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Guía Mena

Este documento presenta información sobre la exposición "Pedro de Mena, Granatensis Malacae" que se llevará a cabo en el Palacio Episcopal de Málaga del 16 de marzo al 14 de julio de 2018. Se ofrece contexto histórico y artístico sobre Pedro de Mena, un escultor barroco del siglo XVII nacido en Granada que pasó gran parte de su vida en Málaga. Además, se explica que la exposición celebra el 5o aniversario del museo y el 30 aniversario de una ex

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Guía Mena

Este documento presenta información sobre la exposición "Pedro de Mena, Granatensis Malacae" que se llevará a cabo en el Palacio Episcopal de Málaga del 16 de marzo al 14 de julio de 2018. Se ofrece contexto histórico y artístico sobre Pedro de Mena, un escultor barroco del siglo XVII nacido en Granada que pasó gran parte de su vida en Málaga. Además, se explica que la exposición celebra el 5o aniversario del museo y el 30 aniversario de una ex

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GUÍA DE EXPOSICIÓN

PEDRO DE MENA,
GRANATENSIS MALACAE
PALACIO EPISCOPAL DE MÁLAGA

DEL 16 DE MARZO AL 14 DE JULIO DE 2018


¿QUÉ ES EL PALACIO EPISCOPAL?

El Palacio Episcopal de Málaga es un edificio del siglo XVIII situado en


una de las plazas más importantes de Málaga: la Plaza del Obispo, junto a
la Catedral.
Su impulsor fue el obispo José Franquis Lasso y sus arquitectos
principales Antonio Ramos, maestro mayor de la Catedral, que
comenzó las obras en 1762 y José Martín de Aldehuela que continuó
las obras en 1782 tras el fallecimiento de Ramos, terminando la última
planta y el jardín privado.
El edificio es de tres plantas y se compone de un gran patio central
arqueado, alrededor del cual se distribuyen las estancias, pensadas para
ser zona de administración.
En un lateral se encuentra una escalera imperial cubierta con una cúpula.
En la primera planta se encuentra la antigua capilla del Palacio.
En el piso inferior destaca el llamado “Jardín Privado”, por su
decoración de azulejos sevillanos. En ellos se muestran escenas de la vida
cortesana y seres mitológicos.
En cuanto al exterior, la fachada principal se decora a modo de fachada-
retablo barroco, culminado por una Piedad o Virgen de las Angustias
(patrona de Granada) del escultor malagueño Fernando Ortiz.
EL PALACIO EPISCOPAL EN LA ACTUALIDAD

Hoy en día, las dos primeras plantas se han adaptado como museo,
acogiendo numerosas y diferentes exposiciones artísticas permanente y
temporales: arte sacro, africano, moderno, contemporáneo…siendo su
director actual Miguel Ángel Gamero.
La última planta es la residencia obispal (en la actualidad reside el Sr.
Obispo Jesús Catalá Ibáñez).
La Diócesis de Málaga se sitúa en el palacio contiguo, al que se accede
por Calle Santa María.
PEDRO DE MENA ¿POR QUÉ AHORA?

La elección de realizar una exposición de Pedro de Mena en 2019 viene


marcada por diversos motivos:
- La celebración del 5º año de Ars Málaga Palacio Episcopal [Que pasa a
llamarse Palacio Episcopal Málaga. Centro de arte, a partir de esta
exposición].
- El 30º aniversario de la gran exposición organizada en Málaga en 1989
gracias a la colaboración del Obispado de Málaga y la Junta de
Andalucía.
Y es que desde 1989, ha habido nuevas aportaciones científicas sobre la
obra de un artista que, si bien nació en Granada, gran parte de su vida
estuvo vinculada a Málaga.
El comisario científico es José Luis Romero Torres y el coordinador
general, Gonzalo Otalecu Guerrero.
PEDRO DE MENA, GRANATENSIS MALACAE
CONTEXTO HISTÓRICO

Pedro de Mena nace en Granada en 1628 y fallece en Málaga en 1688,


por lo tanto, su vida se enmarca en el contexto del siglo XVII.
La mejor palabra para definir este siglo es: CRISIS.
Crisis social, política y económica. El Imperio español entra en declive y
pierde su hegemonía debido a las guerras exteriores. Se aísla política e
ideológicamente.
La sociedad se sigue rigiendo por el Antiguo Régimen, con un
estamento privilegiado (clero y nobleza) minoritario, y un estamento no
privilegiado regido por los intereses del anterior.

Retrato de Felipe IV, 1628, de Velázquez (1559-1660).


Museo del Prado
CONTEXTO ARTÍSTICO

En cambio, si algo define el contexto artístico es: el Siglo de Oro.


Tanto en la literatura (Lope de Vega, Calderón de la Barca o
Quevedo) como en las artes plásticas (Velázquez, Murillo, Alonso
Cano…)
El estilo artístico que se desarrolla es el Barroco, que se continua hasta
el siglo XVIII donde la dinastía borbónica trae un cambio de mentalidad.
¿Por qué el Barroco?
La Reforma protestante que inicia Martín Lutero en Alemania en este
siglo, es iconoclasta, es decir, rechaza el culto a las imágenes. Y produce
la llamada Contrarreforma, que defiende el culto a las imágenes que
contienen las grandes verdades de la fe y sirve como vehículo de
enseñanza y adoctrinamiento.
¿Quiénes son los principales mecenas?
El principal mecenas es la Iglesia que encarga obras para las basílicas,
conventos y monasterios.
Otro cliente es la monarquía de los Austrias, defensores de la Fe.
Felipe III (1598-1621) y su valido el Duque de Lerma, tienen gran interés
por la pintura italiana. Felipe IV (1621-1665) se dedica al coleccionismo.
También la nobleza encarga obras, sobretodo sepulcros y decoración
de sus capillas funerarias.
También hay importantes encargos desde los ayuntamientos.
¿Cuáles son las características del Barroco?
El Barroco es el arte del espectáculo. Busca la teatralidad y la
ostentación para así despertar el fervor del pueblo.
Persigue el naturalismo. Tal es así que en las esculturas además de la
policromía y el estofado (técnica de decoración con pan de oro)
también se usan postizos para acentuar el realismo (ojos y lágrimas de
cristal, dientes de marfil, uñas de asta, telas, complementos en plata…).
La madera es el mejor material para conseguir esos efectos deseados,
aunque también se encuentran esculturas de piedra o mármol.
Además de los temas mitológicos, el retrato y el bodegón, las imágenes
más representadas durante este periodo son las religiosas. Haciendo
hincapié en los temas que los protestantes negaban: la Virgen como
redentora de los hombres, los temas de la Pasión (Ecce homo, Cristo
crucificado, atado a la columna…), la exaltación de la Eucaristía y un
gran número de santos, como ejemplos a seguir.

Cristo yacente de Gregorio Fernández (1576-1636). Uno de los máximos exponentes de la


escultura Barroca de la escuela de Castilla.
Museo Nacional de Escultura
PEDRO DE MENA
(1628-1688)

Pedro de Mena y Medrano, hijo del escultor Alonso de Mena y


Escalante, nace en Granada en 1628. Después del
aprendizaje en el taller paterno, trabaja con Alonso Cano
durante cuatro o cinco años. A la edad de 30 años se traslada
a Málaga para realizar 40 altorrelieves para la sillería del
coro de la Catedral. Mena permanecerá los restantes 30 años
de su vida en esta ciudad trabajando los encargos que recibe
desde distintas ciudades y pueblos.
Obtuvo varios reconocimientos artísticos y sociales:
maestro mayor de escultura de la catedral de Toledo; familiar
del Santo Oficio; y teniente alcaide del castillo de Gibralfaro.

Alonso Cano (1601-1667):


Se forma en el taller de Alonso de Mena. En
Sevilla se inicia en pintura en el taller de Pacheco
con un estilo tenebrista. Cuando viaja a Madrid y
conoce la colección real, su pintura se vuelve más
suave y suelta. A su vuelta a Granada realiza
numerosas esculturas para el ornado de la
Catedral. Sus obras son de pequeño tamaño, pero
de gran sencillez. Destacan sus Inmaculadas.
I. IDENTIDAD

En algunos casos, los artistas establecidos fuera de su ciudad,


dejan constancia de su origen junto a la firma de sus obras,
proclamando su identidad.
Cuando Mena realiza una Inmaculada Concepción en el
mismo año de su traslado a Málaga, firma con el año y nombre
de Granada.
Tras terminar la sillería del coro de la catedral malagueña (1658-
1660) continúa en la misma ciudad hasta su viaje temporal en
1663 a Madrid, Toledo y, posiblemente, a otras ciudades
castellanas.
La Compañía de Jesús de Madrid le encarga la imagen de Santa
María Magdalena penitente, que hizo a su vuelta, colocando junto
a la firma la fecha 1664 y la expresión escrita en latín:
“Granatensis Malace” (granadino en Málaga).
En las décadas de 1670 y 1680 recibió importantes encargos. En
algunas de las esculturas de esa época incorporó, a modo de
tarjeta de presentación comercial, una placa de marfil o placa
metálica con su nombre y apellidos, la fecha y el lugar de
realización en Málaga (“Malacae” o “Malace”).
II. AMIGO Y PROTECTOR

Pedro de Mena recibió encargos de prelados, nobles,


clérigos, altos funcionarios y comerciantes adinerados,
así como de órdenes y congregaciones religiosas
(franciscanos, jesuitas, carmelitas descalzos, etc.).
Destacan: el cardenal don Baltasar de Moscoso y Sandoval,
prelado de Toledo; al arzobispo de Zaragoza don Antonio Ibáñez
de la Riva que había sido canónigo de la catedral malagueña y el
protector de José de Mena y Medrano, hijo del escultor; a los
obispos de Málaga, Córdoba y Cuenca. Además de las catedrales
de Málaga, Toledo, Granada y Córdoba. Entre los nobles, se
incluyen el príncipe Doria; los duques de Arcos y de Medinaceli;
y los condes de Mollina, de Villaumbrosa y de San Esteban, etc.
De los comitentes destacamos por su condición de hijo natural
del rey Felipe IV a don Juan José de Austria; a don Alonso
Antonio de San Martín, obispo de Cuenca; y al dominico fray
Alonso de Santo Tomás, obispo de Málaga, su principal amigo,
protector y mecenas.
III. INMACULADA CONCEPCIÓN

El término “Inmaculada Concepción” hace referencia a la


concepción sin pecado original de la Virgen en el seno de su
madre Ana. Durante la Edad Media, su devoción se difundió
desde la Iglesia Oriental, y los teólogos debatieron sobre si
había sido concebida sin pecado original o si fue santificada
después de la concepción (Santo Tomás de Aquino).
En el siglo XVII la doctrina inmaculista se intensifica.
debido al respaldo del rey Felipe IV. Las delegaciones españolas
en Roma gestionaron con el Vaticano la declaración de dogma,
pero solo se consiguió que el papa Alejandro VII, emitiera un
Breve en 1661 reconociendo este culto en España y sus
territorios. La Iglesia Católica declaró el dogma de fe de la
Inmaculada Concepción el 8 de diciembre de 1854.
Teólogos y artistas tuvieron que encontrar una manera de
representar el concepto abstracto de concepción sin mancha. Y
como resultado se convirtió en una de las representaciones más
importantes del arte español del siglo XVII.

En Andalucía, destacan los pintores Francisco Pacheco, Diego


Velázquez, Francisco de Herrera, Francisco de Zurbarán, Alonso
Cano, Bartolomé Esteban Murillo, Juan de Valdés Leal, entre
otros; y los escultores Juan Martínez Montañés, Alonso de
Mena, José de Arce, Alfonso Martínez, Pedro Roldán, Luisa
Roldán, etc.; realizaron versiones de esta iconografía buscando
un modelo ideal para la exaltación religiosa de la Virgen María.
IV. MATERNIDAD E INFANCIA DE JESÚS

Los evangelistas san Mateo y san Lucas dedicaron el segundo


capítulo de sus Evangelios a la infancia de Jesús: adoración de
los pastores y de los magos, circuncisión, viaje a Egipto y vuelta
a Nazaret, predicación entre los doctores, etc. Estas escenas
fueron representadas desde la Edad Media con mayor o
menor ambientación de personas y paisajes, principalmente en
pintura, pues la escultura se redujo a la representación de la
Virgen con el Niño Jesús en brazos o sentado sobre las piernas
de María. Los artistas italianos humanizaron esos
acontecimientos infantiles de Jesús con un lenguaje más
realista y un ambiente más cercano a los entornos domésticos
de los creyentes.
A mediados del siglo XVI, los acuerdos del Concilio de Trento
enfatizaron la relación humana de Jesús con María y José,
lo que se vio favorecido por el desarrollo del naturalismo en el
arte europeo. Este nuevo lenguaje, de gran éxito en los siglos
del Barroco, fue el medio más adecuado para mostrar la
humanización de la vida de Jesús con las relaciones de afecto
que se producen en la vida cotidiana.
El mayor grado de humanización que los artistas
concibieron en la infancia de Jesús es, tal vez, la relación
maternal de María con su hijo. Pedro de Mena tuvo su fuente
de inspiración en las pinturas del fraile cartujo Juan Sánchez
Cotán, en la escultura de la Virgen de Belén que hizo su padre
y en las composiciones de Alonso Cano.
SAN JOSÉ
Otro de los temas iconográficos relacionados con la infancia de
Jesús fue la presencia de San José. Hasta la segunda mitad del
siglo XVI, el santo había estado en un segundo plano.
Gracias al impulso del culto a los santos y la devoción de Santa
Teresa de Jesús y sus carmelitas descalzas a San José, se logró
que el santo apareciera junto al Niño Jesús sin la presencia de la
Virgen María: unas veces en el taller de carpintería y otras
caminando con el niño cogido de la mano. Estas y otras
escenas domésticas de la vida de Jesús surgen de los
Evangelios apócrifos. A partir de entonces, San José comienza
a protagonizar un papel paterno importante, el de protector y
cariñoso padre. Mena representó las dos iconografías del
santo con el Niño Jesús. En la primera Jesús camina junto al
santo o se abraza a su pierna, como lo representaron El Greco,
Juan Martínez Montañés, Gregorio Fernández, Juan de Mesa,
Alonso de Mena y Alonso Cano. Actualmente se conocen cuatro
obras de esta iconografía realizadas por Pedro de Mena.
En la segunda iconografía, de la que Alonso Cano fue uno de sus
principales impulsores, el Niño Jesús está en brazos del santo en
gesto cariñoso.
NIÑO JESÚS
La iconografía del Niño Jesús exento tuvo gran difusión desde el
Concilio de Trento: unas veces, como figura de Dios triunfante
que bendice con la mano derecha y con la otra sostiene una
cruz delgada y alta o la simbólica bola del mundo; y, otras, como
niño pasionista portando los símbolos de su Pasión. Con esta
representación infantil se asocia la de San Juan Bautista niño, que
suele llevar puesta la característica piel de camello.
Pedro de Mena dejó un interesante repertorio de estas
imágenes infantiles. Aunque estas figuras se contemplan
desnudas en los museos y en las exposiciones, la imagen fue
concebida para ir vestida, a pesar de que los escultores hayan
realizado sus cuerpos con gran perfección anatómica.
V. PASIÓN DE CRISTO

Los sufrimientos de Jesús desde que fue apresado en el


Huerto de los Olivos en Jerusalén hasta su muerte en la cruz, y
las consecuencias dolorosas en su madre, y la soledad hasta su
resurrección, fueron temas pasionistas ampliamente
representados en las artes figurativas desde la Edad Media.
Pedro de Mena concibió un tipo de escultura que centra la
atención del espectador en los elementos más
expresivos.
En su producción existe un amplio repertorio de Ecce Homo y
Dolorosa realizado en tres tipos de busto (prolongados hasta la
cadera; cortado por el pecho con las manos; y sólo la cabeza) y
diferentes tamaños, desde el natural hasta el reducido a una
pequeña escala. Actualmente algunas de sus Vírgenes Dolorosas
son consideradas como Soledad.
Pedro de Mena realizó esculturas para oratorios y para
espacios reducidos en los que el creyente podía contemplar
de cerca a la imagen en sus oraciones y meditaciones
espirituales.

En 1680 doña Francisca Ignacia Mallea, viuda del capitán


Francisco Hurtado de Mendoza, instituyó un mayorazgo con
cuatro casas y estas dos imágenes de escultura, Cristo
crucificado y Nuestra Señora de las Angustias. Su única
hija, Catalina Hurtado de Mendoza y Maella, mujer de Luis
Antonio de Monsalve, heredó ese mayorazgo con la condición
de que sus herederos no pudieran venderlas.

En el siglo XIX los mayorazgos quedaron abolidos por una ley


del gobierno de España, pero las esculturas permanecieron en el
oratorio de la familia. En 1879 la marquesa de Camponuevo,
Concepción Monsalve y Villanueva, falleció y las imágenes fueron
donadas a la Catedral de Málaga. El Cristo y la Dolorosa a
sus pies fueron ubicados en un retablo neoclásico en la
denominada capilla nueva, actualmente del Cristo de la Victoria.
Las imágenes estuvieron juntas hasta 1936, y una vez
separadas el crucificado fue denominado Cristo del Perdón.

Mena realizó con su estilo personal una versión a tamaño


natural del Cristo crucificado que La Magdalena
penitente tiene en su mano, un modelo artístico diferente al
que tenía el Cristo de la Buena Muerte, que reflejaba la fuerte
influencia de Alonso Cano.
VI. EJEMPLOS DE SANTIDAD

Como acción contrarreformista, el Vaticano aceleró los


procesos de beatificación y canonización de numerosos
miembros de órdenes y congregaciones religiosas. Los
venerables, beatos y santos fueron personas destacadas por su
vida cristiana ejemplar y por las acciones milagrosas. Los
artistas representaron frecuentemente las escenas de milagros,
las visiones místicas y los martirios, así como la figura del santo
con los símbolos que los identifican. Los fundadores de nuevas
congregaciones religiosas fueron algunos de las devociones del
Barroco como San Felipe Neri, San Ignacio de Loyola, Santa
Teresa de Jesús, San Pedro de Alcántara, San Juan de Dios, etc., y
otros santos órdenes religiosas que destacaron por su
apostolado o por los milagros, como San Francisco Javier, San
Francisco de Borja, Santa Rosa de Lima, etc., o por su entrega a
la penitencia y a la meditación, como Santa María Magdalena.
EJEMPLOS DE SANTIDAD I: MAGDALENA

La leyenda, fraguada en Borgoña en el siglo XI y


recogida por Santiago de la Vorágine, afirma que se
embarcó en compañía de sus hermanos Marta y Lázaro,
Maximino y 72 apóstoles huyendo de la primera persecución de
los cristianos por Herodes Agripa; viajaron en un barco sin velas,
remos ni timón por el Mediterráneo y desembarcaron cerca de
Arlés. Después viajó hasta Marsella desde donde emprendió la
evangelización de la Provenza y finalmente se retiró al este de
Marsella para vivir en penitencia en una gruta durante 30
años. Todos los días los ángeles la subían al paraíso y allí oía un
concierto celestial o, según otras leyendas, podía recrearse en lo
que sería su vida futura en la gloria. Cuando llegó la hora de su
muerte fue llevada por los ángeles a Aix-en-Provence, al
oratorio de San Maximino, donde recibió la comunión, siendo
allí sepultada.
EJEMPLOS DE SANTIDAD II
Pedro de Mena fue nombrado familiar del Santo Oficio
[también llamado de la Inquisición] en 1678. Con anterioridad
había tallado una imagen de San Pedro Mártir de Verona
por encargo del presbítero Juan Muñoz Romero, comisionado del
Santo Oficio de Córdoba, con destino a su pueblo de Cabra. Este
santo dominico, canonizado en el siglo XIII por haber
muerto defendiendo la fe católica, fue nombrado patrono de la
Santa Inquisición por los Reyes Católicos.

EJEMPLOS DE SANTIDAD III


Desde 1658 hasta 1660, Pedro de Mena realizó 40 altorrelieves
en la sillería del coro de la catedral malagueña en los que
representó un interesante y variado repertorio de santos y
santas. Además, supo crear imágenes con una técnica de forma
simplificada que, junto a la policromía mate y austera, logró
transmitir con gran acierto la sencillez y humildad esos ejemplos
de santidad.
Recibió encargos de órdenes religiosas (franciscanos, mínimos,
carmelitas y dominicos), congregaciones (jesuitas) y devotos
particulares. No obstante, la mayor parte que se ha conservado
son santos franciscanos.
EJEMPLOS DE SANTIDAD IV: SAN FRANCISCO
San Francisco de Asís murió en 1226 y su cuerpo fue sepultado
en la iglesia del convento de Asís. El papa Gregorio IX lo
canonizó dos años después y desde entonces su ejemplo de
santidad ha sido modelo de fe para numerosos católicos.
Tal era su fama póstuma que en 1449 el papa Nicolás V quiso
ver al santo y bajó a la cripta. El prelado y sus acompañantes,
entre ellos el cardenal Astorgio, encontraron el cuerpo
incorrupto de San Francisco de Asís de pie con la capucha
puesta, los ojos abiertos con la mirada hacia el cielo y las manos
juntas bajo las mangas del hábito. El santo mostraba dos de las
llagas recibidas de Cristo, una en el pie derecho y otra en el
costado. La sorpresa de los asistentes fue ver al santo como si
estuviera vivo.
Esta iconografía de San Francisco de Asís y la visión del papa
Nicolás V fue ampliamente representada en el arte
español del siglo XVII por Eugenio Cajés, Alejandro de Loarte,
Francisco de Zurbarán, Miguel Jerónimo de Cieza y Pedro de
Mena.

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