Tertulia22 24-5-06
Tertulia22 24-5-06
Ateneo de Madrid
Tertulia Política nº 22
24 de mayo de 2006
Permitid que vuelva y que insista un rato, sobre la cuestión del aburrimiento
—que el último día sacábamos a colación, en aquel sentido que recordáis—: que
trataba de contraponer la actitud de c o n t e n t a r s e c o n los
sustitutos —que es todo lo que la Realidad, el Poder, el Dinero, pueden
proporcionar, y nada más— con algo que le viene a uno —a pesar de todo— por lo
bajo, y que se opone a ese contentamiento que descubre la falsedad de los
sustitutos: sustitutos del placer, sustitutos del pensamiento y de la verdad
—cualquier tipo de sustituto— (como recordáis). Era por ahí, por donde salía
esto del aburrimiento y es un... un testimonio muy importante, en el que
conviene... en el que conviene insistir.
1
Bueno, es precisamente, al aburrimiento, a lo que se contrapone 'algo' que, de
vez en cuando, me atrevo a llamar 'alegría', y que es la alegría del
descubrimiento: del descubrimiento de la falsedad, del descubrimiento de que
'la Realidad no es lo que es': que era mentira. Cada vez que, sea por donde
sea, apunta en uno —tal vez a pesar de uno— ese descubrimiento, eso se
convierte —enseguida— en una fuente de alegría.
Esta aventura, que podía —en alguna parte— suscitar una repulsión, un miedo,
tal vez, sólo se pueda vencer con esa cosa a la que llamo 'alegría' y que nos
es dada de vez en cuando —con la sola condición de que no la confundamos con
la diversión de que he hablado como 'recubrimiento', justamente, 'del
aburrimiento' y de la... y 'de la tristeza' costantes—: se nos es dado en el
momento en que nos dejamos —se deja uno, tal vez, a pesar de uno— vislumbrar
la falsedad de la Realidad y la de uno mismo —claro— (lo uno va con lo otro,
ya sabéis: la Fe en la Realidad en general, y la Fe en uno mismo, son
inseparables: son la misma cosa).
Esa... esa es la sola fuente de alegría que se nos puede dar y que nos puede
hacer despreciar cualquier forma de miedo o de repulsa a la aventura de el
perderse, el dejarse perder, el dejarse hundir, el dejarse caer, en lo que no
se sabe: 'en lo que no se sabe', que es —naturalmente— 'la verdad', que es —
naturalmente— 'lo que no se sabe'. Eso, ya estamos acostumbrados a hacerlo
notar así y a denunciar —a cada paso— los intentos (sobre los que, tal vez,
vuelva ahora) de meter 'la verdad' dentro de la Realidad, lo cual, no puede
ser: 'la verdad' dentro de la Realidad, no puede ser.
2
Bueno, he hablao del aburrimiento que produce la declaración y la predicación
de 'las cosas son como son, hijo mío, la Realidad es la Realidad', etc. etc.,
pero —como ya sabéis— la primera aparición y el fundamento de la Realidad es
eso del 'Futuro': es la creación del tiempo futuro —el tiempo vacío— sobre el
cual se funda la falsificación del resto del tiempo: toda la trama del tiempo
real, en general, y sobre ella está asentada la Realidad toda.
No hablar del Futuro, por tanto, parece ser como la primera condición para no
aburrirse, y por tanto, contentarse, y por tanto, divertirse. —Bueno—, no sé
yo si soy —por mi cuenta— un poco exagerao, pero —desde luego— cualquier
hablar de Futuro, es capaz de producirme un aburrimiento casi istantáneo. De
manera que, no tengáis... no tengáis, en relación a esto del aburrimiento, la
sensación de que para aburrirse tiene que pasar mucho tiempo ¿no?, uno puede
aburrirse rapidísimamente y con una intensidad tremenda: no hace falta mucho.
Y por mi parte, cada vez que me veo obligao a hablar de Futuros, o me hablan
de Futuros: aquello es instantáneo: estoy ya cayendo en el total aburrimiento
¿no?: si me... si me recuerdan que es que tengo que comprarme otros calcetines
al día siguiente, o que hay que preparar un viaje para ir allí, donde tengo
una conferencia que dar, y cosas así: me lo recuerdan y basta con eso, y con
discutir los trámites del negocio un par de minutos, para que ya esté todo
invadido de tristeza y aburrimiento, es decir, de Realidad: estoy ya, otra
vez, reintegrado a mi propia Realidad, que naturalmente, consiste en eso del
Futuro, justamente; porque —como sabéis— la Realidad de uno se costituye en el
momento que recibe su condena a muerte, que es siempre futura, y que es el
Futuro mismo (por volver a recordar algunas de las cosas que aquí se han dicho
y han volado más de una vez).
Hablar de Futuro es lo que el Poder —si pudiera del todo— nos haría estar
haciendo continuamente, sin intermisión. Eso lo veis bien a través de los
medios —pero de manera más modesta—, también en cualesquiera otras
comunicaciones: a través de los medios de formación de masas, donde, de lo que
se trata —sobre todo— es de eso: de Futuro: no saben hablar de otra cosa. Y
hablar de Futuro quiere decir —como sabéis— 'dar por pasado lo que no ha
pasado', así de simple: 'dar por pasado lo que no ha pasado', porque 'pasado'
sería 'aquello que se sabe' y como ellos saben lo que va a pasar...: lo saben,
lo calculan, lo tienen sometido a estadística rigurosa, cálculo de
probabilidades. Pero entonces, eso quiere decir que se está tratando de evitar
que pase de verdad algo imprevisto, que les meta una sorpresa que se caigan
del susto. Se está tratando de impedir eso, porque parece que sienten que
siempre puede suceder semejante accidente: siempre sucede tal cosa, entonces,
el procedimiento más seguro es hablar costantemente de Futuro: repetir las
estadísticas y los cálculos: 'dar por pasado lo que no ha pasado'. Así es como
costantemente están tratando de evitar el peligro de que pase algo: así, no
puede pasar nunca más que lo que ya ha pasado, que es lo del Futuro que se ha
dado por pasado, y que es lo mismo.
Entretanto, hay que decir, que, en contra de lo que ellos quieren creer —y, a
lo mejor, se presta a equívoco en esta fórmula— tampoco lo pasado está de
verdad pasado: Tampoco lo pasado está de verdad pasado, ni siquiera eso. De
manera que, no se produzcan ahí confusiones: lo decía Machado, lo decía en un
3
verso: "Ni está el mañana ni el ayer escrito". Y eso es exacto. De manera que,
al mismo tiempo que se nos habla de Futuro —y así se nos da por pasado lo que
no ha pasado— se está consiguiendo —de rebote— que lo pasado haya pasado
irremisiblemente, y que haya sido lo que la Historia nos dice (lo cual es
mentira): lo cual es mentira porque tampoco... tampoco, de verdad, se sabe.
Ana me decía ahora mismo: la campaña del agua en Madrid (es decir, una
preocupación por el Futuro), nos están... nos están sometiendo (yo no me había
dado cuenta —mucho—) a un ahorro de agua del porvenir: un ahorro del agua que
pueda hacer falta el día de mañana, una evitación de que podamos morirnos de
sed —el día de mañana— de una manera o de otra. Para evitar lo cual: campaña
de ahorro, que es: hacernos la puñeta de presente, es decir, hacérnoslo pasar
mal: dejar que los bosques y los parques se sequen, cualquier cosa de
presente, pero que está condicionada por el hecho de que ¡amigo! está la sed
de mañana: podemos morirnos de sed.
Bueno, ya con Ana, decía que esto —hoy— tiene el carácter, sobre todo, de
hacer creer —como siempre, de paso—, de hacer creer que, efectivamente, se
puede ahorrar agua (o lo que sea) bajo este Régimen, que está t o d o é l,
sostenido por el derroche, y que no puede consentir ningún ahorro verdadero,
porque su única manera de ahorro es derrochar: el Capital ya no conoce otra. Y
de los ahorros de los tiempos de los abuelos está... está pasado —vamos—; el
Capital ya no conoce más manera de ahorro que el derroche: el derroche,
pasando por inversiones, pasando por planes de Futuro, y todas las demás
cosas, que conocéis harto bien.
De manera que, cuando salen campañitas de éstas, como las del tipo del tabaco
o de la del ahorro de agua de ahora, pues ya sabéis lo que se está haciendo:
se le está pidiendo un [rinconcito] para que veamos que hay preocupaciones muy
palpables (como la del agua, como la de la salud de los pulmones de los
ciudadanos) y que, efectivamente entonces, el Poder y la Realidad, pues, son
benévolos: se ocupan de nuestra salud, nuestra agua y tonterías de esas, que
es la manera de ocultar la Realidad visible, intolerable, del continuo
4
derroche de cualquier cosa: de todo —entre otras cosas—: de agua; porque,
evidentemente, los señores de la campaña de agua, no van a ponerse a meter en
la cuenta, el agua misma que se gasta de veras, —en proporciones gigantescas—
en cualesquiera de las empresas con porvenir: eso no, eso no: eso no entra
¿no?
De manera que, ahí tenéis otro ejemplo, y se podría multiplicar uno tras otro.
Debería bastar, para que —cuando se trata de esta aventura, que aquí nos
traemos, de dejarnos hacer hablar con lo poco que nos quede de pueblo vivo
(por debajo de las personas)— tratáramos, lo primero, de no caer en la misma
táctica de hablar del Futuro (ni para prometer utopías, ni paraísos que están
ahí -pasados, perdidos- a los cuales no se puede nunca llegar en el tiempo
real) sino tratar de lo solo que nos cabe, que es 'dejarnos perder en ello':
'dejarnos perder en ello', porque uno, al perderse —desde luego— no entra en
el paraíso —está claro—: la perdición es la condición inseparable.
Bueno, de aquí, quería volver a esa fuente de alegría que he dicho, que es la
del descubrimiento de la falsedad, y por tanto, el juego de las
contradicciones, con las que, en estas sesiones pasadas, nos hemos estado -no
divirtiendo- pero nos lo hemos estao pasando —tal vez— bien: tal vez, no nos
hemos aburrido, ni entonces, ni hoy, ni ningún día. En fin, mi presuntuosa
promesa es, que en esta tertulia, ni Dios se aburre. Bueno, Dios, si estuviera
—a lo mejor— sí, porque Él es el aburrimiento mismo. Pero —vamos— quitando...
quitando la aparición de Dios, nadie puede aburrirse mientras no se caiga en
la tentación de hablar del Porvenir —de la tertulia misma, o de lo que sea—
¿no?
5
Como no haya...
- Una forma de Futuro, claro. Y cada vez más y más cerrado el Futuro:
más [vendido].
AGC - Ya. Claro: ni que decir tiene que tu caso no es excepcional, sino
de cualquiera; el mío también: yo tengo que irme mañana a Sevilla para dar un
par de conferencias. Vergüenza me da decirlo, pesar me produce, aburrimiento
me causa, pero no voy a... no voy por eso a... a ocultarlo, ¿no? Eso y mil
cosas... y mil cosas más, mil pecados más por el estilo. No, lo que yo os he
dicho frente a eso, no es ninguna recomendación de conducta —aquí nunca se dan
de ese tipo–, de decir: "dejar ahora mismo de tener Futuro" (ya me gustaría a
mí, poder... poder decir una cosa así, y hacer que por magia... por magia se
produjera ¿no? Con eso no se cuenta ¿no?). Seguimos tirando, desde luego, todo
lo que he dicho implica —algún rato ha sido explícito— la contradicción
interna de uno mismo —claro—: uno, como ente real, no tiene que hacer... no
puede menos de hacer lo que está mandado: para la susistencia, para esto y
para lo otro. Y lo que pasa es que, aparte de eso: de la persona real de uno
(como uno nunca está bien hecho del todo) queda algo más —en lo que he dicho,
se da en todo—: el que se divierte, el que está haciendo Cultura, el que se
disculpa con cualquier cosa de esas: es, evidentemente, la parte de arriba del
alma de cada uno: es su persona: la parte superficial. Lo que le hace ponerse
triste y le hace sentirse aburrido, es lo otro. Si uno no estuviera, así,
partido y mal hecho, no habría caso ¿no? Pero, supongo que se ha entendido
bien aunque no se haya dicho explícitamente hasta ahora ¿no?: todo... todo lo
de la aceptación: el contentamiento con los sustitutos, el divertirse cuando y
donde le mandan divertirse, y todo lo demás, son funciones de la parte
superficial, superior, del alma de uno. Que, a pesar de todo, de vez en
cuando, se sienta aburrido, preso de tristeza, con aquello mismo que le
divierte o que le venden, eso ya viene de otra parte —evidentemente
—: eso viene de lo que... de aquello en que uno no es uno: lo que le queda
todavía de... de vivo, de pueblo. Sí
- Sí. Yo quería decir: me parece que al hablar del Futuro y de... de...
estás también sugiriendo —me imagino— que el Futuro nos impide vivir el
Presente, muchas veces, ¿no?
6
AGC - Eso: algo que no se sabe qué es: algo, que ni tú ni yo, sabemos
qué es: nos lo impide. Eso.
Bueno, eso no tiene mucha relación de por sí, con lo que... con el
aburrimiento esencial, que he puesto en la creación de Futuro (alguna relación
tiene, no siempre es así). Por ejemplo: uno está recibiendo todos los días
eso: confidencias y cuentos acerca de las cosas que le han pasado a uno, o a
una, esto y lo otro, y lo que le dijo, o le que le hizo, o lo que respondió,
7
qué va a hacer, y cosas de esas. —Claro—, de momento, no están hablando de
Futuro ¿no? Y la verdad es que esas cosas no son tan esencialmente aburridas:
yo, a veces, no me aburro cuando me cuentan esas cosas —depende—: depende de
cómo, depende de cómo sea: a veces, no me aburro: no me aburro tanto. Ahora...
AGC - A esto, la confidencia llega a veces. A veces son eso, a veces son
eso, y entonces, no son tan... Evidentemente, el grado de aburrimiento depende
de la presencia del Futuro. Eso, hasta en esos casos que sacas, se comprueba
una y otra vez —claro— el aburrimiento: porque el Futuro es muerte ¿eh?, y por
tanto, aburrimiento quiere decir 'muerte' para no... para no andarnos
confundiéndonos. Sí.
8
- No sé. Pero lo que te digo...
AGC - Un juego.
AGC - No, no. Sí: puede ser que sí. En plan de juego sí, puede ser. Y
entonces, efectivamente, —bueno—: lo pasa uno bien: como en la tertulia. Como
en la tertulia.
AGC - Por eso: por eso, porque ninguno os creíais que aquello era para
hacerse mañana —vamos—, seguro que no.
- Pero, vamos a ver: Futuro, aunque no se hable de él, yo creo que está
ahí ¿no?, porque tú dices "yo me aburro de pensar de que tengo que irme mañana
a Sevilla, sacar los billetes, gestionar el negocio, y tal" ¿no? Pero yo no
pienso lo que voy a hacer mañana, o sea, lo tengo tan claro que no tengo ni
que pensarlo. Y eso no quiere decir que no me aburra: está ahí, si no hay una
catástrofe para mi persona, yo mañana me levantaré a tal hora, iré a tal
sitio, trabajaré, vendré a mi casa... o sea: lo de todos lo días ¿no? Y eso no
quiere decir que no me aburra, a lo mejor, y no me lo planteo: que no sea
aburrido...
9
AGC - "Está ahí", ¿qué quiere decir? Porque, evidentemente, no lo dices,
así: propiamente. Porque el Futuro no está ahí: eso es evidente.
- ¿Cómo?, ¿qué?
- No, claro...
AGC - El Futuro nunca está ahí. Quieres decir otra cosa: quieres decir
otra cosa.
- Digo que... yo que... o sea, lo que veo que me angustie con el... con
el ahora ¿no?, como que estés ahí aplastao: yo llevo una mañana de perros hoy,
yendo a cosas de estas de Hacienda y demás, que me han hecho ir a tres
Delegaciones de Hacienda, tres veces al Banco, y bueno, pues yo no me enteraba
10
de nada y tengo muchísimos problemas de Hacienda porque no me he enterado
nunca: me reclaman del 2003, de lo otro, o sea, una cosa horrorosa; y
entonces, a todos los que yo pregunto, me dicen "pues conéctate con el ADSL".
Y yo: ¿qué es el ADSL?. Pero, ¿no tienes ADSL?, y ¿cómo?, porque te tienes que
poner las pilas ... Es que, te ves de repente, que no tienes cabida ya en este
mundo, que te ha pasao ya el tiempo de estar aquí [...], y la verdad que yo
[...] te sientes angustiada completamente.
- ¿Eh?
11
- Yo quería decir que Hachuel, el millonario, yo le oí decir, una vez,
una cosa que me hizo reflexionar mucho: este hombre anda siempre viajando: no
pára
- y dice que el mayor lujo que existe —y que nos envidia muchísimo a
todos los demás— es que tenemos tiempo. Y es que —yo creo— que eso que tú
dices del Futuro, es una manera de rellenar, embutir muchas cosas en el
tiempo, para que no puedas parar: nos lo pueden intentar imponer a todos, pero
esa gente millonaria, que hace muchísimo dinero, están permanentemente
preocupados para que no se desperdicie ningún [segundo] de su vida y ganar más
dinero; [y ser] luego, los que tienen una envidia tremenda a los demás porque
tenemos tiempo, ¿entiendes?.
12
funda en esa... se funda en esa ilusión: te hacen creer que vas a ir a otro
sitio, así que —por tanto— vas a descansar y te vas a librar... te vas a
librar de todo esto, ¿no? No es así: el engaño este se ve —yo creo— mejor que
en ningún sitio, en el trato con los niños, cuando se les cuentan cosas, más o
menos terribles, desgracias —sean realidades o sean cuentos— y se los consuela
inmediatamente con el hecho de que "pero después va a venir...", "pero después
va a venir papá, y ya verás": "después va a venir papá, y ya verás"; y
promesas por el estilo. De manera que se utiliza el Futuro como una especie de
consuelo. Evidentemente, si los niños no fueran lo bastante tontos para
recibir eso, quedarían... se pondrían muy tristes, especialmente, en la
moraleja: especialmente cuando les dicen... les dicen el consuelo de que
"después te lo vas a pasar bien" ¿no?, porque descubrirían que, justamente, en
esa especie de remoquete "pero después va a venir papá y ya verás que bien",
es donde más se palpa y se siente la mentira de todo lo demás: la mentira de
todas las desgracias: no en la narración de las desgracias, sino en la promesa
de la compensación. Porque, después de todo, eso de los cuentos de los niños,
no es más que (no ya sólo las ilusiones de las agencias de viajes, sino la
promesa de la gloria eterna —en la vieja religión—, y cosas por el estilo): el
consuelo: el consuelo de la Realidad: ¿para qué estaba la gloria eterna en el
viejo Régimen?, ¿para qué estaba?: para hacer aguantar: para hacer aguantar
el... la Realidad... la Realidad real: la presente (y cumplía sus funciones).
AGC - ¿"Esta..."?
13
se está haciendo es ese 'consuelo con la futuridad'. Después de todo, es lo
que hace el happy end en las películas y en las novelas, o —sin necesidad de
ser happy—: cualquier end: el the end que aparece al final de una película: es
el... es 'el fin'. Es 'el fin' lo que —efectivamente— está consolando de todo
lo demás: consolando de todo lo demás. Es decir, que 'el fin' —que es el
Futuro— es justamente lo que sirve para redimir todo lo que ha pasado: se
acabó. Se acabó: y efectivamente "fueron felices" (para siempre).
Comparad ahora, con las formas más actuales y tremendas —como estas que Ester
misma recordaba ahora, de su mañana de hoy— y decidme, hasta qué punto cabe
ahí, esa infidelidad, ese momento de olvido. ¿Es posible que un funcionario de
Hacienda, dedicado a cumplir su oficio de rellenar fórmulas, o —peor todavía—
inventar otra nueva fórmula para complicar el aparato burocrático, al día
siguiente se olvide de que lo está haciendo, para-... y se deleite con
aquello? Esto, parece que está muy lejos de la operación de... de plantar
árboles: le queda demasiao lejos. Lo cual, no quiere decir ¿eh?, desde luego —
en el propósito— quien siembra para el año siguiente, está ya introduciendo
una manera primitiva de Capital, es decir: de Futuro, y está —en principio—
sirviendo a eso.
El Progreso consiste en que se procura que, cada vez más, no haya sino Futuro:
que no haya ocasiones ni de olvido, ni de infidelidad al propósito, ni nada
14
por el estilo: que no se hable más que de Futuro. ¿Qué más? ¿Qué más quedaba
por ahí?
Y, de esa manera, dice: "las cosas son en número finito". Una deducción
bastante razonable, porque si "son tantas cuantas son, y ni más ni menos",
pues, estamos justamente en esta costitución a que la Realidad aquí diga que
es de orden aritmético, justamente, cuando contraponemos a la Realidad lo otro
que no se sabe: en eso otro que no se sabe, decimos 'más o menos': la
vaguedad, la indefinición. Por el contrario, la... el ideal de la Realidad es
el 'número', y si 'las cosas son múltiples', tendrán que ser 'tantas cuanta
son, y ni más ni menos', por tanto, en número [finito].
Y el segundo cuerno de su dilema decía: "Si las cosas son tantas cuantas
son-... "Si las cosas son múltiples: si las cosas son múltiples —las unas
separadas de las otras—, nada puede impedir que entre una y otra, se
introduzca otra", puesto que la condición misma de la pluralidad implica la
separación (la separación entre unas y otras), que podéis entenderlo en el
sentido local, pero también, en un sentido... en un sentido más general: si
hay escalas, o categorías, entre las cosas, grados de ser —de una manera o de
otra, ¿no?—, en cualquiera de las maneras en que se entienda, nada podrá
impedir que, entre una y otra, se introduzca otra —se introduzca otra cosa más
— (esto, parece también, inevitable). Y, entonces, por ese camino, resulta
15
que, las cosas son sin fin. Porque, evidentemente, el proceso es repetible sin
fin: siempre, entre una cosa y otra, se puede introducir otra más, y las cosas
son sin fin.
De manera que, entre los dos cuernos del dilema, resulta que las cosas son en
número finito y las cosas son sin fin. Lo cual, es el descubrimiento de la
contradicción.
Desde luego, se puede decir, que en un sentido, Zenón hace trampa, pero que la
hace, precisamente, utilizando las convenciones de la lengua —del idioma— que
todos los demás también usan. Vamos a ver (si explico esto): Evidentemente, no
tiene derecho, de verdad, a decir "Si las cosas son múltiples, tendrán que
ser, ni más ni menos, cuantas son". No tiene... no tiene derecho a decir esto.
(Supongo que alguno de vosotros sabe por qué no se puede decir así, porque ya
lo hemos dicho —a otros propósitos— en sesiones anteriores ¿no?). ¿Eh?
AGC - Eso es. Es decir: que la manera correcta no sería decir: "Son
cuantas son", sino —en todo caso— (puesto que nuestro idioma dispone de esos
recursos): no son 'cuantas son', porque, pensar 'cuantas son', es pensar en
una totalidad de las cosas, efectivamente, es dar por... por partida un
conjunto cerrado y establecido: no se puede hacer. En español, nos salimos
diciendo —en lugar de "Son cuantas son"—, diciendo: "Son...
- "Cuantas sean"
16
AGC - "Son cuantas sean", simplemente. "Son cuantas sean": es uno de los
usos que tiene nuestro idioma, que usa el eventual para estas cosas. "Son
cuantas sean", "serán cuantas sean" —mejor dicho—: lo del 'serán' es algo,
también, eventual: no un futuro. En el supuesto de que 'las cosas sean
múltiples', diría "serán cuantas sean", pero entonces ya, el dilema no marcha.
En el momento en que no se establece una... una totalidad, y 'las cosas son
cuantas son', dadas ya —como si fuera un conjunto cerrado—, ya: si 'son
cuantas sean', 'cuantas vayan siendo': ya —evidentemente—, el primer cuerno
del dilema ya no se puede establecer.
AGC - Si, si: pero no hace falta. Ya con el subjuntivo basta: puedes
añadir el... hacerlo potencial 'Cuantas pueden ser', 'Cuantas puede que sean',
'Cuantas, quizás, sean': son todas maneras del eventual potencial. Ya
recordáis —precisamente—, cuando hablábamos de la cuestión de los... no de la
verdad, sino de los 'entes matemáticos', —bueno— he de decir que,
evidentemente, los números mismos —los números naturales— tienen esa condición
de que su infinitud, no es ninguna infinitud a la que se le pueda llamar
'todo', ni 'end', sino que es una infinitud que consiste en que siempre se
están contando más —y además— desde siempre se han estado contando más,
porque, al no haber un fin, tampoco hay un principio, de manera que son
fijaciones de la eventualidad.
Ved, como un razonamiento así —aparentemente— hace trampa, pero hace trampa —
justamente— jugando con los convenios y las ideas, que en la propia lengua en
que se hace, funcionan; y por tanto, sirve para el descubrimiento de la
contradicción. (No sé, si sobre este ejemplo, os quedan algunas dudas, porque
voy a pasar a otra cosa).
Esto es... esto es falsedad, de una manera ejemplar; quiere decir: 'meter la
17
verdad dentro de la Realidad', que es lo que... es decir, hay que entender que
Heráclito hacía una Filosofía —que es lo mismo que una Ciencia— y que en esa
Filosofía figuraba una noción del 'movimiento perpetuo' —'del flujo'— como la
explicación o la declaración de las cosas: de la Realidad. Eso es 'meter la
verdad dentro de la Realidad'. Esto es lo que cualquier doctrina... (ya sabéis
que hemos descubierto —espero— con la bastante claridad, que la 'verdad' no
está aquí: 'la verdad no es de la Realidad, está fuera'. 'Verdad' es,
justamente, 'lo que no se sabe'), y en ese sentido —digo— que el error es
ejemplar. Del libro de Heráclito de Éfeso nos quedan los bastantes restos,
para que esto se deje denunciar bien ¿no? Él lo que dice costantemente son
cosas del tipo de: "En unos mismos ríos entramos y no entramos, estamos y no
estamos" ('entramos' y 'no entramos', 'estamos' y 'no estamos'); "El sol es
nuevo cada día y siempre el mismo" (es otro cada día y siempre el mismo).
Estas son las formulaciones heraclitanas.
Bueno, pues entonces, en verdad, así me dejáis descansar un poco más de voz,
y, nada: si no os pasa nada, pues estamos... estamos aquí, dentro de siete
días [dirimiendo] todas las contradicciones.
18