UNIVERSIDAD CIENTÍFICA DEL
PERÚ
FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD
CARRERA PROFESIONAL DE TECNOLOGÍA MÉDICA
ESPECIALIDAD: TERAPIA FISICA Y REHABILITACIÓN
ARTROSIS
Alumno:
Ramírez Reyes, Junior
Artrosis
La artrosis es un es una enfermedad
producida por el desgaste del
cartílago, tejido que hace de
amortiguador al proteger los
extremos de los huesos y que
favorece el movimiento de la
articulación.
Compromete cartílago, hueso,
membrana sinovial y la cápsula
articular. El cartílago es el tejido más
afectado.
La erosión del cartílago articular, provoca la alteración del cartílago articular
del hueso opuesto de la propia articulación que, a su vez, comienza a sufrir el
mismo proceso. Así, llega un momento en que los cartílagos pueden llegar a
desaparecer y se produce el dolor. Aún sin llegar a esta situación, y a medida
que desaparece el cartílago, el hueso reacciona y crece por los lados
(osteofitos), produciendo la deformación de la articulación.
• En la artrosis, la superficie del cartílago se rompe y se desgasta, lo que provoca que
los huesos se muevan el uno contra el otro y genera fricción, dolor, hinchazón y
pérdida de movimiento en la articulación.
• Además, pueden desprenderse trozos de hueso y de cartílago y flotar dentro del
espacio de la articulación, lo que genera más dolor y daño.
• La artrosis puede afectar a cualquier articulación del cuerpo. No obstante, las más
frecuentes son la artrosis de la espalda, que suele afectar al cuello y la zona baja de
la espalda (artrosis lumbar); la artrosis de la cadera y la rodilla, y la artrosis de
manos, trapecio-metacarpiana (rizartrosis) y pies, que suele presentarse a partir de
los 50 años.
Etiologíía
• Anormalidad de las células que sintetizan los
componentes del cartílago, como colágeno (una proteína
resistente y fibrosa del tejido conectivo) y proteoglicanos
(sustancias que dan elasticidad al cartílago).
• Influencia genética.
• El sobrepeso, tanto fisiológico (obesidad) como el
ocasionado por desempeñar profesiones que exijan
realizar esfuerzos físicos muy intensos.
Clasificación
1. La artrosis tipo I, de causa genética.
2. La artrosis tipo II, hormono dependiente (postmenopáusica).
3. La artrosis tipo III, relacionada con la edad.
Sííntomas
• Los síntomas son progresivos y dilatados en el tiempo. Quizá el
síntoma más temido sea el dolor, que en un primer estadio está
asociado al movimiento y al esfuerzo al que se somete la articulación.
En esta fase, el dolor cesa con el reposo. Posteriormente, el
agravamiento de la artrosis hará que el dolor aparezca tras el reposo y
tras el ejercicio prolongado, estos periodos de tiempo se van dilatando
y haciendo más continuos, hasta que el dolor es casi constante.
• El reposo provoca que los músculos que rodean la articulación se
atrofien. Además, en otros casos, el dolor y las deformaciones de los
huesos provocan contracturas musculares.
• Otro síntoma de la enfermedad es la rigidez de la articulación que
impide que los movimientos se desarrollen sin dolor.
Sííntomas
Artrosis en las rodillas (Gonartrosis)
• Las rodillas son las articulaciones sobre las que se carga la mayor
parte del peso del cuerpo (junto con los tobillos), pero éstos se
mueven mucho menos que las rodillas, así que las expone a que
sean mayormente afectadas por la artrosis.
• Se pueden poner rígidas, hinchadas y doloridas.
• Sin tratamiento → discapacidad.
Sííntomas
Artrosis en las caderas (coxartrosis)
• En las caderas la artrosis puede causar dolor, rigidez e incapacidad
grave. Las personas con este padecimiento pueden sentir dolor en
las caderas, en las ingles, en la parte interior de los muslos o en las
rodillas.
• La artrosis en la cadera puede limitar mucho los movimientos y el
acto de agacharse. El resultado es que actividades de la vida diaria
como vestirse y el cuidado de los pies pueden resultar todo un
reto.
Sííntomas
Artrosis en el cuello y la espalda
• Rigidez y dolor en el cuello o en la parte de abajo de la espalda
pueden ser el resultado de artrosis de la espina dorsal.
• También puede generar debilidad o adormecimiento en los
brazos o en las piernas y deterioro funcional.
• Según la localización específica de la artrosis en la columna
vertebral, el padecimiento se denomina lumboartrosis
(vértebras lumbares) o cervicoartrosis (vértebras cervicales).
Examen
• Al examen se palpa y observa crecimiento óseo, hay crujidos al
movilizar la articulación. El rango de movimiento está
disminuído. Hay dolor al movilizar activamente la articulación
y en los rangos extremos de la movilidad pasiva, y también
sensibilidad articular a la palpación. A veces hay signos leves
de inflamación (algo de rubor, derrame articular).
• En la artrosis de las articulaciones interfalángicas (IF) de las
manos éstas se ponen nudosas; los que ocurren en las IF
proximales (IFP) se llaman nódulos de Bouchard y los que
ocurren en las distales (IFD) se llaman nódulos de Heberden.
Tratamientos
• Terapia física deberían ofrecerse a todos los enfermos para que
aprendan ejercicios suaves y los realicen a diario, de modo de
mantener la potencia muscular y el rango de movilidad completo de
las articulaciones afectadas.
• Reducir el "stress" (la carga) articular lo que puede aliviar y mejorar
el pronóstico. El uso de bastón reduce la carga de la rodilla o cadera
contralateral en un 30% a un 60%. Otras medidas son el uso de
zapatos con suelas que absorban el shock, corregir un largo de
piernas desigual o de deformaciones en angulación (corregir un
genu varo).
Tratamientos
• Tratamiento con calor local: para aliviar el dolor de los dedos es
recomendable, por ejemplo, calentar cera de parafina mezclada con
aceite mineral a una temperatura de 48 a 51 ºC, para luego mojar
los dedos, o tomar baños tibios o calientes.
• En la artrosis del pulgar, el uso de utensilios con mango ancho (que
eviten los movimientos prensiles), evitar sostener objetos con los
dedos o el uso de férulas inmovilizantes durante el trabajo, son
medidas recomendables. El frío o el calor (en forma localizada, en
ambos casos) pueden, respectivamente, aliviar temporalmente el
dolor y la sensación de rigidez articular. Una ducha caliente con
chorro a presión en las articulaciones enfermas puede ser muy
recomendable.
Tratamientos
• Existen medicamentos, antiinflamatorios y analgésicos, que pueden
ayudar a aliviar los síntomas producidos por la artrosis: tanto el dolor
como la rigidez de la articulación. Estos fármacos tienen el
inconveniente de que pueden producir problemas gástricos como las
úlceras. Por otra parte, el sulfato de glucosamina y condroitín sulfato
puede ayudar a ralentizar la progresión de la enfermedad.
• Tratamientos quirúrgicos: la cirugía también resuelve los casos en
que las articulaciones de carga (cadera) estén muy dañadas debido a
un estado muy avanzado de la enfermedad.
Ejercicios Terapeí uticos
A. Ejercicios para la fase 0 período agudo
Objetivo: mejorar la circulación sanguínea y linfática en la articulación afectada, coadyuvar al relajamiento
muscular y aumentar la abertura articular.
Ejercicio : Estiramiento extensor y movilidad flexora
Posición inicial del paciente: Colóquese sentado y sitúe ambas manos en la nuca.
Esfuerzo activo del paciente
•Empuje la cabeza hacia atrás e impídalo con las manos situadas en la nuca. Mantenga 6 segundos este esfuerzo
de empuje isométrico, tomando aire al mismo tiempo, y relájese también durante 6 segundos sin perder la
posición neutra (posición antes de realizar el ejercicio). Repita el esfuerzo 3 veces.
•Seguidamente, deje que ambas manos empujen el cuello hacia la flexión hasta un punto determinado justo
antes de sentir dolor, seguidamente y en ese punto de flexión, vuelva a realizar otro empuje de la cabeza hacia
atrás impidiéndolo de nuevo con ambas manos situadas en la nuca.
•Mantenga 6 segundos este segundo esfuerzo isométrico y deje que ambas manos empujen de nuevo el cuello
hacia una mayor amplitud flexora, manteniéndola durante 6 segundos.
•Relájese durante 3 segundos, retire ambas manos de la nuca y colóquelas en la frente para acompañar la cabeza
a la posición neutra con sólo el esfuerzo de ambas manos.
Ejercicios Terapeí uticos
B. Ejercicios para la fase 0 período subagudo
Objetivo: fortalecer el aparato mioligamentoso de la articulación, y
recuperar sus funciones.
Ejercicio 1. Flexión del cuello
Posición inicial
Brazos a los lados del cuerpo.
Esfuerzo activo del paciente
Realizar flexión del cuello. Las flexiones deben ser profunda y realizar de
4-5 repeticiones.