VIACRUCIS
DE HOY
I ESTACIÓN
JESÚS CONDENADO A MUERTE
El camino por la vida en compañía de Jesús es un grito a la
ESPERANZA. Es proclamar que la MUERTE que tanto resuena, se
disfraza o maquilla, y que constantemente se empeña en
esconder el mundo…. no tiene la palabra definitiva. Hoy, en esta
tarde, proclamamos ante Jesús de Nazaret:
Que el amor puede mas que el odio .
Que el amor no entiende de límites ni de treguas.
Que el amor fue derramándose a chorros cuando Jesús subía
como hoy lo hace camino del calvario
TODOS: Jesús...¡VEN A NUESTRO ENCUENTRO! Enséñanos en esta
tarde que, lejos de condenar, hemos de trabajar por una nueva
humanidad en nuestra tierra y a no caer en la tentación de
lavarnos las manos ante situaciones que piden nuestra opinión o
decisión.
II ESTACIÓN
EL SEÑOR CON LA CRUZ A CUESTAS
La cruz , sea de madera, de oro o de plata....no es para
contemplarla: ES PARA SEGUIRLA y cuando viene… PARA
ACOGERLA
Nos seduce llevar la cruz como adorno (a otros como simple
amuleto) olvidándonos que es signo y recuerdo de la entrega con
más pasión y con más gratuidad jamás vivida. Poco importa el
peso de cada una de ellas, si son más o menos visibles, más o
menos altas, más o menos llevaderas. Lo importante es, eso,
llevarlas. Hoy, en nuestra personal vía dolorosa, el Señor, hoy y
aquí, sigue recordándonos: “QUIEN QUIERA SEGUIRME CARGUE
CON SU CRUZ Y ME SIGA”
TODOS: Sabemos, Señor, que la fuerza nos viene de la cruz y que
en ella se esconde la victoria y el secreto de nuestra felicidad..
Ayúdanos a entender el valor del sacrificio y de la sinceridad de
nuestros gestos en favor de los demás. Y si el camino es áspero y
las cargas insoportables que busquemos la fuerza que viene de lo
alto.
III ESTACIÓN
JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ
Jesús cae y muere, bajo la cruz, el polvo del camino. Y los
hombres y mujeres de nuestro tiempo seguimos cayendo
bajo el peso de muchas cruces. Unas cruces nos vienen
como la mala suerte de cada día Otras tantas nos las
buscamos queriendo, sin querer o injustamente.
Acercarnos a la noticia de cada jornada es contemplar a
miles de hombres y mujeres aplastados por la depresión
y la tristeza, acorralados por la violencia y la explotación,
la pobreza de espíritu o la debilidad. ¡Cuantos caídos,
Señor, en nuestra tierra!
TODOS: Jesús; Tú que salvas y levantas al que a Ti grita, no
dejes que pasemos de largo de aquellos que están
arrojados en el puro asfalto bajo el peso de una cruz.
Danos ojos para ver y, sobre todo, brazos para levantar.
IV ESTACIÓN
JESÚS ENCUENTRA A SU MADRE
Señor; María –tu madre- ha salido a tu encuentro. Lo ha hecho en
esta tarde a través de la presencia de todos nosotros.
¡Madre!:palabra que lo dice todo sin necesidad de decir nada -.
Un gesto vale mas que millones de palabras
Un silencio como toda la fuerza del mundo
Un amor devuelve fortaleza cuando se va a chorros la vida
Y, tu madre Señor, pone es esta tarde
El gesto: Su presencia en este camino
El silencio : La confianza en Dios
El amor: su fidelidad hasta el final
TODOS: Jesús; ayúdanos en esta noche, como María, a dar sin
recibir nada a cambio...pero sobre todo a salir de las
catacumbas de nuestra cobardía para razón de nuestra
esperanza. Así..también nosotros seremos “madres”.
V ESTACIÓN
EL SEÑOR AYUDADO POR UN CIRINEO
El sufrimiento ajeno produce temor, temblor y –a veces- indiferencia.
Pero estas horas de JESUS solicitan ayuda y colaboración, servicio y
alianza, fraternidad y solidaridad, comprensión y fe para mirar. En
esta tarde...¡todos somos cirineos!. con nuestra presencia y con
nuestra oración. Empujamos desde aquí, con nuestra
contemplación y súplica, a otras tantas cruces anónimas y
conocidas, lejanas o cercanas en el espacio donde vivimos.
¡Rezando también somos cirineos!
Siempre será mejor dar que recibir
Perder algo de nosotros mismos y salvar el mañana del
cielo
No dar cosas y sí, nuestro tiempo.
TODOS: Ayúdanos, Señor, en esta tarde a construir un cielo nuevo y
una tierra nueva arrimando y brindando nuestro hombro a toda
situación que nos parezca injusta y dolorosa.
VI ESTACIÓN
LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO A
JESÚS
Sólo cuando consolamos y cortamos la hemorragia de los
que sangran podemos descubrir y bordar en nuestro
pañuelo el rostro de Cristo.
Tranquilizaral que sufre, es descubrir a Cristo doliente.
Ayudar al que se cae es levantar a Jesús arrodillado.
Escuchar al deprimido es oír el susurro del mismo Dios.
Secar las lagrimas del que llora es consolar al
nazareno
TODOS: Hoy, como ayer, todos podemos conseguir el mejor
lienzo de DIOS para nuestras casas y para nuestras vidas:
haciendo el bien sin mirar a quien.
El amor gratuito se da sin condiciones y sin analizar
situaciones: simplemente…se regala. ¿Hay algo mejor?
VII ESTACIÓN
JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ
Muchos de nuestros días, a la corta o a la larga, están
marcados por heridas profundas: soledad, fracaso,
desprecio, falta de afecto. Queremos salir, Señor, de un
agujero e irremediablemente nos precipitamos en otro.
Pretendemos sonreír y lloramos; ansiamos levantarnos y de
nuevo caemos bajo las cosas y los defectos de siempre. No
nos dejes, Señor, sumergidos en el fatalismo de la propia
debilidad, no nos dejes sepultados en la insensibilidad, en
dar por bueno lo que es mediocre, en sentenciar como
virtud lo que es cántaro agrietado.
TODOS: No permitas, Señor, que se endurezca la piel al peso
de la cruz de cada día. Y si caemos Señor, que
recordemos que no es débil quien cae sino fuerte
el que se levanta.
VIII ESTACIÓN
JESÚS HABLA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN
Nunca, nadie como Cristo, dio un papel tan protagonista a la mujer.
Quiso beber del cántaro de la Samaritana; perdonó a la que tanto
amó; resucitó al hijo de aquella que le pedía con FE; se dejó
embalsamar y querer por ellas........ Perdona SEÑOR en esta
tarde:
Por el trato indiscriminado a toda mujer
Por el abuso a tantas de ellas
Por dejarlas crucificadas en el rincón del hogar.
Por lo maltrataos que producen tantas muertes
Por las condenas injustamente en la violación de su derechos
TODOS: Tú que al pie de la cruz nos dejaste como Madre a una
mujer.....haznos caer en la cuenta de la igualdad de hombre y
mujer....¡háblanos Señor! para que en la defensa de la dignidad de
cada persona no nos quedemos en simples palabras. Que el grito
del mundo sea una llamada no al llanto y sí a nuestro compromiso
personal.
IX ESTACIÓN
JESÚS CAE POR TERCERA VEZ
Sólo tropieza quien anda Señor, pero te confesamos, que los hombres
y mujeres de nuestro tiempo de tanto caminar…..permanecemos en
un constante accidente. El camino del justo siempre resulta duro y
pesado. Y el camino de muchos de nosotros en cuántas ocasiones se
hace oscuro y enredado por el peso de nuestras malas acciones.
¡Es fácil mirar a la cruz! ¡Que difícil resulta subir a ella!
¡es fácil llevarla unos metros!¡Que ingrata se hace
cuando caemos en ella!
La enfermedad crónica y la droga, el suicidio y la depresión, el sida o
la guerra, el hambre en el mundo o la inmigración........son cruces
Señor que van y vienen, suben, bajan y nos hacen sentirnos
incómodos y cerrados en nosotros mismos.
TODOS: Ayúdanos a levantar nuestros ojos a Ti y, en Ti, encontrar
siempre oportuna respuesta. ¿Tres veces?. No, Señor; ¡mil veces caes
con el hombre cuando cae aplastado por las cruces que le llueven
cada día sobre sus hombros! .
X ESTACIÓN
JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDOS
Tú te dejaste desnudar de la vida para que el hombre se vistiera
con la eternidad. Nosotros nos empeñamos en arroparnos al
último grito aparentando una felicidad que nunca llega .¡Como
si la belleza residiera en el exterior de nosotros mismos!
Queremos vivir como hermanos y nos despojamos
de la paz que es el manto de la fraternidad.
Queremos compartir nuestro bienes y acumulamos
bienes como si fuéramos a vivir eternamente en la
tierra.
Queremos vivir dignamente, e invertimos fuerza y
dinero en mil inventos que matan, destruyen y
desnudan bosques , ciudades con el fuego que
asola y calcina.
TODOS: Señor tu te has despojado de ti mismo,
enséñanos a despojarnos de a aquello que no nos
deja “SER” felices.
XI ESTACIÓN
JESÚS CLAVADO EN LA CRUZ
Acompañarte en esta alzada a la cruz, Jesús, es no verte como
fracasado. Nos atraes hacia ti como el imán se hace
con el hierro.
Te abandonaron y te insultaron, te clavaron y te
traspasaron.......pero, después de muchos siglos, nosotros
SEÑOR seguimos creyendo en tu TRIUNFO por la cruz y en la
cruz. Sabemos que ese doble madero es trampolín
que en el amanecer de nuestra vida nos disparará
hasta la eternidad.
TODOS: Que vislumbremos, desde lo alto de la cruz, ese
horizonte de las grandes hazañas que realizamos a favor de los
demás. Que brille el sol de la fe en aquellos instantes donde
sólo vemos absurdo aparente, angustia o desilusión. Incluso,
Señor, que brille el sol para aquellos que nos clavan en
abundantes maderos .
XII ESTACIÓN
JESÚS MUERE EN LA CRUZ
No nos salva, Señor, tu cruz, sino el amor que has puesto
en ella.
No nos salva, Señor , un madero sino la sangre que has
derramado por su corteza.
En la cruz, Señor, Belén y Jerusalén se funden. Porque, allá en la
gruta, Dios se hizo en Ti pequeño y humilde en cuna pero en
Jerusalén, en la cuna de la cruz, Dios de nuevo se humilló en Ti
para hacernos entender y comprender que el amor ya no podía
ser mayor sino escrito con sangre.
TODOS: Seguirte a ti, Señor, no es querer sólo ser mejor: ES
QUERER SER DIFERENTE. Es apostar por un mundo nuevo
donde brille la VIDA antes que la MUERTE. Hoy, Señor, de nuevo
se repite la historia: naciste en el silencio y mueres en la
soledad. Viniste al mundo bajo la mirada atenta de una Madre y
das tu último suspiro regalándonos a esa misma Madre.
XIII ESTACIÓN
JESÚS EN LOS BRAZOS DE SU MADRE.
Todo se ha cumplido y recogemos , ayudando a María, el cuerpo
de Jesús. Su misión ha sido culminada. La obediencia llevada
hasta el extremo. La cruz alzada. El cuerpo traspasado. Los ojos
cerrados. La sangre congelada. Es la hora de recoger la fruta
que ha sido exprimida.
N o hay mayor grandeza que la vida ofrecida.
No hay mayor testimonio que el morir para que
otros tengan vida.
No hay puerta que se resista en el cielo cuando uno
dice misión cumplida.
TODOS: Ayúdanos, Señor, a creer de verdad que aquel que
entrega su vida la recobrará multiplicada en una eterna
juventud más allá de las estrellas y del sol en el mismo cielo.
Como María, nos agarraremos al cuerpo inerte de Jesús, porque
sabemos que El es buena cosecha que fructificará en la mañana
de Resurrección.
XIV ESTACIÓN
JESÚS ES PUESTO EN EL SEPULCRO.
Caminar con Jesús es llegar con El a la meta y correr su misma suerte.
Ayúdanos Padre a tener una fe de resurrección.
A no quedarnos clavados en el monte de las lágrimas y del velo
oscuro del Viernes Santo o besando las astillas de una cruz que
quedó desnuda. Anímanos a cerrar los ojos al mundo con la
esperanza que, detrás del sepulcro, los abriremos en otras calles de
una ciudad que nos espera.
Consíguenos un corazón sencillo para creer que somos granos de
trigo que germinarán aún después de haber sido molidos por el peso
de una losa o por la caricia de la tierra. Concédenos sentirte vivo
para que, cuando llegue el instante de nuestra partida, podamos con
el corazón decirte: ¡Padre a tus manos encomiendo mi espíritu!.
TODOS: Te bendecimos, Señor, más que nunca en esta tarde...porque
sabemos que estás vivo y acompañándonos indefinidamente. Que
nos encontremos en esa otra realidad donde apunta y
despunta ese silencio que ahora y, hasta el tercer día,
te humilla.