Integrantes: Leidy Ramos, Mateo muñoz,
Sebastián Alarcón, Valentina Rodríguez,
Sebastián Pedraza
Agricultura
La base esencial de la economía muisca fue la agricultura;
cultivaron principalmente el maíz de diferentes variedades,
que se convirtió en la base de la alimentación. Además,
sembraron algodón, yuca, batata, calabaza, hibia, arracacha,
piña, aguacate, coca, tabaco, etc.
Los muiscas obtenían y consumían carnes de
curi, conejo, venado, peces y aves. La carne
de venado era consumida únicamente por la
aristocracia. La caza y la pesca eran
actividades poco practicadas por los muiscas
y no domesticaron animales
La abundancia de diferentes productos en
determinados lugares, llevó a la necesidad de
establecer las ferias o mercados, con el fin de facilitar
el intercambio. Había frecuentes mercados públicos
en lugares importantes como Bacatá, Zipaquirá, Tunja
y Turmequé; estos se efectuaban cada cuatro días.
Este intercambio permite afirmar que entre los
muiscas, el desarrollo tecnológico logrado y la
efectividad del trabajo, produjeron un excedente, que
era destinado en parte al almacenamiento para el
pago de tributos o como reserva para épocas de
crisis; la otra parte era utilizada para el trueque con
otros grupos indígenas.
La industria del tejido tenia para los indios
una importancia extraordinaria; todos los
acontecimientos de la vida los festejaban con
regalos de mantas. Para decorarles usaban
como colorantes numerosas plantas. También
utilizaron los colorantes de origen mineral o
especie de barro a base de tierras de colores
La posesión de la sal, permitió a este grupo
indígena obtener una ventaja natural sobre
las tribus circunvecinas; la extraían de las
salinas de Zipaquirá, Nemocón, Sesquilé y
Tausa. Tales minas constituían el tesoro del
soberano muisca y su principal recurso fiscal.
La alfarería se desarrolla en lugares cercanos a las fuentes saladas
para hacer las gachas o moyos en que se compactaban los panes de
sal. Los grandes talleres de cerámica artística, estuvieron en los
pueblos circunvecinos a Tocancipá, Gachancipá, Cogua, Guatavita,
Guasca y Ráquira, cuyas arcillas especiales ofrecían materia prima
excelente para estas labores.
Los Alfareros chibchas, con los artificios de su tosca industria
llenaban otras necesidades, tales como: husos y torteros de
hilandería, rodillos labrados para impresión de relieves, bruñidores,
crisoles y matrices de fundición, ocarinas y otros instrumentos
musicales, así como multitud de pequeños implementos cuya
aplicación no se ha podido establecer.
Los Muiscas fueron magníficos orfebres; fabricaban figurillas
y objetos de adorno, como diademas, collares, narigueras,
tiaras, pulseras, pectorales, mascaras y los
famosos tunjosdecorados con hilos de oro y, en general,
figuras antropomorfas y zoomorfas planas.
Los chibchas o muiscas obtenían el oro por transacción con
las tribus vecinas. Trocaban esmeraldas, mantas y algodón
por oro. Aleaban el oro argentífero nativo en proporción
variable con el cobre puro y obtenían así aleaciones de color
bronceado, conocidas en Colombia con el nombre
de tumbaga,
En el territorio muisca especialmente en Facatativá, Bojacá,
Fusagasugá y en algunos sitios de la región ocupadas por
los Guanes se encuentran piedras, generalmente grandes
rocas, con dibujos indígenas con tintas indelebles. Suelen
hallarse las mismas formas o figuras talladas en rocas. En
Facatativá las piedras de Tunja con sus corpulentas masas
geológicas, aparecen tatuadas con estas pinturas a tinta roja
encendida, como testimonios callados, como garabatos
prehistóricos que muestran la huella que dejo un pueblo en
su peregrinación de siglos.
Los chibchas tenían la piedra profusamente desparramada en
su medio geográfico pero fueron incapaces de utilizarla para
la escultura y para las construcciones. Los chibchas hacían
sus casas utilizando como principal material la caña y el barro
para hacer las tapias llamadas bahareque.
Las casas comunes eran de dos formas: unas cónicas y otras
rectangulares. Las primeras consistían en una pared en
circulo echo de palos enterrados como pilares más fuertes
sobre los cuales se sostenía de lado y lado un doble entre
tejido de cañas cuyo intersticio era tupido de barro
Las armas de guerra en las sociedades salvajes y bárbaras
son generalmente los mismos instrumentos de cacería
utilizado sin modificaciones o complementados con algunas
innovaciones de adaptación.
Los muiscas utilizaban en sus guerras grandes macanas,
lanzas y cachiporras de madera, y hondas para lanzar
guijarros. Su arma principal era la tiradera o estólica que son
ciertos dardillos de varilla liviana a manera de carrizos con
puntas de macana.
La sociedad muisca se basó en un grupo de familias
emparentadas por vínculos consanguíneos.
En el siglo XVI la población muisca tenia unos 650.000
habitantes. Su base de la organización social era el Clan o
familia extensa, caracterizado por la exogamia. Los hijos
heredaban por línea materna, puesto que pertenecían a la
comunidad de su madre. Aunque se permitía el matrimonio
poligamico, en realidad solo lo practicaba la nobleza. La
residencia era patriarcal.
En los departamentos de Cundinamarca y Boyacá se
originaron las leyendas del tiempo de los muiscas, que
refieren historias del origen del mundo o riquezas, algunas
son:
Leyenda de bicha
Leyenda de la cacica de guatavita
Leyenda del creación del mundo
Leyenda de la creación de los muiscas
Leyenda de la creación del maíz
El santo de Tequendama
Origen de la lengua de tota
Leyenda de las piedras de Tunja