A Veinte Años Luz Análisis A Veinte Años Luz Análisis
A Veinte Años Luz Análisis A Veinte Años Luz Análisis
Miriam Lopez: madre apropiadora (en pareja con La Bestia –suboficial Pitiotti-, militar
apropiador de Luz). Sigue viva, tiene algo mas de 40 años, vivía en Cnel Pringles y la trajo a bs
as Oscar, su amante de la adolescencia. Anette la llamaba Patricia. Despues de escapar de
Pitiotti (cuando matan a Liliana) y de tratar de raptar a Lili, huye a EEUU con Frank donde se
quedó a vivir.
Nuncia: tía de Miriam, vivía en Cnel Pringles
Annete: amiga de Liliana, vivían juntas y ejercían la prostitución en la Recoleta.
Amalia Dufau: madre de Mariana y esposa del tte cnel Dufau
Alfonso Dufau: responsable del campo de detención
Dr miller: quien atendió el parto de Mariana
Eduardo, esposo de Mariana
Javier: hermano de Eduardo. Laura esposa de Javier
Ttte Coronel Alfonso Dufau . Padre de Mariana
Cabo Pilón: subalterno de el Bestia
Franco: amigo de Carlos que aparentemente lo delató
Dr Jáuregui (médico amigo de Dufau)
Nora: madre de Liliana y abuela biológica de Luz
Noemí: prima de Miriam
Dolores: amiga de la infancia de Eduardo y vecinos de los Iturbe en Entre Rios. Dolores tuvo
que escapar y se fue exiliada a Francia. En 1983 se encontraron por casualidad en Bs As cuando
Dolores había venido para contactarse con las abuelas de Plaza de Mayo para encontrar a su
sobrino desaparecido, hijo de Pablo
Pablo: hermano muerto de Dolores y amigo de Eduardo. Se había ligado a la “única”
Familia Ventura: amiga de los Dufau
Daniel Ventura: segundo esposo de Mariana. Un mafioso.
Enrique, la Negra y su hijo: amigos de Laura (cuñada de Eduardo) . Enrique desapareció y la
Negra tuvo que escapar a Europa.
Mirta: pareja de Pablo. También militante
Monica: amiga de Dolores que la traiciona y denuncia a Pablo
Julio y Susana: padres de Dolores y Pablo (desaparecido)
Gabi: amiga de Luz desde la adolescencia
Guillermo: novio de Luz de la adolescencia
Ramiro, Verónica, Rafael: amigos de Luz
Marta: madre de Ramiro
Antonio. Marido de Marta
Claudia y José: hijos de Javier y Laura, primos de Luz
Delia: una abuela de plaza de Mayo con la que se entrevista Luz.
[Link]
Partido_Revolucionario_de_los_Trabajadores_(Argentina)
[Link]
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La alegoría es una figura literaria o retórica que representa un concepto o idea por medio de
imágenes metafóricas o alusivas para transmitir algo diferente a lo expresado. Por ejemplo:
Una mujer con una balanza en una mano, una espada en la otra y los ojos vendados
representa la justicia.
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Estructura del Libro:
Primera parte: 1976
Capítulo 1 (describe brevemente de qué trata este capítulo)
La novela comienza con la narración de la historia de Miriam Lopez, que convivía con su pareja
El Bestia (militar). Le había prometido conseguirle un bebé y por esto, Miriam comenzo a
preparar un cuarto para el futuro bebe. Se menciona que ella trabajaba de modelo y prostituta
al mismo tiempo. El Bestia le dijó a Miriam que el bebe era de una presa que no lo queria.
Además, aparecen los personajes de Luz y Carlos hablando en un café de España y allí empieza
a relatarse las dos historias a la vez: Luz y Carlos dialogando, y Miriam y el Bestia en los
primeros años de la Dictadura Argentina (1976).
Miriam comenta que no podia tener hijos porque se había hecho varios abortos, relata su
pasado en Coronel Pringles y su llegada a Buenos Aires como modelo. Alli conoce a Anette, que
le conseguia no solo los desfiles, sino tambien a los clientes para ejercer la prostitución. Asi lo
conoce al Bestia, quien se enamoró de ella. Se pone en pareja con él y deja su trabajo.
Cap 2
Alfonso Dufau (militar con poder en época de Dictadura) y Amalia vivían en Buenos Aires.
Habían ido a Entre Ríos para estar con Mariana cuando diera a luz. Estaban
en la casa de Eduardo Iturbe, lo que complicó más la situación. Casualmente Mariana y Liliana
(madre de Luz) parieron el mismo día. El parto de Mariana venía complicado.
Lo que nadie pudo imaginar es que el sargento Pitiotti estaba cuidando a la incubadora de su
hijo. Se había preocupado personalmentede que estuviera bien alimentada, que nadie la
maltratara, o la interrogara en su ausencia.
Ella no la había tenido, el sargento bien lo sabía, perono sólo sus emociones le decían eso, sino
que el certificadode nacimiento lo corroboraba. Porque ahí figuraba
Miriam López como la madre de ese bebé nacido el 15 de noviembre de 1976, a las doce y
cuarto, de sexofemenino que pesaba tres kilos trescientos treinta gramos
y medía cincuenta centímetros.
Carlos le dijo a Luz que Liliana había tenido un varón que nació muerto (eso le dijo Teresa, la
partera). Se lo dijo uno de los guardias: después Liliana contrajo una
infección, entró en coma y… falleció.
Eduardo anotó como propia a la bebé de Liliana
Cap 3
––Quince días estuvo Mariana entre la vida y la muerte.
Esto complicó mucho los planes de Alfonso. Y los de [Link]ó la vida del Bestia, de
Miriam. Y para Eduardo fue [Link] imposición de su suegro lo había metido en un
caminoque no era el suyo.
Dufau había tomado todaslas precauciones para que no se relacionara de ningún
modo este caso con él: le había pedido al Bestia queen el centro deslizara el comentario de
que la detenidahabía tenido un hijo muerto y que su estado de salud
era delicado,
––¿Estuvo custodiada mientras estaba en el hospital?
––Sí, por unos tipos que eran de la Policía, los mismos queestuvieron en el departamento de
Miriam cuando fue Liliana.
Eran tres.
Me dijo que no hablara pero hablé lo mismo con ella,sobre todo los dos primeros días, hasta
que me amenazó.
––Miriam ya no quería ni esa nena ni ningún otro. A míme dijo que nada más que ver a Liliana
con su hija la hizo darsecuenta de la barbaridad que eso significaba
––El Bestia empezó a darle asco. Un asco que se transformó
en un odio terrible. Y si no lo echaba es porque ella pensaba quetodavía podía hacer algo para
impedir que la nena fuera a parara manos de Dufau, y para que Liliana se salvara. Le
costócreer que la iban a matar. Esas dos pobres mujeres,
permitiéndose un rato de alegría como pudieran en una situacióndesesperada. La beba ahí, me
dijo Miriam, era para ellas…
––Luz no disimuló su emoción–– la vida. Yo creo que eso fue muy importante, decisivo, para
solidificar esa alianza entre Miriamy Liliana
Miriam planea escapar con Liliana y la nena
Cap 4
Me contó al fin que su novio se llama Carlos Squirru,y me pidió que si le pasa algo, si la matan,
trate de averiguar qué fue de él, y que si acaso, de casualidad, vive, lediga que nació Lili y quién
la tiene.
––Y le dio un teléfono y un nombre para que tratara de averiguar.
––¿Qué nombre?
––El nombre sí lo recuerda todavía. Franco
Más allá de lasenormes diferencias entre ellas, algo las unía de manera entrañable:
el amor por… Lili.
Liliana ahora se quedó pensando cómo podemos hacer.
Yo ya le di los horarios del cambio de guardia, inclusivelo poco que sé de esos tipos (son
siempre los mismos). El que más conoce es el cabo Pilón Lo dejo ahí, como te digo, esperando,
en el baño dejopreparada la ropa, me visto rápido, me rajo y te encuentroen la esquina de
Ayacucho y Posadas. Ah, y puedo dejarlo
encerrado para que tarde más en salir.
––No te parece que si estaban tan jugados a la revolución,podrían haber pensado si tenían
derecho a exponer a ese hijo quequerían tener a tales situaciones, a desaparecer, como
ustedesmismos, a perder su identidad. Esos bebés no habían tenido laoportunidad de elegir en
función de tal o cual ideología correr
ese riesgo, como sus padres. Fueron ustedes quienes se lo impusieron
––y el rencor centelleó en la mirada de Luz––. ¿Eso respondía
a la moral revolucionaria o al más puro egoísmo? ––La idea es que uno de estos chicos ––lo
interrumpió Luz––podría decir hoy: a mí me obligaron a desaparecer. Ellos, los asesinos,pero
antes mis propios padres, me expusieron a ese terribledestino de ser desaparecido… con vida.
Intentan escapar pero el Bestia y sus hombres las detienen. Matan a Liliana en la plaza y el
Bestia vuelve a la casa con la beba y Miriam. Miriam se promete escapar y encontrar al padre
de la niña.
Cap 5
Mientras tanto a Mariana Dufau le dan el alta.
Si Mariana se da cuentade que él, su esposo la ha engañado, no podrá perdonárselo.
¿Perdonaría él si Mariana le dijera que es su hija una bebaque no lo es? Sin duda, no. ¿Y cómo
reaccionaría Marianasi le dijera la verdad?
teniente coronel Dufau, y así se va a hacer.
Su mirada amenazante y su mano golpeando la mesacon fuerza me hicieron comprender que
el Bestia nose tragó el bolazo, que el Bestia sabe, o sospecha, que yotengo la culpa de que las
cosas pasaran así,
la detenida M35 había dado a luz a una bebaque sería la nieta del teniente coronel. Ya hacía
unosdías, el Bestia se había cubierto en el centro diciendoque la detenida había entrado en
estado de coma y habíafallecido.
––Cuando el Bestia intentó abrir la puerta del departamento,le llamó la atención que estuviera
cerrado con doble llave,y también con la de seguridad
¿Sería posible que Pilón sospechara, como él, queMiriam colaboró de buena voluntad y no
amenazadapor un arma blanca?
––Hasta último momento Miriam estuvo tratando de escaparsecon la nena, pero el Bestia, que
si no lo sabía con certeza,al menos lo sospechaba, no le perdía pista.
Eduardo piensa que no sólo aMariana está estafando. ¿Qué le dirá a esa niña, cuando
crezca? También deberá mentirle a ella.
Luz menciona que su padre Eduardo, nunca llegó a contarle lo ocurrido, a pesar de haber
hecho muchas averiguaciones para encontrar a su madre.
CAp 6
––Lo único que sabe Miriam, es que cuando llegó el propietario ya no había en el
departamento ni rastros del Bestia. Debehaberse llevado sus cosas ese mismo día. Tampoco
querríacomprometerse haciendo averiguaciones. Sé que no la buscó oficialmente.
Laura no le podría decir qué,pero había algo que no le gustaba, que le parecía muy
raro, oscuro. Pero mejor se callaba porque a Javier lo estabanponiendo mal sus comentarios. Y
además, quizástuviera razón, a ella le caían tan mal los suegros de
Eduardo que cualquier cosa que viniera de ellos le parecía mal intencionada.
Miriam iba a dejar la casa de Frank. No lo quiero comprometer más, cualquierdía de estos
alguien se va a enterar que me esconde y se va a quedar sin laburo. En el hotel ya había ido un
hombre preguntando por Patricia.
Ella había pensado irse un tiempo a Coronel Pringles…sin saber que el Bestia pensaba ir a
buscarla allá.
––Por suerte tuvo ese impulso de llamar a Frank, que le ordenó
Hacía más de cuatro meses quePablo se había ido de su casa. Y eso debía haberle bastado,pero
desgraciadamente no fue así. Dolores, ya en laFacultad de Filosofía y Letras, estaba seducida
por elFAUDI, y si bien no se había afiliado aún al PCR se sentía
más cerca de [Link] días después Pablo la llamó y la citó en el bar de la estación
de Retiro: se había salvado por un pelo de que loagarraran, un vecino le avisó en la esquina
que habíanentrado en su casa y salió corriendo. Mirta, por suerte,esa semana estaba en la
escuela del partido, y también sesalvó. Les destrozaron todo, pintaron las tres A en sus
[Link] fin, debían pasar a la clandestinidad
[Link]
Pablo aprobó que ella les hubiera contado a los padresque él estaba en la clandestinidad, era
mejor que losupieran, así se preparaban si él caía, sabía que se enfrentaba
a importantes riesgosHacía tiempo que Pablo estaba en la clandestinidad
cuando se produjo el golpe militar.A ese encuentro en Morón también fue su madre,
instruida por Dolores en no contradecir a Pablo, en verlo,darle un beso, transmitirle cuánto lo
quería y nadamás. Pero ella, aterrorizada por lo que podía pasarle,
quería rogarle que se fuera del paí[Link] madre hablaba sin parar: y de Entre
Ríos, el amigo de tu papá los llevará a Brasil, y allí…
Pablo la interrumpió abriendo el saco de Mirta: Mirá,mamá.
Nunca podrá olvidar esa sonrisa de Pablo, esa mirada orgullosa: Acá está tu nieto, mamá,
creciendo.
––Estaba en el penúltimo mes de embarazo cuando cayó.
Dolores quiso convencer a su hermano que escaparan con Mirta. Pablo no quería. Más tarde se
sintió culpable por haberle contado a Mónica .. ––Le había dicho a su amiga sólo que Pablo
había accedidoa verla ese lunes a las siete. No dónde era el encuentro.
Nunca jamás había ligado un hecho con el otro, sehabía preguntado una y mil veces por qué
los habíanagarrado justo ahí, cómo sabían que Pablo iría. Debíanhaberla seguido desde su
casa, y en cuanto los vieron juntos…Eran ocho o diez, todo había pasado muy rá[Link]
encapucharon y se los llevaron.
Esa tarde en el bar El Dandy, Eduardo se presenta ante Dolores y se reencuentran después de
tantos años.
Carlos se prohibió a sí mismo decirle a Luz lo que sentía en
ese momento (cuando hablaba de Eduardo, su padre adoptivo), ni siquiera hubiera podido
definirlo con las palabrasadecuadas. Era un sentimiento confuso, quizás mezquino,se dijo.
¿Tenía derecho él a pedirle a Luz, a quien apenas unashoras antes no conocía, que no llamara
papá a ese hombre? ¿Teníaderecho a enturbiarle sus buenos recuerdos de una niñez queél no
pudo compartir con ella?¿Tenía la culpa acaso Luz de querer a ese hombre que la robó?
El sólo podía tratar de imaginar esa niña de cinco, seis años detrás de esa mujer que tenía
enfrente, esa niña que él ya nunca podría conocer.
––Hasta que Dolores no le habló del bebé de su hermano ysu cuñada, él nunca había
sospechado que podía ser hija de desaparecidos.
––No puede ser. No sé por qué te querés creer eso, quizás loquieras mucho a Eduardo y…––Sí
que puede ser ––lo interrumpió cortante Luz––. Yo tedigo que él hasta entonces no sabía que
les robaban los hijos alos que secuestraban. Yo misma, que sí lo sabía, porque yo
escuchéhablar de esos casos, el de los mellizos y otros, nunca se me
ocurrió sospechar que yo podía ser una de ellos.
Luz le dice a Carlos: yo, hasta que no nació mi hijo, nunca me pasó por la cabeza la idea de que
yo podría ser uno de esos bebés nacidos en cautiverio. Era una idea loca, salida como de la
nada,pero si no me hubiera obsesionado con esa idea, no estaríamos
hoy hablando acá en Madrid, vos y yo.
Cap 8
Aunque habíadecidido hacía mucho tiempo que sus planes de raptar a Lili, escaparse con ella,
cuidarla y contarle toda la verdad sobre Liliana y sobre ella misma eran descabellados,cuando
reconoció a Dufau llevando de la mano a unanena que debía ser Lili, no podía ser otra, su
corazón latió tan fuerte que Miriam supo, en ese instante, que su proyecto de raptarla estaba
aún tan vivo como aquella noche en que debió entregársela a Dufau. Miriam vivía hacía 7 años
en Uruguay. Y así hizo esa llamada telefónica antes de irse de Buenos Aires, y logró averiguar
que las Dufau eran tres hermanas: la mayor y dos mellizas que vivían con sus padres. Ya en el
Uruguay se puso a ahorrar dinero para que, si algún día podía llevarme con ella, pudiéramos
huir del país. Cuando volvió a obsesionarse con la idea y decidió ponerla en práctica, ya había
pasado la guerra de las Malvinas, la derrota. Era otro clima. La transición a la democracia. El
exilio quizás ya no era necesario. Se conectó con un tipoen una disco de Punta del Este que
hacía documentos falsos,averiguó cuánto costaban, cómo se hacían, inventó que eranpara una
amiga a la que el marido le pegaba y quería huir con su hija. Frank seguía enamorado de
Miriam, sin embargo, a pesar del afecto, ella solo pensaba en secuestrar a la beba y escapar.
––Al principio trabajó sólo en un cabaret de Carrasco: un espectáculo erótico. Despues el dueño
la contactó con una agencia de modelos.
––Quizás vuelva. No creo que exista ya tanto peligro, el Bestia se debe haber olvidado de mí. Y
además, ahora que los milicos se van a ir, no creo que haya un riesgo serio para mí.Frank la
invitó a irse con el a EEUU, pero ella lo rechazó. No porque no lo quisiera, sino porque su
objetivo era rescatar a Lili.
––El verano del 83 fuimos a Punta del Este dice Luz. Nos había invitado
una familia amiga de los Dufau: los Ventura ––Luz hablaba como consigo misma––. Ahí lo
conocí a Daniel, ya ni me acordaba, estaba con su mujer y sus hijos, no se había separado
todaví[Link] iban siempre a la misma playa y Miriam se las arreglaba para instalarse cerca y
escuchar las conversaciones. Así se enteró que vivían en Paraná.
Primero iría a Buenos Aires y luego a Entre Ríos. Allí encontraría la mejor manera de llevarse a
Lili. Si la pescaban, huiría del país. Y si lograba raptar a Lili, también se iría, muy lejos. Contactó
a alguien que le haría unos documentos falos para ambas.
Despues de la charla con Dolores, Eduardo advirtió que tal vez su hija era de algún
desaparecido. Y se llenó de espanto. Mariana nunca tuvo la menor sospecha de que Luz
no fuera su hija.
––A partir de ese momento, comenzaron a pelearse, a veces concretamente por razones
ideológicas, otras por cualquier cosa sin importancia, pero siempre estaba eso detrás. El le
contó varias de estas peleas a su hermano, con quien se empezaron a ver con mucha más
frecuencia que antes.
¿Te parece que a Mariana le puede molestar? ¿Sabe que estuviste enamorado de Dolores? ––
le preguntó Javier. ––Sí, yo se lo conté hace años.
––Si me sale mal lo que voy a hacer, me voy con vos, le dijo Miriam a Frank cuando ya estaba
en Bs As la noche previa a su viaje a Paraná.
Y entonces a Laura se le ocurrió: Y no será que Luz no es hija de ellos, que es una hija de
desaparecidos. Perodecime, ¿estás loca vos? ¿No la viste a Mariana embarazada? Quizás se les
murió el bebé y el suegro les robó [Link] y Eduardo volvieron a encontrarse en Bs As.
En contacto con las Abuelas Dolores observó lLos avancesde los estudios hematológicos
permitirán determinar laidentidad y la filiación de los niños desaparecidos. Elproyecto, aunque
claro, eso demoraría, es que todos los
familiares puedan dejar su sangre en un banco para comprobarla filiación.
La madre de Dolores averigua quién es el suegro de Eduardo y tiene miedo que quiera sacarle
información.
Cap 9
Escribir palabras guía y que Jero desarrolle el resumen
Dolores sabe que Eduardo no la engaña. Eduardo quiere saber más: si los organismos de
derechos humanos tienenuna lista de desaparecidos, quiénes se ocupan de losasos de niños
desaparecidos y cómo lo hacen, desdecuándo funciona la organización de Abuelas, las
preguntasatropellándose, cómo se enteraron de que a su cuñaday a Pablo los mataron, ¿
––¿Mariana qué? ¿Cuál es el apellido de tu mujer?
Sí, esta vez no hay duda. Dolores ha dado en el blanco.
––Dufau ––la vergüenza torna esta palabra casi inaudible.
El silencio se alarga como sólo los silencios cargadosde palabras no dichas saben alargarse. Al
fin Dolores decideque es mejor no dar más vueltas.
––¿No es un militar… de éstos?
Él asiente con la cabeza.
––El otro día hubiera querido decirle lo que me pasabaa Mariana, pero cómo contarle que
había estadocon vos y lo que me habías dicho, con lo que siente porsu padre. Lo intenté, pero
es imposible. Por ahora él no puede contarle la verdad.
––Estoy muy mal, Dolores, pero no puedo decirte por qué.
¿Cuántos días llevaba Miriam esperando a la salida del colegio? ¿Diez, doce? Esa tarde se dijo
que tendría suerte.
Hacía cinco minutos que Luz había salido y la chica no llegaba. Se acababa de ir su
compañerita. Era ahora o nunca, se animó.
Ese día fue Mariana a recoger a Luz a la escuela y se demoró un rato, alcanzó a ver a Luz de la
mano de una extraña y se la arrebató. Luz mas tarde le contó a Mariana que la extraña le dijo
qué ella no era su mamá.
Y entonces el recuerdo de esa mujer a la salida del colegio. ¿Qué me habría querido decir?
Yocreo, pero claro que esto lo pensé mucho más tarde, cuando empecéesta búsqueda, que
cuando se convive con algo que se ignora,de alguna manera se lo presiente como algo horrible,
inquietante.Y yo durante muchos años tuve esta inquietud…
La había visto otra vez, creía, a la salida del [Link] esperó con impaciencia el llamado
deEduardo que estaba en Buenos Aires. Ya entonces se lohabía contado a Amalia y a Alfonso,
que le dijo que porqué iban a querer robar a Luz
Para mí fue importante hablar con Dolores porque me dio unadimensión de papá que yo no
tenía hasta hace unos meses.
Carlos, Miriam de verdad quería salvarme. Si no,¿te crees que con lo que había hecho, la locura
de decirme esa frase,se iba a arriesgar otra vez? Y sin embargo lo hizo. Porque dejópasar unos
días y volvió a la salida del colegio.
Luz le cuenta a Eduardo que ya había visto a esa señora en Punta del Este¿Será alguien que los
está siguiendo hace tiempo, esas de las organizaciones de Abuelas de las que te habló
Dolores? Ahí Eduardo tiene la certeza que la niña es hija de desaparecidos.
Despues de una discusión con Mariana, a la noche, Luz le dice a Eduardo que recordó que la
señora se llama Miriam y le dijo que ésa no era su mamá.
Encuentra el papel donde decía que la madre de Luz se llamaba Miriam Lopez.
Volverá a Bs As para ver a Dolores que vuelve a Francia en unos días. Mariana le dice que le va
a contar todo a su padre para que averigue quién es la mujer que quiso llevarse a Luz. Ya poco
les queda en común al matrimonio, viven discutiendo.
Cap 10
Miriam intenta nuevamente llevarse a Lili, pero no lo logra.
Eduardo le hace preguntas a Dolores: cómo buscan a los niños,cómo saben quién los tiene.
Dolores le cuenta de las denunciasque reciben las Abuelas (a veces en forma anónima,otros
que dan la cara) de mujeres que nunca estuvieronembarazadas y que de pronto aparecen
conbebes. Y las Abuelas se acercan a los lugares donde les indican
que viven los usurpadores, con la esperanza de vera sus nietos.
––Parece que a Eduardo le llevó tiempo decírselo a Dolores.
Y cuando lo hizo, ella se sintió terriblemente mal al [Link]á cuál era la historia de
Dolores, para qué había ido a BuenosAires, el otro lado de la historia que le contó Eduardo.
––No podés dejar esto así, Eduardo, tenés que [Link] tu deber exigirle a tu suegro que te
diga la verdad,de dónde salió esa beba ––y está casi gritando, hace
un evidente esfuerzo por controlarse––. Buscá a esa mujer,si es que va a la salida del colegio o
si no donde seaque esté: que te diga si es la madre o no. Y sobre todo,
decíselo a tu mujer, cómo pudiste engañarla tantos años.
––Pero después ella pudo comprender lo que sentía [Link] me lo dijo muchas veces
cuando nos encontramos: élbuscó la verdad, no antes pero sí cuando yo tenía siete años.
YDolores lo incitó a que lo hiciera. “Fui muy dura con él, pero creo
que era lo que necesitaba de mí”, me dijo, y estaba realmente conmovida.
Por eso, y por muchos otros detalles, yo pienso que Doloreslo quería mucho, si no no se explica
que cuando él le contóque a mí me había conseguido Dufau, Dolores no haya
reaccionado de otra manera: denunciando, por ejemplo.
––¿No lo denunció? ¿Cómo es posible?
––No, ella no. Fue su madre, Susana Collado quien lo comentócuando… pero dejame seguir la
historia.
Dolores promete ayudarlo en lo que pueda y Eduardo ya de vuelta en Entre Ríos, espera a Luz
a la salida del cole para tratar de ver a Miriam.
––La idea de ponerme Luz de nombre fue de Eduardo. Marianasiempre me lo decía, cuando me
reprochaba mis estadosdepresivos: Mirá que llamarte Luz, vos, es gracioso, me decí[Link]
que habían barajado una serie de nombres, entre los cuales
estaba Luz, pero como cuando me anotaron Mariana estabamal, fue Eduardo quien lo decidió.
Y mamá siempre me dijo quemi nombre no le gustaba, y que “no me pegaba para nada”.
––Esa misma noche Mariana se enteró de que yo no era suhija. Hasta esa noche no lo supo ni
lo sospechó.
––Debe haber sido muy duro para Mariana ––dijo Carlos––,al fin, a ella también la habían
engañado, no es lo mismo.
Había algo filoso en sus palabras, como si cortaran, un rencorde larga data:
––Sí, la engañaron pero no le importó, no lo juzgó, quizásporque ella hubiera hecho lo mismo.
Mariana gira la cabeza hacia un lado y el otro: Si ellahubiera sabido que Eduardo iba a ser tan
blando, tan débil,no se habría casado con él, ella quería un hombre
como su padre, fuerte, decidido. Un hombre.––¿Un hijo de puta, ladrón, asesino, estafador,
mentiroso,farsante?Entonces Eduardo se lo dice: que a ella misma la engañó,
que cuando estaba dormida, anestesiada, le consiguióuna beba, no sé cómo, ni dónde la robó,
y se laimpuso como su hija.
Pero Mariana lo sorprende: Papá siempre quiso evitarque yo sufriera. ––Que no es hija de una
chinita, papá, al fin, me consiguió una beba que bien podría ser nuestra hija.
Eduardo le cuenta todo a su hermano y a Laura. Ella tenía razón entonces, Dufau había robado
a una niña.
Laura quiso saber la reacción de Mariana, pobre,después de todo, si a ella la engañaron. Y
cuando Javierle comentó lo de “clarita”, Laura no lo pudo evitar: entonceses tan mierda, tan
basura y tan impune como supadre.
Bien, lo que no sabíamoses que la mujer le dijo a Luz que Mariana no era su mamá.
Se lo contó Luz a Eduardo, y que en Punta del Estehabían hecho un castillo de arena y que se
llamaba [Link] das cuenta, el mismo nombre del certificado de
nacimiento.
Laura es muysensible. Se le había ocurrido aun antes de saber que yo no erahija de Eduardo y
Mariana, y a pesar de que los datos indicabanotra madre, alguien que simplemente me había
dado,ella me dijo que siempre le quedó una sombra de duda sobre miorigen.
Miriam Reservó dos pasajes de BuenosAires a Estocolmo para el sábado, y dos para el
domingoa Singapur, a nombre de los falsos pasaportes que le habíahecho el hombre de Punta
del Este. Se excitó con laidea. Miriam pensaba contarle que la robaron,que la arrancaron de
brazos de su madre, pero darle todoel tiempo necesario para que dejara de querer a Marianay
Eduardo, y como ella le daría día a día todo suamor, de a poco, Lili la iría queriendo.
Miriam espera a Luz afuera del colegio y le propone caminar hasta la esquina de la mano.
Mientras tanto Eduardo la estaba observando, se baja y la increpa. Acuerdan hablar otro día,
Eduardo quería saber todo lo que esa mujer pudiera contarle.
Aunque no le gusta hacer eso, Eduardo le pide a Luzque no le cuente a Mariana que se fue
caminando con esa señora, porque sabés que tu mamá se pone muy nerviosa.
Mientras tanto, la madre de Dolores le cuenta que están siguiendo una pista para ubicar a los
apropiadores de el bebé de Pablo. Está muy entusiasmada con eso y tiene mucha esperanza.
––Eduardo, tengo un plan. Me pienso ir dos o tresdías a Paraná. No te voy a complicar la vida,
no te preocupes,es para ayudarte, quizás entre los dos podamos encontrara esa mujer.
––Ya la encontré ––y su voz suena grave––, hablé conella.
––Y ¿es la madre?
––No pude preguntárselo. Estaba Luz. Pero me dijoque me llamaría.Él le promete que la
llamará si tiene novedades, se locontará por teléfono, no cree que él vaya a Buenos [Link]
vacío se abre en el cuerpo a Dolores. No, no vaa ir… y prefiere que ella tampoco vaya, ¿lo
comprende?
Cap 11
Eduardo cada vez más choca con Mariana, ella empieza a manifestar cosas horribles sobre la
nena: que se nota en algunas cosas que no podía ser su hija, esa desfachatez que [Link]én
sabe cómo era la madre, una cualquiera,una puta, bah, qué otra cosa puede ser para regalar a
la hija.
Ya no la soporta a Mariana. ¿a Mariana no legustaría saber quién era la madre, ya que le
preocupatanto la genética?, ¿por qué no se lo pregunta a su papá?
No, no le quiere dar ese disgusto, si Eduardo fue un animalque se lo dijo, ella no tiene por qué
disgustar al padre.Él te pidió que no me lo contaras nunca. ¿Por quélo hiciste? Para que yo me
quede ahora pensando conqué me puede salir de grande Luz.
Igualmente no se separaron.
––Cuando yo te dije que a mí nadie me buscó, me refería auna abuela como las de Plaza de
Mayo o a un padre, un tío, alguiende mi sangre. Sin embargo sí hubo gente que se
preocupópor buscar mi origen. Eduardo…
––Tenemos la obligación de averiguar la verdad, Mariana.
––Hay cientos de personas que tienen chicos adoptadosy no creo que se estén preocupando
por los padres.––No te das cuenta de que no la adoptamos, la trajo
tu padre, quién sabe de dónde, si hubiera sido una adopciónlegal…
Te prohíbo absolutamente que intentes averiguar algode Luz. Yo confío en papá. Y esto puede
traernos problemas
––y su tono sonó distraídamente amenazante––. Alfin el que la anotaste sos vos. No creo que
te convengaandar hurgando.
Desde su encuentro con Eduardo, Miriam se encerróen el hotel y no salió ni a cenar. Al día
siguiente llegabaFrank y ella le había reservado ya un hotel alejado del
centro. Dos o tres veces miró la tarjeta de Eduardo perono se atrevió a llamarlo.
––Desde el primer momento, Frank sospechó que había algoque Miriam le ocultaba
Él debía regresar eljueves próximo a Estados Unidos, y quería irse con ella.
Fue entonces que Miriam le dijo que las dudas eranrespecto de otra cosa, de algo que ella
tenía que hacer,que no tenía que nada que ver con él.
Una noche Mariana le dice a Eduardo que le contó lo que ocurría a su madre (por lo tanto
pronto también se enteraría Dufau). Discuten fuertemente y Eduardo le larga todo lo que sabía
hasta entonces.
Por eso Eduardo se quiere separar de Mariana, noquiere vivir más con alguien que piensa así,
que puedeencontrar algo peligroso, sucio en que Luz se levante el
camisón cuando baila, en sus movimientos, en que hablecon cualquiera. Me das asco,
Mariana.
––¿Hay otra?Eduardo ni le contesta.
––Porque sin otra los hombres no se quieren separar
Él se quiere separarde Mariana y va a averiguar el origen de Luz, leguste o no le guste a ella.
Eduardo busca a Miriam y la encuentra en un café sentada con un hombre. Decide abordarla.
si Luz es tu hija, no voy a negarme a que la veas o lo que sea.
Cuando Amalia le contó a su marido lo de la tal Miriam López, Alfonso sintió una gran
inquietud. El nombrede la madre que figuraba en el certificado, ¿quiénlo había inventado?: el
Bestia. Pero había algo más, querecién ahora se le ocurría relacionar. ¿Cómo se llamabala
novia del Bestia? Sí, sí, se llamaba Miriam. La queestuvo ahí con la detenida y la beba, esa
mujer espectacular,se llamaba Miriam. ¿Pero era con ella que el Bestiase había casado? El
General Dufau contacta a Pitiotti.
El general Dufau era de los que pensaba que cuantosmás liquidaran, mejor, que había que
eliminar todaesa generación apátrida para ganar la guerra, y no como
los otros que querían recuperar a los montos, hacerlossus socios. Para el entonces teniente
coronel Dufau la cosaera una cuestión de números, de estadística. Él se sentía
orgulloso de que sus campos de detención tuvieranlos mayores porcentajes de eliminados––
Dígame, Pitiotti, la novia suya, esa que estuvo conla prisionera, ¿es su esposa? Ya no lo
recuerdo––La tal Miriam López anda husmeando por Paraná,
donde viven mi hija y su esposo, se acerca mucho a mi nieta. Y no quiero que exista, que abra
la boca. Dé por seguro que lo haré con toda eficiencia, y en su mirada debe haberse reflejado
algo de su deseo de aniquilar a Miriamque hizo sonreír complacido a Dufau.
––Podríamos llamar al que participó en aquel operativo, el de la Policía, cómo se llamaba.
––Pilón.
––Sí, que vaya con usted. Voy a dar la orden.
Dufau lo intima a Eduardo a que vaya a verlo a Bs As y Eduardo, que ya no le tiene miedo se
propone increparlo para que le de respuestas y decirle que se va a divorciar de su hija. Se lo
vuelve a repetir a Mariana: ya no tienen nada en común.
Eduardo había llamado a Dolores apenas llegó a Aeroparque, como a las once de la mañana:
por suerte, por suerte la había encontrado, porque quería verla ese mismo
día.Y esa emoción, esa alegría en la voz de Eduardo. El corazón loco de los quince años, pero
con todo lo quela vida le da ahora. Entonces no era ella sola, a él también le pasaba algo fuerte
con Dolores.
Miriam tenía que irse de Entre Ríos porque el Bestia la buscaba y estaba cada vez más cerca.
Frank seguía con ella. Dijo que no se iría hasta hablar con Eduardo.
Cap12
Eduardo tuvo el encuentro con su suegro, que obviamente le negó todo. Le cuenta a Dolores
que se fue de la casa de su suegro, diciendo: Voy a hacer absolutamente lo que se me dé la
gana, voy a averiguar todo sobre el origen de Luz, voy a hablar con Miriam López, yme voy a
separar de su hija. Lo de su suegro empezó con una amenaza: A Luz la anotaste vos, te
recuerdo, vos coimeaste a la empleada para que te extendieran un certificado falso, ¿quién te
crees que va a ser el primero que va a ir a prisión?
Vas a perder a tu hija, a tu mujer, y todo tu prestigio, qué dirá tu familia, tu madre, tu
hermano, tus empleados, si te meten preso.
Eduardo lamentó haberle dado datos a Mariana, que se los dio a su padre, sabían quién era
Miriam y podían indagar y buscarla.
Carlos le cuenta a Luz que su mama, Liliana no le había dicho a sus padres que estaba
embarazada, por lo tanto nadie la buscaba ni estaba en ninguna lista como bebé desaparecido.
––¿Y nunca se lo dijiste? ¿Cree que no existo? ¿Que nunca existí? Ni aun cuando estaba en el
vientre de su hija.
Carlos dice:––Sí, supo que Liliana estaba embarazada. Yo se lo dije cuando secuestraron a
Liliana. Pero cuando llamó Teresa, mi padre le comunicó lo que todos creímos: que Liliana
había muerto después del parto y que su bebé nació muerto. No había por qué luchar, qué
buscar.
Nora y su marido habían vivido muy mal la militancia de Liliana, su relación conmigo.
Obviamente, me hacían responsable del cambio de Liliana. Aunque no era así: Liliana creía en
lo que hacía. Cuando yo la conocí, ella ya estaba militando.
Pero después, con los años, sobre todo después de esa charla desgarradora que tuve con Nora
en el 84, sentí que, más allá de todo, ella quería muchísimo a Liliana y que hubiera
comprendido el sentido de su lucha. Nos equivocamos mucho. Todos.
––¿Y tus padres?
––Ellos tenían una actitud distinta. Eran trabajadores, otra clase social. No estuvieron nunca
demasiado al tanto de lo que hacíamos, pero creían que era bueno que sus hijos tuvieran
ideales. Y estaban de acuerdo con ellos. Pero todo lo que pasó en esos
tiempos salvajes los derrumbó. Mamá se murió, y ni mi hermana ni yo estábamos ahí. Yo creo
que se murió de tristeza.
Dufau y Amalia estaban preparándose para convencer a Eduardo (como fuera) para que no
siga buscando y para que no se separe de Mariana (sería una vergüenza para la familia).
Las novedades que le pasó el Bestia a las diez de la noche lo pusieron más nervioso: que había
ubicado el hotel donde se alojaba Miriam, pero que, imprevistamente, lo había abandonado
por la tarde.
––La actitud que tomó Frank en ese momento: de ayuda, de comprensión, influyó mucho en
Miriam y solidificó esa relación. No creo que ella estuviera enamorada de él, más bien buscaba
protección, amistad. Frank fue el único hombre, me dijo, que la
trató como a una persona íntegra, que la comprendía y la aceptaba tal cual era. Y esto para
Miriam, en ese momento de su vida, era esencial.
Frank cuando devuelve el auto alquilado por Miriam, el empleado de la agencia le dice que dos
señores, uno con placa de policía, estuvieron averiguando por Miriam. No pudo negarles
información por la placa.
Mientras tanto Miriam esperaba encontrarse finalmente con Eduardo.
––Miriam, antes que nada, necesito que me contestes esta pregunta: ¿Sos la madre de Luz? De
alguna maneralo arreglaremos para que puedas verla, te lo prometo.
––Yo no soy la madre, como vos no sos el padre, aunquehay un punto en el que somos iguales,
la mismamierda, yo quería esa nena para mí. Mientras vos y tumujer preparaban seguramente
el cuarto de Lili… Era de Liliana. Liliana ni sé el apellido, y de un tal Carlos,un tipo que deben
haber matado. Liliana, por eso Lili.
Ella estuvo en casa, mientras tu mujer se restablecí[Link] no entiende nada, sólo quiere
hacerle unapregunta que no puede demorar más: Ellos, Liliana, Carlos,
¿eran detenidos desaparecidos?
––Sí. Pero yo no sabía lo que hacían cuando el Bestiame prometió un bebé.
––Yo tampoco. Recién hace poco, aunque te parezcaincreíble, me enteré, y necesito saberlo
todo. Por favor,contame.
––Yo le hice una promesa a Liliana: que le diría quiéneseran sus padres, que los mataron
porque queríanuna sociedad más justa. Pero tuve mucho miedo, muchoy huí años, pero ahora
vine a rescatarla de… ustedes, ydecirle la verdad sobre su origen.
––Yo se lo voy a decir, te prometo.
Miriam le cuenta a Eduardo quién era el Bestia, esosdías de Liliana y la beba en su casa, los
primeros de Luz,lo que Liliana le había dicho, la fallida huida.
Eduardo promete no solo contarle todo a la niña, sino también hacer la denuncia ante Abuelas
de Plaza de Mayo.
Mientras hablaban Miriam ve al Bestia y su compañero que se acercaban. Lograron escapar.
Alfonso le ordenó entonces que buscara a su yerno y lo matara.
La conversación de Miriam, Eduardo y Frank en lahabitación no duró más de veinte minutos.
Eduardo hablaríaesa misma noche o mañana por la mañana con suamiga para ver cómo
convenía hacerlo. ¿Se animaba Miriama hacer la denuncia? Podrían ir juntos.
––Miriam podría testificar ahora, en los juicios que se estáninstrumentando en Madrid. Ella vio
cómo asesinaron a Liliana.
Y puede decir también lo que Liliana le contó––dijo Carlos––,Eduardo tenía que hacer algunas
gestiones aún, pasarpor el campo, por su casa, hablar con su suegro para
darle a entender que no haría nada, que había desistido,que Miriam había desaparecido de
Entre Ríos También tendría detener la persecución. También debería hablar con su
[Link] y Frank se sobresaltaron.
––No, no se preocupen, no le voy a decir nada de loque me contaste.
Frank dijo que ya no tenían nada que hacer ahí, queesto era demasiado y que se irían esa
misma noche.
––A las doce, a más tardar estaré aquí y nos ponemosde acuerdo. No quiero cometer
equivocaciones ––tratóde convencer Eduardo a Frank.
Y Miriam: Si a la una y media no tuvimos noticias, teprometo que nos vamos.
Eduardo sale para el campo y luego irá a su casa para hablar con Mariana y cenar con Luz.
Es tarde, pero mejor hablar con Javier ahora, de sucasa le resultará más complicado. Javier no
está, le dicea Laura que probablemente pase por su casa después decomer.
Eduardo sale rápidamente, pero no llega a cerrar lapuerta de la oficina, el empujón llega con
fuerza.
––Un tiro en la sien, un asalto ––dijo Luz, indignación ydolor mezclados––. Laura nunca lo
creyó. Dolores [Link] siempre pensó que ni suicidio, ni asalto,
asesinato puro.
––Frank se estaba poniendo muy nervioso y bajó al bar delhotel. Allí se enteró de la muerte de
Eduardo. Tampoco ellos creyeronlo del asalto. Ahí mismo pidió la cuenta.
Abrazó a Miriam: Lo mataron, lo mataron anoche.
––Se fueron inmediatamente del hotel. Y dos días después aEstados Unidos, donde siguen
viviendo. Miriam tenía muchomiedo. Por supuesto, ya no podía hacer nada. Me conmovió
cómome habló de papá, lo lloró como si hubiera sido un amigo deaños
Dolores y su familia buscan un niño nacido a finales de julio de 1976 en el Hospital de Campo
de Mayo. Finalmente saben que Pablo y Mirta tuvieron un niño.
El destino de Mirta podía suponerse: el traslado, la muerte. Pero del destino del niño, nada. De
todos modosDolores sabe que no cejarán ni ella ni su familia ni
las Abuelas hasta encontrar a ese sobrino. No puede esperar a contárselo a Eduardo. Llama a
su oficina y entonces su secretaria le informa que ha muerto.,, Lo mataron, lo mataron a
Eduardo. Ella está segura de que lo mataron.
––Dolores le contó todo lo que sabía a su madre. Porque fue ella, Susana Collado, la que le
había hablado a las Abuelas, en1983, de esa nena que tenía la hija del general Dufau, viuda de
Eduardo Iturbe, probablemente nacida en cautiverio, aunqueno lo podía afirmar. Dolores no
llegó a enterarse de lo quehabló Eduardo con Miriam. Fui yo quien se lo contó. Nunca
pasónada con lo que Susana Collado había dicho, no había delotro lado, del de mi sangre,
alguien que me buscara. Pero estecomentario de Susana me permitió lo que en un principio
mehabían negado, la prueba de sangre.
Cuando era chica, y nos mudamos a Buenos Aires, yopensaba que extrañaba Entre Ríos, que
extrañaba a papá,que no me gustaba que mamá se hubiera casado tanrápido con Daniel, ni
vivir en su casa.
––A los siete meses de la muerte de papá nos fuimos a vivira Buenos Aires, al departamento de
Daniel. Él fue al entierro,y unas cuantas veces ms a Entre Ríos. Estoy segura deque ese
casamiento lo planearon Amalia y la madre de Daniel,Inés Ventura. Era esta misma familia
amiga de los Dufau quenos había invitado a Punta del Este el verano que Miriam mevio. Pero
después me fui acostumbrando a estar en Buenos
Aires, el colegio, los amigos, la bici, el río. Cuandonos mudamos a Martínez, yo pensé que se
me iba a pasareso de sentir que no estaba en mi casa. Era nuestracasa, no la de Daniel, y sin
embargo, yo extrañaba, perono Entre Ríos, era un extrañar vacío, de algo que no conocí[Link]
día pensé que tal vez papá tenía lo mismo que yo,esta tristeza… no sé cómo decirle, esta
enfermedad, yque quizás no lo mataron, sino que se suicidó y que poreso mamá cuando le
pregunto por él pone esa cara o meresponde así.
––Yo también, como Javier, aunque por causas muy distintas,sospeché que papá se había
suicidado.
Una tarde en que me encontró mal y me volvió conlo de genético, se lo pregunté
directamente: ¿Papá sesuicidó?
Daniel era un tipo que hacia negocios sucios, un mafioso. Siempre rodeado de guardaespaldas.
Hizo unos negociados en la época delos milicos, y también ahora, con este gobierno. ––Tuvo
un proceso judicial, pero como tiene muchaguita, zafó. Habrá comprado a los jueces, habrá
tapadotodo.
Luz. Cuando naciómi hijo. Fue entonces que empecé a buscar un hilo, algo que
resignificara todo eso que yo había vivido con tanta incomodidad.
Y lo encontré ––Luz sonrió, triunfante––. Y aquí estoy enMadrid. Con vos.
––Mariana siempre me reprochó mi desagradecimiento, queyo no valorizaba que Daniel me
diera tantas cosas no siendomi verdadero padre. Aunque se refería a Daniel cuando lo
decía,ahora pienso que es lo que ella siempre debía pensar respecto
de sí misma, que yo debía mostrarme agradecida
Mariana no lo podía soportar. A mí siempre megustó bailar. Me da mucha alegría, me
distiende. Al principiono decía nada, venía y apagaba la música, y me miraba de una
manera extraña. Hasta que una tarde, yo tendría… unos treceaños y estaba en la terraza que
daba al jardín bailando con lamúsica a todo lo que da. Lo que fue salir de eso que yo
sentíabailando a la cara de mamá. Muy fuerte, horrible. Me gritó: cómo
podés bailar así, y no sé qué más, que dónde había aprendidoa moverme de esa forma, que
debería darme vergüenza, queparecía una… ––
Lo mismo ocurrió cuando la vio besándose con Guillermo. Le prohibió volver a verlo.
Y que no le extrañaba que me comportara así, como unacualquiera, como una putita, que era
genético, pero queella me iba a enderezar.
Luz estalló y le dijo: Tanta preocupación por lo deputa será porque vos te sentís una puta, te
casaste con unviejo por la guita. ––Mamá avanzaba con la percha que
había encontrado sobre la cama y yo no podía parar.––No hay mucha diferencia entre vos y
una puta, salvo queella es menos hipócrita.
Con Guille nos seguimos viendo a escondidas por un tiempo. Yo me rateaba al colegio y me iba
a su casa. Despues nos dejamos. Ahora somos buenos amigos.
Luz le cuenta a Carlos que está estudiando arquitectura.
––A Ramiro lo conocí bailando ––tan distinta la expresiónde Luz, tan luminosa––. Nos
enamoramos [Link] maravilloso bailar con él. Cuando nosfuimos a tomar algo, me
parecía que nos conocíamoshacía un montón.
Luz siguió mintiendo durante los tres primeros mesesque salió con Ramiro, aunque ni sabía
por qué lo hacía.
No tenía ninguna certeza de cómo le podía caer Ramiroa Mariana.
Al papáde Ramiro también lo mataron, pero no en un asalto, sinoque lo mataron los militares.
Él tenía cinco años entonces.Y cómo decirle a Ramiro: cuando conozcas a mamá,mejor no se lo
cuentes, ella es hija de un militar
Cuando yo le pregunté a Mariana qué era la obediencia debida, me dijo de dónde sacaba yo
eso,
––Mariana no me explicó nada, me dijo que la gente quehablaba así era una basura,
terroristas, y que me prohibía terminantementeque le dirigiera la palabra a Natalia, que era
unavergüenza que una chica así fuera al mismo colegio que yo. Laque me lo explicó fue la
misma Natalia. Estaba arrepentida dehaberme dicho eso, me pidió perdón. Me contó que era
algo queella había escuchado en su casa. También a ella su mamá le habíadicho que no le
gustaba que fuera amiga mía, pero no se loprohibió, como a mí. Yo le pedí que me explicara
porque yo nosabía lo que era.
a partirde ese momento, cada vez que lo veía a Alfonso me sentía incó[Link] él siempre
fue muy cariñoso conmigo.
Ramiro le habló de la desaparición de su padre contodo dolor. Sus padres se habían separado
dos años antes,pero el papá “un tipo genial, fantástico”, le había dicho
Ramiro, La última vezhabían ido a una casa, en el Tigre, en donde su papá se
había escondido.
––Recuerdo que papá y mamá se abrazaron al despedirse.Y recuerdo cuando mamá me lo dijo.
No me dijoque estaba muerto, sino que había caído, y que, probablemente,
no lo veríamos más. Ellos se habían separado,pero se querían.
Después de la desaparición de su padre, Ramiro y sumamá se exiliaron en Méjico, donde
vivieron hasta elaño 1984. Allí se casó Marta, la mamá de Ramiro, con su
actual marido, Antonio, otro argentino exiliado.
––Las cosas que me contaba Ramiro de su vida me dieronotra dimensión de la historia de mi
país.
Estaban en la casa de Ramiro cuando él le habló desu experiencia a los catorce años, cuando
asistió a algunasesión del juicio a las juntasmilitares, de cómo leía, se
tragaba los diarios del juicio que se publicaron en el 85,mientras estaban juzgándolos, como si
así pudiera encontraro vengar de alguna manera a su papá.
––Claro que después vino el Punto Final, la obedienciadebida y el indulto. Los indultaron
después de habersido juzgados y condenados ¿te das cuenta? Ah, ese cretino
de Menem.
––La Ley de Obediencia Debida la aprobaron en 1987, y significó que esos cientos de
torturadores, asesinos,están libres, no son responsables, porque recibían
órdenes, como si alguien te pudiera obligar a hacer cosastan aberrantes como las que
hicieron.
––Mi abuelo, el padre de mamá, es uno de ésos, sesalvó por la obediencia debida
Ramiro le dijo que le daba asco que fuera la nieta de un milico y que tenía que pensar qué
hacer. Luz se sintió desolada.
La alcanzó en la esquina y tomando un café le contó su historia y lo que sabía o suponía.
Ramiro se quedó con ella y le pidió que le presente a su familia.
Contra todo lo que se habían imaginado Luz y Ramiro,Mariana reaccionó bien cuando lo
conoció. Al día siguientehizo las preguntas habituales, y Luz contestó lojusto para no alterarla.
A pesar de que le había prometidoa Ramiro no mentirle, Luz tomó un atajo, omitió todolo que
podía hacerla reaccionar mal e insistió enaquello que sabía que podía tranquilizarla: que es
amigode Verónica, la hija de sus amiguitos, que es creativode una agencia de publicidad y que
le va rebién.
Cap 14
Ramiro había dejado la casa de sus padres y se habíainstalado en un departamento en
Belgrano. Luz lo ayudóa mudarse. Se pasaban horas juntos, muchas veces
hasta la mañana, cuando Luz salía corriendo para su casaporque, según ella, tenía que llegar
antes de que sedespertaran las chicas que trabajaban en su casa. Era totalmente
absurdo, pensaba Ramiro, esa actitud de viviren la mentira. Era malo.
Mariana y Daniel estaban en el Caribe, asi que ella tenía cierta libertad.
Ramiro le dijo que se fuera a vivir con él.
Luz le dijo que ella también pero que sería imposible,que Mariana era capaz de llegar muy
lejos, de ir hastaun juez.
Cuando Ramiro le contó la decisión que habían tomadoa su mamá, Marta se puso muy seria.
––Cuidate, Ramiro, la madre de Luz es hija de Dufau.
Vos, por suerte, no conocés a esa gente.
Claro que Marta estaba de acuerdo: me parece maravillosoque estén enamorados, y qué
importa si no hacetanto que salen, si se quieren y quieren estar juntos,¿por qué no? Es lo otro,
esa mierda de donde viene Luzlo que me asusta. Te puede salpicar.
Luz llevó su bolso a lo de Ramiro el día anterior ala llegada de Mariana. No había querido irse
antes deque llegaran. Había decidido decir la verdad, comunicarle
su decisión, darle la oportunidad a Mariana deque mostrara un mínimo sentimiento hacia ella,
unamínima empatía. Lo había planeado, lo primero de loque le hablaría sería del amor, le diría
que estaba felizporque había descubierto el amor
––Estás loca, Luz. ¿Qué estás diciendo?
––Lo que escuchaste. Me voy a vivir con Ramiro. Nome fui antes porque esperaba decírtelo.
Quería irme, noescaparme ––le digo ya desde la puerta.
Pero no logro irme, ella me toma del brazo, siento elborde de sus uñas en mi piel, me empuja
hacia adentrode la sala. Y ya no sé lo que dice, reproches, amenazas,
es sólo un sonido alterado que no soy capaz de modificar,ni tolerar un instante más. Corro y
bajo la escaleramientras escucho sus gritos llamándome y antes de cerrar
la puerta: No vas a volver a pisar esta casa.
No bien cortar, Marta llamó a Ramiro a la agencia depublicidad donde trabajaba y se lo contó
todo.
––Cuidate, querido. A Luz le puede costar muy carotodo esto. ¿Por qué no esperan un poco?
Es muy chicaLuz.
––Tenés razón Ramiro, pero cuidate. A mí me diomiedo.
Y ahora se me ocurrió una cosa que mepone peor. ¿Qué hace mamá cuando tiene
problemas?:llama a sus padres. ¿Y si se le ocurre intervenir a Alfonso?
Ramiro está muy mal conmigo, el otro día me fue abuscar a la facultad. Me dijo que yo era una
cobarde, quecómo me iba a separar de él con una carta. Yo le comunicaba
esto, lo otro y me iba, y lo que él pensaba, lo queél sentía, ¿qué? Tiene razón. Lo escuché. Pero
yo no [Link] dije que nuestra relación era imposible, que no
quiero complicarle la vida a todo el mundo. Pero Ramiroestaba demasiado enojado conmigo
como para comprenderme.
––La campaña de desprestigio contra los militares laempezó el inútil ese de Alfonsín, y mirá en
qué estadodejó el país, en la hiperinflación.
Ya había escuchado muchas veces hablar del desastrosogobierno de Alfonsín a ella y a Daniel,
lo que queríaera que me contestara lo que yo le preguntaba.
––Hubo una época que el país estaba asolado por elterrorismo, y los militares lo salvaron, fue
una [Link] guerra terrible. Papá combatió en esa guerra y yo
estoy muy orgullosa de él. Vos deberías estarlo también,Luz, es tu abuelo
Luz se propuso olvidar a Ramiro, pero ni el estudio,ni la playa, ni las salidas con sus amigos,
nada le impedíaque su recuerdo se le colara en todo lo que hacía.
Por un tiempo, Mariana y Luz habían conseguido evitaresas discusiones de antes. El temor de
que Luz se fuerade su casa otra vez hizo que Mariana moderara su actitud
con ella. Pero en el mes de enero, cuando estabanen Punta del Este, tuvieron un fuerte
enfrentamiento enel que Mariana perdió totalmente el control y le dijo todolo que había
estado guardando esos meses.
Luz quería volverse a Buenos Aires pero sabía queMariana se lo iba a impedir. Se le ocurrió
entonces aceptarla invitación que Laura y Javier le habían hecho,cuando la llamaron para
saludarla para las fiestas.
En esos años se habían visto poco con los Iturbe, apenasuna o dos veces por año. La relación la
sostenía Laura,que nunca había perdido el contacto con Luz
––Me pidió que te controlara porque estás en unaetapa difícil. ¿Qué pasó, Luz? ¿Querés
contármelo?
Estaba casi segura de que mamá no le había contadoa Laura que me fui a vivir con Ramiro,
para ella sería unpapelón, como dice. Debía tener realmente miedo de lo
que yo pudiera hacer para confiarle algo a [Link] relación que tienen Claudia y José, mis
primos,con sus padres me parece envidiable. Tal vez por eso, paravivirlo por un rato, aunque
sea, me puse a hablar deRamiro, del amor.
Qué ironíade la vida que Luz se enamore justamente del hijo deun desaparecido.
Fue Laura quien me lo dio. Hablábamos de otra cosa, de unproblema que yo tenía en ese
momento, y salió el tema de Alfonsoy ella me dijo que papá había tardado en darse cuenta,
peroque, cuando lo hizo, tomó una actitud muy frontal y que… nome dijo por eso lo mataron o
algo así, pero en su balbuceo yopresentí que me estaba ocultando algo con relación a la
muertede Eduardo. Se lo pregunté pero ella no fue clara hasta muchomás adelante, cuando yo
ya había avanzado mucho en mibúsqueda.
Me contó muchas cosas del período de la dictadura,y me dijo que ella en esos años no sabía
exactamente loque hacía Alfonso. Se enteró cuando fue el Juicio a las Juntas, allí supo lo quién
era Dufau.
Me contó lo de los campos de detención clandestinosy algunos hechos repugnantes de esa
época. Y medio esos diarios del juicio de los que me había habladoRamiro y el libro Nunca más.
Laura le había dicho que Eduardo y Mariana se querían pero que eranmuy distintos y que el
último tiempo discutían muchopor problemas ideológicos y porque Eduardo odiaba aDufau, lo
odiaba, y tu mamá lo idolatraba.
Y Luz estuvo muy contenta, te juro, cuando supo queEduardo no estaba a favor de los milicos,
se alegró. Creoque Eduardo se merecía que alguien alguna vez se lo dijera
a Luz. Pero quedate tranquilo, no le dije nada sobresu origen, bueno, tampoco lo sé de todas
maneras, merefiero a que no es hija de Mariana.
Laura seguía sospechando que Luz era hija de desaparecidos,aunque no se lo decía a Javier.
––¿Seguís creyendo lo mismo?
Laura asintió, y casi disculpándose: Tal vez porqueesa Miriam no apareció nunca más
Esa noche Laura discutió con Javier y le pidió que no se olvide que Luz no era hija de Eduardo y
Mariana y que estaba segura que lo habían mandado a matar para que no continuara
averiguando la verdad.
––No te das cuenta el mal que podés hacerle a Luz sile decís tu sospecha. Es su abuelo, al fin
de cuentas.
––Es un hijo de puta, y tampoco es su abuelo.
––Y qué pretendés: decirle a Luz que no es hija de suspadres. Menudo favor le vas a hacer. Su
verdadera madreno apareció nunca más.
––Quizás la mataron, como a Eduardo.
Javier le dijo que tiempo después que muriera Eduardo, él fue hasta Pringles a buscar a Miriam
y no la encontró.Javier se había presentado en la casa de la tía de Miriam
López con el pretexto de que era representante deuna casa de modas italiana y que la estaba
buscando aMiriam para hacerle una buena propuesta.
Me dijeron que había dejado deser modelo, que estaba viviendo en Estados Unidos, que
se había casado. Y que era muy feliz.Y Javier se había quedado tranquilo
Carlos a Luz:
––¿Y por qué no te buscó nunca más Miriam?
––¿Miriam? ––Luz no podía evitarlo––. ¿Y vos? ¿Por quéaceptaste tan fácilmente que había
nacido un chico muerto? Mirácomo te equivocaste: aquí estoy. Vivo ––subrayó.
Carlos no le contestó, la miró a los ojos pidiendo un poco declemencia.
––Perdoname, no debería ponerme así, pero es que me saleuna bronca que no la puedo evitar.
¿Te podés poner en mi lugar? Enterartea los cuarenta y nueve años de que tenés una hija que
ya esuna mujer, con un hijo, enterarte de que sos abuelo ––Carlos se
rió nervioso––. Qué increíble, me dijiste que tenés un hijo pero nohabía pensado: soy abuelo.
Normalmente esas cosas se van aprendiendocon los años, yo lo estoy aprendiendo en apenas
unas horas.
Y lo de Liliana, lo de Liliana… Luz, claro que entiendo tubronca pero no sé qué hacer con ella ni
con todo lo que siento eneste momento, el horror de lo que le hicieron a Liliana.
Luz a Carlos:
––Sí, se quedó en Estados Unidos con Frank. Yo no creo queme haya olvidado, sino que
desistió. Lo dejó ahí, en ese punto,decidió no decírmelo. No volvió a la Argentina en diez u
onceaños, se metió en otro mundo. Pero me contó que esa vez que fue
a la Argentina, cuando murió la madre de Frank, estuvo tentadaotra vez de buscarme. Llamó a
lo de Dufau, y consiguió elnúmero de la casa de Mariana. Pero no se atrevió a
[Link] Frank influyó en esa decisión.
Cap 15
Luz lee toda la información que le dio Laura sobre las torturas y desapariciones durante la
dictadura.
Esa galería de aberraciones: esoscentros clandestinos, esos hombres y mujeres, chicos,
viejos, picaneados, colgados, quemados por encendedores,estaqueados, tabicados,
engrillados, desollados,sucios, con piojos, desamparados en manos de esos asesinos.
Ahora los fantasmas salen de esos diarios, ya amarillentospor el tiempo, y pueblan mis días y
mis nochesY pienso en Ramiro, qué sentiría él cuando leía estosdiarios del juicio y pensaba que
a su padre podía haberlepasado algo así.Alfonso estaba ligado a la represión, él sabía lo quese
hacía, él mismo daba las órdenes. Alfonso, por supuesto,
no se lo habrá contado a nadie. Quizás ni siquiera a Amalia.Y a mamá seguro que no.
Luz le pregunta a Mariana si ella sabía algo y si había ido a presenciar el Juicio a las Juntas.
Mariana se enojó y dijo que eso era una aberración, que no reconocían lo que habían hecho
los militares salvando a la Patria.
––No era convencional, porque el enemigo no estabaafuera, sino que se había infiltrado en el
mismo país,por eso tuvieron que actuar de otra manera. Hubo, quizás,algunos excesos, pero
era una guerra y lo importanteen una guerra es ganarla, como sea.
––Te vas del tema, mamá, yo te estoy preguntando sileíste alguna vez los diarios en esa época,
aunque sea elresumen de lo que decían en esos juicios, si alguna vezno tuviste algún asomo de
duda de que no era como tupapá te lo contaba ––y ahora sí se lo digo, para que sedespierte––,
porque no te debe haber contado que pasabanla picana, y que dejaban parir a una mujer para
despuésrobarle el chico y matarla.
––Pero de dónde sacás esas cosas, Luz, son esas mentirasque contaban.
––¿por qué me preguntaste eso, Luz?
––Porque nunca me hablaste y pasó cuando yo eramuy chiquita y después, después sí lo supe,
pero muchodespués y me preguntaba, no sé, si habrá algunas cosasque vos no sabés… Pero,
dejá, no importa.
Luz entiende que Ramiro no la llame más, imagina que debe sentir asco que ella sea la nieta de
un represor. Se enteró por Gabi que está saliendo con otra chica.
––Ramiro tuvo mucho que ver, Ramiro es hijo de un desaparecido,y él y su madre estuvieron
exiliados, él me fue despertandode mi letargo, después otras cosas. Lo que me dijo Laura,lo
que leí, la marcha en repudio al golpe militar, cuando se cumplieron
los veinte años. Ese día fue muy importante para mí ––elrostro se le iluminó––. En muchos
sentidos.
Ramiro sabía que él seguíasintiendo algo muy profundo por Luz, que quería su
bien, independientemente de él. Lo importante era queLuz pudiera salir de esa familia de
mierda, liberarse, vivircomo ella se merecía. Se lo diría, se prometió, apenas
cicatrizara esa última herida que aún podía tocarse en sucuerpo cuando le faltaba Luz, en
cualquier momento deldía, estuviera trabajando o a punto de dormir, en su casa,
o cuando bailaba. Pero Luz no lo había llamado niuna sola vez en todos esos meses, estaba
presa de esa familiaque para él representaba lo más abyecto de la condición
humana. Era la nieta de Dufau, al fin, no, la historiade ellos no podía ser, era imposible.
Nunca más, nunca más, es un solo grito y miles de vocesque vibran y me producen una
emoción nueva. Yahora: El que no salta es un militar. Y canto y salto conmis compañeros de la
facultad y con todos, todos los queestamos aquí, camino a la Plaza de Mayo.
Mehe puesto al lado de esta columna, estos Hijos que reclamanpor sus padres. Entonces la
imagen de Alfonso,¿qué dirían si supieran que alguien de mi familia es el
asesino de sus padres? Ese día Ramiro y Luz se encuentran en la plaza.
––Me alegra mucho verte aquí ––me dice.
Me acerco a su oído: Ahora entiendo que te diera ascoque yo sea… Y no puedo ni terminar la
fraseEstuvieron horas y horas en la plaza, escucharon a FitoPáez, a Teresa Parodi, a León
Gieco. Luego en un café,dando tímidos pasos, mintiéndose de a ratos, que sehabían perdido
de sus grupos, hasta que fueron a la casade Ramiro
Ramiro no me pidió nunca que me quedara en su casa,ni yo le pregunté qué había sido de esa
chica que salíacon él. Simplemente nos seguimos viendo todos losdías, sin ninguna palabra que
defina lo que estamos viviendo.
––¿Querés que venga a vivir con vos todavía?
––¿Tenés alguna duda?
––¿Pase lo que pase con mamá?
Si
Ese mismo día Luz fue a su casa a armar un bolso y decirle a su madre que se iba, pero al llegar
Mariana le dice que el abuelo se murió.
––¿Cómo fue? ¿Cuándo?
––Un derrame cerebral. Nos avisó Amalia. No hubo tiempo de nada.
Alfonso, me alegro deque estés muerto, que nunca más tenga que verte. Basura,asesino, hijo
de puta.
-Nosotrosbien podemos esperar unos días. Sólo unos días. Encuanto esté mejor, se lo digo y
vengo a vivir con vos.
A los pocos días Luz sospecha que está embarazada y se lo cuenta a Ramiro que se pone feliz.
Hacen juntos el test de embarazo y da positivo.
La primera en enterarse fue Marta.
––Sí, es una locura, mamá, puede ser, pero los dos loqueremos.
Luz le contó a Mariana quien dijo que no podía tener ese bebé. Entonces le dijo que ahora iría
ella a un juez para solicitarlo. No se lo iba a impedir. Se iban a casar y tendrían al niño.
––¿Cuándo va a nacer el chico? ––dijo por fin Mariana.
––En enero.
Al menos eso la tranquilizaba, en enero no hay nadie en Buenos Aires, pero algo tenían que
decir para justificarque se casaban ahora.
Esa misma noche fue Ramiro a hablar con Daniel yMariana. Les repitieron su oferta de
ayudarlos para quese fueran del país. Y respecto del casamiento, Marianahabía pensado que…
Les hicieron prometer que no dirían nada, ni una solapalabra a nadie. Y aunque ni ella ni
Ramiro aceptaronlo de Estados Unidos, sí se comprometieron a no desmentirla
si se encontraban con sus amigos. Por suerte noiba a haber una fiesta, porque como estaban
de duelo.
––Ramiro, Ramiro ––lo llamo––, ¿dónde está Juan?
––Lo están revisando, Luz, está bien, perfecto.
Cada vez que se llevaban a Juan para cambiar, Luz se ponía muy mal. Y Ramiro no entendía por
qué Luz se sentía así.
Mariana a Luz:––¿Pero lo vas a amamantar? ¿Para qué? Si hay unosproductos buenísimos
ahora. Se te va a deformar el pecho,es una lástima.
Mariana le regaló una mamadera, a pesar de la negativa de Luz. Cuando la tocó por casualidad
esa noche tuvo una sensación horrible y la estrelló contra la pared. Ramiro no entendía, le
parecía una reacción exagerada.
Él
sólo podía sentirlo con toda su fuerza en Luz, pero le eraimposible hacer algo para mitigarlo.
Pero qué le pasaba,cómo era posible, en ese momento de su vida, ellos juntos,
su hijo. Qué significaba esa tristeza [Link] no sabía por qué, quizás tuviera que ver con
sumamá.
––Tenía que ver con mi mamá ese recuerdo, con el día queme arrancaron de mi mamá. Mi
verdadera mamá, no la que yocreía.
Ella nunca la había amamantado, estuvo muy gravecuando nació, quizás me pasó algo a mí
cuando era beba,algo… con una mamadera y por eso… no entiendo.
Luz a Ramiro, todavía en la clínica:
––Ramiro, yo nací el 15 de noviembre de 1976. ¿Tedas cuenta? Mil novecientos setenta y
[Link], no se daba cuenta de nada. No entendía por quéesa excitación: que le quería decir
con mil novecientossetenta y seis.
––No era un año como cualquier otro. Vos lo sabésmuy bien. En ese año desapareció tu papá.
Y muchosotros, mujeres embarazadas también. Yo lo leí y sé lo queles hicieron.
Recuerdan el caso de los mellizos Reggiardo Tolosa.
[Link]
[Link]
hijos-de-padres-desaparecidos-en-la-ultima-dictadura-las-secuelas-siguen-hasta-hoy/
Fue en la clínica que me acordé de eso, y empecé a juntarlo con otrosepisodios de mi vida.
Luz enhebraba eslabón a eslabón hechos sueltos desu vida, apenas mencionándolos (lo de la
obediencia debidaque le dijo Natalia, lo de la mujer que la fue a buscaral colegio, ¿se lo había
contado alguna vez?, su sospechade ser adoptada cuando se peleaba con Mariana,el temor de
su mamá de que Luz se conectara con comunistasen la Universidad) en un rosario que iba a
darleesa pregunta que Ramiro ya no pudo impedirse hacer:
––¿Vos pensás que podés ser hija de desaparecidos?
¿Y por qué?
––Mirá, mamá no pudo tener hijos después y si acaso yo no nací… quiero decirte, acaso perdió
el hijo, nosoy yo, y entonces ––ahora ya estaba corriendo, corriendo
desenfrenada–– Alfonso le consiguió otro bebé porahí, ya sabés quién era Alfonso, ¿dónde lo
iba a conseguir?. Esa beba quizás soy yo
Mariana le comentó que cuando ella nació lloraba mucho y que la había cuidado Amalia
porque ella estaba grave y en coma.
Quizás exagero como dice Ramiro. Estoy buscandotenazmente que todo me confirme mi
sospecha, y a vecesme pregunto por qué. A Javier le saqué el tema a propósito
y cuando vi su incomodidad, en lugar de cortarla,seguí.
––Vos no lo tragás a Alfonso, ¿no? ––Javier se alzó dehombros––. Me lo dijo Laura. No tenés
por qué ocultármelo.
Yo lo odio. Me avergüenza ser su nieta. A mamáno me atrevo a decírselo, y no es porque se
haya muertoahora, antes tampoco pude. ––¿Papá lo sabía?
Que por favor me lo dijera, lo interrumpí, que yo necesitaba saberlo, que para mí era muy
importante. Y entoncesme contó que papá tampoco lo tragaba pero queno hablaba mucho de
su suegro. Se quedó callado un rato,como si se hubiera perdido en sus recuerdos, fue
entoncesque dejó salir lo de la clínica: Me acuerdo cuando vos naciste, bah, cuando estaban en
la clínica, tu mamá estaba en terapia intensiva, tu papá estaba muy mal y decía que Alfonso y
Amalia lo volvían loco.
––¿Bah? Dijiste: “cuando vos naciste, bah, cuando estaban en la clínica”, ¿qué quisiste decir
con ese bah?
––¿Y por qué estaba tan mal en la clínica papá?
––Porque tu mamá estuvo grave durante muchos díasy porque… tus abuelos no lo dejaban
manejar su vida, semetían en todo ––pareció olvidar su tono moderado, un
viejo rencor le opacaba la voz––, no lo dejaban ni sufriren paz, yo lo viví, lo vi.
––Y a mí, ¿a mí me viste?, ¿en la clínica?
ese “bah”fue creciendo y creciendo y era la prueba irrefutable deque yo no nací allí, en esa
clínica, que Javier lo sabe y nome lo quiere decir. Y además lo odia a Alfonso, lo odia.¿Todo
esto no encaja?
Es cierto que tengo esa certeza. No sé exactamentepor qué, quizás porque es la manera de
explicarme tantosepisodios de mi vida. Claro que es terrible, pero tengo
que saber la verdad. Y en la medida que busco la verdad,me siento mejor, ya no más ese
miedo de la clínicaque me lo roben a Juan, no más esa angustia.
Es desde ese lugar, desde el amor y la alegría,Ramiro, que busco la verdad. Es porque me
sientoquerida por primera vez, porque estoy con vos y conJuan que no tengo miedo, que
quiero saber la verdad.
Luz iba a pedir una entrevista con las abuelas de plaza de Mayo.
Marta no entendía nada de lo que le estaba diciendo,pero sí que Ramiro necesitaba su
consejo, su apoyo.
––¿Cuál es esa idea?, Ramiro, no comprendo.
Entonces se lo dijo: Luz sospecha que no es hija desus padres, que hicieron un cambio… que es
hija de desaparecidos.
Marta estaba a punto de llorar: Luz es maravillosa,Ramiro, y que la quieras tanto como para
acompañarlaen esto y no decir está loca, después del parto se volvióloca o algo así, me
conmueve. Luz debe saber lo que lalleva a esta búsqueda. Apoyala, Ramiro, en todo lo
quepuedas. Y contá conmigo, para hablarlo cada vez que lonecesites.
Luz se entrevistó con Delia, una de las abuelas. Le dijo que había un banco de datos, y que
bastaba con hacerse un análisis de sangre.
-Tengo miedo de quesepan quién soy, o quién parece que soy. Porque si no es
lo que yo pienso, si soy la nieta de Alfonso, ella con tododerecho me va a echar de aquí.
––Pero fue inútil. Allí no había nada que permitiera ligarnuestra sangre. Y por un tiempo pensé
que me había equivocado,que quizás fuera sólo un delirio, una bronca demasiado grande con
mamá, una necesidad de renegar de esa familia, de las aberraciones de mi abuelo. Pero esto
me detuvo sólo un [Link] cuando fui a la casa de Laura y Javier, unos meses después,
si decidí irme unos días antes que Ramiro, era porque ya sabía que me iba a poner a averiguar.
Laura le dice a Javier que deberían contarle a Luz lo que saben. Le da pena verla averiguar en la
clínica y pensar que es la hija de una chica que vivía en el campo.
Qué querés, que le diga que era hija de una puta, quepor otra parte, nunca más apareció.
Tampoco tenían esacerteza, insinuó Laura, no podían afirmarlo. No, otra vezlo mismo no.
¿Cuándo terminaría de acosarlos ese fantasma?¿No había sido suficiente la muerte de
Eduardo?De eso también le había hablado Luz, y Laura le habíadicho que nunca se creyó lo del
asalto. Tenés que hablarcon Luz, Javier, ella sabe que le estás ocultando algo.
Luz a Ramiro: ––Estoy segura de que Javier sabe más sobre mi verdaderamamá y le prohíbe a
Laura que me lo diga. Estabaesperando que vinieras para poder encararlo.
Ramiro dijo que iba a preguntarle él directamentea Javier. Y decirle la verdad de su sospecha.
Por quédemorarlo más.
––Esperá, vamos a cenar con ellos y los chicos esta [Link] me dijo que hablaría con
Javier. Yo creí entenderuna promesa en sus palabras. Laura va a sabercuándo es el momento
de hablar con Javier.
Despues de la cena, Javier empezó a hablar. Le costaba, como si las palabras vinieran
de muy lejos, de mucho oprobio, de mucha desdicha. No, no había tal chica de dieciséis años,
no sabía dequé le hablaba.
El certificado de nacimiento decíaMiriam López, él mismo lo había visto. La mujer que
fue a buscarla al colegio, ¿lo recordaba Luz?
Eduardo la había visto en una oportunidad. Pero después,no supo más nada. Eduardo murió
en esos días justamente.
––Sé que no es así, que no naciste en cautiverio. Porqueyo la fui a buscar a Miriam López… y
conocí algunascircunstancias de su vida.
––¿La viste? ¿La conocés? ¿Me parezco a ella?
Fue Laura la que interrumpió, le dijo que ella tambiénhabía sospechado lo mismo que Luz y
que Eduardo,pero que lo que sabían de la historia de Miriam Lópezno parecía confirmarlo.
Pero no fue hasta varios meses después de esa nocheque Javier tuvo la certeza, por las
palabras que Luz le escribió,de que no se había equivocado, que su hermano,por fin, podía
descansar en paz. Te lo digo a vos, Javier, porquea él ya no puedo, te perdono, te quiero.
Cap 17
Después de lo que nos contaron Laura y Javier, Ramirono cree que mi origen esté ligado a la
represión. Hayvarios elementos que no coinciden con mi sospecha: loque Javier sabe de
Miriam, lo del certificado del hospital,que haya un nombre y un apellido de mi [Link]
probablemente lo que le dijeron a Javier sobreMiriam en el pueblo sea mentira
Que exista un certificado del hospital es raro. En loscasos que me contaron Delia y las Abuelas
no había nadaescrito que probara ese nacimiento. Y las que llevarona parir a un hospital, las
anotaban como NN
desde que Delia me dijo queellas sabían lo de mi abuelo, yo me sentí mucho más cómoda, yano
más ese temor a ser descubierta, o a que me creyeran una loca.
Y seguí yendo, ya no a ver los archivos, sino a charlar conella. Iba con Juan. Delia lo vio
crecerMe contó tantas historiasterribles… y al mismo tiempo conmovedoras. La de
Susana, la madre de Dolores. Qué no hizo esa mujer para encontrara su nieto, jueces de
menores, obispos, orfanatos, milicos,curas, políticos, tocó todas las puertas, un día la
esperanza,y otro la decepción.
––¿Y lo encontró?
––No, murió sin encontrarlo.
Luz se encuentra con Delia y le cuenta todo lo que había averiguado en Entre Rios. Que
Mariana y Eduardo habían tenido un niño y que murió. Le dice que todavía no le contó nada a
Mariana, y que sigue sospechando que es hija de desaparecidos.
La tomo de las manos y le pido queno me deje sola, por favor, no ahora, después de todo
loque logré averiguar
––Ay Delia, Delia querida, sabés las veces que yo pensélo mismo, pero al revés, ¿por qué no
tendré una Delia,una abuela que me busque así como vos buscás a tunieto? Me hubiera
liberado antes.
Lo primero será ir a Coronel Pringles. Ramiro me vaa acompañar el fin de semana. Y tratar de
dar con MiriamLópez.
Miriam supo que estaba enferma y en ese momento volvió a pensar en Luz. Habia vuelto a Bs
As hacía unos años para el velatorio del padre de Frank e intentó aveiguar algo sobre los Dufau
pero sin resultados.
Yo soy una cagona. Ahora sería imposible
para mí hacer lo que hice esas dos veces que quise salvar
a Lili. No podría. Además, no sé si sería bueno. Las dos veces
que lo intenté, asesinaron a alguien, primero a Liliana,
después a Eduardo. Y yo, de casualidad creo, salí ilesa.
Pero ahora tengo cáncer, pensé. ¿Y si no hay más tarde?
¿Y si esta historia desaparece conmigo? La sola idea
me sacudió. Entonces se me ocurrió escribirle una carta
a Lili. La cambié innumerables veces. Todo me parecía
demasiado fuerte, demasiado doloroso.
¿Me creerá Lili? Quizás nunca lo sabré. Mañana voy
a ser a ser intervenida quirúrgicamente y no sé si saldré
viva del hospital.
La guardo dentro de un sobre, en el que escribo Luz
Iturbe.
Cagona es poco, cómplice fui. No lo soporto. Esta
carta tiene que llegar. Lili tiene que saber que mataron
a sus padres, quién los mató y por qué
Miriam intentó contactar a Luz, haciendo que su amiga Berenice la llamara, una vez que Luz
atendiera le pasaría el teléfono a ella. Allí se enteró que Luz no vivía más en esa casa.
Finalmente llaman a casa de Ramiro y haciéndose pasar por una amiga de la infancia él le da la
dirección. Entonces Miriam la escribió en el sobre de su carta y pidió que la enviaran cuando
ella hubiera muerto.
––Es una carta para Lili, prometeme, Frank querido,que se la vas a dar.
––No, yo nunca leí esa carta. Porque Miriam no se murióen esa operación, como ella temía. La
cirugía salió bien.
Una vez que conozcala verdad por Miriam podré encarar mejor a mamá.
Delia me preguntó en qué hospital había sido extendidoese certificado del que me habló
Javier. Pero él nolo recuerda, y ese papel debe haber desaparecido con papá.
Hubo algunos casos, me contó Delia, en que se lasllevó a parir a un hospital.
Se me ocurre entonces que debería conectarme conDolores. ¿Me podrían dar su dirección?
Quizás ella sepaalgo más. Delia me dice que le va a escribir ella misma
Luz a Carlos:
––La pista se había cortado en Noemí, la prima de Miriam.
No había por dónde seguir. Pasaron unos cuantos meses.
––¿Y no lo hablaste con Mariana?
Luz se dio vuelta, miró para otro lado. Evidentemente, el recuerdole traía mucho pesar.
––Postergué todo lo posible esa conversación. No podía [Link] fin se dio, casi de
casualidad, el mismo día queJuan empezó a caminar.
Mariana vuelve de Uruguay y pasa a visitar a Luz. La charla se va desviando y Luz la increpa :
-Y entonces le reprocho que no me lo haya dicho nunca,que me haya engañado toda la vida, y
ella abre losojos muy grandes y no dice nada.
––Luz, yo no creo en los psicólogos, pero quizás te haríafalta ver a alguno. Decís cada cosa, que
sólo pensandoque la maternidad te trastornó totalmente puedo tratarde pasar por alto esta
actitud.
––Pero cómo podés seguir mintiendo, mamá, vi el certificadode nacimiento de tu hijo, era
varón, y se murió.
La cara se le descompone. Se quiebra. Su hermosa ytersa piel se cubre de pliegues. Un
momento de piedad,ella tampoco lo sabía entonces, recuerdo.
––A vos también te engañaron, ¿no es cierto? ––tratode reconciliarme––, pero al fin te
enteraste.
––Y cómo querés que esté con lo que me decís. Todavíame lo reprochás, me pasé años enteros
de mi vida dedicadaa vos, te di de todo, tuve que aguantar tus carasde culo permanentes, tu
desobediencia, tus… extravagancias,digámosle así, para ser suaves, y ahora que te enterás,en
lugar de agradecerme, me lo reprochás.
––Te reprocho que no me lo hayas dicho.
-Tu papá me debe haber robado.Y vos sabés bien quién era tu papá.
––Aunque te digo, no sé aún si lo sabe. Creo que Mariananunca quiso saber ni lo que hacía su
padre ni mi verdadero origen.
En todo caso, no me lo dijo.
––No te permito que hagas insinuaciones sobre papá.
Con lo que te quería. Deberías estarle infinitamenteagradecida. Por él tuviste una madre, una
familia.
––Luz, me das pena. Estás muy enferma. Cuando recapacites,llamame.
––Sí, la llamé otra vez y le pregunté por mi verdadera [Link] dijo que no sabía quién era.
Alguien que no me quería,eso era todo lo que conocía de ella.
A Miriam le vuelven a dar mal los estudios y el cáncer ha vuelto. Antes de operarse, quiere
enviar la carta a Luz y que se entere de lo que ella [Link] ha retomado sus estudios y
mientras tanto Miriam está en camino a Bs As.
Las abuelas han contactado a Dolores que vendrá a Argentina también.
Una tarde Miriam se presenta en casa de Luz. Le cuenta quehace mucho que no está en
Buenos Aires, que se fue,más o menos cuando murió tu papá. Para esa época.
––Empezó a decirme una serie de frases incoherentes, que lohabía visto justamente el día que
él falleció, bah. Así lo dijo “fa-lleció, bah” y se alzó de hombros, y yo me acordé de ese otro
bahde Javier. Que habían hablado bastante ese día y que él le había
contado muchas cosas. Pero no me decía quién era, a mí suapellido no me sonaba de nada.––
¿Pero vos quién sos? No entiendo. Una amiga de
papá, me dijiste. ¿De Eduardo Iturbe?
––Claro.
––¿Y cómo te llamás?
––Miriam Harrison.
Miriam, repite Lili como ida, Miriam. ¿No me digasque vos sos Miriam? Y da vueltas por el
cuarto y se vuelvea sentar frente a mí y me mira. Y yo pienso que le debenhaber dicho de todo
sobre mí, o quizás se acuerdede cuando le dije que su mamá no era su mamá.
––¿Miriam López? ––y está casi gritando. Sos mi mamá?
––No, no soy tu mamá. Tu mamá era Liliana no séqué, nunca supe el apellido y tu papá se
llamaba CarlosSquirru y los mataron porque querían una sociedad másjusta.
––Desde ese día me puse a buscar en cuanto testimonio existieratodos los Carlos, las Liliana,
tejimos muchas tramas erró[Link]é a todos los Squirru de la guía. Al fin, un primo
tuyo,lejano según me dijo, me confirmó que vivías en España hacíaaños. Y aquí estoy. Aquí
estamos ––y Luz sonrió, triunfante.
Epílogo 1998
El 3 de agosto de 1998 Nora Mendilarzu de Ortiz entró,con paso inseguro, a la sede de las
Abuelas. No sabíacómo encarar el tema. Nora hubiera querido creerle aCarlos, pero le parecía
––¿Te puedo abrazar? ––le dijo Delia––. Estoy muyemocionada. Es la primera vez que
encontramos a unaAbuela.
Vocabulario
Metáforas
los gritos despavoridos que venían del quirófano trepaban por las paredes de su celda
Describe con tus palabras qué momento histórico estaba ocurriendo en nuestro país en la
época que se desarrolla esta novela.
En 1976, La Argentina comenzo una epoca oscura en su historia, un golpe civico militar ocurrió
el 24 de Marzo pero era muy distinto a los otros golpes militares en los años anteriores. Por
primera vez, las tres fuerzas(marina-ejercito-aerea) se unieron para derrocar a la presidente
Isabelita y se puso en marcha “El Proceso de Reorganización Nacional”, él cual consistía en
establecer un plan sistemático de terrorismo de Estado, que incluyó robo de
bebés(ocultamiento de su verdadera identidad)y la tortura y desaparición de personas en
campos clandestinos.
Este etapa duró de 1976 a 1983 y marcó un antes y un despues en la historia de la Argentina,
ya qué dejaron de ocurrir golpes militares en el pais y se juzgo a la junta militar de todos esos
crimenes que ocurrieron en la dictadura(1985).
Argumento:
A los veinte años, con la llegada de su primer hijo, Luz empieza a dudar de su pasado. Algo que
parecía enterrado en su memoria lucha por salir a la superficie, y le hace pensar que podría ser
uno de los cientos de niños nacidos en cautiverio durante la última dictadura militar argentina.
Como si de repente se empezara a salir la venda que le tapaba los ojos, Luz se lanza a una
valiente y tenaz búsqueda de la verdad. En su investigación van apareciendo las historias de
vida de una amplia gama de personajes: su madre, una presa política secuestrada en 1976, su
padre exiliado en España, quien ahora ve con un gran resentimiento la Argentina, Miriam, la
amante de uno de los torturadores, los apropiadores y los verdugos. Todas ellas le permitirán
reconstruir su historia personal y la de uno de los períodos más oscuros de nuestro país.
La lucha infatigable de Luz nos recuerda a la de las Abuelas de Plaza de Mayo, aunque desde
otro lugar, el de los niños a los que nunca nadie buscó, porque no se sabía de su existencia. En
ambas, el amor empuja para conseguir justicia y verdad.
A veinte años, Luz, escrita antes de que algún nieto apropiado buscara su origen, se publicó en
España en 1998, al tiempo que en la Argentina por primera vez una joven encontró su propia
identidad y con el correr de los años se ha convertido en una suerte de clásico de las letras
latinoamericanas. Eso se debe a la trascendencia del tema, pero también a su notable
composición, casi en forma de policial, y a su mirada profunda de nuestra sociedad.