TUMBA DE PAKAL
• Sarcófago descubierto el 15 de junio de 1952
por el arqueólogo mexicano Alberto Ruz
Lhuiller en el interior del Templo de las
Inscripciones de Palenque, en el Estado de
Chiapas (México).
• El mausoleo donde se encuentra el sarcófago
real tiene unos 4 metros de ancho por 8 de
largo y 6 de altura. El sarcófago alcanza las 20
toneladas de peso con 3 metros de largo por 2
de ancho sobre el que reposa la lápida, está
unido mediante unos contrafuertes a los
muros de la cripta.
• Dado que el sarcófago y la lápida son
monolíticos y mucho mayores que la puerta
de acceso a la cámara funeraria, se cree que
primero se construyó la tumba, para
seguidamente realizar la pirámide y el templo.
• Hemos situado la lápida en
posición vertical y la
dividimos en tres partes
para poder comprender su
significado según nos
cuentan los expertos:
• A: "El Nivel de los Cielos o Mundo de Arriba"
• Es la parte superior de la lápida y se aprecia una
criatura mitad serpiente y mitad pájaro sobre
una cruz central. Esto representa el intermedio
entre los cielos y la Tierra. Debajo de ella
existen dos representaciones del Dios del Sol.
• B: "El Mundo de los vivos"
• En la parte central hay un árbol sagrado con
una serpiente de dos cabezas, de cuyas bocas
salen el Dios Llamarada y el Dios Bufón. El Rey
Pakal aparece sentado en su descenso hacia el
inframundo.
• C: "El Inframundo o Mundo de los Muertos"
• Sobre lo que se sienta el Rey Pakal es nada más y
nada menos que el Monstruo de la Tierra, con su
sombrero presidido por cuatro pétalos. La nariz
del monstruo es la de un mono araña, que junto
al signo Kin de su cabeza componen una clara
referencia al Dios del Sol (o al menos eso es lo
que dicen). Todo ello encaja en las fauces de dos
serpientes descarnadas que sostienen la figura
del Rey Pakal y la del Monstruo de la Tierra en su
descenso al Mundo de los Muertos.
• La lápida del sarcófago, un gran monolito con
unas dimensiones de 3,79 metros de largo por
2,20 metros de ancho y 25 centímetros de
espesor, unas 5 toneladas aproximadamente, nos
representa siempre según la versión de los
autodenomidados expertos en la materia, el
descenso del rey en su recorrido por el
inframundo, y la creencia maya de la existencia
de los tres mundos: los cielos o el mundo de
arriba, el mundo de los vivos en el nivel medio, y
el mundo de los muertos o inframundo.
• Sobre su superficie diferentes arqueólogos
han creído ver representaciones del Monstruo
de la Tierra, un árbol sagrado maya y hasta los
cabellos estilizados del dios de la lluvia. Como
podemos ver, nada absolutamente
relacionado con la más que descabellada idea
de un "astronauta".
• Pero en el año 1966 los investigadores Guy
Tarade y André Millou realizaron un artículo
para la revista turinesa Clypeus en el que
dieron la voz de alarma. Ellos no veían
monstruos, ni árboles, y ni el más mínimo pelo
del cabello del dios de la lluvia por muy
estilizado que estuviera.
• Tan sólo veían a un hombre manejando lo que
parecía ser algún tipo de maquinaria
moderna, inclinándose preferentemente por
el diseño de un avión, cohete o nave espacial.