ANGELA DAVIS
(1944-)
El movimiento antiesclavista y el nacimiento de los
derechos de las mujeres
BIOGRAFÍA
Nace en Birmingham, Estados Unidos el 26 de enero de 1944
Filósofa, historiadora y científica social
Comunista, feminista, activista por los derechos de los
afroamericanos y las minorías sexuales
Impartía clases en la Universidad de California, pero fue
expulsada al conocerse sus vínculos con el Partido Comunista
Militante del partido político conocido como “Panteras Negras”
PARTIDO PANTERA NEGRA
Se funda en 1966 y se disuelve en 1982
Partido político socialista que pugna por los derechos raciales
Retoman la idea de autodefensa propuesta por Malcolm X
Utilizan la violencia como medio de defensa ante los ataques de movimientos
racistas como el Ku Klux Klan o de la brutalidad policiaca
Formación no solo para la autodefensa de los nortemaericanos, sino también
para el conocimiento
Consolidan programas de ayuda a la población afroamericana por medio de
desayunos comunitarios y atención hospitalaria
OBRAS PRINCIPALES
¿Son las prisiones obsoletas? (2003)
Si ellos vienen en la mañana: voces de resistencia
(1971)
Mujer, cultura y política (1989)
La libertad es una lucha constante (2015)
Mujeres, raza y clase (1981)
INTERSECCIONALIDAD
Una de las características más importantes de su pensamiento
es la imposibilidad de concebir luchas sociales aisladas:
socialismo sin feminismo y sin antirracismo, antirracismo sin
feminsmo y socialismo, etc.
Las luchas sociales deben comprenderse en su
INTERSECCIONALIDAD, es decir, en su relación con otras luchas
sociales. No hay una lucha social más importante que otra.
Por esta razón, es fundamental entender cuál es la relación entre
las distintas formas de segregación o de explotación: MUJERES,
RAZA Y CLASE
El movimiento antiesclavista y el nacimiento
de los derechos de las mujeres
El movimiento antiesclavista y el nacimiento de los derechos de las mujeres
es un escrito que está compendiado dentro del libro titulado “Mujeres, raza y
clase” (1981).
El epígrafe con el cual comienza el escrito es del autor Frederick Douglass y
afirma lo siguiente: “Cuando se escriba la verdadera historia de la causa
antiesclavista, las mujeres ocupará un gran espacio en sus páginas, ya que la
causa del esclavo ha sido, particularmente, una causa de mujeres” (p. 39).
En dicha cita se puede evidenciar la ineficacia de las luchas aisladas y la
necesidad de las luchas sociales conjuntas. No se puede concebir el
antiesclavismo sin las mujeres.
LAS MUJERES DESPUÉS DE LA REVOLUCIÓN
INDUSTRIAL
Después de la revolución industrial, en la primera década del
siglo XIX, el papel de la mujer empezó a sufir profundas
transformaciones.
Algunas de sus labores, especialmente las de carácter fabril,
fueron adoptadas por la creciente industrialización de la
sociedad.
Al mismo tiempo, el status social de las mujeres empezó a
deteriorarse porque empezaron a desempeñar menos labores en
el ámbito doméstico.
Esta transformación de sus funciones empezó a consolidar su
lugar en la casa, como “apéndices o sirvientas de sus maridos”
(p. 41).
LUCHA CONTRA LA OPRESIÓN
Las mujeres blancas y acomodadas concebían el matrimonio como
una forma de esclavitud.
Al mismo tiempo, las mujeres trabajadoras (que por necesidad
tenían que salir del ámbito doméstico para sobrevivir)
denunciaban las explotación en la fábrica como una forma de
esclavitud.
Las mujeres blancas y acomodadas empezaron a sentir afinidad
con los aforamericanos y sus reivindicaciones.
“Durante la década de los treinta del siglo XIX, las mujeres blancas
se volcaron activamente en el movimiento abolicionista” (p. 43).
EL EJEMPLO DE PRUDENCE
CRANDALL
Prudence Crandall era una profesora en un colegio donde solo se
aceptaba a personas blancas, en Connecticut (Estados Unidos).
Pese a las normas de segregación imperantes, Crandall recibió a una
niña afroamericana en sus clases.
A pesar de la presión para que sacara a la niña de sus clases, Crandall
no cedió y matriculó a más niñas afroamericanas en sus clases.
Si bien este valiente hecho eventualmente fue saboteado, se convirtió
en un símbolo de lucha mancomunada entre mujeres y abolicionistas.
ESTRECHANDO MANOS…
El ejemplo de Prudence Crandall no solo abrió caminos en la
lucha por los derechos a la educación de la población
afroamericana.
También abrió caminos para que las mujeres tomaran conciencia
de su lugar de opresión dentro de la sociedad en general, y en el
matrimonio en particular.
“De manera lúcida y elocuente, sus actos transmitían inmensas
posibilidades de liberación si las mujeres blancas en masa
ESTRECHASEN LAS MANOS DE SUS HERMANAS NEGRAS” (p. 45).
Las mujeres (tanto trabajadoras como amas de casa) empezaron
a participar en el movimiento antiesclavista de forma activa.
UNA LUCHA CONJUNTA
Luchando contra el racismo las mujeres estaban luchando
implícitamente contra su propia opresión.
La participación en el movimiento abolicionista determinó
muchas enseñanzas relativas a la opresión humana que pudieron
aprovechar para sus propias luchas años después.
“El movimiento antiesclavista brindó a las mujeres de clase
media la oportunidad de demostrar su valía con arreglo a unos
modelos que no estaban ligados a su papel de esposas y madres”
(p. 48).
APRENDIZAJES PARA LA LUCHA
FEMINISTA
“En la medida en que la abolición de la esclavitud era la necesidad política
más acuciante de la época, instaban a las mujeres a participar en esta lucha
con la convicción de que su propia opresión se nutría y perpetuaba por la
existencia prolongada del sistema esclavista” (p. 53).
La participación política en el movimiento abolicionista preparó a las mujeres
para tareas fundamentales como recaudación de fondos, difusión de material
y la convocatoria de reuniones, entre otros.
La lucha política de las mujeres en el abolicionismo las empoderó para salir
de su papel exclusivamente doméstico y librar sus propias luchas por los
derechos civiles.