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La Separación de Panamá de Colombia, fue un hecho ocurrido el 3 de noviembre de 1903,
después de la Guerra de los mil días, y que desencadenó en la proclamación de la República
de Panamá, anteriormente un departamento de la República de Colombia desde 1821, con
breves períodos de secesión por parte del istmo de Panamá.
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Desde su declaración de independencia del Reino de España, el 28 de noviembre de 1821,
Panamá se unió voluntariamente a nueva Granada, nación que integraba junto a Ecuador y
Venezuela la Gran Colombia en el entendimiento que se conservaría autonomía de gestión
económica y administrativa.
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En algunas ocasiones, militares en el territorio istmeño, conocido como Departamento del
Istmo bajo el centralismo o Estado Soberano de Panamá bajo el federalismo, habían intentado
separarse, independizarse del gobierno colombiano o autogobernarse de facto, siendo las
más importantes en 1830, 1831 y 1832; entre tanto posteriormente hubo revueltas populares en
Colombia (de hecho 6 guerras civiles en 82 años).
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En 1840 y por un año se estableció el Estado del Istmo, haciendo una clara constancia de que se
reincorporaría a la Nueva Granada si esta adoptaba el régimen federal y durante parte de la Guerra de
los Mil Días (1899-1902), conflicto civil que devastó a Colombia, nación a la que entonces pertenecía
Panamá, aunque en estado de rebelión, pues muchos de sus líderes luchaban en contra del gobierno
conservador y a favor del Partido Liberal Colombiano.
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En 1850 y 1868 también se desvinculó el Istmo de Colombia, pero una efectiva acción colombiana con
apoyo armado de Estados Unidos, restituía el territorio al país, invocando el tratado Vallarino-Bidlack.
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A petición del Presidente Marroquín de Colombia, Unidos acantonado en los puertos terminales del
Ferrocarril, intervinieron y cesaron la Guerra de los 1,000 Días, instando a los contendores a abordar el
acorazado Wisconsin, en donde se redactó y finalmente fue firmado un tratado del mismo nombre que
puso fin a esta guerra. Sin embargo, el General Victoriano Lorenzo, indígena, guerrillero, panameño y
liberal, se negó a aceptar sus términos y fue fusilado el 15 de mayo de 1903.
El abandono en que Colombia
mantuvo al Istmo durante todo el siglo
XIX provocó frustración entre nuestros
compatriotas. En realidad, el gobierno
colombiano sólo percibía al Istmo
como el emplazamiento del futuro
Canal que algún día habría de
construirse. En tal sentido, nuestro
territorio era la mayor riqueza potencial
que poseía la República, pero
permaneció materialmente
descuidado desde 1821, sin que se
fomentara la educación ni la salud, se
construyeran caminos y vías de
penetración y se realizaran obras
públicas, como el acueducto o
alcantarillado y la pavimentación de
las calles de las principales ciudades.
Sin duda, el sistema centralista
implantado por el Regenerador Rafael
Núñez, desde 1886, agravó aún más la
situación.
Los istmeños, mayormente de
convicciones liberales y
federalistas, vieron de la noche
a la mañana transformado su
Estado Federal (1855-1885) en
un Departamento más de la
República de Colombia,
cercenados sus derechos
políticos, y con un Gobernador
elegido en Bogotá al frente de
sus destinos. Ello, sin contar las
permanentes guerras civiles que
asolaron el territorio istmeño, así
como el restablecimiento de las
aduanas y el incremento de la
carga impositiva, en momentos
en que se especulaba
fuertemente con la ruina de los
franceses.
Durante tres años los ejércitos liberales y conservadores agotaron la
ya deprimida riqueza del Istmo. No sólo porque los brazos
necesarios para trabajar la tierra fueron reclutados para integrar el
ejército, sino también, porque el Istmo se transformó en campo de
batalla. Los cultivos fueron destruidos, al tiempo que el ganado
sirvió para alimento de las desatendidas tropas. La guerra tocó a su
fin, en 1902, con la firma del Tratado del Wisconsin, teniendo como
trasfondo el problema canalero porque para entonces, los Estados
Unidos no podían postergar ya más la construcción de un Canal.
Bogotá y Panamá mantenían diferencias estructurales imposibles
de disimular. La capital de la República era una ciudad enclavada
en un valle en Los Andes que la geografía limitaba por los cuatro
costados. Como tal, estaba cerrada a la influencia foránea y, hasta
cierto punto, seguía apegada a los patrones coloniales. Panamá,
por el contrario, era un Istmo tendido sobre el mar, abierto a las
influencias extranjeras y volcadas al comercio marítimo. A estas
diferencias que creaban un amplio mundo de incomprensión, se
sumaba el hecho de las difíciles y erráticas comunicaciones que
mantenían los dos puntos. El Istmo de Panamá no poseía
comunicaciones terrestres con la República. La selva del Darién era
una barrera infranqueable.
Ya en la década del 50 del siglo XIX, Justo
Arosemena había advertido con mucho tino
que: “la geografía nos dice que allí
comienza otro país”. De manera, que estas
dos ciudades vivían de espaldas. Muchas
de las leyes votadas por el Congreso
bogotano eran resistidas en Panamá porque
perjudicaban los intereses de la burguesía
comercial. Por su parte, el gobierno central
percibía como levantiscos y separatistas a
los panameños. No había confianza y quizás
tampoco existía gran afecto entre ambos.
Pero lo que sí es seguro es que en Bogotá no
se comprendían o atendían las
reclamaciones y solicitudes de Panamá. La
firma del Tratado Herrán-Hay, a comienzos
de 1903, fue la oportunidad que los
panameños habían estado esperando
desde mucho tiempo atrás. Por fin,
Colombia y los Estados Unidos suscribían un
Tratado para la construcción de un Canal
por Panamá.
El 13 de noviembre de 1903. Estados Unidos reconoce formalmente a la República de Panamá
(después de haberla reconocido extraoficialmente del 6 al 7 de noviembre), Francia lo haría al día
siguiente y antes de finalizar noviembre, otros quince países de América, Europa y Francia lo harían
también.
Para el 18 de noviembre de ese mismo año, el secretario de Estado norteamericano, John
Milton Hay, firma en unión de Phillipe Bunau-Varilla un tratado para la construcción
del Canal de Panamá, aunque fue muy controvertido por la celeridad con que fue
aprobado y porque Bunau-Varilla se había propuesto a sí mismo como representante del
gobierno panameño. El tratado fue ratificado después por la Junta Provisional de Gobierno
de Panamá y por el Senado de Estados Unidos.
En Colombia, la noticia de la separación de Panamá no fue conocida
hasta el 6 de diciembre en Bogotá. La razón dada para explicar el atraso
fue que el cable submarino que hacía posible las comunicaciones entre
las dos regiones se había dañado en esos días.
Fue el embajador de Colombia en Ecuador, quien hizo llegar la noticia al
gobierno colombiano, que ocultó la noticia por algunos días, para prevenir los
posibles disturbios que ocurrirían en Bogotá.
Hubo entonces dos clases de respuesta: enviar a Panamá una misión diplomática
para averiguar si los panameños estarían dispuestos a echar marcha atrás. También
se ofrecía a reconsiderar el Tratado Herrán-Hay, rechazado por el Senado
colombiano, e inclusive hasta se prometía convertir a la ciudad de Panamá en la
capital de Colombia. La misión se reunió a bordo del navío estadounidense USS
Mayflower. La delegación panameña que estaba formada por Constantino
Arosemena, Tomás Arias y Eusebio A. Morales, rechazó todas las propuestas.
Colombia envía entonces otra delegación del más alto nivel, en la cual sobresalían
el general Rafael Reyes, Pedro Nel Ospina, Jorge Holguín y Lucas Caballero. Panamá
estuvo representado de nuevo por Constantino Arosemena y Tomás Arias, ahora
acompañados por Carlos A. Mendoza, Nicanor de Obarrio y Antonio Zubieta. Las
reuniones se desarrollaron en el barco Canadá, de dicho país. No hubo acuerdo
entre los representantes y Rafael Reyes regresó a los Estados Unidos.
El proyecto político panameño denominado “Estado Federal de
Panamá”, propuesto por el Dr. Justo Arosemena al Congreso
Neogranadino en 1852 y consolidado a partir de 1855, constituye el
segundo proyecto a favor de la neutralidad, soberanía e
independencia del Istmo de Panamá, frente al anexionismo
neogranadino.
El primer proyecto político panameño, lo presentó el General
Tomás Herrera, bajo el título de “El Estado Soberano del Istmo”,
que tuvo una duración muy efímera, pues se dio entre 1840-
1841, para luego, quedar adscrito al anexionismo
neogranadino. Este intento de reasumir nuestra independencia,
asumida el 28 de noviembre de 1821, puso de manifiesto la
incapacidad del gobierno de la República de la Nueva
Granada, de contener el espíritu levantisco de los panameños a
lo largo del decimonónico, razón por la cual acudieron a la
ayuda estadounidense, cinco años después, cuando firmaron
con los Estados Unidos, el tratado Mallarino-Bidlack, el 12 de
diciembre de 1846, cuyo nefasto artículo XXXV permitió a los
Estados Unidos, ejercer el papel de policía en el Istmo de
Panamá, a favor de los intereses neogranadinos.
Sin embargo, el Dr. Justo Arosemena en el año 1852,
logró que la Cámara de Representantes de la cual era
miembro, aprobara el proyecto de la creación del
istmo en Estado Federal, pero la revuelta del general
Melo detuvo el proceso momentáneamente, de modo
que no fue sino el 27 de febrero cuando se expidió el
acto legislativo por el cual se lograba consolidar dicho
proyecto, que le daba al Istmo de Panamá una
relativa independencia soberana y neutral, frente a los
acontecimientos políticos en el territorio de la
República de La Nueva Granada.
Se exceptuaba lo referente a la Marina de Guerra, el
ejército permanente, las relaciones exteriores, las
ventas y gastos públicos, sobre los cuales legislaba la
Nación.
En lo que respecta a la organización del Estado
Federal de Panamá, se hace saber que a través de la
Convención Constituyente del estado, y siendo
suprimida la provincia de Azuero, el Estado Federal
quedaba constituido por tres provincias: Chiriquí,
Panamá y Veraguas.
Su primer Jefe Superior fue el Dr. Justo Arosemena;
más tarde, la Convención decidió dividir el estado en
siete Departamentos: Coclé, Colón, Chiriquí, Fábrega,
Herrera, Los Santos y Panamá; que tuvieron por
cabeceras, respectivamente, a las poblaciones de
Nata, Colón, Santiago, Pesé, Los Santos y Panamá.