SISTEMA DIGESTIVO
FISIOLOGIA ANIMAL
IV SEMESTRE
4.1.2 DISPOSICION GENERAL
4.2 FISIOLOGIA DE LA DIGESTION
4.1.2 DISPOSICION GENERAL
Disposición general del tracto digestivo
El esófago, el estomago, el intestino delgado y el grueso, tienen una estructura microscópica común compuesta por 4 túnicas o
capas: la mucosa, la submucosa, la muscular externa y la serosa. Desde luego, las características de cada una de ellas
dependerán de las funciones específicas que lleva a cabo cada órgano.
La mucosa esta formada por tres capas: el epitelio, la lámina propia de tejido conjuntivo de sostén, y una capa de músculo liso
denominado muscularis mucosae.
La submucosa esta constituida por tejido conectivo laxo y elástico que da sostén a la mucosa y la une con la muscular externa.
En su interior existen numerosos vasos sanguíneos que forman plexos, sus pliegues son el sostén de los que a su ves se
observan en la superficie del tubo digestivo; también contiene células ganglionares que forman el plexo submucoso (de
Meissner) que corresponde al sistema nervioso autónomo.
La muscular externa de manera característica esta formada por dos capas de musculo liso. La interna, dispone sus fibras
circularmente, mientras que la externa las presenta longitudinalmente. La muscular externa es la responsable principal de los
movimientos peristálticos que permiten el transito de los alimentos a lo largo del tubo digestivo. La coordinación de las ondas
peristálticas es proporcionada por el plexo mientérico (de Auerbach) que forma parte del sistema parasimpático.
La cuarta túnica es la mas externa y corresponde a la serosa que es una cubierta de células planas en aquellas partes donde el
tubo digestivo esta libre y que constituye el peritoneo; en aquellos lugares donde el tubo se fija a estructuras vecinas, el tejido
conjuntivo se funde con éstas y forma una adventicia.
4.2 FISIOLOGIA DE LA DIGESTION
Solamente vamos a recordar los tipos de aparato digestivo y el funcionamiento del mismo que van a tener los animales
de nuestras explotaciones. Con ello podremos entender qué tipo de alimento será necesario aportar a cada uno y el
porqué de los mismos. Vamos a describir brevemente cada uno de los distintos tipos.
Animales monogástricos, como el cerdo, tienen un aparato digestivo similar al de los humanos, con un solo estómago.
Interesa que consuman alimentos de muy alto valor nutritivo pues son los que más van a aprovechar. Normalmente la
dieta de éstos son piensos concentrados a base de cereales y harina de soja. Las aves tienen un aparato digestivo
distinto, con un buche en el que almacenan y maceran el alimento y una molleja que lo tritura y fragmenta. También son
piensos compuestos de cereales y harinas de soja la base de la alimentación las mismas.
Las diferencias mayores aparecen en los rumiantes. Estos son capaces de utilizar una serie de alimentos bastos o
fibrosos que no pueden digerir otros animales. Para ello dispone de un aparato digestivo especializado en el que cabe
destacar el rumen o panza. Los alimentos fibrosos contienen gran proporción de una sustancia formada de hidratos de
carbono no solubles denominada celulosa. Esta celulosa es atacada y digerida en el rumen debido a la acción de los
microorganismos que existen dentro de la panza. Como resultado de esta digestión microbiana se producen unidades
nutritivas más sencillas que pueden ser asimiladas y utilizadas por el animal.
La alimentación de los rumiantes conviene que sea a base de pastos y forrajes complementados con alimentos
concentrados de mayor calidad, si no se hace de esta forma, van a aparecer trastornos digestivos y problemas de
bajas producciones. Algo parecido sucede con otros herbívoros como el conejo o el caballo, que sin ser rumiantes
necesitan una dieta a base de alimentos fibrosos. El aprovechamiento se realiza en otra parte del tracto digestivo,
concretamente en el ciego, donde ocurren procesos de degradación de la fibra similares a lo que sucede en el rumen.