Elena Garro
1916-20/1998
Biografía
Elena Garro nació en Puebla de los Ángeles el 12 de diciembre
de 1916.2 Pasó su infancia en la Ciudad de México.
Durante la Guerra Cristera, su familia se trasladó a Iguala, en el
estado de Guerrero. Siendo joven viajó a la Ciudad de México
para estudiar literatura, coreografía y teatro en la Universidad
Nacional Autónoma de México (UNAM).
Allí conoció a Octavio Paz, con quien se casó en 1937. Elena lo
acompañó a España ese mismo año y regresó en 1938. Fruto de
ese viaje fue el libro testimonial Memorias de España 1937.
A raíz de la masacre de Tlatelolco, en 1968, la prensa
manipuló sus declaraciones en las que ella supuestamente
declaraba contra varios intelectuales mexicanos a los que
responsabilizó de instigar a los estudiantes para luego
abandonarlos a su suerte.
Estas acusaciones le ocasionaron el rechazo de la
comunidad intelectual mexicana de ese tiempo, lo que la
llevó al exilio primero en Estados Unidos y España, luego
en Francia durante veinte años.
Al regresar a México vivió en
Cuernavaca en donde murió a
consecuencia de cáncer de pulmón
en 1998.
Elena Garro (1916/20-1998) fue
dramaturga y novelista; también cultivó la
poesía, inédita en gran parte, y el
periodismo, recientemente publicado en el
tercer tomo de su biografía. Además,
incursionó en otras disciplinas artísticas
como la danza, la actuación y la
coreografía.
Su obra es fundamental para las letras mexicanas e
hispanoamericanas:
su narrativa introdujo nuevas maneras de concebir el tiempo
dentro del relato;
sus piezas teatrales renovaron la dramaturgia;
sus cuentos, tan fantásticos como verosímiles, introdujeron en la
literatura la cosmovisión de los pueblos de provincia, del
imaginario campesino e indígena en una época en la que estos
grupos habían pasado a segundo término;
sus personajes son diseñados de tal modo que desde
el nombre asoman sus gestos más profundos;
su lenguaje poético recrea la atmósfera del campo y la
ciudad al tiempo que cuestiona los resultados de la
revolución, trae de vuelta el trauma de la conquista o
señala las desigualdades sociales.
La envergadura de su labor literaria
es tal que algunos escritores
afirman que, después de sor Juana
Inés de la Cruz, es la mejor
escritora de México.
Recientemente el Fondo de Cultura Económica publicó parte
de su obra en tres tomos. Algunos de sus títulos más
conocidos y estudiados son:
Los recuerdos del porvenir (1963), novela ganadora del
Premio Xavier Villaurrutia;
Un hogar sólido (1958),
Andarse por las ramas (1958),
Los pilares de doña Blanca (1958), piezas dramáticas
montadas por el grupo Poesía en Voz Alta;
y La semana de colores (1964), reunión de
cuentos al que pertenece “La culpa es de los
tlaxcaltecas”, que se convirtió rápidamente en uno
de los clásicos dentro de la cuentística mexicana.
Sin embargo, su obra es más extensa y con el paso
de los años cobra importancia dentro de los
estudios literarios mexicanos y extranjeros.
Garro fue una mujer controvertida, contradictoria, en ocasiones
frívola, pero ante todo, una genial escritora.
Desafortunadamente, sus circunstancias personales, las
desavenencias en el ámbito cultural y literario mexicanos, su
autoexilio, las carencias económicas casi al final de su vida, sus
propios actos y declaraciones le impidieron consagrarse de lleno
con su compromiso literario.
Los recuerdos del porvenir
1963
Los recuerdos del porvenir (1963), galardonada
con el Premio Xavier Villaurrutia el mismo año de su
publicación, es la novela más reconocida de la
también dramaturga mexicana Elena Garro (1916-
1998). En 1968 fue llevada al cine por Arturo
Ripstein.
A la voz de Ixtepec, narrador omnisciente y omnipresente,
se suman las de los habitantes del pueblo para contar su
desencanto con el orden impuesto después de la
Revolución mexicana y su desgracia por la Guerra Cristera.
Las historias del general Francisco Rosas, de las familias
pudientes del pueblo, de Isabel, Juan y Nicolás Moncada, de
la beata Dorotea, del forastero Felipe Hurtado, de la
enigmática Julia o de Juan Cariño dan cuenta del destino
trágico de un pueblo que ha renunciado a la ilusión.
La obra, considerada por muchos dentro de la
corriente del realismo mágico, sustenta la fuerza de
la narración en recursos poéticos, que lejos de
confundir potencian la trama.
La historia del pueblo, la vida anodina y nostálgica
de los pobladores después de la guerra, cambia
cuando Felipe Hurtado, un forastero, llega para
llevarse consigo a Julia, la querida del general Rosas.
Esta huida se resuelve por medio de un artilugio tan
fantástico como verosímil, sostenido por el andamiaje de
la poesía.
De igual modo, cuando narra la desgracia de los
habitantes, que no encuentran cómo salir de su
circunstancia y el telón de fondo es la Guerra Cristera, él
único oasis en ese desierto son las palabras.
Así, la novela nos muestra un complejo entramado de
planos narrativos entretejidos por la voz pétrea y
sombría de Ixtepec.
https://www.youtube.com/watch?v=gipZ6_Dmfus
https://www.youtube.com/watch?v=mxpsIVwo4Ng
https://www.youtube.com/watch?v=fThShODRqU0
Un hogar sólido
1957
Un hogar sólido (1957) forma parte de las primeras piezas
teatrales escritas por la narradora, periodista y dramaturga
Elena Garro. En esta pieza, así como en casi toda su obra, el
tiempo y el espacio se anulan, hay saltos de la lógica al
absurdo, de la vigilia al sueño. La cripta familiar es el
escenario donde una serie de personajes esperan la llegada
de su último miembro, Lilia, para juntos aguardar el juicio
final. Irónicamente cada uno de los personajes encuentra su
hogar sólo en la muerte: un espacio pequeño sin ventanas ni
puertas.
Con un lenguaje poético, Un hogar sólido se aleja de todo
costumbrismo para formular una imaginativa concepción sobre
una vida después de la muerte. Publicada por la Universidad
Veracruzana en 1958, se incluye dentro del volumen Un hogar
sólido y seis piezas en un acto, primer libro de la autora. Un
año antes, había sido puesta en escena por el colectivo Poesía en
Voz Alta, recibida con entusiasmo y elegida por la Agrupación de
Críticos de Teatro como mejor obra mexicana de 1957. Es el
único texto de autor mexicano que forma parte de la segunda
edición de la Antología de la literatura fantástica (1965),
coordinada por Jorge Luis Borges, Silvina Ocampo y Adolfo Bioy
Casares.
La semana de colores (cuentos)
1964
La semana de colores (1964) de Elena Garro
(1916/20-1998), es una colección de trece
cuentos que se asocian con la corriente del
realismo mágico. Escritos después de la
publicación de Los recuerdos del porvenir, la
autora continúa explorando escenarios
mexicanos en su narrativa. Sus historias suceden
en diversos lugares, en mundos rurales y urbanos
por igual.
Temas como la injusticia social, la pobreza y la corrupción se
mezclan con situaciones y paisajes llenos de magia. Pero a la
escritora nunca le gustó esa clasificación. Para ella, esa “magia”
era parte de la cotidianeidad de su pasado y su contacto con
el mundo indígena. Algunos aspectos de la infancia de la autora
se ven reflejados en la forma sutil con que lo real se
transforma en fantástico, como si el mundo se viera a través
de los ojos de una niña. Mediante juegos temporales e
intertextuales, y una prosa ligera, a veces poética, Elena Garro
presenta su visión de México en momentos históricos como la
conquista o su propia época, su forma particular de hablar del
amor y la miseria por igual, su intento constante de
desentrañar la condición humana.
La semana de colores fue editada por la
Universidad Veracruzana en 1964, y contiene “La
culpa es de los tlaxcaltecas”, el cuento más
reconocido de Garro, considerado uno de los
pilares de la cuentística mexicana del siglo xx.
Contexto histórico
Gobierno de Plutarco Elías Calles
(1924-1928).
Guerra Cristera
(1926-1929)
La Guerra Cristera (1926-1929) fue un movimiento armado que
surgió durante la presidencia de Plutarco Elías Calles (1924-
1928). A raíz de conflictos surgidos entre las autoridades
eclesiásticas y el gobierno de Calles se implementaron medidas
anticlericales por parte del gobierno, entre ellas el cierre de
escuelas y la expulsión de sacerdotes extranjeros del país. El
conflicto escaló hasta decretarse la suspensión de cultos, lo cual
condujo a la rebelión armada bajo la dirección de la Liga
Nacional de Defensa de la Libertad Religiosa. La Guerra
Cristera se concentró principalmente en Jalisco, Guanajuato,
Colima y Michoacán. En 1929 la rebelión llegó a su fin con un
pacto entre el Gobierno y el arzobispo de Morelia, gracias al
cual las iglesias se reabrieron formalmente al culto.
Elena Garro llegó con su familia a Iguala, Guerrero
en 1926, cuando había comenzado la rebelión de
índole religiosa, que aparece en su narrativa. En Los
recuerdos del porvenir (1963) este conflicto
constituye el marco histórico en que suceden los
hechos de la narración; de igual modo podemos
encontrar alusiones de la cristiada en algunos
cuentos de La semana de colores (1964).
La política del presidente Calles fue populista,
impulsó la reconstrucción del país e intentó la
reconciliación de clases. Durante su gobierno
se fundó el Banco de México y el Banco de
Crédito Agrícola, se construyó la carretera
México-Puebla y se inauguran varias escuelas.
Resurge la rebelión Yaqui y en 1926 comienza la
Guerra Cristera.
Guerra Civil Española
(1936-1939)
Congreso Internacional Antifascista (1937)
La Guerra Civil Española fue un conflicto social, político y
bélico —que más tarde repercutiría también en una crisis
económica— que se desencadenó en España tras el fracaso
parcial del golpe de Estado del 17 y 18 de julio de 1936
llevado a cabo por una parte del ejército contra el gobierno
de la Segunda República Española. Tras el bloqueo del
Estrecho y el posterior puente aéreo que, gracias a la rápida
colaboración de Alemania e Italia, trasladó las tropas
rebeldes a la península en las últimas semanas de julio,3 4
comenzó una guerra civil que concluiría el 1 de abril de
1939 con el último parte de guerra firmado por Francisco
Franco, declarando su victoria y estableciendo una dictadura
que duraría hasta su muerte en 1975.
Realizado en Valencia, en el marco de la Guerra Civil
española. Asistieron entre otros, Pablo Neruda, Carlos
Pellicer, Silvestre Revueltas, Juan de la Cabada. En el
Congreso Garro conoció a poetas como Luis Cernuda,
Miguel Hernández, Antonio Machado y viajó para
acompañar a Paz, con quien recientemente se había
casado. Sus impresiones sobre tal experiencia quedaron
registradas en Memorias de España 1937 (1992).
Gobierno de Adolfo López Mateos
(1958-1964)
Conflictos Campesinos
(1954-1959)
Rubén Jaramillo
(1900-1962)
Durante el sexenio de López Mateos, Jaime Torres Bodet
fue nombrado secretario de Educación Pública. En este
periodo se inauguraron el Museo Nacional de Antropología;
el Museo del Virreinato; el Museo de la Ciudad de México, el
Museo de Arte Moderno y el Museo de Ciencias Naturales.
En 1959 se creó la Comisión Nacional de Libros de Texto
Gratuitos, encargada de publicar los libros para los alumnos
de educación primaria en México.
Garro participa en favor de los campesinos de
Ahuatepec de Morelos, en el conflicto por el
reparto de tierras.
Entre 1964 y 1968 también dedica parte de su
tiempo a apoyar las actividades de los
campesinos.
Rubén Jaramillo (1900-1962), originario de Morelos, fue un
guerrillero y líder campesino que participó en la Revolución
mexicana, al lado de Emiliano Zapata. En 1942, a raíz de una
huelga en el pueblo de Zacatepec, Morelos, que fue
reprimida por la policía, decide levantarse en armas junto
con otros campesinos, con el Plan de Cerro Prieto. En
1945, Manuel Ávila Camacho, entonces presidente, le
concede una amnistía. Jaramillo opta por la lucha vía
electoral y funda el Partido Agrario Obrero Morelense
(PAOM); en dos ocasiones se postula como candidato al
gobierno de su estado, y en ambas el PRI se impone.
Ante esta situación los jaramillistas retoman las armas y
practican durante seis años una guerrilla clandestina, sobre
todo en la zona de Morelos. Adolfo López Mateos en 1958
le ofrece otra amnistía y Jaramillo la aprovecha para
solicitar, juntos con otros 6 mil campesinos, colonizar los
terrenos de Michapa y Guarín. Las autoridades entorpecen
este proceso y reprimen de varias formas a los
campesinos. El 23 de mayo de 1962 un destacamento
militar entró a la casa de Rubén Jaramillo secuestró y
asesinó a su esposa Epifanía Zúñiga y a sus hijos Enrique
Filemón y Ricardo, para luego tirarlos en Xochicalco. No se
han consignado a los responsables.
Elena Garro, quien había ayudado a los
campesinos de la zona de Morelos, ya fuera
con la escritura de un artículo o encabezando
gestiones ante las autoridades, también
conoció a Rubén Jaramillo y lo consideraba su
amigo. Cuando se enteró del asesinato se
encontraba en París, pero el hecho la afectó
profundamente.
Gobierno de Gustavo Díaz Ordaz
(1964-1970)
Carlos Madrazo
(1915-1969)
Movimiento del ‘68
Durante la administración de Díaz Ordaz se firmó el Tratado de
Tlatelolco (1963) —un acuerdo entre varios países para no
emplear armas nucleares— y ocurrieron la matanza del 2 de
octubre (1968) y las Olimpiadas de 1968, así como la Copa
Mundial de Fútbol en 1970. Se llevo a cabo la construcción del
metro de la Ciudad de México. Su gobierno implementó el
sistema de desarrollo estabilizador. La falta de equidad, demanda
originada desde finales de la revolución por los sectores agrarios
y obreros, afectó a la clase media, sostén hasta ese momento del
sistema institucional, lo cual provocó distintas movilizaciones
estudiantiles y civiles: la más importante es la de 1968, por la
represión violenta a que fue sometida. El Partido Acción Nacional
(PAN) comenzó a crear su base electoral, se fundó la Liga
Leninista Espartaco y el Partido Comunista Mexicano volvió a
tener presencia política en el país.
Carlos Alberto Madrazo Becerra (1915-1969) fue un político
de origen tabasqueño. Participó en la política en su estado
natal de 1959 a 1964; al año siguiente fue presidente del
Partido Revolucionario Institucional (PRI), donde representaba
una corriente democrática al interior de la organización. Entre
otras cosas, propuso que los candidatos a la presidencia fueran
elegidos por vía democrática y no por la elección del
presidente en turno, hecho que provocó conflictos con
Gustavo Díaz Ordaz, que ocupaba el cargo del ejecutivo.
Madrazo renunció en 1965. Para 1968, trabajaba en la creación
de un nuevo partido, llamado Patria Nueva, desde donde
pensaba implementar reformas democráticas. En 1969 murió
en un accidente aéreo, calificado de asesinato político.
Desde 1965 Garro trabó relación con Carlos
Madrazo, a quien le hace varias entrevistas y al
parecer colabora con él en algunas de las
actividades políticas. En 1968, Sócrates Amado
Campus Lemus los señala como supuestos
dirigentes y auspiciadores del movimiento
estudiantil.
El movimiento, en principio estudiantil luego civil, de 1968 comenzó
en julio de ese mismo año; a raíz de un enfrentamiento entre
alumnos de la Vocacional 5 y de la preparatoria Isaac Ochoterena,
que los granaderos disolvieron con violencia. Los días posteriores el
grupo policíaco continúo reprimiendo manifestaciones estudiantiles,
hasta que el 29 de julio acordonaron los planteles del IPN y de la
UNAM. El rector de la Universidad, Javier Barros Sierra, condenó la
intervención policíaca, dado que violaba la autonomía universitaria, y
el 1° de agosto encabezó una marcha en apoyo a las demandas
estudiantiles. El 8 de agosto se crea el Consejo Nacional de Huelga,
cuyo pliego petitorio, entre otros puntos, demandaba la libertad de
los presos políticos, derogación de los artículos 145 y 145 bis del
código penal, disolución del cuerpo de granaderos y destitución de
los jefes policíacos. Tras varios intentos fallidos de iniciar un diálogo
público, el 13 y 23 de septiembre el ejército ocupó Ciudad
Universitaria y el Casco de Santo Tomás, respectivamente. Las
instalaciones de la UNAM fueron devueltas el 30 del mismo mes.
El 2 de octubre se realizó un mitin en la plaza de las tres
culturas, en donde la intervención del ejército, grupos
paramilitares, como el batallón Olimpia y un grupo de
francotiradores no identificado ocasionaron la muerte de
alrededor de 300 personas, todavía no identificadas, y la
detención de los miembros del CNH. Diez días después se
inauguraron los Juegos de la XIX Olimpiada, lo cual supuso
una tregua en las protestas por la masacre. En 2006 se creo la
Fiscalía Especial para investigar este y otros hechos del
pasado; sus trabajos culminaron en el "Informe Histórico
presentado a la Sociedad Mexicana", pero no se ha
esclarecido lo que sucedió ese día, ni se han deslindado las
responsabilidades respectivas.
Aunque en los inicios del movimiento Garro se mantuvo al
margen, en agosto asistió a una o varias de las reuniones
realizadas en el auditorio Che Guevara. Publica algunos artículos
donde critica a los estudiantes. El 5 de octubre es señalada por
Sócrates Amado Camps Lemus, en su declaración oficial, como
una de las dirigentes del movimiento, junto a Carlos Madrazo. El
día 7 de octubre ella da una conferencia de prensa, cuyo
resultado es que varios periódicos publican que Garro denunció
a 500 intelectuales y artistas como responsables del movimiento,
lo cual la pone en una situación difícil, pues es repudiada por las
autoridades y los intelectuales. Este hecho deriva en un
autoexilio voluntario que afectó su carrera y la recepción de su
obra en la cultura mexicana.
Gobierno de Luis Echeverría Álvarez
(1970-1976)
La administración de Echeverría marcó el final del llamado
“milagro mexicano”. Estos términos fueron aplicados a la
economía de nuestro país (creciente y en camino de su
independencia) durante los años cuarenta y su despunte en la
década posterior. En 1970, México dependía tanto
económicamente de las potencias extranjeras como antes de
1940. En 1973, se modificó la ley de inversión extranjera; de esta
forma, la burocracia estatal tendría más control sobre cómo y
cuánto cooperaría el capital privado en el país. La intención de
reforma era que la clase política mexicana tuviera más acceso a
estas inversiones. Así, con el aumento salarial a los sindicatos y
de las tasas impositivas a los grupos de ingresos altos, la
presidencia de Echeverría propició la fuga de capitales, un
crecimiento de la deuda externa y una devaluación del 40%.
A raíz del 2 de octubre de 1968, cuya solución puso en crisis la
idea de democracia, se suscitó el llamado “Halconazo”, el 10 de
junio de 1971; luego el país entró en un periodo de
desobediencia civil y guerrilla urbana —con la Liga 23 de
septiembre—. Los movimientos estudiantiles y asociaciones
opositoras —como el Partido de los pobres, luego la guerrilla
encabezada por Lucio Cabañas— fueron apaciguados a mitad de
la década; las decisiones de seguridad pública de Echeverría y su
gabinete desembocaron en lo que se llamó “la guerra sucia
mexicana”, que implicaba desapariciones forzadas, intervención
del ejército, ejecuciones y tortura. Estos hechos no han sido
esclarecidos.
Gobierno de José López Portillo y Pacheco
(1976-1982)
Asumió la presidencia el 1° de diciembre de
1976. Durante su mandato el peso sufrió varias
devaluaciones y la banca fue nacionalizada. Se
firmaron diversos acuerdos con empresas
internacionales. López Portillo reanudó las
relaciones con España, cuya nación invirtió en la
compra de petróleo y azufre.
Gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado
(1982-1988)
Asumió la presidencia en una época complicada
a nivel internacional, por el descenso del precio
de petróleo, y agudizada en México por el
incremento de la deuda externa. Al final de su
gobierno hubo una nueva devaluación del peso
mexicano, lo cual afectó gravemente la
economía interna.
Gobierno de Carlos Salinas de Gortari
(1988-1994)
Carlos Salinas de Gortari aplicó un sistema de recaudación de
impuestos, llamado por los especialistas “Terrorismo fiscal”, para
obtener mayores ingresos. Algunas empresas como RTP y Telmex
dejaron de ser operadas por el gobierno. Durante su sexenio se
renegoció la deuda externa y se redujo hasta en un 26%. El
programa más destacado de su mandato fue Solidaridad, que
buscaba otorgar algunos de los servicios básicos —agua, luz— a
las comunidades más pobres del país. Se firmó el Tratado de Libre
Comercio con Estados Unidos y Canadá, que entró en vigor en
1994. A inicios de ese mismo año surge el Ejército Zapatista de
Liberación Nacional (EZLN), movimiento armado-indígena en
Chiapas, que representó un cuestionamiento al discurso oficial y
una crítica de la comunidad internacional hacia el gobierno de
Salinas. Hacia el final de su mandato sobrevino una nueva
devaluación del peso, la más fuerte de los últimos años.
Rasgos temáticos
Mujeres
Los personajes femeninos y la búsqueda constante del espacio
femenino dentro de la identidad nacional son dos rasgos
trascendentales en la obra de Elena Garro. Inicialmente, las
protagonistas representan la realidad de las mujeres en un
entorno dominado por el pensamiento masculino, sin
embargo, en la mayoría de los casos las mujeres creadas por
Garro son capaces —por medio de la palabra poética o de la
imaginación, del ejercicio de su sexualidad— de cruzar los
límites impuestos; quizá el ejemplo más elocuente sea el de
Titina, protagonista de Andarse por las ramas, que cuando se
cansa de los regaños de Don Fernando dibuja con un gis rojo
una ventana y la abre para llegar a las ramas del árbol.
Garro también echó mano de mujeres históricas como la
Malinche, relacionada con Isabel Moncada, de Los recuerdos
del porvenir, o las mujeres en la Revolución mexicana que se
dedicaron a fundar Comités en apoyo a la lucha, como las que
aparecen en Felipe Ángeles.
Aunque Garro siempre desdeñó el término de feminista, lo
cierto es que para los años cincuenta, cuando ella escribe, era
muy poco común que las mujeres se dedicaran al quehacer
literario. En sus artículos periodísticos también hallamos textos
dedicados a las mujeres y al aborto, tema intocable en esa
época.
Provincia
Durante los años cincuenta aparecieron varias novelas donde la
ciudad, en cierto modo, es la protagonista. La región más
transparente (1958), de Carlos Fuentes es un ejemplo de ello.
A la par surgieron otros escritores que escribían no del México
moderno que se atisbaba en la ciudad, sino de los pueblos de la
provincia, los pueblos empobrecidos, las voces olvidadas de los
indígenas y campesinos, de donde abreva los giros coloquiales y
las leyendas. En ese sentido, la aportación de Garro al amplio
mundo de lo real maravilloso está más cerca de la de sus
contemporáneos Rulfo o Carpentier, que de la de los mundos
urbanos de Mario Vargas Llosa, Fuentes o Julio Cortázar.
Conquista
En el cuento “La culpa es de los tlaxcaltecas” la
protagonista realiza un trayecto que va del
tiempo de México en los años cincuenta —
donde está casada— al tiempo de la conquista,
donde la espera uno de los guerreros, su amante.
Mitos
El uso de los mitos como generadores de tramas es común
desde las tragedias griegas. En Los perros de Elena Garro se
han identificado dos mitos relacionados con la anécdota de
la obra, uno de origen grecolatino —el de Démeter y su hija
Perséfone— y otro prehispánico —el de Chicomecóatl y su
hija Xilonen—; ambos narran el rapto y la violación de la hija
virgen.
Colores
Garro utiliza en su obra los colores para ampliar el significado o
el sentido de los personajes. Este uso del color en la narrativa
genera atmósferas y tonalidades contundentes a partir del
cromatismo y la personificación.
En Los perros, a la niña Úrsula le corresponde el color rosa,
típico mexicano, asociado con la festividad de la muerte, la
fertilidad y la juventud; y el rojo carne indica la pérdida de su
inocencia, luego de la violación sufrida. El mismo color rosado se
ve en el vestido de Julia Andrade en la novela Los recuerdos del
porvenir (1963), como símbolo de juventud. La semana de
colores (1964) desde el título nos deja ver la importancia del
cromatismo en la obra de la autora.
Tiempo cíclico
El tiempo en la obra de Elena Garro no es una fuerza
inamovible sino un fenómeno que depende de quién lo
percibe, por ello es un ser en constante cambio. Éste es uno
de los factores fundamentales para generar esa atmósfera
que de inmediato se asoció con el realismo mágico. Sin
embargo, la percepción del tiempo como un eterno retorno
es propio de las culturas precolombinas, cuyo rastro quedó
en los pueblos de provincia donde la escritora vivió.
Rasgos biográficos
Es posible establecer vínculos entre la obra y la vida de
Elena Garro, a propósito de su novela Testimonios sobre
Mariana (1981), dice:
“Aunque es verdad que tomé rasgos de algunas personas
vivas y difuntas para crear un solo personaje, acuérdate de
Ortega y Gasset: 'lo que no es vivencia es academia'.
Recuerda también a Dostoievski y a Balzac: "'la novela es
vida'. Eso no quiere decir que lo que cuento en Mariana
sea una simple calca de mi vida al papel”.
Infancia
En varios cuentos, novelas o piezas dramáticas de Elena
Garro se encuentran personajes niños, o alusiones a la
infancia como el espacio donde la realidad es susceptible de
transformarse a partir de la mirada infantil. De manera más
directa se sugiere la presencia de la niñez mediante los juegos
o canciones infantiles que en no pocas ocasiones sirven para
articular la trama de lo contado.
En Los recuerdos del porvenir (1963), por ejemplo, los
protagonistas cuando niños jugaban a las estatuas de marfil;
juego en el que participan varios pequeños, uno de ellos es
elegido encantador y debe tocar, al tiempo que dice
“encantado”, a alguno de los otros niños que corren
escapando de él; cuando el encantador alcanza a uno, éste se
convierte en piedra. En la novela, durante la juventud de los
personajes este juego se revela como signo de sus vidas,
sobre todo de Isabel Moncada, cuyo cuerpo se petrifica.
Drama.
Estructura
Las unidades clásicas son tomadas de la Poética
de Aristóteles, donde prescribe a partir del
estudio de los dramas griegos el modo como
deben escribirse las obras de teatro.
La pieza dramática Felipe Ángeles está dividida
en tres actos y mantiene la unidad de tiempo,
espacio y acción, planteada desde Aristóteles.
El héroe trágico
En Felipe Ángeles (1967) sólo el protagonista del
drama es quien se configura como héroe trágico,
porque es consciente de que sus propias acciones
lo han llevado a la muerte: haber provocado
desgracia y muerte entre la población y los
soldados a su cargo. Así, Felipe Ángeles, del
mismo modo que el héroe trágico de Sófocles en
Edipo Rey, se condena voluntariamente al exilio.
Carácter
El nombre Vicente, según el diccionario de
Gutierre Tibón, significa “el vencedor”. Visto así,
este personaje de Garro murió peleando en el
movimiento armado y hace referencia, dentro de
la obra, a la espada de San Gabriel. Lo mismo
sucede con los personajes de Los perros: el
nombre, el desarrollo de su carácter y el destino
inevitable al que están ceñidos van de la mano.
Metateatralidad
Lo metateatral se define como teatro dentro del teatro.
Para Jesús González Maestro, “este recurso estético está
relacionado con una nueva concepción del ser humano y
una nueva modalidad de interpretar la existencia”. Se trata
de una técnica compositiva que permite un constante
juego entre la verdad y la ilusión.
En Felipe Ángeles (1967) encontramos este recurso, pues
el juicio del general villista se realiza dentro de un teatro,
lo cual también añade un rasgo irónico a la pieza.
Tragedia
Las piezas dramáticas de Elena Garro si bien son
contemporáneas en planteamiento, lenguaje y temáticas,
conservan además algunos rasgos de la tragedia griega
antigua; por ejemplo, algunas presentan la estructura —
unidad de tiempo, acción y espacio—, pero sobre todo la
idea de destino trágico que atrae sobre los personajes un
castigo inevitable que ellos mismos, en algún momento, se
provocaron.
Narrativa.
Lenguaje poético.
Uno de los rasgos más señalados por la crítica
en la prosa y en la dramaturgia de Garro es el
constante empleo de un lenguaje poético, que le
permite introducir lo extraordinario y lo
maravilloso dentro de la cotidianidad. De este
modo, Garro genera una poética propia a partir
de la sonoridad del lenguaje, los giros
lingüísticos y los idiolectos populares.
Alteración del tiempo narrativo
En la obra de Elena Garro, la narración salta del tiempo histórico
al tiempo particular o cíclico. Esta alteración es más evidente en
los textos hechos a partir de un suceso histórico, como el caso
de Los recuerdos del porvenir, cuyo trasfondo es la Guerra
Cristera. Allí es posible ubicar los hechos narrados por Ixtepec
(espacio personificado que tiene como cualidad dirigir el
discurso) en un periodo que va de 1910 a 1927, pero la
alteración temporal de lo narrado opone constantemente el
“tiempo de la Historia”: los hechos oficiales y lo recordado al
“tiempo particular”: la cotidianidad, los dramas de los hombres, lo
olvidado. Otro ejemplo es el cuento de “La culpa es de los
tlaxcaltecas”, donde la protagonista va y viene del México de los
años cincuenta a la época de la conquista.
Diálogos
La experiencia dramática de Elena Garro le
permite introducir diálogos breves y precisos,
donde se delinea el carácter de los personajes y
se reelabora el habla popular de provincia o los
idiolectos urbanos.
Personajes
Con base en giros lingüísticos que se asocian con
el habla de los campesinos e indígenas, situados en
sus pueblos o desplazados en la urbe y la clase
media de la ciudad, y haciendo uso de su técnica
poética, Elena Garro ubica a sus personajes en un
mundo en que las contradicciones sociales y
humanas no necesitan describirse explícitamente,
pues están presentes desde el habla.
Prosopopeya
La prosopopeya o personificación es una figura retórica que
consiste en dotar de cualidades humanas a seres
inanimados o irracionales.
Un ejemplo es la personificación del pueblo de Ixtepec, que
se convierte en el narrador de Los recuerdos del porvenir
(1963). “Aquí estoy, sentado sobre esta piedra aparente. [...]
Yo supe de otros tiempos: fui fundado, sitiado, conquistado
y engalanado para recibir ejércitos”.
Sinestesia
La sinestesia es una figura del lenguaje que consiste en
enlazar dos imágenes percibidas por dos sentidos
diferentes.
Cada día que guarda Don Flor en “La semana de colores”
tiene una tonalidad distinta, que está intrínsecamente ligada
a su naturaleza. “Los viernes morados y silenciosos llenaban
la casa de grietas” y “la semana junta era como el arco iris y
salía sin que lloviera”. Así, la autora genera en sus cuentos
realidades distintas y mundos que cuyos colores indican
cómo el tiempo no transcurre igual.
Estéticas
Realismo mágico
El término realismo mágico fue usado por primera vez en 1923 por
el crítico de arte Franz Roh, para describir las obras del pintor
alemán Karl Haider. En 1927 Roh publica el extracto de su estudio
sobre el post-expresionismo bajo el título de "Realismo mágico",
en la Revista de Occidente editada por Ortega y Gasset. En ese
momento entra en círculos literarios de habla hispana.
Su auge en Hispanoamérica estalla en los años sesenta y setenta
con escritores como Alejo Carpentier y Gabriel García Márquez. El
primero describe en su prólogo a El reino de este mundo un tipo
de escritura que denomina lo real maravilloso, y plantea que la
historia de América puede escribirse desde lo real y maravilloso.
El realismo mágico se piensa como una respuesta
estética a los movimientos literarios europeos de ese
momento. Propuesta de un continente que inscribe con
un nuevo trato al género fantástico, en el cual se funden
realidad narrativa y elementos fantásticos, y se conjunta
lo irreal o extraño como algo cotidiano y común. Esta
estética despliega tradiciones —en su mayor parte
prehispánicas—, territorios, identidades y creencias.
Formalmente hablando, podríamos hablar de realismo mágico
cuando los personajes de la diégesis narrativa perciben un
acontecimiento fantástico o extraño como algo cotidiano.
La crítica ha asociado la prosa y el teatro de Elena Garro con
esta corriente por el uso del lenguaje, la presencia del mundo y
los personajes indígenas, y los hechos mágicos que irrumpen en
las narraciones —como la huida fantástica de Julia Andrade y
Felipe Hurtado en Los recuerdos del porvenir—. Por su parte,
el también dramaturgo Víctor Hugo Rascón Banda afirma que
"Elena Garro rompió con el teatro costumbrista y creó un teatro
moderno que se adelantó a su tiempo. Innovadora, inauguró un
estilo, el realismo mágico en el teatro, un tono y unas metáforas
que ningún otro dramaturgo ha logrado”.
Algunos críticos y estudiosos de su obra la
consideran como precursora del realismo
mágico, ya que Los recuerdos del porvenir
(1963) fue publicada años antes que Cien
años de soledad (1967), del colombiano
Gabriel García Márquez, considerada como la
novela inaugural de esta corriente.
Surrealismo
El surrealismo es el movimiento artístico nacido en Francia
después de la Primera Guerra Mundial. André Bréton, en el
manifiesto de 1924, lo define como “Automatismo psíquico puro
por cuyo medio se intenta expresar tanto verbalmente como
por escrito o de cualquier otro modo el funcionamiento real del
pensamiento. Dictado por el pensamiento, con exclusión de todo
control ejercido por la razón y al margen de cualquier
preocupación estética o moral”. Algunos de los artistas que se
adhirieron al movimiento son Max Ernst, Miró, Luis Buñuel,
Magritte y Paul Éluard, entre otros. Al inicio de la Segunda
Guerra Mundial, el movimiento se dispersa, básicamente por la
persecución de muchos artistas, trasladando el sentido de
libertad a movimientos herederos en Estados Unidos.
Elena Garro, en sus primeras estancias en París, trabó
contacto con algunos de los representantes más
conocidos del surrealismo como André Bretón, Francis
Picabia y Benjamin Péret. El elemento onírico, así como el
lenguaje poético, quizá sean los rasgos que acerquen la
obra de la dramaturga mexicana con el surrealismo.
Literatura fantástica
Para Lucía Melgar, “El concepto de lo fantástico en
Garro se relaciona estrechamente con una
percepción de la palabra como creadora de
mundo, como invocación, advocación, maldición o
presagio” que proviene en parte de la cosmovisión
indígena y del teatro de los Siglos de Oro.
Realismo
Cuando Garro se da a conocer, la dramaturgia mexicana
seguía bajo el canon del realismo, de acuerdo con las
enseñanzas de Rodolfo Usigli, Fernando Wagner y las
primeras escuelas teatrales que se inauguraron en su
generación. La técnica de Garro se apegaba a las normas
de este canon, pero lo transgredía con detalles fantásticos
y líricos que rompían definitivamente con ese realismo.
Realismo infantil
El crítico Mario Calderón propone el concepto de 'realismo
infantil' para referirse al peculiar estilo de Elena Garro. En la
mayor parte de su obra se plantea una expansión de los
límites del realismo y la introducción de lo extraordinario,
mediante la visión de niños, como en “Antes de la guerra de
Troya” o “El día que fuimos perros”, donde la mirada de las
niñas permite entrar en el juego fantástico de los colores.
Garro adjudicaba a esta visión el lado “fantástico” de sus
cuentos.
Novela cristera
Se llama así a la serie de novelas que tomaron como referencia o
como asunto principal este conflicto bélico.
Una parte de la obra de Carlos Martínez Assad llama la atención
por tratarse de uno de los pocos estudios sobre la novela cristera,
ello aunado al escaso interés sobre la guerra en sí, quizá “[...]
porque los vencidos son casualmente los menos estudiados [...]”.
Al hablar de El llano en llamas y Los recuerdos del porvenir,
difícilmente encasillables bajo el término de obras históricas,
apunta que “[...] estos textos forman parte del renacimiento
novelístico de una década rica y creativa en México, cuando era
imposible hacer revivir a los fantasmas del pasado; no es por ello
sorprendente que sean los muertos los que hablen”.
Apropiaciones
Imaginario indígena
Bajo la influencia de un mundo indígena en donde el
tiempo no se percibe de la misma forma que en el México
colonizado, el manejo temporal en los cuentos de Garro
es en sí otro de los elementos para considerarlos
fantásticos. La idea del desdoblamiento, de la permanencia
de un mismo ser en dos planos temporales distintos, o de
la circularidad del tiempo siempre está presente. Los
calendarios prehispánicos suponen la concepción de una
realidad cíclica, de un necesario volver al origen.
Rodolfo Usigli
(1905-1979)
Usigli, al no imitar las dramaturgias extranjeras para explorar
una composición dramática propia y alejándose poco a poco
de cualquier folclor y costumbrismo, se da a conocer gracias al
estreno en el INBA en 1950 de las obras Rosalba y los
Llaveros de Emilio Carballido y Los signos del zodiaco de
Sergio Magaña. Este año marca el inicio de una generación que
definió el rumbo del teatro en México y cuyas obras han sido
guía fundamental de la dramaturgia mexicana. A este grupo se
le suman las dramaturgas Elena Garro y Luisa Josefina
Hernández, esta última discípula de Usigli que perfeccionó con
su obra los conceptos de composición y estructura dramática.
Federico García Lorca
(1898-1936)
Poeta y dramaturgo español, perteneciente a la llamada
Generación del 27, que supuso una renovación para las letras
españolas. Durante la Guerra Civil española se adhirió a los
defensores de la República. Fue ejecutado en 1936. Entre sus
libros de poesía destacan Poema del cante jondo (1921),
Romancero gitano (1928), Poeta en Nueva York (1930); y de
teatro El maleficio de la mariposa (1921), Mariana Pineda
(1927), Bodas de sangre (1933), Yerma (1936) y La casa de
Bernarda Alba (1936).
Algunas de sus obras fueron representadas en el primer programa
de Poesía en Voz Alta, donde probablemente Elena Garro las vio;
para algunos de sus críticos ella abrevó del teatro lírico de Lorca.
Vicente Aleixandre
(1898-1984)
Poeta español, perteneciente a la Generación del
27. Su primer libro, Ámbito, fue publicado en 1928;
al que siguieron, por mencionar algunos, Espadas
como labios (1932), La destrucción o el amor
(1935), Poemas de la consumación (1968).
El lirismo de Elena Garro en su prosa y drama es
asociado con el de Aleixandre.
Carlos Pellicer
(1897-1977)
Poeta mexicano, vinculado con el grupo Contemporáneos. Fue parte de la delegación
de invitados mexicanos al Congreso Internacional de Antifascistas, realizado en
Valencia en el marco de la Guerra Civil. En el viaje de México a España convivió con
Elena Garro. Aunque Garro nunca mencionó que de él tomo alguna apropiación, Los
recuerdos del porvenir hace eco de un poema de Pellicer. Se trata de “Concierto
breve”, el cual está imbuido de melancolía por la partida de la ciudad belga, Brujas:
Y estoy en ti,
Casi como en mí dentro de pocos años.
¡Y pasa un minuto y ya siento
los recuerdos del porvenir!
(vv. “Brujas I”, 9-12)
El título, además, nos indica una tendencia al uso de la paradoja y del oxímoron, muy
vinculados con la fuerza imaginativa.