforzamiento positivo) o bien
retirando un estímulo aversivo (reforzamiento negativo).
▪ El reforzador es el estímulo concreto (tangible, simbólico, etc.) que se
utiliza para que se produzca el reforzamiento positivo o negativo.
Reforzamiento positivo
Hablamos de reforzamiento positivo cuando una conducta se incrementa
ante la presentación de un estímulo agradable o gratificante como
consecuencia de la realización de la misma. Los reforzadores positivos no
son sinónimos de recompensa o premio.
La diferencia fundamental entre ambos es que para que podamos hablar de
reforzamiento es necesario que se incremente la conducta que le precede,
mientras que en el premio la presentación de un estímulo ante una
respuesta no necesariamente hace más probable que se repita nuevamente
la respuesta.
Cuando se hace contingente un estímulo gratificante con la emisión de la
conducta meta, sólo se puede asumir que la consecuencia suministrada era
un reforzador si la incrementa,.
Reforzadores primarios o
incondicionados
Su valor reforzante suele estar asociado a necesidades
básicas del ser humano como la comida o la bebida. Los
reforzadores primarios no siempre mantienen su valor
reforzante, varía según las necesidades del individuo. Si se
tiene hambre, la comida opera como un forzador potente, sin
embargo, si se está saciado, la comida en general no actuará
como tal.
Reforzadores secundarios o
condicionados
Son los más extendidos en los seres humanos. Se habla de reforzadores
secundarios porque no están asociados a necesidades básicas primarias.
Son condicionados porque su valor reforzante no se ha adquirido de
forma automática, sino mediante un proceso de aprendizaje.
Suelen ser estímulos inicialmente neutros que adquieren su valor
reforzante al asociarse repetidamente con estímulos primarios (e.g.
comida/elogio) u otros estímulos que ya son reforzantes (e.g.
juguete/elogio). A los reforzadores condicionados que están asociados
con varios reforzadores se les denomina Reforzadores condicionados
generalizados
Reforzadores tangibles
Objetos materiales que pueden ser tanto reforzadores
primarios como secundarios, como por ejemplo comida,
juguetes, ropa, aparatos electrónicos, cromos, etc
Reforzamiento negativo
El reforzamiento negativo hace referencia al aumento de la probabilidad de
que se repita una conducta al retirar un estimulo aversivo inmediatamente
después de que se ha realizado la conducta. Esto es, la respuesta emitida
por el individuo elimina un estímulo aversivo que hasta entonces estaba
presente, con lo cual, la ocurrencia futura de esta respuesta se incrementa.
Un ejemplo de reforzamiento negativo sería el siguiente: un niño al que no
le gusta ir al colegio, llora y como consecuencia de ello no le llevan y le
dejan en casa Esto incrementará su conducta de llanto puesto que con ello
evita ir al colegio. En el caso de las fobias, el reforzamiento negativo suele
ser una de las principales causas de su mantenimiento. Por ejemplo, si una
persona teme volar, no coge aviones y reduce con ello su ansiedad está
reforzando negativamente su conducta de evitación.
Programas de reforzamiento
Los programas de reforzamiento son las reglas que describen
cómo fomentar, incrementar y mantener una conducta en
función de la aplicación de los reforzadores una vez emitida
la conducta. Existen dos tipos de programas de
reforzamiento:
Reforzamiento continuo y reforzamiento intermitente, con
efectos diferentes sobre la conducta.
Reforzamiento continuo
Implica presentar un reforzador siempre que se realice la
conducta objetivo. Este tipo de reforzamiento conviene
utilizarlo para aumentar la frecuencia de respuestas débiles o
muy inestables o cuando pretendemos instaurar una nueva
conducta en el repertorio del individuo. Por ejemplo, si
queremos instaurar la conducta de lavarse los dientes, al
principio convendrá reforzar cada día que el niño lo haga.
Reforzamiento intermitente
Supone administrar el reforzador de manera contingente a la
realización de una conducta, pero no en todas las ocasiones
que ésta se lleve a cabo. Siguiendo con el ejemplo anterior,
una vez instaurado el hábito de lavarse los dientes, podemos
reforzarlo sólo de vez en cuando. El reforzamiento
intermitente puede llevarse a cabo mediante dos tipos de
programas: a) programas de razón y b) programas de
intervalo.
Técnicas operantes para la
adquisición de nuevas
conductas
Moldeamiento
Se refiere al reforzamiento de los pequeños pasos o aproximaciones que
conducen hacia una conducta meta (Holland y Skinner, 1961; Skinner, 1953).
El reforzamiento inicial de las aproximaciones sucesivas se lleva a cabo
tanto con las respuestas o conductas que son componentes de la respuesta
final como respuesas que se asemejan a alguno de sus componentes.
A través del reforzamiento de las aproximaciones sucesivas, se va
alcanzando gradualmente la conducta meta. A medida que se va reforzando
y afianzando las aproximaciones más parecidas a la conducta final, se va
dejando de reforzar las que menos se parecen. Se utiliza tanto para
instaurar conductas simples (e.g. palabras) como conductas o acciones
complejas (e.g. aprender hábitos de estudio, hacer ejercicio físico, etc.).
El moldeamiento se utiliza habitualmente para el aprendizaje
de competencias y habilidades motoras, deportivas, verbales
o intelectuales. En el caso de los niños, su utilización es
constante para aprender a hablar, caminar, comer solos o
vestirse. En adultos también está presente en el aprendizaje
de numerosas conductas..
Para que la técnica de moldeamiento sea
efectiva es necesario:
1) seleccionar la conducta meta y definirla de forma objetiva,
clara y completa, incluyendo todos los elementos que forman
parte de ella.
2) Evaluar el nivel de ejecución real.
3) seleccionar la conducta inicial que servirá de punto de
partida.
4) seleccionar los reforzadores que se utilizarán
5) reforzar diferencialmente las aproximaciones sucesivas.
Encadenamiento
Es la forma de conectar los distintos eslabones de una
cadena, que pueden estar compuestos por conductas simples
o por conductas o actividades complejas.
En la vida diaria existen muchas actividades compuestas por
una cadena de conductas intermedias que mantienen entre sí
un orden establecido necesario para llegar a la conducta final
(ej. Tocar correctamente un instrumento musical, conducir,
etc).
Presentación de la cadena total
Se muestra la secuencia total que se requiere para
llegar a la conducta meta y se entrena a la persona en
cada uno de los pasos que ha de realizar desde el
primero hasta el último. En cada ensayo se entrena
todos los pasos de la secuencia.
Encadenamiento hacia adelante
Se enseña el paso inicial de la cadena; cuando se realiza
correctamente se enlaza con el paso 2, el paso 2 con el 3, y así
sucesivamente hasta llegar a la conducta meta, que es el
paso final. Dado que la cadena exige que se dé cada paso
secuencialmente para conseguir la conducta final, cuando se
han encadenado correctamente el paso 1 y 2, se enlaza el
paso 2 con el 3, pero para ello se ejecutan tanto el 1 como el 2
y el 3, es decir, se van uniendo y sumando los eslabones en
cada ensayo hasta componer la cadena final.
Instigación/atenuación
La instigación como guía se utiliza para enseñar conductas
que sólo mediante las aproximaciones sucesivas o el
encadenamiento resulta difícil adquirir. Desarrollar una
conducta se facilita mediante el empleo de señales,
instrucciones, gestos, direcciones, ejemplos y modelos para
iniciar la respuesta.
Los instigadores ayudan a iniciar una respuesta y a que se
lleve a cabo. Los instigadores sirven como estímulos
antecedentes (e.g. instrucciones y gestos) que ayudan a
generar la respuesta.
La instigación de la conducta puede utilizarse, por ejemplo
para solicitar que se lleve a cabo (e.g. a un niño pequeño que
tome la cuchara porque va a comer), dar instrucciones
verbalmente para que realice la conducta y cómo hacerlo
(e.g. cómo coger la cuchara), guiar físicamente la conducta
(e.g. sostener el brazo al niño para ayudarle a llevarse la
cuchara en la boca), o hacer que observe a otra persona
(modelo) como hacerlo. Los inductores suelen utilizarse
cuando se lleva a cabo el proceso de moldeamiento, pero
sobre todo en el proceso de aprendizaje por
encadenamiento.
Técnicas operantes para la
reducción o eliminación de
conductas
Reforzamiento diferencial de otras
conductas (RDO)
Un procedimiento habitual para eliminar conductas o
reducirlas es evitar su reforzamiento y a cambio reforzar
conductas alternativas. Hay varios tipos de reforzamiento
diferencial de otras conductas: reforzamiento diferencial de
conductas incompatibles, reforzamiento diferencial de
conductas alternativas y reforzamiento de conductas
funcionalmente equivalentes.
Reforzamiento Diferencial de conductas
Incompatibles. (RDI).
Consiste en reforzar una conducta que es incompatible con la
conducta a eliminar. Al incrementar la frecuencia de emisión
de la conducta incompatible, se reduce la de la conducta
problema. Por ejemplo, si un niño se está mordiendo las uñas
y se le refuerza cada vez que inicia la conducta de dibujar o
cualquier actividad que implique utilizar las dos manos, se
estaría utilizando este tipo de reforzamiento diferencial.
Reforzamiento Diferencial de conductas
Alternativas (RDA)
Cuando no es posible encontrar respuestas incompatibles
con la conducta problema, se puede llevar a cabo
reforzamiento diferencial de conductas alternativas. En
primer lugar sería conveniente elegir aquellas conductas que,
si bien no son incompatibles, son conductas que podríamos
decir que compiten con la conducta problema. Por ejemplo,
jugar al balón, o leer, son conductas que no son
incompatibles con ver la TV, pero pueden competir con ella.
Reforzamiento Diferencial de conductas
funcionalmente equivalentes
Hace referencia al reforzamiento de conductas alternativas a la
conducta problema que permiten alcanzar las mismas metas pero de
forma más adecuada o adaptativa, Con ello se reduciría la frecuencia de
la emisión de la conducta indeseable.
Por ejemplo, un niño puede tener hambre y querer comer, pero lo pide
chillando o lloriqueando. En este caso, se reforzaría cualquier conducta
que implicara expresar su deseo de comer de forma adecuada. Este
tipo de reforzamiento requiere la evaluación sistemática de las
consecuencias de la conducta problema para seleccionar conductas
alternativas a reforzar que lleven al individuo a conseguir la misma
meta (e.g. comer).
Reforzamiento Diferencial de tasas
bajas de respuesta
Cuando la frecuencia de la conducta inadecuada es muy alta o cuando
hay pocas conductas alternativas en el repertorio habitual del
individuo, el reforzamiento diferencial de conductas alternativas puede
no ser muy efectivo.
En estos casos, el reforzamiento diferencial de tasas bajas de respuestas
es un procedimiento eficaz de reducción de conductas. Por ejemplo la
emisión constante de conductas verbales malsonantes, puede ser más
efectivo aplicar reforzadores cuando se reduce la frecuencia de
emisión, que esperar a que se den en las mismas situaciones respuestas
verbales más apropiadas.
Extinción
La extinción consiste en dejar de reforzar una conducta
previamente reforzada. Los procedimientos de extinción se
suelen llevar a cabo con conductas que se mantienen por
reforzamiento positivo, aunque también se utiliza para la
reducción de conductas mantenidas por reforzamiento
negativo.
Características más importantes del proceso
de extinción:
El proceso de extinción es gradual
En cuanto a su efecto en la reducción de la conducta.
No sería por tanto la técnica más efectiva para
eliminar conductas agresivas o lesivas para uno
mismo o los otros.
Estallido de la extinción
Cuando se comienza un programa de extinción, la ausencia del reforzamiento de una
conducta suele conducir a un incremento significativo de su intencidad o frecuencia.
Un ejemplo es la rabieta o gritos de los niños en algunas ocasiones cuando quieren
que les den o que les compren algo. Cuando esto ocurre la madre, para que el niño no
grite y llore, le compra o da lo que desea. Cuando se comienza el programa de
extinción a la conducta de gritos y rabietas como forma de conseguir lo que se desea,
se suelen incrementar estas conductas hasta límites a veces difíciles de tolerar (e.g.
gritar en la escalera molestando a los vecinos, tirarse al suelo en la calle gritando aún
más).
En estos casos, si no se aguanta el tiempo suficiente hasta que la conducta vaya
decreciendo y en cambio, se presta atención para que termine la conducta de gritos y
llanto, la extinción no sólo no se producirá, sino que la conducta se verá nuevamente
reforzada.
Recuperación espontánea
Una característica frecuente del proceso de extinción
es que después de haberse reducido una conducta
por falta de reforzamiento, puede aparecer
nuevamente o incrementarse. No obstante, si se
mantiene la ausencia de reforzamiento, la conducta
volverá a decrecer.
▪ La identificación estricta de los reforzadores que mantienen la conducta a
extinguir puede llevarse a cabo de forma menos estricta ya que el
incremento de la conducta alternativa por efecto de reforzamiento facilita
la emisión de la conducta problema.
▪ Los efectos negativos que pueden acompañar a la extinción tienen menor
probabilidad de ocurrencia si la conducta alternativa reforzada reemplaza
o sustituye a la conducta problema en extinción.
▪ La extinción reduce la emisión de la conducta problema, pero no permite
reemplazarla puesto que no interviene en la instauración o incremento de
conductas alternativas. Extinguir la conducta de queja como forma de
relacionarse no implica que la persona utilice otras conductas más
adecuadas para hacerlo.
La detención de pensamiento
Es un método simple, que se ha mostrado efectivo a la hora
de parar algunos tipos de pensamientos. Por ejemplo,
consideremos un paciente que está afectado por la rumiación
continua de un hecho pasado, los pensamientos vienen a su
mente regularmente y él se deja llevar por la secuencia de
pensamiento sin tener mucho control sobre el proceso,
además, este proceso de pensamiento tiene como
consecuencia la aparición de una sensación de tristeza
intensa.
El tratamiento mediante DP implica que el paciente cierre los
ojos y se enganche voluntariamente en la cadena de
pensamiento disfuncional, cuando el cliente está
concentrado en esa rutina mental, el terapeuta grita “STOP”
a la vez que da un fuerte golpe sobre la mesa, evidentemente
el sujeto abre los ojos desconcertado y el terapeuta le
pregunta si en ese mismo momento está pensando todavía
sobre el hecho pasado.
Al tratarse de un procedimiento muy elemental, puede
conseguirse un buen dominio de la técnica en menos de una
semana, practicando, todos los días con tres o cuatro
sesiones de diez minutos.
Paso 1. Enumeración y descripción de
los pensamientos disfuncionales
El cliente escribe tres o cuatro temas que le preocupen,
molesten y no pueda dejar de pensar. Por ejemplo, la
preocupación acerca de si su hija estará segura cuando sale
por la noche, las consecuencias que tuvo un error cometido
en el pasado en el trabajo, o en lo que podía haber pasado en
el accidente de un hijo ocurrido hace un año, etc. Cada uno
de estos temas debe ser descrito brevemente, con las frases
típicas que aparecen en la mente del cliente cuando piensa
en dichos temas.
Paso 2. Elaboración de una lista de
pensamientos funcionales y agradables
En este momento se trabaja con el cliente la identificación de
tres a cuatro temas cuyo pensamiento resulte agradable (ej.
Deporte favorito, fantasía sexual, una afición como ir de
pesca, las futuras vacaciones, un proyecto interesante, un
logro o premio conseguido, un lugar bonito y relajante, etc.),
o cualquier tema que proporcione tranquilidad o sensaciones
agradables.
Paso 3. Relajación e implicación en la
secuencia de pensamiento disfuncional
En este momento se induce un estado de relajación y se
comienza a pensar sobre uno de los temas problema. Se
comienza con aquel que resulte menos estresante. Se
propicia la secuencia de pensamiento hasta que el paciente
esté bien inmerso en el tema. El cliente avisa al terapeuta con
un gesto (acordado previamente) de que está totalmente
metido en la secuencia mental.
Paso 4. Interrupción de los
pensamientos disfuncionales
▪ En el momento en que el sujeto da la indicación de estar
inmerso en la secuencia mental, el terapeuta gritará
“STOP”, pudiéndose acompañar de alguna acción breve y
contundente que aporte fuerza al término (e.g. golpe en la
mesa).
Paso 5. Cambio inmediato hacia una
secuencia de pensamiento agradable
Inmediatamente, aprovechando el vacío mental provocado
por la interrupción en la secuencia de pensamientos
desagradables, se dará la indicación de cambiar a uno de los
temas agradables elegidos previamente. Se le indicará que
disfrute de esta nueva secuencia de pensamiento, reforzando
la escena con indicaciones de sensaciones físicas,
emocionales, sonidos, sabores, etc. Si los pensamientos
disfuncionales regresan antes de medio minuto, el cliente
hará la señal y se gritará nuevamente “STOP”.
Paso 6. Repetición del ejercicio con
variaciones
Se repite en varias ocasiones la secuencia de pasos descrita
(rumiación disfuncional-STOP-pensamiento agradable). Si
una cadena de pensamiento no se mantiene en la atención se
cambiará por otro de los temas problema. Se práctica unos
diez minutos con distintos temas. El pensamiento agradable
tratará de mantenerse alrededor de un minuto.
Paso 7. Generalización a la vida
cotidiana
Una vez se ha conseguido parar las secuencias de
pensamiento negativo simplemente con la orden encubierta,
el sujeto estará preparado para utilizar la técnica en su día a
día. Con el objetivo de reforzar la eficacia subvocal puede
asociarse a su emisión una estimulación física paralela que
sirva como interruptor adicional. Por ejemplo, puede ser útil
llevar una cinta de goma en la muñeca y darse un golpe con
ella a la vez que se dice STOP.
Procedimiento de detención de
pensamiento con respiración
Esta variante de la DP combina la detención de pensamiento
con la respiración diafragmática. Aprovechando la
interrupción del pensamiento se dan indicaciones de
comenzar a respirar profunda y tranquilamente. Esta
variante tiene la ventaja de que la relajación supone un foco
de atención neutral, manteniendo todas las ventajas
asociadas a esta técnica.
Técnica de intención paradójica
El uso de las técnicas de intención paradójica (IP) está
vinculado a la psicoterapia de orientación humanista,
concretamente a la logoterapia de Victor Frankl (1999), no
obstante, el advenimiento del enfoque cognitivo en la
Terapia de Conducta dio lugar a un campo abonado para su
uso, habiéndose convertido dentro de la Terapia Cognitivo
Conductual en una intervención cognitiva especialmente útil
para vencer la resistencia al cambio que presentan algunos
pacientes.
Por ejemplo, un paciente con insomnio pone todo su esfuerzo
cada noche en quedarse dormido; con la intención paradójica
se pide a la persona con insomnio hacer exactamente lo
contrario a lo que intenta, dándole la indicación de acostarse
pero tratando de mantenerse despierto el máximo de tiempo
posible. Esta forma de proceder le permite dejar la batalla por
dormir puesto que la indicación es de mantenerse despierto y
llegar así al sueño (dejando de luchar) más rápidamente.
La secuencia de aplicación de la técnica
de IP seguiría el siguiente esquema:
▪ a. Evaluación del problema, análisis funcional e identificación de la lógica que
mantiene al individuo en soluciones eficaces.
▪ b. Redefinir el síntoma o la conducta problema en función de los dato de la
fase anterior. Aportar nuevo significado del síntoma (ej. Ventajas)
▪ c. Indicar los cambios paradójicos en función del patrón de queja
▪ d. Conceptualizar los cambios a partir de la intervención paradójica
(establecer
▪ el mecanismo explicativo)
▪ e. Programación de recaídas
▪ f. Finalización y seguimiento
Prescripción del síntoma.
Se trata de la estrategia más utilizada. Consiste en solicitar al
paciente que busque y provoque de forma voluntaria los
síntomas que está tratando de evitar (antes de que estos
aparezcan) en las situaciones o contextos en los que suelen
aparecer. Esta estrategia está especialmente indicada en el
abordaje de respuestas cognitivas y fisiológicas involuntarias
(e.g. pensamientos intrusivos o insomnio), o de
comportamientos acerca de los cuales el paciente dice no
tener control (e.g. respuesta de ira).
Restricción paradójica y contención del
cambio
En este caso el terapeuta desaconseja el cambio, renuncia a
él, o simplemente lo prohíbe a través de comentarios y
argumentaciones pesimistas que no revisten otra intención
que la de acelerar o desbloquear el proceso de cambio. Por
ejemplo en el caso de un joven con fobia social que presenta
muy poco cumplimiento terapéutico, se pautaría el
enlentecimiento del tratamiento por la gravedad del caso,
indicando que debe ir todavía más despacio.
Cambio de postura
Se trata de adoptar la visión catastrófica que un paciente tiene de sí
mismo o de la situación, exagerando además esa visión. Esta
estrategia es útil en personas que buscan la aprobación de los demás a
través de las conductas queja , o en pacientes desafiantes que retan al
terapeuta. Ejemplo, en el caso de una paciente con un trastorno de
personalidad histriónico que busca la atención a través de la queja
y que se muestra airada ante el terapeuta por no conseguirlo,
argumentando que la terapia que está siguiendo es inútil y que no
va a conseguir ningún resultado, el terapeuta puede cambiar su
postura y comentarle que ella tiene razón, que la terapia no está
sirviendo de nada y que, además, su caso está induciendo en él un
proceso de reflexión y que en ese mismo momento está decidiendo
dejar de ser terapeuta cognitivo conductual.
Programación de recaídas
Se trata de programar recaídas con control, de tal forma que el
empeoramiento no sorprenda al paciente y lo genere
voluntariamente para comprobar que lo puede volver a afrontar.
De esta forma, cuando un paciente está mejorando se le indica
que vuelva a hacer lo que no desea. Por ejemplo, en un paciente
obeso que lleva su dieta estrictamente, se le indica que esa tarde
se coma un trozo de chocolate, para que vea que puede recuperar
nuevamente el control. De esta forma se reestructuran ideas
acerca de que frente a determinados alimentos, o situaciones, el
control es imposible.
Confusión e interferencia
Cuando el discurso de un paciente es ambiguo, lacónico y se
percibe resistencia a expresar el problema en términos
concretos, puede ser útil la utilización de un discurso
impreciso y vago por parte del terapeuta. Al no entender al
terapeuta es probable que el paciente trate de precisar más
su información con el objetivo de que el diálogo resulte
comprensible.
Procedimiento de reversión del Hábito
1. Revisión de la inconveniencia del hábito: ayudar al afectado a identificar de qué
forma interfiere el hábito en su vida.
2. Entrenamiento en conciencia del hábito: Enseñar al afectado a ser consciente de la
cadena de respuestas que conlleva el hábito.
3. Entrenamiento en una respuesta que compita con el hábito: Desarrollar una o dos
conductas incompatibles con la emisión del hábito para que lo reemplacen.
4. Apoyo social: Implica la asistencia de personas allegadas para ayudar al afectado
a poner en marcha la respuesta incompatible de forma adecuada y puntual.
5. Generalización el procedimiento: Practicar el repaso simbólico del procedimiento
aplicado a una situación concreta y de sus resultados exitosos en imaginación
para facilitar la aplicación y el resultado en vivo.
El objetivo de la revisión de la
inconveniencia del hábito
Es motivar al paciente, haciéndolo consciente de toda la
interferencia que el hábito puede estar creando en su vida,
se trata de identificar situaciones en las que le hábito esté
produciendo malestar, dolor, vergüenza, pérdida de
tiempo, distracción, evitación social, costes económico
La toma de conciencia de la cadena
conductual
▪ Describir paso a paso todas aquellas circunstancias y situaciones en las que se da el
hábito.
▪ Aprender a identificar la ocurrencia. Si la conducta se da durante la sesión (ej.
Tartamudeo) el terapeuta le indicará al paciente que trate de identificar la
ocurrencia, si hay ocasiones en que no lo logra, el terapeuta se lo indicará. Fuera de
la sesión, además de la auto-observación, es aconsejable la observación externa de
alguna persona allegada que indique al paciente la presencia del hábito cuando el
no lo haya identificado
▪ Detectar los antecedentes. La detección de la ocurrencia es un paso previo a la
detección de los antecedentes. Por ejemplo, tocarse el pelo puede ser el
antecedente de arrancarse el pelo, y tocarse el cuello puede ser el antecedente de
tocar el pelo, y sentarse a estudiar puede ser el antecedente de tocarse el cuello,
etc.
El papel de la respuesta incompatible
Es poder generar una respuesta cuya emisión compita con el
hábito a revertir. La idea es que la nueva conducta competidora se
convierta en el hábito en sí. La respuesta competidora debe no ser
llamativa socialmente, de fácil inicio y mantenimiento, así como
físicamente incompatible con el hábito disfuncional. Por ejemplo,
en el caso de arrancarse el pelo, morderse las uñas o chuparse el
dedo, la respuesta incompatible puede ser sostener un objeto (e.g.
apretar una pelotita de goma), ponerse unos guantes, sentarse
encima de las manos, recogerse el pelo, etc.
La presencia de apoyo social
Implica la asistencia de una persona significativa que ayude al
paciente en la detección de la ocurrencia, pero sobre todo en la
puesta en marcha de la respuesta incompatible, además debe
reforzar al paciente por la no ocurrencia del hábito en las
situaciones en que antes se daba. Esta persona asiste a las
sesiones y recibe entrenamiento para desarrollar estos
objetivos.
La generalización de los resultados
Dependerá de diversos procedimientos, entre ellos, el refuerzo social
sistemático por su eliminación, además, el ERH propone como estrateia
de generalización específica el que el paciente imagine la utilización de
la respuesta incompatible de forma exitosa en las diversas situaciones
donde el hábito ocurre dentro de las sesiones de entrenamiento. El
paciente debe ser consciente de que el éxito y generalización del ERH
dependerá de que se realice una aplicación sistemática, es decir, de la
rutina de poner en marcha los procedimientos entrenados en cualquier
sitio y en cualquier momento.