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República de Colombia: Artículo 8, Numeral 1, Literal D, Literal I de La Ley 80 de 1993

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REPÚBLICA DE COLOMBIA

CORTE CONSTITUCIONAL
Sala Plena

AUTO 1916 DE 2025

Referencia: Expediente D-16907

Demandante: José Ricardo Hernández


Garzón

Asunto: Recurso de súplica en contra del


auto de 20 de octubre de 2025, que rechazó
la demanda de inconstitucionalidad en
contra del artículo 8 (parcial) de la Ley 80
de 1993, “[p]or la cual se expide el
Estatuto General de Contratación de la
Administración Pública”

Magistrada ponente:
Paola Andrea Meneses Mosquera

Bogotá D.C., veintiséis (26) de noviembre de dos mil veinticinco (2025)

La Sala Plena de la Corte Constitucional, en ejercicio de sus atribuciones


constitucionales y legales, cumplidos los requisitos previstos por el Decreto
2067 de 1991 y el artículo 49 del Acuerdo 1 de 2025, profiere el siguiente

AUTO

I. ANTECEDENTES

1. El 4 de septiembre de 2025, José Ricardo Hernández Garzón presentó


una demanda de acción pública de inconstitucionalidad en contra del “artículo
8, numeral 1, literal d, literal i de la Ley 80 de 1993”1 (énfasis original),
“[p]or la cual se expide el Estatuto General de Contratación de la
Administración Pública”. A continuación, se transcriben las disposiciones
acusadas, en los términos propuestos por el demandante:
“Ley 80 de 1993

(octubre 28)2

Por la cual se expide el Estatuto General de Contratación de la Administración


Pública

1
Demanda, p. 1.
2
Diario Oficial n.° 41.094 de 28 de octubre de 1993.
Expediente D-16907
M.P. Paola Andrea Meneses Mosquera

EL CONGRESO DE COLOMBIA

DECRETA:

[…]

Artículo 8. De las inhabilidades e incompatibilidades para contratar.

1. Son inhábiles para participar en licitaciones y para celebrar contratos con


las entidades estatales:

[…]

d) Quienes en sentencia judicial hayan sido condenados a la pena accesoria de


interdicción de derechos y funciones públicas y quienes hayan sido sancionados
disciplinariamente con destitución.

[…]

i) Los socios de sociedades de personas a las cuales se haya declarado la


caducidad, así como las sociedades de personas de las que aquellos formen parte
con posterioridad a dicha declaratoria.

Las inhabilidades a que se refieren los literales c), d) e i) se extenderán por un


término de cinco (5) años contados a partir de la fecha de ejecutoria del acto que
declaró la caducidad, o de la sentencia que impuso la pena, o del acto que dispuso la
destitución; las previstas en los literales b) y e), se entenderán por un término de
cinco (5) años contados a partir de la fecha de ocurrencia del hecho de la
participación en la licitación, o de la de celebración del contrato, o de la expiración
del plazo para su firma”3 (énfasis original).

2. El 17 de septiembre de 2025, la Sala Plena de la Corte Constitucional


repartió la demanda al magistrado Miguel Polo Rosero (el magistrado
sustanciador).

1. Demanda

3. El accionante indicó que las disposiciones demandadas desconocen los


artículos 1, 13, 21 y 25 de la Constitución Política 4. En concreto, el
demandante afirmó que los apartes cuestionados disponen que “cualquier
ciudadano condenado a pena privativa de la libertad, salvo por delitos
políticos o culposos, queda inhabilitado para contratar con el Estado” 5. Al
respecto, advirtió que las normas reprochadas (i) establecen “una
diferenciación injustificada entre condenados por delitos políticos o culposos
y condenados por otros delitos, lo que resulta discriminatorio” 6; (ii) limitan
“de manera absoluta el derecho a ejercer actividades económicas y
profesionales […], pues la contratación estatal es una de las principales
fuentes de actividad profesional y empresarial” 7, y (iii) restringen “el derecho
fundamental a participar en la conformación, ejercicio y control del poder
político […], en tanto la contratación pública constituye una manifestación de

3
Demanda, p. 1.
4
Ib.
5
Ib., p. 2.
6
Ib.
7
Ib.

2
Expediente D-16907
M.P. Paola Andrea Meneses Mosquera

este derecho ciudadano”8. A su juicio, la “generalidad de la prohibición [para


contratar con el Estado] impide valorar la gravedad del delito, el tiempo
transcurrido, la resocialización o la relación de la conducta con la contratación
estatal”9, lo que produce un “déficit de proporcionalidad y razonabilidad [,
que] genera una afectación suficiente para que la Corte se pronuncie de fondo
sobre la validez de la norma”10. Por lo demás, el actor señaló que (a) las
normas demandadas establecen un “enunciado claro [y] verificable” 11; (b) la
“prohibición contenida en la norma existe en el ordenamiento jurídico
vigente”12, y (c) la “acusación se fundamenta en la vulneración de derechos
constitucionales y no en razones de conveniencia o de política legislativa” 13.

4. En este contexto, el demandante solicitó a la Corte Constitucional


“declar[ar] inexequible el artículo 8, numeral 1, literal d) de la Ley 80 de
1993, en el aparte que dispone: ‘…quienes hayan sido condenados a penas
privativas de la libertad, excepto por delitos políticos o culposos, salvo que
hubieren sido rehabilitados”14. De manera subsidiaria, pretendió que esta
Corporación declare la exequibilidad condicionada, bajo el entendido de que:
(i) “[l]a inhabilidad para contratar con el Estado solo procederá mientras se
cumpla la pena principal o accesoria de inhabilitación” y (ii) “[e]n caso de que
la condena sea inferior a cinco (5) años, la inhabilidad no podrá exceder el
término de la pena impuesta” 15. Para ilustrar su petición subsidiaria, el
accionante presentó el siguiente ejemplo: “si la condena es de un (1) año de
prisión, la inhabilidad será de (1) año; si es de tres (3) años, la inhabilidad será
de tres (3) años; si la condena es de seis (6) años, la inhabilidad será de seis
(6) años. Así se garantiza el principio de proporcionalidad, el derecho a la
igualdad y la finalidad resocializadora de la pena”16.

2. Inadmisión

5. Por medio del Auto de 26 de septiembre de 2025, el magistrado Polo


Rosero inadmitió la demanda por dos razones. Primero, la demanda “ni
siquiera cumple con la formulación básica del concepto de violación, lo cual
impide cualquier análisis de fondo sobre la constitucionalidad de las
disposiciones demandadas”17. En criterio del magistrado sustanciador, a pesar
de que el actor explicó por qué consideró que su demanda era clara, cierta,
específica, pertinente y suficiente, lo cierto es que olvidó que los referidos
requisitos “se derivan de unos cargos que se deben formular y que no aparecen
en la demanda”18, por lo que “[l]a demanda cómo está presentada, al no
contener cargos, carece por supuesto de las particularidades que deben tener

8
Ib.
9
Ib.
10
Ib.
11
Ib.
12
Ib.
13
Ib.
14
Ib., p. 3.
15
Ib.
16
Ib.
17
Auto de inadmisión, p. 6.
18
Ib.

3
Expediente D-16907
M.P. Paola Andrea Meneses Mosquera

los mismos”19.

6. Respecto al requisito de claridad, el actor sostuvo que “[e]l aparte


demandado establece que cualquier ciudadano condenado a pena privativa de
la libertad, salvo por delitos políticos o culposos, queda inhabilitado para
contratar con el Estado. Este enunciado es claro, verificable y constituye el
objeto de la presente acción”20. Sobre el particular, el magistrado sustanciador
advirtió que “lo enunciado no es lo que indica la norma, [pues] el precepto que
se demanda establece otro texto que reza: ‘d) [q]uienes en sentencia judicial
hayan sido condenados a la pena accesoria de interdicción de derechos y
funciones públicas y quienes hayan sido sancionados disciplinariamente con
destitución”21. En igual sentido, consideró que “no existe argumento alguno en
la demanda que sustente que la norma demandada, presente alguna afrenta al
texto constitucional”22, lo que deriva en una “carencia absoluta de hilo
conductor de la acusación contenida en la [demanda]” 23. A juicio del
despacho, esta “inconsistencia impide definir cuál es el verdadero objeto de
control entre la disposición legal y la Constitucional, lo cual genera confusión
sobre el alcance del debate propuesto”24.

7. En relación con el requisito de certeza, el accionante manifestó que la


“prohibición contenida en la norma existe en el ordenamiento jurídico vigente
y genera efectos jurídicos actuales, en tanto impide de manera automática la
participación de ciudadanos en procesos de contratación estatal, con
independencia de la naturaleza del delito cometido y de la situación jurídica
posterior al cumplimiento de la pena” 25. Para el magistrado sustanciador, la
anterior afirmación carece de certeza, “puesto que la norma que se demanda se
refiere a las inhabilidades por la imposición de penas accesorias de
interdicción de derechos y funciones y sanciones disciplinarias por
destitución”26. Sin embargo, el actor se refirió a “ciudadano[s] condenados a
pena privativa de la libertad, salvo por delitos políticos o culposos, por lo que
existe una confusión evidente que impide comenzar cualquier valoración” 27.
Con todo, el magistrado Polo Rosero precisó que “los literales d) e i) del
numeral 1 del artículo 8 de la Ley 80 de 1993, son preposiciones jurídicas
reales y existentes, pero el actor, al referi[rse] a otras expresiones, genera la
duda de la certeza de las normas demandadas”28.

8. Sobre el requisito de especificidad, el magistrado sustanciador indicó


que “no basta con señalar las normas que [el actor] considera vulneradas, sino
que se debe describir puntualmente cómo la interpretación acusada resulta
contraria a la Constitución, lo cual no aparece de manifiesto y con rigurosidad

19
Ib.
20
Demanda, p. 2. Cfr. Auto de inadmisión, p. 6.
21
Auto de inadmisión, p. 6.
22
Ib.
23
Ib.
24
Ib.
25
Demanda, p. 2. Cfr. Auto de inadmisión, p. 6.
26
Ib., p. 6-7.
27
Ib., p. 7
28
Ib.

4
Expediente D-16907
M.P. Paola Andrea Meneses Mosquera

en la demanda”29. Por ejemplo, el demandante consideró que los apartes


demandados contrariaban el artículo 13 de la Constitución, aduciendo “una
diferenciación injustificada entre condenados por delitos políticos o culposos
y condenados por otros delitos”30. Sobre el particular, el despacho insistió en
que “esto no es lo que dice el literal d) del numeral 1 del artículo 8 de la Ley
80 de 1993”31. Asimismo, informó al actor que “siempre que se alega un cargo
de igualdad hay que cumplir con unas cargas especiales que se le exigen al
momento de plantear un juicio”32. A saber, (i) “determinar cuál es el criterio
de comparación”33, (ii) “definir si desde la perspectiva fáctica y jurídica existe
un tratamiento desigual entre iguales o igual entre disímiles” 34 y (iii)
“averiguar si el tratamiento distinto está constitucionalmente justificado” 35.

9. En cuanto al requisito de pertinencia, el accionante argumentó que su


acusación “se fundamenta en la vulneración de derechos constitucionales y no
en razones de conveniencia o de política legislativa” 36. Sobre este particular, el
magistrado sustanciador encontró que el actor “no argumenta, desarrolla ni
justifica las razones que dan lugar a la presunta violación de las normas
constitucionales, [por cuanto] no formula razones que demuestren una
verdadera oposición normativa entre el texto de la ley y el texto de la norma
constitucional que se considera vulnerado”37. Es más, la demanda “se sostiene
en un texto que no es el que se postula en el artículo demandado” 38. Por todo
lo anterior, el despacho concluyó que, “al no presentar cargos, no se puede
predicar una duda mínima que amerite realizar el estudio de la demanda” 39;
razón por la cual no supera el requisito de suficiencia.

10. Segundo, el demandante “no explicó por qué, en este caso, no operó el
fenómeno de la cosa juzgada constitucional”40 (énfasis original). Al respecto,
el magistrado sustanciador advirtió que las normas cuestionadas “han sido
objeto de estudio por parte de este Tribunal en dos sentencias en el año
1996”41. De un lado, por medio de la Sentencia C-178 de 1996, la Corte
Constitucional declaró exequible la expresión “y quienes hayan sido
sancionados disciplinariamente con destitución”, prevista en el literal d) del
numeral 1 del artículo 8 de la Ley 80 de 1993.

11. De otro lado, en la Sentencia C-489 de 1996, la Sala Plena “estudió los
cargos relacionados con la vulneración de los artículos 13 (igualdad), 25
(trabajo) y 29 (debido proceso) de la Constitución” 42. En esa oportunidad, la
Corte resolvió (i) estarse a lo resuelto en la Sentencia C-178 de 1996; (ii)
29
Ib.
30
Ib.
31
Ib.
32
Ib.
33
Ib.
34
Ib.
35
Ib.
36
Demanda, p. 2. Cfr. Auto de inadmisión, p. 8.
37
Auto de inadmisión, p. 8.
38
Ib.
39
Ib.
40
Ib.
41
Ib.
42
Ib.

5
Expediente D-16907
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declarar exequible la expresión “[q]uienes en sentencia judicial hayan sido


condenados a la pena accesoria de interdicción de derechos y funciones
públicas” dispuesta en el mencionado literal, y (iii) declarar exequible “el
aparte acusado del inciso final del ordinal 1° del artículo 8° de la Ley 80 de
1993”43. Sobre este último resolutivo, el magistrado sustanciador precisó que
la Sentencia C-489 de 1996 estudió la constitucionalidad de la siguiente
expresión: “[l]as inhabilidades a que se refieren los literales c), d), e i) se
extenderán por un término de cinco (5) años contados a partir de la fecha de
ejecutoria del acto que declaró la caducidad, o de la sentencia que impuso la
pena o del acto que impuso la destitución” 44. Entonces, “del texto que ahora se
demanda lo único que no se ha estudiado por la Corte es [la siguiente
expresión], sobre [la] cual no hay relación con el literal d) que se demanda” 45:
“las previstas en los literales b) y e), se extenderán por un término de cinco (5)
años contados a partir de la fecha de la ocurrencia del hecho de la
participación en la licitación o concurso, o de la celebración del contrato, o de
la expiración del plazo para su firma”46.

12. En este contexto, el magistrado sustanciador inadmitió la demanda y


concedió tres días para que el demandante corrigiera su escrito, so pena de
rechazo. El auto de inadmisión fue notificado por medio del estado número
161 de 30 de septiembre de 2025. El término de ejecutoria de dicha
providencia transcurrió entre los días 1, 2 y 3 de octubre de 2025.

3. Escrito de corrección

13. El 2 de octubre de 202547, José Ricardo Hernández Garzón remitió un


escrito para subsanar la demanda. En primer lugar, precisó que “[s]e demanda
la inconstitucionalidad de los literales d) e i) del numeral 1° del artículo 8° de
la Ley 80 de 1993”48. En segundo lugar, sostuvo que las disposiciones
acusadas desconocen los artículos 1, 2, 13, 29 y 40 de la Constitución
Política49. En tercer lugar, el solicitante presentó un pretendido cargo por
“violación del principio de igualdad”50. Al respecto, afirmó que las
disposiciones acusadas desconocen el artículo 13 de la Constitución “al
establecer una inhabilidad general y automática para contratar con el Estado
para todas las personas que hayan sido condenadas a la pena accesoria de
interdicción de derechos y funciones públicas”51. Esto, “sin realizar ninguna
distinción razonable respecto de la naturaleza de la conducta, la gravedad del
delito, la relación con la función pública ni el tiempo transcurrido desde el
cumplimiento de la sanción”52.
43
Ib., p. 9.
44
Ib.
45
Ib.
46
Ib.
47
El escrito fue recibido el 1 de octubre de 2025, a las 17:21 horas. En consecuencia, de conformidad con el
artículo 98 del Acuerdo 1 de 2025, los artículos 106 y 109 del Código General del Proceso y los autos 907 y
924 de 2024, entre otros, se entiende que el actor presentó la corrección de su demanda el 2 de octubre de
2025. Cfr. Escrito de corrección, p. 1.
48
Escrito de corrección, p. 2.
49
Ib., p. 3.
50
Ib.
51
Ib.
52
Ib.

6
Expediente D-16907
M.P. Paola Andrea Meneses Mosquera

14. En criterio del accionante, “la norma trata de manera idéntica


situaciones fácticas y jurídicas claramente disímiles” 53. Por ejemplo, “equipara
a personas condenadas por delitos ajenos a la función pública con quienes
cometieron delitos directamente relacionados con la contratación estatal” 54.
Sobre el particular, advirtió que, a pesar de que “el principio de igualdad
impone tratar igual a los iguales y desigual a los desiguales según criterios
objetivos y razonables (C-022 de 1996)”55, lo cierto es que la “disposición
acusada no introduce criterios diferenciadores y genera un trato igualitario
injustificado, constituyendo una discriminación normativa indirecta” 56. De
hecho, alegó que “al imponer la inhabilidad sin evaluar la conducta específica
ni la rehabilitación posterior, se priva a ciertos ciudadanos del acceso a la
contratación estatal pese a haber cumplido con su sanción penal,
desconociendo así la igualdad sustancial”57.

15. En cuarto lugar, el demandante presentó un pretendido cargo por


“violación de los principios de proporcionalidad y razonabilidad (arts. 1, 2, 29
y 40 C.P.)”58. En concreto, consideró que la “inhabilidad prevista en los
literales demandados desconoce los principios de proporcionalidad y
razonabilidad, al imponer una consecuencia jurídica uniforme y automática sin
atender la gravedad de la conducta ni a criterios de necesidad ni adecuación” 59.
Asimismo, explicó que “toda restricción de derechos debe superar un juicio de
proporcionalidad, demostrando que la medida es idónea, necesaria y
proporcional en sentido estricto para alcanzar un fin constitucionalmente
legítimo”60. En el caso concreto, sostuvo que “si bien la finalidad de preservar
la moralidad administrativa es legítima, la medida no es necesaria ni
proporcional”61. Esto, porque “existen mecanismos menos restrictivos (por
ejemplo, evaluar caso por caso la conducta o aplicar periodos diferenciados)
que logran el mismo objetivo sin afectar de manera generalizado el derecho a
la participación política (art. 40 C.P.) y el derecho a ejercer funciones públicas
una vez cumplida la pena”62. Por lo tanto, el actor concluyó que “la
inhabilidad opera como una sanción adicional automática, sin ponderar
circunstancias individuales ni permitir rehabilitación, configurando una
limitación desproporcionada a los derechos fundamentales del ciudadano” 63.

16. En quinto lugar, el actor reconoció que esta Corte “declaró la


exequibilidad de los literales demandados en las sentencias C-178 de 1996 y
C-489 de 1996, pero en esos procesos[,] los cargos analizados fueron distintos
a los aquí planteados”64. Lo anterior, porque en esas providencias “no se

53
Ib.
54
Ib.
55
Ib.
56
Ib.
57
Ib.
58
Ib.
59
Ib.
60
Ib., p. 4.
61
Ib.
62
Ib.
63
Ib.
64
Ib.

7
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abordó el examen de igualdad y proporcionalidad frente a la naturaleza de las


conductas sancionadas ni la razonabilidad de imponer una inhabilidad
generalizada”65. Luego, “el presente cargo es autónomo y novedoso, por lo
que no opera la cosa juzgada constitucional” 66. En este contexto, el
demandante solicitó a la Corte Constitucional “que se tenga por corregida en
tiempo la demanda presentada, admita la misma y, en su momento, profiera
sentencia en la que se declare la inexequibilidad”67 (énfasis original) de las
disposiciones acusadas. En subsidio, pretendió que se declare la exequibilidad
condicionada de las referidas normas, en el entendido de que (i) “[la]
inhabilidad para contratar con el Estado solo procederá mientras se cumpla la
pena principal o accesoria de inhabilitación” 68 y (ii) “[e]n caso de que la
condena sea inferior a cinco (5) años, la inhabilidad no podrá exceder el
término de la pena impuesta”69.

4. Rechazo

17. Por medio del auto de 20 de octubre de 2025, el magistrado


sustanciador rechazó la demanda de la referencia porque “no se superaron las
deficiencias advertidas en el auto de inadmisión” 70. De un lado, el magistrado
Polo Rosero afirmó que la demanda “no satisface la carga argumentativa
mínima que se exige al presentar un cargo por violación del principio de
igualdad”71. En particular, el magistrado consideró que si bien “existe claridad
y certeza”72, “no hay especificidad, pertinencia y suficiencia” 73 en los
argumentos expuestos. Respecto a la ausencia del requisito de especificidad, el
despacho argumentó que el pretendido cargo por desconocimiento del artículo
13 de la Constitución no superó las “cargas especiales que se le exigen al
momento de plantear un juicio por la presunta vulneración del derecho a la
igualdad”74. Esto, por las razones que se sintetizan en el siguiente recuadro75:

Presupuestos para estructurar un


cargo por desconocimiento al Reproches del magistrado sustanciador
principio de igualdad
“[E]s difícil establecer los sujetos que son comparados”. El
despacho reconoció que “el actor relaciona, por un lado, las
Determinar el criterio de
personas que han sido condenadas por delitos en contra de la
comparación, pues “antes de conocer
administración pública; y, por el otro, los demás condenados por
si se trata de supuestos iguales o
otros delitos”. No obstante, “lo que se resalta de la norma es todos
diferentes en primer lugar se debe
aquellos que independiente del delito y de la pena principal hayan
conocer si aquellos son susceptibles
sido condenados con pena accesoria de interdicción de derechos y
de comparación y si se comparan
funciones públicas, así como de aquellos sancionados
sujetos de la misma naturaleza”.
disciplinariamente con destitución, sin que sea necesario entrar en
la tipología del delito del que se deriva la pena principal”.
“[D]efinir si desde la perspectiva Para el magistrado sustanciador “no es posible afirmar, desde una
fáctica y jurídica existe un perspectiva fáctica y jurídica, que la norma establezca un
tratamiento desigual entre iguales o tratamiento desigual entre iguales o igual entre disímiles”. En
65
Ib.
66
Ib.
67
Ib.
68
Ib., p. 5.
69
Ib.
70
Auto de rechazo, p. 3.
71
Ib.
72
Ib.
73
Ib.
74
Ib., p. 4.
75
Ib.

8
Expediente D-16907
M.P. Paola Andrea Meneses Mosquera

concreto, la disposición acusada prevé que “toda persona


condenada con pena accesoria de interdicción de derechos y
funciones públicas, (sin que sea necesario evaluar el tipo de delito
igual entre disímiles”. cometido), así como quien haya sido sancionada
disciplinariamente con destitución, queda en la misma situación de
inhabilidad”. En este sentido, “todos los sujetos que se encuentran
en iguales condiciones son tratados de manera igual”.
A juicio del magistrado sustanciador, “no es posible evaluar si
existe una justificación constitucionalmente válida para el
aparente trato diferente entre sujetos o situaciones equivalentes,
pues lo que se advierte desde un principio es que la norma aplica
una misma consecuencia a todos los destinatarios que tienen una
“[A]veriguar si el tratamiento distinto
misma condición”. En efecto, “se establece la misma inhabilidad
está constitucionalmente justificado,
para contratar respecto de quienes hayan sido condenados con la
eso es, si las situaciones objeto de
pena accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas,
comparación desde la Constitución,
así como de aquellos sancionados disciplinariamente con
ameritan un trato diferente o deben
destitución”. En otros términos, “lo que importa para la norma no
ser tratadas en forma igual”.
es el tipo de falta o el delito del que se deriva una pena principal
[…], sino la existencia de una consecuencia común: la imposición
de una sanción específica idéntica”. Luego, “no se configura un
parámetro de diferenciación que permita una comparación
sustantiva entre los casos”.
Tabla 1. Incumplimiento de los presupuestos para estructurar un cargo por desconocimiento del artículo 13
de la Constitución Política, en criterio del magistrado sustanciador.

18. Por lo demás, el magistrado sustanciador insistió en que “las


inhabilidades e incompatibilidades son prohibiciones que restringen la
capacidad y la libertad de un contratista para acceder a la contratación, pero no
consagra una modalidad adicional de sanción penal a las previstas en el código
de la materia”76. De hecho, estas sanciones “obedecen a finalidades de interés
público, asociadas al logro de la imparcialidad, la eficacia, la eficiencia y la
moralidad en las operaciones contractuales”77.

19. En relación con el requisito de pertinencia, el despacho encontró que


“el argumento expuesto por el actor no se erige sobre una verdadera
confrontación normativa o constitucional, sino que obedece a una
consideración de conveniencia o de implementación práctica, fundada en su
particular manera de interpretar la norma conforme a su propia visión de
proporcionalidad”78. Al respecto, el magistrado sustanciador censuró que “al
sostener que la inhabilidad debería ser equivalente al tiempo de la pena
principal, […] el demandante no demuestra una incompatibilidad objetiva
entre la disposición legal y los mandatos superiores” 79. En cambio, “propone
una forma distinta de regular o aplicar la inhabilidad, de acuerdo con lo que, a
su juicio, resultaría más razonable o adecuado” 80. Luego, el pretendido cargo
“no plantea un problema de constitucionalidad, sino uno de conveniencia
legislativa en tanto parte de la idea de cómo ‘debería’ funcionar la norma para
garantizar proporcionalidad o igualdad, y no de un análisis sobre cómo la
disposición vigente contraría los principios constitucionales” 81. Por todo lo
anterior, el pretendido cargo por la supuesta violación al artículo 13
constitucional “tampoco genera una mínima duda sobre la constitucionalidad

76
Ib., p. 5.
77
Ib.
78
Ib.
79
Ib.
80
Ib.
81
Ib.

9
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de la disposición atacada, por lo que no se encuentra cumplido el requisito de


suficiencia”82.

20. De otro lado, el despacho consideró que el pretendido cargo por


desconocimiento de los principios de proporcionalidad y razonabilidad
satisfacía el requisito de certeza. No obstante, los reproches del actor carecían
de razones claras, específicas, pertinentes y suficientes para su admisión. Al
respecto, encontró que los argumentos del demandante no eran claros ni
específicos pues, “aunque el actor invoca vulnerados los artículos 1, 2, 29 y 40
de la Constitución Política, no desarrolla un hilo conductor que permita
comprender la relación entre el contenido normativo acusado y cada uno de
los mandatos constitucionales mencionados”83. Para el magistrado
sustanciador, el pretendido cargo “carece de una exposición coherente y
diferenciada sobre la manera en la que la sanción de inhabilidad para contratar
en la Ley 80 de 1993 contraría el principio de dignidad humana, los fines
esenciales del Estado, las garantías del debido proceso o el derecho a la
participación política”84. De hecho, afirmó que “el cargo se presenta de
manera genérica y desarticulada, sin explicar en qué consiste la infracción
específica de cada uno de los preceptos invocados, ni cuál es la conexión
lógica entre la disposición demandada y la supuesta vulneración
constitucional”85.

21. En similar orientación, el despacho consideró que la demanda carecía


de pertinencia, habida cuenta de que “los argumentos del demandante no
tienen naturaleza constitucional, sino que responden a consideraciones de
conveniencia y de interpretación subjetiva sobre la forma en que, a su juicio,
debería aplicarse o implementarse la norma” 86. Por ejemplo, el magistrado
sustanciador censuró que el actor hubiese indicado que “la medida no es
necesaria ni proporcional”87, así como que hubiera sugerido que “podrían
adoptarse mecanismos menos restrictivos, como la evaluación caso por caso o
la aplicación de periodos diferenciados de inhabilidad” 88. Lo anterior, porque
este tipo de argumentos “no demuestra[n] una oposición normativa entre el
texto acusado y la Constitución, sino que fomula[n] una propuesta alternativa
de política legislativa o de aplicación diferenciada, basada en [la] concepción
personal [del actor] sobre cómo debería estructurarse el régimen de
inhabilidades”89.

22. En criterio del magistrado Polo Rosero, estos “razonamientos se fundan


[…] en criterios de conveniencia o de oportunidad legislativa, ajenos al juicio
de constitucionalidad”90. De esta manera, el pretendido cargo segundo
“tampoco genera una mínima duda sobre la constitucionalidad de la
disposición cuestionada, por lo que no se encuentra cumplido el requisito de
82
Ib.
83
Ib., p. 6.
84
Ib.
85
Ib.
86
Ib.
87
Ib.
88
Ib.
89
Ib.
90
Ib.

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M.P. Paola Andrea Meneses Mosquera

suficiencia”91 (énfasis original).

23. Por último, el magistrado sustanciador insistió en que el accionante no


explicó las razones por las que no operó la cosa juzgada constitucional. Al
respecto, explicó que “en la sentencia C-178 de 1996, el cargo se basó en la
infracción de los artículos 1, 2, 3, 4, 122, 158 y 352 de la Constitución Política
y en la sentencia C-489 de 1996 el accionante consider[ó que] los apartes
impugnados del artículo 8° de la Ley 80 de 1993 violaban el artículo 29 de la
Constitución Política”92. Esto último, porque “la inhabilidad contenida en la
normatividad impugnada constituye una doble condena accesoria, lo cual,
equivale en la práctica a un doble juzgamiento” 93. De hecho, en esa
oportunidad, el actor consideró que las disposiciones acusadas “desconocían
los artículos 13 y 25 superiores, porque el establecimiento de una inhabilidad
contractual por cinco (5) años, en los casos en que la pena accesoria impuesta
por el juez sea menor que aquella, significa que la persona continúa
inhabilitada no obstante haber cumplido la pena accesoria de origen penal” 94.
En este contexto, el magistrado sustanciador encontró “bastante similitud con
las normas que ahora el demandante considera vulnerados artículos 1, 2, 13,
29 y 40 y existe una ausencia de justificación respecto a las razones por las
cuales no operaría una cosa juzgada constitucional” 95 en el asunto sub judice.
Por todo lo anterior, el magistrado sustanciador rechazó la demanda de la
referencia.

24. El auto de rechazo fue notificado por medio del estado número 176 de
22 de octubre de 202596. El término de ejecutoria trascurrió entre los días 23,
24 y 27 de octubre de 202597.

5. Súplica

25. El 22 de octubre de 2025, el demandante remitió un escrito por medio


del cual interpuso recurso de súplica en contra del Auto de 20 de octubre de
2025. El ciudadano dividió su escrito en tres secciones. En la primera sección,
se refirió al pretendido cargo por violación del principio de igualdad. Al
respecto, afirmó que el auto de rechazo sostuvo que “el cargo no cumple con
los requisitos de especificidad, pertinencia y suficiencia” 98. En su criterio, “en
la demanda se identificó claramente el criterio de comparación entre personas
sancionadas por delitos contra la administración pública y aquellas
sancionadas por delitos ajenos a la función pública, pero que igualmente
reciben la pena accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas” 99.
Asimismo, insistió en que las disposiciones demandadas imponen “una
inhabilidad uniforme sin considerar la naturaleza del delito, su relación con la
91
Ib., p. 7.
92
Ib.
93
Ib.
94
Ib.
95
Ib.
96
Constancia secretarial de 29 de octubre de 2025, emitida por la Secretaría General de la Corte
Constitucional.
97
Ib.
98
Recurso de súplica, p. 2.
99
Ib.

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M.P. Paola Andrea Meneses Mosquera

función pública ni el tiempo transcurrido desde la sanción” 100. También reiteró


que dicha “aplicación automática desconoce el principio de igualdad material,
al no atender a criterios diferenciadores que permitan un trato justo y
proporcional”101. Por último, señaló que la Sentencia C-022 de 1996
“establece que toda restricción de derechos debe superar un test de
razonabilidad, lo cual no ocurre en el caso de la norma demandada”102.

26. En la segunda sección, el accionante se pronunció sobre el pretendido


cargo por desconocimiento de los principios de proporcionalidad y
razonabilidad. En particular, sostuvo que en sus escritos “expuso que la norma
demandada impone una inhabilidad automática sin ponderar: [l]a gravedad de
la conducta[,] [l]a relación con la función pública [y] [l]a existencia de
rehabilitación o cumplimiento de la sanción” 103. A su juicio, lo anterior
“vulnera el principio de proporcionalidad (arts. 1, 2, 29 y 40 CP), al afectar el
derecho a participar en funciones públicas sin una justificación constitucional
clara”104. De igual manera, reiteró que, de conformidad con la mencionada
Sentencia C-022 de 1996, “toda restricción de derechos debe superar un juicio
de proporcionalidad, demostrando que la medida es idónea, necesaria y
proporcional en sentido estricto”105. Por lo demás, precisó que (i) el “ejemplo
práctico citado en la demanda no constituye una propuesta legislativa, sino
una ilustración del impacto desproporcionado que puede generar la aplicación
rígida de la inhabilidad”106, así como que (ii) la “demanda no sustituye el
juicio de constitucionalidad por uno de conveniencia, sino que plantea una
contradicción objetiva entre la norma y los mandatos constitucionales” 107.

27. En la tercera y última sección, el recurrente explicó las razones por las
que consideró que el fenómeno de la cosa juzgada constitucional no operó en
el asunto sub examine. Al respecto, afirmó que “la demanda plantea cargos
nuevos y autónomos que no fueron abordados en las sentencias C-178 de
1996 ni C-489 de 1996”108 (énfasis original). A su juicio, en las referidas
sentencias “se discutieron aspectos distintos, como la duración de la
inhabilidad y la posible doble sanción, pero no se examinó la proporcionalidad
de la medida ni su impacto sobre el principio de igualdad material” 109. Luego,
consideró que su demanda “introduce un enfoque distinto, centrado en la
aplicación uniforme de una inhabilidad a sujetos con trayectorias
sancionatorias diversas, lo cual amerita estudio por parte de la Corte” 110.

28. En este contexto, el accionante solicitó a la Corte revocar el Auto de


rechazo de 20 de octubre de 2025 y admitir “la demanda de
inconstitucionalidad presentada en contra del artículo 8, numeral 1°, literales
100
Ib.
101
Ib.
102
Ib.
103
Ib., p. 3.
104
Ib.
105
Ib.
106
Ib.
107
Ib.
108
Ib.
109
Ib.
110
Ib., p. 4.

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M.P. Paola Andrea Meneses Mosquera

d), e) e i) de la Ley 80 de 1993”111.

II. CONSIDERACIONES

1. Competencia

29. La Sala Plena es competente para resolver el recurso de súplica de la


referencia, con fundamento en lo previsto por el inciso 2 del artículo 6º del
Decreto 2067 de 1991.

2. Problemas jurídicos

30. Le corresponde a la Sala Plena responder los siguientes problemas


jurídicos: (i) ¿el recurso de súplica sub examine es procedente? De ser así, (ii)
¿el magistrado sustanciador incurrió en un yerro, olvido o actuación arbitraria
al rechazar la demanda de la referencia?

3. Recurso de súplica. Naturaleza, procedencia y requisitos

31. El artículo 6º del Decreto 2067 de 1991 prevé que cuando la demanda
de inconstitucionalidad no cumpla los requisitos para ser admitida, “se le
concederán tres días al demandante para que proceda a corregirla señalándole
con precisión los requisitos incumplidos. Si no lo hiciere en dicho plazo se
rechazará”. En contra del auto de rechazo procede el recurso de súplica, ante
la Sala Plena de la Corte Constitucional, que tiene por objeto “permitirle al
actor obtener una revisión de la decisión tomada en el auto de rechazo de la
demanda de inconstitucionalidad”112.

32. Habida cuenta de su objeto, mediante el recurso de súplica se le


garantiza al actor la posibilidad de activar una instancia procesal dentro de la
acción pública de inconstitucionalidad, para “controvertir los argumentos que
el magistrado sustanciador adujo para rechazar la demanda de
inconstitucionalidad”113. La jurisprudencia ha delimitado los requisitos
mínimos para la admisibilidad del recurso de súplica, y por ello ha exigido que
(i) el recurrente sea la misma persona que formuló la demanda y que se haya
acreditado su calidad de ciudadano (legitimación); (ii) el recurso se haya
presentado dentro de los tres días hábiles siguientes a la notificación de la
decisión de rechazo (oportunidad) y (iii) se expongan, de manera clara,
coherente y suficiente, las razones por las que el solicitante considera que el
auto de rechazo obedece a criterios equivocados, arbitrarios o caprichosos,
porque se exigieron requisitos que no son propios de la fase de admisibilidad o
se cumplieron satisfactoriamente los requerimientos del auto de inadmisión
(carga argumentativa)114.

33. Sobre el último requisito, la Corte ha señalado que la argumentación del


111
Ib.
112
Auto 114 de 2004.
113
Auto 263 de 2016.
114
Auto 1561 de 2025. Cfr. Autos 716 de 2024, 281 de 2023, 532 de 2022 y 231 de 2021, entre otros.

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recurso de súplica debe encaminarse a rebatir la motivación del auto de


rechazo y no a corregir, modificar o reiterar las razones expuestas inicialmente
en la demanda. En este sentido, la Corte Constitucional ha concluido que el
recurso de súplica es “la ocasión para exponer ante la Sala Plena las razones
que el demandante estima válidas respecto de la providencia suplicada, con
miras a obtener su revocatoria”115. Esta Corporación también ha precisado que
el recurso de súplica debe enfocarse en demostrar que en el auto de rechazo
“se exigieron requisitos que no son propios del juicio de admisibilidad de la
acción pública de inconstitucionalidad o que se cumplió, en forma
satisfactoria, con lo solicitado en el auto inadmisorio de la demanda” 116.

34. Además, la Corte ha señalado que el recurrente tiene la carga de


presentar “un razonamiento mediante el cual la Sala Plena pueda constatar el
yerro, el olvido o la actuación arbitraria que se endilga del auto de rechazo” 117.
Así las cosas, si el actor no motiva el recurso o lo hace de manera insuficiente,
“estaría incurriendo en una falta de motivación grave que impediría a esta
Corporación pronunciarse de fondo sobre el recurso”118.

4. Solución del caso

35. Procede la Sala Plena a valorar si el recurso de súplica de la referencia


satisface los requisitos de procedencia. En consecuencia, examinará cada una
de las exigencias correspondientes, para establecer si ha de abordar, de fondo,
los planteamientos del actor.

36. Legitimación. La Sala Plena constata que el recurso de súplica de la


referencia fue interpuesto por José Ricardo Hernández Garzón, quien presentó
la demanda de acción pública de inconstitucionalidad del expediente D-16907.
Asimismo, la Sala evidencia que, con la presentación de su demanda, el
demandante aportó copia de su cédula de ciudadanía. En consecuencia, al (i)
ser el sujeto procesal en el asunto de la referencia y (ii) haber acreditado su
calidad de ciudadano, José Ricardo Hernández Garzón está legitimado para
controvertir el auto de rechazo.

37. Oportunidad. El Auto de 20 de octubre de 2025 fue notificado por


medio del estado 176 de 22 de octubre de 2025. En consecuencia, el término
de ejecutoria transcurrió los días 23, 24 y 27 de octubre de 2025. A pesar de
que el ciudadano remitió a esta Corporación el escrito de su recurso de súplica
antes de iniciar el término de ejecutoria de la mencionada providencia, lo
cierto es que lo hizo el mismo día en que se publicó el estado por medio del
cual se notificó el auto de rechazo. Por ende, la Sala Plena estima que el
accionante se notificó por conducta concluyente el 22 de octubre de 2025 –día

115
Autos 236 y 638, ambos de 2010.
116
Auto 1561 de 2025. Cfr. Autos 117 de 2024, 226 de 2022, 127 de 2020, 497 de 2019, 232 de 2018 y 236
de 2017.
117
Auto 196 de 2002.
118
Auto 027 de 2016.

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en el que remitió el referido recurso–. En consecuencia, la Sala concluye que


el recurso de súplica se interpuso en término119.

38. Carga argumentativa. El recurso de súplica interpuesto en contra del


Auto de 20 de octubre de 2025 no satisface la carga argumentativa a la que se
refiere el acápite 3 supra y, por lo tanto, es improcedente. En efecto, la Sala
advierte que el demandante no controvirtió los argumentos del auto de rechazo
ni ofreció razones que desvirtuaran los reproches que el magistrado Miguel
Polo Rosero le puso de presente. Por el contrario, en su escrito (i) reiteró las
razones expuestas en la demanda y en el escrito de subsanación, (ii) intentó
complementar los argumentos rechazados por el magistrado sustanciador y
(iii) no evidenció yerro, olvido o arbitrariedad en la providencia cuestionada.
A continuación, la Sala Plena examinará los argumentos del demandante:

39. El accionante reiteró los argumentos que fueron inadmitidos y


rechazados por el magistrado sustanciador. Por un lado, el actor insistió en
que las disposiciones acusadas vulneran el artículo 13 de la Constitución
porque “impone[n] una inhabilidad uniforme sin considerar la naturaleza del
delito, su relación con la función pública ni el tiempo transcurrido desde la
sanción”120. Por otro, fundamentó su pretendido cargo por desconocimiento de
los principios de proporcionalidad y razonabilidad en una alegada
“impo[sición] automática [de una inhabilidad] sin ponderar: [l]a gravedad de
la conducta[,] [l]a relación con la función pública [y] [l]a existencia de
rehabilitación o cumplimiento de la sanción” 121. En igual sentido, el
demandante sostuvo que las normas acusadas afectaban “el derecho a
participar en funciones públicas sin una justificación constitucional clara” 122.
De hecho, el accionante insistió en que, de conformidad con la Sentencia C-
022 de 1996, “toda restricción de derechos debe superar un juicio de
proporcionalidad, demostrando que la medida es idónea, necesaria y
proporcional en sentido estricto”123. Por último, el ciudadano se limitó a
argumentar que su demanda se diferencia de las sentencias C-178 de 1996 y
C-489 de 1996 porque “introduce un enfoque distinto, centrado en la
aplicación uniforme de una inhabilidad a sujetos con trayectorias
sancionatorias diversas”124.

40. Luego, la Corte Constitucional encuentra que más allá de referir los
requisitos que de conformidad con el auto de rechazo no cumplió el
demandante125, él no orientó su argumentación a controvertir las razones por
las que el magistrado sustanciador rechazó la demanda. Por el contrario, se
limitó a reiterar algunos argumentos expuestos en sus escritos de demanda y
de corrección. En consecuencia, la Sala Plena considera que el accionante no
119
En similar sentido, consultar el Auto 597 de 2025.
120
Demanda, p. 2; Escrito de corrección, p. 3; Recurso de súplica, p. 2.
121
Demanda, p. 2; Escrito de corrección, p. 3; Recurso de súplica, p. 3.
122
Demanda, p. 2; Escrito de corrección, p. 4; Recurso de súplica, p. 3.
123
Demanda, p. 2; Escrito de corrección, p. 4; Recurso de súplica, p. 3.
124
Escrito de corrección, p. 4; Recurso de súplica, p. 3.
125
Por ejemplo, el actor se limitó a indicar que el auto de rechazo sostuvo que el pretendido cargo por la
violación del principio de igualdad “no cumple con los requisitos de especificidad, pertinencia y suficiencia”;
y que el pretendido cargo por la “violación de los principios de proporcionalidad y razonabilidad” carecía de
“claridad, especificidad, pertinencia y suficiencia”. Cfr. Recurso de súplica, pp. 2 y 3.

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cumplió con la especial carga argumentativa a la que se refiere el acápite 3


supra.

41. El demandante intentó complementar los argumentos rechazados por el


magistrado sustanciador. De un lado, el accionante intentó fortalecer las
razones por las que consideró que no se configuró el fenómeno de la cosa
juzgada constitucional en el asunto sub examine. Al respecto, sostuvo que en
las sentencias C-178 y C-489, ambas de 1996, “se discutieron aspectos
distintos, como la duración de la inhabilidad y la posible doble sanción” 126. Sin
embargo, en esas providencias “no se examinó la proporcionalidad de la
medida ni su impacto sobre el principio de igualdad material” 127. De otro lado,
el actor pretendió ampliar el alcance de sus reproches. En efecto, a pesar de
que en el texto de la demanda y en el escrito de corrección hubiese
cuestionado la constitucionalidad del “artículo 8, numeral 1, literal d, literal i
de la Ley 80 de 1993”128 (énfasis original), en su recurso de súplica afirmó que
su demanda fue “presentada en contra del artículo 8, numeral 1°, literales d),
e) e i) de la Ley 80 de 1993”129 (énfasis añadido).

42. Por último, la Sala reconoce que, en el escrito de corrección, el


accionante se refirió a la Sentencia C-022 de 1996. Sin embargo, esta
Corporación advierte que, en el recurso de súplica sub examine, el recurrente
le dio un alcance distinto a la referida providencia, con lo que buscó aportar
nuevos argumentos que no fueron objeto de análisis por el magistrado
ponente. En efecto, en la corrección de su demanda, el actor citó la
mencionada sentencia para luego sostener que “el principio de igualdad
impone tratar igual a los iguales y desigual a los desiguales según criterios
objetivos y razonables (C-022 de 1996)”130. En contraste, en el recurso de
súplica se refirió a dicha sentencia para argumentar que “toda restricción de
derechos debe superar un test de razonabilidad, lo cual no ocurre en el caso de
la norma demandada”131. En este contexto, la Sala reitera que el recurso de
súplica no es un escenario para desarrollar nuevos elementos a partir de
argumentos previamente rechazados. En esa medida, se abstendrá de
valorarlos, habida cuenta de que este examen excede el alcance del recurso de
súplica132.

43. El recurrente no evidenció yerro, olvido o arbitrariedad en la


providencia cuestionada. Para la Sala Plena, en síntesis, el recurrente no
expuso razones orientadas a demostrar la existencia de yerro, olvido o
arbitrariedad alguna en que hubiese incurrido el magistrado sustanciador. En
efecto, la Sala insiste en que el recurrente (i) se limitó a reiterar los
126
Recurso de súplica, p. 3.
127
Ib.
128
Demanda, p. 1.
129
Recurso de súplica, p. 4.
130
Escrito de corrección, p. 3.
131
Recurso de súplica, p. 2.
132
Auto 14 de 2024. La Corte Constitucional ha señalado que el carácter excepcional del recurso de súplica
“impide que se convierta en una nueva oportunidad para aportar razones que sustenten los cargos propuestos,
corregir los yerros cometidos en la demanda o en el escrito de corrección, adicionar nuevos elementos de
juicio que no fueron objeto de consideración y análisis por el magistrado sustanciador, o reformular la
demanda”. Cfr. Auto 15 de 2016.

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argumentos presentados en su demanda y en el escrito de corrección y (ii)


intentó complementar los argumentos rechazados por el magistrado
sustanciador. En consecuencia, y debido a que el demandante incurrió en una
falta de motivación que impide emitir un pronunciamiento de fondo, la Corte
Constitucional rechazará por improcedente el recurso de súplica interpuesto en
contra del Auto de 20 de octubre de 2025, mediante el cual el magistrado
Miguel Polo Rosero rechazó la demanda de la referencia.

44. Con todo, la Sala precisa que el rechazo de una demanda de acción
pública de inconstitucionalidad, ya sea total o parcial, no hace tránsito a cosa
juzgada constitucional. Por tanto, si el demandante lo considera oportuno,
puede presentar una nueva demanda, siempre que cumpla las exigencias para
su admisión.

III. DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Sala Plena de la Corte Constitucional, en ejercicio


de sus facultades constitucionales y legales

RESUELVE

PRIMERO. RECHAZAR, por improcedente, ante la ausencia de carga


argumentativa, el recurso de súplica interpuesto por José Ricardo Hernández
Garzón en contra del Auto de 20 de octubre de 2025, por medio del cual el
magistrado Miguel Polo Rosero rechazó la demanda de inconstitucionalidad
en contra del artículo 8 (parcial) de la Ley 80 de 1993.

SEGUNDO. Contra esta providencia no procede recurso alguno.

TERCERO. Ejecutoriada esta decisión, archívese el expediente.

Notifíquese y cúmplase.

JORGE ENRIQUE IBÁÑEZ NAJAR


Presidente
Ausente con permiso

NATALIA ÁNGEL CABO


Magistrada

CARLOS CAMARGO ASSIS


Magistrado

17
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M.P. Paola Andrea Meneses Mosquera

HECTOR ALFONSO CARVAJAL LONDOÑO


Magistrado

JUAN CARLOS CORTÉS GONZÁLEZ


Magistrado
Ausente con comisión

LINA MARCELA ESCOBAR MARTÍNEZ


Magistrada

VLADIMIR FERNÁNDEZ ANDRADE


Magistrado

PAOLA ANDREA MENESES MOSQUERA


Magistrada

MIGUEL POLO ROSERO


Magistrado
No participa

ANDREA LILIANA ROMERO LOPEZ


Secretaria General

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