REFLEXIN
VOLVER LOS OJOS A LA INMACULADA
VIRGEN MARA
Autor: Pedro Garca, misionero claretiano
Virgen Mara! el bien que encierras en tu
Corazn Inmaculado es mucho mayor que el
mal del enemigo.
Francisco Martnez A.
Noviembre 2014
Fuente: [Link]
Nos gusta mucho mirar los males
que padece nuestro mundo, la
sociedad que nos rodea.
Y no es porque seamos pesimistas, o
porque tengamos manas
autodestructivas o masoquistas,
como se dice, no!...
Si miramos nosotros el mal, es porque
queremos oponerle el bien.
Tenemos el optimismo debido,
sabiendo que los males se pueden
remediar cuando nosotros les
aplicamos los medios oportunos.
Es lo que hacemos en nuestros
mensajes siempre que sacamos a
relucir algunos males: es porque
sabemos que aplicamos a la
enfermedad la medicina
apropiada.
Hoy, por ejemplo, me gustara tender de
nuevo una mirada al mundo nuestro.
El que ha perdido el sentido del pecado,
el de las guerras, el de la droga, el del
sexo desbordado
el del trfico de la mujer y de los
menores para la prostitucin, el del
materialismo, el de la rebelda juvenil,
el del infanticidio con el aborto
despiadado, el del paganismo
galopante...
De veras que no tiene
remedio tanto mal?...
Digo esto, porque se me
ocurre una ancdota muy
interesante:
A mitades del siglo
diecinueve, el Papa Po IX
estaba muy preocupado por
los males que aquejaban al
mundo.
Le obsesionaba, sobre todo,
el avance del Racionalismo
que amenazaba gravemente
el porvenir de la Iglesia.
El Papa meditaba, expona sus
temores, consultaba. Y un
Cardenal, famoso en la Roma
de entonces por el montn de
lenguas que hablaba, le deca
repetidamente al Papa:
- Santidad, defina el dogma
de la Inmaculada
Concepcin.
- El insigne Cardenal saba
lo que se deca. Vena a
decirle al Papa:
- Proponga al mundo, Santo
Padre, un ideal muy alto de
santidad, de belleza y de
pureza.
- El Papa le hizo caso y defini
el dogma de la Inmaculada.
El Cielo, con las apariciones de
Lourdes cuatro aos despus,
vino a ratificar el gesto del
Vicario de Jesucristo.
El Racionalismo encontr una
roca de contencin en su
avance.
Y la piedad cristiana se
acrecent enormemente con
la devocin a la Virgen
Inmaculada.
Ahora nos podemos preguntar
nosotros.
Nos encontramos hoy mejor o
peor que en los tiempos del
Papa Po IX?
Tenemos o no tenemos
derecho a estar preocupados?
Nos importa o no nos importa que
muchos deserten de su fe; que se
acomoden a un mundo cada vez
ms secularizado;
que acepten prcticas totalmente
paganas; que se rebelen contra la
Iglesia y su Autoridad; en una
palabra, que se vayan alejando
cada vez ms de Dios?...
Nos preocupa esto, y mucho, a
los que nos llamamos cristianos
y catlicos, porque sabemos el
riesgo que muchas almas corren
de perderse.
Pero, al mismo tiempo, no sabremos
oponernos eficazmente para detener
el mal y promover el bien?...
No podremos hoy volver tambin los
ojos a la Inmaculada Virgen Mara?...
Si vivimos nosotros el amor, la
invocacin, la imitacin de la
Virgen, y si lo hacemos vivir a los
dems, promoviendo su devocin,
no pondramos el remedio de los
remedios a muchos de los males
que nos rodean?
La salvacin nos vendr siempre
de Dios por Jesucristo.
Pero, es que Jesucristo y Dios han tenido
la elegancia con su Madre de confiarle a
Ella los problemas ms grandes de la
Iglesia.
Adems, nos la han propuesto como el
modelo y el ejemplar de lo que Dios quiere
de nosotros. Qu ocurrira entonces, si
amamos a la Virgen y la hacemos amar?...
Mirar a la Inmaculada, triunfadora del
demonio en el primer instante de su
Concepcin, y dejarle al Maligno que
avance por el mundo, destruyendo el
Reino de Dios?... Imposible.
Mirar a Mara, ideal de pureza sin
mancha alguna, y seguir sus hijos como
vctimas vencidas de la impureza?...
Imposible.
Mirar a Mara, la Mujer elevada a la
mxima altura de Dios, honor y orgullo de
la Humanidad, y no respetar, defender,
promover y amar a la mujer como lo
hacemos con Mara?... Imposible.
Mirar a Mara e invocarla, para que ayude
hoy a la Iglesia, como la ayud en los
momentos difciles de otros tiempos, y
que Ella nos abandone a nuestra pobre
suerte?... Imposible
Todas esas cosas son imposibles porque
Mara tiene un Corazn de Madre. Y es
imposible que la Madre permanezca
indiferente a los males de sus hijos.
Ciertamente que habremos de contar
siempre con la malicia humana, guiada
por el enemigo que desde el paraso nos
persigue a muerte para evitar nuestra
salvacin, llevado del odio que le tiene a
Dios y la envidia con que nos mira a los
redimidos.
Dios previno esta lucha entre el dragn y
la Mujer, pero la victoria definitiva se la
asign a la Mujer y no al dragn.
Mara, Mujer delicada y Madre tierna, se
presenta al mismo tiempo en la Biblia
como una guerrera invencible en las
batallas de Dios.
Virgen Mara! El mal del mundo es muy
grande. Pero el bien que encierras en tu
Corazn Inmaculado es mucho mayor. La
Iglesia, Pueblo y Familia de Dios, te invoca
confiada. Quin va a poder ms, el
enemigo o T?....