AULAS INCLUSIVAS
NEE E INCLUSIÓN
PROFESORA: María cecilia vildoso c.
• Las aulas inclusivas asumen una filosofía bajo la cual todos y todas pueden
aprender y son miembros del aula con iguales derechos. En un aula inclusiva las
diferencias se valoran como una buena oportunidad para la mejora y el
enriquecimiento de los procesos de enseñanza y aprendizaje.
• Los maestros y maestras que se preocupan de acoger e incluir a todos los niños
y niñas tienden a enfatizar la atmósfera social en el aula, sirviendo como
ejemplo y enseñando a respetar y valorar las diferencias.
• Los niños/as que aprenden junto a niños/as que no ven, no escuchan, que
requieren sillas de ruedas, o que tienen otras necesidades especiales, aprenden
rápidamente que en el aula pueden participar de actividades diferentes y
recibir distintos tipos de ayudas o apoyos para enfrentar las situaciones de
aprendizaje.
• La calidad de los aprendizajes de los niños y niñas está influenciada en gran
parte por la calidad de los procesos educativos del aula y por la capacidad del
docente para analizar y reflexionar sobre su práctica y tomar decisiones que
promuevan el aprendizaje y la participación de todos sus alumnos y alumnas.
• Planificar bien las situaciones de aprendizaje, en particular las
estrategias a implementar, son una de las acciones fundamentales
para una enseñanza exitosa. Según Ainscow (2001) la planificación es
más eficaz y operativa cuando:
• Los planes de clase son variados.
• La organización del aula se adapta en respuesta a la información que
proporcionan los estudiantes durante las clases.
• Las estrategias se planean para permitir a los alumnos/as que
encuentren el sentido de las actividades de aula.
• Las tareas para la casa se planean con el fin de reforzar y ampliar el
aprendizaje.
• La programación del aula es el instrumento en el que se refleja por escrito la
planificación que orienta los procesos de enseñanza y aprendizaje que tienen
lugar en ella. Esta planificación ha de conseguir el difícil equilibrio entre dar
respuesta al grupo como tal y a cada alumno/a dentro del mismo, por lo que
tiene que ser un diseño abierto y flexible.
• Para lograr este propósito, los docentes tienen que tomarse tiempo para
conocer bien a sus alumnos y alumnas; sus niveles de aprendizaje y de
competencia curricular; sus intereses y motivaciones; cómo aprenden mejor;
sus NEE entre otros aspectos. Este conocimiento permitirá establecer
diferentes niveles en la programación y actividades de aprendizaje y ajustar la
ayuda pedagógica al proceso educativo de cada estudiante.
• En las aulas inclusivas, se proporciona apoyo a todos los niños y niñas para
que participen y aprendan. Sin embargo, esto no será posible con un currículo
de aula predefinido y estandarizado que no tenga en cuenta la diversidad de
las características y necesidades de todos los alumnos/as, sino que por el
contrario.
• La interdisciplinariedad es otra característica que ha de tener una
propuesta curricular para atender la diversidad. Es decir más que una
propuesta fragmentada hay que hacer una propuesta curricular
holística que permita relacionar los diferentes contenidos y ponga
énfasis tanto en la construcción de conceptos como de contenidos
procedimentales y actitudinales. Esta posibilidad de enseñar desde la
globalidad y no desde las partes beneficia a todos los alumnos/as,
especialmente a aquellos que presentan dificultades, ya que el
alumno/a tiene una gama más amplia de posibilidades de vincularse
con los contenidos a partir de un espectro mayor y no restringido
como ha ocurrido en la enseñanza tradicional.
• El punto de partida es tratar de responder a las necesidades
individuales desde una metodología común y no tanto buscar métodos
y técnicas de trabajo diferentes para los niños y niñas con mayores
dificultades, sólo cuándo esto no sea posible habrá de elaborarse una
propuesta individual.
Estrategias para dar respuestas educativas de
calidad en el aula
• Dar respuesta a la diversidad significa romper con el esquema
tradicional en el que todos los niños/as hacen las mismas tareas, de la
misma forma y con los mismos materiales. La cuestión central es
como organizar las situaciones de enseñanza de forma que sea
posible personalizar las experiencias de aprendizaje comunes, es
decir, como lograr el mayor grado posible de interacción y
participación de todos los alumnos, sin perder de vista las
necesidades concretas de cada uno. (Blanco, R. 1999).
• La forma en que se organiza la
enseñanza es determinante para
lograr que todos los alumnos/as
construyan aprendizajes significativos
y participen el máximo posible en las
actividades del aula.
• No existen recetas respecto al
método ideal para lograr este
propósito pero sí algunos ingredientes
que es preciso considerar:
• Motivar a los niños y niñas para lograr una
predisposición favorable para aprender.
• Ayudar a los niños y niñas a atribuir un
significado personal al aprendizaje.
• Explorar las ideas previas antes de iniciar un
nuevo aprendizaje.
• Variedad de estrategias y posibilidad de
elección, no existe el único método o
estrategia ideal para todos, porque cada niño/a
tiene estilos de aprendizaje, competencias e
intereses distintos; una estrategia que puede
ser muy efectiva para un niño/a puede no
resultar con otro.
• Conviene recordar que los niños con NEE no
aprenden de forma muy diferente aunque
requieran, en muchos casos, más ayudas y/o
ayudas distintas al resto de los estudiantes.
• Utilizar estrategias de aprendizaje
cooperativo.
• La utilización de este tipo de técnicas
facilitan el trabajo autónomo de los
niños/as y el docente puede dedicar más
atención a aquellos que más lo necesitan.
• Dar oportunidades para que practiquen y
apliquen de forma autónoma lo
aprendido.
• Preparar y organizar adecuadamente los
materiales y recursos de aprendizaje.
• Observar constantemente el proceso de
aprendizaje de los niños y niñas para ajustar la
enseñanza.
• Organizar el horario del aula teniendo en cuenta
las necesidades de apoyo que puedan precisar
determinados alumnos/as.
• Clima del aula
• El clima emocional del aula tiene una gran
influencia no sólo en el bienestar de los niños/as,
sino también en los logros de aprendizaje. En un
estudio realizado por la UNESCO sobre los
factores asociados a los aprendizajes, se mostró
que la percepción que tiene los alumnos/as en
cuanto al tipo de clima emocional existente en el
aula es la variable que, por sí sola, tiene una
mayor incidencia en los resultados de aprendizaje
que el conjunto de otras variables del aula.
Lo anteriormente señalado justifica la necesidad de
prestar especial atención a la creación de un clima
emocional favorable para el aprendizaje y la
participación en las aulas. Algunos aspectos a
considerar pueden ser los siguientes:
• Reconocer a cada niño como una persona única y darles un
afecto incondicional.
• Las relaciones entre maestros y alumnos son determinantes para
el proceso de enseñanza y aprendizaje, por este motivo es
esencial establecer relaciones auténticas y tener una actitud de
apertura, para ello es necesario:
• Demostrar una consideración positiva hacia todos los
alumnos/as. Darse tiempo para escuchar a los niños/as tanto en
grupo como individualmente. Procurar que ningún niño/a sea
invisible, dirigirse a cada uno/a en particular en las diferentes
actividades. Desarrollar relaciones en la clase de manera que
demuestren coherencia y creen confianza.
• Comprender y mostrar que la
comunicación con los alumnos/as
supone tanto escuchar como
hablar.
• Hacer del aula un espacio donde
los niños y niñas puedan
experimentar sin temor
conductas que suponen elegir y
asumir riesgos y una
responsabilidad personal.
• Definir límites y pautas de
conducta de los niños y niñas en
la sala de clases, fijadas por el
docente y la escuela.
Consensuar reglas y rutinas del aula
• Dentro de las reglas de una aula inclusiva los derechos de cada miembro
son intencionalmente comunicados.
• Es conveniente acordar entre todos y todas cuáles serán los procedimientos
habituales de trabajo y de relación con los otros. Más allá de la edad se
sugiere consensuarlos ya que su comprensión podrá quedar plasmada a
través de diversas producciones: dibujos, collages, textos, etc., tanto
individuales como colectivas las cuales quedarán expuestas en las paredes
del salón para recordarlas, durante el año, toda vez que sea necesario.
• Cuando las reglas y los acuerdos son consensuados se tornan naturales y
cotidianos.
• Todo lo señalado implica organizar las tareas a través de
“buenas rutinas”, caracterizadas estas como aquellas
formas de trabajo que, de manera útil, contribuyen a
mejorar los aprendizajes y la enseñanza.
• Entrar al aula y comprobar que todo está dispuesto, que
cada uno sabe lo que tiene que hacer y cuándo, que el
lugar permita el desplazamiento de maestros y alumnos
es garantizar una de las condiciones básicas para crear
un buen clima para la tarea.
Respecto al maestro/a también es beneficioso que considere aquellas tareas que se
hacen habitualmente en la escuela y en el aula, las cuales no siempre son consideradas
desde su real alcance e impacto y que no por ello no son menores, tales como:
• Saludar a los niños y niñas en el
momento de la llegada a la escuela y
al aula, incentivando tal cortesía entre
todos.
• Planificar la enseñanza para todos y
todas, sin olvidar la singularidad de los
aprendizajes.
• Partir de lo que los niños y niñas saben y conocen.
• Promover el trabajo grupal, interactivo y colaborativo..
• Dialogar y responder más que preguntar.
• Respetar sus tiempos, favorecer su autonomía, no hacer las cosas
por ellos o ellas.
• Observar a los niños y niñas en distintas situaciones de aprendizaje.
• Hacer una síntesis al finalizar cada clase.
• Las “buenas rutinas” facilitan las relaciones
interpersonales y permiten abordar los aprendizajes de
manera más significativa y constructiva, sólo en la práctica
se adquieren y se consolidan, son estas acciones, entre
otras que permiten crear un clima de respeto,
reconocimiento y comprensión de las necesidades
recíprocas.