Adec. Mg. Econ.
Edgar Portugal Mendoza
Las reservas de las compañías de seguros son de
2 clases. Las del 1er grupo se constituyen con
utilidades líquidas y realizadas, como ocurre en
todas las empresas, por Ej. Reserva Legal, Reserva
Facultativa, Reserva General de Previsión, etc.
El otro grupo está integrado por las reservas
técnicas propias de la explotación de seguro.
Las reservas del 1er grupo tienen por objeto
aumentar el valor de la empresa, prevenir gastos
futuros o hacer distribuciones posteriores entre
los socios o accionistas.
Reserva para riesgo en curso: Un determinado %
de las primas percibidas en cada ejercicio en los
seguros eventuales se transfiere a esta reserva.
Para cada uno de los ramos de seguro que se
explote se utiliza una reserva de esta naturaleza,
tanto para los seguros directos como para los
reaseguros tomados.
El asegurado, al contratar un seguro, adquiere la
obligación de pagar anticipadamente la prima
respectiva. Lo haga de inmediato o en cuotas, lo
cierto es que la Cía. dispone de una masa de
valores activos con la cual debe afrontar los
siniestros correspondientes a las
pólizas emitidas.
En cambio, las reservas técnicas no responden a
esos fines y representan un pasivo o compromiso
a cargo de la Cía. aseguradora, lo que pone de
manifiesto la diferencia esencial que existe entre
ambos tipos de reservas.
Los siniestros que ocurran en el año de emisión
de la póliza se abonan con esa masa de valores.
Pero es posible que haya siniestros en el ejercicio
posterior.
Por lo tanto, para hacer frente a su pago es
necesario reservar, de las primas de cada año,
una determinado %, que se acredita a la Reserva
de Riesgos en Curso de cada uno de los seguros
eventuales.
Sobre la constitución de las reservas de este tipo
rigen las normas siguientes:
En general, para los seguros de riesgos eventuales
debe reservarse el 80 % de las primas, netas de
anulaciones y reaseguros, que sean representativas
del riesgo no corrido al
término del ejercicio.
En los seguros marítimos que se haya contratado
por viaje la reserva se constituye por el total de
las primas, netas de reaseguros y anulaciones,
correspondientes a los dos últimos meses de
cada ejercicio.
En los seguros de fidelidad y garantía hay que
reservar el 40% de las primas netas de cada ejer-
cicio y un adicional del 15% sobre el promedio de
las primas netas de los últimos 3 ejercicios.
Reserva Matemática: Se constituye para los
seguros de vida. Teóricamente las primas de
estos seguros, dada su naturaleza, deberían
elevarse de continuo, por la mayor probabilidad
de muerte del asegurado a
medida que pasa el tiempo.
Pero si así se hiciera los seguros de vida serían
prohibitivos a partir de cierta edad. Para evitar
este inconveniente las compañías de seguro
perciben primas niveladas o medias.
Quiere decir que un asegurado en sus comienzos
abonará primas en exceso con relación a lo que
corresponda según su probabilidad de muerte, y
pagará primas más reducidas a partir de una
edad determinada.
La cantidad abonada en exceso durante estos
primeros años, constituye la prima de ahorro.
Con ésta y la parte que se toma de la prima de
riesgo, así como con los intereses acumulados,
se forma la reserva matemática del seguro.
Reserva para Siniestros Pendientes: A esta
reserva se le acredita el importe de los siniestros
denunciados que permanecen en trámite de
liquidación y que por esa causa aún no han sido
abonados, ya se trate de seguros directos o de
reaseguros.
Fondo de Acumulación Seguros Vida: Se acreditan
a este fondo las partidas a distribuir entre los
asegurados de la Sección Vida como beneficio
complementario, según las condiciones estipula-
das en las pólizas. Esas partidas pueden ser
utilidades de dicha Sección o ingresos de éstos
que se afectan a esa
finalidad.
Las aseguradoras deben constituir y mantener
los recursos suficientes para responder por las
obligaciones derivadas de los contratos de
seguros suscritos con los consumidores.
Una parte de estos recursos se destinan a las re-
servas (provisiones) técnicas, las cuales represen-
tan el monto de dinero que el asegurador requiere
para cumplir con sus obligaciones y saldar todos
los compromisos esperados con los asegurados y
otros beneficiarios, que se originen durante la
vigencia del portafolio de contratos del
asegurador.
Un conjunto de estos recursos se denominan
margen de solvencia. Se tratan de los fondos pro-
pios que cuentan las aseguradoras para afrontar
posibles imprevistos relacionados con los sinies-
tros o la gestión general de la Cía. y de esta forma
minimizar la posibilidad de incumplir los compro-
misos adquiridos con sus
asegurados.
De cara a los adelantos que distintos países alre-
dedor del mundo vienen realizando en la materia
como Solvencia II, proyecto de viabilidad financi-
era y medición de riesgos de la industria asegu-
radora europea, la SBS conformó un Comité de
Reservas Técnicas, que busca revisar el régimen
de reservas técnicas y el margen de solvencia con
el que actualmente
cuenta el sector.