La neurociencia cognoscitiva
La Neurociencia Cognitiva se define como la disciplina
que busca entender cómo la función cerebral da lugar a
las actividades mentales, tales como la per- cepción, la
memoria, el lenguaje e incluso la consciencia (Albright
y Neville, 2000; Gazzaniga, 1984, 1995, 2000b; Kosslyn
y Andersen, 1992; Kosslyn y Shin, 1992; Posner y
DiGirolamo, 2000; Waldrop, 1993).
Para Gazzaniga (1995, 2000b), la mente es lo que el
cerebro hace, y la Neurociencia Cognitiva aboga por una
ciencia que relacione genuinamente el cerebro y la
cognición de una manera mecanicista.
En este sentido, la Neurociencia Cognitiva busca des-
cubrir los algoritmos que describen la actividad
fisiológica llevada a cabo en las estructuras neuronales, y
que resultan en la percepción, la cognición y la cons-
ciencia (Gazzaniga, 1995).
Definida así, no obstante, la Neurociencia Cognitiva no
difiere en mucho de las neurociencias entendidas en el
sentido más amplio. Por ejemplo, Kandel escribe en la
primera línea del prefacio de su obra Principios de
Neurociencia (Kan- del, Schwartz y Jessell, 2001), que “el
objetivo de la Neurociencia es comprender la mente: cómo
percibimos, nos movemos, pensamos y recordamos” (pág.
xxxv) (véase también, Kandel et al., 1997).
Shepherd, en su obra Neurobiology, atribuye propósitos
similares a esta disciplina (Shepherd, 1994), y Fuster (2000)
afirma, literalmente, que “toda neurociencia es cognitiva”.
Sin embargo, aunque los límites entre Neurociencia y
Neurociencia Cognitiva se puedan estar volviendo
progresivamente más difusos, la Neurociencia Cognitiva
constituye una forma de entender las relaciones cerebro-
cognición con identidad paradigmática propia, diferenciada
de la neurociencia en general, y de las disciplinas psicológi
cas y psicobiológicas en particular.
Para comprender la naturaleza paradigmática de la
Neurociencia Cognitiva, y de cómo supuso una
revolución en el estudio de las relaciones mente-
cerebro, se hace necesario analizar los hechos y los
descubrimientos que determinaron su surgimiento
(Kosslyn y Andersen, 1992; Morris, 1996).
Una primera aproximación a su origen nos revela que ésta
empezó a gestarse cuando, en parte por la evolución
natural de sus presupuestos, y en parte por cierta crisis
paradigmática interna, los psicólogos cognitivos dirigen su
foco de atención hacia el cerebro, en particular para
plantearse dos cuestiones fundamentales (Kosslyn y
Andersen, 1992):
1) cuál es el proceso más simple que lleva a cabo el cerebro.
2) cómo estos procesos elementales interaccionan entre sí para
producir las actividades mentales.
Ambas cuestiones llevaron a una nueva
conceptualización de la función cerebral, que surgió
de la confluencia de los descubrimientos e ideas de
tres viejas tradiciones: la neurociencia, la psicología
experimental y las ciencias de la computación
(Churchland y Sejnowski, 1988; Gazzaniga et al.,
1998; Kandel et al., 1997; Kosslyn y Andersen, 1992;
Kosslyn y Shin, 1992).
La evolución histórica de estas disciplinas durante la
primera mitad del siglo veinte, y sus más recientes
desarrollos durante las décadas de los cincuenta,
sesenta y setenta, prepararon las condiciones
apropiadas para el surgimiento de esta nueva
ciencia de la mente.
En parte, las raíces más remotas de la Neurociencia
Cognitiva en la neurociencia y la psicología son
compartidas con la Psicología Fisiológica, pero sus
antecedentes más inmediatos se refieren a desarrollos
en esas disciplinas que se dieron cuando la Psicología
Fisiológica se había ya establecido como una disciplina
consolidada.
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