El valor de la solidaridad se basa en el sentido de ALTERIDAD, concepto que reconoce la
relación de la realidad de “el otro”.
La justicia a favor del débil.
La ética de la alteridad, obrar el bien tienen un significado muy preciso: permitir la vida de “el
otro”.
Alteridad se contrapone a mismidad, yoidad y totalidad.
El hombre crea su propio mundo de sentido y se siente seguro dentro de el.
En este mundo totalizante vive cerrado sobre su propia mismidad, dentro
de el no hay espacio para diversidad, para otros mundos.
La alteridad es, por lo tanto, ruptura con la mismidad: supone aceptar la
existencia de “lo otro”, frente a “lo mismo”, aceptar la existencia de
diversos mundos.
La alteridad como búsqueda de “lo
otro” (posibilitación)
Negación de “lo mismo” como horizonte de proyección.
El hombre es un ser histórico: vive en la historia y hace historia.
La historia marca nuestro destino.
Podemos concebir la historia como un horizonte abierto o cerrado.
La alteridad como opción significa decidirnos a buscar “lo otro”:
Lo nuevo, lo diferente, nuevas posibilidades, alternativas, a romper el
horizonte de lo ya experimentado; a destruir el hábito de la repetición.
La alteridad como apertura a “el otro”
(fraternización)
La alteridad debe entenderse como amor, como opción transcendental.
Parte de una conciencia de que todos somos iguales por origen y
hermanos por destino, de que tenemos unos derechos, una misma
dignidad y una vocación común por encima de las vocaciones
particulares.
Optar por la vida, significa aceptar por principio que todos participamos
en igual forma de la misma fuente de ser.
La alteridad como conciencia de
“nuestro – ser - otro” (identificación)
La identidad de un pueblo, como la de una persona, es íntimamente
vinculada a su pasado, las experiencias del pasado confiere aun pueblo
determinada forma de ser que permite identificarlo.
No existe verdaderas diferencias, sino puras definiciones accidentales.
Hemos de tomar de nuestro propio ser, hemos de definir nuestra identidad.
Tenemos que luchar por ser auténticos.