RETRASO
MENTAL
Capacidad intelectual general significativamente
Inferior al promedio.
Capacidad intelectual general: Se define con CI obtenido por evaluación de
uno o mas test de inteligencia normalizados, administrados individualmente.
Ejemplo: Wechler Intelligence Sacales for Children-Revised, Stanford –Binet,
Kaufman Assessment Battery For Children.
Capacidad intelectual significativamente inferior al promedio: Se define como un
CI alredor de 70 o por debajo 70.
GRAVEDAD DEL RETRASO MENTAL
Se pueden especificar cuatro grados de intensidad, de
acuerdo con el nivel de insuficiencia intelectual:
F70.0 Retraso mental leve [317]: CI entre 50-55 y
aproximadamente 70.
F71.9 Retraso mental moderado [310.0]: CI entre 35-40 y 50-55.
F72.9 Retraso mental grave [318.1]: CI entre 20-25 y 35-40.
F73.9 Retraso mental profundo [318.2]: CI inferior a 20 o 25.
F79.9 Retraso mental de gravedad no especificada [319]: Se
utiliza cuando hay una calara presunción de retraso mental, pero no
es posible verificar la inteligencia del sujeto mediante los test
usuales.
F70.9 Retraso mental leve [317]
Se considera en la categoría pedagógica como «educable». Estas personas suelen
desarrollar habilidades sociales y de comunicación durante los años preescolares (0-
5 años de edad), tienen insuficiencias mínimas en las áreas sensorio motoras y con
frecuencia no son distinguibles de otros niños sin retraso mental, hasta edades
posteriores.
Durante sus últimos años de
adolescencia, pueden adquirir
conocimientos académicos
aproximadamente en un sexto curso de
enseñanza básica.
Durante la edad adulta,, acostumbran
adquirir habilidades sociales y laborales
adecuadas para una autonomía mínima,
pero pueden necesitar supervisión,
orientación y asistencia, especialmente
en situaciones de estrés social o
económico desusado.
F71.9 Retraso mental moderado [318.0]
Equivale a la categoría pedagógica «adiestrable». Constituye alrededor del 10% de
población con retraso mental.
La mayoría de personas que tienen este nivel, adquieren habilidades de comunicación
durante los primeros años de la niñez. Pueden aprovecharse de una formación laboral, y con
supervisión moderada, atender a su propio cuidado personal.
Durante la adolescencia, sus dificultades para reconocer las convenciones sociales pueden
inferir las relaciones con otros jóvenes.
En la edad adulta. La mayoría son capaces de realizar trabajos no cualificados o
semicualificados, siempre con supervisión.
F72.9 Retraso mental grave [318.1]
Hay entre un 3-4% de personas que tienen este tipo de retraso mental. Durante sus
primeros años de niñez, adquieren un lenguaje comunicativo escaso o nulo.
En la edad escolar, pueden aprender a hablar, y pueden ser adiestrados en habilidades
elementales de cuidado personal.
En la adultez, pueden ser capaces de realizar tareas simples, estrechamente supervisados en
instituciones. En su mayoría se adaptan bien a la vida en la comunidad, a no ser que sufran
alguna discapacidad asociada que requiere cuidados especializados o cualquier tipo de
asistencia.
F73.9 Retraso mental profundo [318.2]
Incluye el 1-2% de las personas con retraso mental. La mayoría de las personas que lo presentan,
tienen una enfermedad neurológica identificada, que explica el retraso mental.
Durante sus años de niñez, desarrollan considerables alteraciones del funcionamiento sensorio
motor.
El desarrollo motor y las habilidades para la comunicación y el cuidado personal pueden
mejorar si se les somete a un adiestramiento adecuado.
Algunos de ellos llegan a realizar
tareas simples en instituciones
protegidas y estrechamente
supervisados.
F79.9 Retraso mental, de gravedad no
especificada [319]
Se debe utilizar cuando no exista una clara presunción de retraso mental, pero la
persona en cuestión no puede ser evaluada satisfactoriamente mediante los test de
inteligencia usuales.
SINTOMAS Y TRASTORNOS
ASOCIADOS
Algunos individuos con retraso mental son pasivos, plácidos y dependientes, mientras que
otros son impulsivos y agresivos.
La ausencia de habilidades comunicativas puede predisponer a comportamientos
perturbadores y agresivos que sustituyan al lenguaje comunicativo.
Un traumatismo craneal, puede dar paso a un retraso mental y a cambio de la personalidad
por traumatismo craneal.
Los déficit en las habilidades para la comunicación pueden provocar una incapacidad para
suministrar una historia adecuada (p. ej., el diagnóstico de trastorno depresivo mayor en un
adulto no verbal con retraso mental suele basarse principalmente en manifestaciones como
humor depresivo, irritabilidad, anorexia o insomnio, observados por otras personas).
Los individuos con retraso mental debido a un síndrome de Down pueden tener mayor
riesgo para desarrollar una demencia tipo Alzheimer.
SINTOMAS DEPENDIENTES DE LA
CULTURA, EDAD Y EL SEXO
Deben tomarse medidas para asegurar que los procedimientos de evaluación intelectual reflejen
una consideración adecuada al origen étnico o cultural del sujeto. Este objetivo suele llevarse a
cabo utilizando test en que las características relevantes del sujeto estén representadas en la
muestra de normalización de la prueba, o empleando a un examinador que esté familiarizado con
las características étnicas o culturales de la persona en cuestión.
PREVALENCIA
La tasa de prevalencia de
retraso mental ha sido
estimada aproximadamente
en un 1 %. Sin embargo,
diferentes estudios han
hallado tasas distintas en
función de las definiciones
utilizadas, los métodos de
evaluación y la población
estudiada.
CURSO
El diagnostico de retraso mental requiere que el inicio del trastorno sea anterior a los 18 años
de edad.
La edad y el modo de inicio dependen de la etiología y la gravedad del retraso mental. Los
retrasos más graves, especialmente cuando se asocian a un síndrome con fenotipo
característico, tienden a reconocerse tempranamente.
Por el contrario, el retraso leve de origen desconocido acostumbra a observarse
posteriormente.
El curso del retraso mental está influido por la evolución de las enfermedades médicas
subyacentes y por factores ambientales
El retraso mental no es necesariamente un trastorno que dure toda la vida.
DIAGNOSTICO DIFERENCIAL
El diagnóstico debe establecerse siempre que se cumplan los criterios diagnósticos,
prescindiendo de la posible presencia de otro trastorno.
Puede diagnosticarse un trastorno del aprendizaje o un trastorno de la comunicación en una
persona con retraso mental, si el déficit específico es desproporcionado respecto del nivel de
gravedad del retraso mental.
En los trastornos generalizados del desarrollo existe una afectación cualitativa del
desarrollo de la interacción social y de las habilidades verbales y no verbales de
comunicación social.
Algunos casos de retraso mental tienen su inicio tras un período de funcionamiento normal,
pudiendo recibir el diagnóstico adicional de demencia.
Factores predisponentes: Pueden ser primariamente bilógicos o
psicosociales, o alguna combinación de ambos.
- Herencia: (aproximadamente un 5%) principalmente mediante
mecanismo recesivos autosómicos, anormalidades de un único
gen y aberraciones cromosómicas.
- Alteraciones tempranas del desarrollo embrionario:
(aproximadamente un 30%) Incluyen alteraciones
cromosómicas, o afectación prenatal por toxinas.
- Problemas del embarazo y perinatales: (aproximadamente un
10%): Malnutrición fetal, prematuridad, hipoxia, infecciones
viricas,etc.
- Enfermedades medicas adquiridas durante la infancia y la
niñez: (aproximadamente un 5%): Infecciones, traumatismos y
envenenamientos.
- Influencias ambientales y otros trastornos mentales
(aproximadamente 15-20%): Privación de la crianza y de
estimulación social, lingüística y de cualquier otro orden, así
como trastornos mentales graves.
CRITERIOS DIAGNOSTICOS PARA EL
RETRASO MENTAL
TRATAMIENTO
El objetivo del tratamiento es desarrollar al máximo el potencial de la persona. El
entrenamiento y la educación especial pueden comenzar desde la lactancia. Este incluye
destrezas sociales para ayudar a la persona a desempeñarse de la manera más normal posible.
Es importante que un especialista evalúe a la persona en busca de otros problemas de salud
mental y física. Generalmente la terapia conductual es útil para las personas con discapacidad
intelectual.
Analizar las opciones de tratamiento y apoyo para su hijo con su proveedor de atención
médica o la trabajadora social para poder ayudarle al niño a alcanzar todo su potencial.
UNIVERSIDAD COOPERATIVA DE
COLOMBIA
PSICOPATOLOGIA
MICHELLE MARTÍNEZ
MARYURI RAMÍREZ