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Cara A Cara Con El

Este documento describe la controversia que surgió en la Iglesia Adventista del Séptimo Día en la década de 1980 luego de que Desmond Ford rechazara la doctrina de 1844 y el juicio investigador. Desde entonces, dos versiones del evangelio han estado compitiendo dentro de la iglesia: el evangelio evangélico protestante defendido por Ford y el evangelio adventista distintivo. El autor argumenta que estos dos evangelios son incompatibles y que los adventistas deben decidir cuál aceptan basándose en un estudio de la Biblia y los
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Cara A Cara Con El

Este documento describe la controversia que surgió en la Iglesia Adventista del Séptimo Día en la década de 1980 luego de que Desmond Ford rechazara la doctrina de 1844 y el juicio investigador. Desde entonces, dos versiones del evangelio han estado compitiendo dentro de la iglesia: el evangelio evangélico protestante defendido por Ford y el evangelio adventista distintivo. El autor argumenta que estos dos evangelios son incompatibles y que los adventistas deben decidir cuál aceptan basándose en un estudio de la Biblia y los
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CARA A CARA CON EL

Verdadero
Evangelio
Este libro fue publicado por primera vez durante la mitad de la década
de 1980, cuando los nombres Desmond Ford y Robert Brinsmead se
escuchaban a menudo mientras los Adventistas del Séptimo Día
conversaban de los recientes eventos que habían ocurrido dentro de la
iglesia. La mayoría de los miembros de la iglesia sabían que los puntos de
vista del Dr. Ford, de que 1844 no marcaba el inicio del juicio
investigador, habían sido rechazados por los líderes de la iglesia y que él
ya no tendría credenciales de ministro/maestro dentro de la iglesia.
Debido
a que un número sustancial de jóvenes pastores aceptaron su lógica y su
evidencia al defender su posición, algunos grupos se separaron de la
iglesia
organizada y formaron “hermandades evangélicas,” y algunos pastores
dejaron la iglesia Adventista y se convirtieron en pastores y maestros en
otras denominaciones. Naturalmente, esto causó gran conmoción y
confusión entre los miembros de la iglesia, surgiendo muchas preguntas,
con
personas responsables que buscaban respuestas a las preguntas que
habían
surgido.
Mientras que muchos estaban familiarizados con el “rechazo de 1844”
del Dr. Ford, casi no hubo discusión acerca de las causas principales que le
llevaron a esta conclusión. A nivel de eruditos hubo algunas discusiones de
sus opiniones acerca de la justificación, pero no existió un análisis
sustancial de sus opiniones sobre la salvación o sobre la justificación por
la fe. Pero la realidad es que sus conclusiones acerca de 1844 y el juicio
fueron formadas y hasta obligadas por sus opiniones acerca de cómo es
que
las personas obtienen salvación. Sin embargo, debido a que hubo muy
poco
análisis de estas opiniones, casi no se percibió que su entendimiento sobre
la justificación por la fe le condujo a rechazar el juicio investigador.
Por supuesto, el punto de vista del Dr.
Ford acerca del evangelio no era
único en el. Este era el punto de vista
estándar de los protestantes
conservadores, y era su mayor deseo
hacer que este entendimiento del
evangelio fuera también el enfoque
principal de la iglesia Adventista. Este
libro fue un intento por comparar el
enfoque evangélico del evangelio (el
punto de vista de Ford) con el
entendimiento Adventista del evangelio.
Es
la convicción del autor que el evangelio Adventista es verdaderamente
singular en el mundo cristiano y que los tres ángeles se dedican al trabajo
de compartir este singular “evangelio eterno” con todo el mundo. Esta es la
cuarta impresión de este libro sobre el evangelio. Si trata a cerca de las
controversias de la década de 1980, ¿por qué es relevante en estos días? Ya
que el evangelio del Dr. Ford se analizó muy poco en ese entonces, muchos
creyeron encontrarse en terreno firme al rechazar sus conclusiones sobre el
juicio mientras que aceptaban sus conceptos sobre el evangelio.
El
entendimiento evangélico del evangelio ha ganado fortaleza en el mundo
Adventista durante los últimos veinte años y temo que se está
convirtiendo
en doctrina central del adventismo. Debido a la mucha interacción con los
cristianos evangélicos y la copia de sus ideas acerca de cómo crecer las
iglesias, el evangelio del protestantismo evangélico se ha vuelto atractivo
para muchos adventistas. Este libro continua siendo un esfuerzo por
comparar el evangelio Cristiano popular y el distintivo evangelio (bíblico)
Adventista. Puede ser que ahora este sea más importante que cuando fue
publicado por primera vez en 1985.
Durante los últimos diez años, aun aquellos
que intentan ser fieles a la
Biblia y al Espíritu de Profecía han ido, sin
darse cuenta, incorporando
partes del evangelio Evangélico. Debido a
que algunas de sus enseñanzas
principales han sido apoyadas
repetidamente por predicadores y
escritores
de confianza, los miembros de la iglesia ya
no se encuentran en guardia en
contra de ideas extrañas.
Varios puntos del evangelio Evangélico son
ahora
aceptados por muchísimos adventistas sin
hacer ningún tipo de
cuestionamiento. Quizás ya es tiempo de
que le demos un largo y arduo
vistazo a la dirección en que nos está
llevando nuestro entendimiento sobre
la justificación por la fe, y que aprendamos
de nuevo cual es nuestro
singular mensaje Adventista. Nuestro
mensaje y nuestra misión están
inseparablemente entretejidos y ambos son
únicos en el mundo Cristiano.
CAPITULO UNO
Por Favor, Que el
Verdadero Evangelio se
Ponga de Pie
Los últimos años han sido una época dolorosa para los Adventistas del
Séptimo Día más serios. Algunos miembros han sentido que han estado
escuchando una nueva clase de Adventismo proclamado desde el
púlpito—
uno totalmente incompatible con la misión y el mensaje Adventista. ¿Qué
esta sucediendo en nuestra amada iglesia? Tanto ministros como laicos
están cada vez más confundidos. Se lanzan ataques de ambos lados,
mientras que aquellos que están en el medio se preguntan como lograran
tomar una decisión en cuanto a quien está en lo correcto o si mejor
deberían
silenciosamente salir del Adventismo por la puerta trasera. Existen
respuestas o ¿estamos destinados a tropezar mientras nuestra iglesia
continua sufriendo?
Estoy convencido que existe una razón
para el dolor que hoy estamos
sufriendo pero que también existe una
solución para nuestro dilema
teológico. Se nos ha dicho que nuestra
iglesia debe ser juzgada por el
evangelio. Yo acepto el reto. El evangelio
se encuentra en el corazón del
cristianismo y sin este evangelio no
existiría ni razón ni propósito para
observar el sábado. Pero ¿cuál es este
evangelio? Esta es una pregunta
crítica que ha estado latiendo en la
conciencia de pastores, maestros y
laicos.
Voy a proponer que hay dos versiones
del evangelio que están siendo
proclamadas dentro del Adventismo.
Las voy a resumir desde
presuposición hasta conclusión con la
esperanza que al hacerlo se explique
el porqué algunos hombres y mujeres
están teniendo una crisis de
conciencia con la enseñanza Adventista
del Séptimo Día. Por supuesto que
especificaré que evangelio está en
armonía con la Biblia y el Adventismo.
Pero quizás lo mejor que pueda venir
de lo que estoy a punto de decir será
la aclaración de las posiciones en
contra para que usted esté mejor
preparado, individualmente, para
estudiar la Biblia y nuestro recurso
moderno inspirado—los escritos de
Elena de White—para determinar cual
de los dos sistemas de creencias será
su evangelio. Porque ultimadamente
todo debe ser así—usted debe tomar
una decisión basado en la oración y el
estudio de la Biblia.
En el pasado ha sido relativamente
fácil identificar a los grupos
“disidentes” y permanecer dentro de
la corriente del Adventismo. No
muchos han seguido las voces de La
Vara del Pastor o de los Adventistas
Reformados. Pero ahora tenemos dos
evangelios dentro de la corriente del
Adventismo, lo cual hace mucho más
difícil el escoger.
Esto se ha venido
desarrollando dentro del Adventismo
durante los últimos cincuenta años y
sostengo que las enseñanzas y los
eventos que han ocurrido en nuestro
tiempo son el resultado inevitable y
natural de las semillas plantadas
muchos años atrás. Lo que una vez
pensamos que era un alargado sendero
de verdad frente a nosotros esta siendo
visto últimamente como dos
senderos, divergiendo mas y mas
ampliamente el uno del otro hasta que
nos
encontramos en esta crisis.
En el corazón de mi propuesta esta la
profunda
convicción de que estos dos senderos
son totalmente incompatibles el uno
con el otro, que el comprometer o
armonizar entre ambos es lógicamente
imposible, y que cada uno de nosotros
debemos decidirnos por uno de los
dos sistemas. Entonces veamos a estos
dos rivales que demandan el título
de “evangelio” con la esperanza de que
con toda seguridad el verdadero
evangelio se pondrá de pie.
Declaración del Problema

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