EL ARTE EN LA HISTORIA
La importancia de la escritura como
frontera entre la Prehistoria y la Historia,
está en que sólo a través de los
testimonios escritos, podemos conocer
con certeza acontecimientos, hechos y
creencias de aquellas personas que
vivieron antes que nosotros.
Al no existir el testimonio escrito,
la arqueología se convierte en el único
medio para reconstruir los sucesos de la
prehistoria, a través del estudio de los
restos materiales dejados por los pueblos
del pasado: sus zonas de residencia, sus
utensilios, así como sus grandes
monumentos y sus obras de arte.
Para su estudio, la Prehistoria se divide en tres
periodos que se corresponden con la propia
evolución de la humanidad.
El más antiguo de estos tres periodos es
el Paleolítico, cuyo comienzo se remonta a hace
unos 2.500.000 años. En esta etapa el ser humano
utilizaba herramientas elaboradas a base de piedra
tallada, hueso y palos. Durante esta época el
hombre fue cazador, pescador y recolector, por lo
que llevaba una vida nómada y solía colocar sus
campamentos en las orillas de los ríos donde se
aseguraba el agua y la comida por un tiempo. En
esta época se comenzó a utilizar el fuego (hace
1.500.000 años aproximadamente) y se tenían
creencias religiosas de carácter mágico y se
realizaban ceremonias funerarias.
NEOLITICO
A continuación, el descubrimiento de la agricultura
(Revolución Agrícola) marco el inicio del Neolítico.
El comienzo de esta etapa de la evolución humana es difícil de
concretar ya que cada grupo humano descubrió la agricultura
en un momento distinto (incluso hoy quedan en América y
Oceanía, grupos humanos que siguen viviendo en el Paleolítico
y desconocen la agricultura).
Como fecha aproximada podemos colocar el inicio de esta
época hace unos 5.000 años. Durante el Neolítico, el ser
humano descubrió la ganadería y la agricultura (aunque
siguiera practicando la caza y la recolección) lo cual le permitió
convertirse en sedentario y construir los primeros poblados, así
como tener más "tiempo libre" que poder dedicar a otras
tareas distintas de la constante búsqueda de comida.
El hombre en esta época utilizaba herramientas más perfectas
realizadas con huesos y piedras pulidas y comenzó a desarrollar
el tejido y la cerámica.
Neolítico, Arte, arte y arquitectura de la epoca prehistórica que se
extiende aproximadamente desde el año 7000 a.C. hasta el año 2000 a.C.
Comenzó unido a la vida semi- nómada de los pastores y finalizó con el
descubrimiento del bronce que dio lugar a la era del mismo nombre.
La cerámica fue la primera manifestación del arte neolítico; otras
importantes expresiones artísticas fueron las esculturas adoradas como
diosas madres y monumentos megalíticos de piedra dedicados al culto
religioso. Se ha encontrado cerámica neolítica en todas las regiones
ocupadas por los pueblos del neolítico, desde el Próximo Oriente a través
de África y desde el Mediterraneo a Europa y a las Islas Británicas.
Generalmente son planas, con decoración simple -triángulos, espirales,
líneas onduladas y otros motivos geométricos- en superficies lisas u
onduladas.
Dependiendo de la cultura particular que lo origine, adoptan distintas
formas como por ejemplo la cerámica realizada en forma de cesta,
calabaza, campana o sacos de piel. La cerámica neolítica campaniforme,
con dibujos geométricos, inspirados en la cestería, es originaria de España
y se extendió a toda Europa.
* es aquel periodo de la historia humana en el que la
humanidad sufre una gigantesca transformación en su
organización social, cultural y tecnológica.
* Descubre la agricultura y la ganadería.
* Ello le obliga a sedentarizarse creando poblados y
ciudades.
* Esta nueva organización lleva a la división del trabajo
para hacer frente a las distintas tareas (soldados,
agricultores, albañiles, etc) y ello a la división en clases
sociales, según la valoración de cada oficio.
* Tras ello aparecerían la escritura, los inventos (vela,
horno de alfarero, tejidos, textiles, rueda, matemática,
etc), la religión, la ciencia y los sistemas de gobierno.
EDAD DE LOS METALES
Edad de Cobre, Edad de Bronce y Edad de Hierro.
La edad de los metales ocupa un periodo muy amplio en la
historia caracterizado por el desarrollo por parte de las
sociedades humanas de la metalurgia.
Comenzaría antes del Milenio V a.c. y acabaría en el Milenio I a.c.,
Con la entrada ya en la Historia de buena parte de Europa
Occidental.
Se considera que forma parte de la protohistoria porque aunque
el Oriente Próximo coincide con el surgimiento de la escritura y
por tanto, de la Historia , en la mayor parte del mundo todavía se
vivía en la prehistoria.
Dentro de este período, se incluirían La Edad del Cobre, La Edad
del Bronce y La Edad del Hierro. Aunque estas son clasificaciones
válidas para Eurasia y la costa norte de África, No lo son tanto
para el resto de este continente y para América.
La Edad de los Metales se inicia cuando los seres
humanos empezaron a usar metales para fabricar
herramientas.
El tipo de metal utilizado inicialmente fue
probablemente influenciado por la disponibilidad de
metal en la superficie en forma natural, y al parecer
habría sido de oro o de cobre, los cuales eran de fácil
manipulación para los hombres de esa edad, ya que el
desarrollo de la metalurgia estrechamente paralela a la
capacidad de producir fuegos más caliente, así como el
desarrollo de envases para contener y fundir metales
derretido no eran desarrollados en los inicios.
El uso del oro, incluso puede haber comenzado con la
elaboración mecánica del metal, primero en forma fría,
después se calienta y se suavizó, y, finalmente, se derrite
y funde.
La cronología de la Edad de los metales es diferentes
según las regiones. El bronce comienza a utilizarse en
los años 5000 a.C. pero en la Península Ibérica se asienta
su utilización en los años 4000 a.C.
EDAD DE COBRE (4 000 A.C.)
El cobre es el primer metal que reemplaza a la piedra.
Su uso se difundió rápidamente debido a su fácil obtención y a
su gran maleabilidad; es decir, podía ser trabajado y modelado
sin mayor dificultad.
Además se le podía encontrar en estado puro, o sea, separado
de otros minerales.
Al aumentar la demanda del cobre, tuvo que buscársele en los
yacimientos.
Allí se encontraba mezclado con otros minerales. Para
separarlo, se recurrió al fuego.
Nació así la metalurgia, otro paso decisivo en el progreso de la
humanidad.
LA EDAD DE BRONCE (3 000 A.C.)
a necesidad de endurecer el cobre indujo a una serie
de ensayos de aleaciones con otros metales.
Mezclando el 90 por ciento de cobre con el 10 por
ciento de estaño se obtuvo el bronce.
Con esta nueva aleación se comenzó a fabricar nuevas
armas, ornamentos y utensilios.
Los pueblos que tenían armas de bronce vencían
fácilmente a los que sólo conocían la piedra.
De este modo comenzó a hacerse más notoria la
dominación de unos pueblos sobre otros
* LA EDAD DE HIERRO (1 500 A.C.)
Con el conocimiento del hierro el hombre mejoró notablemente
sus herramientas y armas.
El dominio de la naturaleza se hizo con menos esfuerzo y la
cultura alcanzó un formidable desarrollo. Precisamente fueron
los hititas los primeros en utilizarlo.
Más tarde fue conocido en el Asia Menor y en Europa.
El uso de este metal tuvo doble efecto en la humanidad. Por un
lado, se comenzaron a crear industrias, tales como la alfarería y
la fabricación de instrumentos de metal; Nació así el comercio.
Las poblaciones densas formaron ciudades y se amplía la
cultura. Al lado de este aspecto positivo, se inició el dominio por
parte de los más fuertes, cuyos resultados se perciben en la
esclavitud y las desigualdades sociales.
Se denominan genéricamente como Civilizaciones Fluviales, a aquellas que durante
el Neolítico se fueron asentando junto a grandes ríos y desarrollando una cultura
propia y en las que aparecería, entre otros muchos logros, la escritura.
Las principales Civilizaciones Fluviales de la antigüedad fueron la Egipcia,
las mesopotámicas, la Hindú y la China. En esta página sólo se tratarán las culturas
mesopotámica y egipcia por su influencia directa sobre nuestra cultura.
Las civilizaciones mesopotámicas se desarrollaron en la región de Mesopotamia,
situada en el Asia Menor, al sur de la Península de Anatolia, entre los ríos Tigris y
Éufrates. La egipcia se desarrollo en el valle del río Nilo en el noreste de África.
La cercanía geográfica de ambas civilizaciones ha dado lugar a la denominación de
la zona que ambas ocupan como "Creciente Fértil", dada la forma de luna creciente
que ofrece la zona de asentamiento de ambas civilizaciones, tal y como se puede
observar en la ilustración y la fertilidad de sus tierras.
CARACTERÍSTICAS
Dada su riqueza natural, Mesopotamia atrajo desde la
prehistoria a poblaciones humanas procedentes de regiones
más pobres.
Sobre el año 6000 a.C. los asentamientos aumentaron y en el
cuarto milenio a. C. se construyeron las primeras ciudades, de
entre las cuales destaca Uruk. El primer pueblo mesopotámico
del que tenemos noticia histórica es el sumerio. Los sumerios,
cuya civilización se extendió hasta el norte del Éufrates,
utilizaron la metalurgia, desarrollaron la administración
pública e inventaron un tipo de escritura
denominada cuneiforme.
Hacia el 2330 a.C. los acadios, pueblo procedente de la zona
central de Mesopotamia, conquistó la región, bajo el reinado
del rey Sargón I El Grande, unificando ambos pueblos en una
sola cultura y situando su capital en la ciudad de Acad.
´´El suelo de Mesopotamia proporcionaba el barro para
los adobes que fueron el material constructivo más
importante de esta civilización. Los mesopotámicos
también cocieron esta arcilla para obtener terracota, con
la que realizaron cerámica, esculturas y tablillas para la
escritura.
Se conservan pocos objetos en madera. En la escultura
emplearon basalto, arenisca, diorita y alabastro. También
trabajaron algunos metales como el bronce, el cobre, el
oro y la plata, así como nácar y piedras preciosas en las
piezas más delicadas.
El arte de Mesopotamia abarca una tradición de 4.000
años con estilo aparentemente igual. Hasta la conquista
por los persas en el siglo VI a.C. cada uno de los grupos
que la habitó, hizo su propia contribución al arte
mesopotámico.
Las primeras esculturas descubiertas en la Mesopotamia datan
del 5000 a.C. y son en su mayoría figuras de barro muy
similares a las de las Venus prehistóricas encontradas en el
resto de Europa. En el milenio siguiente se refleja
una estilización de las formas tendientes al naturalismo y se
encuentran piezas en mármol tales
como bustos, estelas conmemorativas y relieves.
La más importante es la estela encontrada en Lagash,
considerada la más antigua del mundo en cuanto que en ella
aparece por primera vez la narración figurativa de una batalla
.Las estatuas más típicas son figuras de hombre o mujer de
pie, llamados orantes, ataviados con largas túnicas con las
manos tomadas a la altura del pecho, siendo la cara la parte
más llamativa del conjunto por el relieve de los ojos
normalmente realizados con piedra.
En cuanto a los relieves, estos han sido de una importancia
fundamental para comprender la historia,
la iconografía religiosa y el ceremonial de los pueblos
mesopotámicos.
Existían varios tipos, entre ellos los
esculpidos en la piedra y los realizados
sobre ladrillos esmaltados como es el caso
de los pocos restos encontrados de la
famosa "Puerta de los dioses" (de hecho,
eso significa Babilonia) y los de arcilla.
Dependiendo del pueblo y de la ciudad los
temas y los estilos variaban: durante
las dinastías acadia y persa la temática era
la narración de la victoria de los reyes,
mientras que en tiempos de los babilonios
se preferían las representaciones de las
divinidades o de las tareas cotidianas del
pueblo.
La orfebrería mesopotámica constituye uno de los
hallazgos más interesantes de las excavaciones de tumbas
reales y templos.
El trabajo de los metales era una de las actividades
artísticas más importantes en los pueblos mesopotámicos.
Si bien la mayoría de las tumbas fueron saqueadas por los
ciudadanos de sucesivos asentamientos poblacionales,
que descubrían los tesoros cavando para construir sus
casas. Algunos, han llegado intactos hasta hoy, como el
tesoro de los reyes de Ur, encontrado por el arqueólogo
Charles Wooley.
Entre los valores más preciados de este tesoro se cuenta
el tocado de una de las sesenta y
cuatro cortesanas enterradas en el sepulcro real, de una
suntuosidad y un diseño exquisito, en el que finísimas
láminas de oro imitan hojas y pétalos de flores.
Restos de vajilla labrada en oro y numerosísimas
estatuillas de cobre, uno de los metales más trabajados,
así como collares y brazaletes de cornalina, lapislázuli y
plata e instrumentos musicales con piedras preciosas
completaban el tesoro más antiguo del mundo oriental.
En las formas y el modelado del metal se descubre un naturalismo de
cierta ingenuidad, con obsesión por el detalle ornamental. Se hace difícil
un estudio del estilo general de la orfebrería mesopotámica debido a la
gran variedad de pueblos y culturas que poblaron sucesivamente el
territorio.
Sin embargo, en todos lo objetos se descubre el valor de las fuerzas de
la naturaleza y la esperanza del hombre en una vida después de la
muerte, algo que explica que los objetos más valiosos se encontraran
en los sepulcros.
También durante el imperio Persa (VI a.C.) la orfebrería experimentó un
florecimiento. Los tesoros encontrados en las excavaciones dan cuenta
de la habilidad de los artesanos en la realización de bellísimos utensilios
y objetos decorativos en oro y plata.
Destacan sobre todo las piezas del último período del Imperio. El
naturalismo de las estatuillas destinadas a los hipogeos y el logrado
dinamismo de su decoración refleja la influencia de los artistas griego
La arquitectura de la Mesopotamia se sirvió en sus
comienzos de los ladrillos de barro cocido, poco
resistentes, lo que explica el alto grado de deterioro
de las construcciones encontradas.
Las obras más representativas de la construcción
mesopotámica son los zigurats o templos en torre que
datan de los primeros pueblos sumerios y que asirios y
babilonios mantuvieron en lo formal. Éstos eran en
realidad edificaciones superpuestas que conformaban
especies de pirámides de lados escalonados dividida
en varias cámara.
El zigurat de la ciudad de Ur es uno de los que mejor
se ha conservado gracias a que después de su
destrucción, por los acadios, el rey Nabucodonosor
II lo mandó reconstruir.
El templo constaba de siete plantas y en la terraza se
encontraba el santuario. Se cree que en la
reconstrucción, se intentó copiar la famosa torre de
Babel, hoy destruida. A la última planta se accedía por
interminables y estrechas escalinatas que rodeaban
los muros.
La arquitectura monumental aqueménida retomó las
formas babilónicas y asirias con la monumentalidad egipcia
y el dinamismo griego.
Los primeros palacios de Pasargada de Ciro el Grande (559-
530) poseían salas de doble hilera de columnas
con capiteles en forma de cabeza de toro de influencia
jónica. Para centralizar el poder, Darío (522-486)
transformó en capitales administrativas y religiosas a Susa
y Persépolis respectivamente. Sus palacios fueron los
últimos testimonios de la arquitectura oriental antigua.
En cuanto a las tumbas, los monarcas aqueménidas, que no
siguieron la tradición zoroástrica de exponer sus cadáveres
a las aves de rapiña, excavaron fastuosos
monumentos funerarios en las rocas de montañas
sagradas. Una de las más conocidas es la tumba de Darío I,
en la ladera del monte Hussein- Kuh
Su fachada imita el portal de un palacio, y se halla coronada
con el disco del dios Ahura Mazda.
Este fue el modelo seguido posteriormente en las
necrópolis.
ARTE EGIPCIO
El Imperio egipcio es una denominación
tradicional de la entidad política regida
por los faraones entre los años 3050 y
31 a. C.
Según Manetón, Egipto fue gobernado
por varias dinastías de faraones,
generalmente sucesivas en el tiempo,
que reinaron a lo largo de tres milenios
en el territorio del valle del Nilo situado
entre el mar Mediterráneo (delta del
Nilo) y la "primera catarata" (Asuán),
dominando o ejerciendo gran influencia
en las regiones circundantes, tales como
los territorios del Sinaí, Canaán y Siria al
nordeste, los oasis de Libia al oeste,
y Kush (Nubia) al sur.
La pintura egipcia experimentó su máximo apogeo durante el
Imperio Nuevo. Sin embargo, dado el carácter religioso de la
misma, las técnicas pictóricas evolucionaron muy poco de un
período al otro. Más bien se mantuvieron siempre dentro del
mismo naturalismo original.
Los temas eran normalmente narraciones de la vida cotidiana
y batallas, además de leyendas religiosas.
Las típicas figuras de perfil con los brazos y el cuerpo de frente
de los murales egipcios, son producto de la utilización de la
perspectiva aspectiva.
Los egipcios no representaron las partes del cuerpo humano
según su ubicación real sino teniendo en cuenta la posición
desde la que mejor se observara cada una de las partes: la nariz
y el tocado de perfil, que es como más resaltan; y ojos, brazos y
tronco, de frente.
Esta práctica se mantuvo hasta mediados del Imperio Nuevo,
luego se prefirió la representación frontal.
Un capítulo aparte en el arte egipcio lo constituye la
escritura.
Un sistema de más de 600 símbolos gráficos denominados
jeroglíficos, se desarrolló a partir del año 3.300 a.C. y su
estudio y fijación fue tarea de los escribas. El soporte de
los escritos era un papel fabricado en base a la planta del
papiro.
La escritura y la pintura se hallaban estrechamente
vinculadas por su función religiosa. A las pinturas murales
de los hipogeos y las pirámides se las acompañaba de
textos y fórmulas mágicas dirigidas a las divinidades y a los
difuntos.
Es curioso observar que la evolución de la escritura en
jeroglíficos más simples, la llamada "escritura hierática"
determinó en la pintura una evolución similar, traducida en
un proceso de abstracción.
Estas obras menos naturalistas, por su correspondencia
estilística con la escritura, se denominaron a su vez
"pinturas hieráticas". Del Imperio Antiguo se conservan las
famosas pinturas "Ocas de Médium" y del Imperio nuevo
merecen mencionarse los murales de la tumba de la reina
Nefertari, en el Valle de las Reinas, en Tebas.
La escultura egipcia fue ante todo, animista.
Encontró su razón de ser en la eternización del hombre después de
la muerte.
Fue una escultura eminentemente religiosa. La representación de un
faraón o un noble, era la reemplazante física del muerto, su doble, en
caso de descomposición del cuerpo momificado.
Esto justificaría el exagerado naturalismo logrado por los escultores
egipcios, sobre todo en el Imperio Antiguo. Con el paso del tiempo, al
igual que la pintura, la escultura se estilizó.
Las estatuillas de barro eran piezas concebidas como
complementarias del ajuar en el ritual funerario.
En cuanto a las estatuas colosales de templos y palacios, surgieron a
partir de la Dinastía XVIII como parte de la nueva arquitectura
imperial. Poco a poco, las formas se fueron complicando y pasaron
del realismo ideal al amaneramiento completo.
Con los reyes tolemaicos la gran influencia de Grecia se hizo sentir en
la pureza de las formas y el perfeccionamiento de las técnicas.
El Arte Griego marca un referente para la
civilización occidental que perdurará
hasta nuestros días.
Los modelos griegos de la antigüedad
son tenidos como clásicos y
los cánones escultóricos y los estilos
arquitectónicos han sido recreados una y
otra vez a lo largo de la historia de
Occidente.
Para hablar de la pintura griega es necesario hacer
referencia a la cerámica, ya que precisamente en la
decoración de ánforas, platos y vasijas, cuya
comercialización era un negocio muy productivo en la
antigua Grecia, fue donde pudo desarrollarse este arte.
Al comienzo los diseños eran elementales formas
geométricas -de ahí la denominación de geométrico que
recibe este primer período ( siglos IX y VIII a. C. )- que
apenas se destacaban sobre la superficie.
Con el correr del tiempo, éstas se fueron enriqueciendo
progresivamente hasta cobrar volumen. Aparecieron, entonces,
los primeros dibujos de plantas y animales enmarcados por
guardas denominadas "meandros".
En un próximo paso, ya en el período arcaico ( siglos VII y VI a. C.
), se incluyó la figura humana, de un grafismo muy estilizado.
En medio de las nuevas tendencias naturalistas, ésta cobró
mayor importancia al servicio de la
representaciones mitológicas.
Las escenas se organizaron en franjas horizontales paralelas que
permitían su lectura girando la pieza de cerámica.
Con el reemplazo del punzón por el pincel los trazados se
volvieron más exactos y detallistas. Las piezas de cerámica
pintadas comienzan a experimentar una notable decadencia
durante el clasicismo (siglos IV y V a. C.).
para resurgir triunfantes en el períodohelenístico (siglo III),
totalmente renovadas, plenas de color y ricamente decoradas.
Las primeras esculturas griegas (siglo IX a. C.) fueron pequeñas figuras
humanas hechas en materiales muy maleables tales como la arcilla, el
marfil o la cera. No fue hasta el período arcaico (siglos VII y VI a. C.)que
los griegos comenzaron a trabajar la piedra.
Los motivos más comunes de las primeras obras eran sencillas estatuas
de muchachos (kouros) y muchachas (korés). De formas lisas y
redondeadas, estas figuras plasmaban en la piedra una belleza ideal.
Estas figuras guardaban una gran similitud con las esculturas egipcias
que habían servido de modelo. Con la llegada del clasicismo ( siglos V y
IV a. C. ), la estatuaria griega fue tomando un carácter propio y
abandonó definitivamente los primitivos patrones orientales.
Gracias al estudio de las proporciones se pudo copiar fielmente la
anatomía humana y los rostros ganaron definitivamente en
expresividad y realismo.
se introdujo el concepto de "contrapposto", posición por la
cual la escultura se apoyaba totalmente sobre una pierna,
dejando la otra libre, y el principio del dinamismo cobró
forma en las representaciones de atletas en plena acción.
Algunos de los grandes artistas del clasicismo
fueron Policleto, Mirón, Praxíteles y Fidias, aunque
tampoco se puede dejar de mencionar a Lisipo, que
intentando plasmar las verdaderas facciones del rostro,
logró los primeros retratos.
Durante el período helenístico (siglo III a. C.) se
enfatizaron y sofisticaron las formas heredadas del
clasicismo. Así, producto de esta recepción, surgieron
obras de inigualable monumentalidad y belleza, como
"El coloso de Rodas", de treinta y dos metros de altura.
Cabe aclarar, que tanto por su función religiosa como
decorativa, la escultura se hallaba estrechamente ligada a
la arquitectura.
Así lo evidencian los trabajos estatuarios de las fachadas,
columnas e interior de los templos.
El templo fue, sin lugar a dudas, uno de los legados más importantes de la arquitectura griega
a occidente. Era de una forma bastante simple: una sala rectangular a la que se accedía a
través de un pequeño pórtico (pronaos) y cuatro columnas que sostenían un techo bastante
similar al actual tejado a dos aguas. En los comienzos éste fue el esquema que marcó
los cánones.
Del perfeccionamiento de esta forma básica se configuró el templo griego tal y como hoy lo
conocemos. En sus comienzos, los materiales utilizados eran el adobe para los muros y la
madera para las columnas. Pero a partir del siglo VII a.C. (período arcaico), éstos fueron
reemplazados por la piedra, lo que permitió el agregado de una nueva hilera de columnas en
el exterior (peristilo), y con lo que la construcción ganó en monumentalidad.
Entonces surgieron los primeros órdenes
arquitectónicos: el "dórico", al sur, en las costas
del Peloponeso y el "jónico", al este. Los templos
dóricos eran más bien bajos y macizos.
Las gruesas columnas carecían de base y
el fuste era acanalado. El capitel, muy simple,
terminaba en una moldura llamada equino.
Las columnas sostenían un entablamiento
(sistema de cornisas) compuesto por
un arquitrabe (zona inferior) y
un friso de tríglifos (decoración acanalada)
y metopas.
La construcción jónica, de mayores dimensiones, descansaba sobre
una doble hilera de columnas, algo más estilizadas, también de
fuste acanalado y con un sólido basamento.
El capitel culminaba en dos gráciles volutas y los frisos se hallaban
decorados con relieves. Más adelante, en el período clásico ( siglos
V y IV a. C. ), la arquitectura griega arribó a su máximo apogeo. A los
dos órdenes ya conocidos se sumó el "corintio", con su típico
capitel terminado en hojas de acanto.
Las formas se estilizaron aún más y se agregó una tercera hilera de
columnas. El Partenón de Atenas es la más clara ilustración de este
brillante período arquitectónico griego.
En tiempos de la dominación helénica (siglo III a. C.) la
construcción, que conservó las formas básicas del clasicismo,
alcanzó el punto máximo de la fastuosidad.
Columnas de capiteles ricamente ornados sostenían frisos
trabajados en relieve de una elegancia y factura insuperable.
El Imperio romano fue una etapa de la
civilización romana en la Antigüedad clásica,
posterior a la República romana y
caracterizada por una forma de gobierno
autocrática.
Los orígenes de la pintura romana se confunden con
los de su escultura y de tal modo se hallan en el arte
helenista que aun los ejemplares que de ella se
conservan, sobre todo, los mejores, se atribuyen hoy a
mano griega si bien la escuela llegara por fin a
romanizarse.
Los romanos admiraban la pintura griega tanto como
la escultura, y animaban a los artistas que trabajaban
para ellos a hacer copias de obras griegas
especialmente famosas o populares.
Los romanos tendían más que los griegos a decorar
sus paredes con pinturas murales, y aunque siguen la
tradición griega, muestran en sus pinturas un gran
colorido y movimiento. Las pinturas, con figuras
individuales, grupos o paneles enteros, se
reproducían, se adaptaban, estropeaban o
embellecían según el talento de los artistas y las
exigencias del cliente.
Los procedimientos usados en esta pintura debieron ser
el encausto, el temple y el fresco. Aunque se sabe que los
romanos desarrollaron la pintura sobre tabla, los restos
pictóricos conocidos más importantes son de tipo mural, frescos
protegidos con una capa de cera que avivaba los colores.
Sus géneros, el decorativo de vajillas y muros y el histórico y
mitológico en los cuadros murales. Y aunque los descubiertos
hasta el presente ofrecen más que todo un carácter decorativo
llegan a ser verdaderas composiciones pictóricas y se juzga con
fundamento que hubo también otros de pintura independiente a
semejanza de los actuales de tabla o de caballete.
Se cultivaron con dicho carácter decorativo mural el paisaje,
la caricatura, el retrato, los cuadros de costumbres, las
imitaciones arquitectónicas y las combinaciones fantásticas de
objetos naturales constituyendo con estas últimas el género que
los artistas del Renacimiento llamaron grutesco, hallado en las
antiguas Termas de Tito y que sirvió al célebre Rafael como
fuente de inspiración para decorar las Logias del Vaticano.
Hay que citar los retratos pintados. En el Egipto romano se
descubrió una excelente colección de retratos sobre tabla,
realizados para ser colocados sobre las momias.
La palabra mosaico proviene etimológicamente de
la palabra griega "musa".
Se ha llegado a decir que tal nombre era debido a
que en el mundo clásico, se consideraba un arte tan
magnífico que debía estar inspirado por las musas.
Los mosaicos tienen un origen muy antiguo. Se han
hallado mosaicos en Creta, Mesopotamia, y por
supuesto en Grecia, Roma y el Imperio Bizantino.
En Bizancio, desde la creación de Imperio Romano
de Oriente el arte del mosaico griego y romano se
combinó con la tradición oriental y dio lugar a
mosaicos con grades cantidades de oro.
Además, se aplican los mosaicos a la arquitectura
religiosa mientras que en el mundo romano se
aplicaba a la arquitectura doméstica.
Un mosaico en su origen es una obra compuesta de
piedrecillas, terracota o vidrios de varios colores. También
puede estar hecha de madera. Por extensión se llama mosaico
a cualquier obra realizada con fracciones diversas.
Los mosaicos romanos se basan en los tapices y especialmente
en la pintura. Tiene la ventaja con relación a la pintura de su
gran durabilidad. Sin embargo los asuntos representados en los
mosaicos son los mismos que pueden encontrarse en la
pintura, aunque obligadamente su perspectiva es más falsa y
forzada.
La obra del mosaico se realizaba sobre todo en grandes
superficies planas, como paredes, suelos y techos, pero
también se adaptó a simples objetos o pequeños paneles.
Es en época griega helenística cuando empieza a
perfeccionarse este arte, creándose obras con temas
complejos y episodios de la vida cotidiana y de la mitología. Los
materiales que se emplean ya en esta época son mármol,
vidrio, ónice, etc.
Es por ello que cuando los romanos conquistan Grecia
incorporan los mosaicos a sus construcciones y se especializan
en ellos creando toda una producción artístico-industrial.
arquitectura alquitranada de los griegos, la romana
incorpora, de manera constante, el arco y la bóveda de
raigambre etrusca. Las bóvedas empleadas fueron
principalmente la cupuliforme, la de medio cañón, de horno
y la de arista.
Los materiales empleados fueron básicamente la sillería
pétrea, la mampostería, el ladrillo, en combinación
frecuente con argamasa de hormigón.
Aunque los romanos emplearon los clásicos órdenes
arquitectónicos griegos, los usaron con mayor libertad
combinándolos entre sí en la misma fachada.
El templo romano es de ascendente etrusco y griego. Del
templo etrusco toma su ubicación sobre un alto podio con
un único acceso frontal. Del templo griego toma la larga
cella y la columnata perimetral, aunque salvo en el pórtico
de acceso, que son exentas, están adosadas al muro. Es
precisamente en este frontal donde su aspecto más se
asemeja al del mundo griego.
En España se conservan restos de numerosos templos,
aunque suelen ser muy parciales.
Las ciudades fueron los grandes centros de la convivencia y en general de la
civilización romana. En España destacaron las ciudades de Tarragona,
Sagunto, Cartagena, Barcelona, Córdoba, Sevilla, Itálica, Mérida, Zaragoza,
Valencia, Toledo, Segóbriga, Lugo, Astorga, León, etc.
Estas ciudades romanas necesitaron amurallarse para defenderse de las
agresiones. Algunas de ellas lo hicieron al comienzo de la romanización,
cuando las guerras con los pueblos celtíberos eran una amenaza real
(Tarragona, Córdoba y Carmona). Las demás lo hicieron sobre todo en el
siglo III, con las primeras invasiones germánicas.
En estas ciudades se construían edificios públicos para diferentes servicios y
actividades (económicas, deportivas y de esparcimiento). Frecuentemente
estos edificios se situaban en el foro, verdadero centro neurálgico de la urbe
romana. Las termas eran grandes complejos arquitectónicos de
esparcimiento y salud pública, donde se establecían baños de diferentes
temperaturas (fría, templada, caliente, sauna) en salas distintas.
La basílica, edificio de tres naves separadas por columnas y con rematado en
ábside, era el lugar dedicado a las transacciones mercantiles y servía también
de juzgado. En la curia se celebraban reuniones políticas.
Algunos de los edificios más emblemáticos del mundo romano fueron los
dedicados a los espectáculos. Solían estar cerca de la ciudad, pero fuera de
las murallas.
ESCULTURAS ROMANAS
Aunque la escultura romana tuvo infinidad de representaciones, soportes y
funciones, no cabe duda que es el retrato la más sobresaliente.
Precisamente, la escultura romana destacó sobre la griega en lo relativo a la
creación de la escultura-retrato. Y es que el retrato romano hunde sus raíces
en el arte etrusco, aunque también en el mundo helenístico griego y en las
"máscaras mayorum", es decir, máscaras de cera que se aplicaban al rostro
de los difuntos para su recuerdo y culto posterior.
Los materiales más utilizados en el retrato romano fueron el bronce y el
mármol: Las estatuas eran apolícromas, no estaban coloreadas, salvo en un
primer momento en que los ojos sí se coloreaban, práctica que se abandonó
posteriormente para ser tallados.
Al comienzo, la escultura romana de retrato sólo representaba la cabeza y
parte del cuello. Posteriormente, se avanza en la representación de todo el
busto, incluyendo hombros y pecho.
No obstante, también se esculpieron esculturas de cuerpo entero. En estas
estatuas el personaje podía estar de pie o sentado (es más frecuente el
retrato sedente en mujeres que en hombres)
También parece que debió existir el retrato ecuestre del emperador, pero
sólo ha llegado a nuestros tiempos uno solo. Aunque la influencia de esta
representación de poder tuvo una gran influencia en la escultura de etapas
posteriores donde fue muy frecuente la representación de los monarcas o de
grandes señores cabalgando sobre su caballo.
* La escultura romana del retrato nació para el
emperador y luego se adaptó a otro tipo de
personajes pudientes que pudieron costearse el
trabajo de los artistas. De ahí que sea
importante conocer los tipos de retratos que se
hicieron a los emperadores porque luego, en
menor o mayor medida se adaptaron al resto.
* Retrato togatos. Representación religiosa con
toga y manto sobre la cabeza.
ARTE MEDIEVAL
El arte medieval es un gran periodo de la historia del arte que cubre un
prolongado periodo de tiempo para una enorme extensión espacial.
La Edad Media -del siglo V al siglo XV- supone más de mil años de arte
en Europa, el Oriente Medio y África del Norte.
Incluye movimientos artísticos principales y distintos períodos, artes
nacionales, regionales y locales, diferentes géneros, periodos de
florecimiento a los que se ha venido en llamar renacimientos, las obras
de arte, y los propios artistas (que en la Alta Edad Media permanecían
en el anonimato de una condición artesanal de poco prestigio social,
como los demás oficios establecidos en régimen gremial, mientras que
en los últimos siglos de la Baja Edad Media, sobre todo en el siglo XV,
alcanzarán la consideración de cultivadores de las bellas artes,
aumentando en consideración social y preparación intelectual).
Los historiadores de arte clasifican el arte medieval en períodos y
movimientos: arte paleocristiano, arte prerrománico, románico, gótico
(en Europa Occidental -la cristiandad latina-), arte bizantino (en el
Imperio Bizantino -la cristiandad oriental-) y arte islámico (en el mundo
islámico), con influencias mutuas. Además cada "nación" o cultura en la
Edad Media desarrollaron estilos propios diferenciados, como el arte
visigodo, el arte anglosajón o el arte vikingo.
El arte medieval incluye muchos medios de expresión a través
de disciplinas artísticas, técnicas y géneros diferentes:
arquitectura, escultura, orfebrería, manuscritos ilustrados (la
miniatura y la caligrafía), frescos, pintura en tabla, mosaicos, y
un largo etcétera, en el que se incluyen artes y oficios no
incluidos habitualmente en las bellas artes, como la confección
de la indumentaria medieval.
El arte medieval superó la herencia artística clásica del Imperio
Romano a través de su mezcla con las aportaciones del
cristianismo primitivo y de la vigorosa cultura "bárbara" de
Europa del Norte para producir una notable síntesis artística.
A la hora de encarar las obras de arte medievales es necesario
tener en cuenta que en esta época no existe el concepto del
arte como fin en sí mismo o de la belleza como único objetivo
del artista. El objeto artístico medieval tiene, en el seno de la
sociedad en que es producido, un carácter básicamente
funcional. En opinión del medievalista francés Georges Duby, la
obra de arte medieval cumple fundamentalmente tres
cometidos:
El de ser una ofrenda a Dios, a los santos
o a los difuntos, con el fin de obtener su
gracia, su indulgencia, etc.
Es por ello que el hombre medieval
(incluso aquellos, como San Francisco de
Asís, que promovían la pobreza) no
dudaba de la legitimidad de la riqueza de
los adornos de las iglesias, monasterios u
otros lugares de culto, puesto que esta
riqueza era vista como una ofrenda
necesaria a Dios, para la cual eran
necesarios los mejores materiales y las
mejores técnicas.
El de ser intermediarios entre el
mundo sobrenatural y el humano,
haciendo visible aquí las realidades
divinas, según la máxima paulina per
visibiliza hay invisibilidad (a través
de lo visible hacia lo invisible).
Generalmente, se suele atribuir a las
imágenes medievales una función
pedagógica consistente en explicar
los dogmas de la fe cristiana y la
historia sagrada a los iletrados, si
bien no todos los expertos están de
acuerdo sobre este punto.
El arte paleocristiano cubre el período desde el siglo III (antes de
éste no han sobrevivido muestras de arte cristiano), hasta el inicio
del arte Bizantino (siglo V).
Durante este período las obras de arte cristianas adoptaron las
distintas técnicas romanas de pintura, mosaico, talla y trabajo de los
metales.
El arte bizantino. Durante el período de iconoclasia (730-843) la
gran mayoría de iconos fue destruida; tan sólo han sobrevivido
algunos ejemplos, destacadamente los mosaicos de Rávena.
Después de la reanudación de producción de iconos en 843 hasta
1453 la tradición Bizantina de arte continuó con relativamente
pocos cambios, a pesar de, o debido a, la disminución lenta del
Imperio.
Se le considera el arte más refinado de la Edad Media en términos
de calidad de material y habilidad, con la producción centrada en
Constantinopla. El logro supremo del arte bizantino era los frescos
monumentales y mosaicos dentro de iglesias abovedadas, la mayor
parte de cual no han sobrevivido debido a catástrofes y la
apropiación de iglesias para su conversión en mezquitas.
El arte islámico durante la Edad Media, además de la
producción arquitectónica (las demás artes plásticas
tienen un desarrollo menor al no permitirse la
representación de figuras) cubre una amplia variedad
de artesanías incluyendo manuscritos ilustrados,
textil, cerámica, trabajo en metales y cristal.
Son la muestra de la cultura material islámica en el
Próximo Oriente, España Islámica (Arte de Al-A
ndalus), y África del Norte. Puede deslindarse una
temprana etapa formativa (600-900) y el desarrollo de
estilos regionales del siglo X en adelante.
El arte prerrománico cubre el periodo del siglo V al
siglo X en Europa Occidental. Las influencias clásicas y
las germánicas son activamente absorbidas y se
desarrolla la semilla de la que más tarde surgiría el
arte románico. Se divide en distintos estilos locales:
El arte del período de las migraciones es el de los
pueblos germánicos y eslavos, de la europa del
Norte y del Este durante las invasiones bárbaras o
Período de Migración de Pueblos
(aproximadamente 300-900), incluyendo también el
período temprano del arte Hiberno-Sajón en Gran
Bretaña y Irlanda. Esta influencia actuó
recíprocamente con el arte cristiano, así como el
estilo animal y el estilo polícromo.
Destinos estilos locales desarrollados a partir del
establecimiento de reinos germánicos en:
Italia
España.
Alemania.
Francia.
Irlanda.
ARTE BAJA EDAD MEDIA
El Arte románico fue un estilo artístico predominante en Europa en
los siglos XI, XII y parte del XIII.
El románico supone el arte cristiano, agrupando las diferentes
opciones que se habían utilizado en la temprana Edad Media
(paleocristiana, bizantina, islámica, del norte de Europa y
prerrománica) y consiguiendo formular un lenguaje específico y
coherente aplicado a todas las manifestaciones artísticas.
No fue producto de una sola nacionalidad o región, sino que surgió
de manera paulatina y casi simultánea en Italia, Francia, Alemania y
España. En cada uno de estos países surgió con características
propias, aunque con suficiente unidad como para ser considerado
el primer estilo internacional, con un ámbito europeo.
Recibe el nombre de románico por coincidir su floración con la
aparición de las lenguas romances o románicas. Otras fuentes
afirman que fue en el siglo XIX cuando el arqueólogo Charles de
Gerville dio este nombre a la arquitectura cristiana occidental de los
siglos V al X, por alusión a la arquitectura romana, en la que se
suponía que se había inspirado.
Componentes del estilo:
Entre los elementos arquitectónicos que destacan en el
estilo Románico los más característicos del mismo son:
■ el arco de medio punto.
■ la cubierta de bóveda de medio cañón y de arista.
■ los ábsides semicirculares en planta de cruz latina en las
iglesias.
■ piedra escuadrada pero no pulida
A continuación otros de los elementos arquitectónicos
propios el estilo:
■ capiteles decorados
■ frisos decorativos
■ escultura monumental aplicada a la arquitectura
Planta
La pintura románica conserva alguna tradición romana
aunque muy degenerada y participa más o menos de las
influencias bizantinas y de las septentrionales. Sin
embargo, no refleja una intención decidida de imitar o
copiar los modelos de Constantinopla (Bizancio) en lo cual
se diferencia del estilo ítalo-bizantino.
Se manifiesta principalmente en la decoración de muros
interiores de iglesias, en pinturas de frontales de altar, en
miniaturas o iluminaciones de códices (libros de
pergamino), alguna vez en mosaicos de pavimentos,
esmaltes para decoraciones del mobiliario y en algunas
vidrieras de colores (vitrales) que empiezan a usarse en su
época desde finales del siglo X.
Se caracteriza la pintura románica por el escaso estudio de
la naturaleza que revelan sus figuras, por la seriedad y
uniformidad de los rostros en la forma humana, por la
simétrica plegadura de los paños, por las violentas
actitudes que se dan a los personajes al representar una
escena y el rígido hieratismo (solemnidad) cuando las
figuras no han de expresar acciones, por sus contornos
demasiado firmes o acentuados y, en fin, por la falta de
perspectiva que ofrece la composición en conjunto.
ARTE GOTICO
El arte gótico es un estilo que se desarrolló en Europa
occidental durante los últimos siglos de la Edad Media, desde
mediados del siglo XII hasta la implantación del Renacimiento
(siglo XV para Italia, y bien entrado el siglo XVI en los lugares
donde el gótico pervivió más tiempo). Se trata de un amplio
período artístico, que surge en el norte de Francia y se expande
por todo Occidente.
Según los países y las regiones se desarrolla en momentos
cronológicos diversos, ofreciendo en su amplio desarrollo
diferenciaciones profundas: más puro en Francia (siendo bien
distinto el de París y el de Provenza (sur de Francia), más
horizontal y cercano a la tradición clásica en Italia (aunque al
norte se acoge uno de los ejemplos más paradigmáticos, como
la catedral de Milán), con peculiaridades locales en Flandes,
Alemania, Inglaterra, Castilla y Aragón.
Frente a las pequeñas y oscuras iglesias rurales del románico, el
gótico eleva prodigiosas catedrales llenas de luz, desarrolla una
importante arquitectura civil e independiza a las otras artes
plásticas (pintura y escultura) de su subordinación al soporte
arquitectónico.
A nivel arquitectónico, el estilo gótico nació en torno
a 1140 en Francia, siendo considerada como el
primer monumento de este movimiento la basílica
de la abadía real de Saint-Denis .
Este arte se ha definido durante mucho tiempo de
manera bastante superficial, exclusivamente por la
utilización de uno de sus elementos, el arco
apuntado, al que suele llamarse ojival, del que se
deriva la bóveda de crucería que permite desplazar
los empujes a contrafuertes externos, que se alejan
aún más de los muros mediante el uso
de arbotantes. Eso permitió la construcción de
edificios mucho más amplios y elevados, y el
predominio de los vanos sobre los muros.
Los elementos sustentantes (pilares de complicado
diseño) quedan mucho más estilizados. Pero la
utilización de un elemento no puede definir un estilo
de forma global, se trata de un problema más
amplio, de una nueva etapa histórica, una nueva
concepción del arte y con el del mundo. Un
elemento estructural, por importante que sea, no
puede resumir un concepto global sobre la vida.
PINTURA GÓTICA
un estilo de pintura que pueda llamarse
«gótico» no apareció hasta alrededor de 1200,
o casi 50 años después del comienzo de la
arquitectura y la escultura góticas. la
transición del románico al gótico es muy
imprecisa y no hay un claro corte, pero
podemos ver los comienzos de un estilo que
es más sombrío, oscuro y emotivo que en el
periodo previo.
es usual indicar que, mientras en el románico
las representaciones figurativas son
simplificadas e idealizadas, en el gótico se
tiende a aumentar el realismo y naturalismo,
aproximándose a la imitación a la naturaleza
que será el ideal del renacimiento, incluyendo
la representación de paisajes, que, no
obstante, sigue siendo poco usual.
el gótico, en correspondencia con las nuevas
tendencias filosóficas y religiosas (recuperación
de la filosofía de Aristóteles a través del
averroísmo, humanismo de San Francisco de Asís)
se tendió a aproximar la representación de los
personajes religiosos (los santos, los ángeles, la
Virgen María, Cristo) en un plano más humano
que divino, dejándoles demostrar emociones
(placer, dolor, ternura, enojo), rompiendo el
hieratismo y formalismo románico.
También hay lentos avances en el uso de la
perspectiva y de otras cuestiones técnicas en
pintura en cuanto al tratamiento de los soportes
(que permiten la mayor difusión de un arte
mobiliar), los pigmentos y los aglutinantes.
La pintura, esto es, la representación de imágenes sobre una
superficie, durante el periodo gótico, se practicaba en cuatro técnicas
principales:
■ Frescos. La pintura mural o frescos siguieron usándose como el
principal medio para la narración pictórica en las paredes de las
iglesias en el Sur de Europa, como una continuación de las tradiciones
cristiana y románica anteriores.
■ Vidrieras. En el norte de Europa, las vidrieras fueron el arte
preferido hasta el siglo XV.
■ Pintura sobre tabla. Comenzaron en Italia en el siglo XIII y se
extendieron por toda Europa, de manera que para el siglo XV se había
convertido en la forma predominante, suplantando incluso a las
vidrieras.
■ Miniaturas. Los manuscritos iluminados representaron la más
completa documentación de la pintura gótica, documentando la
existencia de una serie de estilos en lugares donde no han sobrevivido
otras obras monumentales.
La pintura al óleo sobre lienzo no se hizo popular hasta los siglos XV y
XVI y fue el punto de partida del arte renacentista.
RENACIMIENTO
El Renacimiento es el movimiento cultural y artístico iniciado en
Italia en el siglo XV que dirige sus ojos al clasicismo romano y al
hombre como centro de las cosas, superada la tradición
teocéntrica medieval.
No es de extrañar que sea en Italia donde se produce tal
proceso pues el impresionante legado del viejo imperio romano
estuvo presente incluso en plena época medieval y el mundo
italiano nunca se llegó a desapegar del todo, como demuestra,
incluso, su arte románico peculiar.
El trasvase de la cultura y arte del Renacimiento al resto de
Europa fue lento y desigual y para lo que centra nuestro interés,
el arte en España, podemos decir que sus primeras
manifestaciones comienzan en la penúltima década del siglo XV
y se finaliza en los primeros años del siglo XVII.
ARQUITECTURA
El romanticismo es un movimiento intelectual que tuvo lugar en el siglo XIX y estuvo
mayormente definido por el arte, la música, la poesía, la literatura e, incluso, la política.
El romanticismo enfatizaba las emociones, la imaginación y, originalmente, en
marcado contraste con la ciencia, la razón y el orden que definían a la Ilustración que
siguió a la Revolución Francesa. El romanticismo fue definido en parte por la
naturaleza y el poder y la incertidumbre que muchos artistas sintieron.
La respuesta del romanticismo a la Revolución Francesa es
importante porque poseía un contraste marcado y con un propósito
hacia las actitudes que definieron la Ilustración. La Ilustración se
enfocó más en la razón y los pensamientos como la voz de la
autoridad y utilizó la ciencia y la lógica para explicar la naturaleza. El
romanticismo, por otro lado, se enfocó más en los individuos como lo
opuesto al estado y la emoción sobre la razón. El arte visual y la
literatura que surgieron durante el romanticismo elevaron la
naturaleza a un grado de entidad desconocida y salvaje, en lugar de
algo que es fácilmente explicado por la razón.
GRACIAS