Transitó durante treinta años en una clínica
privada con adictos en Bs. As.
Se basa en la teoría del esquema-
conceptual-referencial-operativo (ECRO)
con una concepción comunitaria.
Cap. 1 – Aportes clínicos: “Drogarse es una
práctica con consecuencias”.
Droga= sustancia cuyo uso/abuso ocasiona
consecuencias psico-neuro-bio-socio-
tóxicas.
De la práctica a la teoría.
Del griego klinos = inclinarse hacia.
El paciente adicto
En la Antigua Roma el que no podía pagar
una deuda entregaba su vida como adicto,
es decir, como esclavo.
Droga= etimológicamente significa: mentira,
embuste, cosa de mala calidad.
En la ilusión de liberarse, se vuelve
drogodependiente.
El adicto vive un malentendido que
además es malentendido.
Su delirio es diferente en contenido al de
las psicosis, pero similar en su estructura:
No responden al juicio de realidad ni a la
prueba de la experiencia y construyen
una ideología de vida (o de muerte) por
la cual el sujeto vive (o muere).
Hay que invertir el sentido de nuestro
pensamiento: Placer # daño;
independencia # esclavitud; ser # no
ser; Inmortal # morir. Fracaso en la
búsqueda de la identidad propia.
Objetivo del tratamiento: transformar su
proyecto de muerte en un proyecto de
vida.
El efecto droga posibilita la negación
maníaca de las consecuencias.
La química es la vía regia al pensamiento
mágico.
Reacción mágico-omnipotente de
venganza: “el otro tiene que tener lo
que yo no tengo, el otro lo tiene y no me
lo da; el otro tiene que desaparecer
porque su existencia resalta mi
invalidez”.
La esencia de la problemática del adicto es
la inexistencia del “NO”. Esto es de vital
importancia pues lleva a cometer los
crímenes más aberrantes por no tolerar un
no por respuesta (crímenes, asesinatos,
abandono de niños, etc.)
¿Es nuestro paciente un paciente?
El adolescente en lugar de ser un paciente es
un im-paciente.
Por la fragilidad del Yo del adicto, es incapaz
de tolerar las frustraciones, la ansiedad, la
agresividad, y le resulta muy difícil poder
esperar. Esta vulnerabilidad lo convierte en
un im-paciente igual al adolescente.
El ideal de tratamiento es que los dejen
hacer lo que ellos quieren.
Cualquier medida que vulnere su
narcisismo o que signifique un límite es
resistida, denigrada y burlada de todas
las formas posibles, muchas veces con la
complicidad de su familia, principalmente
del padre.
Paradoja del tratamiento
El paciente en recuperación debe
aprender a “desdrogarse”.
Es el momento más riesgoso pues deben
enfrentar la realidad de la que huyeron.
Es similar al proceso de recuperación del
psicótico.
“La conciencia es soluble en alcohol”.
Correlaciones neurobiológicas entre
cocaína y alcohol: nuevo compuesto
dopaminérgico = cocaetileno;
relacionado con la neurosensibilización.
Área tegmental ventral, striatum =núcleo
accumbes = cantidad de receptores
(DA2)= neurosensibilizada , por lo que el
alcohol y la cocaína evocan vivencias
dopaminérgicas placenteras que
inducen las recaídas.
El adicto se defiende disociando su mente
del cuerpo. En la práctica drogadictiva
no existe el aprendizaje por la
experiencia y no importa el futuro.
El síndrome de Popeye
El alimento mágico del personaje tiene su
antecedente en la leche materna, que
calma la angustia del bebé. En el niño el
símbolo se confunde con lo simbolizado.
La droga-espinaca es omnipotencia y le
permite vivir la ilusión transitoria de ser
otro. La omnipotencia es el correlato
directo y proporcional de la impotencia.
El drogado no reconoce al adicto que hay
en él y se va convirtiendo en un ser
crecientemente deteriorado, impotente
física, sexual, psicológica y socialmente.
Culto al presente o presentismo
“Toda disociación va siempre asociada
funcionalmente a la negación”.
Modalidad narcisista, antropocéntrica y
profundamente homicida y suicida,
sustenta al presentismo como ideal y las
drogan facilitan una base de
sustentación al generar químicamente
negación.
La negación no permite concientizar las
consecuencias del uso de las drogas
mientras las personas están bajo sus
efectos, razón por la cual sólo es posible
tratarlas cuando se encuentran en
abstinencia.
Perturbación en el funcionamiento del
lóbulo frontal –sede orgánica de la
capacidad de anticipación, cuyo sustrato
neuroquímico reside predominantemente
en el neurotransmisor dopamina-
desaparece la capacidad de prever las
consecuencias de los propios actos.
La cocaína produce un severo hipoflujo
frontal que se registra mediante la
tomografía de fotón único (SPECT) y el
mapeo cerebral computarizado.
“Droga de la amoralidad”
El diagnóstico del paciente adicto
Para poder llevar al paciente a la primera
etapa de la conciencia de enfermedad,
hay que abordar la disociación
mente/cuerpo.
Modelo utilizado = terapéuticas de abordaje
múltiples.
El adicto vive la fantasía de ser un ser invisible
y se sorprende cuando toma conciencia
de que mapeos cerebrales, tomografías
de fotón único (SPECT), resonancias
magnéticas nucleares cerebrales,
tomografías de emisión de positrones (PET),
aminogramas, le muestran que es posible
ver más allá de sus propios ojos.
Se intenta trabajar con la disociación
mente/cuerpo. El cuerpo es el límite. En
la fantasía podemos imaginar lo
ilimitado. Con el cuerpo no.
Sabemos del peligro que significan las
reintroyecciones precoces y/o fuera de
timing. Melanie Klein explica que
pueden desencadenar actuaciones de
todo tipo, crisis psicosomáticas o
reacciones psicóticas que pueden llevar
al individuo al crimen y/o al suicidio, al
no poder tolerar el conocimiento de lo
que disoció.
Suicidio = “la solución psicótica de una
interacción criminosa”.
El paciente debe enfrentarse con los
malentendidos con su familia y las
mentiras, lo que trae aparejado
divorcios, pérdida de trabajo, quiebras
económicas u otros desastres.
La comunicación y el lenguaje y su
relación con las modalidades
terapéuticas
Los actos constituyen el lenguaje central
de los adictos. Han perdido la creencia
en la palabra y es necesario que las
psicoterapias ofrezcan la posibilidad de
recuperarla.
Los avances de las neurociencias harían
pensar que la adicción debería tratarse
predominantemente con recursos
químicos.
El adicto utiliza la palabra para manipular
al otro, sin reconocerlo como otro,
tratando de utilizarlo para sus intereses.
Tiene la concepción paranoica
narcisista, con el carácter de una
convicción psicótica, de que todos
mienten y todos manipulan como él, tal
como lo aprendió en su familia y/o en el
medio social en el que le tocó vivir.
Este modelo comunicacional es el de “Haz
lo que yo digo pero no lo que yo hago”.
En ese medio está prohibido
metacomunicar. Este modelo puede ser
patogénico, pues además el factor
químico forma parte inseparable de
estas familias a las que denominan
“psicotóxicas”.
Para toda situación conflictiva o para
enfrentar cualquier dificultad se recurre
la química: se fuma compulsivamente,
se bebe por cualquier razón, se toman
“remedios” ante cualquier dolencia, e
incluso se usan drogas, acompañadas
de un discurso contradictorio.
Los padres no escuchan u oyen sin
escuchar. No están y cuando están su
comunicación verbal es pobre. Muchas
veces el cuadro se completa con
patologías depresivas, manifiestas o
enmascaradas –generalmente del lado
materno- y aislamiento o alejamiento –
del lado paterno. Esta constelación
puede estar invertida en un diez a un
veinte por ciento de los casos.
“Una buena técnica debe estar asimilada
a nuestro Yo”
Algunas conclusiones sobre la práctica
clínica
Cada uno de los pacientes adictos es un
“rey” o una “reina” al que hay que
destronar. Este objetivo no les agrada ni
a ellos ni a sus familias.
Otro elemento importante es la
capacidad del paciente de tolerar la
abstinencia.
En función del pronóstico se establecerá el
tratamiento
Capítulo 2 - Proyecto de muerte versus
proyecto de vida
En la dependencia química no es posible
hablar de libertad.
La práctica de la drogodependencia
significa un “proyecto de muerte”.
Transformar el proyecto de muerte en
proyecto de vida.
El ser humano se muestra disconforme con
su condición biológica.
El que va a ser adicto es producto de una
evolución donde, además de los
factores genéticos/hereditarios, los
factores verbales y los códigos
comunicacionales no verbales son
contradictorios y de características
inversas a la lógica formal, como ser,
desafiar a la muerte para dar sentido a
la vida.
El adicto potencial aprende a codificar
como lógicos mensajes ilógicos o
“psicóticos”.
Según la teoría de José Bleger, todos
tenemos un potencial psicótico que
ponemos en acción y cuya emergencia
se facilita por la acción química de
ciertas sustancias sobre el cerebro.
Estas reacciones psicóticas no significan
esquizofrenia o manía-depresión.
Todos los seres humanos a partir de un
proceso simbiótico inicial, partimos
hacia nuestra
“separación/individuación”.
En el que será adicto, la dependencia
pasa a ser el objetivo de por vida, en
lugar de la independencia (“sé libre de
vivir o morir para nosotros”).
Los fundamentos de la adicción
contribuyen verdaderos delirios crónicos
y sistematizados, que no responden al
juicio de realidad ni a la prueba de la
experiencia. Constituyen una ideología
de vida (o de muerte) renunciando
lenta o rápidamente, a su propia vida.
Solamente cuando logramos revertir el
proceso adictivo y generar “un proyecto
de vida”, se vuelve posible la curación.
La organización comercial busca limitar los
tiempos de tratamiento para abaratar
costo.
Si la concepción económica domina
nuestro trabajo, el proyecto de muerte
será irreversible.
Capítulo 3 – Las familias Psicotóxicas
Padres que matan a sus hijos, hijos que
matan a sus padres: violencias psico-
socio-familiares.
Por “familias psicotóxicas” se referirán aquí
a aquellas que favorecen el desarrollo
de síntomas de adicción y a las que
incluyen uno o más miembros adictos.
La familia fue dejada de lado tanto por la
psiquiatría como por el psicoanálisis
Cuando desde el trabajo psicoanalítico se
comenzó a estudiar la “familia
internalizada” de los pacientes,
aparecieron una cantidad de
descubrimientos fundamentales a cerca
de sus potenciales potogenéticos.
A partir de los desarrollos de la teoría
interaccional, basada en la teoría
sistémica, que comprendió a la familia
como un sistema, se confirmaron
descubrimientos de la práctica y se
presentaron nuevas teorías.
En torno a la familia del adicto existe un
clásico y trágico malentendido: la
familia nos consulta para que curemos a
uno de sus miembros que el “el elegido”.
Pero curar no significa lo mismo para
todos. Puede significar: que lo haga
funcional a la familia, que lo convierta
en vegetal o que lo exterminemos.
El abordaje sistémico permitió investigar la
complejidad de los vínculos familiares
con un grado de éxito mayor que el
logrado con la teoría y técnica
psicoanalíticas.
Malentendidos y pactos perversos en las
familias psicotóxicas
Los sujetos adictos están destinados a no-
ser. Sin embargo ellos quieren ser a
través de una identidad negativa,
cumpliendo con el mandato siniestro de
no-ser, que culmina con la muerte. El
adicto cumple con un “pacto
criminoso” del cual participan él, la
familia y la sociedad.
Fin