Caja Automática
Temas abordados
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Una transmisión automática consta de varios componentes clave: El convertidor de par acopla la potencia del motor con el sistema de transmisión. Los engranajes planetarios facilitan el cambio de velocidad y dirección. Los embragues de platos múltiples y las bandas de freno controlan la conexión y separación de componentes dentro del sistema planetario. El cuerpo de válvulas actúa como el cerebro del sistema, administrando la presión hacia los embragues y bandas. Los servos convierten fuerzas hidráulicas en mecánicas. Los acumuladores suavizan la aplicación de la presión hidráulica durante los cambios de velocidad. Los solenoides, controlados por la computadora del TCM, administran la apertura y cierre de válvulas para adecuar la velocidad y presión necesarias .
Los servos en las transmisiones automáticas convierten la presión hidráulica generada en fuerza mecánica que se aplica a ciertos componentes del sistema, como las bandas de freno. Este mecanismo asegura que las bandas de freno sean aplicadas con la fuerza necesaria para detener los elementos requeridos sin fricciones innecesarias, mejorando así la eficiencia y suavidad durante los cambios de marcha. Su correcto funcionamiento es vital para mantener un correcto desempeño de la transmisión sin afectar la durabilidad del sistema .
El control electrónico mejoró significativamente la seguridad y eficiencia de las transmisiones automáticas al permitir operaciones más precisas y fiables mediante la integración de sensores y módulos electrónicos de control (TCM). Estos componentes aseguran que las velocidades se cambien adecuadamente al procesar datos en tiempo real sobre la velocidad del vehículo, carga del motor y posición del acelerador. También permiten sistemas de seguridad que pueden intervenir en caso de anomalías, manteniendo el control fundamental de la conducción .
El sistema planetario de engranajes en una transmisión automática funciona utilizando una corona exterior, piñones satélites, y un engranaje planetario central. Este sistema permite obtener diferentes relaciones de transmisión fijando uno de los tres elementos: la corona, el soporte de piñones planetarios, o el engranaje planetario central. Al mantener fijo uno de estos elementos, se puede lograr una reducción de velocidad, multiplicación, o inversión del sentido de giro. Por ejemplo, para obtener una marcha atrás, se mantiene estacionario el soporte de los piñones planetarios mientras se hace girar la corona o el engranaje planetario central .
Las mejoras en las transmisiones automáticas han facilitado una conducción más suave y segura de autobuses y camiones al reducir la necesidad de cambios de marcha manuales. Esto no solo mejora el confort del conductor, permitiéndole concentrarse más en el camino, sino que también beneficia a los pasajeros al proporcionar un viaje más estable y cómodo. Además, estas transmisiones distribuyen mejor la potencia del motor, minimizando la fatiga mecánica y extendiendo la vida útil del vehículo .
Las transmisiones automáticas ofrecen mayor confort y seguridad, ya que no requieren que el conductor cambie de marcha manualmente, permitiendo así una conducción más concentrada y evitando sobrecargas en el motor. Facilitan la conducción a personas con limitaciones físicas. Sin embargo, requieren un mantenimiento más cuidadoso y la intervención de personal altamente cualificado para diagnosticar y reparar posibles fallos. Una reparación inadecuada puede ocasionar mayores costos y riesgos .
El embrague de platos múltiples opera en una transmisión automática conectando o separando un miembro giratorio dentro del sistema planetario mediante la acción hidráulica. Consiste en una serie de discos unidos que, al ser presionados por un pistón anular gracias a la presión de aceite, bloquean los miembros individuales del embrague, obligando a todos los discos a girar solidariamente. Este proceso es esencial para asegurar un efectivo cambio de marchas al conectar y desconectar diferentes componentes sin pérdidas de potencia .
El uso del calculador electrónico (TCM) ha revolucionado el control de las transmisiones automáticas al reemplazar los controles puramente hidráulicos por sistemas electrohidráulicos. Esto ha permitido una detección más precisa de las señales relacionadas con la velocidad del vehículo y la carga del motor, logrando una activación más eficiente de las válvulas de mando y, en consecuencia, un cambio de velocidades más suave y preciso. Además, en caso de fallos eléctricos, el TCM asegura que se mantengan disponibles las posiciones mecánicas básicas de la transmisión .
Un mantenimiento adecuado es crucial para las transmisiones automáticas debido a su complejidad y la necesidad de calibrar componentes electrónicos y hidráulicos con precisión. Una falta de mantenimiento puede llevar a fallas significativas, como pérdida de capacidad de cambios de marcha o reducciones en eficiencia. Además, una reparación deficiente realizada por técnicos no cualificados puede provocar aún más problemas, aumentando costos y riesgos asociados a fallos inesperados en momentos críticos .
El convertidor de par es crucial para acoplar el motor de un vehículo con la transmisión, facilitando la transferencia de potencia a través de un acoplamiento hidráulico mediante el impeler, turbina y estator. A velocidades bajas, funciona principalmente como un acople hidráulico, pero a velocidades de crucero, un embrague dentro del convertidor permite un acople mecánico directo, reduciendo así la temperatura del fluido y mejorando la eficiencia de combustible. Este proceso de conmutación es esencial para optimizar el rendimiento y la economía energética del vehículo .