EL HORIZONTE DEL CONSTITUCIONALISMO PLURALISTA:
DEL MULTICULTURALISMO A LA DESCOLONIZACIÓN
reseñar las principales novedades que traen los tres ciclos de reformas
constitucionales que se han dado en las tres últimas décadas en
Latinoamérica (desde los ochentas del s. XX hasta la primera década del s.
XXI) con relación al reconocimiento de la diversidad cultural y los derechos
de los pueblos indígenas. Tales cambios son de tal magnitud que
reconfiguran la relación entre el Estado y los pueblos indígenas e impactan
en la configuración del Estado mismo, permitiendo vislumbrar el horizonte
del constitucionalismo pluralista.
Las novedades constitucionales introducidas en el horizonte del
constitucionalismo pluralista (con diversos niveles de implementación en la
práctica) suponen rupturas paradigmáticas respecto del horizonte del
constitucionalismo liberal monista del s. XIX y del horizonte del
constitucionalismo social integracionista del s. XX, llegando a cuestionar el
mismo hecho colonial.
I. EL CICLO DEL CONSTITUCIONALISMO MULTICULTURAL (1982-1988)
El primer ciclo de reformas constitucionales que cabe ubicar en el horizonte del
constitucionalismo pluralista se desarrolló durante los años ochentas del s. XX (1982-1988) y
está marcado por la emergencia del multiculturalismo y nuevas demandas indígenas. En
este ciclo, las constituciones introducen el concepto de diversidad cultural, el
reconocimiento de la configuración multicultural y multilingüe de sociedad, el derecho –
individual y colectivo- a la identidad cultural y algunos derechos indígenas específicos.
La Constitución del Canadá (1982) abre la trocha con un pionero reconocimiento de su
herencia multicultural y la incorporación de derechos aborígenes.
La Constitución de Guatemala reconoce la configuración multiétnica, multicultural y
multilingüe del país y “el derecho de las personas y de las comunidades a su identidad
cultural”, así como ciertos derechos específicos para grupos étnicos y comunidades
indígenas.
En este ciclo, sin embargo, las constituciones no llegan a hacer un reconocimiento explícito
del pluralismo jurídico. En algunos países que tampoco tenían reconocimiento constitucional
del pluralismo jurídico, sin embargo, había normas secundarias o políticas, ya sea por vieja
herencia colonial, o por fisuras intrasistémicas alentadas por el Convenio 107 de la OIT, que
reconocían la justicia indígena pero reducida a la resolución de conflictos menores entre
indígenas, con competencias no mayores a las de la justicia de paz, como contemplaba la
ley de Comunidades Nativas de 1978 en el Perú.
EL CICLO DEL CONSTITUCIONALISMO PLURICULTURAL (1989-2005)
El segundo ciclo de reformas, el constitucionalismo pluricultural, fue desarrollado durante los noventas
(1989-2005). En este ciclo, las constituciones afirman el derecho (individual y colectivo) a la identidad y
diversidad cultural, ya introducido en el primer ciclo, y desarrollan además el concepto de “nación
multiétnica/ multicultural” y “Estado pluricultural”, calificando la naturaleza de la población y
avanzando hacia una redefinición del carácter del Estado.
La novedad más importante de este ciclo es que las constituciones introducen fórmulas de pluralismo
jurídico logrando romper la identidad Estado-derecho o el monismo jurídico, esto es, la idea de que sólo
es “derecho” el sistema de normas producido por los órganos soberanos del Estado (el Legislativo,
Judicial y Ejecutivo). Las constituciones de este ciclo reconocen autoridades indígenas, sus propias
normas y procedimientos o su derecho consuetudinario y funciones jurisdiccionales o de justicia. A partir
de estos reconocimientos se pone en cuestión la visión clásica de soberanía, y el monopolio que las
constituciones asignaban a los “poderes u órganos soberanos” del Estado para la producción del derecho
y la violencia legítima.
La incorporación de nuevos derechos y potestades indígenas en sede constitucional,
así como la ratificación de tratados de derechos humanos que entraron a formar
parte del bloque de constitucionalidad generó, de alguna manera, una inflación de
derechos sin correspondencia con mecanismos institucionales para hacerlos
efectivos.
III. EL CICLO DEL CONSTITUCIONALISMO PLURINACIONAL (2006-2009)
El tercer ciclo de reformas dentro del horizonte pluralista es el constitucionalismo plurinacional.
Está conformado por dos procesos constituyentes, Bolivia (2006-2009) y Ecuador (2008), y se da
en el contexto de la aprobación de la Declaración de Naciones Unidas sobre los derechos de los
pueblos indígenas (2006-2007).
EN CUANTO A LAS AUTORIDADES INDÍGENAS:
• Ambas constituciones reconocen la autonomía indígena. Bolivia con un
desarrollo (y también límite) más expreso. Al interior de las autonomías, los
pueblos eligen sus autoridades de acuerdo a sus mecanismos de elección
propios.
• En ambos casos, pero con más reiteraciones en el caso de Ecuador, las
constituciones garantizan la equidad de las mujeres en la representación y
participación en sus propios sistemas de autoridad.
• En cuanto a instituciones electivas, Bolivia busca garantizar que los/as
representantes indígenas ante las mismas sean elegidos/as mediante sus
formas de democracia comunitaria.
EN CUANTO A LA JURISDICCIÓN INDÍGENA O LA POTESTAD DE EJERCER
FUNCIONES JURISDICCIONALES, LAS CONSTITUCIONES DE BOLIVIA Y
ECUADOR:
• Se adscriben al principio del pluralismo jurídico (Bolivia: art. 1).
• Reconocen la libre determinación de los pueblos (Bolivia), autodeterminación (Ecuador).
• Reconocen autonomías indígenas (Bolivia) o Circunscripciones territoriales indígenas y afro
ecuatorianas ( Ecuador: art. 257)
• Establecen el principio de la igual jerarquía entre la jurisdicción indígena y la ordinaria (Bolivia: art.
179, II)
• Instauran el control constitucional (Ecuador art. 171) o el control por una institución mixta como el
Tribunal Constitucional Plurinacional de composición plural y paritaria (Bolivia).
• Afirman los principios de justicia, solidaridad, diversidad (Ecuador: art. 83).
• Reconocen funciones jurisdiccionales a las autoridades indígenas de acuerdo a su propio derecho, a
diferencia de las constituciones previas de Bolivia de 1994 y de Ecuador de 1998, que eran vagas.