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Este artículo explora los conceptos clave de la teoría del actor-red de Bruno Latour para comprender la realidad natural y social, así como los límites de su principio de indeterminación radical. También examina el giro político en su filosofía de la ciencia hacia una visión donde la ciencia debe integrarse democráticamente en la sociedad.

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Este artículo explora los conceptos clave de la teoría del actor-red de Bruno Latour para comprender la realidad natural y social, así como los límites de su principio de indeterminación radical. También examina el giro político en su filosofía de la ciencia hacia una visión donde la ciencia debe integrarse democráticamente en la sociedad.

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Los lmites del principio de indeterminacin radical en Latour y el giro poltico de su filosofa de la ciencia

(The limits of Latours principle of radical indeterminacy and the political turn in his philosophy of science)

Paloma GARCA DAZ


Recibido: 2.04.2008 Versin final: 12.07.2008 BIBLID [0495-4548 (2008) 23: 63; pp. 319-336] RESUMEN: Este artculo explora los artilugios conceptuales que utiliza la teora de Bruno Latour para comprender y explicar la realidad natural y social. Asimismo, se exponen cules son los lmites a su principio de indeterminacin radical o principio de simetra generalizado. Este anlisis muestra la posibilidad de un estudio normativo de la realidad social y tecnocientfica compatible con la evolucin que se encuentra en el mismo Latour respecto del significado y funcin polticos de la ciencia. Descriptores: indeterminacin radical, actores, a-modernidad, normatividad, pericia, legitimidad. ABSTRACT: This article explores the conceptual tools which philosopher, sociologist and anthropologist Bruno Latour uses to understand and also to explain natural and social realities investigated by the sciences and by the philosophy of science. This text also sets the limits to Labours principle of radical indeterminacy, also known as the principle of generalized symmetry. As a result of this, the possibility of a normative study of social and techno-scientific realities is emphasized as a type of technoscientific and social research, which is compatible with Labours own evolution of thought concerning the meaning and function of the politics of science. Keywords: radical indeterminacy, actors, a-modernity, normativity, expertise, legitimacy.

I La teora del actor-red (Actor network theory), desarrollada inicialmente por Bruno Latour, Michel Callon y John Law, es un marco terico destacado y no exento de controversias dentro de los estudios de ciencia, tecnologa y sociedad (en adelante CTS). Bruno Latour, filsofo, antroplogo y socilogo de profesin, ha sido uno de los autores que ms se han ocupado de presentar sistemticamente las bases metodolgicas y metafsicas de esta corriente que cuenta ya con una historia de ms de dos dcadas. Sus dos ltimas obras an no traducidas al espaol, Politiques de la nature, comment faire rentrer les sciences en dmocratie (Latour 1999b), y Reassembling the social. An introduction to Actor-Network Theory (Latour 2005), suponen una reflexin complementaria sobre cmo los propios cientficos naturales, los ecologistas, los filsofos de la ciencia y los cientficos sociales han errado en su comprensin de qu es la naturaleza y la sociedad. Asimismo, estas obras exponen los principios ontolgicos que han de ser tomados en consideracin por cualquier enfoque filosfico, poltico o sociolgico que trate de comprender y explicar los componentes de la realidad natural y social y, en consecuencia, actuar sobre dichas realidades. Basndome fundamentalmente en estas dos obras expondr los artilugios conceptuales que la teora del actor-red utiliza para llevar
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a cabo estas maniobras referentes a la correcta interpretacin de la naturaleza, por un lado, y a la de la sociedad, por otro. En sus obras, Latour insiste que es necesario replantear el modo de comprender la ontologa y, por ello, apuesta por la tesis ontolgica de la a-modernidad. Este cambio en la concepcin de la realidad permitira, segn este autor, acometer un estudio descriptivo de las prcticas cientficas esta es la vertiente ms clebre de la teora del actor red de Latour y disponer de un marco de sociologa adecuado para poder plantear el tema del vnculo social. Para los intereses del presente artculo, cabe sealar que es necesario mostrar los elementos en los que se basa esta maniobra para poder apreciar algunas de las limitaciones de los propios principios que Latour invoca. En este artculo se lanza una crtica a los criterios que sirven a Latour para aplicar el principio de simetra generalizada que enlaza con algunas propuestas presentes en los escritos de autoras como Star (1991) y Haraway (1996), y tambin en los principios de la sociologa del compaero de escuela de Latour, Callon (1999b). Es preciso atender a dicha crtica ya que sta permite apreciar mejor cmo se concreta el giro poltico que experimenta la filosofa de la ciencia de B. Latour, as como sealar algunas vas por las que podra discurrir un modelo normativo para la tecnociencia acorde, en cierta manera, con algunas de las principales aportaciones de este autor al terreno de los estudios CTS, en concreto al tema de la democratizacin de la ciencia. II En el terreno de la filosofa de la ciencia, la obra de Latour es conocida por la exigencia de este antroplogo de afrontar el estudio de la actividad cientfica desde sus prcticas y no desde sus aspectos cognoscitivos (Latour 1987). Sin embargo, desde una perspectiva ms actual, este autor desarrolla una extensa reflexin ontolgica como base para el estudio filosfico, sociolgico o antropolgico de la actividad cientfica. Esta exigencia, por lo dems, se ve reflejada igualmente en el terreno de las ciencias sociales (Latour 2005). El objetivo de Bruno Latour no es crear una gran narrativa referente a la historia de los errores sobre las nociones de naturaleza y sociedad que permita deconstruir o aniquilar los mitos presentes, a su juicio, en estas concepciones, sino el de ofrecer una comprensin de estas realidades que sea a la vez mltiple o plural. Para este autor, hay muchas realidades naturales y sociales y no una realidad unitaria que aglutine a la naturaleza por un lado, y a la sociedad por otro. Esta idea se complementa con el proyecto poltico de la unificacin de esta diversidad de realidades en lo que Latour denomina un mundo comn, al que se accede mediante la accin diplomtica o la negociacin. Los intereses de este autor no son, en este sentido, coincidentes con los de las posiciones postmodernas, sino muy cercanos a la nocin de cosmopoltica de Stengers (Stengers 2005, y Latour 2007). La comprensin de esta pareja de conceptos conduce, pues, la teora del actor-red a un compromiso poltico en un escenario desconocido para los habitantes de las sociedades modernas y para los partidarios de un posicionamiento postmoderno: la ignota ontologa no-moderna (Latour 1991). Sin embargo, esta tarea poltica contrasta con los estudios iniciales de la teora del actor-red en los que se entenda la poltica como una fuerza transformadora de la realidad. Por ejemplo los
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microbios de Pasteur posean fuerza poltica ya que redefinan el espacio en el que vivan humanos, veterinarios, cientficos, el ganado afectado de ntrax, etc. Con la fuerza poltica de los hechos cientficos se aprenda a responder a las preguntas quines somos y qu queremos (Latour 1983). En efecto, la teora del actor-red de Latour ana en su estudio, al menos, dos intereses fundamentales: en primer lugar, este autor destaca por sus investigaciones respecto de las relaciones que se establecen entre los elementos ontolgicos heterogneos que co-participan en la construccin de todo hecho tecnocientfico (Latour 1984). En segundo lugar, desde las premisas de la antropologa de la ciencia y la tecnologa de Latour se combate la idea de que puedan ser distinguidos elementos de carcter objetivo y neutro, por un lado, de elementos de carcter subjetivo que no son susceptibles de evaluaciones unnimes, por otro. La realidad de la ciencia, la tecnologa y cualquier otra dimensin social y cultural responde, segn Latour, a una ontologa hbrida de humanos y no-humanos. As pues, los hechos y los valores, la ciencia y la poltica, la naturaleza y la cultura participan en la fabricacin de toda la realidad. En consonancia con esta idea, la poltica se entiende, para Latour, no slo como la capacidad de transformacin de la realidad. Los hechos de la ciencia y los artefactos tecnolgicos disponen de la fuerza poltica ms sobresaliente dentro de la cultura moderna. La poltica implica, en la actualidad, un compromiso con la a-modernidad y con la idea de que se pueden reunificar las diferentes ontologas que funcionan en los distintos campos de la actividad humana las ciencias, las culturas, etc. con el fin de proporcionar mecanismos polticos de representacin para que todas estas realidades se puedan unificar en un mundo comn, del que no se especifica su forma, pero al que se accede mediante negociacin y del que se excluye la opresin. Estas nuevas ideas de Latour, que aparecieron en el periodo finisecular y se estn desarrollando en lo que llevamos de siglo, contrastan con las imgenes fras, con tintes maquiavlicos y a veces hobbesianos, con los que la teora del actor-red cumpla con su tarea de describir fielmente la construccin de hechos cientficos (Latour 2001). De las imgenes del cientfico como un capitalista de la credibilidad se ha pasado a la necesidad de usar la reflexin y los estudios de la ciencia y la tecnologa para dibujar respuestas de carcter terico sobre algunos de los problemas de las sociedades tecnocientficas. Esta evolucin de la obra de Latour, sin embargo, deja al descubierto un problema presente en las posiciones tericas, como la suya, que se basan exclusivamente en la descripcin de fenmenos como mecanismo explicativo. Estas posiciones tericas se enfrentan a una serie de problemas desde el momento en que el investigador o la escuela sociolgica entera se preocupan seriamente no slo por el modo en el que se crean los fenmenos cientficos y sociales, sino tambin por la forma que adquieren y por cmo deberan relacionarse con otras esferas sociales y culturales. Las preguntas que emergen en estos casos son, ms bien, de carcter poltico. El inters poltico de este autor enlaza, adems, con un posicionamiento terico que pretende describir e interpretar los logros ms idiosincrsicos de la cultura occidental, a saber, el desarrollo de la ciencia y la tecnologa como actividades centrales en la organizacin, funcionamiento y autocomprensin de dicha cultura.

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En Latour se encuentran, pues, los siguientes elementos: una crtica a la cultura occidental por el nfasis en un tipo de discurso positivista que vertebra su autocomprensin cultural; y un inters terico por defender que la teora del actor-red utiliza una metodologa y unos principios tericos que permite tanto describir e interpretar los procesos de construccin de un hecho cientfico o dispositivo tcnico, como mostrar que las diferentes culturas, hayan entrado o no en la va del desarrollo tecnocientfico, disponen de la misma legitimidad para interpretar y comprender qu es la naturaleza. La evolucin de la obra de Latour acenta la vertiente poltica de su pensamiento y su inters crtico por comprender cualquier actividad cultural, como la tecnociencia, desde premisas no etnocntricas. La teora del actor-red investiga los procesos de fabricacin de la ciencia y la tecnologa con un principio metodolgico de simetra. La antropologa de la ciencia hereda de la sociologa del conocimiento cientfico dicho principio, pero lo redefine de modo tal que permita a la antropologa ofrecer descripciones, y no explicaciones causales, de las prcticas cientficas y de los procesos de construccin de los hechos cientficos y las tecnologas. David Bloor estableci en su obra Conocimiento e imaginario social los cuatro postulados del programa fuerte entre los que se encuentra el principio de simetra, segn el cual la explicacin de la ciencia:
3. Debe ser simtrica en su estilo de explicacin. Los mismos tipos de causas deben explicar, digamos, las creencias falsas y las verdaderas. (Bloor 1976, p. 38)

Ahora bien, el principio de indeterminacin radical hace referencia a la idea de que la teora del actor red trabaja sin una teora estable sobre los actores, cuntos son, cules son sus motivaciones o caractersticas, etc. (Callon 1999a, p. 181). Se trata de investigar empricamente a estos actores, de seguirlos y rastrearlos para poder describir sus conductas. La denominacin comn de este principio es de principio de simetra generalizado (Callon 1986, y Latour 1991). Sin embargo, he optado por la frmula de Callon para incidir en el hecho de que la simetra implica una indeterminacin respecto de quines son los actores que llevan a cabo acciones. Las dos ltimas obras de Latour mencionadas (Latour 1999b, 2005), brindan la oportunidad de observar cmo los focos de inters de la teora del actor-red, adems de haber sufrido una dispora y dispersarse en innumerables campos y temticas ms all de la ciencia y la tecnologa (Law 1999), han adquirido una especial sensibilidad por una evaluacin y valoracin, y no slo descripcin de la actividad tecnocientfica. A esta evolucin, por lo dems, parece haberse sumado tambin otros autores que clsicamente se encuadraban en el panorama de los estudios CTS dentro del giro descriptivo (Fuller 1992, Collins y Evans 2002), como es el caso de H.M. Collins, aunque con postulados bastantes diferentes a los de Latour. Todas estas evoluciones, por lo dems, conllevan importantes consecuencias para los modelos de filosofa de la ciencia naturalizada (Collins et al 2006). III En la obra Politiques de la nature, Latour se concentra en el papel de los cientficos y los activistas polticos que elaboran estrategias de participacin poltica y de crtica social de las prcticas relacionadas con el cuidado y destruccin de nuestro entorno natural.
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Ahora bien, la ecologa no puede enfrentarse al reto que supone la participacin poltica a favor de la defensa y la preservacin del medio ambiente sin afrontar primero, segn Latour, una mejor comprensin de la nocin de naturaleza. Con el lema La Naturaleza ya no es lo que era, que da ttulo al primer volumen de la revista terica de ecologa Cosmopolitiques y en la que Latour participa, se podra resumir la tesis que desarrolla su obra. La idea principal del libro es que desde una comprensin diferente de nuestra cultura moderna desde una cultura a-moderna se reconocera que no existe una nica nocin de naturaleza sobre la cual investigan los cientficos y los filsofos de la ciencia, estn instalados los ecosistemas y se ve amenazado el medioambiente. La nocin de naturaleza o universo se sustituye, pues, por la de cosmopolticas (tomada de la obra de Isabelle Stengers) o de pluriverso (William James), las cuales hacen referencia a las distintas concepciones ontolgicas sobre la naturaleza que cohabitan en el seno de una misma cultura y en distintos universos culturales. Es ms, desde la cultura no-moderna se excluye la posibilidad de que alguna nocin de naturaleza sea considerada como indiscutiblemente vlida y se imponga sobre las concepciones rivales. Se trata, bien al contrario, de cimentar las bases filosficas de un proyecto de ecologa poltica que trabaje en la construccin negociada de un mundo comn para las diferentes naturalezas. Es decir, Latour pretende poner en pie de igualdad las diferentes representaciones sobre la naturaleza y pensar, desde la cultura a-moderna, mecanismos de negociacin para mediar entre las mismas. La democracia como sistema poltico se comprende en este contexto como: el reconocimiento de todas las voces de los actores que pueblan los distintos cosmos, naturalezas o pluriversos y su capacidad de representacin, en tanto que portavoces, de estas naturalezas plurales. La tarea poltica que postula la teora del actor-red se entiende como la construccin de un mundo comn para todos esos pluriversos, cosmos o naturalezas en el caso de la sociedad se trataran de distintos grupos sociales. El medio para obtener tal mundo comn sera la negociacin diplomtica. En el caso de la teora sociolgica y de la nocin de sociedad, la obra Reassembling the social postula nuevamente las bases filosficas y metodolgicas con las que la teora del actor-red investiga los vnculos sociales. De forma sinttica, la teora social de Latour concibe la sociedad como un entramado de asociaciones de elementos heterogneos que se pueden estudiar mediante una investigacin emprica bajo el principio de la indeterminacin radical respecto de quines son los actores (o actantes en terminologa semitica de la que se hace acopio esta teora) que interactan y forman los nodos de los que se compone la red socio-tcnica a la que pertenecen. Este principio de indeterminacin radical nos pone en guardia ante cualquier intento de prescripcin del nmero y caractersticas de los actantes en cuestin. Se trata, parafraseando la segunda parte del ttulo de la obra de Latour Ciencia en Accin, de seguir a todos los posibles actantes a travs de sus mltiples circulaciones en las redes, formando asociaciones cada vez ms slidas y estables y sobrepasando las existentes para configurar otras asociaciones nuevas. La nocin de sociedad que funciona en esta teora rompe, pues, con la concepcin tradicional de sociedad como materia de naturaleza sui generis que se superpone a las realidades naturales, econmicas, psicolgicas, etc. La sociedad no se entiende como un tejido o como fuerzas de orden diverso a las fuerzas naturales o reliTheoria 63 (2008): 319-336

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giosas. La sociedad no son las prcticas, instituciones y productos de orden cultural que se contraponen a la naturaleza. La sociedad no se identifica con modos de organizacin grupal que poseen un carcter aprendido frente al carcter innato que se atribuyen a otras formas de organizacin animal. La sociedad tampoco se refiere al medio o al ambiente de los humanos, frente a los ecosistemas de otros seres vivos. En fin, la sociedad no es ms que asociaciones que dan lugar a colectivos de actores humanos y no humanos que conviven con otros colectivos de manera no siempre pacfica y entre los cuales se dan diferentes mecanismos de relacin. La nocin de sociedad de las teoras sociolgicas aparece diluida en la teora del actor-red y sustituida por la nocin de colectivo. En este sentido, Latour distingue entre sociologa de lo social, las teoras sociolgicas tradicionales, y la sociologa de los colectivos o la teora del actor-red. En el caso de Reassembling the social Latour se enfrenta con la tarea de redefinir el concepto de sociedad, el reverso de la tarea emprendida en Politiques de la nature, donde el polo de la naturaleza era el protagonista. IV En estas dos obras complementarias, como se observa, Latour trata de ofrecernos una comprensin ms adecuada de las bases ontolgicas de la naturaleza y de la sociedad. Para ello, este autor emplea una estrategia terica, que podra ser caracterizada siguiendo a Isabelle Stengers (2002) de especulativa, cuyos fines son ampliar la comprensin de nuestro mundo y reflexionar sobre las posibilidades polticas de esta nueva ontologa, que podra, por lo dems, abrirnos las puertas para pensar sobre unos mecanismos de relacin negociados o sobre bases diplomticas, y no mediante la opresin, entre los distintos mundos o colectivos. De este modo, la cultura occidental sobrepasara el prejuicio etnocntrico presente en la auto-comprensin moderna segn el cual los occidentales cuentan con las respuestas ms cercanas a la verdad y con las tcnicas ms avanzadas y eficaces para hacer frente a los retos que impone la naturaleza. Si se acepta la a-modernidad, pronostica Latour, se ponen las bases para tomar en consideracin que todos los grupos sociales y culturales han de estar implicados en la construccin de qu es la naturaleza y qu es la sociedad, qu problemas presentan estas realidades y qu vas son las ms deseables para solventar sus problemticas. El proyecto poltico de Latour no se alimenta, explcitamente, de ningn planteamiento concreto de filosofa poltica. Como se comentar, se siente heredero del pragmatismo de James y Dewey, pero no aplica ningn esquema de filosofa poltica para encontrar una legitimacin de la extrapolacin de algunos principios de la teora de Latour sobre la tecnociencia a otras esferas sociales o propiamente polticas. La teora del actor-red emprende su estudio de una red socio-tcnica sin definicin que sirva de principio gua de la investigacin, sin caracterizaciones o imposiciones apriorsticas sobre el nmero de actores y la posible preponderancia de ciertos conjuntos de actores sobre otros. Cual antroploga u antroplogo que viajara a los trpicos para investigar las comunidades de indgenas y comprender su cosmologa, la sociloga o el socilogo de la teora del actor-red estudia las asociaciones de actantes y traza las redes que stos configuran como si estudiasen a unos nativos con los que no se hubiera entablado ningn contacto anterior y de los que se desconociera absolutamenTheoria 63 (2008): 319-336

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te todo (Latour 2005, p. 60). El objetivo de la investigacin es la descripcin del funcionamiento de dichos colectivos. La restriccin ms importante que debe estar presente durante todo el curso del estudio es, precisamente, la de no incorporar nociones o definiciones preestablecidas sobre: quines son los actores, qu principios e intereses les dirigen y cules son sus objetivos. Las respuestas a estos interrogantes han de poder ofrecerse, tras haber aplicado los principios del mtodo de esta teora, como consecuencia o resultado de la investigacin sobre la dinmica de los colectivos, pero nunca han de aparecer como premisas del estudio. Tal requisito, por lo dems, tiene una historia que se remonta a los mismos orgenes de la obra de Latour. Michel Callon, quien define la teora del actor-red desde hace dos dcadas como sociologa de la traduccin (Callon 1986; Latour 2005, pp. 106 y 129), caracteriza esta regla del mtodo que se enuncia en Ciencia en Accin como el principio general de toda investigacin sobre la prctica cientfica. Este principio es, en el caso de Politiques de la nature, la base de la reflexin terica sobre la naturaleza y, en Reassembling the social, la base sobre la que ha de fundarse la ciencia de la sociedad. Con el principio de indeterminacin radical estos autores pretenden asegurarse un trabajo descriptivo de las prcticas cientficas, de la ontologa hbrida de las naturalezas y de las sociedades, colectivos en sentido estricto (Latour 2005, p. 9). Sin embargo, el principio de indeterminacin radical opera antes de que se hayan perfilado los elementos que vayan a ser objeto de estudio. As pues, el principio de indeterminacin radical opta por un tipo de descripcin particular de los fenmenos frente a otros tipos posibles. Dicho principio se aplica con posterioridad a una seleccin previa de los materiales que merecen ser estudiados y a partir de los cuales se rastrean las asociaciones. Pero este principio de indeterminacin radical nos conduce a una descripcin nica que Yearley, por ejemplo, ha caracterizado como la descripcin del mejor de los mundos posibles (Yearley 2005, p. 832). Ahora bien, frente a Latour, otros modelos de la sociologa, la filosofa y la historia de la ciencia sealan que dependiendo de los intereses y compromisos de una teora se seleccionan unos materiales u otros para llevar a cabo la investigacin. Por ejemplo, Star insiste en el hecho de que deben investigarse los grupos que quedan excluidos en la construccin de una red socio-tcnica si se quiere obtener una visin ajustada de cmo opera la tecnociencia, ya que los elementos marginados en los procesos de fabricacin son importantes a la hora de evaluar el proceder de esta actividad cultural (Star 1991). Estos elementos, sin embargo, no son tomados en consideracin por Latour, si bien para este autor la descripcin de la tecnociencia no tiene slo como fin mostrar la fuerza transformadora de la tecnociencia, sino tambin derrocar la imagen etnocntrica de la cultura moderna. Segn Latour, la teora del actor-red ha de operar, en primer lugar, seleccionando el tipo de relaciones que se establecen entre los diferentes actores. La investigacin, pues, se inicia con una discriminacin de los actores sin distinguir si se tratan de actores o agencias humanos o materiales, sino slo en funcin de si guardan o no una relacin que sea rara o extraa. sta es la primera fuente de incertidumbre (the first source of incertainty) y, contrariamente a los que podramos pensar, la incertidumbre juega el papel de criterio de seleccin y de evaluacin de los materiales empricos pertinentes para el esTheoria 63 (2008): 319-336

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tudio (Latour 2005, p. 29). Se efecta una seleccin de los procesos de asociacin de los distintos actores o actantes que han de ser rastreados y sobre los cuales se han de trazar, registrar y examinar las relaciones que se establecen en el seno de los colectivos en formacin. En este sentido, se podran llevar a cabo dos apreciaciones. La primera de ellas sera que la incertidumbre acompaa a todo proceso de investigacin, pero si hay ciertos intereses en los modelos de estudio, como el citado anteriormente de Star o el de la lucha contra el etnocentrismo de Latour, entonces el criterio de extraeza, cabe sealar, no ha de ser considerado siempre como el criterio ms adecuado ni, por tanto, el nico que podra operar. En segundo lugar, tomado al pie de la letra, el principio de indeterminacin radical no es tan radical, pues exige que seleccionemos el material con el que se va a trabajar con unos fines bien predeterminados, lo que equivale a afirmar que no es normativamente neutro. No hay ningn tipo de estudio de carcter terico, emprico, social o natural que no tenga que dirigir y fijar la mirada hacia un objeto particular, intentando acotar de un modo u otro el campo de la investigacin con el fin de no despilfarrar tiempo y energas y dispersar la atencin en una multitud de fenmenos. Para describir hay que plantearse la pregunta de qu hay que describir, para observar algo tambin se debe poseer una nocin mnima sobre qu observar y registrar. En efecto, ninguna teora puede trabajar sin establecer previamente unas bases metodolgicas que considere ptimas. La teora del actor-red ha discutido con gran intensidad sobre este tema con escuelas de sociologa del conocimiento cientfico que no reconocen, por ejemplo, la pertinencia de incluir a los no-humanos como material de la explicacin sobre la fabricacin de un hecho cientfico. Tal es el caso de la polmica entre H.M. Collins y S. Yearley, como representantes de la sociologa del conocimiento cientfico, y de M. Callon y B. Latour (Pickering 1992). En cambio, otras escuelas de sociologa valoran positivamente el reconocimiento de los no-humanos como material ontolgico necesario para una explicacin satisfactoria y comprensiva de las relaciones de la ciencia, la tecnologa y los sistemas culturales. ste es el caso de la escuela del interaccionismo simblico que comparte, adems, con el pensamiento de Latour una concepcin ecolgica del pensamiento terico. El conocimiento ecolgico y la ecologa poltica de Latour guardan una relacin ms estrecha que la mera semejanza terminolgica (Fujimora 1992, Star 1995). Pero el tema en cuestin que nos incumbe es el de los lmites que desde la propia teora del actor-red se impone al principio de la indeterminacin radical respecto de quines son los actores que tejen las relaciones sociales para dejar que sean stos los que conduzcan la investigacin y nos digan quines son y cmo son; es decir, que respondan a las preguntas siguientes: De qu est hecho lo social?, cuando estamos actuando, qu es lo que acta?, a qu tipo de grupo pertenecemos?, qu queremos? y qu tipo de mundo estaramos dispuestos a compartir? (Latour 2005, p. 138). Segn Latour no se debe aplicar la teora del actor-red para estudiar lo social partiendo de una nocin previa de grupos sociales, sino que debemos fijarnos en los procesos ms extraos y contraintuitivos que se estn formando. Ante este primer requisiTheoria 63 (2008): 319-336

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to podramos preguntarnos si los mismos actores se reconoceran como partcipes del proceso de asociacin que est elaborando la teora del actor-red. Esta pregunta es importante porque en la obra Reassembling the Social Latour insiste en la idea de que los cientficos sociales no pueden arrogarse el derecho de disponer de una visin ms general, comprehensiva y completa de las ideas de que disponen los propios actores sobre quines son, qu hacen y qu quieren. Tal idea engarza con la crtica latouriana a la nocin de reflexividad utilizada en las ciencias sociales con la que los socilogos pretenden, segn Latour, ocupar un puesto privilegiado en la observacin y anlisis de los intereses (concerns) de los grupos que estudian y con las parejas de conceptos metalenguaje e infralenguaje (Latour 2005, p. 33). Segn el socilogo francs, los investigadores sociales deben, tan slo, crear un infralenguaje que permita acceder al metalenguaje de los propios actores objetos de estudio. Por tanto las interpretaciones vlidas sobre qu tipos de colectivos se estn formando, qu grado de estabilidad se est alcanzando, etc. se obtienen mediante las respuestas que dan los propios actores y como consecuencia o resultado de la investigacin sobre ellos, Latour (1999a). Por actores, por supuesto, se entiende actores humanos y no-humanos. Se trata, pues, desde esta teora de hacer hablar a todos los actantes, de modo que no es de extraar que este metalenguaje difiera de lo que tradicionalmente se ha entendido como la auto-comprensin o comprensin reflexiva de un grupo social, que normalmente acota sus lmites por oposicin a otros grupos sociales e invocando a prcticas, ideales o intereses comunes, pero no a su estrecha relacin con los actores no-humanos. Para la teora del actor-red, todos los actores hablan en nombre de otros. Los humanos hablan en nombre de los no-humanos cuando se afirma la existencia de una determinada entidad fabricada en el laboratorio; los no-humanos, como las plataformas elevadas de las calzadas, hablan en nombre de los humanos, en concreto en su nombre contribuyen a que se respete el deseo ciudadano y de las autoridades de que se cumpla la velocidad mxima autorizada en los ncleos urbanos, de que se reduzcan los ruidos del trfico en las ciudades y se eviten accidentes causados por la velocidad. Los actores ejecutan acciones que traducen los proyectos de otros actores. En este sentido, la respuesta respecto de si los actores se reconoceran en las descripciones que ofrece la teora del actor-red sobre su metalenguaje puede ser afirmativa en un sentido y negativo en otro. Para Latour la respuesta es afirmativa, pues desde la teora del actor-red se afirma que se consigue que los humanos y los no-humanos hablen, tengan derechos de representacin de sus colectivos y sus voces sean escuchadas. Pero esta respuesta despierta ciertos recelos para un gran nmero de crticos de la teora del actor-red e incluso para los que pensamos que la teora del actor-red puede ser de gran utilidad para comprender la realidad de los hechos tecnocientficos pero reconocemos algunos de los problemas que suscita esta teora. Uno de ellos se relaciona precisamente con la creencia de que es factible la visin democrtica o simtrica pensada exclusivamente en trminos de actores humanos y no-humanos. Esta concepcin, por ejemplo, plantea problemas a la hora de comprender los reglamentos jurdicos en los que nos movemos En efecto, los derechos de los objetos frente a los sujetos, por ejemplo el derecho de preservacin de un medio ambiente menos contaminado y erosionado por la accin
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humana o el derecho del patrimonio histrico y cultural a persistir, son cuestin de consideracin de las personas; stas son los nicos sujetos jurdicos que atribuyen derechos a las personas, animales y otras entidades naturales y artificiales. Por tanto, defiendo que debera darse una respuesta a la pregunta anterior negativa. Esto, adems, apunta a uno de los puntos ms conflictivos de esta teora que se refiere a la idea de que los no-humanos estn en pie de igualdad con los humanos. Diversos autores coinciden tambin en la afirmacin de que una teora que se base en esta ontologa hbrida de humanos y no-humanos presenta problemas a la hora de evaluar y dictaminar problemas de responsabilidad de las acciones (Collins e Yearley 1992a). Cmo podran los tomos responder a la acusacin de dao ecolgico en los 193 ensayos nucleares que se llevaron a cabo en los arrecifes de Coral de Mururoa y Fangataufa entre 1966 y 1996 por orden de los diferentes gobiernos franceses?, por ejemplo. ste es, en efecto, uno de los focos ms problemticos y merecera un anlisis ms detenido. Este tema llevara al anlisis de quin habla en nombre de los tomos, si los cientficos, los polticos, la ciudadana francesa o la de la zona afectada, si es legtimo atentar contra el medio natural en nombre la investigacin cientfica, etc. Latour sostiene que los actores son traducidos por los cientficos sociales que cartografan el proceso por el que atraviesa una experimentacin. Latour en sus investigaciones ha dado cuenta de los actores oficiales que estaban a la base la fabricacin y estabilizacin de los hechos de la ciencia y la tecnologa, pero stos no son los nicos actores que son tomados en consideracin desde un enfoque normativo de la tecnociencia en un contexto de estudio CTS que apuesta por el tema de la democratizacin de la ciencia y, por tanto, la consideracin de las opiniones y evaluaciones de los actores legos en la construccin, uso y repercusiones de los productos de la ciencia y tecnologa. As pues, la filosofa poltica de la ciencia de Latour se muestra en este sentido incapaz de justificar por qu si que quiere otorgar la misma importancia a todas las representaciones de la naturaleza o de la sociedad su marco terico se centra slo en la investigacin de los procesos que se llevan a cabo por los actores oficiales. Una ciencia democratizada debera mostrar el papel imprescindible de los elementos no-humanos, pero tambin abrirse a la relacin entre la tecnociencia, la poltica y la ciudadana. En Politiques de la nature y en Reassembling the social Latour se desmarca de las concepciones esencialistas de la naturaleza y de la idea de que la sociedad slo comprende a las relaciones de humanos. Por tanto, el objetivo poltico que se deriva de la filosofa de Latour es el de reclamar procedimientos de mediacin entre dichas concepciones plurales. Para ello es preciso, primeramente, reconocer que la ontologa es hbrida y que el discurso por el que se interpreta a la cultura moderna, un discurso que excluye el protagonismo de los no-humanos, que ensalza los logros de una ciencia asentada en unos principios objetivos y una tecnologa que se construye de modo neutral, ha de ser alterado. En este sentido es en el que Latour menciona que es imprescindible la creacin de un mundo comn. Esta idea es parte del legado que este autor hereda del filsofo Dewey respecto de la opinin pblica (Latour 1999b, Dewey 1927), depende del concepto de pluriverso de James y de la nocin de cosmopoltica de Stengers. El estudio sobre la tecnociencia no puede desvincularse del hecho de que los diferentes posicionamientos o cosmopolticas que puedan surgir en los diferentes colectivos, bien
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sean stos grupos de investigacin, grupos sociales implicados en una controversia socio-tcnica o grupos culturales, deberan someterse a un proceso de negociacin diplomtica para que no se impusiera una determinada cosmopoltica simplemente aduciendo que se apoya en el conocimiento cientfico existente y que, por tanto, sus criterios son superiores. Jasanoff, en este sentido, ilustra el conflicto desatado en el terreno intelectual entre voces defensoras de la posicin europea a favor de una legislacin menos permisiva que la estadounidense en materia de la comercializacin de los cultivos transgnicos y las crticas suscitadas en por esta reaccin europea, calificada de retrgrada, enemiga del desarrollo y anticientfica (Jasanoff 2000). Con este ejemplo se ilustra que los productos de la tecnociencia incorporan un componente cultural que ha de ser tomado en consideracin. Ahora bien, ninguna investigacin llevada a cabo por Latour ilustra este tipo de controversias desatadas entre diferentes cosmopolticas, pluriversos o posicionamientos. Este no es el caso, sin embargo, de los estudios que llevan a cabo otras autores y otros autores como Star (1991), Haraway (1996) o Callon (1998). En las obras de estos autores se reconoce explcitamente que existen grupos de actores olvidados en la imagen oficial que se ofrece del funcionamiento de la tecnociencia. Los estudios de Haraway, entre otros aspectos, tratan de la relacin existente entre la comprensin de qu es la naturaleza y la exclusin de las mujeres como testigos del comportamiento de la naturaleza en la experimentacin cientfica. Esta autora se muestra crtica, pues, con el contenido, el modo y el discurso que legitima el proceder en la ciencia moderna. V As pues, con el principio de indeterminacin radical no se trata slo de describir las mltiples asociaciones de los actores sino de buscar estrategias para reunir los colectivos mediante procesos de negociacin en una esfera ontolgica mayor. Para efectuar esta tarea Latour ha reconocido previamente que la epistemologa, contrariamente a lo que ha defendido en sus primeros escritos, no es slo una disciplina del pasado, que acta como una polica del pensamiento polticamente correcto, aceptando slo como pertinente una explicacin de la racionalidad del conocimiento y delimitando este conocimiento del resto. Se produce, pues, lo que se puede denominar un giro normativo en la teora del actor-red (Latour 2004), como acertadamente observ el socilogo David Edge (1995) respecto de los estudios sociales de la ciencia, y cuyos frutos son cada vez ms evidentes en la actualidad (Latour 2007). La antropologa de la ciencia, que tantos esfuerzos ha realizado por contraponer su modelo de estudio a la filosofa de la ciencia as como por enorgullecerse de poder trabajar con su mtodo de estudio sin necesidad de reflexionar y ofrecer criterios de evaluacin de las descripciones sobre la ciencia, se ha visto forzada a rectificar sus opiniones. De la imagen de la epistemologa como disciplina que nos tena obnubilados con su constante preocupacin por hablar de la ciencia en clave normativa se pasa, en el nuevo siglo, a un reconocimiento explcito de la necesidad de ofrecer criterios de evaluacin de las explicaciones sobre la ciencia. La buena ciencia, para Latour, es aquella que en primer lugar permite crear muchas articulaciones, concatenaciones de mediadores o establecer una slida cadena de
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traduccin. En sntesis, la buena ciencia es la que se puede estudiar mediante el diseo de una red bien trabada que nos permita movernos desde un momento de la investigacin a otro ulterior observando cmo se combinan elementos de carcter heterogneo. Podramos ilustrar esta idea con el ejemplo del propio Latour a propsito del xito de Pasteur en relacin con la investigacin sobre las enfermedades parasitarias con anterioridad a 1914 en las colonias francesas (Latour 1984, pp. 225-229). Tal como Latour cuenta, se produjo una fusin completa entre el Laboratorio Pasteur, la sociedad africana y la medicina. Las enfermedades que tenan por origen los efectos de los grmenes se curaban en masa, ya que se trataba de enfermedades contagiosas en muchos casos. Estas enfermedades adems estaban relacionadas con los ciclos de la vida de los insectos, por ejemplo de las cuatro variantes del plasmodium, causante del paludismo o malaria. Para Latour, la razn ms paradjica del xito de Pasteur se encontraba en la necesaria y slida interaccin en los terrenos cientficos y polticos. Para luchar contra las enfermedades se actuaba conjuntamente en el laboratorio y en la administracin: se suministraban vacunas, se luchaba contra la influencia de los brujos y la magia, se desecaban los charcos, se tratan de cambiar las costumbres, etc. Si nos fijamos bien, este ejemplo pone de manifiesto el primer sentido de poltica que se encuentran en los textos de Latour. Pasteur consigue crear nuevos vnculos sociales. Su accin en las colonias transforma la realidad de las mismas, segn Latour, con ms eficacia que la conseguida por la metrpolis con un espritu de voluntad y dominacin. Por tanto, el primer criterio de la buena ciencia no es en realidad ms que un criterio metodolgico de la teora del actor-red, cuyo fin es una buena descripcin o explicacin de la ciencia. Esta buena explicacin es compatible con el recurso a mtodos de cienciometra, de los que se sirve en sus inicios la teora del actor-red (Callon, Law y Rip 1986). A este primer criterio, que como vemos indica y dirige el camino que ha de tomar la descripcin, le suceden otros que Latour toma prestados de Stengers y Despret y que constituyen un principio de falsificacin que no es heredero directo del principio popperiano de la falsacin, sino es el producto de una reflexin sobre qu es la buena ciencia desde la perspectiva terica de la teora del actor-red (Latour 2004, pp. 214-23). Sin entrar a tratar con detalle estos criterios que escapan a los lmites de este escrito, me concentrar en el octavo y ltimo cuya formulacin es: permitiendo un mundo comn. En palabras de Latour, este ltimo criterio o caracterstica del principio de falsificacin de Stengers-Despret fuerza a los cientficos a tomar en serio el exterior de su ciencia y las condiciones en las cuales sus resultados pueden ser compatibles o incompatibles con el resto del colectivo (Latour 2004, p. 223) Se trata, pues, de componer mediante negociacin el mundo comn donde habra representacin de todas las realidades o las diferentes cosmopolticas. El ideal que se observa en estos escritos es el de soluciones democrticas para los problemas globales. Lo que coincide con las teoras sociales que reflexionan y estudian sobre las tomas de decisiones expertas, la necesidad de buscar polticas de participacin pblica, por ejemplo Shrader Frechette (1997), Jasanoff (2000), Funtowicz y Ravetz (1997), etc. En realidad este tema no es nuevo para la teora de actor-red. La idea de buscar soluciones democrticas est tambin presente en M. Callon, quien aboga por la creacin
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de lo que se denominan foros hbridos para no sucumbir a los dictados de una visin unilateral que proclame la autonoma y objetividad de la ciencia y su superioridad sobre el resto de esferas sociales. Desde este punto de vista hay dos caractersticas importantes que acompaan a estos foros hbridos. La primera trata de establecer sistemas de relacin entre especialistas y profanos que superen a las tradicionales formas de participacin poltica. La segunda se relaciona con la experimentacin y el aprendizaje colectivos que vendra a sobrepasar la concepcin de la prueba pericial segn la cual un grupo de expertos conocedores de los entresijos de la investigacin en curso sera el ms indicado para llevar a cabo esta tarea (Callon 1998; Callon, Lascoumes y Barthe 2001). Para Callon, la buena estimacin pericial est tambin ligada a intereses externos a la investigacin y dicha estimacin ha de efectuarse con el convencimiento de que no puede haber un procedimiento algortmico con el que encontrar una solucin radical para los problemas que requieren el asesoramiento experto. Las investigaciones sobre la ciencia, pues, ponen de manifiesto una oposicin a la tradicional divisin entre la ciencia y la poltica, o entre el conocimiento y los valores. Influenciados por la obra Politiques de la nature, Callon, Lascoumes y Barthe sealan que la ciencia puede verse enriquecida con la apertura a las percepciones sociales de los problemas suscitados por la ciencia y la tecnologa que afectan a la ciudadana. Otro tanto cabe destacar respecto de los trabajos recientes de H.M. Collins y R. Evans sobre la necesidad de desarrollar una teora normativa del asesoramiento experto, las pruebas periciales y la experiencia. Segn estos autores los estudios sociales sobre la ciencia y la tecnologa se encuentran en una tercera etapa de su desarrollo en la que se efecta un retorno a cuestiones epistemolgicas, con la particularidad de que se enfoca la naturaleza del conocimiento en relacin con el tema de la valoracin, asesoramiento y toma de decisiones tcnicas (expertise). En este terreno, la ciencia, la tecnologa y la poltica se solapan, pues el problema de la toma de decisin tcnica se produce cuando se est trabajando sobre asuntos que son de gran relevancia para muchos grupos sociales, para el conjunto de la sociedad o incluso del planeta, en el caso por ejemplo de la gripe aviar. La teora normativa que proponen Collins y Evans tiene que enfrentarse al problema de legitimidad y al problema de la extensin. El primer problema ha obtenido una respuesta por parte de los estudios de la ciencia y la tecnologa, consistente en proponer una mayor participacin en los procesos de tomas decisiones, no quedando stos restringidos a un grupo reducido de expertos. Pero no ha sido an resuelto el problema de cmo debera extenderse, ensancharse y enriquecerse esta toma de decisiones con representantes de otros grupos sociales, adems de los cientficos y los polticos. Para Collins y Evans, en la primera ola de los estudios de la ciencia no haba consciencia del problema de la legitimidad y no se planteaba este problema de la extensin de la toma de decisiones tcnicas. La sociologa tradicional de la ciencia es la protagonista de esta primera obra y se centraba en los aspectos institucionales de esta actividad que la distingua de otras instituciones sociales por su xito y prolijidad en la produccin de conocimiento objetivo. La sociologa de Robert Merton es una exponente destacada de esta primera etapa de estudios sobre la ciencia. En la segunda ola, en la que se desarrollan la mayor parte de los escritos de H.M Collins, por ejemplo, se resTheoria 63 (2008): 319-336

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ponde al problema de la legitimidad argumentando que puesto que muchos elementos extra-cientficos influyen de forma considerable en el curso y desarrollo de esta empresa, los procesos de deliberacin sobre problemas de orden e importancia pblicos deberan democratizarse. En esta tercera ola, Collins y Evans se interrogan sobre cmo extender la toma de decisiones a otros grupos sociales y qu requisitos deberan cumplir tales grupos. Para estos autores la respuesta pasa por la diferenciacin de grupos expertos certificados y grupos expertos no-certificados, como por ejemplo, los granjeros propietarios de las vacas en Inglaterra afectadas del mal de la encefalopata espongiforme. El dilogo y negociacin entre estos grupos vendra a suponer una solucin a los problemas de la legitimidad y de la extensin segn estos autores (Collins y Evans 2002, Jasanoff 2003, Rip 2003, y Wynne 2003). Como se observa, se opera un nuevo viraje en ciertos sectores de los estudios sociales de la ciencia que guarda en estos casos relacin directa con la epistemologa. S. Fuller caracterizaba las producciones de la sociologa del conocimiento cientfico y de historiadores de la ciencia como meramente descriptivo-explicativas y las encuadraba en lo que l denomina el giro descriptivo. En la actualidad, en cambio, los estudios CTS clsicamente ms comprometidos con la explicacin y la mera descripcin del funcionamiento de la ciencia se estn reorientando hacia posiciones ms comprometidas con las repercusiones sociales de la actividad cientfica, trascendiendo el inters inicial de corrientes como la sociologa de la ciencia de establecer relaciones entre intereses socio-polticos y el contenido de las creencias cientficas o la toma de decisiones en la prctica cientfica. En el caso de Latour, este desplazamiento de la antropologa de la ciencia hacia posiciones ms comprometidas con la filosofa poltica, la ontologa y la bsqueda de soluciones democrticas para el problema de la necesaria unificacin o construccin de un mundo comn evidencia una preocupacin nueva para este tipo particular de estudio social de la ciencia y este nuevo marco interpretativo de la sociedad que se propone desde la teora del actor-red. Ahora bien, este inters debe, desde mi punto de vista, ser entendido en la obra de Latour parcialmente en clave especulativa. Slo desde esta perspectiva se pueden comprender las dos obras principales de las que se trata en este texto, as como hacer frente a algunos argumentos crticos que se han dirigido contra ellas. Yearley, por ejemplo, sostiene que la solucin que ofrece Latour para mejorar en los problemas de la naturaleza, el contenido positivo de su teora poltica y que retoma en tema de una nueva Constitucin para la a-modernidad a la que se apuntaba en su obra Nunca hemos sido modernos, es excesivamente optimista y sus implicaciones prcticas muy limitadas. Latour defiende su concepcin de la naturaleza malinterpretando el estado actual del pensamiento sobre la ciencia y las polticas cientficas y mediante una exageracin de las limitaciones de los paradigmas presentes. En efecto, Latour no se preocupa por establecer puentes con otras posiciones de los estudios CTS que se han dedicado con grandes esfuerzos a estudiar estos temas. Asimismo, Yearley seala acertadamente que una de las cosas que ms se echan en falta en los escritos de epistemologa poltica de Latour son los ejemplos y los datos que avalen su teora. La lectura de este libro resultara ms fcil si la obra dispusiera de ms ejemplos y stos fueran ms detallados. Latour no ejemplifica sus conclusiones realizando
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un estudio de caso sobre un problema de ecologa en Politiques de la nature; tampoco en Reassembling the social trata de mostrar empricamente la prolijidad de la sociologa de la traduccin. Esta metodologa es ms frecuente encontrarla en autores como H.M. Collins, A. Pickering y dentro de la propia teora del actor-red en M. Callon, J. Law, A. Mol, etc. (Callon 1986, Pickering 1992). En el terreno de la filosofa poltica de la ciencia, Latour no desarrolla una reflexin entre la posibilidad de emprender un estudio normativo de la ciencia a partir de la pareja de conocimiento-poder como en la obra de J. Rouse (1987, 1996); Latour tampoco establece las relaciones entre la ciencia y los riesgos (Lpez Cerezo y Lujn Lpez 2000); este autor, por ltimo, no se centra explcitamente en el tema de la pericia, lo que le conducira a la forjar nuevas categoras epistemolgicas que ampliaran su epistemologa poltica, como la epistemologa cvica de B. Wynne (2003). Segn Isabelle Stengers, Bruno Latour est llevando a cabo un ejercicio de especulacin que tiene la virtud de apostar por el mundo (spculation pour le monde), en el sentido de querer enriquecerlo con una dimensin complementaria, el mundo comn, desde su proyecto de ecologa poltica. Con esta actividad pretende reinventar o renovar toda la vida pblica, no slo la esfera concerniente al medio ambiente, la gestin de riesgos o la economa solidaria mediante unas instituciones democrticas que reconozcan el papel que juegan los actores humanos y no-humanos en la construccin de ese mundo comn que no posee ninguna marca de antropocentrismo, ya que sus constituyentes no son slo los humanos (Latour 2003). Se trata, segn Isabelle Stengers, de un compromiso con lo posible porque Bruno Latour es un agnstico radical respecto de las posibilidades del proyecto moderno de reconocer los problemas tan graves que amenazan al mundo globalizado. Su ecologa poltica o la poltica, en Reassembling the social, se refieren en primer lugar a un ejercicio del pensamiento, a una reflexin profunda y positiva, no slo crtica y deconstructiva como las que se acostumbran a crear desde las posiciones postmodernas. Sin embargo, desde la teora del actor-red, en versiones diferentes a la de Latour, as como en otras corrientes de la historia y la sociologa de la ciencia s se apuesta directamente por un componente normativo de la tecnociencia cuyo fin fundamental sea la potenciacin de la democracia (Star 1991, Callon 2005). La teora del actor-red de Latour se mueve en una dimensin menos prctica y ms especulativa. En este sentido, considero que la dimensin normativa de la tecnociencia que late en Latour es insuficiente en comparacin con los objetivos de crear un espacio pblico o mundo comn en el que puedan dialogar las diferentes cosmopolticas. VI En conclusin, Bruno Latour no se presenta como un pensador con remedios milagrosos ni para los problemas de ecologa ni para los males sociales. Aunque sus interlocutores y crticos no lo interpreten de ese modo. Por ejemplo, Franois Ewald finaliza la entrevista con Bruno Latour con la siguiente afirmacin: Bruno Latour, despus de escucharle se me ocurre que usted ser pronto Secretario General de la ONU! (Latour 2003, p. 66). Por su parte, Rowland muestra una actitud crtica hacia las ideas que expone Latour en Politiques de la nature con su artculo Los Estudios SoTheoria 63 (2008): 319-336

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ciales de la ciencia y la Tecnologa salvan el planeta Tierran va Latour (Rowland 2005). Para atenuar estas interpretaciones se puede sealar que en la obra de Latour se observa un recurso frecuente a posiciones agnsticas, escpticas, de desconfianza acerca de la relacin existente entre la teora y la prctica, entre la especulacin y el diseo de polticas sociales o medioambientales y sus efectos reales. Segn Latour, su tarea como intelectual consiste en proponer marcos conceptuales que recojan y permitan comprender las luchas, las ambiciones, y las frustraciones de la vida pblica, as como proponer para los actores otros modos de participacin en la escena pblica (Latour 2003, p. 15), aunque esta ltima cuestin no se encuentre desarrollada en su obra. La teora del actor-red sobrepasa, pues, la etapa anti-epistemolgica y descriptiva comprometindose con el proyecto de una nueva ontologa y con la bsqueda de soluciones democrticas para los distintos mundos, cosmopolticas o pluriversos del espacio no-moderno que contrasta con el agnosticismo de este autor. Latour no trata de ser crtico con la tecnociencia que se construye, sino de alterar la imagen no democrtica que, segn l, impera en la concepcin sociolgica y filosfica de los elementos ontolgicos de la ciencia y la tecnologa. Sin embargo, el proyecto de una ciencia democratizada implica algo ms que el estudio de la co-participacin de humanos y nohumanos en la construccin de los hechos tecnocientficos. As pues, la filosofa poltica de Latour debe ser parcialmente interpretada como un ejercicio especulativo desde el que se insiste en la tesis de que la idea de una democracia de humanos y no-humanos ha de ser eficaz, como requisito imprescindible para la creacin de un discurso acerca de la auto-comprensin cultural occidental en clave amoderna. Para Latour: Los cientficos sociales han transformado el mundo de varias formas; el tema es, sin embargo, interpretarlo (Latour 2005, p. 42). La comprensin de los hechos tecnocientficos como hechos culturales, por tanto, prima ms en la obra de este autor que el inters por centrarse en el proyecto que l mismo reclama de democratizar la ciencia. Y, por esta razn, la tesis onceava de Marx sobre Feuerbach requiere ser trastocada. Con Latour aprendemos, en cambio, que el rechazo de la concepcin antropocntrica, positivista, esencialista y neutral de la tecnociencia nos conduce, inexorablemente, a una nuevo replanteamiento de nuestra cultura. Y, en este contexto, el escepticismo del autor respecto de las implicaciones prcticas de su teora no constituye, sin embargo, ningn serio inconveniente para que se siga trabajando en la reflexin de un marco normativo para la tecnociencia. REFERENCIAS
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Paloma GARCA DAZ es Doctora del rea de Lgica y Filosofa de la Ciencia del Departamento de Filosofa I de la Universidad de Granada y Profesora de Filosofa en el IES Fernando III el Santo de Priego de Crdoba. Su actividad investigadora est centrada en la filosofa de la tecnociencia y en los estudios de ciencia, tecnologa y sociedad, en particular en la obra de Bruno Latour. DIRECCIN: IES Fernando III el Santo. Dpto. de Filosofa. Av. Niceto Alcal-Zamora y Torres s/n. 14800 Priego de Crdoba (Crdoba). E-mail: [email protected].

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