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Autonomía de la Universidad de Córdoba: la presencia de las Autodefensas Unidas de

Colombia (AUC) en el periodo 2003-2009

Teodoro Ibáñez Prada

Trabajo de grado para optar el título de:

Magíster en Ciencias Sociales

Director: Manuel Cortina Núñez

Universidad de Córdoba

Facultad de Educación y Ciencias Humanas

Maestría en Ciencias Sociales

Montería - Córdoba

2020
Autonomía de la Universidad de
Córdoba: la presencia de las Autodefensas
Unidas de
Colombia (AUC) en el periodo 2003 -2009

Teodoro Ibáñez Prada

Universidad de Córdoba

Facultad de Educación y Ciencias Humanas

Maestría en Ciencias Sociales

Montería - Córdoba

2020
2
AGRADECIMIENTOS

Expreso mis más sinceros agradecimientos a:

Mi padre celestial por verme brindado toda la fortaleza y perseverancia para continuar con

mi trabajo de tesis en los momentos más difíciles de mi vida y en especial en mi etapa de

estudios de posgrado.

A mi esposa Hermidis Del Carmen Verbel y Vega, por su apoyo y ejemplo fundamental en

el transcurso de mi aprendizaje de vida; también por su respaldo y colaboración

incondicional. De igual forma, agradezco infinitamente a mis cuatro hijos: Juan, Jesús,

Melissa y Natalia Ibáñez Verbel, por ser mis pilares para continuar en este camino.

También agradezco a cada uno de mis amigos y compañeros de estudio por haber compartido

tantos momentos agradables y difíciles en el posgrado. Así como a todos los profesores que

me enseñaron grandes valores, conocimientos y saberes para aplicar posteriormente tanto en

lo personal como en lo profesional.

Contenido

3
Pág. Resumen ............................................................................................................................... 8

Abstract ........................................................................................................................................ 7

Introducción.................................................................................................................................. 8

Capítulo I. Propuesta de investigación ....................................................................................... 11

1.1. Descripción del problema ............................................................................................... 11

1.1.1. Formulación del problema ....................................................................................... 16

1.2. Justificación .................................................................................................................... 17

1.3. Objetivos ......................................................................................................................... 20

1.3.1. Objetivo general ....................................................................................................... 20

1.3.2. Objetivos específicos ............................................................................................... 20

1.4. Marco teórico .................................................................................................................. 21

1.4.1. Antecedentes ............................................................................................................ 21

1.4.2. Bases teóricas y conceptuales .................................................................................. 31

1.4.2.1. Democracia y universidad......................................................................................... 32

1.4.2.2. Autonomía universitaria............................................................................................ 36

1.5. Metodología........................................................................................................................ 44

1.5.1. Enfoque de investigación ......................................................................................... 45

1.5.2. Diseño metodológico ............................................................................................... 45

1.5.3. Técnicas e instrumentos de recolección de datos..................................................... 46

1.5.4. Fases de la investigación .......................................................................................... 48

4
1.5.4.1. Fase I. Recolección de la información ...................................................................... 48

1.5.4.2. Fase II. Organización y procesamiento de la información ....................................... 48

1.5.4.3. Fase III. Análisis de la información .......................................................................... 49

Capítulo II. La incidencia paramilitar en la institucionalidad de la Universidad de Córdoba .. 49

durante el periodo 2003-2009..................................................................................................... 49

2.1. Orígenes del paramilitarismo ........................................................................................... 50

2.1.1. El paramilitarismo en el contexto Latinoamericano ................................................. 50

2.1.2. El fenómeno paramilitar en Colombia ...................................................................... 53

2.1.3. El paramilitarismo en el departamento de Córdoba .................................................. 58

2.2. Las AUC en la Universidad de Córdoba.......................................................................... 63

2.2.1. Reseña histórica del surgimiento de la Universidad de Córdoba.............................. 63

2.2.2. La época del terror en la Universidad de Córdoba.................................................... 67

2.2.3. Toma y control de la Universidad de Córdoba ......................................................... 74

Capítulo III. Cambios y modificaciones de los mecanismos de participación en la


designación ................................................................................................................................ 79

del rector y los efectos en la autonomía universitaria ................................................................ 79

Conclusiones .............................................................................................................................. 86

Referencias ................................................................................................................................. 89

LISTA DE FIGURAS

5
Pág.

Figura 1. Posibilidades establecidas en la IV Asamblea de la Asociación Internacional de

Universidades .......................................................................................................................
40

Figura 2. Linderos de la autonomía ......................................................................................


44

Figura 3. Matriz de recolección y organización de información documental ......................


48

Figura 4. Localización geográfica del departamento de Córdoba ........................................


60

LISTA DE TABLAS

Pág.

Tabla 1. Captura de las instituciones estatales del departamento de Córdoba .....................


29

Tabla 2. Escuadrones de la muerte (paramilitares) en América Latina ................................


53

Tabla 3. Subregiones del departamento de Córdoba ............................................................


61

Resumen

La historia de Colombia está marcada por la violencia generada por los

grupos al margen de la ley (paramilitares, guerrilleros, bandas criminales, etc.).

Estos han ocasiona grandes afectaciones en la población civil y militar; así como

también en los centros educativos de nivel superior en el país. Dentro de este

contexto, se toma el caso de la Universidad de Córdoba, la cual fue víctima del

fenómeno del conflicto armado, siendo una de las instituciones públicas del Caribe

6
colombiano que más ha estado sumergida en la época del terror. En ella, se detalla

la entramada de corrupción y clientelismo de las Autodefensas Unidas de Colombia

(AUC), grupo paramilitar que se tomó las instalaciones de la Alma mater de los

cordobeses. La irrupción de las AUC en la Universidad de Córdoba se evidencia en

la imposición de directivos, eliminando opositores (estudiantes, docentes y

funcionarios) para poder quedarse con sus recursos económicos. Estas acciones

muestran la violación de los derechos humanos. Durante este periodo se vivieron

constantes violaciones de derechos humanos, donde el miedo se apoderó de la

institución para irrumpir con la seguridad jurídica.

Palabras clave: AUC, autonomía universitaria, conflicto armado, paramilitarismo,

Universidad de Córdoba.

Abstract

Colombia's history is marked by violence generated by groups outside the

law (paramilitaries, guerrillas, criminal gangs, etc.) These have caused great

damage to the civilian and military population; as well as in higher level

educational centers in the country. Within this context, the case of the University of

Córdoba is taken, which was a victim of the phenomenon of the armed conflict,

being one of the public institutions of the Colombian Caribbean that has been most

7
submerged in the time of terror. In it, the network of corruption and patronage of

the United Self-Defense Forces of Colombia (AUC), a paramilitary group that took

over the facilities of the Alma mater of the Cordobans, is detailed. The irruption of

the AUC in the University of Córdoba is evident in the imposition of directors,

eliminating opponents (students, teachers and officials) in order to keep their

economic resources. These actions show the violation of human rights. During this

period there were constant violations of human rights, where fear took over the

institution to break with legal security.

Keywords: AUC, university autonomy, armed conflict, paramilitary, Córdoba

University.

Introducción

El conflicto armado colombiano es un fenómeno socio-territorial que se ha

manifestado en el país por muchas décadas, estando presente en varios entornos, uno de

ellos son las universidades, o bien llamados centros de educación superior, donde los

grupos ilegales buscan infiltrarse para desviar los recursos económicos y financieros y

atentar contra la autonomía universitaria, para así tener control y dominio. Es sentido, la

8
presente investigación se desarrolló dentro del marco de la maestría en Ciencias Sociales de

la Universidad de Córdoba, titulado el trabajo de grado como: Autonomía de la

Universidad de Córdoba: la presencia de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC)

en el periodo 2003-2009; teniendo como objetivo principal analizar la afectación en la

autonomía de este centro educativo a causa del control paramilitar por mandato de

Salvatore Mancuso, eje paramilitar en Córdoba, esta afectación hace referencia a la

Reforma Estatutaria de la Universidad.

De tal manera que para lograr el objetivo general, el estudio parte primeramente de

un contexto general del fenómeno paramilitar a nivel latinoamericano, para luego insertarse

en el caso de Colombia y posteriormente en Córdoba, permitiendo así que el lector pueda

comprender y entender las raíces y bases del surgimiento del paramilitarismo en el

Departamento.

Una vez realizado lo anterior, la investigación se sumerge particularmente en lo

vivido en la Universidad de Córdoba, donde las AUC irrumpen la tranquilidad del centro

educativo con el fin de apoderarse de sus recursos y desviarlos hacia el paramilitarismo,

para lo cual ocurren distintos eventos que no solo involucran la perdida de la autonomía

universitario, sino también la violación del derecho a la vida, a la educación, y un sinfín de

garantías institucionales. Por tanto, la investigación es de interés tanto para la comunidad

académica como para las victimas (estudiantes, docentes y universitarios) del conflicto

armado que se vivió en los tiempos más oscuros en la Universidad de Córdoba, donde se

presentaron actos de corrupción, clientelismo y violación de los derechos humanos.

9
El propósito a investigar bajo este ámbito y en el proceso de la realización del

proyecto es, cómo las AUC afectaron la autonomía universitaria de la Universidad de

Córdoba; provocando un quebrantamiento de la misma, a causa de la imposición de

directivos y cambios en los estamentos institucionales que regularon su buen

funcionamiento en el periodo 2003-2009. Por tanto, el escenario de desarrollo del trabajo se

fundamenta en las ciencias sociales y el derecho, al abordar una temática que integra no

solo una colectividad académica, sino que trasciende sus límites al análisis de la

vulneración de los DDHH.

Esta investigación se encuentra soportada en el marco teórico-conceptual de las

ciencias sociales y el derecho, precisamente en lo referido a la autonomía universitaria y su

afectación por la injerencia de grupos ilegales al margen de la ley, como lo es el caso de las

AUC en la Universidad de Córdoba De tal manera que, esta sección parta de los

antecedentes consultados con respecto al tema; luego, se insertan las teorías y

planteamientos que existen en relación a la idea de universidad desde las ciencias sociales,

con el fin de brindar un mayor rigor científico al estudio.

La presente investigación se desarrolla mediante los lineamientos y directrices del

método cualitativo-analítico, el cual, según Hernández, Fernández & Baptista (2014),

propone efectuar una revisión documental sobre el tema a estudiar, para luego, insertarse en

el contexto local en el que se describen y plantean argumentos propios sustentados bajo

fuentes confiables con respecto al fenómeno abordado. Este método toma los elementos

individuales del objeto estudiado para poder comprender mejor la situación en general,

ayudando a distinguir los elementos del fenómeno y procediendo a la revisión ordenada de

cada uno de ellos (Rodríguez & Pérez, 2017).

10
Por lo anterior, se puede considerar que la llegada de los paramilitares al centro

educativo fue un agente que atentó contra la autonomía universitaria desde el mayor órgano

de dirección, como lo fue el Consejo Superior, siendo este maneja al antojo del jefe

paramilitar Salvatore Mancuso, que hasta tal punto designó un rector encargado y penetró la

tranquilidad de la comunidad universitaria a través de la eliminación de todo tipo de brote

de protesta contra la dirección que él mismo imponía. Sumado a esto, la infiltración del

paramilitarismo en la Universidad de Córdoba no solo se evidenció en la designación del

rector, también en la manera de como la universidad se convirtió en el fortín de recursos

económicos para las AUC, además en los cambios que tuvieron los estamentos

universitarios y las modificaciones en la titulación de trabajadores oficiales a públicos,

entre otros aspectos.

Capítulo I. Propuesta de investigación

1.1. Descripción del problema

11
Más de medio siglo de conflicto armado en Colombia ha afectado gran parte de la

población civil del país, debido a los distintos grupos ilegales que han surgido a través del

tiempo, unos de extrema izquierda y otros de extrema derecha; por los cuales se han dado

situaciones críticas que dejan graves consecuencias y muchas víctimas. Este fenómeno,

inicia con una violencia bipartidista1, donde las guerrillas contrastan con la movilización

social (1958-1982); luego, ocurre el levantamiento de grupos paramilitares (1982-1996),

llegando así a proliferarse dichos actores en casi todo el territorio, dándole una fuerte

invasión del narcotráfico, acciones criminales y un sin fin de situaciones desafiantes frente

al Estado.

En este contexto, el fenómeno del conflicto armado colombiano trasciende sus

límites de violencia, afectando no solo al Estado, también a todos los sectores y entidades

establecidas en él, tanto públicas como privadas. Así, se inserta el caso de las instituciones

que prestan el servicio de educación superior, algunas de ellas fueron golpeadas

fuertemente, como lo vivido en la Universidad de Córdoba, centro educativo ubicado en el

municipio de Montería, perteneciente al departamento de Córdoba.

Particularmente, la inserción del conflicto en el departamento de Córdoba inicia en

el Alto Sinú, subregión en la que se encuentra uno de los accidentes geográficos más

importantes de este territorio, el Nudo del Paramillo, localizado en la Serranía de Abibe,

1
Fenómeno que aparece como consecuencia de la debilidad del gobierno, reflejado en el Frente
Nacional: acuerdo bipartidista y alternación del poder, factor detonante entre los partidos liberales y
conservadores por el poder del país, ver Prófs, R., & Borrero, K. (2018). La literatura de violencia
en Colombia. Representación de la violencia social colombiana en Crónica de una muerte anunciada
y La mala hora del Nobel de Literatura Gabriel García Márquez. Universidad Háskóli Islands.
Islandia, Reikiavik.
12
escenario fundamental para el desarrollo del conflicto armado, puesto que es un corredor de

movilidad de los actores armados ilegales (Misión de Observación Electoral-MOE, 2007).

Ahora bien, los grupos paramilitares en Córdoba surgen a finales de los 70 y

principios de los 80, como una forma de protección de la población civil contra los

guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (en adelante FARC) y

del Ejército Popular de Liberación (en adelante EPL), quienes operaban anteriormente en el

territorio. No obstante, el proyecto paramilitar no solo pretendía combatir las guerrillas,

también buscaba consolidar el narcotráfico.

La complejidad de la situación y su prolongación en el tiempo, han requerido la

intervención no solo del Gobierno colombiano, también la participación de un conjunto de

instituciones del Estado y de la comunidad internacional. Por ello, para atender este

conflicto, en Colombia, se pusieron en marcha procesos de desarme, desmovilizaciones y

reinserción (en adelante DDR), con el objeto de que se constituyera en un componente de

un amplio proyecto de reconciliación y paz enmarcado en la Constitución y en los tratados

internacionales en materia de derechos humanos (DDHH), Derecho Internacional

Humanitario (DIH) y en el Derecho Internacional Penal, todo con el fin de reincorporar a

los miembros de grupos organizados al margen de la ley a la vida civil, económica y

política.

Sin embargo, lo que inició como un grupo de vigilancia privada, comenzó a tener

otros matices, ya que, para cubrir la ausencia de la protección militar del Estado

colombiano en la zona, se iniciaron acciones que condujeron a la toma de la justicia por

manos propias, justificada por una serie de actividades que iban en contra de las mínimas

13
normas de respeto a los derechos humanos, especialmente a la vida. Esto desencadenó una

larga tradición de desapariciones, asesinatos, torturas, expropiaciones de tierras,

desplazamientos forzados y demás violaciones de los derechos humanos, que condujo a

formar parte de uno de los capítulos más violentos en la historia reciente en Colombia, y

especialmente en la del departamento de Córdoba.

Como se mencionó, entre las instituciones estatales más afectadas por el conflicto

armado en Córdoba, se encuentra la única universidad pública del Departamento, la

Universidad de Córdoba, la cual ha sido víctima del fenómeno del paramilitarismo. A partir

de 1995, el terror se toma las instalaciones del “alma mater” de los cordobeses, trayendo

consigo la muerta a los opositores (estudiantes, docentes y sindicalistas) y buscando la

desviación de los recursos económicos hacia el grupo paramilitar de las Autodefensas

Unidas de Colombia (en adelante AUC) (Agencia de Información Laboral-AIL, 2011).

El discurso de las AUC apela a significantes y valores con los cuales trata de

interpelar sectores de la sociedad que, desde sus particulares circunstancias, pueden

compartirlos. Entre ellos se encuentran la “legítima defensa”, el “equilibrio social”, la

seguridad, el orden y la propiedad privada. Además, abrogan la salvaguarda de estos

valores ante la incapacidad del Estado, y desde su perspectiva justifican sus métodos,

amparados en el marco de la Constitución Política Colombiana. De esta manera, las AUC

impusieron en la Universidad de Córdoba sus directivos, violando los derechos de los

trabajadores, designando puestos políticos por conveniencia y para su control; acorde a su

filosofía.

14
“En la Universidad de Córdoba el paramilitarismo irrumpe con una doble

estrategia: la imposición de directivos afines a su proyecto, y la eliminación de

quien lo obstaculice. Sus objetivos específicos fueron: drenar la mayor cantidad de

recursos hacia las AUC y los contratistas amigos y establecer una burocracia afín

al proyecto; el despojo de los derechos de los trabajadores, forzando la

modificación de la convención colectiva; definir un marco de sujeción y control

similar al establecido en el pasado por Manuel López Cabrales, principal

“cacique” político de Córdoba; controlar militarmente cualquier obstáculo o

brote crítico; y que la hegemonía instaurada sirviera como laboratorio de un

modelo a replicar en otras regiones del país” (AIL, 2011, párr. 12).

Lo anterior generó un quebrantamiento de la autonomía universitaria, reflejado en

las acciones que demuestran que la Universidad de Córdoba estuvo intervenida por las

AUC. Durante dicha intervención, el Consejo Superior se ve obligado a tomar decisiones en

torno a temas administrativos, académicos, laborales, etc., del fuero interno de la

institución, para desconocer derechos de orden laboral, sindical y democrático de los

diferentes estamentos universitarios.

La Universidad de Córdoba sufrió la arremetida paramilitar y se convirtió en un

botín de guerra. En ella, los administrativos, docentes y estudiantes, estuvieron sumergidos

en un ambiente de violación de derechos humanos, atentando contra la tranquilidad, la

educación, el derecho al trabajo y el orden público, respondiendo a las decisiones tomadas

por las AUC, lideradas por Salvatore Mancuso (VerdadAbierta.com, 2013), quien según sus

declaraciones, para comienzos del año 2000 la Universidad de Córdoba fue el objetivo de

15
asesinatos de profesores y estudiantes que pertenecían a sindicatos 2 y agremiaciones

sociales, señalados por las Autodefensas como presuntos simpatizantes de la guerrilla. No

obstante, estos no fueron los únicos hechos atribuidos a las AUC. También, la imposición

del rector y de otros funcionarios que responden a ser comodines del proyecto paramilitar

con la finalidad de lograr todos sus objetivos dentro del alma mater.

Pensar que lo expuesto se desarrolló en el departamento de Córdoba y

particularmente en la universidad que lleva su nombre, sin el conocimiento de las fuerzas

militares y del Gobierno Nacional, es además de ingenuo, una aptitud que pretendería

ignorar las concertaciones que se produjeron en esa parte del país entre las elites locales y

los grupos de ultraderecha. Estas acciones reflejan la afectación que tuvo la autonomía

universitaria.

1.1.1. Formulación del problema

De acuerdo con lo planteado, surge el siguiente interrogante de investigación: ¿bajo

qué condiciones se puede decir que la presencia de las Autodefensas Unidas de Colombia

(AUC) en la Universidad de Córdoba afectaron su autonomía universitaria en el periodo de

2003-2009?

2
Grupos de personas organizadas con representación jurídico-legal con objetivos, metas y propósitos
definidos para el funcionamiento y toma de decisiones ver Moreno, F. (2009). Los sindicatos y sus
acciones (tesis de pregrado). Universidad Nacional de la Matanza, San Justo, Argentina.
16
1.2. Justificación

Las investigaciones concernientes al surgimiento y evolución de grupos insurgentes

han tenido una larga tradición en el campo de las ciencias sociales, al ser estas las

encargadas de estudiar los hechos y comportamientos del ser humano. Uno de ellos, y

quizás de los más discutidos por estas ciencias, es el conflicto armado, donde las acciones

de una masa de individuos han atendado contra el orden civil y bienestar de las

comunidades. La manera como estos grupos ilegales generan distorsión en la sociedad, se

refleja en la corrupción y control del poder político, violando los derechos de muchos y

buscando sus propios intereses, que en últimas son los causantes de tan desastroso atropello

de los DDHH.

De acuerdo con lo planteado, la presente investigación se enfoca en la infiltración de

las AUC en la Universidad de Córdoba, más específicamente en su mayor órgano

administrativo, el Consejo Superior, y cómo este trajo consigo diversos cambios en la

forma de tomar las decisiones en la alma mater de los cordobeses; tales como: elección del

rector, el cambio de titulación de trabajadores oficiales a públicos, el manejo de los recursos

económicos, entre otras, estando estos a disposición de lo decidido por los grupos al margen

de la ley. Todas estas acciones tomadas en el periodo 2003-2009 en el campus educativo,

afectó en gran medida a la comunidad universitaria de la época, pues se presentaron

problemas relacionados con la vulneración y violación de los derechos de los trabajadores,

repercusión en la planta profesoral y se comenzaron a coartar algunos derechos, por lo que

17
el silencio se apoderó de la institución, donde los estudiantes no se atrevían a ejercer el

derecho a la protesta y los docentes no eran capaces de enfrentar tal problemática social,

por miedo a que fuesen asesinados.

El propósito a investigar bajo este ámbito y en el proceso de la realización del

proyecto es, cómo las AUC afectaron la autonomía universitaria de la Universidad de

Córdoba; provocando un quebrantamiento de la misma, a causa de la imposición de

directivos y cambios en los estamentos institucionales que regularon su buen

funcionamiento en el periodo 2003-2009. Por tanto, el escenario de desarrollo del trabajo se

fundamenta en las ciencias sociales y el derecho, al abordar una temática que integra no

solo una colectividad académica, sino que trasciende sus límites al análisis de la

vulneración de los DDHH.

En esta medida, el derecho como una ciencia de leyes, no debe alejarse de lo social,

olvidando las experiencias, la cultura, lo vivido por la sociedad para la cual son las leyes

que aplica; pues de esta forma se convierten en leyes que simplemente legislan a una

sociedad sin saber sus opiniones o su aprobación. Las características sociales, el entorno

donde se desenvuelve la sociedad, su cultura y vivencias deben estar siempre de la mano

del derecho, más bien son el derecho y las ciencias sociales un complemento.

Esta relación, se toma como referencia este proyecto, debido a la forma como se

manejó el poder y la legislación del alma mater durante el periodo de introducción del

paramilitarismo en el Consejo Superior de la Universidad de Córdoba, determinando que

estos grupos armados decidían los estatutos y normas que debían guiar al campus educativo

y además imponían a la persona que tendría el mayor cargo en la institución, el rector; su

18
elección dejó de ser una muestra de democracia para convertirse en una simple imposición,

alejándose probablemente de lo que quería la comunidad tanto de los directivos, como

estudiantes, siendo de esta forma el derecho meramente para imponer leyes y normas a su

conveniencia, sin ser aceptadas por la sociedad en general.

Ahora bien, uno de los motivos que conllevaron a la realización de esta

investigación es que, con el paso del tiempo estos tópicos se han ido convirtiendo en un

“ámbito prohibido”, es decir, pocos se atreven a estudiar dicha temática, debido a que es un

trabajo que implica riesgos y adentrarse a momentos duros de la historia de la Universidad

de Córdoba.

Ahora bien, uno de los motivos que conllevaron a la realización de esta

investigación, es que, la mayoría los estudios existentes sobre el paramilitarismo en la

Universidad de Córdoba, se limitan de cierta manera a describir las consecuencias de dicho

fenómeno en la comunidad académica desde la vulnerabilidad y violación de los derechos

humanos, dejando de lado en gran parte lo ocurrido en el ámbito de la administración

pública universitaria, como lo es la imposición de toma de decisiones a cargo de las AUC

en el Consejo Superior.

Por tanto, el trabajo investigativo reflejará su importancia a partir de la descripción y

explicación de la afectación de la autonomía universitaria, lo que servirá para mostrar el

panorama que vivió la Universidad de Córdoba en el periodo 2003-2009 con presencia de

las AUC en su cuerpo administrativo y directivo (Consejo Superior); siendo un estudio base

en las ciencias sociales, contribuyendo al fortalecimiento de estos temas desde la academia.

19
1.3. Objetivos

1.3.1. Objetivo general

• Analizar la afectación que tuvo la autonomía de la Universidad de Córdoba en el

periodo 2003-2009 a causa de la presencia de las Autodefensas Unidas de Colombia

(AUC).

1.3.2. Objetivos específicos

• Explicar la incidencia paramilitar en la institucionalidad de la Universidad de

Córdoba a través de la vulnerabilidad de los derechos de los distintos estamentos

universitarios, durante el periodo de 2003-2009.

• Describir las modificaciones que tuvieron los mecanismos de participación en la

designación del rector de la Universidad de Córdoba, teniendo en cuenta sus

antecedentes de selección, lo cual trajo consigo distintos efectos en la autonomía

universitaria.

20
1.4. Marco teórico

Esta investigación se encuentra soportada en el marco teórico-conceptual de las

ciencias sociales y el derecho, precisamente en lo referido a la autonomía universitaria y su

afectación por la injerencia de grupos ilegales al margen de la ley, como lo es el caso de las

AUC en la Universidad de Córdoba De tal manera que, esta sección parta de los

antecedentes consultados con respecto al tema; luego, se insertan las teorías y

planteamientos que existen en relación a la idea de universidad desde las ciencias sociales,

con el fin de brindar un mayor rigor científico al estudio.

1.4.1. Antecedentes

Distintos territorios en el mundo han sido víctimas del fenómeno del conflicto

armado, al ser una problemática social que deja grandes consecuencias negativas en la

población. Si bien, este fenómeno se ha convertido en una temática de creciente interés para

los investigadores de las ciencias sociales, especialmente para aquellos que centran su

atención en aspectos como el surgimiento y evolución del mismo.

El conflicto armado se configura bajo las características y particularidades de los

espacios donde los grupos ilegales al margen de la ley se establecen, haciendo que las

21
sociedades se vean afectadas en todos sus contextos, por la perturbación del orden y control

público, hasta la perdida de la autonomía de las diferentes instituciones, organizaciones y

entidades de los Estados.

En la actualidad, a diferentes escalas existen estudios que tratan sobre el fenómeno

del conflicto armado y sus múltiples escenarios, entre los que se mencionan aquellos que

abordan la temática de afectación de la autonomía de las instituciones educativas de

carácter superior, las cuales han sido víctimas del clientelismo por parte de los distintos

grupos ilegales, quienes violan y vulneran los derechos humanos de sus administrativos,

docentes y estudiantes. A nivel internacional, en España, se elaboró la investigación “El

derecho a la educación en situaciones de conflicto armado: de las manifestaciones e

impactos de la violencia a la construcción de paz”, por la doctora en estudios avanzados en

derechos humanos, Johanna Ospina, quien expone que durante los conflictos armados el

derecho a la educación es uno de los más vulnerados, los ataques a este se evidencian en los

asesinatos, agresiones y lesiones físicas a los estudiantes, docentes y trabajadores, así como

también las amenazas, la violencia sexual hacia niñas y mujeres, el daño o destrucción de

las infraestructuras educativas y administrativas y el reclutamiento forzado de menores.

Ospina (2016) subyace en el planteamiento que, el conflicto armado deteriora y

destruye las estructuras sociales, al generar consecuencias negativas a corto y largo plazo.

Este fenómeno perjudica sustancialmente la calidad de vida de las personas, quebrantando

las instituciones que garantizan el cumplimiento de los derechos humanos. Además,

produce daños sustanciales en los sistemas educativos, donde los órganos administrativos

en muchos casos se ven obligados a reestructurar las políticas y normativas de

22
funcionamiento, obstaculizando la democracia, el proceso de participación política y el

ejercicio de los derechos humanos.

A escala nacional, se puede citar el trabajo de Pedro Rivas y Pablo Rey, quienes

elaboraron la investigación “Las autodefensas y el paramilitarismo en Colombia

(19642006)”, estudiando en ella, el proceso de inicio y desarrollo del paramilitarismo

colombiano desde su surgimiento en la década de los sesenta. Rivas & Rey (2008) sostiene

que, las raíces formales del fenómeno paramilitar están estrechamente relacionadas con la

existencia de dos textos jurídicos: Decreto 3398 y la Ley 48, los cuales fueron las bases

legales que permitieron crear organizaciones de defensa civil frente a los casos de violencia

social de la época; por lo que el Estado no controlaba el territorio, al no ejercer sus

funciones de protección de la población ni ostentar el monopolio exclusivo de la violencia.

No obstante, el surgimiento del paramilitarismo en Colombia se debió en gran

medida a la oposición a los atropellos de violencia generados por las guerrillas e

incapacidad del Estado para dar solución a las problemáticas de orden público. Sin

embargo, Rivas & Rey (2008) argumentan que, este fenómeno tuvo tres grandes pilares:

“los terratenientes y campesinos que defenderse de las guerrillas; los narcotraficantes que

fortalecieron o reclutaron a esos grupos sediciosos y los militares que, deseosos de acabar

con la insurgencia, emplearon cualesquiera métodos para lograr sus fines” (p.45).

Lo anterior da cuenta que el paramilitarismo no solo tuvo como objetivo principal

acabar con las guerrillas, también posicionarse como una organización de terror que

atentaba contra la población civil e instituciones del Estado, buscando controlar los recursos

naturales y económicos del país. Lo que empezó como una defensa de la propiedad agraria,

terminó en la constitución de grandes dominios socioterritoriales.

23
En este orden de ideas, se alude al artículo de los doctorando en Historia de la

Universidad Nacional de La Plata (La Plata, Argentina): Mauricio Jiménez Ortega, Edwin

José Corena y Cristian Maldonado Badrán; personajes que trabajaron “La Universidad del

Atlántico (Barranquilla, Colombia) en el conflicto armado reciente: modalidades, hechos e

impactos (1998-2006)”; realizando un análisis del conflicto armado en la región Caribe y su

inserción en la Universidad del Atlántico entre 1998 y 2006; donde la institución de

educación pública fue fracturada social, política y culturalmente por el accionar del Bloque

Norte y del Frente José Pablo Díaz de las Autodefensas Unidas de Colombia.

Para la elaboración del artículo, Jiménez, Corena & Maldonado (2019) plantearon

como objetivo principal rastrear como esa dinámica reciente del conflicto armado ocasionó

una serie de hechos que atentaron contra la integridad y derecho de los estudiantes,

docentes y trabajadores de la Universidad del Atlántico, en el periodo de arribo y

consolidación del paramilitarismo entre 1998 y 2006. De acuerdo con ello, dividieron el

estudio en tres parte; en la primera, se discute la noción de pasado reciente: un campo en

construcción que traza horizontes para investigar los giros y nuevos desenlaces del conflicto

armado colombiano; en la segunda, se establece una genealogía de la introducción de las

guerrillas y el paramilitarismo en el departamento del Atlántico; mientras que la última, se

enfoca en los hechos de violencia contra los docentes, estudiantes y trabajadores de la

Universidad del Atlántico por accionar del paramilitarismo.

Entrándose en el último apartado del artículo de Jiménez et al. (2009), este alude a

que, las organizaciones armadas ilegales presentes en la región Caribe, llegan a la

Universidad del Atlántico por ser una de las entidades con mayores recursos del

departamento y tradicionalmente disputada por grupos políticos. A lo cual se le añade que,

24
el periodo de arribo de las AUC al Atlántico y espacialmente a Barranquilla, coincidió con

la agudización de la crisis financiera de la institución, lo que se reflejaba en las constantes

denuncias de malos manejos administrativos y el uso de vías de hechos por parte de la

comunidad académica (estudiantes, docentes y trabajadores) para expresar su descontento.

Cabe mencionar que, los actos de violencia fueron muy recurrente a finales de los

noventa y mediados del 2000, ese periodo, fue el más caótico para la institución, donde las

modalidades de violencia se expresaron principalmente en asesinatos, registrándose un total

27 muertos en lo transcurrido desde 1997 hasta el 2006. De estos caídos, 18 eran

estudiantes, 7 docentes y 2 pensionados (Defensoría del Pueblo, 2001, cit. Jiménez et al.

2009).

Pasando al entorno local, se puede citar la investigación de la autora María

Alejandra Taborda, quien desarrolló el estudio titulado “Prácticas genocidas e intimidación

de los paramilitares al movimiento intelectual en la Universidad de Córdoba-Colombia”;

planteándose en él, que durante la década de 1995 a 2005, la universidad pública del Caribe

colombiano se ve sumergida en un contexto de terror, a causa de la presencia de las AUC,

grupo paramilitar que cometió distintas acciones atroces contra la población académica,

asesinando y exiliando estudiantes y maestros, lo que se resume en la violación de los

derechos humanos de estos individuos.

Taborda (2018) sostiene que, el asesinato, el exilio, la aniquilación y las acciones de

limpieza social por parte del paramilitarismo, se convierten en eventos aparentemente

aislados, pero que, en su conjunto, guardan una relación directa llamada prácticas de

exterminio al movimiento intelectual. Estos planteamientos subyacen bajo lo vivido por el

conflicto armado, donde la irrupción del fenómeno paramilitar en la universidad

25
colombiana significó la proliferación de amenazas, homicidios, extorciones y secuestros a

la comunidad universitaria.

En el caso de la Universidad de Córdoba, la autora expresa que, el departamento de

Córdoba fue el escenario propicio para el asentamiento de grupos ilegales al margen de la

ley (guerrillas y paramilitares), quienes se empoderaron del territorio, incidiendo en la alma

mater de la región, configurando sus estrategias para el control económico y administrativo

de la institución, acción denominada “la toma a sangre y fuego de la Universidad de

Córdoba: silenciamiento, clientelismo, desapariciones, miedo, exilio, aniquilamiento”

(Taborda, 2018, p. 154). Este es uno de los antecedentes más importantes para el desarrollo

de la presente investigación, al comprender la realidad por la cual Universidad de Córdoba

estuvo sumergida durante más de una década, periodo en el que estudiantes y docentes

fueron silenciados por sus ideales de oposición frente al dominio y control del Consejo

Superior por las AUC.

La Misión de Observación Electoral (en adelante MOE) en el año 2007, publicó un

documento llamado “Monografía Político Electoral Departamento de Córdoba 1997 a

2007”; exponiendo en él, el surgimiento de los grupos armados ilegales en Córdoba,

tomando como organización de interés las AUC. Así, se realiza una exploración histórica

de los actores y naturaleza de la violencia armada en el departamento; la cual confluye en

diversos momentos de su historia, debido a que Córdoba fue uno de los territorios propicios

para el asentamiento y consolidación de grupos ilegales.

En la década del 1970, en Córdoba, surgen y se consolidan diversos grupos ilegales,

como lo son: el Ejército Popular de Liberación (EPL), quienes operaron hasta 1990; las

Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), las primeras llegaron en los 70, y en

26
la década de 1990, se da su consolidación mediante los frentes 18, 36 y 58; el Ejército

Liberal Nacional (ELN), con presencia con los frentes Y Astolfo González; y los

paramilitares, surgiendo propiamente en el departamento, tomando inicialmente el término

autodefensas (MOE, 2007). Al señalar a autodefensas, se hace alusión a las agrupaciones

organizadas para defenderse de un agresor y mantener el control de un territorio (Romero,

2003).

Cabe anotar que, el trabajo realizado por la MOE no solo plantea el surgimiento de

los grupos paramilitares en Córdoba, también aborda los efectos del conflicto armado sobre

la población civil y las entidades públicas del territorio. Por tanto, se exhibe como las AUC

se injirieron en la política del departamento, tomando decisiones sobre los gobernantes

(alcaldes, gobernadores y cargos públicos de suma importancia regional) que administrarían

los recursos económicos del mismo.

Las AUC al adquirir el control territorial en Córdoba, iniciaron una campaña de

cooptación de cargos públicos locales y regionales, usufructuando rentas, infiriendo la

contratación y administración pública, y promoviendo dirigentes políticos cercanos al

proyecto paramilitar (MOE, 2007). Un ejemplo de este panorama de clientelismo y

corrupción, se desarrolló en la Universidad de Córdoba, donde las elecciones a rector en el

2000 y la asignación de rector en propiedad en 2003, fueron el resultado del control

paramilitar. Esto admitió que, durante dichas administraciones, la institución se convirtiera

en un fortín para las AUC, violando los derechos humanos de los estudiantes, docentes y

trabajadores, quienes no estaban de acuerdo con el dominio de la organización armada, lo

que desencadenó una serie de asesinatos en la comunidad académica (Tabla 1).

27
Tabla 1. Captura de las instituciones estatales del departamento de Córdoba
PERIODO ACTORES MÉTODOS OBJETIVOS EFECTOS

Transformación de las Expansión Mayor grado de


- Carlos ACCU en AUC. nacional y legitimidad del
Castaño proyecto
Convivir sirve de fachada de consolidación
- Vicente paramilitar.
legalidad a las ACCU. regional.
Castaño
Control político de
Década de - Salvatore Mancuso, jefe de Córdoba, Captura política.
Mancuso algunos municipios.
1990 empieza a usar el control Captura
- Ganaderos territorial y militar como institucional, no
- Comercian forma de respaldo político solo local sino
tes local y regional y en la regional y de
- Políticos siguiente década (2000) instituciones
locales como instrumento nacionales
de captura representadas en
Actores de
Resistencia Comunidad de la la región.
académica y representación política e
sindical, institucional del
Universidad de departamento.
Córdoba.

PERIODO ACTORES MÉTODOS OBJETIVOS EFECTOS

28
Actores Intimidación criminal: Posicionar y Distorsión de
capturados paramilitares intimidaron legitimar el la
a la comunidad discurso representación y
Víctor Hugo
universitaria, por medio de paramilitar en la toma de decisiones
Hernández Pérez
amenazas e, incluso, Universidad de del Consejo
(Rector 2000-2003, asesinatos a candidatos a Córdoba. Superior
investigado). la rectoría (Hogo Cotes en Extraer el mayor Universitario.
Claudio Sánchez 2000) profesores, número de Establecimiento de
Parra (Rector estudiantes y trabajadores recursos de la
para influir en la una burocracia
20032006, universidad proparamilitar en la
investigadocapturado) designación de candidatos hacia las AUC, a Unicor,
a la rectoría de la
Actores captores: través de desplazando a la
Universidad de Córdoba
Salvatore Mancuso en 2000 y 2003. contratistas estructura
(jefe paramilitar afines al burocrática
AUC. Concierto para delinquir: proyecto que tenía
alianza entre el rector paramilitar.
Actores Juan Manuel López
electo de la Universidad de
institucionales Forzar la Cabrales.
Córdoba en 2000 y 2003 y
Década del Consejo Superior Salvatore Mancuso para modificación de
2000 dar una orientación las
Unicor
(especialmente el política, económica y convenciones
delegado del administrativa a la colectivas,
presidente y Universidad acorde con propiciar la
los intereses de los pérdida de
el
derechos
Ministro de paramilitares.
adquiridos
Educación, Félix Captura instrumental del
por parte
Manzur Jattin; la Consejo Superior de
delegada del Universitario, cuyos los
gobernador, miembros se reunieron trabajadores
Norman Espinosa; el con Salvatore Mancuso y generar
miembro de los para definir la elección de un
rectores,
Claudio Sánchez a la proceso de
Gustavo
rectoría de la Universidad restructuración
Rodríguez Argel; un administrativa
delegado de de Córdoba, en 2003.
del centro
los egresados, educativo.
Alicia
Cogollo; y
el delegado
de los
estudiantes.
Representantes de
Sintraunicor.
Fuente: Misión de Observación Electoral (MOE), 2007

Otro antecedente que involucra la situación de la Universidad de Córdoba en la

época del paramilitarismo, es la investigación de maestría de Eder Maylor Caicedo Fraide,

29
“La influencia del poder político de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) en las

élites políticas del departamento de Córdoba, Colombia. 1985-2005”; en la que se analiza el

proceso de surgimiento, desarrollo y consolidación de las AUC; exponiendo que esta

organización adquiere mayor fuerza con el dominio de la elite política departamental,

controlando el territorio, tomando decisiones gubernamentales y ejerciendo el poder

político en instituciones vitales para el funcionamiento del departamento.

La tesis de Eder Caicedo se divide en 4 capítulos: el primero, dedicado al marco

referencial en cuanto al paramilitarismo como organización armada y al avance que alcanza

cuando persiste el problema central del monopolio de la coacción física legitima en la

construcción del Estado; el segundo, analiza la construcción y el desarrollo del

paramilitarismo en el departamento de Córdoba; el tercero, comprende un análisis de larga

duración en cuanto a los cambios internos que tiene la clase política de Córdoba desde su

creación hasta la actualidad; y el último, se concentra en los escenarios de dominación de

las AUC, sobre la élite política, mirando el caso de la Universidad de Córdoba, institución

que fue penetrada por las AUC.

“(…) para el año 2000, la Universidad de Córdoba se convirtió en un

escenario de legitimación del discurso de las AUC en el departamento. Allí

lograron imponer el candidato a Rector de la Universidad que más se acoplara a

sus intereses, doblegando al candidato propuesto por la élite política liberal en

cabeza de Juan Manuel López Cabrales, quien para el año 2000 manejaba la

administración burocrática de la institución académica” (Caicedo, 2009, p. 132).

Con la irrupción de las AUC en el Consejo Superior de la Universidad de Córdoba,

se dieron distintas órdenes que atentaban contra los derechos laborales de sus

30
administrativos, docentes y estudiantes. Una de las acciones más comunes cometidas en el

alma mater, fue la imposición de cargos directivos, por ejemplo: el rector Víctor Hugo

Hernández, por mandado de Salvatore Mancuso, designó a Claudio Sánchez como Jefe de

Planeación, quien más adelante sería rector en propiedad por orden del mismo cabecilla

paramilitar. Por tal razón, Caicedo (2009) sostiene que, la utilización de la Universidad de

Córdoba por parte de las AUC, representó un espacio de legitimación de su discurso

político, además, fue en escenario donde las acciones ilegales que atentaban contra los

derechos humanos, mostraron la grave realidad en la cual se encontraba sumergida la

institución.

1.4.2. Bases teóricas y conceptuales

Las ciencias sociales como conjunto de disciplinas que se encargan del estudio de

los aspectos de las sociedades, han de interesarse por el origen y desarrollo del hombre, de

las instituciones y de las relaciones que van configurando la vida social. Estas ciencias en

su contenido, tratan un amplio número de fenómenos y hechos que se convierten en

temáticas clave para entender las complejidades del mundo de hoy; por ello, sus métodos y

herramientas de aprendizaje deben responder a las exigencias de la contemporaneidad. “El

nuevo momento de las ciencias sociales conlleva una necesidad de renovar instrumentos

teóricos, responder a las exigencias de una sociedad compleja y preparar a las nuevas

generaciones de científicos sociales para que estén en la mejor capacidad de aplicar sus

conocimientos” (Puga, 2009, p. 105).

31
1.4.2.1. Democracia y universidad

De acuerdo a lo planteado, las ciencias sociales no solo se involucran con las

particularidades de las sociedades; también, se encaminan por el estudio de las instituciones

como producto de las acciones colectivas del hombre, ser que tiene la necesidad de crear

organizaciones de todo tipo para transmitir sus saberes y conocimientos. En tal sentido, se

incorpora la idea de universidad desde el campo de las ciencias sociales.

En su concepto mismo, las universidades son entendidas como instituciones de

enseñanza superior que comprenden diversas facultades; en ellas, cada país puede

interrelacionar otras dependencias (colegios, institutos, departamentos, centros de

investigación, etc.) (Real Academia Español-RAE, 2001); surgiendo como espacios de

conciencia que bien pueden ser definidos como campos idealizados donde caben

progresistas, científicos, creadores y soñadores, que proyectan el concepto de una

comunidad ideal basada en la libertad, la tolerancia y la razón (García, Piña & Mercado,

2009).

Además, son espacios de desarrollo económico-social y democratizados

políticamente. Sin embargo, Acosta (2005) argumenta que, gran parte de la historia

universitaria ha transcurrido en su papel de máquina legitimadora de regímenes no

democráticos; solo es a partir del gran debate intelectual ocurrido en los primeros años del

siglo XX cuando la universidad se constituyó como un espacio de discusión política,

descansando en cuatro ideas básicas:

1. La Universidad debe comprometerse con el estudio y la solución de los

grandes problemas sociales, nacionales.

32
2. Formulación de elites técnicas y profesionales capaces de producir los

liderazgos de una sociedad en construcción.

3. La producción de investigación científica y de desarrollo tecnológico, como

un proceso de modernización de las ideas y de las culturas nacionales, pero

también como un mecanismo de universalización del conocimiento.

4. La necesidad de la autonomía de la vida académica universitaria respecto de

los poderes constituidos, en particular, del Estado, pero también los poderes

económicos y políticos.

Estas ideas emergieron en la Argentina de 1918, cuando la clase media fue la

protagonista de un importante movimiento estudiantil. La imposición de un rector

oficialista obligó a la juventud a cuestionarse sobre la estructura del gobierno universitario,

concluyendo en la redacción del Manifiesto Liminar de Córdoba (Castro, 2015). Estas

reivindicaciones, relacionadas con el elemento político de la democracia, estuvieron

acompañadas de reclamaciones frente al dogmatismo académico, levantándose no solo

contra el régimen administrativo, también contra una docencia desligada de la realidad,

dado que, los métodos docentes estaban viciados de un estrecho dogmatismo, lo cual

contribuía a mantener a la universidad apartada de la ciencia.

El panorama descrito, se convirtió en un ejemplo en la construcción latinoamericana

de la universidad. Sin embargo, el alcance y desarrollo de las luchas en los distintos países

latinoamericanos, están condicionados por el contexto político, social y económico, con

diferentes resultados, evidenciando que, la universidad desde su origen, es un centro de

pensamiento y lucha de ideas, de manera que ha sido una constante vocación por la

independencia frente a poderes externos y libertad del conocimiento frente a las discusiones

33
internas (Múnera, 2011). Frente a esto, se intensifica el debate de democracia universitaria,

entendida como el método de formación de las decisiones colectivas, precisamente, en el

conjunto de las reglas que atribuyen a la comunidad universitaria el poder directo o a través

de representantes de asumir decisiones colectivas frente a las realidades y eventualidades de

la institución de educación superior (Rocafort, 2015).

En este mismo orden de ideas, se insertan los aportes de Orlando Pardo Martínez,

quien publicó un artículo titulado “Democracia y gobierno en la universidad”, sosteniendo

en él que, la universidad es algo más que una escuela de formación de competencias

profesionales, es un escenario de formación política y ética de los ciudadanos universitarios

(Pardo, 2003). Aunque, en estos centros educativos se tienen que tomar decisiones, no

pueden estar supeditados a los mecanismos políticos de legitimación por regla de la

mayoría, sino que deben estar inscritos en procesos de discusión y de deliberación racional,

en las que se debería imponer la razón cognitiva y no la razón política.

Al respecto, Brunner (1990) atribuye que, son los académicos a quienes, en última

instancia, les corresponde asumir la responsabilidad principal y, por tanto, ejercer derechos

fundamentales del gobierno en sus distintos niveles académicos, respetando la diversidad y

haciendo valer el derecho de participación en estos espacios de enseñanza. En respuesta a

las consideraciones de Brunner, surge el cuestionamiento de ¿quiénes han de gobernar la

universidad como institución de formación ciudadana y profesional?

Como respuesta, se tienen dos opciones, una es la académica, fundada en la propia

autonomía institucional, es decir, un gobierno de los académicos. La otra, es la

administrativa, orientada por la necesidad de calcular bien el uso de los escasos recursos

34
disponibles. Según Villalba (2002), ambas opciones reiteran que la universidad no de vería

emular u oponerse a las prácticas correspondientes al país político, pues la invocación a la

democracia generalizada como forma de elección de las autoridades del alma mater, sería

desnaturalizada la esencia misma como centro educativo privilegiado de la construcción de

saberes, derechos y valores.

Por ello, en las universidades más que jugarse su dirección a traves de un proceso

electoral, se debe apuntuar al desarrollo del saber, al esfuerzo disciplinado de la critica y de

la experimentación; con el fin de posicionar a estas instituciones como escenarios de

deliberación, de uso público de la razón y de las argumentaciones fundadas en los saberes

particulares de las distintas disciplinas cientificas y profesionales. Razón por la cual, en

ellas se conjugan los conconimientos, la democracia y la formación integral. Pardo (2003)

realiza una critica frente a este planteamiento, al considerar que:

“La universidad debe determinar los criterios de selección de sus directivos

y los procesos de toma de decisiones congruentes con su naturaleza y su proyecto

institucional, lo cual es avalado de manera constitucional y legal bajo el principio

de autonomía universitaria dado por la CartaPolítica, principio que se conjuga con

el de participación, tal como lo ha explicitado la Corte Constitucional, al aservar

que es la propia Institución educativa la que determina la forma de participar” (p.

133).

Lo contrario ocurre con Gutiérrez, 1987 cit. Villalba (2003), quien discurre en

inversa a la llamada democratización de las universidades públicas, al reflexionar que dicho

proceso terminó siendo una burocratización que instauró el reinado de grupos anónimos

35
que, velan siempre por sus intereses particulares, perturbando todas las tradiciones de

investigación y docencia, ensanchando la brecha entre docentes y estudiantes y sepultando

la transparencia de las decisiones que reclaman. Por tanto, la falta de una ética colectiva de

la responsabilidad pública en la universidad, es la ausencia de una conciencia racional que

someta los egoísmos propios de los mal llamados estatutos universitarios y los ponga al

servicio de la misión propia de la institución.

Ante estos supuestos teórico-conceptuales, la democracia universitaria hoy debe

convertirse en el medio por el cual las distintas perspectivas epistémicas, sociales, políticas

y culturales puedan tener las garantías para resolver las diferencias a través del debate, en

los espacios académicos, como en los órganos de gobierno al interior de las universidades

(Castro, 2015); en donde ultimas, se toman las decisiones frente a aspectos administrativos,

académicos, funcionales y laborales, que se resumen en la autonomía universitaria.

1.4.2.2. Autonomía universitaria

“Autonomía, no es indiferencia ni autoreferencialidad, sino más bien

articulación, intervención, apertura a la no universidad, construcción heterogénea,

convergencia política y cognitiva con movimientos sociales, hospitalidad con los

saberes populares, formulación común de redes contrahegemónicas. No es clausura

solidaria sino heterogeneidad solidaria” (Tatián, 2004, p. 10).

Desde los orígenes de las universidades como instituciones de enseñanza y

trasmisión de conocimientos en la Europa medieval, la autonomía universitaria ha estado

36
presente en su historia. Borrero (2005) añade que, el cambio de escuelas confesionales de la

iglesia del siglo XII a Universitas “corporaciones de maestros y discípulos para enseñar y

aprender”, significó un renaciente poder autónomo del saber, distinguido por agudizar el

ingenio y alejarse de las luchas y rivalidades entre los distintos poderes para ejercer

libremente los oficios. Desde estos tiempos históricos, las universidades han contribuido a

población y en especial a la sociedad estudiantil, la creación de nuevas carreras

universitarias, la eliminación o reemplazo de algunas otras, las actualizaciones curriculares,

el respeto por los derechos humanos, y en particular, al derecho a la educación, el

cumplimiento de los estatutos universitarios, etc., todo esto con la concertación de ser

entidades autónomas que responden a sus dinámicas de gobierno universitario (Navarrete,

2013).

Continuando en este ámbito, se argumenta que la autonomía universitaria adquiere

muchas formas, apareciendo en la historia de las instituciones de educación superior con

una gran diversidad y complejidad, debiéndose a que siempre está en proceso de

construcción y definición. Atendiendo a ello, Didriksson (1918) en su artículo “100 años de

autonomía universitaria. Retro (pros)pectiva”, introduce que:

“Para las universidades públicas de América Latina y el Caribe, la

autonomía universitaria ha sido y es como el aire que respiran; lo sienten vibrar,

aunque no la vean, lo escuchan como un murmullo o a veces como un griterío de

miles de voces, aunque a menudo solo sea como un silencio y algo tan etéreo que

permanece incólume, aunque cambia, se transmuta y aparece de múltiples formas y

expresiones. Es como el oxígeno para el ser humano, indispensable y vital”

(Didriksson, 1918, p.12).

37
La autonomía universitaria en el ámbito latinoamericano, está arraigada

profundamente en el movimiento que emprendieron los estudiantes de Córdoba, Argentina,

a finales de la segunda década del siglo XX (Delgado, 2013). Periodo en el que la

autonomía es atribuida a la libre determinación política, docente y administrativa;

cogobierno estudiantil, reflejado en la participación del alumnado en el manejo de los

asuntos universitarios (Millares, 1980, cit. Martínez, 2013); donde las siguientes acciones

son el producto de dicho movimiento:

• Elección de las autoridades por los estamentos o miembros de la comunidad

universitaria constituida ésta por profesores, estudiantes y egresados.

• Elección de la docencia.

• Renovación docente, por períodos, calificando las cualidades y la

competencia en el ejercicio del magisterio.

• Libertad para que el docente pueda expresar abiertamente sus ideas.

• Implantación de la cátedra libre y de cursos paralelos de tal manera que

otros también puedan expresarse sobre las materias que abarca el saber

universitario

• Gratuidad de la enseñanza superior.

• Libre asistencia estudiantil.

En Colombia, lo concerniente a la autonomía universitaria inició a finales de los

sesenta con las llamadas reivindicaciones de ciertas libertades para el pueblo y las

universidades exigidas por los movimientos estudiantiles, fortalecidos cada vez más por los

diferentes planteamientos socialistas que estaban surgiendo en el mundo y que, de alguna

manera, estaban tomando auge en Latinoamérica e implantándose como orden económico y

38
político válido. Décadas más tarde, en los ochenta, no existía una consagración

constitucional de la autonomía universitaria, ni en la Constitución de 1886, ni en las

múltiples y posteriores reformas; por lo tanto, los doctrinantes, se basaron para sus análisis

en las discusiones y pronunciamientos de la IV Asamblea Internacional de Universidades

realizada en Tokio en 1966 (Giraldo, 2013).

1. Nombrar y remover a su rector y a todo el 2. Seleccionar a sus estudiantes, de acuerdo con personal
docente, investigativo y administrativo, normas de carácter estrictamente educativo con sujeción a los
períodos y a las demás normas señaladas por la propia universidad sin contenidas en sus propios
reglamentos. discriminación por sexo, religión, ideario,
origen, estado civil, etc.

3. Participar eficazmente con el Estado en la


definición de planes de estudio mínimos y en el 4. Decidir cuáles programas de investigación, de
señalamiento de requisitos mínimos para el docencia y de extensión, dentro de las normas funcionamiento
de las universidades y el legales, deben emprenderse en su claustro.
otorgamiento legal de cada uno de los diplomas,
grados y títulos que tratan las normas generales
que rigen a las universidades.

5. Para distribuir sus bienes y rentas disponibles


entre sus diferentes actividades, respetando los
contratos y la voluntad de los aportantes
libremente aceptada por la Universidad.

Figura 1. Posibilidades establecidas en la IV Asamblea de la Asociación Internacional de


Universidades
Fuente: IV Asamblea de la Asociación Internacional de Universidades, Tokio, 1966

La ausencia de estos principios en la Constitución Política Nacional de 1886,

diezmó considerablemente el desarrollo doctrinal del tema, en general se entendía la

39
autonomía universitaria como la capacidad de las universidades de autodeterminarse

respetando la Ley y la moralidad, resumiéndose en el olvido de la autonomía hasta la

Constitución del 1991; denominada esta última por algunos tratadistas como la

“Constitución Cultural”, al ser la primera que otorga mayoría de edad a la educación en el

marco de una nueva y revolucionaria juridicidad que permite constitucionalizar la

legislación educativa (Sobrino, 2004, en: Arismendy, Rojano, Morales, Sierra, Bustos,

Chinea, Otalvaro & Sobrino, 2004).

Ahora bien, la constitucionalidad de la educación colombiana a partir de 1991 se

sustenta bajo dos principios: 1) la educación como un derecho fundamental y 2) la

autonomía universitaria.

Acorde con el interés de la investigación, nos centramos en el principio de

autonomía universitaria. En la Constitución de 1991, en su artículo 69 se indica que: “Se

garantiza la autonomía universitaria. Las universidades podrán darse sus directivas y regirse

por sus propios estatutos, de acuerdo con la ley”. Además, la ley establecerá un régimen

especial para las universidades del Estado.

• El estado fortalecerá la investigación científica en las universidades oficiales

y privadas y ofrecerá las condiciones especiales para su desarrollo y,

• El estado facilitará mecanismos financieros que hagan posible el acceso de

todas personas aptas a la educación superior.

Con la Constitución de 1991 como carta política pluralista, democrática, garantista

y, originadora de un Estado Social de Derecho, la autonomía universitaria adquiere un

rango constitucional y se convierte en un principio allí contemplado como muestra del gran

40
interés de la Asamblea Nacional Constituyente en brindar a la universidad la capacidad de

una formación libre e integral.

En relación a lo pronunciado, se cita la Ley 30 de 1992, “Por la cual se organiza el

servicio público de la Educación Superior”; donde el artículo 3 establece que: “El Estado,

de conformidad con la Constitución Política de Colombia y con la presente Ley, garantiza

la autonomía universitaria y vela por la calidad del servicio educativo a través del ejercicio

de la suprema inspección y vigilancia de la Educación Superior”.

Así mismo, esta ley estipula un régimen de inspección y vigilancia de las

instituciones de educación superior por parte del Gobierno Nacional, en cabeza del

presidente de la República con aras a proteger libertades, a garantizar calidad y el respeto

por la Constitución, la Ley y los derechos fundamentales (Ley 30 de 1992). De tal forma,

las universidades del Estado se organizarán como entes autónomos (personería jurídica;

autonomía académica, administrativa y financiera; patrimonio independiente y, manejo del

presupuesto de acuerdo con las funciones que le correspondan), con régimen especial y

vinculados al Ministerio de Educación.

Al respecto, Escobar (1995) cit. Arismendy et al. (2004) añade que: es nota

fundamental de la universidad, la autonomía; al entenderse como la libre investigación, el

análisis dialéctico y el poder de los conocimientos al alcance de quienes los buscan y se

afanan por adquirirlos, ampliarlos, renovarlos o establecer otros nuevos. Estas ideas llevan

a abarcar la autonomía como la libertad académica. Bernasconi (2014) en su artículo

científico “Autonomía universitaria en el siglo XXI: nuevas formas de legitimidad ante las

transformaciones del Estado y la sociedad”, alude que la sociedad necesita de una

41
institución que tenga a su cargo generar conocimiento, diseminarlo y aplicarlo a la solución

de problemas, ya que el progreso social depende de ello. Esa institución es la universidad,

pero ella sólo puede desempeñar su rol propio si se da la condición de libertad de

investigación y de enseñanza que aportan a la sociedad lo que le es propio.

Las ideas de Bernasconi (2014) se cimentan en la declaración de 1940 sobre libertad

académica de la Asociación Americana de Profesores Universitarios (AAUP en inglés):

“las instituciones de educación superior son dirigidas en pos del bien común y no en

interés individual de sus profesores o de la institución como un todo. El bien común

depende de la libre búsqueda de la verdad y su libre exposición” (AAUP, 2006).

Aterrizando estos argumentos al contexto vivido en Colombia antes de la Constitución

Política de 1991, la autonomía universitaria es entonces uno de los grandes logros que se

alcanzaron en dicha constitución, a la cual no se pudo resistir el Estado colombiano en tanto

que el movimiento universal de la cultura y la democratización de los Estados así lo

requieren.

Así, referida a la universidad, la autonomía universitaria se predica de la institución

misma y, supone admitir que cada universidad tiene una unidad, una coherencia interna que

hace posible que su expresión de voluntad y de acción se traduzcan en normas que ella

misma establece y respeta para el cumplimiento de su propio fin. En tanto, la autonomía

universitaria sería entonces entendida como una expresión legal y jurídica de su identidad,

siendo la manifestación de su capacidad de organizarse, estructurarse, proyectarse y

comprometerse a los fines que la misma institución pretende alcanzar. En resumen, la

autonomía universitaria según Arismendy et al. (2004) esta direccionada bajo unos

linderos, que explican su naturaleza y concepto mismo (Figura 2).

42
• La autonomía no implica la anarquía sino, el orden.
1

• La universidad debe tener presente que su razón de ser es el desarrollo


integral de la personalidad del alumno.
2

• La autonomía empieza donde comience la transgresión a sus propios


principios y a su orden legal.
3

Figura 2. Linderos de la autonomía


Fuente: elaboración propia, 2019, con base en Arismendy et al. (2004)

Lo anterior explica el hecho de que la autonomía universitaria no puede ser

entendida como anarquía, esta última no conduce a la libertad sino a la degradación de todo

orden institucional, debido a que la anarquía va en contra y niega la misión, visión y

objetivos de la universidad.

Para el segundo ítem, la universidad debe suponer la creación científica, contribuir

al desarrollo del saber, analizar las causas de fenómenos sociales que tienen especial

incidencia en la ciencia. Por último, es el mismo Estado quien ejercerá la inspección y

vigilancia de la educación, respetando siempre los estamentos y lineamientos de la

institución y, esta a su vez siendo concordante con la Constitución Política y las leyes de las

cuales su desorden implicaría una traición a su propia causa, misión, visión y objetivos.

Por lo mismo, las universidades están autorizadas para crear sus propias normas de

funcionamiento a través de sus estatutos generales; sus contratos se rigen por las normas del

derecho privado; la vía gubernativa relacionada con los actos administrativos que ellas
43
expiden, se agota dentro de los linderos de su propia competencia, dado que no existe superior

jerárquico que los pueda revisar; decide el procedimiento y requisitos para designar sus

directivas, así como el procedimiento para vincular su personal docente y administrativo

(Giraldo, 2013).

La autonomía universitaria aprueba que las instituciones superiores establezcan sus

propios regímenes de contratación, como quiera que no las cobijan los regímenes generales

de Contratación Estatal. Además, permite que definan y establezcan el régimen académico,

docente y estudiantil, entre otros necesarios para el funcionamiento de las mismas, sean

públicas o privadas.

1.5. Metodología

La presente investigación se desarrolla mediante los lineamientos y directrices del

método cualitativo-analítico, el cual, según Hernández, Fernández & Baptista (2014),

propone efectuar una revisión documental sobre el tema a estudiar, para luego, insertarse en

el contexto local en el que se describen y plantean argumentos propios sustentados bajo

fuentes confiables con respecto al fenómeno abordado. Este método toma los elementos

individuales del objeto estudiado para poder comprender mejor la situación en general,

ayudando a distinguir los elementos del fenómeno y procediendo a la revisión ordenada de

cada uno de ellos (Rodríguez & Pérez, 2017).

44
1.5.1. Enfoque de investigación

El estudio investigativo tiene un enfoque cualitativo, debido a que busca describir,

comprender y analizar las situaciones, hechos y actos que se vivieron en la Universidad de

Córdoba en relación al quebrantamiento de la autonomía universitaria a causa de la

presencia de las AUC en ella en el periodo 2003-2009.

Es preciso aclarar que la metodología cualitativa puede definirse como la

investigación que produce datos descriptivos que dan validez a los estudios que abarcan a

grupos de personas y objetos dentro del contexto social, mirando acciones, perspectivas y

puntos de vista de cada uno de los actores involucrados (Taylor & Bogdan, 1986., cit.

Quecedo & Castaño, 2002). Del tal modo que Hernández, et al. (2003) define a los estudios

descriptivos como aquellos que buscan especificar características, particularidades y

perfiles importantes de personas, grupos o comunidades, o de cualquier otro elemento o

factor que se someta a un análisis.

1.5.2. Diseño metodológico

El diseño metodológico del actual estudio será No Experimental, por lo que la

investigación no utilizará el manejo de ningún tipo de variable cuantitativa, propiciando al

investigador la acciones de describir, comprender y analizar los hechos y actos que se

presentaron al interior de la Universidad de Córdoba en relación a la pérdida de su

autonomía y garantías constitucionales por la irrupción de las AUC.

45
1.5.3. Técnicas e instrumentos de recolección de datos

La investigación cualitativa utiliza muchas técnicas e instrumentos de recolección de

datos que van a emplearse para la inferencia, interpretación, explicación y predicción de la

información. Si bien, estas técnicas de recolección son definidas por De Aguilar (2016)

como mecanismos que se manejan para reunir y medir información de forma organizada

que responde a los objetivos específicos estipulados en el proyecto de estudio.

Por su parte, Mata (2020) en su artículo “Métodos y técnicas de investigación

cualitativa”, se refiere a las técnicas de recolección de información como el conjunto de

reglas y operaciones de datos; práctica cuyos criterios orientadores deben ser coherentes

con el método de investigación con la finalidad de facilitar el tratamiento y manipulación de

la información. En el ámbito de las Ciencias Sociales, autores como Dalle, Boniolo, Sautú

& Elbert (2005) postulan que las técnicas cualitativas más utilizadas son: la observación, la

entrevista, la acción participativa, el grupo focal y el análisis de documentos.

Afín con los postulados metodológicos y en concordancia con la temática de la

investigación, la técnica de recolección de información es el análisis de documentos, que

para Quintana (2006) constituye el punto de entrada a la investigación; incluso en

ocasiones, es el origen del tema o problema a estudiar; donde los documentos fuente

pueden ser de naturaleza diversa: personales, institucionales o grupales, formales e

informales.

La técnica de análisis documental se lleva a cabo en cinco acciones específicas que

ayudan a obtener información valiosa de los documentos base de la investigación. Estas

46
acciones son: a) rastrear e inventariar los documentos existentes y disponibles; b) clasificar

los documentos identificados; c) seleccionar los documentos más pertinentes para los

propósitos de la investigación; d) leer en profundidad el contenido de los documentos

seleccionados, para extraer elementos de análisis y consignarlos en menos o notas

marginales que registren los patrones, tendencias, convergencias y contradicciones que se

vayan descubriendo y; e) leer en forma cruzada y comparativa los documentos en cuestión,

no sobre la totalidad del contenido de cada uno, sino sobre los hallazgos previamente

realizados.

Conforme con los pasos anteriores, la investigación cuenta con una matriz elaborada

en el software Microsoft Excel en la que se ajustan estas indicaciones con la finalidad de

hacer preciso y valido el proceso de recolección, organización y procesamiento de la

información documental (Figura 3)

Figura 3. Matriz de recolección y organización de información documental

Fuente: elaboración propia, 2019

47
1.5.4. Fases de la investigación

El presente trabajo investigativo se ejecuta en tres fases, con el fin de cumplir los

objetivos específicos planteados en el mismo.

1.5.4.1. Fase I. Recolección de la información

Esta fase se efectúa en dos partes. Primeramente, se revisan documentos como

artículos científicos en revistas indexados, libros e informes y, otras fuentes a escala macro,

comprendiendo la problemática del conflicto armado y su incidencia en perdida de la

autonomía universitaria desde un contexto global. Seguidamente se recopilan documentos

específicos del caso de la introducción de las AUC en la Universidad de Córdoba, contando

con aportes de organismos gubernamentales, institucionales, noticias y notas periodísticas,

actos y pronunciamientos sindicalistas y administrativos, entre otros.

1.5.4.2. Fase II. Organización y procesamiento de la información

Una vez culminada la anterior fase se procede a organizar y clasificar los documentos

consultados a través de la matriz de recolección y organización de información documental,

proceso que da como resultado una base datos de información sobre la problemática de

48
interés, otorgándole la oportunidad al investigador de procesar las ideas y planteamientos

más importantes de los autores relevantes que contribuyen significativamente al estudio.

1.5.4.3. Fase III. Análisis de la información

En la fase de análisis de la información se hacen los respectivos análisis propios del

fenómeno del paramilitarismo en la Universidad de Córdoba. De tal manera que se elaboran

dos capítulos clave que describen y muestran la vulnerabilidad de los derechos de los

distintos estamentos universitarios durante el periodo de 2003-2009 y; las modificaciones

que tuvieron los mecanismos de participación en la designación del rector de dicha

institución, teniendo en cuenta sus antecedentes de selección, lo que trajo consigo

consecuencias negativas en la autonomía universitaria.

Capítulo II. La incidencia paramilitar en la institucionalidad de la Universidad de

Córdoba durante el periodo 2003-2009

49
El inicio de la historia del paramilitarismo colombiano se remonta a la década de los

ochenta del siglo pasado, como una estrategia contrainsurgente ante las acciones ilegales

(despojos, crímenes colectivos y todo tipo de violaciones de derechos humanos) causadas

por las guerrillas de la época; donde dicha estrategia nunca ha sido reconocida como una

política por el Gobierno, por el contrario, se ha expresado como un terrorismo de Estado,

basado en una ideología anticomunista que profesan la mayoría de sus miembros, que se

deriva de una cultura política de violencia, corrupción, clientelismo y narcotráfico. De tal

modo que el fenómeno paramilitar a través de los años ha invadido las distintas estructuras

del poder estatal, en la perspectiva de configurarse como un proyecto militar, social y

económico de alcance nacional.

A raíz de lo expresado, el presente capítulo se estructura primeramente bajo un

breve contexto histórico de los aspectos relacionados con el origen del paramilitarismo en

América Latina y Colombia, dando así cabida a la introducción de las AUC en el

departamento de Córdoba, para luego enfatizarse en la infiltración que tuvo el fenómeno

paramilitar en la Universidad de Córdoba, entidad educativa de carácter público donde las

AUC irrumpen su institucionalidad, atentando contra los derechos humanos de los

estudiantes, trabajadores, profesores y comunidad en general.

2.1. Orígenes del paramilitarismo

2.1.1. El paramilitarismo en el contexto Latinoamericano

50
Primeramente, es necesario insertarse en las raíces o incidencias que tuvieron los

franceses en el contexto de la política colonialista y de represión a los movimientos

independentistas de sus colonias de Indochina y Argelia, creando organizaciones

paramilitares como estrategia contrainsurgente (Robin, 2005). Dichos grupos realizan todo

tipo de torturas y practicaban las desapariciones, concluyendo que quienes controlaran y

ganaran la población, tenía el éxito asegurado, deduciendo que el desplazamiento de la

población civil era una forma de quitarle peso al enemigo. Estas ideas incidieron en los

fundamentos ideológicos de la doctrina de la seguridad nacional, matriz del paramilitarismo

en Latinoamérica, a través de los militares franceses.

En la historia del paramilitarismo en Latinoamérica, el militar francés Roger

Trinquier, fue quien inculcó en los militares estadounidenses la idea de: “el control de las

masas a través de organizaciones es un arma básica contra la insurgencia. Si la población no

coopera hay que buscar dicha cooperación por medio del peligro” (Trinquier, 1965, p. 55-

61, cit. Velásquez, 2007). Las doctrinas y enseñanzas de este personaje tuvieron un gran

auge, a tal punto que dichas acciones y conductas fueron implementadas posteriormente en

las en las fuerzas armadas latinoamericanas.

No obstante, los militares estadounidenses se encargaron de diseminar las doctrinas

y enseñanzas de los franceses en sus tropas; lo cual se logró a través de la Escuela de las

Américas, fue fundada en 1949 en territorio panameño. Este centro empezó a instruir bajo

tres departamentos: Comunicaciones, Tácticas y armas, e Ingeniería (Pérez & Ruiz, 2006);

calculándose que alrededor de 60.000 militares y policías de hasta 23 países de América

Latina, se formaron en ella, entre los cuales, 4.629 aproximadamente de nacionalidad

colombiana (Rodríguez, Valencia & Restrepo, 2016). Aunque cabe anotar que antes de

51
dispersar todo tipo de práctica militar francesa, en los Estados Unidos ya se había

comenzado con la creación de los llamados escuadrones de la muerte o paramilitares,

presentándose de la siguiente manera (Tabla 2):

Tabla 2. Escuadrones de la muerte (paramilitares) en América Latina


Nombre del grupo País de operación
- Los Cocuyos de la Cordillera, Legión Extranjera y Jinetes
del Este, los cuales apoyaron a Rafael Leónidas Trujillo para
que tomara en poder en 1930.
República
- La Banda, creado en el contexto de la Guerra Fría
Dominicana
- Las Camisas Azules, quienes juntos a Estados Unidos
promovieron a Anastasio Somoza García al poder en 1936
- Las Fuerza Democrática nicaragüense y la Alianza
Revolucionaria Democrática, conocidas como La Contra Nicaragua
- Las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC), la Mano Blanca y
Ojo por Ojo Guatemala
- El Batallón 316 Honduras
- País en el cual existieron más de 12 organizaciones
paramilitares. Entre ellas: Fuerzas Armadas de Liberación
Anticomunista-Guerra de Eliminación (FALANGE) El Salvador
- Los Cuerpos de Defensas Rurales de la Secretaría de la Defensa
Nacional (SEDENA) México
- El Comando Rodrigo Franco y Colina Perú
- La Guardia Civil
Costa Rica
- La infiltración de los paramilitares en las marchas asesinando a
los dirigentes Panamá
Nombre del grupo País de operación
- La Alianza Anticomunista Argentina (Triple A)
Argentina
- El grupo Patria y Libertad
Chile
También existieron escuadrones de la muerte en Brasil, Paraguay, Bolivia, Ecuador y
Venezuela, donde estos tenían como rasgo común el haber sido creados por las fuerzas
regulares de cada país con la asesoría de CIA

Fuente: elaboración propia, 2020, con base Velázquez (2007) & Rodríguez, Valencia & Restrepo (2016)

52
Lo anterior, resume en pocas líneas el panorama internacional vivido en la región a

causa del fenómeno paramilitar, donde la participación de Estados Unidos fue clave en la

formación de grupos u organizaciones civiles armadas, que buscaban en sus inicios evitar el

avance del comunismo, sin embargo, en su transcurso cometieron todo tipo de atropellos

contra los Derechos Humanos; como lo sustenta Pérez et al. (2006) “la Doctrina de

Seguridad Nacional que adoptaron los ejércitos latinoamericanos fue elaborada por los

Estados Unidos. Su semillero de propagación fue precisamente la Escuela de Asesinos”

(Párr. 10).

2.1.2. El fenómeno paramilitar en Colombia

El origen, desarrollo y consolidación del fenómeno paramilitar ha sido ampliamente

estudiado por académicos e historiadores que desde las ciencias sociales han intentado

narrar, reestructurar y enlazar las causas, consecuencias, hechos y situaciones vividas

durante una de las épocas más oscuras del pueblo colombiano. Velásquez (2007) en su

artículo “Historia del paramilitarismo en Colombia”, señala que este es uno de los

principales factores incidentes en la violencia y en la degradación de la misma; donde una

gran parte de sus víctimas, fueron arrojadas en fosas comunes, superando en número a las

registradas en los países del cono sur donde hubo dictaduras militares.

Ahora bien, la forma de nombrar el paramilitarismo colombiano ha sido

ampliamente debatida; algunos autores lo nombran como autodefensas otros lo llaman

53
simplemente paramilitares. Sin embargo, los diferencian por cortes temporales en los que se

otorga el nombre de autodefensas a los grupos surgidos a comienzos de la década del

ochenta, y como paramilitares a las organizaciones que se desprenden de casa Castaño

(Fidel, Carlos y Vicente Castaño), fundadores de las Autodefensas Campesinas de Córdoba

y Urabá-ACCU (Romero, 2003), de la que podría considerarse la primera estructura de

unificación de los diversos grupos de paramilitares, que en su conjunto, se relacionan

directamente con el narcotráfico y sus métodos de resolver los conflictos sociales a partir de

estrategias contrainsurgentes de militares para acabar con las guerrillas, llevándose a su

paso población civil inocente.

El Estado colombiano ha de estar marcado por la formación, entrenamiento y

utilización de organizaciones armadas al margen de la ley para contrarrestar a sus

enemigos. García (2007) sustenta que los orígenes del paramilitarismo se encuentran

estrechamente ligados en las prácticas de las elites colombianas de utilizar la violencia con

el fin de obtener y mantener sus propiedades y sus privilegios en complicidad con el

Estado. Ahora bien, los antecedentes más próximos al paramilitarismo se ubican en los años

cuarenta y cincuenta, con el nacimiento de los grupos privados armados llamados los Popol,

los Chulavitas, Chusmeros, Bandoleros y los Pájaros, los cuales operaban con el apoyo y

complot de las autoridades, específicamente la organización paramilitar Chulavita,

destinada a eliminar los liberales de la época (Velásquez, 2007).

Posteriormente, en los años 60 los grupos paramilitares se fortalecen como

organizaciones armadas sustentadas bajo la declaración de la Defensa Nacional promulgada

por el presidente frentenacionalista Guillermo León Valencia, mediante el Decreto

54
Legislativo Número 3398, expedido el 24 de diciembre de 1965; el cual en su Artículo 2

comprendía “cualquier clase de agresión exterior, conmoción interior o calamidad pública”.

Mientras que en su Artículo 4 subordinaba a la ciudadanía a los propósitos del concepto de

Defensa Nacional, pronunciando que: “todas las personas naturales y jurídicas están

obligadas a cooperar en la defensa nacional, y sus actividades estarán supeditadas a los

fines de ella”.

Pero fue en la década de los ochenta cuando el modelo contrainsurgente empieza a

ganar fuerza en el Caribe colombiano, particularmente en el Magdalena Medio, al ser un

territorio abandonado por el Estado, debido a que este último volcó su mirada en la

construcción de carreteras y ferrocarriles, dejando de lado la riqueza de los municipios

ribereños y con ello permitió la explotación, maltrato, y todo tipo de violación de los

derechos de la población civil a manos de organizaciones armadas ilegales. Patiño (2003)

alude que estas conductas eran realizadas por el IV Frente de las FARC, como resultado se

crearon las condiciones para que la población hiciese parte activa de la estrategia

contrainsurgente.

Las conductas de las FARC empezaron a tornarse aún más violentas contra la población

civil desde 1975 por dos razones: la primera, a raíz que los ganaderos empiezan a hacerse

ausentistas y se produce lo que se puede denominar una “economía de fuga”; la producción

ganadera se reduce y la mayoría de propietarios, que está en posibilidad de hacerlo,

comienza a sacar el ganado; esto se va a sentir muy marcadamente en 1980. Mientras que la

segunda, por la intensificación de la represión del ejercicito, la carnetización, los retenes, el

control de mercados y el hostigamiento.

55
“En este momento las contribuciones económicas de la guerrilla recaen

sobre una población con menores posibilidades de colaboración y duramente

reprimida por el Ejército, que desarrolla una política de tierra arrasada y muerte a

todo vestigio comunista, hasta finales de 1982 cuando varía sustancialmente su

política, al haber creado las condiciones para la aplicación de una táctica distinta

con la población civil” (Medina, 1990, p. 146).

En tal sentido, el paramilitarismo como estrategia contrainsurgente hacia las

guerrillas ha sido catalogada como una “posible política de Estado”, por lo que no ha sido

un hecho aislado, correspondiendo a una ideología de terrorismo de Estado con sus

naturales variaciones dependiendo de las circunstancias de cada momento en la historia del

pueblo colombiano. De hecho, León (1987) & Vásquez (1992), cit. Velásquez (2007)

acuñen que:

“En los años ochenta, en el contexto de la política de paz impulsada por el

presidente Belisario Betancur Cuartas (1982-1986), los militares, la derecha y los

narcotraficantes consideraron que el Estado había otorgado ventajas inadmisibles a

las organizaciones subversivas y desde su perspectiva ideológica e intereses se

consideraron obligados a asumir la defensa del establecimiento y para ello

impulsaron, crearon y financiaron grupos paramilitares como estrategia

contrainsurgente, entre ellos: Muerte a Secuestradores (MAS), el Escuadrón de la

Muerte, Muerte a Abigeos (MAOS), Castigo a Firmantes o Intermediarios

Estafadores (CAFIES), el Embrión, Alfa 83, Prolimpieza del Valle del Magdalena,

Tiznados, Movimiento Anticomunista Colombiano, los Grillos, el Escuadrón

Machete, Falange, Muerte a Invasores, Colaboradores y Patrocinadores

56
(MAICOPA), los Comandos Verdes, Terminador, Menudos, Justiciero Implacable,

Mano Negra y Plan Fantasma, los Grises, Rambo, Toticol, los Criollos y Black

Flag,19 entre los más conocidos” (p. 138).

En los años posteriores a los ochenta las organizaciones paramilitares fueron

creciendo tanto en miembros como en armas, siendo un complemento a la lucha

antisubversiva, convirtiéndose poco a poco en una estrategia autodefensiva para combatir

las guerrillas; aunque sus propósitos empiezan a girar, encaminándose ahora por el

narcotráfico, medio principal de financiación y base económica del paramilitarismo.

Además, acciones como la amenaza, el asesinato colectivo, las masacres, los

despojos de tierra, las desapariciones, y de más, fueron los principales actos que

caracterizaron a los paramilitares. De hecho, en la primera parte de los ochenta el

paramilitarismo era una respuesta de los narcotraficantes contra el secuestro y la extorsión,

pero luego evolucionaron hacia un proyecto político, militar y social con la colaboración y

complacencia de las fuerzas armadas, atentando contra el orden público e infiltrándose en

organismos e instituciones públicas y privadas, por ejemplo, en el Departamento

Administrativo de Seguridad (DAS), cuya misión era realizar acciones de inteligencia y

contrainteligencia en el país (Fiscalía General de la Nación, 2016). También se infiltraron

en gobernaciones, alcaldías, universidades e institutos, etc., dando resultado a una

dimensionalidad de grupos armados muy amplia, que entre 1996 y 1997 se aglutinaron en

torno a las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), comandadas por Castaño Gil.

“En 1997 las recién creadas AUC alcanzaron la cifra de 4.000 combatientes

y en el año 2000 su Comando Central dirigía más de 8.000 hombres bien

57
equipados, lo cual se controlaban áreas estratégicas del país. Con este respaldo

militar, las AUC, bajo la dirección de Carlos Castaño, han desafiado las políticas

de paz de la Presidencia, en particular las del presidente Andrés Pastrana (1998-

2002), Y fueron un factor definitivo en el fracaso de las negociaciones entre este

gobierno y el ELN, lo mismo que el principal escollo entre el mismo gobierno y las

FARC” (Romero, 2003, p. 14).

Es entonces cuando las AUC comienzan a generar toda una estrategia de infiltración

y control, desviando los recursos económicos y financieros de ciertas instituciones estatales,

así como tomando decisiones importantes que afectaban a la sociedad civil, lo cual

repercute rápidamente en el orden público como en el progreso de los territorios,

especialmente en el departamento Córdoba, uno de los más golpeados por el

paramilitarismo.

2.1.3. El paramilitarismo en el departamento de Córdoba

Con la finalidad de contextualizar geográficamente al lector, este ítem inicia con una

caracterización espacial del departamento de Córdoba, de manera que sea útil en el

entendimiento de la presencia y configuración del fenómeno paramilitar en él. Ahora bien,

Córdoba es uno de los 32 departamentos que conforman a Colombia, se localiza en la parte

Noroccidental del país, sobre la extensa llanura del Caribe; situándose a los a los 7° 22’ y

58
9° 26’ de latitud Norte y a los 74° 47’ y 76° 30’ de longitud al Oeste de Greenwich; con un

área de 25.058 km2, limitando al Norte con el Océano Atlántico, al Oeste, Sur y Suroriente

con Antioquia y al Este con Bolívar y Sucre (Figura 4).

Figura 4. Localización geográfica del departamento de Córdoba


Fuente: Gobernación de Córdoba, 2012
Córdoba es un territorio de grandes accidentes físico-territoriales al poseer dos

grandes áreas, una plana que pertenece a los valles del río Sinú y San Jorge, y la otra de

montañas y colinas, constituida por las estribaciones de la cordillera Occidental,

59
subdividiéndose en tres ramales conocidos como: serranías de Abibe, Ayapel y San

Jerónimo, las cuales se originan en el nudo de Paramillo (Antioquia). Además, de acuerdo a

la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y del San Jorge-CVS (2012)

Córdoba se divide en seis subregiones; partiendo de la estructura político administrativa de

los distintos municipios del Departamento (Tabla 3).

Tabla 3. Subregiones del departamento de Córdoba


Subregión Municipios que la conforman
Alto Sinú Tierralta y Valencia
Ayapel, Buenavista, La Apartada, Montelibano, Planeta Rica, Pueblo
San Jorge
Nuevo, Puerto Libertador y San José de Uré
Sinú Medio Cereté, Ciénaga de Oro, Montería, San Carlos y San Pelayo
Canalete, Los Córdobas, Moñitos, Puerto Escondido, San Antero y
Costanera
San Bernardo del Viento
La Sabana Chinú, Sahagún y San Andrés de Sotavento
Sinú Bajo Chimá, Cotorra, Momil, Purísima, Santa Cruz de Lorica y Tuchín
Fuente: elaboración propia, 2020, con base en archivos territoriales de la CVS, 2012

Luego de describir las características físico-ambientales de Córdoba, es preciso

anotar que el Departamento se convierte en el escenario propicio para la presencia de

actores armados ilegales, especialmente la subregión del Alto Sinú (Tierralta y Valencia), al

ser un territorio boscoso, poco penetrable y en ocasiones abandonado por el Estado. Por

ello, la llegada de grupos armados ilegales al Alto Sinú es un claro ejemplo de la poca

intervención del Estado, convirtiéndose en un corredor de movilidad del narcotráfico, de

violencia y otras acciones delincuenciales (MOE, 2007).

60
De acuerdo con la literatura existente con respecto al conflicto armado, se observa

que diversos grupos armados ilegales han hecho presencia en Córdoba. En 1970 llega el

EPL hasta su desmovilización en la década de 1990, periodo en el cual las FARC mediante

los 18, 36 y 58 se consolidan. Otro grupo guerrillero fue el ELN, quien actuaba mediante

los frentes Astolfo González, ubicándose en la subregión del Alto Sinú.

En cuanto a los paramilitares, estos surgieron en el Departamento tomando

inicialmente el término de autodefensas en la década de los ochenta, cuando Fidel Castaño

se hiciera reconocer entre la población por su grupo armado Los Tangueros 3, que

posteriormente toman el nombre de Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá

(ACCU), financiados por ganaderos, comerciantes, transportadores, agroexportadores y

narcotraficantes, actuaban en cooperación o con el consentimiento tácito de sectores de las

fuerzas armadas y la policía.

En Córdoba las AUC se encontraban dirigidas por Salvatore Mancuso, personaje

que más adelante se convertiría en uno de los jefes paramilitares mayormente reconocidos,

a tal punto de generar rivalidad con Carlos Castaño, líder principal de las ACCU y AUC a

nivel nacional. De hecho, el mismo Castaño expresó que:

“Con su ingreso a la autodefensa [a finales de los años 80] en la costa Atlántica se

ganó «estatus social». Su vinculación generó confianza en Córdoba y se creyó aún

más en los Castaño; ya nos favorecía la clase media de la región, pero al tener un

3
Nombre proveniente de la finca las Tangas ubicada en el municipio de Valencia (Córdoba).
61
«chacho» de la alta sociedad como Mancuso, se acercó la gente que faltaba”

(Aranguren, 2001, p. 242).

Lo anterior podría deberse a que Salvatore Mancuso era descendiente de una

prestigiosa familia rica de emigrantes italianos en Córdoba, con negocios en el cultivo de

algodón y arroz y en ganadería, factores que le abrieron campo a su carrera para obtener el

control del Bloque Norte, donde años más tarde fundó la Convivir Horizonte en Montería

en 1995.

Por consiguiente, Carlos Castaño argumenta en una entrevista que: “Mancuso

adquirió un poder inmenso en el departamento de Córdoba y en la costa atlántica. Discutía

el futuro de la región con los alcaldes y los ministros de Desarrollo y Agricultura

(Aranguren, 2001, p. 243).

Lo que vendría más adelante sería aún peor, debido a que Mancuso adquirió aún

más control sobre el departamento de Córdoba, invadiendo no solo la Gobernación y

alcaldías municipales, también a organismos e institutos importantes como ADEMACOR,

la policía, el DAS, las universidades regionales, etc., Además su radio de influencia

trascendió los limites departamentales, obteniendo control también en el Catatumbo, como

lo sustenta el Observatorio del Programa Presidencial de Derechos Humanos y DIM (2009):

“Es por ello que, a partir de 1997, los líderes de las Accu ampliaron su

influencia hacia otras regiones, ahora en el marco de las AUC. Un personaje como

Salvatore Mancuso ya no hacía presencia únicamente en Córdoba, sino también en

la región del Catatumbo, donde a la postre se consolidó el bloque Catatumbo, y en

el sur de Bolívar, regiones donde los homicidios se incrementaron

62
significativamente a partir de 1998. Así mismo, incidió en la constitución del

denominado bloque Norte, en la Costa Caribe” (p. 132).

En medio del avance de las AUC en Córdoba y regiones aledañas, Salvatore

Mancuso busca fortalecerse por todos los medios existentes. Uno de sus objetivos era

controlar los recursos económicos que se destinaban desde el Gobierno Nacional a ciertos

organismos estatales, entre los cuales se hallaba la Universidad de Córdoba, entidad

educativa de carácter público superior que desde 1995 vendría a experimentar el terror

paramilitar. Según Morales (2014) las AUC vendrían apoderarse del claustro al manejar a

su interés la organización burocrática, filtrando el perfil de sus empleados y tomando

decisiones que debían ser aprobadas por Mancuso, permitiendo consolidar su poder en la

región a través del centro educativo.

2.2. Las AUC en la Universidad de Córdoba

2.2.1. Reseña histórica del surgimiento de la Universidad de Córdoba

Antes de dar inicio a lo sucedido en la Universidad de Córdoba por la infiltración de

las AUC, es necesario abordar su historia. Esta institución surge del interés de un grupo de

profesionales visionarios de la ciudad de Montería (Colombia) en el año 1962, teniendo

como objetivo principal: ofrecerle a los jóvenes y habitantes de la región una educación

superior con calidad; debido a que en la época el Departamento registraba niveles

63
educativos muy bajos, principalmente en el nivel universitario. Dos años después, en 1964

se eligió el primer rector, el doctor Elías Bechara Zainúm.

En el mismo año, se abrieron las facultades de Medicina Veterinaria y Zootecnia y,

la Facultad de Ingeniería Agronómica, inscribiéndose en su totalidad 101 estudiantes, de los

cuales 51 pertenecían a Medicina Veterinaria y, el resto a Ingeniería Agronómica. De los

exámenes de ingreso y las entrevistas pasaron 65 alumnos en total, así los jóvenes de bajos

recursos pudieron iniciar su formación profesional sin necesidad de que viajaran a otros

territorios del país.

Las primeras instalaciones de la institución universitaria se ubicaron en el segundo

piso de la Escuela de Bellas Artes de la ciudad de Montería, donde se iniciaron las clases el

5 de abril de 1964, teniendo como lema “Se ha encendido una antorcha. Que no se extinga”.

Para el año de 1965, el número de estudiantes obligo al Consejo Directivo de la

Universidad de Córdoba a trasladar sus instalaciones a la plaza de ferias, representado esto

un hecho de gran relevancia, debido a que fue considerado como un suceso irreversible en

el mejoramiento de la educación superior en el Departamento.

Ahora bien, las primeras facultades que se abrieron en la Universidad de Córdoba

eran con fines agropecuarios, debido a que la ganadería y la agricultura han representado en

la región un importante sector económico; convirtiéndose en un factor clave en el momento

de establecer dichas facultades bajo la Ley 103 de 1962. Cuatro años después, el Congreso

de la República de Colombia expidió la Ley 37, estableciéndola como una entidad

autónoma y descentralizada, regida por el Decreto Ley 0277 de 1958, que, a su vez

reglamentaba la orientación de las universidades departamentales.

64
En 1968 las instalaciones de la universidad son trasladadas a la finca Nueva York

(ubicación actual) kilómetro 3 vía al municipio de Cereté. En dicho lugar se da inicio al

programa de Licenciatura en Biología y Química, con el fin de dar respuestas a las

necesidades de los maestros egresados de las Escuelas Normales, que para ese entonces

existían. Luego, en 1970, el Consejo de Estado le da carácter nacional a la institución bajo

una sentencia, por haber sido establecida mediante Ley de la República. Al siguiente año en

1971 se crea el Departamento Central de Ciencias y Humanidades, igualmente el Centro de

Investigaciones Piscícolas Continental (CINPIC) y, en el 1972 bajo la rectoría de Jorge

Ganem Robles, se crea la Facultad de Ciencias de la Educación, inscribiéndose los

programas de Biología, Química, Licenciatura en Matemáticas, Física y Ciencias Sociales;

y en 1975 surge el programa de Enfermería, mediante Acuerdo No 116 del 13 de junio de

1975.

Posteriormente, mediante la Ley 3ª, en 1976 fue creado el instituto Universitario

Lácides C. Bersal (INSTUL), ubicado en el municipio de Lorica, el cual funciona

actualmente como sede de la Universidad de Córdoba. Así mismo, bajo el Acuerdo No. 014

del 23 de julio de 1984 se da inicio a la Facultad de Ciencias Básicas y, en 1987 surge el

programa de Acuicultura, teniendo como sede el INSTUL.

Con respecto a los programas de posgrados, estos dan inicio a través de convenios

con otras universidades. Igualmente, en la década de los 90, se da la apertura al Centro

Regional de Educación a Distancia (CREAD), surgiendo como iniciativa a los procesos de

democratización y descentralización de la educación superior que se llevaban a cabo en el

país, que luego se convierte en el Instituto de Educación Superior a Distancia (IDESAD).

65
En el 2004 recibe el nombre de Oficina de Educación Semipresencial y a

DistanciaODESAD y finalmente en el 2010 se convierte en división; logrando con todos

estos procesos que la universidad se vinculara directamente en varias zonas del

Departamento.

Lo anterior, dio cabida a la apertura del programa de Ingeniería de Alimentos en

1994, teniendo como sede el campus de Berástegui, el cual pertenece a la jurisdicción del

municipio de Ciénaga de Oro; dicho programa se encuentra adscrito a la Facultad de

Ciencias Agrícolas; igualmente se aprueba por parte del ICFES el programa de Licenciatura

en Informática Educativa y Medios Audiovisuales, adscrito a la Facultad de Educación y

bajo la administración del Departamento de Informática.

En 1994, es nombrado por el Consejo Superior a Ángel Villadiego Hernández como

el primer rector escogido en consulta popular por votación directa de la comunidad

universitaria; posteriormente en 1996 se da inicio al programa de Cultura Física, con énfasis

en Recreación y Deportes, adscrito a la Facultad de Educación y en 1997 se oferto el

programa de Español y Literatura, adscrito a la misma facultad; igualmente surge el

programa de Geografía, pero este se adscribe a la Facultad de Ciencias Básicas. Para el

mismo año, el Consejo Superior nombra como rector de la Universidad de Córdoba a

Eduardo Gonzáles Rada, quien fue el segundo rector escogido en consulta popular.

Para el año siguiente se crean los programas de Física, Química e Ingeniería

Industrial, todos dependientes de la Facultad de Ciencias e Ingenierías. Igualmente se da

inicio al programa de Ingles, adscrito a la Facultad de Educación. Por consiguiente, la

66
Facultad de Ciencias Económicas, Jurídicas y Administrativas, se crea en 1998, mediante el

Acuerdo N° 0032 del Consejo Superior Universitario, modificatorio del Acuerdo 0047 de

1993.

Como propósito de ofrecerles la oportunidad a las personas que no tienen los

recursos necesarios para estudiar Derecho, en el año 2015 se decide abrir dicho programa,

en respuesta a la obligación Constitucional que tiene la Universidad de Córdoba en

brindarle a la población las condiciones necesarias para acceder al servicio educativo; en

ese mismo año se crea el Consultorio Jurídico a petición de la Facultad de Ciencias

Económicas, Jurídicas y Administrativas, bajo el Decreto 196 de 1971, el Decreto 765 de

1977 y la Ley 583 de 2000.

Actualmente, la Universidad de Córdoba brinda a la población en general la

posibilidad de acceder a programas tecnológicos, de pregrado y posgrados en forma

presencial y a distancia. Además, se ha convertido en una institución generadora de nuevos

conocimientos por medio de grupos de trabajo, los cuales son dirigidos y orientados por

profesores que cuentan con una gran experiencia en el ámbito de la investigación.

Finalmente, el 5 de abril de 2019, recibe la Acreditación Institucional de alta calidad,

aunque, la Resolución 2956 del Ministerio de Educación Nacional dice que está fue fechada

para el 22 de marzo del mismo año; la acreditación permitió que la universidad sea aún más

reconocida a nivel nacional e internacional.

2.2.2. La época del terror en la Universidad de Córdoba

67
Desde su fundación en 1964 hasta inicios de los años 90, la Universidad de Córdoba

no había experimentado ningún tipo de amenaza que atentara contra su institucionalidad.

En sus comienzos, el centro educativo se enfatizaba principalmente en el área agropecuaria

como se ha mencionado anteriormente, al ser la fortaleza económica de la región, ubicada en

un Departamento con tierras fértiles (valles) bañadas por los ríos Sinú y San Jorge,

favoreciendo la siembra, cosecha, producción y comercialización de distintos cultivos (arroz,

algodón, maíz, etc.) y con amplias zonas destinadas a la actividad ganadera, convirtiéndola

en una universidad provincial dejada o poco intervenida por el Estado con bajos presupuestos

para su funcionamiento.

Con la Constitución Política de 1991, el panorama de las universidades públicas

provincias de Colombia cambió, debido a la descentralización y nuevo régimen de

transferencias y garantías de autonomía universitaria para las instituciones superiores. Estos

cambios quedaron nombrados en la Ley 30 de 1992 4, así, la Ley de la Educación Superior

presento para la Universidad de Córdoba un alivio financiero y económico dirigido a su

desarrollo institucional, dejando de ser una entidad olvidada y poco intervenida,

convirtiéndose ahora en el centro más codiciado por la clase política de la época, al

aumentar su presupuesto funcional.

Según la AIL (2011) el aumento presupuestal que se le adicionó a la Universidad de

Córdoba, fue gestionado por el Juan Manuel López Cabrales, quien era senador de la

república y líder del grupo Mayorías Liberales, había heredado de su padre, Libardo López

Gómez, un gran feudo clientelar en Córdoba, con dominio en la gobernación y en alcaldías

4
Ley 30 de 1992 por el cual se organiza el servicio público de la Educación Superior. Congreso de
la República. (1992). Ley 30 de diciembre 28 de 1992. Recuperado de
https://www.cna.gov.co/1741/articles-186370_ley_3092.pdf
68
municipales y otros establecimientos descentralizados, entre ellos la Universidad de

Córdoba.

Ahora bien, la influencia de López Cabrales en la administración de la Universidad

de Córdoba fue tan marcada que los rectores que tuvo la institución educativa entre el

periodo 1987 y el 2000, fueron de alguna manera impuestos por él. Esto se debió en gran

medida a la consolidación del movimiento liberal dirigido por este personaje, quien obtuvo

la mayor tajada electoral y burocrática en el departamento; hasta su detección, siendo

condenado por la Corte Suprema de Justicia en el proceso de la parapolítica (MOE, 2007).

El panorama descrito presenta las bases para adentrarse un poco en lo vivido desde

el siglo pasado en la Universidad de Córdoba a causa del clientelismo y la corrupción

promovida por los mismos líderes y movimientos políticos del departamento de Córdoba en

asociación con los grupos paramilitares de la época, generando en su conjunto una serie de

hechos y sucesos que atentaron contra la autonomía universitaria, afectando a no solo al

alma mater, también a sus funcionarios, docentes, estudiantes y comunidad en general.

Al interior de la institución educativa superior, los funcionarios y docentes se

encuentran organizados en sindicatos. Los primeros, en un sindicato de base:

Sintraunicórdoba, y los segundos, en una organización llamada ASPU. Por su parte,

Sintraunicórdoba fue golpeado duramente por la Ley 80 de 1980, la cual separó los

empleados públicos y los trabajadores oficiales, estos últimos como los únicos con

atribuciones legales para negociar convenciones colectivas (AIL, 2011).

69
Sumado al cambio de contratación estatal y beneficios o perdidas de garantías

laborales en la Universidad de Córdoba, los sindicatos: Sintraunicórdoba y ASPU empiezan

a experimentar actos de violencia armada contra sus miembros. Uno de los primeros hechos

delincuenciales fue el asesinato del profesor Francisco Aguilar Madera en enero de 1995,

cuando este se encontraba en su residencia ubicada en el sector 6 de marzo de la ciudad de

Montería (archivos digitales El Tiempo, 1995).


Un año después de la muerte de Aguilar, asesinan a otro docente, Alberto Álzate

Patiño, siendo uno de los primeros crímenes que se adjuntan a las ACCU. Sin embargo, la

misma organización paramilitar en un comunicado expresó que rechazaban su participación

en dicho hecho (Archivos digitales El Tiempo, 1996). No obstante, ASPU señaló que “hay

una conspiración en contra de la Universidad de Córdoba. Este año han sido asesinados tres

catedráticos en Montería. Alvaro López Doria, el 17 de abril; Armando Humanez Petro, el

24 de mayo; y Bienvenido Agámez Pérez, el 27 de mayo” (ASPU, 1996., cit. El Tiempo,

1996, párr.7).

Tal como lo expresó la organización sindical ASPU, los actos armado contra los

trabajadores y docentes de la Universidad de Córdoba se encrudecen cada vez más. Se

observa entonces que la violencia ataca fuertemente a la comunidad universitaria,

especialmente a la cabeza de Sintraunicórdoba, es decir, al presidente del sindicato, René

Cabrales Sosa, a quien le irrumpen su tranquilidad el 10 de junio de 1996 cuando llegaron

tres sicarios a su casa con el fin de asesinarlo, sin embargo, Cabrales enfrentó a los

asaltantes con un revólver que le había suministrado para su defensa la propia institución

educativa, con salvoconducto de la XI Brigada, debido a sus posiciones de izquierda, por su

activa gestión como sindicalista y defensor de la dignidad de los trabajadores, actitudes que

70
lo posicionaban como un obstáculo para quienes deseaban efectuar todo tipo de acción

ilegal en la Universidad de Córdoba.

Cabe anotar que, en medio de los disparos entre los sicarios y Cabrales, fue

asesinada su nieta Alejandra Camargo Cabrales, de dos años de edad, y herida una de sus

hijas, hechos que obligaron al sindicalista a trasladarse a la ciudad de Bogotá, y

posteriormente a su exilio en Canadá (AIL 2011).

Otro hecho delincuencial fue el asesinato del profesor Misael Díaz Urzola, personaje

que fue representante de los profesores ante diversos estamentos de la institución. Su

muerte se atribuye a su valor y liderazgo, dado que se atrevió a insistir en que se hiciera la

convocatoria de las elecciones de los representantes estudiantiles; donde muchos de la

universidad habían tenido que huir para salvar sus salvar sus vidas y los que quedaron

callaban de miedo (VerdadAbierta.com, 2017).

La muerte de Díaz Urzola ocurrió el 26 de mayo de 1998, es decir dos años después

del asesinato de los dos profesores: Aguilar y Álzate. Con ello, las AUC habían asesinado

tres docentes, cuando estaban en plena ofensiva para tomarse la Universidad de Córdoba.

En este año, el entonces jefe paramilitar Carlos Castaño, anunció la creación de los

“Comandos Campesinos Caribe”, con la finalidad de intervenir las universidades de la

Costa Caribe (VerdadAbierta.com, 2017); lo que sirvió para que Salvatore Mancuso

encargado de las AUC en Córdoba comenzará por la universidad de este departamento.

No solo los trabajadores y docentes fueron víctimas de la encrucijada paramilitar

ocurrida en la década de los 90, también se vieron involucrados muchos estudiantes,

quienes defendían la institucionalidad de la Universidad de Córdoba. Por ejemplo, dos

estudiantes que protagonizaron una escena con un burro que llevaba corbata, quienes lo

71
pasearon desde la entrada de la universidad hasta el edificio administrativo, como una

forma de protesta frente a la reelección en la rectoría de Eduardo González Rada, colocado

por el ya mencionado congresista Juan Manuel López Cabrales; fueron secuestrados por las

AUC y posteriormente tuvieron que abandonar el país, hoy estando aislados en Canadá.

Así, los años siguientes fueron más difíciles para la comunidad universitaria, el plano de

amenazas pasó a ser aún más fuerte.

Ante el contexto descrito, el movimiento estudiantil seguía en pie de lucha,

denunciando todo tipo de corrupción y amenazas en su contra, presionando así para que

nuevamente tuvieran participación en el Consejo Superior, del cual habían sido excluidos.

Además, Sintraunicórdoba se ve obligado a optar por afiliarse al Sindicato Nacional de

Trabajadores y Empleados Universitarios de Colombia, debido al poco número de

miembros y sus dificultades para mantenerse como sindicato de base, otra razón que le da

fuerza al fenómeno paramilitar que avanzaba lentamente con el fin de apoderarse de la

institución y sus recursos.

Todas estas dificultades internas por las cuales pasaba la Universidad de Córdoba a

finales de la década de los 90, empezaron a tornase más fuertes, debido a la llegada del

comándate de las AUC, Salvatore Mancuso. Este personaje dirigiendo a las AUC en

Córdoba, va a entrar con una doble estrategia al centro educativo: la primera, controlar en la

institución mediante la imposición de personas afines al paramilitarismo en cargos

administrativos clave y en el mismo Consejo Superior, con el fin de tener poder y voz en las

decisiones económicas, financieras y funcionales de la institución; y la segunda, eliminar

físicamente a todo aquel que se opusiera, criticara u obstaculizara los fines del

“proyecto paramilitar”; entendido este por Rivas & Rey (2008) como:

72
“Los grupos de autodefensas colombianas, nacidas en los años sesenta para

enfrentarse a la guerrilla y defender la vida y las propiedades de los ciudadanos

allá en donde el Estado no controlaba el territorio, se transformaron con el tiempo

en grupos paramilitares relacionados tanto con militares descontentos de los límites

que les imponían las leyes como con vulgares narcotraficantes. Pasados los años

intentaron diseñar un proyecto político que les legitimara ante la sociedad civil

colombiana y ante los gobernantes. De esa manera podrían tener un estatus jurídico

diferente, convertirse en un grupo con el que el gobierno pudiera negociar y

escapar de la justicia nacional e internacional, sin embargo, por las acciones y

conductas violentas e ilegales nunca ha sido reconocido como una política de

Estado y mucho menos un medio de defensa civil” (p. 51).

Este proyecto paramilitar en Córdoba inició desde la década de los 80 con los

hermanos Fidel y Carlos Castaño, quienes conformaron las ACCU, siendo financiadas por

los ganaderos y empresarios de la región para acaban con las FARC y EPL; pero con el

paso del tiempo paso de ser una defensa a un conjunto de acciones ilegales que atentaban

contra el ser humano, a causa de las cadenas de crímenes y masacres de crueldad sin límites

que ejecutaron las AUC.

La postura antiguerrillera como carta de presentación que tenía el paramilitarismo en

Colombia y particularmente en Córdoba, le sirvió para que un importante sector de la clase

política regional cordobesa confiara en sus dirigentes, así las AUC llegaron a tener un

dominio y control en muchas instituciones que tenían padrinos políticos tanto a nivel

departamental como nacional, lo cual sucedió particularmente con la toma y control de la

Universidad de Córdoba.

73
2.2.3. Toma y control de la Universidad de Córdoba

El inicio del nuevo siglo XXI en la Universidad de Córdoba viene ha ser uno de los

tiempos más oscuros y difíciles para la comunidad universitaria, al ser este centro educativo

el objetivo principal de las AUC en Córdoba, con el fin de tener orden político, económico

y militar en la región, basándose en tres propósitos:

El primero, drenar la mayor cantidad de recursos económicos hacia las AUC y los

contratistas afines al proyecto paramilitar, debido al paso que tuvo la Universidad de

Córdoba de ser un centro educativo provincial a una institución nacional con aumento

presupuestal. El segundo, servir a los intereses del gobierno mediante el despojo de los

derechos adquiridos por los trabajadores, forzando la modificación de la convención

colectiva (AIL, 2011); y el tercero, establecer una burocracia pro-paramilitar que sirviera a

sus fines políticos; promoviendo así un clientelismo y un nepotismo con sellos

paramilitares, controlando militarmente cualquier obstáculo de critica u oposición.

Con respecto a lo mencionado sobre la eliminación de obstáculos u oposición que

fuera en contra del paramilitarismo, se observa que uno de los primeros actos delincuencias

de las AUC a comienzo del siglo XXI, fue el asesinato del estudiante Pedro Esteban

Manotas Olascoaga, quien cursaba décimo semestre de la Licenciatura en Ciencias

Sociales. El 18 de marzo de 2000, Manotas Olascoaga se hallaba en la calle 34 con 8 de

Montería, cuando dos sicarios motorizados atentaron contra su vida. Este alumno era

reconocido en la comunidad estudiantil por sus atributos como líder y joven que luchaba a

74
favor de los derechos humanos y contra los actos de corrupción que eran evidentes desde

años atrás en el centro educativo.

Los homicidios no se detuvieron con la muerte de Manotas Olascoaga, por el

contrario, se intensificaron, registrándose así que cerca de otros 20 integrantes de la

comunidad universitaria fueron asesinados por determinación de las AUC (Taborda, 2018);

entre estos se pueden mencionar a Eduardo Enríquez Hernández, estudiante de quinto

semestre de acuicultura, asesinado el 1 de abril y el 10 del mismo mes, al profesor James

Antonio Pérez Chimá, quien se encontraba afiliado a ASPU.


El mes de mayo sería uno de los meses más sangrientos para la comunidad

universitaria. En este periodo, asesinan a dos estudiantes de sexo femenino de la

Licenciatura en Ciencias Sociales: la primera, Marlys de la Ossa, quien se encontraba en

embarazo (siete meses); la segunda es Sheila María Olascoaga Quintero, conocida por ser

una líder estudiantil dentro del plantel universitario. Además, el compañero sentimental de

Marlys de la Ossa, también fue asesinado, José Sobrino Escobar, siendo este trabajador de

la universidad y secretario del sindicato Sintraunicol.

Uno de los asesinatos más lamentados por la comunidad universitaria en el 2000,

fue la muerte del profesor de agronomía Hugo Iguarán Cotes, de 53 años de edad, siendo

miembro para ese entonces de ASPU y candidato a la rectoría de la Universidad de

Córdoba; quien ya anteriormente había sido víctima de un atentado el 12 de mayo ese año,

en el cual recibió siete impactos de bala, quedando con profundas secuelas físicas, lo cual lo

obligó a ausentarse varios meses de Montería (AIL, 2011).

Lo anterior, permite adentrarse en lo sucedido antes de la muerte de Iguarán Cotes.

Luego de estar ausente por varios meses, Iguarán regresó a Montería, y con él, sus ganas de

ser el nuevo rector de la Universidad de Córdoba. Sin embargo, en el centro educativo se

75
sentía un ambiente tenso y poco agradable. Para ese entonces, los candidatos con mayor

oportunidad en ocupar el cargo de rector, eran: Víctor Hugo Hernández, un licenciado en

matemáticas egresado de la misma universidad, que inicialmente era avalado por la casa

política de Cabrales (Mayorías Liberales), pero posteriormente se convirtió en el candidato

acreditado por las AUC. También figuraba como un candidato fuerte Habib Barrera,

miembro del estamento profesoral y apoyado por Cabrales; y Hugo Iguarán Cotes, avalado

por el político liberal Juan Manuel López; siendo estos tres individuos los más nombrados

en la disputa por la rectoría.

Los meses transcurridos hasta julio de 2000, mes en el cual se da la elección del

rector en medio de la arremetida de las AUC, cuando Víctor Hugo Hernández es electo

como el rector de la Universidad de Córdoba. Hernández había acordado que, si ganaba la

rectoría, su colega Hugo Iguarán Cotes sería su vicerrector administrativo, acuerdo que

nunca llegó a materializarse, debido a que el 10 de septiembre de 2000, dos días antes que

Víctor Hernández se posicionara como nuevo rector, invitó a su casa, a Hugo Iguarán, con

el fin de dialogar sobre los asuntos internos de la universidad.

No obstante, lo que no sabía Hugo Iguarán era que el comandante de las AUC,

Salvatore Mancuso, había ordenado su muerte, debido a que el jefe paramilitar expresaba

que Iguarán era una “piedra en el zapato” que de alguna manera obstaculizaba los fines de

las AUC en la desviación de los recursos económicos hacia el grupo armado

De esta manera, a afuera de la casa de Víctor Hernández se hallaba un grupo de

paramilitares esperando la orden de entrar y atentar contra la vida de Hugo Iguarán, lo que

ocurrió efectivamente en la tarde del 10 de septiembre, cuando varios individuos a ordenes

de Víctor Alfonso Rojas Valencia, alias “Jawi” ejecutaron a sangre fría al profesor Iguarán

76
Cotes, a quien en ese momento se encontraba solo en el salón donde se realizaba la reunión,

recibiendo 11 disparos que le propiciaron la muerte al instante (VerdadAbierta.com, 2013).

Este crimen fue uno de los golpes más duros para la comunidad universitaria, debido

a que Iguarán se le conocía por su honestidad, responsabilidad y dedicación con la

institución, al ser un líder sindical con ideas claras y concretas en el bienestar y desarrollo

institucional. Sin embargo, estas actitudes no sirvieron en el esclarecimiento de su muerte,

quedando el asesinato del docente por muchos años en el olvido. Según la AIL (2011), el

caso del docente Iguarán quedó archivado por mucho tiempo debido a que la jefa del CTI

en Córdoba, Rosalba Negrete, presuntamente tenía nexos con las AUC.

Pasando al plano de la rectoría, con Víctor Hernández en ella, la estrategia

paramilitar toma mayor fuerza, consolidando su poderío al interior de la universidad,

desplazando así la hegemonía o poder político que hasta entonces había ostentado el

senador Juan Manuel López Cabrales; y con esto, la intensión de llevar a la universidad

como un polo de desarrollo pasa a un segundo plano para convertirse en un fortín

burocrático-paramilitar, al apoderarse las AUC de sus recursos.

Una de las primeras ordenas que Salvatore Mancuso le da al nuevo rector Víctor

Hernández, es que nombrara a cuatro personas en unos puestos clave: Claudio Sánchez

Parra como Jefe de Planeación; Luisa Marina Lora Jiménez como Secretaria General;

Rodolfo José Chalita Árens como Vicerrector Administrativo y Manuel Troncoso Álvarez

(cuñado de Mancuso) como jefe del Fondo de Salud (Escuela Nacional Sindical, 2011). Sin

embargo, estas órdenes, junto con la presión y amenazas, fueron las que hicieron que Víctor

Hernández tan solo durara año y medio como rector, renunciando al cargo. Sin embargo, la

77
AIL (2001), en su informe aclaró que ha mediado de 2002, Víctor Hugo Hernández fue

citado por el jefe de las AUC, quien le expresó que debía renunciar al cargo de rector o se

atenía a las consecuencias.

Desde los inicios de su administración, el rector Víctor Hernández estuvo sometido

a las peticiones del comandante de las AUC. Es entonces que el 4 de junio de 2002,

Hernández renuncia definitivamente al cargo de rector, el mismo día se cita urgentemente al

Consejo Superior para nombrar al rector encargado, reunión en la cual entra una llamada

del jefe de las AUC, quien le contó al Consejo Superior el nombre de su candidato, Claudio

Sánchez Parra, siendo nombrado al instante por mayoría de votos (8).

Desde ese momento, la Universidad de Córdoba empieza sufrir duramente las

consecuencias de la infiltración del paramilitarismo, perdiendo así su autonomía

universitaria, y con ello un debilitamiento en su institucionalidad como centro de educación

superior público.

De esta manera, la elección del rector encargado va en contra de los estamentos

universitarios, debido a que tanto los docentes como estudiantes debían participar. A raíz de

ello, el siguiente capítulo presenta una interpretación de los cambios y mecanismos de

participación en la designación del rector, desde el momento en que Claudio Sánchez llega

a la rectoría de la Universidad de Córdoba.

78
Capítulo III. Cambios y modificaciones de los mecanismos de participación en la

designación del rector y los efectos en la autonomía universitaria

La Universidad de Córdoba, es un instituto de educación superior oficialmente

reconocido, cuya sede principal está ubicada en la ciudad de Montería-Córdoba. Dicha

entidad educativa tiene como máximo órgano dirigente al Consejo Superior, el cual está

conformado por funcionarios, trabajadores oficiales, docentes y estudiantes, asignados de la

siguiente manera:

- El Gobernador del departamento de Córdoba, quien lo preside.

- Un miembro designado por la Presidencia de la República que tenga vínculos con el

sector universitario.

- Un delegado del Ministerio de Educación Nacional.

- Un representante de los docentes elegido por éstos.

- Un representante de los egresados.

- Un representante de los estudiantes elegido por éstos.

- Un representante del sector productivo.

79
- Un ex rector universitario.

- Un representante del sector académico

- El rector de la Universidad de Córdoba con voz y sin voto.

Según lo establecido en el artículo 36 del acuerdo 0021 de 1994, el “rector es el

representante legal y la primera autoridad Ejecutiva de la Universidad de Córdoba. En tal

carácter, y en el ámbito de su competencia, es el responsable de la gestión académica y

administrativa”. De acuerdo con ello, el Consejo Superior y el rector son la máxima

autoridad administrativa de la Universidad de Córdoba, los cuales tienen toda la autonomía

de tomar las decisiones y órdenes en dicha institución.

Desde su fundación hasta el año 2000, la Universidad de Córdoba no había vivido

ningún tipo de amenaza o acto armado que atentara contra su institucionalidad. En el 2000,

el Consejo Superior nombra como rector a Víctor Hugo Hernández Pérez, quien fue elegido

por consulta popular, es decir por votación directa de la comunidad universitaria. De hecho,

el periódico El Heraldo (2019) en una publicación expresó que, Víctor Hernández había

sido impuesto por los grupos paramilitares y hoy es prófugo de la justicia, al ser implicado

por la condena del homicidio del sindicalista y vicerrector Hugo Iguarán Cotes, quien es

recordado por la comunidad como la persona que comenzó las denuncias por los malos

manejos administrativos en la Universidad de Córdoba.

De acuerdo con lo anterior, Salvatore Mancuso en su afán por el control de los

recursos económicos y financieros de la institución, le ordenó al Consejo Superior que

Claudio Sánchez Parra fue nombrado como rector encargado por una aplastante mayoría de

8 votos, lo cual se realizó por medios telefónicos; donde el único que se abstuvo de votar

80
por él fue el representante de los profesores, manifestando y quedando en el registro de

acta, que era una vergüenza que el Consejo Superior se prestara para semejante patraña.

Por otra parte, Salvatore Mancuso estaba al tanto de lo que pasaba dentro de la

universidad, es por ello que cuando un profesor de la institución era mal calificado por los

estudiantes, este le llamaba la atención y le hacia el reclamo de una vez de lo que estaba

sucediendo, otro episodio que se presento fue cuando le reclamo a otro profesor por la

supuesta mala utilización de los laboratorios; estos sucesos dieron a conocer el grado de

influencia, poder y autoridad que tenía el jefe paramilitar sobre la alma mater de los

Cordobeses. Además, estas revelaciones dieron a conocer lo folclórico que resulta para

algunos estamentos del departamento de Córdoba la injerencia de los grupos paramilitares

en la administración de estos (Petro, 2003).

Posteriormente, en el 2005 la Universidad de Córdoba elimino la categoría de

trabajadores oficiales y paso a incorporarlos a la planta administrativa de forma automática,

quedando estos como empleados públicos. Lo anterior, se estableció bajo los acuerdos 095

y 096 del Consejo Superior de la Universidad de Córdoba, quienes se sustentaron en las

recomendaciones que le hizo la Unión Temporal “Asesoría y Gestión CIA LTDA –

Instituto SER de investigación” y el informe de la firma consultora de abogados Valencia

Morato, en pasar de tener trabajadores oficiales a empleados públicos. Dichos acuerdos se

establecieron en la reunión que tuvieron los directrices de la Universidad de Córdoba con el

jefe paramilitar en Santafé de Ralito, en donde se evidencio la injerencia paramilitar sobre

la institución, a partir de esto se quebrantó la lucha sindical que se estaba llevando a cabo

en el plantel educativo.

81
Teniendo en cuenta todos los hechos y sucesos anteriores, se pone en evidencia

como, el Artículo 36 del Acuerdo 0021 de 1994, no se cumple en su totalidad en la

Universidad de Córdoba, debido a que el Consejo Superior y el rector de esta institución

estaban para la década del 2000 bajo las órdenes del jefe de Salvatore Mancuso, encargado

de dar las órdenes y de decidir quiénes eran las personas que iban a administrar y trabajar

en el centro educativo, igualmente el comandante de las AUC decidía los puestos que iban a

ocupar las personas que de alguna manera trabajaban para él y estaban bajo sus órdenes.

Por otra parte, en 2008, el Sindicato Nacional de Trabajadores y Empleados de la

Universidad de Córdoba, hacen una petición al presidente Álvaro Uribe, la ministra de

educación, María Vélez White y al Consejo Superior de dicha universidad; consistiendo en

que se esclarecieran los hechos sobre la injerencia del paramilitarismo en la Universidad de

Córdoba; además la petición estaba conformada por una relatoría de los sucesos más

relevantes que se habían llevado a cabo en el centro educativo, entre los cuales estaba: la

alerta temprana de la Defensoría del Pueblo sobre la influencia que tenía el paramilitarismo

en la institución, igualmente incluía las medidas cautelares que fueron decretadas por la

Comisión Interamericana de Derechos Humanos; así mismo, se expone que la injerencia

paramilitar había afectado hasta los interés del Sindicato, debido a que recibieron la orden

de eliminar las convenciones colectivas de trabajo, al igual que la Unidad Especial de

Salud, por último le hacen saber al Consejo Superior el compromiso que tenían con las

AUC.

Todas estas manifestaciones de poder por parte del jefe paramilitar Salvatore

Mancuso, ocurrieron en la reunión que se llevó a cabo en Santafé de Ralito el 16 de

diciembre de 2001, en donde ninguno de los representantes de la Universidad de Córdoba

82
que asistieron a la reunión manifestó alguna objeción frente a las peticiones que habían

recibido por parte del jefe paramilitar; en esa misma reunión Salvatore Mancuso decreto

que sus representantes en la universidad serian el señor Sánchez Parra y la secretaria

general Luisa Marina Lora (Sindicato Sintraunicol, 2008).

En el Acta de Acuerdos que se dio entre las partes Sintraunicol y el Gobierno

Nacional, en 2008; se logró verificar que los acuerdos 095 y 096 del Consejo Superior de la

Universidad de Córdoba, cumplieran con toda la legalidad requerida, es por ello, que se

manifestó adelantar un estudio técnico con el propósito de verificar las funciones de los

trabajadores públicos, los cuales habían sido trabajadores oficiales. Lo cual tenía como

objetivo verificar si estos cumplían las funciones que se le habían sido otorgadas;

igualmente en dicho texto se evidencia la forma de cómo se cumplían las órdenes que eran

establecidas por las AUC, siendo esta la encargada de establecerlas en la Universidad de

Córdoba, al mismo tiempo que velaba para que se cumplieran; toda persona o profesor que

no cumpliera con las ordenes establecidas por el grupo paramilitar se le hacia el llamado de

atención enseguida y en algunos casos estas personas eran relevadas de sus cargos.

Cabe resaltar, que el anterior acuerdo sirvió para que el Gobierno Nacional hiciera

una revisión más minuciosa de como actuaba el Consejo Superior de la Universidad de

Córdoba y bajo que leyes y ordenes se regía para tomar las decisiones en el plantel

educativo; así mismo, se realizó una revisión sobre la eliminación de la categoría de

trabajadores oficiales a empleados públicos, igualmente se establecieron las funciones que

iban a cumplir; después de haber manifestado todas las irregularidades que se estaban

presentado en la universidad y de revisar los nuevos nombramientos de los profesores se

procedió a la expedición de dichos acuerdos.

83
El Consejo Superior de la Universidad de Córdoba manifestó en el 2010, que el

acuerdo 096 de 2005 no se estaba implementado de manera correcta por los siguientes

motivos : no se le había dado terminación a los contratos de los que habían sido

trabajadores oficiales a través de un Acto Administrativo Individual y Particular; no se

realizó el pago correspondiente a indemnización por terminación de contrato de trabajo y

por ultimo no se realizó el paso a empleados públicos no se realizó bajo la ritualidad

establecida constitucionalmente como lo son el nombramiento y la posesión (Acta 018 del

Consejo Superior de la Universidad de Córdoba, 2010).

Debido a lo anterior, el Consejo Superior hizo una revisión de los aspectos jurídicos

que estaban relacionados con la solución del conflicto laboral que se estaba presentado en la

universidad; igualmente dicho Consejo agrega que para dar un efectivo cumplimiento al

Acuerdo 096 de 2005, hay que terminar la relación laboral de trabajadores oficiales, para

así, proceder a la incorporación como empleados públicos. Por consiguiente, el 28 de

mayo del 2010, se establece en el Acuerdo 040, que en el 2009 se dejaron de ejecutar

recursos correspondientes a funcionamiento por un valor de 4.354.00.000 y que para

utilizarlos en 2010, dicho valor se debía de adicionar al presupuesto de gastos e ingresos,

aunque en dicho A cuerdo se establece los recursos para los pagos que se realizarían a los

trabajadores oficiales, no se especifica lo que se va a cancelar, como tampoco se realizó una

sesión del Consejo Superior a fin de definir lo que se debía cancelar.

En el Documento de la Unidad de Asuntos Jurídicos de la Universidad de Córdoba

(2015), se le explica al Ministro de Hacienda lo que se le había dejado de cancelar a las

personas que habían sido trabajadores oficiales de dicha universidad, igualmente en dicho

documento la universidad en general fue víctima de in incursión paramilitar durante la

84
década del 2000 y por tal motivo, sus dirigentes administrativos fueron obligados a no

pagarles a los trabajadores oficiales y jubilados desde el año 2001, inclusive se vieron en la

necesidad de eliminar la categoría de trabajadores oficiales.

Durante muchos años el poder del paramilitarismo se infiltro y se tomó las

instituciones estatales; entre las universidad públicas que más se vieron afectadas se

encuentra la Universidad de Córdoba; antes de la década de los 90, dicha universidad

contaba con poco desarrollo institucional y se encontraba alejada de la mano del Estado;

pero con la implementación de la Ley de educación superior en la década de los 90, la

Universidad de Córdoba empezó a recibir importantes recueros económicos, lo que trajo

consigo el clientelismo, la corrupción, la violencia y el paramilitarismo; el cual estaba

liderado por Carlos Castaño, encargado de establecer las ordenes que se daban en la

universidad, además, de nombrar a las personas que iban a ocupar los puestos

administrativos y a los profesores que de alguna manera trabajaban para él.

El paramilitarismo hizo presencia en la Universidad de Córdoba con una doble

estrategia: la primera era colocar en el poder a las personas que estaban a su disposición y

la segunda era eliminar a quienes significaban un obstáculo para dicha organización al

margen de Ley; lo anterior tenía como objetivo proporcionarle a las AUC la mayor cantidad

de recursos económicos y políticos que fuese posible afín de establecer una burocracia;

igualmente, tenía como propósito despojar a los trabajadores de sus derechos, forzándolos a

la modificación de la convención colectiva (AIL, 2011). Todos estos sucesos ocasionados

por el paramilitarismo en la Universidad de Córdoba, ocasionaron que esta pasara por una

de las peores décadas de su historia, la cual estuvo marcada por el poder del

paramilitarismo, la corrupción, el cambio de trabajadores oficiales a empleados públicos y

85
el nombramiento de trabajadores en cargos que eran ordenados por el comandante de las

AUC.

Conclusiones

La pérdida de autonomía universitaria se produce cuando la institución misma no es

capaz de liderar sus acciones y decisiones frente a los múltiples planos que se desarrollan

en la vida universitaria. Estos planos o bien llamados entornos universitarios, son el

resultado de las garantías del cumplimiento de los estamentos institucionales frente a la

toma de decisiones que implican el avance, estancamiento o retroceso del centro educativo.

Hoy la autonomía universitaria acorde con la Constitución Política de 1991, debe permitir

que las universidades cumplan con su función social, a través de la construcción y

transmisión de conocimientos en las ciencias, artes y humanidades, existiendo así para que

las universidades sean verdaderamente centros de pensamiento libre, exentos de presiones

que pueden perturbar su cometido o que les impidan adecuadamente cumplir con sus

funciones y objetivos.

En este sentido, cuando se produce un quebrantamiento de la autonomía

universitaria a causa de la infiltración de un agente o varios que perturban la trasmisión de

conocimiento y el libre accionar de sus dirigentes; lo cual sucedió con la Universidad de

86
Córdoba, donde las AUC se tomaron el alma mater de los cordobeses para realizar y

conseguir sus fines, no importando la arremetida que generaron en contra de la

institucionalidad.

Por lo anterior, se puede considerar que la llegada de los paramilitares al centro

educativo fue un agente que atentó contra la autonomía universitaria desde el mayor órgano

de dirección, como lo fue el Consejo Superior, siendo este maneja al antojo del jefe

paramilitar Salvatore Mancuso, que hasta tal punto designó un rector encargado y penetró la

tranquilidad de la comunidad universitaria a través de la eliminación de todo tipo de brote

de protesta contra la dirección que él mismo imponía. Sumado a esto, la infiltración del

paramilitarismo en la Universidad de Córdoba no solo se evidenció en la designación del

rector, también en la manera de como la universidad se convirtió en el fortín de recursos

económicos para las AUC, además en los cambios que tuvieron los estamentos

universitarios y las modificaciones en la titulación de trabajadores oficiales a públicos,

entre otros aspectos.

Es de anotar que, hoy la Universidad de Córdoba es un caso emblemático en lo

referido a la reparación de víctimas. En octubre de 2010 la Comisión Nacional de

Reparación y Reconciliación, órgano creado en la legislación de Justicia y Paz (Ley 975 de

2005), inició procesos piloto de reparación colectiva en Colombia, para lo cual escogió diez

casos, entre ellos el de la Universidad de Córdoba; lo cual vendría a convertirse en un

nuevo tema de investigación en justicia y paz desde la academia, con el fin de entender lo

cometido en la institución, abarcando no solo aspectos administrativos como los expuestos

en este trabajo, sino mirando más de todo lo sucedido.

87
Por lo anterior, se puede concluir que el mismo Estado colombiano reconoció

oficialmente que lo ocurrido en la Universidad de Córdoba fue verdaderamente grave en

términos de afectaciones institucionales y de derechos humanos, debido a que tanto la

institucionalidad como la misma comunidad universitaria perdieron la garantía de derechos.

Por un lado, la penetración y control del Consejo Superior y por otro, la violencia armada

evidenciada en la muerte de estudiantes, docentes y trabajadores del centro universitario; lo

cual se ajusta a los argumentos propios sustentados en el trabajo investigativo desarrollado.

Finalmente, se concluye que el fenómeno paramilitar colombiano y especialmente el

ubicado en el departamento de Córdoba, trajo múltiples consecuencias no solo para el

Departamento, sino también para la comunidad universitaria más grande de este territorio,

la Universidad de Córdoba, donde las AUC atropellaron todos los derechos humanos

posibles de los estudiantes, docentes y funcionarios, quienes fueron víctimas de la

corrupción y clientelismo por parte de este grupo armado ilegal, el cual tuvo incidencia

directa en el Consejo Superior, quebrantando la autonomía universitaria y afectando el

progreso de la institución en materia de desarrollo, crecimiento y transmisión de

conocimientos y saberes a nivel local, regional y nacional, razón principal del centro

educativo.

88
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